familia monoparental y adopción

Fotos de familia

Nunca me han gustado las fotos. Mirarlas, sí; hacerlas, también. Pero, ¿salir en ellas?, ni hablar.

Ya de adolescente, huía de las cámaras (hace poco encontré una foto mía de esa época y entendí perfectamente por qué… ¡¡que adolescencia más fea tuve!!, lo único bueno, es que luego, sólo podía mejorar). Siempre he ido por los sitios cámara en ristre, para ser yo quién tomara las fotos y no quien saliera en ella. Ahora mismo, tengo cientos, miles… de fotos de mis hijos… pero en muy pocas de ellas salgo yo.

El otro día, R. compartió en Facebook un blog del Huffington Post que hablaba sobre este tema… y que me hizo pensar.

Soy omnipresente en sus cortas vidas y, sin embargo, tengo muy pocas fotos en las que aparezca con ellos. Algún día dejaré de estar aquí -no sé si ese día será mañana o dentro de 30, 40 o 50 años-, pero quiero que tengan fotos mías. Quiero que vean cómo les miraba, que vean cuánto les quería. No soy alguien perfecto a quien mirar ni a quien querer, pero soy su madre, sin más.

Y pensé que sí, que tiene razón… mirar los álbumes de fotos de la infancia y la juventud de mis padres era una de las principales aficiones que teníamos mi hermana y yo cuando éramos pequeñas. Nos encantaba comparar esas dos fotos en las que mi hermana y mi madre, a la misma edad, se parecían tanto… e imaginar la vida de nuestros abuelos, tíos, primos, antes de que nosotras llegáramos.

Recuerdo cómo me sorprendí cuando descubrí una foto de mi madre, embarazada de mi hermana… y me di cuenta, de repente, que no había visto jamás una foto de mi madre embarazada. Esta había salido entre las fotos de mis abuelos paternos, y seguramente por esto sobrevivió: mi padre me dijo que mi madre no soportaba ver imágenes de ella misma embarazada, y que las había hecho desaparecer todas.

Está claro pues… ¡¡a hacerse fotos toca!!

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Comentarios en: "Fotos de familia" (6)

  1. Efectivamente. Mi madre murió después de unos procesos horribles que a veces nos depara la vida. Una de las cosas que nos ayudó más a recuperarnos fueron las fotografías. No solamente nos permitían hablar de ella, sinó que la veíamos tal y como la recordábamos de las distintas épocas que compartió con nosotros. Y te aseguro que yo que, como tu, siempre evitaba las cámaras ahora siempre pongo la mejor de mis sonrisas (especialmente cuando es mi hija quien hace la foto, le encanta hacer fotos!)

  2. Madre de marte, a esa misma conclusión llegué yo hace ya un tiempo…, a raíz de la llegada de mi hija me di cuenta de que tenía fotos de la niña a centenares, pero yo estaba en pocas; en una que nos sacamos en Adiss Abeba y pocas más.
    Ahora procuro hacerme fotos con ella para que cuando sea mayor y repase las fotos, no vea solo a sus amigos, a sus primos, tíos, quiero que me vea tambien a mi, y que vea cuanto la quiero; tambien le hago muchas fotos con sus abuelos que ya son mayorcitos y a los que adora, para que cuando tenga 20 años y ya no estén los recuerde con cariño..
    En fin, que nos vamos haciendo mayores.

  3. pues me pasa lo mismo. miles de fotos de la niña y ninguna mía así que me apunto el tema y procuraré salir en más fotos para que después ella pueda verme. es cierto lo que decís y no había caído en ello. ups.

  4. Leyendo tu entrada he estado pensando que hace poco busqué y no encontré ni una sola foto de mi embarazo tampoco. Estaba horrible, me sentía muy mal y… a pesar de que a mí sí que me gusta muchísimo que me hagan fotos, jamás me ponía en ese “estado”. Pero bueno… son cosas que pasan.
    Eso sí, aunque todas tenemos una época en la que nos hemos visto feillas, luego es gracioso verse y recordar los viejos tiempos, jejeje.
    Un abrazo.

  5. Una anécdota que viene al pelo. Hace un par de años, una amiga me regalo una composición de 6 fotos de mi hijo a diferentes edades y sólo en una de ellas aparezco yo con él. Colgamos el cuadro en su habitación y nunca le prestó ninguna atención. Pero desde hace varios meses ha empezado a preguntarme por una foto, precisamente en la que estamos los dos: dónde estábamos? qué edad tenía él? por qué lo abrazo? Lo curioso es que podría hacer las mismas preguntas sobre las otras, pero no parecen interesarle tanto como esa.

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