familia monoparental y adopción

Criando chicos

Cuando era pequeña, solía llevarme a cortar el pelo (cortísimo, como un chico: uno de los traumas de una infancia en la que me pasé horas convenciendo a otros niños de que en realidad era una niña), mi abuela, en una peluquería del pueblo regentada por una señora llamada Angeleta que era una de las personas más antipáticas que he conocido: se pasaba el rato quejándose de lo mucho que nos movíamos y reprochándonos que no nos portábamos tan bien como sus sobrinos cuando les cortaba el pelo.

(Mi hermana y yo éramos niñas buenísimas… no nos movíamos ni un milímetro, y aún así, ella rezongaba y rezongaba sin parar).

En la peluquería de Angeleta descubrí los niños de San Ildefonso el día de la lotería y las revistas del corazón.

De estas, me impactaban unos niños que padecían una enfermedad que les hacía envejecer prematuramente, los grupos de quintillizos y sextillizos, cualquier cosa relacionada con Chaveli Iglesias y Eugenia Martínez de Irujo y la historia de un niño que había perdido una pierna al chutar una mochila donde ETA había puesto una bomba.

De esta historia, lo que más me impresionaba era un comentario que se repetía cada vez que se hablaba del tema: “El niño hizo algo que hacen todos los niños”.

Seguramente era demasiado joven para entender el horror del terrorismo… lo que me escandalizaba era esa frase. ¿Normal, chutar una mochila? ¿Normal, darle una patada a un objeto ajeno, que podía romperse o golpear una ventana o una persona que pasara por ahí? ¿Normal, ser un gamberro, un maleducado?

Cuando adopté a B., descubrí lo distintos que son los niños de las niñas (por corto que nos hicieran llevar el pelo). Todos los días me sorprendía ese machito que se relacionaba a trompazos con sus compañeros de clase (pensaba que se peleaban hasta que me di cuenta de que estos golpes en el hombro eran su forma de saludarse), vivía por y para el futbol, despreciaba el rosa (y el lila), se volvía loco por cualquier cosa que llevara ruedas, y… sí, chutaba latas, balones, mochilas y cualquier otra cosa que se le ponga en el camino.

Hace pocos días leí en un libro del filósofo Fernando Savater este fragmento:

Cuando presenté en Dinamarca la traducción de Ética para Amador, salió una noticia de un joven que con 18 o 19 años había tenido una bronca y había matado a otro. Señalé a mis acompañantes la sorpresa de que en un país tan pacífico se diera un brote de violencia tan radical y me dijeron que en el país los niños daneses hasta los 15 y los 16 años sólo tienen contacto con maestras.

Fue una profesora la que me dijo que al estar los chicos tutelados tanto tiempo por mujeres, se estaba creando un problema, porque las mujeres, me decía ella, tienden a cortar el más mínimo brote de enfrentamiento. De manera que el niño no tiene la experiencia de que si le pegas un golpe a uno, te lo va a devolver, y que esa dinámica te hace la vida imposible, porque si le pegas al vecino a un compañero de trabajo, luego te lo vas a tener que encontrar. Los chicos crecen sin una noción del daño físico que provoca la violencia hasta que ya son mayores y ya tienen brazos para pegar de verdad. Así que una noche sale con 18 años, se toma tres cervezas, y mata a otro, porque no tiene sentido de la proporción, ni sabe dónde está ese límite que se aprende con el tiempo.

Material para reflexionar las madres que criamos chicos sin un hombre en casa.

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Comentarios en: "Criando chicos" (35)

  1. Soy madre de dos niños y una niña. Mis hijos (especialmente los dos niños que se llevan escasos 18 meses) estan todo el día compitiendo y peleándose… A veces casi a tortazo limpio… Mi hija, a quien le encantan los juegos “etiquetados” de niño (coches, futbol y escaladas principalmente) comparte todos los juegos con sus hermanos pero ni compite ni se pega (no pega ni la pegan…). Son muchas las veces que me he preguntado si la no competitividad de mi hija con sus hermanos (y de ellso con ella) se debe a la diferència de género, o a la diferencia de edad (3 años con el pequeño, 4,5 con el mayor)..
    La verdad es que el comentario de Sabater que leí el otro día en una entrevista en la Vanguardia también me hizo pensar y mucho… Yo personalmente no tolero la violencia y llevo fatal que mis hijos se peleen, y más si llegan a las manos.. Estoy todo el día haciendo de árbritro y poniendo paz (sin realmente conseguir visto en perspectiva demasiados buenos resultados…) ¿Debería realmetne dejarlos y que aprendieran peleándose? ¿dónde está el límite de lo que debemos permitir o no? ¿es la violencia o esa forma bruta de relacionarse cosa de hombres? No tengo respuestas…
    gracias por hacernos pensar

    Maria

    • Yo también veo que mis hijos, que se pegan entre ellos y se pegan también con otros niños (dan y reciben), no lo hacen casi nunca cuando se trata de niñas, tengan la misma edad o sean mayores o menores… así que creo que sí, algo de sesgo de género hay…

  2. Hola!
    Pues yo tengo dos hijos varones y esa pregunta me la he hecho muchas veces, siempre he intentado educar a mis hijos, en la no violencia, pero nos relacionabamos con unos amigos cuyos hijos siempre se aliaban para pegar al mio mayor, tuve que escuchar que la cupa era del mio porque no se defendia, bueno, al final si, pero nosotros no le dejabamos agredir a los otros. Y me pregunté si era verdad, si la culpa era nuestra, si estabamos haciendo bien o construyendo una victima. Hasta que leí varios artículos en los que explicaban que si no le enseñas a defenderse de otra manera que con la violencia no aprenden otras estrategias, y que no puedes manejarte en la vida adulta con la violencia. Y otro que decia que los niños mas agresivos eran los que tenian agresiones en casa, los que sus padres los pegaban o sus padres veían normal que sus hermanos mayores les pegaran.Asi que yo decidí que intentaria seguir en mi linea de la no violencia. Sin embargo, si que veo que mis hijos tienen una manera de relacionarse muy brusca, que a mi a veces me asusta porque creo que se están peleando cuando sólo estan jugando, y que a veces interfiero cuando no es necesario.
    Lo que quiero decir es que si un niño aprende a no pegar a alguien para resolver sus conflictos me parece raro que de mayor le pegue un puñetazo al vecino sin venir al caso, supongo que si ocurre será porque se han le han acabado todas las formas de resolver el conflicto o porque ya se ha hartado de encontrarse con el susodicho vecino, con lo cual ya sabe que se lo puede encontrar, o mate a alguien en una noche de borrachera. Y sacar semejante conclusión de un solo caso, o de la opinión de una profesora me parece excesivo.
    Además yo creo que por mucho que les enseñes a no emplear la violencia, de niños siempre se encontrarán en alguna situación en la que la empleen, y saben que pegar duele, y bueno, en una pelea seguro que puedes matar a alguien de un golpe desafortunado, pero tal como lo plantean, de matar porque no controlan la fuerza, creo, y alrededor de esos jovenes no hay ningún amigo que pare la pelea, esos jovenes que se supone que han sido educados en la no violencia se estan quietos, esperando que uno acabe con otro, o no es mas normal que los jovenes que han crecido sintiendo que pelearse es normal, y de machos dejen continuar una pelea…
    El otro dia tambien decía un psicologo deportivo que las mujeres somos mas sensibles que los hombres a los ataques verbales, que ellos los ataques de un entrenador no se lo tomaban como algo personal, igual que los marines no toman en cuenta los insultos de sus instructores, y en eso pienso que tienen razón, pero esa no es razón para dejar que nadie insute o veje a nadie sea varón o mujer.
    Por cierto, me encanta leerte.
    Saludos. Raquel

    • Yo también tuve que enseñar a mis hijos, sobretodo al mayor, a resolver conflictos con la palabra en vez de la trompada: él llegaba de un sitio donde reinaba la ley del más fuerte (y del más rápido, y del más espabilado), y hubo que enseñarle otras estrategias de resolución: incluído buscar la mediación de los adultos (y tuve que explicarlo en el colegio para que no se lo quitaran de encima cuando iba a pedir ayuda: que a otros niños quizás podía decirle lo de “resuélvelo tú solo”, pero que él resolver las cosas solo – y mal – ya sabía, lo que tenía que aprender era a pedir ayuda, a no responsabilizarse de todo).

      Pero yo más que de la violencia física me refería a… lo físico. Esto que dices: “sí que veo que mis hijos tienen una manera de relacionarse muy brusca, que a mi a veces me asusta porque creo que se están peleando cuando sólo estan jugando, y que a veces interfiero cuando no es necesario”. A mí me pasa exactamente lo mismo… y veo que cuando están con hombres de mi entorno, estos no reaccionan con la misma alarma que yo, quizás porque les resulta mucho más fácil que a mí identificarse con su comportamiento.

  3. Es que no lo entiendo…¿y que se supone que los maestros varones que ven a 2 alumnos peleándose no cortan los enfrentamientos físicos?
    Me parece un razonamiento absurdo.
    Aunque toda tu vida te hayan educado maestras, tus tías, tu madre, tus hermanas, tus vecinas…y no te hayan dejado pelearte…¿a los 18 años no eres consciente de si te lías a golpes con alguien esos golpes pueden causar la muerte?

    • No, yo lo que entiendo es que los varones adultos tienen mayor tolerancia que las mujeres adultas a la relación física. Es decir, a veces, donde nosotras vemos pelea (y lo paramos enseguida), ellos ven juego. Y es que a veces es juego… y a mí me resulta muy difícil de tolerar, hasta el punto que me tengo que apartar para no intervenir (ahora he cogido la costumbre de preguntarles: ¿estáis jugando o peleando? y si me dicen jugando – los dos que participan – no interfiero). Igualmente, me tengo que contener para no empezar a abroncarles cuando por la calle chutan una lata o un paquete de tabaco… Presumo que a la mayoría de los hombres esto no les pasaría, y creo que esto marca una diferencia entre los chicos (sobretodo si son “chicazos” como los míos) criados sólo por mujeres y los que son criados por mujeres y hombres.

  4. Pues a mi me toca pensar en ello, porque tienes razón que corto las peleas incluso antes de que ocurran. Lo cierto es que el mio cuando entró en el cole con 3 años tenía una fuerza brutal y me daba miedo que de un empujón tirase a otro niño o le hiciese daño, así que le decía que si le pegaban que no respondiese, que se lo dijese a la profe. Al cabo de 3 meses el comentario de la profe fue que tenía un hijo que a la mínima venía a quejarse a ella. Ahora los dejo que se tiren unos encima de otros, que me da la sensación de que se van a hacer daño, pero les encanta y “saludos” parecidos. Yo la verdad es que comparto bastante mi ocio con hombres adultos, maridos o novios de mis amigas, y siempre dejo que mi hijo se vaya con ellos a “romperse la crisma en las rocas en busca de cangrejos” y actividades varias que a mí ni se me ocurren ni me parecen graciosas.

    • A mí también me viene bien delegar, cuando hay ocasión, en hombres adultos… creo que son referentes que no sólo les vienen bien, sino que son necesarios.

  5. Varias cosas no me encajan:
    — la proporción en España de maestras respectos a maestros también es abrumadora. Dudo que en Dinamarca haya menos maestros varones que en España. Esto no explica diferencias entre países pues la educación, especialmente en las primeras etapas está mayoritariamente en manos de mujeres. Pero no en su totalidad. ¿alguien tiene el dato que afirme que esto es así en Dinamarca como se insinúa?
    – Que haya muchas mujeres en el sistema educativo no quiere decir en absoluto que “los niños estén tutelados por mujeres”. ¿en qué lugar deja esta afirmación a las familias, padres, madres y verdaderos tutores?
    – Espero, como dice Luz, que los maestros varones animen, motiven ,fomenten, faciliten…la resolución no violenta de conflictos. Con los que he coincidido sin duda lo han hecho.

    Al margen de esto sí que creo que en este tipo de experiencias, como en otras, la infancia y la adolescencia son buenos momentos para aprender y practicar con las conductas. Pero en el entorno escolar, con hombres o con mujeres las cosas no se resuelven a puñetazos. De hecho lo famoso es lo de: “te espero a la salida”, para que no te vean, la profe, ni el profe, ni la directora, ni el director.
    Yo creo que parte del problema tiene que ver con que a la salida están mamá o papá y no hay espacio para que vivan un poco los conflictos de la vida porque vamos a recogerles hasta que cumplen 37.

    Me parece un tema interesante. Yo que apuesto por la coeducación hasta la médula, veo diferencias entre mis hijos, y creo que tener modelos es importante para sentirse reflejado y sé que mi hijo varón no tiene ese referente en casa…intentamos tirar más de los de nuestro entorno…pero seguimos abriendo las orejas respecto a lo de “criar varones sin hombres”

    • Respecto al texto de Savater, no puedo echar mucha luz… no decía mucho más, y sólo lo copié porque me pareció interesante para reflexionar, pero no puedo defenderlo como si fuera mío.

      Me parece muy interesante lo de “te espero a la salida”. Creo haber escrito alguna vez sobre el tema… yo creo que nuestros hijos se pierden muchas cosas por no tener espacios de ocio sin adultos, o sea, por no salir a jugar en pandilla por calles y plazas… Si siempre tienes un adulto mirándote, es mucho más difícil aprender a equivocarte, asumir tus errores, aprender a ser responsable…

  6. Cuando llego mi hijo varon adoptado a casa, se la pasaba pegandole a mi hijo biologico, al que yo eduque en la “no violencia”. Despues de un tiempo de mediar sin exito y viendo que la actitud no cambiaba, no me quedo otra que ordenarle al mayor (7 años de diferencia) que se defendiera, que devolviera el golpe. Santo remedio! A partir de ese momento el menor empezo a respetar al mayor y a pensar un poco antes de pegarle.
    Para un chico que venia de un orfanato donde todo se arregla a las trompadas, la palabra no servia de nada, solo vale la ley del mas fuerte. Es triste, pero es un poco la realidad.
    A pesar de que su tendencia a pegar ha disminuido, no se le ha ido del todo e incluso ya ha tenido unos cuantos incidentes con su mejor amigo de la escuela, lo cual es dificil de entender pero debe haber algo que tiene que ver con la masculinidad: se quieren muchisimo al punto de decir que son gemelos, pero a la vez se trompean uno a otro todo el tiempo.
    Yo creo que la interaccion fisica entre varones es normal y esperable y que mientras no pase de ciertos limites no es preocupante.

    • A los niños criados en la violencia les cuesta mucho entender, tomarse en serio, otro lenguaje. Recuerdo una conversación que tuve con una psicóloga al poco de llegar B…. Me dijo que probablemente era un niño acostumbrado a que los límites se los marcaran con bofetones, así que la palabra, el “no”, le era difícil de tomárselo como un límite. Yo estaba decidida a no educarle a bofetones, y la verdad es que me costó bastante tiempo que asumiera que mi “no” era tan serio como el bofetón con el que le marcaban los límites en Etiopía.

      No sólo los niños educados en orfanatos se relacionan de forma violenta: en el caso de mi hijo, estuvo muy pocos días en un centro (la casa cuna de la ecai), pero es que en muchos países, el bofetón es la manera normal de relacionarse con los hijos. De hecho, me lo dijo hace poco una conocida etíope a quién me encontré en la calle: B. estaba desafiante, maleducado, y yo le llamé la atención, y ella me dijo: “¡Que suerte tienen estos niños! En Etiopía no les tratamos tan bien… ¡En Etiopía ya le habrían dado una torta!”.

      Respecto a lo de pegarse con su mejor amigo, quizás no es muy habitual a la edad de tu hijo, pero cuando son más pequeños y todavía usan más las manos que la palabra (a los 2, 3, 4 años…), nos comentaba la maestra de la escuela que precisamente los niños a los que pegan son sus amigos… porque pegan a los niños con los que se relacionan.

  7. Me parece súper interesante la reflexión, estemos o no de acuerdo. A mí me hace plantearme que no siempre lo que nos parece mejor es realmente lo mejor.

    Y me recuerda un poquito a lo que ocurre con los animales (así somos!), que hay que dejarles que jueguen de cachorritos con otros para que aprendan “suavemente” q si muerden, son mordidos, si arañan, son arañados,…

  8. ¿Puede influir en la educación el criar a varones sin un hombre en casa? ¿Puede influir el criarlos sin una mujer? ¿Puede influir el criar a niñas sin un hombre o una mujer en casa? Creo que la respuesta a todas estas preguntas es la misma: SI. ¿De qué manera? Eso ya depende de muchos otros factores.
    Yo creo que la influencia sobre los niños y las niñas de la sociedad es muy notable, tanto que dudo bastante que el simple hecho de que una profesora o una madre monoparental eduque a un niño le haga no saber comportarse de ciertas maneras que la sociedad se encarga de enseñar perfectamente. Siempre he creído que el comportamiento distinto de niños y niñas, de hombres y mujeres, se debe exclusivamente a la sociedad en la que vivimos y no a ningún gen específico de la violencia o la no violencia. Poco a poco me van surgiendo dudas sobre este aspecto pero lo cierto es que a día de hoy no conozco ese dato (aunque sí he leído que el desarrollo cerebral, la educación y la experiencia pueden modificar genéticamente al individuo).
    Pero influya o no la sociedad en el comportamiento distinto de niños y niñas esto es lo que hay. Generalmente los niños juegan a peleas y las niñas no. Mi hijo juega a “lucha” en el cole con otros niños y juega a eso mismo con su padre. Yo no hago otra cosa que explicarle que eso no es un juego y que puede traer consecuencias (aún así él mismo ha podido aprenderlo, pero es un juego difícil de cortar). En casa no hago más que mediar porque sé que el juego entre padre e hijo funciona a la perfección hasta que llega un golpe más fuerte que otro y acabamos en riñas y enfados reales. Por lo tanto ahí estoy yo dejándoles su espacio de peleas pero sin dejar de hacer notar mi presencia y mi cantinela de “os vais a hacer daño, parad ya y jugad a otra cosa”, es mi papel.
    Otra cosa es la respuesta violenta en una discusión o en un conflicto escolar, ahí no hay espacios. Mi hijo sabe perfectamente que esa no es la manera de solucionar discusiones y también, como ya he leído en otro comentario, enseño a mi hijo que ante un conflicto que no se puede solucionar con palabras ha de acudir a la profesora. Al principio de ir mi hijo al cole era bastante tajante con este tema pero llegó un momento en el que, sin dejar de condenar la violencia y los golpes, dejé a mi hijo decidir qué hacer en cada momento. Mal que me pese sí, él tiene que defenderse porque me cansé de ver que mi hijo recibía todos los días y él se conformaba con seguir mis órdenes de no responder con una patada o un empujón, o lo que fuera. Ahora él sabe que no es el camino, no es la manera, pero que tiene que aprender a gestionar los momentos y los conflictos, preferiblemente, sin violencia.

    • La diferencia entre mis hijos y el tuyo, es que ellos reciben de mí el mismo mensaje que el tuyo de ti… pero no tienen un padre con el que entrenarse a jugar a peleas. Creo que esto tiene que marcar una diferencia, sutil si quieres (hay otras muchas influencias en la vida que no son la familia nuclear), no necesariamente mala, pero a tener en cuenta.

      Mis hijos juegan a peleas… entre ellos. Y claro, acaban a trompadas. Y yo les riño y les separo… y a veces me pregunto si debería dejarles que ellos mismos agotaran el juego… y otras me pregunto si soy capaz de hacerlo.

      • Claro, por eso digo que el que tus hijos se eduquen sin un hombre influye, por supuesto… y en mi hijo influye el no tener un hermano… y efectivamente, son influencias distintas.
        Entiendo tu duda de si dejarles agotar el juego, no se, quizás alguna vez podrías probar… es una experiencia real para ellos de cómo puede acabar el juego o de ver si ellos mismos son capaces de controlarlo y poner el límite en algún lugar.

      • ¿En el dolor y las lágrimas y las protestas de “mi hermano me ha pegado”? Aishhhh

      • Jajajajaja! Pues no sé, si con eso logran aprender algo una vez sí, si no pues no. Pero vamos que mi hijo y su padre acaban igual… y la que acababa enfadada y riñendo a los dos era yo, al principio, ahora les digo “os está bien empleado, no haber jugado a eso”, no me queda otra…

      • Claro, la diferencia es que en tu casa, juega un adulto, que puede asumir el papel de adulto… en mi casa me toca hacerlo a mí!! (y salgo que la odiosa cantinela de “os lo dije, ¿lo véis como habéis terminado haciéndoos daño?”, etc)

      • ¿Y por qué no pruebas a jugar tú un rato con ellas a peleas?
        Puede ser divertido Se trata de un juego. Como comentaban en otro comentario (valga la redundancia), los cachorritos, los perritos, juegan como a morderse, juegan a pelearse…mis hijos, cuando los veían se asutaban. “cuidado”, me decían….se van a ahacer daño…y no, están jugando, están relacionándose.
        Yo sólo tengo hermanos varones (que, como decíais, pues también puede influir a la hora de crecer el hacerlo rodeada de hermanos que hacerlo con hermanas)…y creo que mis juegos en casa eran completamente diferentes a,los de mis amigas que si tienen hermanas. Yo también jugué a peleas, además de mis 3 hermanos tengo a 6 primos de mi edad más o menos…así que mis juegos eran “un poco de chicos”, un poco “bestias”….pero la verdad es que me lo pasé muy bien jugando a peleas, a amontonarnos unos encima de otros y aplastar al que estaba debajo,
        Mis hijos ahora (niña y niño) juegan a que se pelean haciendo judo (que no tienen ni idea puies nunca han ido a una clase de judo)…pero se inventan las patadas y golpes de judo y se mueren de risa….
        Y ellos se dicen: “¿Jugamos a una peleina?”
        Hace un tiempo leí una entrevista a Eduardo Punset que decía (más o menos) que en las peleas entre hermanos no hay que meterse…hasta que llegue la sangre al río, que es su forma de relacionarse…
        Yo la verdad es que intervengo poco cuando juegan a pelearse…cuando veo que la pelea va subiendo de tono, porque claro que aveces se emocionan (dentro del juego) y se pasan….
        Pero lo que está claro es que ellos (con lo pequeños que son) distinguen claramente lo que es una pelea de lo que es un juego…..y saben que las peleas hacen daño.

      • No sé si me veo jugando a peleas… gajes de haberse criado con hermanas. Sí me he descubierto jugando a juegos más “físicos” de lo que hacía cuando jugaba con niños que no eran míos: cosquillas, lanzarlos por el aire, el avión… fútbol… estas cosas que en otras familias hacen los padres…

        Me apunto lo de Punset… a veces hago el ejercicio de no meterme en las relaciones entre niños (mis hijos o mis hijos y sus amigos) cuando están discutiendo… y veo que muchas veces lo resuelven perfectamente sin mi concurso… Pero reconozco que a veces, para poder hacerlo, tengo que apartarme físicamente… si no, me voy poniendo nerviosa.

      • No sé si mi aportación será fructífera. La lanzo. Una opción puede ser dejar-los resolver, o no, el problema a ellos y después analizar qué ha funcionado y qué no. Yo a veces lo hago con mi hija y parece que le gusta darse cuenta que puede analizar la jugada a posteriori. Pero es una niña, claro…..

      • No, el problema no lo tengo con la resolución de conflictos: ahí sé qué hacer (aunque quizás un hombre los resolvería de manera distinta). El problema es que a menudo identifico como conflictos situaciones que para ellos (y seguramente para un hombre que los gestionara) son meros juegos.

  9. Sí, claro… ciertamente, es distinto, también mi marido es a veces el que pone el límite en el juego porque él mismo ve que va a acabar mal.
    Es lo que te toca, hacer de arbitra o de pesada madre con el “os lo dije”… lo siento… jeje.

  10. Insisto…prueba a hacerlo. es divertido. A mí me hacen “llaves de judo” e intentan tirarme y claro….conmigo no pueden…y nos caemos los 3 al suelo…y se mueren de risa. es divertido.
    Eso sí…para las cosquillas prefieren que se las haga su padre. y me dicen cuando yo intento hacerselas “es que papi las hace mejor, proque las hace más fuerte”….
    Por lo visto yo hago las cosquillas mujy suaves y su padre las hace “con fuerza”…que es lo que les mola…..
    Ahora que lo pienso…tengo unos hijos un poco burros…;)

    • A ellos desde luego, les parece divertido… yo no le veo la gracia, la verdad.

      • Eso es porque te criaste entre hermanas;)

      • Pues yo si encuentro divertido el juego sin ser excesivamente bruto… claro. Es divertido, hacer cosquillas, el avión y las volteretas, no los golpes.
        Yo soy chica, me crié con dos hermanas, únicamente, y jugaba con una de mis hermanas a judo también!!!! Lo acabo de recordar… pues menudos torneos nos pegábamos en una moqueta cuadrada que teníamos en la habitación, jaja.
        Y nos gustaban los trenes eléctricos, los coches teledirigidos y los revólveres del oeste… no se, hemos salido raras…

      • Sí, estos sí… me refería a las peleas.

        A nosotros los “juegos de niños” también nos gustaban, los coches, los trenes… y poco o nada las muñecas y el color rosa,… pero creo que al margen de estos “gustos”, que a veces se quedan en la superficie, sí hay otras cosas, en la manera de relacionarnos, de funcionar… que son más bien propias de niños o de niñas (lo que no me atrevería a decir es de dónde salen).

  11. Sí…yo también lo creo, Que nos relacionamos distinto, pensamos distinto, reaccionamos distinto…
    No sé si es algo hormonal o cultural o visceral o que–…pero sí lo creo.

  12. madredemarte, yo si que juego a “trincar” cuando estamos en el sofá, que es conseguir inmovilizar al otro y no dejarlo moverse, o el a mí, porque con la fuerza que tiene a veces le dejo que “me trinque” y en otras es capaz de hacerlo de verdad. En mi vida había jugado a esto ni de pequeña ni nada, pero veo que a los niños les encantan los juegos físicos y como no tiene padre me toca a mí.

  13. yo tampoco soporto que jueguen a peleas. La mayoría de las veces alguno acaba haciéndose daño y el juego acaba en pelea de verdad…en casa lamentablemente no juegan a pelearse…cuando se pelean lo hacen de verdad!
    Tengo dos niñas(de 8 y 9) y un niño(de 6) y lo que sí he visto es un cambio de los amiguitos de las niñas cuando tenían 5-6 años a mi hijo ahora. Hace 2-3 años todos los niños jugaban al pressing catch ! lo veían en la tele y les encantaba jugar a ello…mi hijo por ahora juega tanto con niñas como con niños y mi sensación es que sus amiguitos son la mitad de “burros” que eran los amigos de mis hijas…
    La reflexión de Savater o no la comparto para nada…

    • ¿Y crees que es un cambio, digamos “generacional”, o que tu amigo se relaciona con un tipo de criaturas distinto al que se relacionan tus hijas?

      • no sé..supongo que la diferencia son los niños…cuando veía lo locos que estaban los niños con el pressing catch,pensaba que menos mal que tenía niñas…ahora tengo también un niño y aunque él es tranquilo (sus amigos también me lo parecen)no se me ocurriría ponerle eso en la tele! jejeje

  14. Supongo que es casualidad, no?
    No creo que en 2 años haya habido un cambio generacional. Se deberá más a que hay críos a los que les gusta jugar a juegos más “físicos” y a otros les gusta otro tipo de juegos, no?…y coincidió que los compañeros de tus hijas eran del primer grupo.

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