familia monoparental y adopción

En el aeropuerto

Una de las cosas que recuerdo que me dijeron tanto en los cursos del CI, como en la ecai con la que tramité la primera adopción, fue que vigiláramos las aglomeraciones a la llegada del aeropuerto.

Para los niños, nos dijeron, todo es nuevo, ya el aeropuerto es un lugar muy estresante, y encontrarse con demasiadas personas que les van a recibir, con globos, regalos, abrazos, todos quieren cogerles en brazos… puede ser una situación muy angustiante.

Cuando llegó el momento, no me vi capaz de decidir quién podía y quién no venir hasta el aeropuerto a recibirnos a la llegada de Etiopía a B. y a mí (y al abuelo, que también venía ese día). Era agosto, y la mayoría de los amigos estaban de vacaciones, pero se juntó allí un puñado de gente…

B. se lo tomó muy bien: salimos los últimos, porque venía muy sudado, y al recoger la maleta, le cambié de ropa, así que cuando llegamos al exterior, familia y amigos estaban impacientes… él les miró desde su carrito y les saludó con la mano, como si fuera la Reina de Inglaterra.

Cuando llegamos de Marruecos, era Semana Santa y también había mucha gente que estaba fuera.  

A. llegó en brazos, porque el carrito se me rompió en mi último día en Marruecos. Se dejó coger enseguida por su tía, no pareció extrañar a nadie… Se abrazó a la girafa que le trajeron C. y C., unos amigos que también nos habían preparado comida para un par de días. 

Aún tenemos en la puerta de casa los carteles de Bienvenida que nos hizo P.

A mí me hizo mucha ilusión que la gente viniera al aeropuerto, me acuerdo de todos los que estuvieron. Y creo que a los niños también, aunque entonces no se dieran cuenta.

¿Qué es un ratito de estrés al lado del recuerdo de la gente que se tomó la molestia de estar ahí en este momento?

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Comentarios en: "En el aeropuerto" (46)

  1. Nosotros decidimos que no hubiese nadie más que mi hermana y su pareja en el aeropuerto cuando llegamos. Ya os he contado cómo estaba nuestra hija en Etiopía y nos daba miedo su reacción. Aún ahora me tiro de los pelos por esa decisión.
    Nuestra hija lloró lágrimas de dolor todo el viaje desde el aeropuerto hasta nuestra casa (más de una hora en coche), sus primeras lágrimas sin gritos que caían por sus mejillas sin parar. En cuanto se separó de sus amigas en el aeropuerto, empezó a llorar y no emitió ningún sonido más, sólo suspiros.

    Esas lágrimas sólo pararon cuando, ya en casa, conoció a su hermana. Ahí me dí cuenta de que habíamos cometido un error.

  2. Yo había pedido que no viniese nadie. Mi hermano menor decidió que él haría lo que le pareciese mejor; al resto de la familia más cercana les pareció bien su postura. Mis hermanos y sus familias vinieron al aeropuerto. Cuando vemos las fotos y el vídeo, mi hija se siente feliz de recordar su llegada. También guarda la pancarta de bienvenida como si de un tesoro se tratase. Yo seguí un consejo de la ECAI: la niña estuvo siempre o en mis brazos o dándome la mano (cuando la vi confiada y la dejé en el suelo). Creo que es un consejo muy bueno.

  3. A nosotros también nos dijeron que era mejor que hubiera poca gente… pero pasamos de ese consejo. Pensamos que era mejor que la niña pasara un rato “malo”, que la gente la conociera en ese momento y así evitar tener luego aglomeración de visitas.
    Y no me arrepiento de esa decisión. Luego pudimos estar en casa tranquilos y la familia nos dejó espacio para que la niña fuera entendiendo que aquello era su casa y que los que vivíamos allí éramos nosotros.
    Y a parte de ser una decisión tan “meditada”, debo decir que las llegadas con nuestros hijos y los recibimientos en el aeropuerto, han sido de los momentos más bonitos y emocionantes de mi vida.

  4. En nuestro caso fueron a recibirnos toda mi familia cercana (mis padres, mis hermanos, cuñadas y sobrinas) y 4 amigos muy muy muy cercanos a los que siempre les agradeceré que hayan estado allí. En total, 13 personas dando la bienvenida a casa a nuestra niña. Es emocionante. tenemos el vídeo de ese momento y es superespecial…..los abrazos, las miradas, las caras de cansancio y felicidad de mi marido y mía…la emoción de mis padres, las lagrimas en los ojos de mis hermanos, la carita de mi hija que enseguida se puso a jugar con mi sobrinas….INOLVIDABLE.
    Una de las cosas que eché de menos en la adopción nacional de mi hijo fue todo eso: el viaje, los días en el país de tu hija a solas con ella, la llegada, el recibimiento, la espera del resto de la familia,que cuenta los días para que volvamso a casa…
    La entrega del peque y la llegada a casa en adopción internacional es mucho más intensa y es mucho más emotiva.

    • No me lo había planteado… efectivamente, hay una serie de rituales (desde el viaje al recibimiento en el aeropuerto, pasando por el juicio si lo hay y exige nuestra presencia) que ayudan en el proceso de irnos haciendo a la idea de nuestra nueva maternidad… y en nacional no están, o no tienen el mismo peso…

      Nosotros, en ambos casos, nos fuimos a casa con la familia cercana (abuelos y tíos) y comimos o cenamos juntos, y creo que esto también ayudó a situarnos, a separar los que somos familia de los que no lo son (aunque sean igualmente importantes).

      • Es muy diferente, a ver si me inspiro y preparo un post sobre el tema …
        “Diferencias emotivas en el proceso de la A.I. y de la A.N.” 😉

      • Ya sabes que aquí será muy bien recibido! Además, es un tema del que lo desconozco prácticamente todo, así que aprenderé muchísimo seguro.

    • A nosotros también nos pasó lo mismo. La vuelta de China con toda la familia, amigos, pancartas, flores globos… fue alucinante y mi niña la ve en vídeo y le encanta verse tan querida y tan esperada.
      En cambio, en la adopción nacional no hubo nada de eso, aunque sí tuvimos la experiencia de conocer a la familia acogedora (M. estuvo con ellos desde su nacimiento hasta los 5 meses), intercambiarnos teléfonos y direcciones, consejos, preguntas, etc. Incluso, al día siguiente nos llamaron para ver qué tal iba todo, si había dormido bien, recordarnos cuál era su leche específica y mandarle muchos besos. Aún hoy nos llamamos en circunstancias especiales para compartir (el comienzo del cole, Navidad, el cumple de M.) y me encantaría poder pasar un día con ellos y no romper ese lazo, pero las distancias mandan.
      No obstante mis padres nos acompañaron a recibir a M. y al día siguiente por la tarde la casa fue un festival de visitas (que tuvimos que despedir a algunos íntimos porque no cabíamos en la casa).
      Por cierto, otra diferencia de AN con AI es que nosotros no tuvimos foto de M., no la conocimos hasta el día de la entrega. En cambio a E. la conocimos aquí y nos llevamos a China las fotos medio borrosas de besos que llevaban. Y en esos días desde que sabes que vas a ser madre hasta que la ves, una foto auxilia mucho, mucho, mucho.

      • Yo creo que una foto concreta. Te hace sentir que aquella criatura es real… lo cual puede ser muy bueno… pero también es una gran putada si las cosas terminan mal (por ejemplo, en los casos en que la asignación no termina en adopción).

  5. La llegada en el aeropuerto es un momento muy emocionante para todos los que han vivido la espera y las visicitudes de las familias, pero no veo mal que los técnicos adviertan de cómo lo pueden estar percibiendo los niños porque, en ocasiones, con la euforia del recibimiento, en la tele he visto levantar a los niños cual trofeos.
    Dicho esto, a mi me encanta ir a recibir a los amigos con sus hijos al aeropuerto (lo he hecho dos veces), me emociono mucho, incluso más que cuando llegamos nosotros. Pero sobre todo me emociona ver la felicidad de los nuevos padres, me encanta darles un abrazo y felicitarlos en ese momento, pero no siento la necesidad de cargar al niño en brazos, ni besarlo.

  6. Aun me acuerdo como si fuera ayer!!!, yo pasé de los consejos, al menos el recibimiento tenía que ser de traca, por supuesto que es estresante el viaje, así que media hora más en el aeropuerto no creo que le aumentase mucho mas el ya de por sí nivel de estrés que tiene que tener un niño que viaja por primera vez en un avión y un montón de horas. Sin embargo, ese ritual de bienvenida a la familia extensa (y bien extensa, que allí estaban hermanos,primos, mis primos, hijos de mis primos…)vamos, todos los que nos juntamos los dias de fiesta y esta lo era, me parecía muy importante y reflejarlo en el video del viaje y para ellos también, que habían compartido el camino conmigo y la felicidad de la asignación. Cuando ve el video le encanta y pregunta quien estaba allí, si menganito estaba (es mas pequeño, así que imposible, etc…). Creo que en esto, como en muchas otras cosas de la vida, hay que seguir un poco el instinto.

    • Pasé 3 meses en el país de origen y estaba tan agotada física y mentalmente que pedí que por favor no viniera nadie al aeropuerto más que mis padres, hermana y poco más. Afortunadamente, no me hicieron caso. Al llegar me encontré a toda mi familia (padres,hermana,sobrina,primos, amigos con sus hijos…),todos muy emocionados, con globos y pancartas. Fue un momento precioso que recordaré siempre. Y creo que el impacto negativo para mi hija fue cero, ya me encargué de que no circulara de brazos en brazos, todos lo entendieron y se acercaron con cuidado. Además, después de un cambio tan grande como es la salida del orfanato a un hotel, del hotel al avión, viaje de varias horas, escala de horas en un aeropuerto atestado de gente, otro vuelo, ect…qué supone media horita más de “estrés del bueno”? También nos permitió, como dice Aurora, espaciar visitas. Creo que si se hace con respeto y cariño, el recibimiento en el aeropuerto es un bonito recuerdo para los niños.

      • Si no lo recuerdan (y en nuestro caso apenas hay fotos de ninguno de los dos), al menos, una preciosa historia que contarles y que les ayuda a construir su propia historia (con tantos cromos “faltis”, a veces).

  7. Ahora, en mi siguiente asignación, unas amigas de mi hijo, también adoptadas, me preguntaron si podían ir a recibirnos al aeropuerto y por supuesto les he dicho que sí, que les avisaba cuando viajase. Me llamó la atención que me lo pidiesen, creo que lo que quieren es sentir como es la llegada al hogar de un niño adoptado como ellas.

    • Pues sí es curioso… en mis dos llegadas, nos han recibido unos amigos con una hija adoptada, aquello amigos cuya primera hija (también adoptada) murió de meningitis… Mi hijo pequeño llegó a España el día que su primera hija habría cumplido 9 años… y el abrazo que me dieron sus padres contenía toda esa emoción, es uno de los recuerdos ligados al segundo aterrizaje.

  8. Supongo que es distinto…
    pero me recuerda los consejos que nos dan a las embarazadas en el curso de preparación al parto: – “que no vayan a verte al hospital,que es mucho agobio para tí y para el bebé…que querrás descansar , que ya habrá tiempo…”

    yo, con la gente que quiero, sólo tenía ganas de compartir mi emoción, y respecto a descansar, es un buen momento para irse haciendo a la idea de que no volverás a dormir igual…

    • Yo creo que, en un caso y el otro, hay gente que nunca te sobra. Y son estos a los que les puedes decir que necesitas descansar (o apartarte) y lo entienden y no se ofenden.

  9. Mis dos recibimientos fueron INOLVIDABLES… jeje… yo también pasé de lo de la poca gente, además fui egoista le dije a la familia que en realidad el recibimiento era para mi y no para las peques, era yo la que lo necesitaba
    I se asustó un poco al principio pero luego bien S. estuvo encantada todo el tiempo saludando y dando besos a diestro y siniestro jajaja a ambas les encanta ver las fotos del recibimiento, les hace sentirse deseadas y queridas…
    Y para mi fue muy emocionante ver toda la gente que me quiere esperando para conocer y querer también a mis hijas. Mi abuela que apenas sale de casa… mi prima Cristina superembarazadisima (que dio a luz el día siguiente…) mis amigos más cercanos. Creo que los encuentros con mis hijas y las bienvenidas en casa son los mejores recuerdos de mi vida 🙂
    Animo a todas las familias que “se lo están pensando” a que se rodeen de sus seres queridos al llegar a casa, la emocion es impagable.

  10. Nosotros teníamos pensado hacer caso de los consejos, que como a todos, la ECAI nos dio. Y así intentamos aleccionar a toda la familia prohibiéndoles directamente venir al aeropuerto. Nos costó lo nuestro que entendieran las razones por las que pensábamos que eso era lo mejor y lo aceptaron a regañadientes. Sin embargo, a los pocos días de estar en Addis con nuestro hijo comenzamos a plantearnos si permitirles a ellos, y permitirnos a nosotros, reencontrarnos en un momento tan especial y en el aeropuerto. Mi hijo ha sido un niño con una adaptabilidad aparente muy sorprendente. Durante aquellos días en Addis estaba feliz, tranquilo… Además yo, con todo lo que allí se me despertó durante aquellos días, sentía la necesidad de encontrarme con mis hermanas y mis padres a la vuelta y compartir con ellos ese día tan feliz, y entonces lo valoramos y decidimos que esa posibilidad tampoco sería tan catastrófica. Así que les dijimos que sí podían venir pero nos aseguramos de que no le agobiaran mucho y, sobretodo, de que no se separase de mis brazos o de mi mano en ningún momento, para que sintiera que su única referencia conocida en el aeropuerto estaba allí, y no se iba a marchar. Por cierto, también guardamos la pancarta que trajeron.
    Desde luego fue un momento especial aunque no estuvieron todas las personas que yo habría deseado y necesitado… pero ese es otro tema.
    También lo tenemos grabado y lo hemos visto en varias ocasiones, pero hemos dejado de verlo. A mi hijo le gusta verlo pero siempre que lo ve acaba llorando desconsoladamente. Me dice que le da pena no vivirlo de nuevo… que le da emoción… otras veces me dice que echa de menos a su familia… No se, yo creo que ver ese video le hace revivir y recordar muchas cosas de forma consciente e inconsciente. No sé si hago bien, pero ya no se lo pongo aunque me lo pida. Me rompe el corazón verle llorar así.

    • ¿Y no crees que si te lo pide, sabiendo que le hace llorar, es porque lo necesita? Igual que nosotros (al menos a los que nos cuesta llorar) nos podemos poner películas tristes o canciones que nos toquen la fibra cuando necesitamos llorar…

      • Sí, si lo pienso, en parte… Yo tampoco soy muy llorona pero no creo que utilice muchos agentes externos para hacerlo, aunque no niego que pueda ayudar.
        Pero a pesar de pensarlo me cuesta muchísimo, no puedo evitar querer protegerle de ese mal rato… Entiendo lo que dices y lo que me vas a decir. Quizás tenga que hacer un gran esfuerzo yo por convencerme de hacerle caso si me lo pide pase lo que pase después y por apoyarle durante el mal rato que pasará.
        Hace tiempo que no lo pide y que no pienso en ello, pero recordar ese momento y ese video me ha hecho volver a reflexionar.

      • Te entiendo perfectamente. Pero a veces me pregunto si, intentando protegerles, no les desprotegemos en realidad, porque no les permitimos enfrentarse a cosas a las que tienen que enfrentarse sí o sí… no sé si me explico. Y no hablo por tí, ¿eh?, hablo por cosas que nos pasan a nosotros.

  11. Yo creo que si no hubiesen ido a recibirnos y ayudarme con el niño, me hubiera desmayado en el mismo aeropuerto, jamas he llegado tan agotada de un viaje, es lo que mas recuerdo, cansancio y cuando veo las imágenes, veo el agotamiento en la carita de mi hijo y las monerías que hacia para agradar a todo el mundo.
    Ahora lo haría de otra forma .

    • ¿Cómo lo harías?

      Yo llegué agotada, pero a la vez, con subidón de adrenalina… en el primer caso, tras una noche y una mañana de avión, pensé que no aguantaría el día… y sí. En el segundo caso, estuvimos también todo el día, por un tema logístico (pasamos varias horas de espera en el aeropuerto de Casablanca), y lo que recuerdo es las ganas, la necesidad que llegaba hasta el dolor físico, que tenía de abrazar a mi hijo mayor, que se había marchado unos días atrás con su abuelo. Y cuando llegamos ¡¡no estaba!! Llegó como media hora después, y fuimos nosotros los que tuvimos que esperarle (y recibirle).

      • Yo también tenia subidón para que vieran al niño,pero el agotamiento después de estar sola los últimos 15 días con un bebe, que ya andaba y sobrexcitado por tantos cambios para el, en un país donde bajaban las temperaturas 20º en el mismo día, donde para entrar y salir de cualquier sitio tienes que abrir tres puertas de hierro al mismo tiempo y sin soltar la sillita del bebe, donde nadie te ayuda..cuando el clima te produce un dolor de huesos tal que no podía casi cogerlo en brazos…etc…..
        Que como lo haría ahora ? Desde luego no iría sola, eso seguro.
        De esta forma la llegada seria distinta.

      • Yo es de las pocas cosas que recomiendo cuando me preguntan: no ir sola.

        En mi primera adopción, me acompañó mi padre, y menos mal… él se ocupó de toda la logística (desde que nos lavaran la ropa a cambiar dinero) mientras yo me concentraba en el niño… además me puse enferma y estuve para el arrastre casi todo el tiempo, no sé cómo me lo habría hecho sola, y a pesar de que íbamos un grupo de familia, cada cual tiene bastante con lo suyo y difícilmente pueden estar pendientes de ti…

        Así que si algo tenía claro, es que al segundo viaje iría acompañada.

        Sin embargo, en el segundo viaje, por las circunstancias, no me pudo acompañar mi padre (ni nadie: ¿quién puede faltar 6 semanas al trabajo?) y me fui, no sola, sino con mi hijo de 4,5 años… Fue muy duro, aunque la necesidad me obligó a apoyarme (y a conocer) en gente de allí, lo cuál es impagable; y en los días más duros (cuando me llevé al pequeño a casa), mi padre se vino unos días (y se llevó al mayor cuando se fue).

  12. nosotros hicimos caso a los consejos recibidos y no quisimos a nadie ni en el aeropuerto ni en casa para recibirnos. Reconozco que para nosotros fue triste, yo especialmente me vi muy sola al verme bajar del avión y tener a nadie a quien saludar y presentar a nuestro hijo.
    A las horas de estar en casa llamamos a los abuelos maternos y a mi hermano diciéndoles que ya podían venir. El niño (año y medio) estuvo contento y tranquilo, pero cuando vio que se iban comenzó a llorar despavoridamente.
    Eso lo hizo durante los primeros meses siempre que alguien venía a casa y se marchaba.
    Por lo tanto, decidimos seguir los consejos nuevamente y no permitir visitas en nuestra casa, íbamos nosotros a visitar al resto. Como os podéis imaginar, esto no sentó nada bien a la gente que pareció no entenderlo, pero a eso ya estamos acostumbrados.. Los padres adoptivos somos unos raritos!!!

    • ¡Que no,mujer, que vamos a ser raros!

    • Creo que es importante que nosotros tengamos claras nuestras necesidades y defendamos nuestros argumentos… aunque otros puedan considerarnos raros, o parecerles mal.

      Tremendo, lo de tu hijo, que llorara cada vez que se iba alguien… tremendo lo que les duelen las separaciones.

    • Creo que en esto, como en todo, cada uno tiene que ir viendo y adaptándose a las reacciones de nuestros hijos. La mía sin embargo, entendía y entiende muy bien que de vez en cuando venga gente a casa de visita y se vaya, y que los que nos quedamos siempre, somos los que vivimos allí. Las ECAIS son muy radicales en algunos consejos, pero hay que entender que cada niño y familia es un mundo y no se pueden sentar dogmas. Creo que un recibimiento en el aeropuerto, con una aproximación al niño respetuosa no supone nada al lado de todo lo que ha vivido antes y vivirá después. Lo que sí tuve en cuenta es no llevarla en las semanas e incluso meses posteriores a sitios con mucha gente (tiendas, centros comerciales) o ir en horario en que no hubiera apenas afluencia de gente, para no agobiarla o ponerla nerviosa con demasiado estímulo (luces, gente, mucho movimiento).
      Y hay gente, incluidos familiares y amigos, que nunca va a entender nada y que pensarán en que sobreproteges(a mí siempre me hablan de sobreprotección cuando tomo ese tipo de decisiones…)…pero tenemos que hacer lo que pensemos mejor para nuestros hijos y olvidar a los demás.

      • Emma, estoy totalmente de acuerdo contigo, creo que cada familia tiene que valorar cómo afrontar ese momentos, siempre que se haga desde el conocimiento de lo que puede suponer.
        También comparto contigo que hay gente a nuestro alrededor que puede pensar que los sobreprotegemos de muchas cosas, pero yo he conseguido mantenerme firme en algunas cosas aunque los demás no las entendieran o incluso me miraran como a un bicho raro. Y no nos ha ido nada mal.

  13. Cuando llegó mi hija, y teniendo en cuenta que el aeropuerto esta a 4 horas de mi ciudad, vinieron solo dos personas, mi hermano y un amigo cercano. No tengo fotos del momento y lo recuerdo con alegría, la niña los reconoció al instante porque yo había llevado bastantes fotos a Adiss y le gustaba hacer repaso de tíos, abuelos, primos; ella era y es muy sociable asi que desde el primer momento ya se quería ir con mi hermano. LLegamos a las 4 de la mañana al aeropuerto asi que el viaje a casa fue casi todo durmiendo.
    Al día siguiente si que fue ya una cosa más intensa y más cansada, porque somos una familia muy grande, pero bueno, cansada para mi, ella en todo momento encantada.
    Y, de momento, así sigue…

  14. Nosotros nos fuimos a Lagos, pensando que decidiríamos allí si dejar venir o no a la familia al aeropuerto, en función de como viésemos al niño. Estaríamos allí mes y medio así que teníamos tiempo de ver como iban a ir las cosas.
    Por un lado, me moría por un recibimiento de “pelicula”… pancartas, mucha gente, etc… pero por el otro tenía en mi oreja los consejos de los psicólogos.
    Nuestro hijo, en Lagos, era un niño introvertido, se cerraba en banda cada vez que alguien le decía algo e incluso no fué capaz de decir adiós a la persona que nos acogió en su casa durante ese mes y medio!!!! Giraba la cara cuando alguién se dirigía a él… la verdad es que parecía que ibamos a tener problemas si teniamos un recibimiento masivo.
    Así que durante el mes y medio en los correos que íbamos enviando, les fuimos explicando cómo era el niño y que lo conveniente para él sería que en el aeropuerto no viniese nadie excepto la família más directisima (mis padres, mis suegros, mi hermana y la hermana de mi marido), no sin antes advertirles que no intentaran cogerlo en brazos, etc etc…
    Lo respetaron y se lo agradezco mucho.
    Al dirigirnos a casa, como nuestra furgoneta es 6 plazas, fuimos mis padres, nosotros y mi hermana… pues durante la hora de viaje interactuó con mi madre y mi hermana como ninguna vez le había visto hacerlo en Lagos… fué como si me cambiaran el niño en el avión. A-LU-CI-NAN-TE.
    Llegamos por la mañana, así que decidimos ir a comprar comida hecha y comer en nuestra casa con suegros y padres… para que ellos pudieran saciar sus ansias de conocer al niño y para que el niño el primer contacto no fuera en otra casa que no fuera la que sería la suya.
    Con el resto de familia, tíos, primos (que tenemos relación de hermanos), les dijimos que si el niño estaba bien iríamos a verles por la tarde… y así hicimos. Nos fuimos a casa de un primo mío que tiene un niño año y medio mayor que el mío y allí fueron viniendo todos… el niño estuvo relajado jugando con su primo y el resto de família pudo conocerle en un ambiente relajado.
    Ese día perdimos toda la credibilidad que pudiesemos tener… el niño estuvo simpático, alegre y sonriente, todo lo contrario, que en Lagos. Recuerdo a mi tía que me dijo textualmente “¿este niño es ese tan tímido que decíais que teníais?” Todavía a menudo me pregunto como es posible este cambio en tan sólo una noche de viaje… el avión? el cambio de país? no sé qué hizo o qué dijimos que a él le hizo entender que no hacía falta que girara la cara a nadie cada vez que alguien se le dirigía…. el color de piel? no lo sé!! sinceramente… pero sólo he vuelto a ver al niño de Lagos durante una época en que tuvo miedo a los adultos negros, entonces volvía a ser un niño introvertido y tímido delante de ellos.
    No me arrepiento de haber pedido que vinieran pocos y sin pancartas ni globos… pero a veces si que pienso que me habría hecho ilusión, sobretodo al ver que el niño hizo este cambio tan espectacular… pero claro, esto no lo podía prever.
    Nosotros sólo tenemos una foto de ese día, borrosa y de lejos…

    • Mi hijo pequeño hizo un cambio similar en sólo 2 minutos: los que tardamos en subir al apartamento que teníamos alquilado en Marruecos desde la calle, después del juicio de entrega. Antes, no es que fuera tímido, ¡¡es que parecía autista!!, y en ese momento empezó a mirarme a los ojos, llamarme “mama” y reírse. Y ya no paró… Yo creo que en algunos niños, el aprendizaje de lo que significa la adopción es progresivo… pero para algunos niños es un clic, un interruptor, que les hace ver de un momento a otro que aquello va en serio.

      • Es cierto, Para mi hija fue un clic, tardó 2 segundos ( o menos…). sin embargo, mi hijo tardó más, fue más progresivo…y más difícil para nosotros, sus papis…

      • nuestro hijo también se trasformó en el avión. Su primera foto riendo feliz es de ese momento.
        Su primer día en casa parece que entendió que era SU CASA y estuvo de lo más contento,explorador,toquiteándolo todo….increible!
        Pero con las visitas hubo que ir poco a poco….cuando se estresaba y estaba incomodo de ser el centro de atención,se me dormía en brazos a cualquier hora y en cualquier sitio!

      • Mi hija se transformo en el primer aeropuerto; mejor dicho al despertarla súper temprano para ir al aeropuerto. Se la veía tan ilusionada y expectante! El vuelo se retrasó y ese rato sufrió pobrecita. Quería salir corriendo del hall hacia los aviones que veía allí delante (los aeropuertos siberianos, como mínimo ese, se parecen más a una estación de autobuses que a un aeropuerto). Ya en el avión lo controló todo y en Moscú (a pesar del cansancio, el jet-lag…) se empezó a soltar. Pero cuando la vi feliz fue al llegar a casa y encontrar todo lo que había visto en las fotografías. Nunca voy a olvidar cómo daba vueltas para comprobar si estaba todo lo que le habíamos enseñado. Ahora le gusta que le cuente detalles del viaje y de la llegada, pero yo creo que lo que más disfruta es ver y volver a ver el vídeo del aeropuerto. Mi impresión es que el vídeo le ayuda a darse cuenta de detalles y, sobre todo, le gusta ver las personas que estaban allí para recibirla (cuando llegó repartía sonrisas por doquier, pero se la veía con una cara de circunstancias…).

  15. Creo que a todos nos dicen lo mismo sobre la llegada al aeropuerto, pero yo creo dos cosas, una que es inevitable, que la gente que te quiere y que sabe tu espera no este allí, y dos, que la gente que te quiere este alli, te hace muy feliz, por lo menos para mí asi fue.
    Nuestra pequeña a pesar del cansancio del viaje, los recibio a todos con una gran sonrisa y no tardo ni dos segundos en estar en brazos de todos, parecia que ya sabia quien era quien. Fue muy bonito.

  16. Nosotras teníamos preparada una gran recepción en el aeropuerto de nuestra ciudad, pero después de varias intentonas por aterrizar, finalmente el avión aterrizó en otra localidad. Allí no nos esperaba nadie, pero toda aquella gran recepción espero horas a que llegáramos a casa y se montó una fiesta!!! Mi hija estuvo en los brazos de todo el mundo, y estuvo siempre receptiva. No hubo ni un llanto….. Llantos los tuvo a diario y desde el primer día que la tuve que dejar en la casa de acogida cuando después de estar sólo una hora con ella tenia que marcharme…… pero eso no pareció importarle a la Ecai!

  17. A mí me hicieron un recibimiento sorpresa con la cooperación de mi acompañante: así que ahí estaban familia y amigos, todos vestidos en los mismos colores (a mi panda nada le gusta más que un dress code y disfrazarse, aunque sea para ponerse tiaras para ver bodas reales), con una serie de pancartas creadas por un dibujante profesional y de las cuales, aún hoy una adorna su habitación con su nombre escrito a modo de graffiti… Uno de mis amigos se disfrazó de torero, otra de flamenca, tenían hasta un toro – ¡y hasta se fueron con unas cuantas fotos de un grupo de turistas japoneses! Y cuando por fin aparecimos, gritaron a coro “Bienvenidas a casa” (y más fotos de los japoneses, que debían pensar que eso era “typical spanish”, desconociendo que es “typical mamarracho”) y… bueno, a partir de ahí ya empezaron todos a llorar, perdieron los globos que llevaban y mi madre me arrancó a mi hija para no devolvérmela hasta que llegamos al coche casi una hora más tarde… Y de esa noche tengo algunas de las fotos más bonitas que tengo de mi hija, desde las lágrimas compartidas por mi madre y por mi cuando le doy a la niña (que está impasible, la más calmada de todas) o la cara de enamoramiento de mi hermana, que se enamoró de su sobrina nada más verla – y así sigue… Aún no sé cómo agradecer ese recibimiento, que fue seguido luego de una cena bien tardía, y bien divertida, en una terraza al lado de casa… Y aún hoy, hay dos parejas de abueletes vecinos que recuerdan que ellos ¡también! estuvieron ahí el día que llegó la niña… Y los camareros del bar, que se precian de ser “los primeros”… 
    Y hoy en día, pocas cosas le gustan a mi hija más que ver los vídeos y las fotos de esa noche, que fue muy, muy especial – y maravillosa.

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