familia monoparental y adopción

Puerperio

Lo confieso: fui yo. Soy la persona a la que no le gustó, pero ni un pelo, la muy alabada “Lost in translation”.

Salí del cine cabreada, aburrida y con la sensación de que habían intentado tomarme el pelo con aquella película tan profunda

Pero hubo una frase que me impresionó. No entonces, sino años más tarde, cuando llegó mi primer hijo.

“Cuando tienes un hijo, tu vida, tal y como la conocías, deja de existir”.

Yo era de las que pensaba que los hijos no me cambiarían, ni cambiarían mi vida, al menos en lo fundamental… y de repente llegó B., como un terremoto que lo giró todo de arriba abajo como una media.

Una de las primeras cosas que descubrí de la maternidad es que los niños, la crianza, el ser madre, es como el agua: lo ocupan todo, todos los resquicios. No hay rincón de tu vida que quede libre…

…hasta que pasa el tiempo… y empiezas a querer algo más.

N. me dice que ha terminado el puerperio.

En Fisiología humana, el puerperio es el período que sigue al parto, y que dura el tiempo necesario (unos 40 días; por esto coloquialmente se le llama cuarentena) para que el cuerpo materno  vuelva a las condiciones pregestacionales.

Pero también hay un puerperio emocional, que es este período donde el vínculo madre-hijo no deja espacio para nada más. Se calcula que dura entre uno y tres años, y después, me dice N., “vuelves a mirar hacia fuera, aunque sea por una ventanita”.

Esta soy yo: una mujer en una ventana. Pero no quiero mirar por la ventana: quiero echarme a correr, correr por el campo, oler la hierba, oír el rumor del río.

Con la maternidad pierdes tu vida, tal y como la conocías, de golpe; y en cambio, la recuperas muy lentamente. Por esto es más fácil darte cuenta de la pérdida que de la recuperación.

Pero, seguramente, es esta reconquista lenta la que nos permite ver el valor que tienen las cosas.

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Comentarios en: "Puerperio" (45)

  1. Ví la pelicula el día de los atentados de los trenes de Atocha, y no sé si fue por eso, que no me centraba, pero salí del cine con la sensación de que, o bien no la había entendido, o bien era una película, sosa e insulsa. Luego oía hablar maravillas de ella y casi no me atrevía a decir que no me había dicho ná de ná.
    Por otra parte, completamente de acuerdo con tu reflexión, tambien yo era de las que pensaba que un hijo cambiaría en poco mi vida y, y me equivocaba de punta a punta, el centro de tu vida pasa a ser tu hijo, a mí me ha servido para entender a mi madre, entre otras cosas, el sacrificio y la entrega son totales, además se hace con gusto son cosas que no te planteas…, creo que si no eres madre no lo puedes entender, por lo menos a mi esto de la maternidad no se me imaginaba así de intenso.
    Pero, pero…, parece que a mi tambien me ha llegado el momento de intentar rescatar parte de mi vida anterior, si es que queda algo, sino de reinventarme una nueva, aunque en principio sea asomada desde la ventana, o ya un poco desde la puerta

    • A mí me pasó al contrario de lo que todo el mundo me advertía: cuando tuve a mis hijos, no sólo no entendí a mi madre sino que la entendí menos todavía: precisamente porque ella no tiene ningún espíritu de sacrificio, de renuncia… siempre se puso por delante de las hijas, en todo.

      Lo del cine, me ha pasado, además de con esta película, con todas las de Lars Von Trier e Isabel Coixet… pero no se lo digáis a nadie!!

      • No eres la única, yo cuando fuí madre hasta me desvinculé más de la mía.

      • Yo desde que soy madre, también la entiendo menos…

      • 😦 Al final no somos tan pocas… y no sé si esto es bueno, seguro que no… pero ayuda sentirse un poco acompañada en algo de lo que se habla tan poco.

      • Gran tema este, y tabú como pocos…
        Para mi madre jamás fuimos su prioridad. Si nos “portábamos bién” éramos unos juguetes graciosos pero al crecer el enfrentamiento fue brutal.
        El tiempo lo fue tapando todo y cuando nació mi hijo mayor yo sentía unos celos enormes de ver todo el cariño que volcaba en él, ya que la edad la había apaciguado.
        Jamás se pudo hablar esto en casa. Murió hace unos 3 años y mi hermana ha tratado alguna vez de hablar con mi padre de ello, aunque él lo niega todo y se pone muy nervioso.. Yo no soy capaz.

      • Cuánto pesan las cosas que no se hablan, ¿verdad?, y más todavía las que se intentan hablar y no encuentran respuesta… Y aún más las que no somos capaces de nombrar.

        Efectivamente, es uno de los grandes tabús en nuestra sociedad: las malas madres no existen. Lo estuvimos hablando aquí: https://madredemarte.wordpress.com/2011/11/04/la-madre-de-cenicienta-2/

  2. ¡Ah!, y me da una envidia y una rabia insanísima saber que a la mayoría si.

    • A mí, más que rabia, mucha tristeza. Y mucha envidia, también. Y cierto resentimiento de que el resto de la humanidad no sean conscientes de la suerte que tienen, que sea algo que den por hecho.

      • Madredemarte, yo no lo doy por hecho, soy consciente de que no todo el mundo tiene la suerte de tener una madre por su sitio….
        Cada día me lo recuerdo y cada día la quiero más, lo que pasa es que al ser yo madre es cuando me he dado cuenta de sus renuncias, de sus desvelos, de su entrega total e incondicional; fuimos siete hermanos así que mira la pobre el tiempo que tendría para ella.

      • No lo decía por ti, en general, se da por hecho, es un lugar común en nuestra sociedad, que habla del “amor de madre” como sinónimo de abnegación, entrega… nada que ver con lo que viví yo.

  3. Bueno, a mí tampoco me gustó la película. Tampoco entendí su supuesta profundidad.

    En cuanto a lo que cambia la vida al ser madre, yo sí me lo esperaba. Pero siempre pensé (y así ha sido) que sería a mejor.

    Es verdad que dejas de tener vida propia, que a veces una necesitaría descansar, que algún día me gustaría poder volver a ver una película (aunque sea mala, como Lost in translation), no pido ya ni siquiera poder ir al cine 😉 pero de momento (ha pasado un año y medio) no puedo y no me importa. No hay nada como estar con ella, no hay nada más intenso, nada que me llene más.

    Llegará el momento en que ella me necesite menos y pueda volver a tener un espacio para mi misma. De momento no han pasado esos tres años de los que hablas y sigo en el puerperio. Disfrutando de ver como crece, aprendiendo más del ser humano que en todos los libros que he leído, alucinando, enamorándome de ella cada día más. La esperé tanto que ahora quiero disfrutarla. Sé que luego llegarán otras etapas. Iremos rompiendo este cordón que nos une (es raro porque el umbilical no existió y sin embargo yo siento algo que me ata a ella). Habrá que disfrutar entonces de las nuevas etapas.

    • Pues así, como lo describes tú, es como lo imaginaba yo… y ni de lejos. La maternidad activó un montón de detonadores, de cosas no resueltas… y cambió no sólo el día a día más esencial, sino también cosas que no había imaginado. Nada me ha obligado tanto como ser madre a conectar conmigo misma (incluidos mis lados oscuros); nada me ha revuelto tanto… nada me ha cambiado tanto.

      • Así lo estoy viviendo yo ahora en mi maternidad adoptiva, curiosamente esto no me pasó con los anteriores bio.

      • ¿Y a qué crees que se debe la diferencia? Yo sólo tengo hijos adoptados, no puedo comparar…

      • Me pasó igual que Concha.

        Pienso que en la maternidad biológica se dan muchas cosas por sentadas, la adoptiva viene cargada de una intensidad que no imaginas a menos que lo hayas vivido. Cada día es un reto, al menos en los inicios, en mi caso 6 años después muchos días siguen siendo reto. Cada paso, cada avance es un logro. No sé si me explico, jamás dudé con mi hijo bio que habría apego, vaya, ni siquiera conocía la palabra. No sabía de la angustia de la separación, de las dificultades de aprendizaje, de conversaciones sobre orígenes y mamás de la panza, etc. No sabía de pérdidas, abandono, institucionalización, ni había oído hablar de la “mochila”.

        En mi maternidad biológica era mucho más joven, al pasar los años me cuestiono mucho más, me doy cuenta de mis cosas no resueltas. En mi maternidad adoptiva he leído y leído. Fui muy feliz como mamá biológica, mi maternidad adoptiva no sólo me hizo feliz, me volteó la vida de cabeza. Soy una mamá feliz, pero también muy cansada y estresada, creo que lo que más me cuesta es no tener espacio propio.

  4. A mi me gustó mucho Lost in Translation. Pero es una película que creo no volveré a ver porqué no tengo claro que resista una segunda vez.

    En cuanto a tus reflexiones… Ayer le decía a mi hermano que empezaba a tener la cabeza como descargada (tu imagen de la ventana es más bonita y atractiva). De todo, lo que más me sorprende es que algunas personas de mi alrededor no estiendan esta especie de sobrecarga emocional (puerperio dices tu) que representa la maternidad (y supongo que la paternidad también). Son padres (y madres, que también las hay) que no parecen afectados en lo más mínimo, y que no comprenden que haya personas que estén centradas en las necesidades… de los hijos.
    Y yo cada día pienso en mi madre y estoy más vinculada a ella si cabe (desde el reconocimiento que no de la tristeza porqué ya no esté).

    • La imagen de la ventana es prestada, que conste… la palabra puerperio (que es feísima!), también.

      Yo también conozco madres y padres de estas: quizás no tanto que la vida no les cambie, sino que no aceptan que les cambie… que viven la llegada del niño como algo accesorio, no esencial.

      • Y en algunos casos obligatorio sin más. No es una opción, es parte de la vida y se pasa como se puede. No lo comprendo; me imagino que ellos tampoco comprenden otros planteamientos.

  5. También puede ocurrirte que al ser mamá monoparental el grado de “absorción” de tus hijos sea mayor?
    Quiero decir que, para mi , por ejemplo, mis hijos tambié los son todo, daría mi vida por elos y las 24 horas del día las paso pensando en ellos…pero, si una tarde me apetece ir al cine, puedo hacerlo, proque el papá se queda con ellos….y si 2 tardes a la semana quiero ir a claases de aerobic lo puiedo hacer….y de este modo me “desintoxico” de niños….y cuando vuelvo a casa y los veo los achucho con más ganas…..
    Puede ser? 😉

    • Claro, puede ser perfectamente. Siendo monoparental, sin la familia extensa cerca, sin dinero para pagar canguros (más que cuando es inevitable), con dos hijos muy apegados y muy trastos (tampoco es fácil dejarlos con amigos,… y bastante les dejo ya los festivos que trabajo)… no es fácil desconectarte de la maternidad, casi nunca.

    • Bueno, yo creo que el tema del “puerperio” en el caso de familias monoparentales es algo a lo que debemos prestar especial importancia.
      Al margen de que el término no es maravilloso, sí parece claro que hay una etapa tanto en la maternidad biológica como en la adoptiva en la que se crea un vínculo de especial unión, se cuida que la relación sea de apego y de alguna manera se permanece en “fusión” con el hijo.

      En el caso de familias biparentales heterosexuales , este vínculo se da , según la psicología clásica, con la madre y es el padre quien buscando recuperar su espacio en la relación de pareja, contribuye progresivamente a que este vínculo vaya pasando de fusión a otro tipo de relación que permite que madre e hijo puedan cobrar y recobrar autonomía.

      No creo que esto sea, ni deba ser siempre así, ni que se sea biparental, ni heterosexual, ni que sea la mujer quien se fusione y el varón sea “el sustento material”, ni nada de lo que he descrito anteriormente…

      Pero sí que creo en un trasfondo que me parece importante…¿quién rompe el vínculo en las familias monoparentales? pues sin duda todo lo demás, todos los demás…pero es importante que pensemos en esto. Romper “un poco” que nuestros hijos lo son toooodooo les deja espacio para crecer…En nuestro caso debemos ser un poco más conscientes, no viene tan dado por la existencia en la casa de otras relaciones, …

      Firmado: Madre puérpera 😉

      • ¡El término es feísimo!, pero bueno…

        A mí también me parece importante este asunto: la necesidad de que alguien, una tercera persona (o varias) ayudan a romper el vínculo simbiótico madre-hijo en la familia monoparental… Recuerdo que a mí la psicóloga me dijo que esta era una de las ventajas de adoptar un segundo hijo…

      • Sí, yo también creo que es una de las ventajas, ser tres abre nuevas posibilidades de relación…
        El término puerperio es de los palabros más feos que he oído (y dicho)…
        ¿alguien conoce o propone una alternativa?

    • No soy monoparental, pero en la práctica como si lo fuera, mi marido siempre trabaja fuera, mi hijo mayor vive en otra ciudad, no tengo familia extensa cerca, y tampoco ayuda en casa, vivo en una ciudad de locos, así que la hija y yo vivimos pegadas, si voy al médico ella viene conmigo, si quiero cortarme el pelo también, si tomo café con mis amigas, tenemos compañía… etc. etc. etc.

  6. Cuando me embarqué en esto de ser madre, yo también pensaba que habría un puerperio, no calculé un número de años determinado, pero di por supuesto que retomaría mi vida anterior una vez hubieran “crecido”, pues me equivoqué, antes de ellos mi prioridad era yo, y despues no ha vuelto a serlo nunca más. Las cuestiones de intendencia y obtener un cierto tiempo libre para mi evidentemente si, pero a nivel energía, esa sigue destinada a ellos independientemente de la edad que van teniendo.

    • Yo tengo claro que mi vida anterior no la voy a recuperar… pero sí espero que poco a poco vaya ganando espacio para otras cosas, cosas, conversaciones, actividades… sin niños.

  7. A tu pregunta Madre te contesto, mis hijos bio sacaron la mejor versión de mi, todo fluía de manera natural, yo aprendía de ellos y tenía la sensación de estar recibiendo mucho más que dando, todo muy instintivo, muy placentero, ellos me enseñaban cada día a ser su madre, aún lo siento así, y fíjate que tienen 30 y 25 años. En cambio con el pequeño ha salido mi parte oscura, mis miedos, mis rabias, mis frustraciones, mis carencias, cuando me convertí en su madre el ya había experimentado todo eso y lo refleja en mi, me cuesta un trabajo de reflexión inmenso contenerme, ser paciente, darle lo mejor, y eso es independientemente del amor que siento por el, que curiosamente es más digamos “salvaje” que con los otros. No sé desnudarme mejor, pero lo he intentado.

    • Pregunto…no sé…¿puede ser una cuestión de edad?
      Puede ser que la pérdida de paciencia o tus miedos como madre tenga algo que ver con tu edad?
      ….Puede ser que….esta tercera maternidad te haya pillado “mayor” y eso lleve aparejada menos paciencia?

      • No Luz, ojalá fuera eso.

      • Concha, al leerte, al igual que Luz pensé que también podría ser por la edad, pero pensándolo mejor, ¿no será por la famosa “mochila” que traía tu hijo y que no tenían tus hijos bios? Lo digo por lo que comentas de que él ya había experimentado todas esas cosas y lo refleja en tí.

      • La gente que ha tenido hijos en dos fases de su vida, digamos a los 20 y a los 40, generalmente sostienen lo contrario, que con los segundos, quizás porque hay menos urgencias personales, lo han vivido con mucha más tranquilidad, calma y paciencia, y lo han disfrutado más…

        Yo he tenido mis hijos a una edad intermedia entre las dos, así que toco de oído, claro…

      • Yo no sé si se puede generalizar tampoco en este caso… Mi madre por ejemplo, tuvo 3 hijas y a los 13 años de tener a la tercera llegó mi hermano. Ella lo ha vivido de una forma muy diferente. Tampoco es lo mismo 3 a la vez que 1 solo y con la ayuda de tres mujeres en casa. Pero con mi hermano más que paciencia lo que ha tenido es menos ganas de pelear, de batallar con él y le ha dado más manga ancha. También la situación de mi madre era diferente. Con nosotros se dedicaba a su casa, con mi hermano ella estaba trabajando. Tenía menos tiempo que dedicarle y muchísimas menos ganas. No sabría decir de quien ha disfrutado más.
        Por otro lado también pienso, como Lulú, que la “mochila” también condiciona nuestra forma de dedicarnos o sentirnos absorbidas por nuestros hijos. Tampoco exigen lo mismo todos los niños y niñas aunque lleven esa “mochila”, porque esas experiencias que traen consigo a veces necesitan de más ya veces de menos dedicación.

    • Me sorprende esta reflexión, pensaba que la experiencia siempre sería un grado… y se sería “mejor” mamá del segundo que del primero (aunque no más entregada, claro), y así sucesivamente

  8. Me ha hecho gracia que para ti, la mujer en la ventana está saliendo del puerperio emocional… yo siempre la he visto embarazada 🙂

    • Que curioso… Creo que Gala, la mujer / musa de Dalí, no estuvo nunca embarazada, ¿no?

      • Creo que la protagonista de ese cuadro es su hermana Ana María, no Gala. Que no sé si está embarazada o no en ese momento (nunca lo vi así). Sí que veo una liberación en esa ventana y me parece que ilustra muy bien lo que quieres contar.

      • Ah, no lo sabía,… asumí que era Gala (no soy muy fan de Dalí, la verdad, aunque este cuadro sí me gusta).

  9. Por supuesto que es su mochila, mi hijo no tuvo la oportunidad de establecer un vinculo de apego seguro, y de ahí viene todo lo demas.

  10. Madre de Marte, no hubiera podido describir mejor como me siento. Tras leer vuestros comentarios pienso que es difícil hacer paralelismos porque son mucha las variables que influyen en la vivencia de la maternidad: la edad, si es tu primera experiencia o las sucesivas, si es en solitario o en pareja, si tienes a la familia cerca o no, la presión económica y temporal…yo desde luego me siento afortunada por todo lo que mi hija ha traido a mi vida: por lo bueno, por los retos que ha supuesto,…pero también hecho de menos una vida mía (y en eso tiene que ver mucho la monoparentalidad y la familia extensa lejos), y cierto es que progresivamente la estoy recuperando, pero va despacito…

  11. Yo sigo sin ver grandes diferencias entre “mi” maternidad biológica y adoptiva, quizá porque van todos juntos y ahí para lo bueno y lo malo. Sí creo que a los 20 años era una persona diferente, y que no hubiera hecho las cosas como ahora, algunas las hubiera hecho mejor y otras peor, pero seguro que no igual. Por cierto, vi lost in translation la primera semana de irme a vivir allí, y yo era como bill murray, sentada con el yukata y las zapatillas sin dormir.. ja ja ja. No, nunca recuperaré mi anterior (y feliz) vida, esta me gusta más aunque sea mucho más complicada.

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