familia monoparental y adopción

Antes que anochezca

Al poco tiempo de llegar A. a Barcelona, una tarde tuve que llevarle al pediatra. Para que fuera más sencillo para todos, B. se quedó en casa de los vecinos de arriba, que son casi como nuestra familia, que le mimaron lo que no está escrito: chucherías, chocolate, tele, atención exclusiva…

Todo fue bien, hasta que llegó la hora de cenar. B. se puso como loco: empezó a gritar, a golpear a mis vecinos, a tirar cosas al suelo… les costó mucho calmarlo y cuando yo llegué para llevármelo, aquello parecía una batalla campal.

¿Qué ha pasado?, le pregunté… y me contestó que si cenaba, ya le tocaba irse a dormir, y que si se iba a dormir y yo no estaba…

Me acordé de esto el jueves de la semana pasada, que B. se quedó en casa de R., a pasar el día mientras yo trabajaba. Fueron al parque, a comer fuera, jugó con el ordenador, vio una película… todo fue de fábula hasta que (en horario de invierno, o sea: pronto) empezó a oscurecer. Entonces, B. se puso de morros y no se tranquilizó hasta que llegué yo a buscarlo.

B. es capaz de dormir fuera de casa, incluso varias noches, le gusta irse a casa de sus amigos o del abuelo, de excursión con el cau o de colonias… pero si me espera y cuando se hace de noche no he llegado, algo le vuelve a conectar con su miedo a la oscuridad.

La noche siempre ha sido un momento muy difícil para B. Durante años tuvo pesadillas y terrores nocturnos, durmió mucho tiempo en mi cama, y necesitó que yo estuviera con él hasta que ya estaba dormido del todo. Aún hoy, que ya es algo mayor, y se siente más seguro, me recuerda todos los días que cierre la puerta con pestillo, me pregunta qué pasaría si un malo viniera a robarlo y cuando está nervioso, se duerme conmigo, en la cama o en el sofá.

Aún la mayoría de las noches se resiste a dormirse.

Como si todo lo que tiene: su casa, su vida, su familia… pudiera desaparecer de un plumazo si baja la guardia y cierra los ojos.

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Comentarios en: "Antes que anochezca" (45)

  1. iolandaserrano dijo:

    Conozco esas sensaciones y emociones de B. Ese miedo a la noche, miedo a dormirte y que al despertar no permanezca nada de lo que te es y te hace sentir seguro…

  2. Mi hija con 5 años, sigue sin dormirse sola. NO lo puede soportar. La sigo cogiendo en el sofá, en brazos, como un bebé y tarda en dormirse menos de dos minutos. Luego a su cama. No se suele despertar, pero si se despierta, nos llama y tenemos que ir con ella. Nosotros hemos intentado que se duerma sola, y lo logró durante una semana. A la semana comenzó a estar triste, a estar llorona hasta en el colegio, y una noche explotó con un llanto desconsolado.
    Por ahora, lo dejamos como está. Nuestra hija nos necesita para ese momento. Supongo que cuando vaya siendo mayor irá cambiando.

    • Si tarda menos de dos minutos puedes darte con un canto en los dientes!! MI hijo mayor llegaba a tardar 1 y 2 horas en dormirse, cada noche, durante años. Y esto es absolutamente agotador…

      Yo también tengo claro que hay que escucharles y respetar sus necesidades, porque vienen de miedos y dolores muy, muy profundos…

      Mi hijo pequeño es muy dormilón, se duerme muy rápido y duerme toda la noche de un tirón; pero no se mete en la cama solo ni que lo maten. O se duerme conmigo, o con su hermano… Y de hecho, me resulta muy curioso que ninguno de los dos suela jugar en su habitación: lo hacen siempre en un lugar donde me tengan a la vista. Esto da para otra entrada…

      • No lo había pensado nunca pero mi hija es incapaz de jugar en un sitio donde no estemos nosotros aunque esté con su hermana. Si está con sus primos mayores sí se van y cierran la puerta incluso. Si está con su hermana, como mucho en la habitación de al lado y a puerta abierta.

        Y lo de dormir, más de lo mismo. Tiene un odio visceral a la cama y a cerrar los ojos, una angustia con el sueño agotadora para los que la rodean. Mi hija estaba un día durmiendo debajo de un árbol hace más de dos años y su madre la despertó, y la llevó en la espalda durante mucho tiempo hasta que la entregó. Eso lo recuerda perfectamente, incluso recuerda que por aquel entonces, “como yo era muy pequeña, dormía muchísimo, y me gustaba mucho dormir la siesta. Ahora no porque soy mayor”.

      • Mis hijos igual: sólo juegan en su cuarto (a menudo con la puerta cerrada) si vienen amigos… si no, raramente. En el cuarto duermen (cuando lo hacen) y guardan sus cosas… pero juegan siempre en la zona común.

        Tu hija tiene mucha suerte de recordar lo que pasó, de poder contarlo… esto da muchos elementos para trabajar, incluso le podéis decir que quizás no le gusta dormir porque le pasó esto… mis hijos probablemente pasaron por situaciones parecidas, pero ni ellos las recuerdan, ni yo las conozco…

        Es terrible imaginar ese despertar, ese viaje, ¿verdad?

      • Es una de mis peores pesadillas!! Daría media vida porque ella no hubiese tenido que pasar por eso e incluso me culpabilizo. Si el mundo fuese justo el dinero que me gasté en la tramitación podría haber servido para que ella no tuviese que ser entregada.

      • La culpa no sirve de nada, B. Es una emoción dañina e inoperativa… Tú no arrancaste a tu hija de los brazos de sus primeros padres, no decidiste comprar una criatura, no sabías… Otra cosa es la responsabilidad: esta creo que la compartimos todos los padres adoptantes en Etiopía, y quizás también los de otros lugares, porque es nuestra demanda lo que ha hecho que se pongan en “oferta” niños que no deberían haber estado… incluso cuando no es el caso de nuestros hijos (si es que lo sabemos, que no siempre es así). Y esta responsabilidad, creo yo, nos obliga a luchar para que esto no siga pasando.

  3. iolandaserrano dijo:

    No lo sé madre de marte, creo que el miedo como emoción también es útil. En un indicador de algo, de una inseguridad, de algo que no esta bien asentado aún, fruto incluso del mismo miedo a la no permanencia de las cosas… Creo que estando ahí ya paliáis mucho esas sensaciones, pero evitarlas creo que es 100 % imposible.

    Nuestros miedos son libres, lo que para algunos es aterrador para otros no lo es… Quizá si somos capaces de ver el miedo como señal, como indicador de algo más, seamos capaces de restarle esa necesidad que como padres sentimos por y para proteger a nuestros peques de lo que sea.

    No se si me estoy explicando… hoy estoy algo espesa…

    • Para mí el problema es que este miedo es una emoción que responde a algo que ya no sucede, que sucedió en el pasado, pero que ya no sucede… y me sorprende que a veces parezca tener infinitamente más peso los 2 años pasados antes de conocernos, que los 6 que ha habido después, 6 años de permanencia, de cariño, de estar ahí… Entiendo que pasa, lo asumo, pero… me duele, me duele la sensación de no ser capaz de hacerles sentir seguros a pesar de todo.

      • Bueno, yo tengo mil miedos y a cosas que no me han pasado nunca. Así que si me hubieran pasado, no me lo quiero imaginar!

      • iolandaserrano dijo:

        los miedos no tienen edades. Aparecen en muchas de las etapas evolutivas. El miedo no está únicamento vinculado a nuestra experiencia previa a la adopción. Es un mecanismo de defensa ante la percepción de una amenaza, real o imaginaria… no tengo mucho tiempo ahora para extenderme pero me estás dando una idea para un artículo.
        Hace unos meses hicimos un curso de Control y Gestion de emociones junto a Anna Badía y tratamos este tema del miedo entre muchos otros. A ver si tengo un rato y me pongo a escribir algo sobre esto. Es importante diferenciar los tipos de miedos, y valorar cual es la repercusión en la vida cotidiana del niño. Si los miedos persisten en el tiempo, quizá sea conveniente atenderlos más específicamente, pero muchos de los miedos son totalmente normales en las diferentes etapas.

      • No me preocupan los miedos de mis hijos: me ocupan… o sea, condicionan cómo hacemos determinadas cosas (irnos a dormir, romper las rutinas, ir a casa de amigos, etc).

        Me preocupa más esta falta de seguridad en el vínculo, que probablemente será crónica, por mucho que esté, mañana tras mañana… como me dijiste un día, a veces sólo podemos estar ahí, y hay que estar preparadas para no poder hacer más que esto.

        Me encantará leer lo que escribas!!, que tienes tu blog muy abandonado. Y si quieres publicarlo también aquí ya sabes que eres más que bienvenida.

  4. Yo fui una niña muy muy muy miedosa. En mi caso era por exceso de imaginación, de manera que cuando me iba a la cama, comenzaba a imaginar cosas y me cagaba de miedo. Además de eso tuve una fase muy larga de pesadillas que me hicieron desarrollar cierta fobia a dormir. Nunca quería irme a la cama y cuando conseguían meterme en ella, luchaba por no quedarme dormida. Con frecuencia me despertaba en mitad de la noche aterrorizada y lo único que calmaba mis miedos era notar el calor del cuerpo de mi madre a mi lado, así que me iba a la cama de mis padres o, a veces, a la cama de mi hermano.

    A mi los miedos se me pasaron solos con la edad, en la adolescencia. Es cierto que no me gustan nada las películas de terror, pero no tengo miedos reales, ni siquiera algunos que quizás sí debería tener. Pero sigo teniendo un recuerdo muy fresco de la sensación de miedo y no estoy dispuesta a que mis hijos pasen un minuto de miedo (evitable). Siempre que me lo piden me acuesto con ellos y si en mitad de la noche quieren venir a dormir conmigo, bienvenidos son. Yo creo que esa es la mejor receta para aliviar los miedos infantiles nocturnos, es saber que no tienes porque dormir solo, que tus padres o tus hermanos estarán contigo si lo necesitas.

    • Mi receta es la misma: jamás echo a mis hijos de la cama, aunque me quede yo sin dormir en condiciones. Yo también tuve muchos miedos nocturnos y a mí sí me hacían volver a mi cama, y también lo recuerdo tan bien… a veces me acostaba en el suelo, al lado de la cama de mis padres, deseando que no me descubrieran, sólo por no estar sola en aquella habitación inhóspita…

  5. Yo también fui muy miedosa por las noches. Si me despertaba en medio de la noche, era imposible volver a dormirme…y tenía que ir a la habitación de mis padres y dormir con ellos (con mi madre, porque mi padre se levantaba y se acostaba en mi cama),…..esto pasó muchísimas veces durante muchos años: me despertaba y no podía ni moverme de miedo: miedo a la noche, a la oscuridad, me paralizaba, no podía ni levantarme ni sacar el brazo de debajo de las mantas para encender la luz de la lamparita….y desde la cama gritaba: “mamaaaaaa, no puedo dormir”…y ya venía mi padre, me llevaba a su cama y él se acostaba en la mía….pero hasta muy mayor (adolescente)….así que….lo entiendo perfectamente…..
    En el caso de mis hijos no tienen ese miedo a la noche. Los 2 son dormilones, sobre todo ella…pero antes de dormirse si necesitan un largo ritual de: besos, abrazos y confirmación de que estamos con ellos para siempre (en plan “Eres mi madre para siempre?” “Estás muy contenta conmigo?, “A que eres mi mami”?, “a que esta es mi casa?, A que sí?”………) Y más abrazos y más besos y más …….

    • Yo también fui muy miedosa por la noche, la diferencia es que yo sí sé de dónde salen mis miedos (lo sé ahora, y lo sabían, o podrían haberlo sabido, los adultos que había a mi alrededor en mi infancia).

      Por un lado, soñaba (y me aterrorizaba este sueño) que me despeñaba por un precipicio: esto se debía a que con mis padres, nos despeñamos por un precipicio con el coche, la sillita de mi hermana salió volando por la capota abierta del Dyane 6 (afortunadamente este día ella se había quedado con mis abuelos) y yo no salí volando porque tuve el instinto de agarrarme al cuello de mi madre, que casualmente llevaba cinturón de seguridad (eran los 70: no llevábamos cinturones y las sillitas eran sólo para los bebés, y estaban tan poco sujetas que salían volando a la mínima). Recuerdo las vueltas de campana, el golpe en mi cabeza contra los hierros del techo, que no pudimos abrir la puerta y salimos por el maletero… como yo gritaba “¡yo primero,, yo primero!”, tenía clarísimo que tenía uqe salir de allí… recuerdo varios coches parados en la carretera, la gente que había bajado y miraba hacia donde estábamos, como nos ayudaron a salir; fuimos a una casa cercana y mis padres llamaron a unos amigos para no alarmar a los abuelos. Recuerdo los amigos que vinieron a buscarnos y cómo esperé en el coche de ellos mientras recogían todo lo que había salido volando… estaba asustadísima pensando que volvería a deslizarme para abajo. Recuerdo cuando un tío mío que era ginecólogo me examinó el chichón de la cabeza y las raspaduras que me había hecho y concluyó que estaba bien.

      Y sí, estaba bien físicamente, pero tuve secuelas emocionales mucho tiempo: esto que llamamos estrés postraumático. Cuando iba en coche siempre pedía que fueran más lentos y soñaba con caídas por precipicios… pero si mi abuela no hubiera comentado “pobre, aún se acuerda del accidente”, jamás lo habría conectado.

      Mi otro gran miedo era el miedo a la muerte, y también tiene un origen muy claro: cuando tenía 3 años murió mi prima de 4, que además era muy amiga mía. Decidieron no decírmelo, pero me enteré… También recuerdo muy claramente cuando se lo pregunté a mi abuela: “G. está muerta, ¿verdad?”, y ella me dijo que sí, y me contó que estaba en el cielo, y mi gran preocupación era cómo se llegaba al cielo si no sabemos volar y cómo se entiende la gente con tantos idiomas que hay en el mundo… y luego mis padres me dijeron que cuando te mueres no hay nada más y yo me desesperé (y por esto nunca se lo pude contar tal cual a mis hijos, aunque estoy bastante convencida de que no hay nada).

      El problema es que no puedo conectar los miedos de mis hijos con lo que los provoca… sí a grandes rasgos, claro: miedo al abandono, a que deje de quererles, a que su vida tal y como la conocen, desaparezca… pero no puedo conectarlo, y lo peor es que ellos tampoco, con la escena fundacional… y esto hace más difícil de asumirlo.

      • De todas maneras no todos los miedos están tan fundamentados como los que tu cuentas. Yo conozco los miedos de algunos de mis primos y de otros niños relacionados con el dormir y no los veo fudamentados en algo palpable. Por ejemplo, yo siempre iba a pasar unos días a cas de una de mis primas y ella tenía auténticos problemas para quedarse en mi casa. Quitadas las personas (evidentemente tener a tus padres en la habitación de al lado o no marca una diferencia) y la casa, yo creo que la única gran diferencia era el ruido o el silencio. A mi me molestaba mucho el ruido de los coches cuando estábamos en la cama en su casa; me imagino que a ella le debería molestar el silencio de un pueblo dónde sólo se oíalla maullar a los gatos en febrero-marzo. La diferencia es que yo toleraba mejor esas y otras diferencias (no recuerdo que se quedase en mi casa nunca más de una noche, aunque estuviese previsto, y durante el día se la veía muy bien)

      • Yo tengo la impresión de que siempre están fundamentados… aunque no siempre sepamos ver en qué…

  6. A mí hermana hasta hace pocos años (ahora tiene 11) le pasaba exactamente lo mismo que cuentas de tu hijo. Salía a un cumpleaños o a casa de alguna amiguita, se lo pasaba estupendamente, pero en cuanto empezaba a oscurecer le entraban los siete males, dejaba de jugar y muchas veces se ponía a llorar.
    Ahora ya no tiene ningún problema con eso, supongo que es cosa de la edad. De niños tenemos mucha imaginación, y no sólo para las cosas buenas, cualquier desgracia cabe en la mente de un niño (incluso en la de uno que ha vivido perfectamente cuidado por sus padres, sin ninguna pérdida, enfermedad grave, etc. en su memoria) y por alguna razón la oscuridad acentúa esos miedos.

    • Todos los niños tienen miedos, porque como dices, “cualquier desgracia cabe en la mente de un niño”. La diferencia fundamental es que esto que para la mayoría de los niños son fantasías (negras, pero fantasías), para nuestros hijos es una realidad, algo que han vivido… y que ha quedado impreso en su ADN emocional, quizás indeleblemente.

      • Entiendo, y comparto, este punto de vista. Con todo he visto a niños sufrir muchísimo por esas fantasías negras. Yo creo que además de las experiencias (que marcan!!!) hay sensibilidades muy distintas. Y quizás algunas veces nos cueste un poco més conectar con las sensibilidades especiales de nuestros hijos (como mínimo yo en estos momentos me siento así; hace relativamente poco que llegó y algunas veces no tengo la empatía allí preparada 🙂 )

      • Efectivamente, la sensibilidad de cada niño (sea adoptado o no) marca una diferencia fundamental. Y también los recursos que tengan; entre ellos la autoestima, y la resiliencia.

        No sé cuánto tiempo hace que llegó tu hija; yo me di cuenta (después) de que en muchos sentidos no pude conectar emocionalmente hasta mucho tiempo después de conocerles, cuando ya les conocía mejor y les quería más. Por ejemplo, en las primeras fotos que me enviaron de B. tenía una cara de tristeza que echaba para atrás. Pero yo no lo vi hasta mucho tiempo más tarde, cuando las volví a mirar… quizás porque entonces conocía sus caras de alegría… y no fue hasta tiempo más tarde que estas fotos me dieron unas ganas tremendas de llorar… cuando no era un niño desconocido que me habían asignado, sino mi hijo.

      • Primero, el emoticón debería ser 😦

        Hace un año y medio que está conmigo. Yo tengo la gran suerte de tener un hermano que es muy empático y, al principio, me daba a entender esos detalles de las fotos y otros. Eso me ha ayudado mucho desde el primer día. Con todo, todavía ahora hay temas que me cuesta ver (pero voy mejorando).

      • No te fustigues, mujer… sólo necesitas tiempo. Y es importantísimo saber que te cuesta esta empatía… la mayoría de la gente en tu situación está convencida de que no tiene ningún problema de este tipo. Yo misma, no lo vi hasta que pasó el tiempo, hasta después.

      • Ostras, esto que cuentas de la cara de tristeza de tu hijo… a mi me pasó el otro día!! Ayer hizo dos años que llegamos a casa.. y hace un par de semanas me dió por mirarme las fotos de ese día…. me impresionó la cara de tristeza que tenía mi hijo, no fuí capaz de recordar que ese día tuviese esa cara… sin embargo en las fotos queda claro que sí!! me chocó mucho no haberme dado cuenta de esto… y sin embargo, recordar la llegada al aeropuerto como un día alegre… curioso.

      • Yo no fui capaz de verlo hasta que lo miré desde el afecto.

  7. Mi hijo de las primeras cosas que aprendió en catalán fué “dormir no” … podía estar jugando, bailando, comiendo o lo que fuera, de repente se quedaba quieto y te decía “dormir no”… le decía la verdad, si tocaba dormir o no en ese momento… y poco a poco dejó de decirlo…
    Antes de aprender a decir “dormir no” nos decía “kachifoo no” que significa “buenas noches no”…
    Estuvo durante muchos meses, diría que casi un año, tardando casi dos horas en dormirse, (etapa especialmente dura para mí por qué me tumbo con él) y si él notaba que se dormía buscaba algo para despertarse y no dormirse… ya fuese cantar, hablar, jugar con sus manos….
    Luego necesitó dormir en nuestra cama… y ahora que ya duerme en su cama, sigue necesitando que me tumbe con él, ni tan solo le sirve que me siente a su lado, necesita que me tumbe… si he intentado no tumbarme y quedarme sentada, dándole la mano por ejemplo…. tarda media hora o cuarenta minutos en dormirse en lugar de los 5 o 10 que tarda si me tumbo y me puede tocar bien.
    De momento todavía no ha dormido nunca fuera de casa (excepto si lo ha hecho con nosotros de vacaciones) y hace un par de semanas fué la primera que se fué a la cama sin ninguno de nosotros dos y lo hizo con mi hermana (evidentemente ella también tuvo que tumbarse con él)
    Lo que si que hace es que él no es consciente de este miedo. Cuando fuimos de viaje a canarias, decidió que quería dormir en la habitación con su amigo (nigeriano como él), y decía que dormiría sin mí… pero a la hora de la verdad me necesitó para dormirse…
    O el otro día nos decía que se quería dormir a casa de su primo… le dije que yo le dejaba quedarse si quería, pero que debia ser consciente que ni yo ni su padre estaríamos allí… se lo pensó y decidió venir a casa.

    • Mi unica solución es acompañarle y aceptar sus necesidades, entenderlas, respetarlas y hacer oídos sordos a las malas lenguas que opinan que “les consentimos” o que “nos están tomando el pelo”

    • Parece que describas los “dormires” de mi hijo mayor. Él empezó a dormir bien (y sin necesitarme a su lado) cuando llegó su hermano… algo se recompuso en B. cuando tuvo un hermano, y aunque en muchos sentido le descalabró y fue muy difícil, en otros se tranquilizó.

      Ahora se duerme en su cama la mayoría de las noches, y bastante rápido… otras no y le dejo dormirse en la mía (donde me ve en el sofá), o incluso en el sofá si es lo que necesita.

      Dormir fuera nunca ha sido problema. En casa del abuelo duerme en el cuarto con el abuelo y su mujer (en una camita al lado), y en casa de los amigos, con los amigos… la priemra vez que le dejé, de todas maneras, lo hice en casa de unos amigos muy próximos (en lo afectivo y en lo geográfico), que sabían que podían llamarme y yo iría si era necesario. NO lo fue: cuando se despertó a medianoche, mis amigos lo llevaron a su cama y santas pascuas.

  8. Es posible que tenga algo que ver con el hecho de que tuvieron una vida que perdieron “antes de” pero quizá no, los miedos nocturnos o miedos en general, son muy comunes en muchos niños.
    En mi caso, el que siempre ha tenido (y sigue teniendo de vez en cuando) miedos ha sido el mayor (no es adoptado). En cambio la peque de momento duerme de un tirón y aparentemente sin mayores preocupaciones.
    Yo también tuve miedos de pequeña y recuerdo perfectamente la sensación de miedo en la cama, por eso, aunque ya tiene 12 años, cuando viene a dormir con nosotros no se me ocurre echarle. Hasta los 8 o 9 años estuvo viniendo a diario, ahora viene de vez en cuando. Él verá hasta cuando lo necesita… aunque a veces le hago broma de que al final vendrá con la novia a mi cama también jajaja… 🙂

    • La diferencia entre los miedos de los adoptados y de los de no es k pienso qie no se pueden tratar del mismo modo…por ejemplo…a uno no adoptado puedes decirle que no pasa nadaque estaremos ahi mañana y no tiene por que no crerte por que su miedo es infundado…sin motivo real….a uno adoptado se lo puedes decir pero el sabe en sus propias carnes que si que puede pasar y que si que de repente mama y/o papa pueden desaparecer….

      • Puedes decírselo… pero difícilmente te creerá. Es más razonable y útil contemplar todas las opciones que pueden suceder – y buscar soluciones para ellas…

    • De mis dos hijos (adoptados ambos) el pequeño también duerme de un tirón y sin preocupaciones… esto no quiere decir que no tenga miedos, claro: se manifiestan en otros momentos y de otros modos.

  9. Con mi hija siempre he pensado que es el miedo al abandono. Cuando llegó pusimos una cuna en nuestro cuarto, pasó unas horas ahí, porque cuando despertó y se vio en un sitio desconocido, totalmente oscuro y en silencio (en el orfanato luego supe siempre había una luz prendida y mucho movimiento aún de noche) sus ojos reflejaban un inmenso terror y su corazoncito iba a mil. Así que la tomé en mis brazos, la acosté sobre mi pecho oyendo mi corazón y así dormimos por muchas semanas. Después pasó a estar a mi lado en la cama y hasta unos meses se pasó a su cuarto. Para dormir hasta hace unas semanas tenía que acompañarla y tumbarme junto a ella. Aunque se quedara dormida, si no me sentía junto tumbada, se levantaba de la cama y me iba a buscar. A mí también todo el mundo me ha dicho que la estamos consintiendo y que nos tiene tomada la medida, pero hago oídos sordos, lo más importante para nosotros es que ella se sienta amada y segura. Tengo un hijo de 20 años (biológico), al pobre nunca le dejé venir a mi cama :), ahora bromea mucho sobre su hermana, suele decir “ahhh, esta niña crece sin límites”

    A cualquier hora del día, si no llego a la hora que ella me espera se angustia muchísimo. Una vez al irla a buscar al cole me quedé atrapada en el tráfico por más de una hora, vivo en México DF que es una ciudad de locos. Cuando llegué mi hija lloraba sin parar y cuando me vio llegó furiosa gritándome que nunca le volviera a hacer eso. Como ésta es una ciudad impredecible, cuando me ha vuelto a pasar quedarme atrapada, llamo al colegio y específicamente pido que vayan al patio a avisar a mi hija. No le hace feliz que me tarde, pero al menos ya me espera tranquila.

    • Yo casi nunca he llegado tarde a recoger a mis hijos: puedo contar las veces con los dedos de una mano… y me sobran 3. La primera vez que me sucedió, sí se generó una gran angustia, no en el momento, sino más tarde: tardé en entender que era no por lo que pasaba en este momento sino por lo que había pasado horas antes, que pudo salir cuando ya en casa, se sintieron seguros…

      La segunda hice lo mismo que tú, llamar al colegio y pedirle a una madre amiga que me esperara con ellos en la puerta.

      Durante los primeros años de estar mis hijos aquí, tuvieron una canguro que los recogió en el colegio, los llevaba a casa, les daba la merienda y estaba con ellos hasta que llegaba… el grado de angustia de mis hijos se redujo mucho cuando pude organizarme para dejarles en extraescolares; aunque pasan más horas en el colegio, el hecho de que sea siempre yo quien les recoge les da una seguridad que cuando me esperaban en casa no tenían.

      • Mi hijo al principio de empezar el cole me pedía si le podía estar esperando todo el rato fuera del cole… le encantaba ir al cole pero necesitaba saber con seguridad que yo estaría allí a la salida… sólo así se quedaba tranquilo. Un día que llegué 5 minutos tarde por culpa de un accidente en la carretera, llegué nerviosísima pensando en que estaría angustiado… y estaba serio pero angustiado no… la maestra me dijo que no me preocupara que ella siemrpe estaba un rato por allí que no hacía falta que viniese tan angustiada por la hora… y le contesté que a ella no le molestaba que yo llegase tarde pero que al niño si…
        Este aspecto con el tiempo ha mejorado mucho, ya se queda muy tranquilo, sabe dónde estoy y qué hago mientras él está en el cole y no se angustia si un día es el último en ser recogido…. a pesar de que suele estar serio si esto sucede…. pero la angustiada soy yo de pensar en qué pensará y procuro que no pase.

    • A mi hija le aterra ir por la casa de noche ni siquiera a por un vaso de agua. Es incapaz de ir al baño y ponerse el pijama si no estoy con ella y por supuesto duerme en mi cama tocándome en todo momento.

      Este verano estuvimos de vacaciones y no tenía ningún problema en levantarse a cualquier hora de la noche el ir al baño k estaba en el pasillo, no en la habitacion Precisamente cuando a mi no me hacia ninguna gracia k saliera sola de la habitación por parecerme peligroso ella estaba feliz de hacerlo. Razón? En el pasillo del hotel siempre estaba la luz encendida y siempre se oían voces y pasos de gente. No esta acostumbrada sl silencio.

      • Lo del silencio no es fácil de resolver, pero lo de la luz sí, podrías dejar una luz prendida, ¿no? Yo recuerdo dormir en la casa de mis abuelos, donde la habitación daba a un pasillo muy tétrico, y ella nos dejaba la luz encendida toda la noche… a mis hijos les compré una lucecita de estas qeu se dejan toda la noche, y han dormido durante años con ella encendida…

      • Pongo luz pero a ella le gustaría tooooda la casa inundada de luz. La lamparita se le queda corta

      • Esto también me suena… a veces me levanto por las noches a apagar toooodas las luces que se les ha ocurrido encender en su camino al baño… ahora ya se lo saben y cierran la puerta del pasillo para que no me entere.

      • Ostras!! Mi hijo igual!!!
        No es capaz de ir al cuarto de sus juguetes si no abro las luces tanto del pasillo como la de ese cuarto en cuestión…. sin embargo en otras casas se mete en cualquier habitación aunque esté a oscuras, abre la luz y se mete… no consigo entender el por qué!
        He pensado que quizá en casa él siente que debería sentirse seguro y una habitación a oscuras no se lo parece… sin embargo en otras casas como no debe sentirse seguro por qué no es su casa, pues no le molesta …

      • De todas formas yo recuerdo cuando tenía su edad k aguantaba hasta k no podía mas para ir sl baño por la noche porque estaba convencida de k había una tribu de caníbales k vivía en el recibidor y salían a cogerme cuando me oían salir. Como el baño estaba a mitad de camino iba escopetada para entrar y poner el cerrojo antes de k llegaran y me cogieran.

        La mente y los miedos irracionales son difíciles de quitar porque no suelen tener una causa concreta…

      • Realmente, los miedos irracionales a veces son de lo más irracionales… yo tenía paranoias parecidas, aunque en mi caso tengo que decir que no ayudaban nada, nada, las historias truculentas que mi abuela adoraba contar…

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