familia monoparental y adopción

Hace algún tiempo escribí sobre esos dos modelos de crianza que algunos han llamado “Gonzalistas y Estivillistas“.

Hace poco, Nuria me hizo llegar unas reflexiones al respecto que me ha parecido interesante compartir aquí:

Creo que soy la única persona en el mundo que está en contra de los dos [mi entrada anterior demostraba que somos al menos dos… y los comentarios sumaban algunos más]. Estivill, a pesar de decir ser muy “científico”, no deja de aplicar un método que muchas abuelas recomiendan con otras palabras: “si le coges lo malcrías”. No voy a entrar a discutir si esto es o no acertado. Pero si anticipo que en muchos casos sacamos las cosas de quicio al hablar sobre ello. Cuando tienes un segundo hijo… no quiero pensar un cuarto o un quinto, la medida de cuanto de cruel y traumatizadora madre estoy siendo porque mi hijo llora y aún no le he atendido se relativiza. Y tener más de un hijo es también “natural”. Es que va a sentir el abandono, que no quieres a tu hijo, que no tiene apego… Son palabras demasiado grandes ¿no?

De Carlos González tengo que decir que me parece un tipo pedante, que aunque hable en términos de amor y apego, lo hace sobrado de sí mismo y también hace afirmaciones “al pedo”
En su libro (creo que era “Bésame Mucho”) plantea que el padre de la criatura  es poco más o menos un prehistórico que lleva “el sustento” a casa y a que le ofrece un hombro fuerte y poderoso a la madre como “sostén emocional”…¡ésas pobres mujeres tan pobres de ánimo (en la historia se nos ha llegado a llamar histéricas) que han de ser sostenidas emocionalmente!
Compara la visión que tenemos de los niños con la que antes había de las mujeres y por tanto le parece fatal. Pues no. Las mujeres antes eran tratadas como menores de edad y estaba mal porque no lo eran. Los niños son tratados como menores de edad (esto se puede hacer de muchas formas), pero es que lo son.

Y si digo que respeto a mi hijo porque le escucho me miento a mí misma y al niño (y esto tampoco es muy respetuoso). La toma de decisiones sobre algunos (bastantes y trascendentales) temas recae sobre los adultos. La escucha está bien, pero la última palabra la tenemos nosotras… no nos/les engañemos. Y me parece bien. Éso no quiere decir que sea así en todo. Pero lo sé, mis hijos lo saben, y no me avergüenza. Que algunas decisiones en casa las tomásemos democráticamente sería una pesada carga para niños que han de sentirse seguros y cuidados.

No me deja de resultar curioso que las dos enfrentadas eminencias en crianza, alimentación infantil, lactancia y sueño sean varones ¡en un país en el que las responsabilidades familiares no recaen tanto sobre ellos!… Ambos intentan “sentar cátedra” y decirnos a las mujeres (y a los hombres, pero especialmente Carlos González se dirige a nosotras) lo que debemos hacer… y nosotras nos matamos por ver a cual seguimos… y si sigues al contrario… ¡estás siendo una mala madre. Seamos más inteligentes y madres y padres seamos críticos, menos categóricos y no entremos en una guerra que en parte es más de términos que de fondo.

Porque nadie es dueño del “criar con apego”, del término “natural”… que matar y pelear son instintos “muy naturales”… Ni tampoco creo que el conductismo sea siempre malo. Mucha de la gente que dice que no usa el conductismo en realidad sí lo está usando. A veces llamamos consecuencias a los castigos e “ir a pensar 5 minutos a un rincón” es castigar. Si mi hija golpea con algo la cabeza de su hermano yo le quito el objeto sin más explicaciones . Y esto es un castigo, quitar un juguete. La consecuencia sería que a su hermano le rompiera la cabeza… pero afortunadamente educo y protejo. Intervengo. Y lo quito. Y luego hablamos cuando haya un momento propicio si es necesario. El conductismo es útil, pero estoy de acuerdo en que no es suficiente. Si no pienso en por qué ocurre eso (golpear al hermano) ni ofrezco oportunidades para expresar esos sentimientos, no lo estaré haciendo bien como madre. En mi opinión las dos cosas son absolutamente necesarias.

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Comentarios en: "Estivillistas vs gonzalistas" (30)

  1. Olé! Totalmente de acuerdo con mi tocaya. A mi también me toca los ovarios el discurso supuestamente liberador de estos dos señores y el efecto esclavizante que ha tenido en muchos casos. Me parece muy bien que haya gente que se sienta muy identificada con esas teorías, pero no soporto el proselitismo de algunas madres y padres. He tenido discusiones bastante acaloradas, sobre todo con gonzalistas, que se creen en posesión de la fórmula infalible de crianza para todos los casos, para todos los niños porque es “natural”.

    • Como comenté la otra vez que hablamos sobre el tema, yo creo que son igual de intransigentes los radicales de una corriente y de la otra… pero los “estivillistas” suelen ser menos batalladores (se ríen de los que no son como ellos más que intentar cambiarlos), y los “gonzalistas”, en cambio, no se cansan de hacer proselitismo… quizás se debe a que es un dogma menos consolidado…

  2. Me ha encantado la reflexión. Gracias.
    Yo no me siento completamente afín a ninguno de ellos y ambos me parecen muy intransigentes ( más intransigentes los de ciranza natural) con la gente que no piensa como ellos.
    Cuanto más leo sobre el tema, más dudas tengo sobre cómo educar y más me cuestiono todo lo que hago día a día. Esto es algo que me horroriza porque creo que dejo a un lado el instinto ( y quiero pensar que también sirve para algo).

    • Sí, yo también creo que el instinto sirve para educar… y que lo estamos a empezar a tener atrofiado, no sé si por la escasez de niños en nuestro entorno que hacen que cada crianza parezca partir de cero. Esto ha hecho que deleguemos muchas veces decisiones relativas a la crianza en “expertos” (libros, pedagogos, psicólogos, etc).

      • La escasez de niños y la edad de los padres, que comienzan a serlo pasada ampliamente la treintena, eso también influye.
        He releído lo que comenté en la entrada del colecho hace ya tiempo… ¡Dichosa época en la que tenía tiempo para escribir aquí y entrar al trapo a las discusiones! ¡Juas!

      • Sí, y ambas cosas están relacionadas también.

        Te echamos ¡¡mucho!! de menos… te lo juro.

      • P.D. y ahora que lo pienso me gustaría puntualizar una cosa en la que no he reflexionado nunca antes… Muchas veces se nombra la confianza (o falta de ella) en las capacidades intrínsecas de los padres, eso del instinto que se pierde, etc. ¿Pero dónde queda la discusión sobre las capacidades de los niños? De alguna manera siento que muchas veces la postura “apegada”, que tanto pone en valor a los niños como personas independientes, minusvalora a los pequeños, a su capacidad de resiliencia, de enfrentarse o manejarse con la injusticia y a las decisiones arbitrarias de los adultos, de enfrentarse a sus propias frustraciones, aburrimientos y dolores (muchas veces provocados por los adultos), también en solitario. Los niños son mucho más capaces de “aguantar” muchas cosas de las que creemos, y esa capacidad es “natural” y positiva.
        Creo que no me estoy explicando muy bien y, para variar, no tengo tiempo de desarrollar la idea de forma que se entienda, pero al menos me gustaría dejarla apuntada para que no se me olvide.
        Besos!

      • Sí, tienes razón. Los tratamos como si fueran objetos frágiles, que se van a romper al mínimo inconveniente. Como si cualquier cosa que hagamos, incluso las más nimias, pudieran traumatizarles para siempre, en vez de fortalecerles… incluso estas adversidades que reconocemos que a nosotros nos hicieron más fuertes.

        Me lo apunto… Creo que es un buen tema para otro debate.

      • Raquel, me parece interesante tu reflexión pero no la acabo de comprender, cuando tengas un rato continuas. Que los niños tengan un apego sólido.¿por que piensas? que: minusvalora a los pequeños, a su capacidad de resiliencia, de enfrentarse o manejarse con la injusticia y a las decisiones arbitrarias de los adultos, de enfrentarse a sus propias frustraciones, aburrimientos y dolores? Apego sólido para mí es que confian y saben que estaremos de manera incondicional con ellos en todo lo que les pueda suceder. No sé si tendra bastante que ver con el carácter del niño, porque mi hijo ha tomado pecho hasta los 3 años, durmió en nuestra habitación en cama de 90 pegada a la nuestra de 135 y se lo ve muy independiente en ocasiones demasiado duro o frio. Hay ocasiones en las que tiene fuertes percances en el parque o donde sea y así cómo otro niño iría a que lo consuelen si se ha hecho daño él es muy sufrido y pocas veces lo demanda.Tiene 5 años y medio. No sé si puede ser consecuencia del machaque hospitalario que ha sufrido y va sufriendo cada 4 meses en sus revisiones o también puede venir de genética, a su padre le cae una lavadora encima del pie y no dice ni mu. Pienso que tiene mucho que ver la actitud de la familia cuando educamos. Nosotros intentamos ser de los que los dejamos que tropiecen porque de eso también se aprende. Tiene mucho que ver con el carácter de las personas que educamos.

      • Yo no tengo ninguna duda de que una hospitalización temprana, prolongada y dura, sobretodo en la primerísima infancia, pueden marcar carácter…

        Yo creo que Raquel habla, más que de apego, de sobreprotección. A ver si sacamos una entrada sobre el tema, que promete ser un debate muy interesante.

      • Roser, aunque el otro día seguí pensando-escribiendo sobre el tema en otra entrada siguiente, no contestaba exactamente lo que me preguntaste aquí.
        Hoy en la mañana seguí leyendo el nuevo blog de resiliencia que me está encantando y en esta entrada me acordé de tus preguntas: http://disparefuturo.wordpress.com/2011/12/02/contextos-traumatizantes-y-contextos-curativos/
        A lo que voy no es si el apego seguro es o no beneficioso para el niño (o si las fórmulas conductistas de educación son o no perniciosas para él), sino que pienso que lo que seguro no es beneficioso es el significado tan fundamental que los padres le dan a “formas” determinadas de crianza. La trascendencia que esas formas tienen para los padres y para el entorno. Si fallan dichas formas, al ser tan fundamentales para el entorno, la capacidad de resiliencia del niño queda comprometida por ese mismo entorno, y es el pez que se muerde la cola. No se tiene confianza en que el niño logre no quedar traumatizado y por ende no se apoya al niño a que supere el trauma que sea, aun dándole todos los recursos “de manual” para que lo consiga. Lo que faltan en este caso no son medios, sino confianza. (el link lo explica mucho mejor que yo).

        Personalmente lo que más me enfada de la literatura de crianza es el determinismo con el que se dibujan los nefastos resultados de no criar según los preceptos de una u otra escuela (que si duermes con ellos vas a criar niños débiles, que si les dejas pronto en la guardería va a sentirse abandonado y desarrollará un apego inseguro, que si les dejas llorar estarán traumatizados de por vida… todo, sea lo que sea, en frases en futuro, sin condicional posible, cada situación con nomenclatura específica y explicación psicológica). Tener un entorno empapado de esas sentencias deterministas condiciona la confianza que tenga ese entorno en la capacidad del niño en responder de otra forma o por otros motivos que no estén “clasificados” en los libros de cabecera. Así, inconscientemente, el significado que se otorga a la respuesta del niño sirve para reforzar la propia idea encasilladora.
        Todo esto creo que se evita con la experiencia, que es lo que hablamos posteriormente. Mi madre, en la anécdota que compartí en la otra entrada hace dos días, le dio un significado mucho más banal a la historia de hospitalización y al retraso madurativo de mi hermana, porque tenía experiencia en crianza. Restar importancia a la “capacidad condicionadora” de la falta de salud y confiar en sus capacidades impidiendo que el entorno diera un significado importante a sus limitaciones, fue probablemente la piedra angular del desarrollo normal de la niña (eso de “porque no sabía que era imposible, lo hizo”). Si no hubiera tenido experiencia de hijos mayores y sólo hubiera leído mucha literatura de crianza (en papel y pantalla), quizá se hubiera dejado un pastón y un montón de tiempo y energía en psicólogos, terapias y técnicas para fomentar un apego seguro y un desarrollo cognitivo adecuado según los estándares.Pero lo que tuvo, fue confianza sincera en la niña, en el entorno y en la capacidad normalizadora del paso del tiempo. El resultado también así es bueno.

      • Me ha gustado mucho tu comentario, Raquel.

  3. lisssaaa dijo:

    Respeto vuestras criticas pero tengo que reconocer que Carlos González, aunque admitiendo que es algo pedante en sus planteamientos y nos sitúa en un mundo idílico que se aleja mucho de la realidad actual, cambio mi perspectiva de la maternidad y la crianza, a Estivil, no lo he leído nunca y ya lo descarto.
    Con lo que me quede de los libros de Carlos Gonzalez, es que los niños son unas personas tan validas como los adultos, que tontería pensareis, eso es algo obvio, pues para muchos no lo es. Y que no nos engañemos pegar un cachete a nuestros hijos es un maltrato, gritarles, humillarles o menospreciarles también lo es, es ejercer tu superioridad sobre otra persona a la que no le es posible defenderse de dichas acciones. Aunque hay veces que la situación nos supera y lo hacemos. Yo le he gritado a mi hijo y hay veces que es lo que yo digo y punto porque las prisas no dan para compartir opiniones, somos humanos, pero eso no quita que este bien. Pone el ejemplo paradojico en su libro que un hombre no tiene derecho a pegar a una mujer ni viceversa, y dicho comportamiento afortunadamente es reprobado por la mayoría de la sociedad, pero pocas personas reprueban a un padre que le da un cachete a un niño, algo haría dicen algunos y lo felicitan por ejercer su autoridad.

    Dejar a un niño de 6 meses, siete u ocho horas en una guardería, donde hay otros cuatro niños más y solo unas cuidadoras para atenderlos, no es el mejor lugar para que nuestros hijos crezcan pero por desgracia o voluntariamente hay que trabajar y no nos queda de otra. Y es muy injusto, eso si le reprocho a ese señor o a quien se atreva, a juzgar a alguien por ello, porque muchas veces somos victimas de nuestras propias circunstancias.

    • A mí el libro de Carlos González me pareció interesante… creo que cuando hablamos del tema en otra ocasión lo dejé claro y expliqué por qué. Me ayudó a defender algunas de mis posiciones que en aquel momento eran muy contestadas en mi entorno.

      Sin embargo, coincido con Nuria en que hay muchas cosas en su tono que me molestan. Igual que me sucede con los padres que hacen proselitismo de uno u otro bando… Me molesta la superioridad moral, el convencimiento de tener una verdad revelada; de que sólo hay una manera de criar, y es la suya.

      • Porque no puedo responder en el post de Raquel que me responde? No he tenido tiempo de escribir pero a mi también me ha encantado y ahora comprendo mejor a lo que se refiere. Mi hijo tiene una enfermedad pero no esta enfermo y no es conveniente que lo trate cómo a un enfermo. Educar es permitir que la vida nos vaya curtiendo. Conozco a niños conservados en vitrina que cada cosita que se mueve les derrumba el mundo. Yo soy de dejarlos tropezar o de ir soltando la cuerda poco a poco, eso refuerza su autoestima y crecen cómo personas. Algo así cómo el efecto continuum. No son suicidas de nacimiento, ni anorexicas al añito ni etc etc.

    • Yo no he leído a Estivill. A González sí y también me pareció interesante. Y no me pareció pedante. Lo leí, soltando carcajadas y, a la vez, pensando qué exageración. En su momento me sirvió para romper moldes. Ahora me sirve para darle la vuelta a situaciones que en principio parece que quieren superarme. La verdad es que hace tiempo que lo leí y sólo recuerdo cuatro anécdotas, pero tengo muy presente esa idea de mirármelo desde otro punto de vista (por exagerado que sea). Supongo que otras personas quizás se toman a pies juntillas lo que dice. Yo me lo tomé como un ejercicio de romper moldes con situaciones/exageraciones que hacen pensar.

  4. Me encanta tu entrada, porque desde que soy madre, cada vez que me rodeo de otras madres parece ser imprescindible posicionarse en uno de esos dos extremos, y yo me niego, en la vida hay muchos tonos entre en blanco y el negro. Además, como alguien ha comentado antes, a mi me pasó que al leer textos sobre crianza parece que pierdes tu propio criterio. Llegué a la conclusión de que si mi madre había sido capaz de criarnos a mis hermanos y a mí tan bien sin haber leido nada de nada, yo también podría hacerlo bien. No digo que no lea nada sobre crianza, pero intento dejarme influir lo menos posible y si acaso sacar de cada uno lo que más me gusta.

  5. Uff!no sabes lo que me ha gustado tu comentario. Y si, yo debo ser la segunda persona en el mundo que no esta a favor ni de uno ni de otro… Estoy totalmente de acuerdo en que a veces parece que si no sigues una tendencia o la otra no lo estas haciendo bien…y creo que si que estamos dejando de lado el sentido común. Como dice Raquel creo que, al final, lo que hacemos es pensar que los niños son mucho menos capaces de lo que en realidad son de asumir las cosas. Necesitaba leer algo asi, porque yo misma estaba empezando a cuestionarme absolutamente todas y cada una de las decisiones que tomo en relacion a la crianza de mis hijos pensando si eran correctas según la manera de ver la crianza estas dos corrientes y entrando en una espiral de la cual me estaba resultando complicado salir. Tu post ha sido como un soplo de aire fresco para mi.

    • Me alegro de que te haya resultado útil… Como ves, por aquí somos varias… y fuera de aquí también, aunque seguramente los que escriben libros o blogs, casi siempre se alinean en una u otra postura.

  6. Muy de acuerdo. Depende del niño, de la circunstancia, de los padres…., que cada cual aplique lo que mejor le vaya. A mí me ofende bastante que se compare que un niño llore con el abandono o la negligencia, es un insulto directo, cuando yo no me meto con la manera de criar de nadie (aunque piense que no se hacen las cosas bien, sólo opino si se me pregunta).

  7. ja ja ja. Yo he leido a Gonz’alez e incluso he intentado aplicarlo; no me funciona con ninguno de mis tres hijos, que son de lo m’as variado. Sinceramente la mayor parte de lo que dice me parecen chorradas. Estevil ni lo he intentado. Si creo que parte del problema es que muchos somos padres viejos, y otra grandisima parte son los hijos unicos, que los padres queremos hacerlo todo perfecto y tratar a nuestros hijos lo mejor posible que luego la vida es muy dura y mejor qeu tengan en la infancia todo lo que puedan. Yo quisiera ver c’omo se puede aplicar la crianza natural y “respetuosa” con tres hijos pequenios. C’omo preguntar a cada uno lo que quiere y siempre son 3 cosas distintas siempre, as’i que si preguntas acabas eligiendo a uno de los tres, consecuentemente yo no pregunto dando opciones casi nunca. Vamos, que la mayoria de las veces me parto con los planteamientos y angustias de las mamas procrianza natural.

    • Padres mayores, hijos únicos (un bien escaso a proteger, una única oportunidad de “hacer las cosas bien”) y también la desaparición de la familia extensa, de la crianza en tribu, del aprender de forma “natural” a criar a tus hijos habiéndolo hecho con hermanos, primos o sobrinos…

      Y yo con las madres más “radicales” en lo de escuchar y respetar al niño (algo que en principio me parece bien… siempre que no se deje en manos del niño la toma de decisiones), que son todas madres de hijo único, siempre me pregunto que harían si tuvieran varios… De hecho, suelen ser niños con los que es difícil convivir cuando estamos varias familias juntas…

  8. Raquelma dijo:

    Pues a mi me sorprende leerte siempre acerca de estos temas, porque yo te veo muy “crianza natural”, las etiquetas son eso, etiquetas, y para mi lo importante es criar a tus hijos con respeto, poniéndote en su lugar aunque eso no signifique que les dejes hacer lo que quieran. Cuando tus hijos hacen algo que no es adecuado, piensas en el porqué, piensas en sus circunstancias y le das vueltas a como puedes ayudarlos, no para que no te moleste a tí, para que se porten bien, sino por ellos, para mi esto es lo contrario del conductismo puro, que se limita a fijarse en el acto e intentar que desaparezca. Yo me posiciono claramente el el bando crianza natural, que es mucho mas que carlos gonzalez, y al menos para mí, tu estas claramente de ese lado. Todo depende que entendamos por eso. Tu hablas mucho de vínculo y apego, y creo que eso es muy crianza natural, estivill ni sabe lo que eso. Creo que el enfrentamiento entre Carlos Gonzalez y Estivill es un poco ficticio, porque queda bien en la tele, porque estivill y su metodo feber tienen su respuesta mas especifica no con Carlos Gonzalez que te dice que colechar esta bien y que si quieres lo hagas, sino con Rosa Jové y su dormir sin lágrimas, que no es hombre, por cierto. Y cuando hablais de que la gente crianza natural es muy radical, yo me he encontrado el caso contrario, si una amiga le castiga a su hijo por algo que ami me parece desproporcionado a todas luces, o le estiviliza, yo no le digo nada, en cambio a mi me han dicho por activa y por pasiva que por que no le hago el duermete niño o porque negocio con él, o mil cosas. Y mucha gente se lee el duermete niño y ya está, lo aplica y punto, y en cambio si te lees a Carlos Gonzalez, normalmente te les también a mucha otra gente.
    Y con respecto al instinto, pues si has tenido una madre con una buena empatía e inteligencia emocional, pues sólo tienes que seguir tu instinto. Si tienes claro que no quieres tratar a tus hijos como tus padres te trataron a tí, sabes como no quieres actuar, pero no sabes cómo sí , y necesitas orientaciones, unas brújulas que te guien.

    • No creo que haya escrito mucho sobre este asunto… habrá 2/3 entradas al respecto? y en todo caso, no son tanto sobre los modelos de crianza, sino sobre la guerra entre los modelos de crianza, y el proselitismo que desde ambos bandos hacen de su opción.

      Sí, yo también me siento más cerca de las ideas de Carlos González que de las de los que apostan por los sistemas conductistas y tradicionales, pero me molesta la culpabilización que los adalides de la “crianza natural” hacen de las madres trabajadoras o del día que les acabamos pegando un grito a los niños…

      En ambos casos, lo que me molesta es esta idea de que sólo hay una manera correcta de hacer las cosas (y es la suya). Yo tengo la mía (la voy descubriendo con el tiempo, a través de ensayo y error), pero veo que cosas que a mí no me salen les funcionan bien a otras familias… que los niños están bien, son educados (en el buen sentido) y felices…

      Lo que me molesta del “sector crianza natural” (de la parte más visible de este sector, porque tengo muchos amigos que siguen esta línea de crianza, como en muchas cosas lo hago yo misma, y no entrarían en el saco) es que a veces me parece que funcionan como si se tratara de una religión: con sus dogmas, sus gurús, sus tabús…

      Respecto al último párrafo, no podría estar más de acuerdo: yo estoy en el segundo grupo, y por esto he tenido que leer mucho, pensar mucho, sobre mi maternidad, porque me muevo en ella, en la maternidad, como en un país extranjero, con costumbres que no conozco y un idioma que no domino, y tengo que caminar por ella cuidadosamente para no meter la pata.

  9. Lady Cobijo dijo:

    Mil gracias por el post. Lo he leído con algo de retraso por el nacimiento de mi nena hace 4 días y …. No podría estar mas de acuerdo con todo lo expuesto. Precisamente llevo unos días hablando con mi madre de las dos corrientes pq se esta leyendo algún libro mío de González, y me comentaba que le encantaría escribidor y comentarle cosas como que hacer cuando en vez de un hijo tienes dos o tres o el hecho de que a veces, demasiadas, apuesta pq las mujeres para llevar ese ritmo por el q aboga, dejen su trabajo… En fin, q me ha encantado la entrada y q, aunque soy algo mas del sector González, tb es cierto que creo en el cinductividmo para algunas cuestiones educativas… Besos y graciass

  10. Creo que sabes que hace poco leí un libro titulado “Cómo ser una mamá cruasán”. Para mí fue muy muy interesante; y lo resumiría describiéndolo como un alejamiento de cualquier radicalismo: sensatez, una mezcla de autoridad paterna con buena comunicación y respeto, también paternos…

    En fin. Que yo creo que somos muchos los “intermedios”, pero hacemos poco ruido.

    Un beso. Y feliz año, Madre y compañía.

  11. Yo no he leído ni uno ni otro, ni pienso, sigo el método de mi madre, que mal no le ha ido con 5 hijos, todos distintos, con caminos distintos en la vida, las creencias y todo Lo demás pero ninguno “echado a perder”

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