familia monoparental y adopción

Hoy

Como todos los lunes, me he levantado, a golpe de despertador, con menos tiempo del necesario, (que no ha conseguido apagar mi sonrisa escondida). He dejado la tetera preparada (te verde, menta, azúcar), me he metido en la ducha, he tostado pan, he preparado bocadillos, he revisado mochilas, he pegado algún que otro grito, hemos salido 5 minutos demasiado tarde.

Como todos los días hemos andado con prisa, hablando del fin de semana y de los proyectos para los próximos días, de lo que haremos al salir del cole, ¡no pises el charco!, un beso, te quiero, ten un buen día, y les he dejado en el colegio, a B. en la puerta de los mayores, y a A. en la de los pequeños.

Como todas las mañanas, he saludado a la conserje, a la directora, a algunas madres y algunos padres, y he empezado a caminar hacia mi trabajo.

Hacía un día radiante. Uno de estos días de enero que empiezan a oler a primavera. Con un sol que es como una promesa.

Un día que pide que te lo cojas de fiesta y te vayas a pasear, y te sientes, a mediodía, en una terraza, con unas olivas, una cerveza y un buen libro.

Un día magnífico. Exactamente igual de magnífico que aquel otro 28 de enero, hace hoy exactamente 10 años, que todavía puedo recordar minuto a minuto, como si hubiera sucedido esta misma semana.

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Comentarios en: "Hoy" (14)

  1. Buffffffffffffffff! Un achuchón para ti. Y para ella, que tanto me ayudó sin saberlo.

  2. He vuelto a llorar.

    La primera vez que llegué a tu blog (llegué desde otro blog, no sé cual, con esta entrada https://madredemarte.wordpress.com/2012/01/12/afro-hair/) empecé a leer todo de una atacada, desordenadamente. Hasta que llegué a esta entrada y no pude seguir.

    Toda mi fuerza para C. y me encanta la idea de superponer los recuerdos bonitos.

    • Desde luego. Es importante que, aunque lógicamente no hayan dejado de recordar a su hija, no se hayan quedado atascados ahí. Que la vida siga. Y que nosotros, los que la quisimos, sigamos recordándola.

  3. recuerdo la entrada…que duro!
    Ayer acabé de leerme “la hija de la amante” después de que comentases el libro y se me ha quedado grabado “los adoptados somos adaptadas. Como los amputados…la prótesis puede llegar a ser funcional pero la cicatriz siempre estará ahí….”. Es lo mismo que cuando pierdes un/a hij@ …aprendes a seguir viviendo,pero nunca volverá a ser lo mismo.

    • Creo que es algo aplicable a muchas vivencias: al maltrato, al abuso infantil, … a las pérdidas de la adopción, y sí, efectivamente, a la pérdida de un hijo (María Jiménez, la cantante, años después de la muerte de su hija, decía “está ahí… pero me deja caminar”). Es una suerte no haber vivido ninguna de estas cosas, pero en familias como la nuestra, haber pasado por ellas, puede ponernos en cierta manera en el lugar de nuestros hijos.

  4. Como todas las veces que lo he leido, he llorado. De dolor y de esperanza…Nunca se olvida nada de lo vivido pero la vida siempre sigue adelante…

  5. Volvi a leer tu entrada y volví a estremecerme, a hacerme nudo el corazón, a dejar salir las lágrimas. Como madre no puedo dejar de ponerme en el lugar de tu amiga C, y en cuanto me pongo, la razón y el corazón me hacen apartar de inmediato esos pensamientos.

    Hace unos días murió la hija de gente que conocía de vista de la ciudad en la que nací. Estuvo cuatro meses en terapia intensiva y al final no fue posible salvarla. Se formó un grupo en FB, un grupo en el que con el paso de los días nos fuimos acercando cada vez más, al grado de ahora sentir que murió alguien muy cercano a mí.

    Hoy el papá de Aldonza ha escrito esto en el grupo, un sentir que estremece, y que hace sentir impotente, qué se puede hacer ante una pérdida así???

    Aldonza, mi niña hermosa, han pasado dos semanas que me parecen una eternidad, en cada paso, en cada instante pienso en ese paraíso en el que estás, quisiera tener alguna señal sobre tu felicidad al igual que aquí las tenía con tu alegría, con tu sonrisa, tu música o tu bailar. Sigo tratando de entender la razón de tu partida, sigo buscando en la sabiduría divina una respuesta, que me temo, humanamente, nunca voy a encontrar y a cambio busco en la fe encontrar la paz.
    Me haces falta mi niña, mi niña bonita, el llevarte al cole, el mandarte un mensaje a tu bb, el abrazarte, el darte un masaje para mitigar el esfuerzo del ballet, el ver tu cara feliz al chatear con Manolo, el disfrutar cualquier cosa, el escoger una película, el ir de compras contigo, verte reír con tus amigas, escuchar tu risa, leer tus líneas, nadar en una alberca, oír tu canto, .. en fin princesa, tantas y tantas cosas, que se me hacen tan pocas viendo hacia atrás… y te confieso que me da rabia el pensar en no hacerlo más…
    Todos tus recuerdos forman una linda cascada y en silencio los desmenuzo para disfrutar una y otra vez de tu presencia y de tu esencia, pero el hoyo está aquí, entre el corazón, el pensamiento y el alma. Se que estás aquí, pero no te veo; te siento dentro de mi, pero no te toco; hay una conexión entre los dos, pero no te oigo…. ¿en donde estás amor mío?¿en donde estás?… sé que estás con Dios, pero aun así lo preguntaré muchas veces cada día porque cuando naciste pensé que te tendría en custodia hasta el fin de mis días, que te tendría prestada por una buena parte de tu vida y que seguramente serías tu la que me despedirías…. ay Aldonza como te extraño….

    • Lamento la pérdida de los padres de Aldonza. Espero que la fe les ayude a llevarlo mejor… Mis amigos, C. y R., dicen que el tiempo no hace desaparecer el dolor… pero que sí deja espacio para otras cosas. Espero que tus amigos acaben descubriendo lo mismo.

  6. El otro día un psicólogo me decía “piensa que cuando mueren nuestros padres nos quedamos huérfanos tengamos la edad que tengamos”. No estamos preparados para que mueran antes los hijos que los padres. No estamos preparados para que mueran nuestros padres. ?cómo se prepara uno para que mueran las personas a las que más queremos?

  7. Hace muy poco perdí a mi abuela. Es la primera gran pérdida de mi vida, aunque la lógica de la existencia humana me dice que no será la última. Mi abuela estuvo enferma mucho tiempo y los últimos dos meses los pasamos junto a su cama, despidiéndonos de ella a cada aliento, temiendo que fuera la última vez… Y aún así, nunca te preparas para la muerte. Te impacta igual, tan irrevocable, tan infinita, tan rotunda… Recuerdo que en el velatorio, rota de dolor, le decía a mi madre, que no podía, que no quería imaginar como debe ser la muerte si llega de golpe, sin esperarla.
    Todos creemos estar preparados para perder a nuestros mayores porque es ‘ley de vida’ y, aún así, jamás lo estamos. ¿Cómo debe de ser entonces el dolor de perder a quien no esperábamos perder? No puedo ni imaginarlo.
    Muchísima fuerza a esos padres en este aniversario. Recuerdos felices y sonrisas.

    • La de una de mis abuelas también fue una de mis primeras muertes, cuando tenía 14 años. No recuerdo dolor igual. Y como tú dices, también en nuestro caso pudimos despedirnos, llorar, decirle todo lo que teníamos pendiente… Es duro ver cómo alguien que quieres se deteriora, y sufre, pero a mí me parece más duro no poder despedirte, que desaparezca de un día para otro, con todo lo que queda por decir.

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