familia monoparental y adopción

En una entrada reciente, Eva DE nos recordaba este texto que hace algunos años publicó Beatriz San Roman en el blog de postadopción.

Al releerlo me di cuenta de que pocas veces he leído una reflexión más lúcida sobre el hecho de criar niños de otro color, y le pedí permiso a Montse, la autora, para reproducirlo: 


 
A menudo para mí ser madre (adoptiva, ¡que a veces me olvido!) de dos niñas negras es como andar sobre la cuerda floja, pero sabiendo que si pierdo el equilibrio quien se cae no soy yo, son mis hijas. Y eso me da mucho miedo. Ser madre de una niña negra significa:

Aprender lo que es el racismo y tener que aprender a combatirlo.

Sentirte algo negra y desear ser negra como tu hija.

Aprender a responder a tono y según las circunstancias a los comentarios de cualquiera, familiar, desconocido… ¡Todos se sientes con derecho a interrogarte!

Enseñar a tus hijas a proteger su intimidad, sin esconder su realidad (y eso es muuuuuuuuy difícil).

Sentirte un poco culpable por haberlas traído a este mundo tan blanco…

Interrogarte continuamente sobre qué es la identidad y para qué sirve.

Desear para tus hijas lo mejor, sin tener claro que es lo mejor. ¿Que se sientan africanas, cuando de africano sólo tienen las personas que las engendraron? ¿Sentirse europeas, cuando muchos europeos no las reconoceran jamás como tales? ¿No sentirse nada?

– Esperar que sean guapas, simpáticas e inteligentes, para que el mundo “las trate bien” y les “perdone el ser tan negras”. Esperar que salgan cirujanos, científicos… Sabiendo que eso no asegura la felicidad.

Cuando decidí adoptar me planteé cuáles eran mis límites:

– ¿Un niño que no tenga nuestro ADN? Por qué no… El equilibrio mental de mi familia da asquito, y si vierais a mi suegra…

– ¿Un niño negro? Sí, no soy racista, adoptaría hasta un niño suizo y tengo muchos más prejuicios contra los suizos. Ademas el racismo es algo bastante superado en Europa…

Así que comencé con una base errónea y sin pensar en los problemas que podría tener esa personita por el hecho de ser diferente.

Dicen que uno de los elementos fundamentales para crear nuestra identidad es nuestro aspecto exterior, nuestra “raza”. Entonces la “raza”, el “color de la piel”… ¿son importantes? ¡No lo sabía! Así que voy a hacer el esfuerzo de enseñarle algo de ….su (¿su?) cultura de origen. ¿Pero qué cultura de origen si llegó que no tenía ni un año? No lo sé…Yo, apátrida, no creyente y algo cínica, pero MADRE, voy a tener que enseñarles a querer y respetar un país que no conocen y –dicho sea de paso– yo tampoco. Mostrarme firme durante la fase del rechazo a los orígenes, hablar siempre con respeto de sus padres biológicos, mostrando siempre comprensión, aun cuando uno no comprende nada…

Ser madre de una niña negra, a veces, muchas veces, duele. Duele porque la quieres, así como es, ¡perfecta!, y sabes que este mundo perfecto no es y la hará sufrir.

Comencé esta aventura de un modo inconsciente e ignorante y no me arrepiento. Porque aunque duela, tambien llena, alegra la vida, te hace pensar, buscar recursos, tener ganas de combatir la injusticia y de cambiar el mundo; en resumen, te entran ganas de ser una persona mejor. Y se me ocurre… ¿y si todos los blancos adoptaran a un negro?

P.D. La foto, preciosa, la he sacado de este blog maravilloso de fotos de Etiopía que me pasó otra Montse, distinta a la que escribió el texto, pero madre también de una hija nacida en Etiopía:  http://www.ericlafforgue.com/ethiopia.htm

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Comentarios en: "Cómo es ser madre de una niña negra" (98)

  1. Pues precisamente hoy, cuando un incidente en mi trabajo ha provocado comentarios racistas, me duele mi hija. Que siempre que ocurre algo como lo de hoy pienso en “y si hubiera sido ella…?” Y como dice Montse, me siento un poco negra y me gustaría ser negra como ella.

  2. Sí, sí, lo he expresado mal, me refería a cuando ella vaya sola, no sea una niña (tan guapa, tan simpática, tan lista, tan habladora… o precisamente por eso…) y cuando no esté yo allí para sacar las garras…

    • Sí, sean lo que sean… no dejarán de ser negros y no dejará de haber quién se meta con ellos, les discrimine, les mire distinto (no siempre peor), por ello…

  3. Lo primero de todo mandaros un saludito, llevaba mucho tiempo sin comentar, aunque no he dejado de seguir el blog.
    Leí el texto hace años y me gustó tanto que lo he vuelto a leer unas cuantas veces.
    Supongo que todos los que tenemos hijos de “distintos colores” al nuestro nos sentimos en mayor o menor medida identificados con la autora de este escrito.
    Yo tampoco me arrepiento de haber tomado este camino, mis hijos son lo mejor que me ha pasado en la vida. Pero reconozco que hasta que no tuve a mi hijo, mi hijo negro, no fui realmente consciente de que ser madre adoptiva de un hijo negro significaba todas estas cosas.

    Marga

    • Efectivamente. Algunas cosas, muchas, sólo se entienden después. Yo no me arrepiento de la adopción de ninguno de mis hijos… pero sí me pregunto a veces si tenía derecho a colocar a mis hijos en una tesitura tan difícil.

  4. Yo también me lo pregunto, y me pregunto también qué hubiera pasado si antes de dar el paso adoptar en Etiopía hubiera sabido todas las cosas que sé ahora.

  5. No recuerdo a qué autor negro le leí que sentirse culpable por el racismo era un privilegio de los blancos… Y qué cierto es.

  6. Yo no había leído este texto y me ha emocionado muchísimo, más de lo que esperaba… Ha puesto palabras a sensaciones y a preguntas a las que a veces es complicado poner nombre. Gracias por reproducirlo aquí, si me das permiso lo compartiré en Facebook, ya que lo has publicado allí.
    Yo sí me planteé algunas cosas antes de adoptar pero desde luego ante las situaciones reales siempre surgen más preguntas y dificultades que ante un simple supuesto o idea de la adopción. Por su puesto yo tampoco me arrepiento y me llama la atención que hayáis aclarado este aspecto… ¿conocéis a alguien que se arrepienta por haber adoptado a su hijo de otro color…?

    • No necesitas mi permiso, yo entiendo que una vez hecho público, se puede compartir. Yo misma lo he hecho en FB, como tú dices…

      Yo no me arrepiento de haber adoptado a mi hijo en Etiopía, ni de haber adoptado a un hijo negro… Y si se diera el caso (que volviera a adoptar y hubiera la opción de que fuera negro), seguiría adelante sin pensármelo. Aún así, sí creo que lo hice desde la inconsciencia: como dice Montse, la autora del texto, pensando más en lo que me suponía a mí, que en lo que le suponía a él. Y también te diré que estoy mucho más conforme con mi segunda adopción (que no con mi segundo hijo, entre ellos no hay diferencias) que con la primera, a muchos niveles.

  7. No creo que tengamos derecho a preguntarnos si nos arrepentimos de la adopción interracial: esa respuesta le corresponderá a mi hija. Y no todavía, sino en el futuro. ¿Me arrepiento ahora? No. ¿Me arrepentiré en el futuro? Pues ni idea… Quizás sí, quizás no. Pero no se trata de mí, se trata de ella, que no eligió.
    Sólo sé que ya van varias veces que le he tenido que decir “habrá gente que te trate peor por ser negra” y… coño, se me atragantan las palabras en la garganta. Y tiene sólo seis años, pero le he tenido que decir, “tienes que ser más lista, más fuerte, estar más preparada que los blancos – y puedes hacerlo”. Y dentro de muy poco, cuando no sea una niña, sino una adolescente, también tendremos que hablar sobre cómo tendrá que ir mejor vestida, ser más presuntamente inocente, cuidarse más, evitar situaciones de riesgo que los blancos no llegarán ni a imaginar, soportar ciertas miradas… Y aceptar que eso le haga sentir rabia o furia. Y que mi indignación contra un mundo racista no vale ni el aire emitido al decir esas palabras porque la justicia también es un lujo al que muy pocos pueden aspirar. Y tendré que alejarme de discursos de todos somos iguales, todos somos personas, para ver cómo c… hacemos las paces con el hecho de que el mundo es injusto, y no va a cambiar en los próximos 80 años, y que lo que tendremos que hacer ambas es aprender a navegarlo y disfrutarlo, pero que va a ser un viaje lleno de tormentas.
    Pero qué fácil es decirlo siendo blanca.

  8. Pues mujer y negra…

    • Pues mujer… y negra… y pobre… De eso iba “El color púrpura”, ¿os acordáis?

      • Me habéis recordado dos textos estupendos:
        Uno lo guardé hace ya unos años, es un diálogo del libro Tandia, de Bryce Courtenay (http://en.wikipedia.org/wiki/Tandia). En él tres mujeres negras en la época de la lucha contra el Apartheid en Sudáfrica hablan sobre las posibilidades de las mujeres negras (Tandia es la joven protagonista, Mamá Tequila su mentora) :

        <>

        El otro texto es una declaración de una señora que tiene puesto en un mercado del DF:

        <>

      • No puedo acceder a los textos. ¿Puedes volver a colgarlos?

  9. El sábado vi la película Django encadenado y salí del cine con multitud de sentimientos enfrentados, con mucho malestar, me gustó la película pero no me gustó el sufrimiento que vi. Y me dejó una sensación extraña. Entre eso, y que ayer hizo 4 años que vimos a Mekdes por primera vez, y que veo a Nora que justo tiene los mismos meses y días que Mekdes, tengo el cuerpo….

    • No la he visto… pendiente por si me puedo acercar al cine, que Tarantino me gusta mucho.

      Lo que son las fechas, ¿verdad? Felicidades por el aniversario!

  10. Me ha encantado leerte,me siento muy identificada,es difícil pensar en el futuro,pero de momento,el presente,es cómo dices,una cuerda floja permanente.
    un bikiño desde vigo
    pau,mi bebé de chokolate

  11. cormelana dijo:

    Mio hijo es de origen chino y aún le llama la atención que haya gente “con los ojos estirados, como yo” (vaya sorpresa cuando en mi pueblecito montaron la primera tienda de chinos)… aunque normalemente me tengo que enfrentar con comentarios como “pobrecito” porque le falta casi toda la mano derecha. Me gusta´ria contestar “pero es lo tuyo, manco del alma”, pero me pongo zen y sigo a lo mío.
    Mi sobrina es gallega, de origen gallego, biológica…y mulata. Ya en primaria, en una discusión, apareció lo de “mulata asquerosa”. las charlas previas de mi hermana y su “preparación” hicieron que estuviese por lo menos algo preparada para entender que mucha gente (demasiada), cuando no tiene argumentos… usa prejuicios y denigra.
    Precioso artículo, gracias.

    • cormelana dijo:

      “peor es lo tuyo”, quería decir 🙂

    • No sé si en el caso de tu sobrina hay un padre negro (presente, quiero decir). Si es así, probablemente él puede darle, y daros, herramientas, que los padres de niños negros (asiáticos, etc) criados en entornos eminentemente blancos, nos faltan… Como dice Steffi en otro mensaje, ayudarnos (ayudarles) a desarrollar este radar que a nosotros nos falta.

    • Cormelana, quizás parezca entrometida y puede que no necesitéis este libro para nada o que ya lo conozcáis, pero a mi ahijada le gusta mucho (ella también tiene una mano más pequeña que la otra)… bueno por si acaso: http://www.casadellibro.com/libro-alvaro-a-su-aire/9788421696583/1129483

  12. Cuando lees lo que ha escrito Montse (que sabia!) sientes un enorme espejo en el que te reconoces. A veces lo echo en falta. Quizás por mi trabajo con inmigrantes a veces siento que la gente no comprenden la magnitud de lo que suponen dos cosas para mi hija y para mi: ser negra/o en un mundo de blancas/os y ser descendiente o ascendiente de alguien de origen racial distinto al tuyo (lo digo por su impacto en la construcción de su identidad). Ellos piensan que mis inquietudes son distorsión profesional. Se minimiza el hecho, como quizas lo minimizamos al principio nosotras. Creo que no se trata de arrepentirse o no. Ya está hecho, tiene muchas cosas valiosas, se trata de darse cuenta de la magnitud que tiene y asumir el reto de hacerlo lo mejor posible. A mi también me ha ayudado mucho en la comprensión externa el escribir el blog y compartir escenas, reflexiones, inquietudes,…quizás dejar que los amigos saquen conclusiones de forma madurada y no simplemente intentando tranquilizarme. Que lean, relean, piensen… de eso se trata. Gracias a ambas, a todas….Bellas las fotos no importa cuanto las veas 😉

    • “Creo que no se trata de arrepentirse o no. Ya está hecho, tiene muchas cosas valiosas, se trata de darse cuenta de la magnitud que tiene y asumir el reto de hacerlo lo mejor posible”. Me quedo con esta frase. Y sí, por esto escribimos blogs… como los leemos: para saber que no estamos solos.

      Gracias por las fotos, efectivamente, es difícil dejar de mirarlas.

  13. Me he sentido tan identificada con ello. Y más en esta temporada en que soy consciente de lo mucho que le exijo a mi hija de 6 años, porque ser mujer negra… Y me siento tan culpable por ello…Porque yo también quiero que sea cirujana, científica, y que tenga el mundo a sus pies. Y me duele que tan niña se sienta tan consciente de su diferencia, y no por los comentarios desagradables que se encuentra en el colegio, que los hay y más de lo que me gustaría, sino por ser consciente a los 6 años, de las diferencias que le marcan su color de piel. Tiene a un niño todo el curso a un niño pidiendole ser su novio. El niño insiste e insiste, ella le responde que por ahora amigos y cuando sean mayores se lo pensaran. Todo esto me lo cuenta cada día. Pero uno de los días, comentando la insistencia de su amigo añadió: y a pesar de que soy negra. Ella, que es la más preciosa, simpática y maravillosa de las niñas, con una inteligencia emocional que nos deja a los adultos a la altura de la suela de los zapatos.

    • A mi hijo mayor le sucede algo parecido con las “novias”… le preocupa que el hecho de no tener se deba precisamente a ser negro… más de una (no muchas más, pero algunas) le han dicho que “no le gustan los marrones”…

  14. Qué texto más estupendo.
    Pero el problema no lo tiene la niña, lo tiene el que discrimina por ser un inadaptado social.
    Si no eres negra porque eres lesbiana, sino porque tienes gafas, eres pelirroja, tienes un apellido gracioso, eres mujer, eres coja, eres gorda… Siempre va a haber un zoquete que te va a querer molestar por algo.
    Pero, eso sí, la autoestima que le inculquemos a un hijo es mucho más importante que todos los intolerantes, que ya de paso insultan porque su propia vida está llena de problemas y su entorno no es el mejor del mundo, por lo cual necesitan vomitar su veneno en el prójimo.

    • Si, eso mismo me decía hoy mi marido: tenemos que darle herramientas para cuando llegue el momento. Y vale, de acuerdo, pero eso significa que SIEMPRE va a tener que estar preparada, siempre perfecta, siempre defendiéndose… Eso es muy cansado, y muy duro.

      • Sí, pero en cierta manera, también lo es ser mujer, no? Yo me recuerdo de adolescente, peleando cada comentario, cada prejuicio, cada discriminación… llega un momento en el que aprendes a discriminar cuando merece la pena pelearte, y cuando es mejor dejarlo estar, a quién tienes que borrar de tu agenda, a quién puedes intentar reeducar…

    • Bueno, el problema lo tiene el que discrimina… pero el discriminado también. Porque que no te alquilen un piso, que no te den un trabajo, que tengas que aprender a apartarte (incluso a huir) cuando se acercan unos skin heads, oír insultos en el patio y la calle, que no se sienten a tu lado en el metro, que te pida la policía los papeles sin comerlo ni beberlo… todo esto son problemas con los que nuestros hijos van a enfrentarse.

      Y son problemas que no tendrán las personas que llevan gafas, son pelirrojas, tienen apellidos graciosos, o son gordas… sí, quizás, en medidas distintas, las personas homosexuales y las mujeres.

      No son diferencias menores.

      Y sí, la autoestima es fundamental. Pero el problema es que la autoestima no depende sólo de lo que les digamos nosotros: depende de lo que les devuelva el mundo. Y no siempre les devuelve lo que nosotros querríamos…

      • Sí, pero una mujer (normalmente) no siente el rechazo simplemente por ser mujer. No sé si me explico, pero en mi trabajo, mis compañeros racistas se ponen en guardia cuando un negro o negra se dirigen a ellos, directamente, sin más, sólo por el hecho de ser negro… y luego, ya veremos si lo arreglamos (en decir, si eres educado, limpio, hablas bien en catalán… etc…) en cambio si tienen que tratar con una mujer (blanca) esto no pasa.
        Siempre dicen: “qué bien viste, habla, huele, qué educado” y piensan “para ser negro/a”

      • Por supuesto que hay diferencias importantes. Pero creo, quiero creer, que podemo usar las similitudes a nuestro favor, para empatizar con nuestros hijos.

        Supongo que trabajar de cara al público en un lugar donde entran personas de todos los colores da una perspectiva muy distinta a la que puedo tener yo… si quieres escribir sobre ello, ya sabes que estás invitada a hacerlo.

  15. Años más tarde…ser madre adoptiva sigue doliendo pero…no solo no me arrepiento, si no que estoy convencida que YO hice un buen trato trayendo a mis hijas a mi vida…aunque me pregunto a menudo si ellas podrán decir lo mismo

    • Totalmente de acuerdo. Me pasa lo mismo. Espero que al final, lo que ganan pese más que lo que pierden. O lo que es lo mismo: que se den cuenta, algún día, de que es lo que han vivido, bueno y malo, lo que les ha llevado dónde están y lo que les ha hecho lo que son.

  16. Hola, soy madre de dos niñas etíopes (a mí eso de ‘negras’ me sigue sonando peyorativo y ellas mismas se definen como ‘marrones’ y a mí ‘beige’, no blanca), una ya adolescente y la otra pre-adolescente. Condivido muchas de las afirmaciones de Silvia.
    Yo también he deseado muchísimas veces ser marrón como ellas e incluso me siento muy africana en algunas ocasiones, aunque no lo soy. También ellas llegaron muy pequeñitas, pero desde el primer día me puse a estudiar y a profundizar en su ‘cultura de origen’, a pesar de que ellas no tenían ninguna cultura de origen, así que han adquirido la cultura medio gallega, medio tratamundos mía y también la del padre que es italiano. Somos una familia sin fronteras. Cuando les preguntan de dónde son, ellas responden italo-españolas-etíopes. Los cuatro hemos nacido en un sitio diferente y tratamos de recuperar lo mejor de cada cultura. Por ahora funciona, pero yo también tengo miedo del futuro cuando no estarán protegidas por nosotros en una sociedad que sigue discriminando al que es diferente. Espero que las próximas generaciones no sean tan racistas como la nuestra y que puedan crecer y ser adultas felices y contentas en un mundo que cada vez es menos ‘blanco’.

    • Yo también lo espero… aunque no tengo mucha fe en ello.

      No tengo ninguna duda de que ser una familia sin fronteras, que otros miembros de la familia también hayan nacido “fuera”, ayuda mucho.

  17. Que texto más bonito, me ha emocionado sobre todo la última frase, y si todos los blancos adoptaran un niño negro….. evidentemente el mundo seria mejor. Algo así nos está pasando a nosotros, a mi familia, a nuestro entorno. Me quedo con frases como la de mi madre, que me decia que ahora habiamos emparentado con los negros, por que va hablando con ellos en las paradas del autobus y enseñandoles la foto de su nieta, cuando antes en el mundo de los blancos jamás le hubiera dado por hablar con un negro en la consulta del médico. O con mi sobrina que dice que su mejor amiga ya no es su mejor amiga por que le dijo que no le gustaban los negros (tiene 7 años) y ella le dijo “eso es por que no conoces a Aster”. Todos los amigitos de Aster que la quieren un montón diran que tenian una amigita negra y que jamás la sintieron diferente. Todos los que la conocemos somos ya un poquito menos blancos, un poquito mejores. Claro que oiremos comentarios racistas, miradas o insultos, pero yo no temo por mi hija si no por quien se lo diga, por que con dos años tiene ya un caracter que pobre de él o ella……

    • Claro, pero esto está muy bien para nosotros… ¿pero es justo para Aster convertirse en una herramienta para reeducarnos? Recuerdo algo que nos contaron en el curso del CI, y que se me quedó grabado: la historia de un niño negro, adoptado, al que los padres le solían soltar el discurso de lo bellas que son las diferencias… hasta que un día dijo: “Sí, preciosas, ¡pero sé tú el negro!”…

  18. Con respecto al comentario de Steffi, creo que una cosa es preparar a nuestras hijas/os para sufrir episodios de racismo y otra muy distinta decir o exigir a una niña pequeña que tiene que ser “más guapa, educada, lista y preparada que los blancos”. Creo que hay que fomentar su autoestima y hablarles muy clarito de la realidad, pero me entra la duda…no creo que esa sea la mejor forma de hacerlo. Nuestras hijas deben entender que merecen respeto solo por el hecho de ser personas y quien las rechaza o insulta por el color de piel es quien tiene el problema, no ellas. Y quien las aprecie o respete más por el hecho de ser más guapa o estar más preparada, “aunque” sean negras, no es digno de su compañía. Nuestras hijas se merecen tener bien alta su autoestima y no necesariamente tienen que ser las mejores en todo para que esa fórmual funcione, creo yo…

    • coincido contigo. Hay que enseñarles a defenderse pero insistiendo en que el problema lo tiene el verdugo.
      Yo no quiero que sean lo mas en nada…bueno sí…si pueden ser los más felices!

    • Yo cuando lo he leído he tenido dudas parecidas. Entiendo el empeño de Steffi en ponerle a su hija la vida lo más fácil posible, en darle el máximo de pluses para la vida, para paliar el handicap que supone ser negra en un mundo blanco… pero por otra parte, me parece profundamente injusto enseñarle a un niño que, por su color de piel, no se puede permitir ciertas cosas: ser punki, ir vestido como un perroflauta, tener un trabajo poco cualificado… Me pregunto qué haría yo si me encontrara en esta situación, y creo que probablemente, hay una edad en la que me habría rebelado.

      • No sé si me explico bien… No quiero decir que no pueda ir como le da la gana. Pongo como ejemplo una vestimenta atrevida: dentro de pocos años, querrá ir con un escote hasta el ombligo y una minifalda que apenas le cubra el tanga. No se trata de que no pueda ir así, o en bolas si le sale del watutu, pero tendrá que aprender que eso significará que obtendrá determinada respuesta de determinadas personas. ¿Es eso justo? No. Pero es real.
        No se trata de que no pueda ser perroflauta o astronauta: se trata de que la mirada del otro será diferente, y ella tendrá que saber calibrar qué le interesa en cada momento. Si quiere ser videojockey, o DJ, o sacarse unas pelas de relaciones en un bar, le vendrá bien ir extravagante y atómica. Aún recuerdo a una de las negras más espectaculares que he visto jamás, en NY, con el pelo prácticamente rapado al cero y los labios maquillados de azul cobalto: increíble, de lo más bonito que he visto. Pero, claro, era maitre en un sitio ultra cool… Ese mismo look no hubiera sido adecuado si hubiera querido ejercer de directora de sucursal de banco, por ejemplo.
        Se trata de que aprenda a manejar esos códigos, como las mujeres hemos tenido que aprender a manejarlos. Incluso que los aprenda para romperlos cuando le salga del bolo: pero para hacerlo bien, tendrá que conocerlos a fondo. Es como Angela Merkel y su escote en la ópera, o Clinton eligiendo ir sin maquillar y con gafas a una rueda de prensa. Ellas pueden decidir, a estas alturas, si quieren romper las normas. Pero en la puerta de entrada… joder, ahí más vale conocer bien las reglas del juego.

      • Sí, ahora lo entiendo perfectamente. Y estoy de acuerdo. No quizás en decirle “no puedes permitirte ciertas cosas”, como en “si haces ciertas cosas, serás interpretada por un rasero distinto de lo que lo son las mujeres blancas (o los hombres, si es el caso)”.

      • punkis no pero perroflautas tengo amigos-conocidos, negros y blancos, jajaja. Si fueran a una entrevista de trabajo a un banco p.e el color supongo sería secundario,no?

      • Sí, pero seguramente en la calle ni les miran ni les tratan de la misma manera…

  19. No sé, sigo dándole vueltas y es como transmitirles que si no son mejores nadie las respetará porque son negras. Y es cierto que hay muchos prejuicios, muchísimo racismo, pero tampoco podemos anticiparnos a todos y crear problemas de autoestima (“¿nadie me querrá si no soy superguapa o la mñás lista solo porque soy negra???”)

    • Bueno, quizás sea cuestión de opiniones. Yo creo – y es mi experiencia – que una mujer tiene que estar mejor formada que un hombre para tener la mitad de oportunidades. Y que una mujer negra tiene que estarlo aún más.
      Personalmente, el mantra de “hay que fomentar su autoestima” a mí hace mucho tiempo que se me quedó corto. Porque te diré que mi hija tiene una autoestima a prueba de bombas – pero, ¿cuántas bombas puede soportar una autoestima humana cuando oye algunas de las cosas que tiene que oir? Ahora ella se quiere, y sabe que la quieren, pero quiero que además entienda que si hay quien no sólo no la quiere, sino además usa su color como arma fácil para meterse con ella, es porque sí, él tiene un problema, pero además intento darle armas. Uno: recordarle que son los menos, aunque es cierto que un comentario de desprecio cuenta más en cualquier psique humana que veinte positivos. Dos: recordarle que no tiene por qué tolerar esos comentarios. Que eso supone que a veces le podrá arrear un bofetón a quien le insulta (si, yo soy de las que no le dice que ponga la otra mejilla). A veces, tendrá que buscar ayuda en su grupo / profesora / adultos. Otras, tendrá que huir.
      Yo trabajo mucho, mucho, mucho, su autoestima. Y precisamente por eso le recuerdo que las personas que la insulten / ataquen / menosprecien / miren mal por su color, son víctimas de una construcción cultural – pero también son agresores, y que ella tiene que verles como lerdos, sí, pero también cuidarse de ellos como agresores. Porque nosotros, como blancos, no tenemos ni p… idea de lo que supone estar en el otro lado.
      También hace mucho que se me queda corto el decir que siempre habrá alguien que se meta con el “otro”. El gordo, el de las gafas, el gay… No ha habido esclavitud de gordos, ni de personas con gafas. Ni apartheid. Tampoco se ha hecho beber de fuentes distintas ni entrar por puertas traseras a los bajitos, ni a los que llevan gafas, mientras qeu si existe una historia de discriminación real hacia los negros o hacia los indígenas en muchos países, y eso no ha desaparecido de un plumazo.
      Entiendo que esta es mi postura, y no tiene por qué ser compartida, pero ha sido un proceso al que he llegado tras hablar con muchas negras adultas de hoy. Algunas que viven en España, otras en Estados Unidos… Aprender a aceptar esa miriada de microagresiones de forma constante es una aprendizaje que yo no tengo: para eso, he tenido que hablar a calzón (muy) quitado con otras negras adultas. Mujeres como mi amiga Tracey, profesora de Derecho en la Universidad de Washington, quien ahora logra reír (pero a quien en su momento no el hizo ni p.. gracia) que en todos los grupos de trabajo le dijeran que, “vaya, eres lista…” (Por cierto, la presunción de menor capacidad de los negros frente a los blancos es un tema que ellos han sacado a menudo). O como mi conocida A., negra negrísima, de hijos interraciales, uno de ellos muy claro, harta de que si no va recién salida de la peluquería e impecable, piensen que es la canguro, no la madre de sus hijos.
      Yo no quiero que mi hija se sienta víctima, pero si viene a casa diciendo “en el colegio todos se ríen de mí porque soy morena”; tengo que estar a su lado para desmontar eso. No le puedo negar que eso suceda – y tampoco le voy a validar que son TODOS. Efectivamente, tras hablar con ella, e ir desmenuzando el hilo, veo que el “todos” es en realidad un grupo de tres de tercero. No la victimizo, pero tampoco frivolizo. Sobre todo, porque las dos necesitamos desarrollar un radar que yo no tengo y que, por tanto, no le puedo transmitir.
      Si algo me llama la atención de muchos adoptados interraciales adultos es cómo se quejan de que en su casa no se hablaba de raza porque “todos somos iguales”, “el problema lo tienen ellos”, etc. Pero si bien son los “otros” los que tienen un problema, los racistas, los que lo sufren son ellos.

  20. sí, jay que darles herramientas con las que podrán defenderse… pero a veces me da miedo que con tanto trabajo de refuerzo esté cultivando en él que se sienta víctima por ser adoptado y negro.
    La verdad es que alrededor tenemos varias referencias de personas negras(varia han llegado aquí ya adultas) y yo los veo felices y
    contentos….también a sus hij@s nacidos
    aquí…

    • Para mí, la diferencia básica entre ellos y nosotros es que ellos tienen los referentes en casa. Han crecido siendo negros, y han crecido viendo cómo son tratados y cómo reaccionan sus padres negros… algo que nosotros difícilmente podemos darles. Durante bastante tiempo, mi hijo mayor tuvo una canguro dominicana (que algunos tomaban por su madre aunque era jovencísima para serlo), y además de ir al parque y a pasear con ella, a veces pasaba días enteros con su familia… otros adultos y niños del mismo color. Yo creo que esto fue un aprendizaje vital, que difícilmente puede tener en casa… y lamento haber perdido esta relación con los años.

      • claro…no es lo mismo tener el referente en casa pero se pueden buscar cerca de casa. A mi me parece imporrtante relacionarnos con los africanos que viven en nuestro pueblo(que por suerte son muchos), en verano tuvimos acogida a una etíope de 18 años…y me encanta que él todavía, después de haber venido con 4 años(hace dos) se sienta también africano y orgulloso de serlo!

      • Sí, claro. Es una de las maneras de paliar el que no haya referentes en casa. Pero no sé si todas las familias lo tienen fácil…

  21. Y, por cierto, Emma, yo no me he “anticipado”. Mi hija tiene casi siete años ya y te puedo asegurar que ya lleva a sus espaldas varios episodios bastante desagradables. Entiendo que es cuestión de opiniones, y que cada una hacemos lo que consideramos mejor para nuestros hijos, pero de la misma forma que yo le he descrito de forma extremadamente gráfica lo que supondría subirse a una silla en nuestro balcón de un cuarto piso o cruzar la calle sin mirar, también creo que forma parte de mi deber de “guía” el avisar que a veces pasan cosas desagradables. Y sobre todo, que si pasan, tenemos herramientas – risa, evasión, auxilio, agresión, etc. – para contrarrestarlo.

  22. Intento decir que la frase “tienes que ser más lista, más fuerte, estar más preparada que los blancos y puedes hacerlo” para mí, en MI caso, en el de mi hija no sirve, pues supone transmitirle que no será aceptada si no es más guapa,lista,está más preparada,etc que los blancos y que debe responder a las exigencias o requerimientos de personas que SÓLO la aceptaran y respetarán si es “la más”.
    En cuanto a ofrecer recursos e ir preparando contra el racismo estoy de acuerdo, obviamente…

  23. Aclaro que la frase “No me arrepiento” no la he escrito pensando en el tema del color, la he escrito pensando en todo lo que rodea la adopción internacional en sí. Es ahí donde me surge la duda de si sabiendo lo que hoy en día sé, hubiese adoptado fuera de España.
    Creo que la respuesta es un no, precisamente por eso mi segunda adopción fue nacional, y dentro de nacional mi hijo podría haber sido negro, blanco, chino, gitano, etc…
    Porque el racismo está ahí, el hecho de que mi hijo no hubiera sido negro, no lo hubiera hecho desaparecer ante mis ojos, lo vivo a diario a mi alrededor y en mi propia familia.
    Tengo sobrinos gitanos, la mayor de ella tiene ya 20 años, y he vivido el racismo hacia ellos, porque por lo menos donde yo vivo, hasta que se empezaron a ver grandes grupos de rumanos, los gitanos eran lo pero de lo peor, y curiosamente aunque sean de aquí, siempre se les considera de fuera.

    • Estoy de acuerdo con lo que dices. De hecho, mi segunda adopción tampoco fue en Etiopía, fue en Marruecos… y estoy mucho más conforme con ella, en todos los sentidos, que con la primera. Lo cuál, obviamente, no quiere decir que fuera a renunciar a mi hijo mayor… pero sabiendo lo que sé, habría hecho (o haría ahora) las cosas de manera distinta.

      Yo también tengo la sensación de que el racismo de los gitanoes es de los peores. Me resultó llamativo (y triste) que en nacional, sean gitanos y magrebíes las etnias más rechazadas… y curioso también, porque son las que racialmente, culturalmente, históricamente, geográficamente… más comparten con nosotros.

    • Mi hija es gitana. Morena, preciosa y gitana. Todos me dicen lo guapísima k es y lo espectacular k va a ser de mayor. Pero habrá gente k solamente verá k es gitana.

      También me he preguntado a veces con k derecho la he traído a una sociedad k la va a despreciar por su raza pero hablando con ella resulta k viene de otro país en el cual tampoco esta muy bien visto ser gitano. Allí era la más morena del colegio y aquí también. Allí algunas veces tenía k oír k era fea y aquí también. Y es preciosa y gitana.

      Intento transmitirle k siempre habrá alguien k se meta con ella por algún motivo, k hay gente cuya vida esta tan vacía k se divierten fastidiando a los demás pero por desgracia lo tendrá k sufrir siempre por ser preciosa, morena y gitana.

  24. Yo no quiero que me hija se sienta “víctima” del racismo, porque sentirse víctima implica sentirse objeto, y no sujeto. Y eso, ni de coña. Quiero que se sienta dueña de su vida con las MUCHAS limitaciones que todos tenemos por nuestras circunstancias particulares y las de nuestro entorno. Pero siempre, sabiendo que tiene una respuesta propia más allá de las circunstancias. Creo que no podemos elegir lo que nos pasa, o cómo nos pasa, pero sí podemos elegir cómo nos afecta y cómo respondemos.

    Y tampoco creo que deba “ser más” para ser aceptada, pero sí creo (y entiendo que eso es muy subjetivo) que, a igualdad de condiciones, tendrá que mostrar más para estar en el mismo escalón de salida. Quizás es que yo sea un poco áspera en mi visión de la vida, pero es que creo que hay quienes lo tienen más fácil que otros, y saberlo es un aprendizaje jodido, pero imprescindible. Al menos, mi experiencia es que yo, de una familia media – baja, he tenido que ser más curranta, estar más preparada y darle un 50 % más (como poco), que otros con mejores conexiones familiares, mejores apellidos, mejores enchufes y mejor “casilla de salida”. No vivimos en una meritocracia pura: los hay mejor situados que otros en la “pole” de la vida, y no me engaño al respecto.

    De la misma forma que le digo que habrá quien le mire peor por ser negra, también le recuerdo que habrá quien sea más amable, o más condescendiente, o que estará más interesado en ella por ese mismo factor. ¿Quién no ha vivido alguna vez eso de “ayyy, es que los negritos son tan moooonooooooos???” O frases tipo, “¡ay, un chocolatito!” Que parece que por ser de carácter amable, o positivo, son menos discriminatorios, pero no dejan de ser una forma de destacar.

    Creo que, como madre, mi papel principal durante muchos años será ser su “intérprete”, traducirle lo que pasa hasta que ella lo aprenda. Y por eso, creo que es importante poder verbalizar lo que vive para que lo entienda. Por ejemplo: nos miran más que a una madre y a una hija blancas. Es un hecho. Y creo que mi labor es explicarle que es comprensible que nos miren más y llamemos más la atención porque no es habitual ver a una madre tan blanca con una niña tan negra. Y así se lo he dicho: “sí, llamamos más la atención. Nos miran más. No es imaginación tuya: somos objeto de curiosidad”. Y después, entendiendo de dónde viene la curiosidad, podemos decidir qué hacemos con ella. ¿La ignoramos? ¿Aprovechamos para tomarles el pelo? ¿La convertimos en un secreto cómplice o en una broma privada? ¿Nos enfadamos porque nos sentimos invadidos en nuestra intimidad? Para mí, explicar de dónde viene el hecho – la curiosidad – nos ha permitido desactivar la sensación de violación que supone la mirada ajena constante. Y frente a su reacción cuando era un bebé de año y medio que iba en la sillita y le gritaba como la niña de El Exorcista a las viejillas que le querían tocar la cabeza, ahora tenemos reacción de burbuja, o incluso de broma. Un ejemplo: hace unos días, fui a su cole nuevo, y una de sus nuevas compis de clase empezó, “¿tu madreeee? ¿Esa es tu madreeee? ¿Tu madreeeee?” Y allí conté con la inestimable colaboración de la profe, que tras oírme responder, “”Sí, ¿a qué se nota enseguida, a que somos igualitas, igualitas?”, le dijo a su alumna, “Sí, y nosotras (señalándome a mi) somos hermanas, ¿a qué también se nota?”. Allí, la molestia de mi hija frente a esa incredulidad sobre nuestro parentesco ya se convirtió en risa, en risa cómplice. Y cuando es ella quien ha mirado a un niño en silla de ruedas, o alguien ciego, o cualquiera que también se salga de lo habitual, he aprovechado para explicarle cómo ella también mira aquello que no le resulta frecuente.

    Vamos a ver… como imaginaréis, en nuestro día a día se encuentran 100.000 veces más presentes mantras como “lávate los dientes”, “no grites”, “recoge”, “no chilles”, “a la cama” que estas conversaciones sobre raza, pero, claro, estas últimas son las más jodidas…

    • Pero ese enchufismo por amiguismos es más clasista que racista, no?
      Me estoy imaginando la situación de cualquiera de nuestro hijos en una entrevista de trabajo p.e, aclarando que son adoptados, negros pero adoptados ! qué asco…..la verdad….

  25. Leyendo todos los comentarios me siento dividida…estoy de acuerdo con Steffi, la sociedad les exigirá más a nuestr@s hij@s y es bueno que sean conscientes de ello, pero ¿qué pasa si nuestr@s hij@s no son guapos y listos?
    ¿y es bueno que nosotros seamos los primeros en exigirles más por ser negros?
    Y encima del racismo tienen que lidiar con su condición de hijos adoptivos. En momentos como estos, me gustaría contar con una comunidad de adultos adoptados transracialmente para poder conocer más opiniones de personas que han vivido estas situaciones en primera persona. A veces me siento tan perdida…

    • Igual de dividida estoy yo. Y me pregunto lo mismo. ¿Qué pasa cuando estos niños negros no son ni guapos, ni simpáticos, ni listos, ni sacan buenas notas, ni todas esas cualidades que podrían hacerles perdonar lo de ser negros? ¿Cómo les educamos entonces? ¿Con qué discurso?

      • no sé. Pero…realmente todo eso lleva a la felicidad? Sí, claro, puede ayudar y ayuda. La sociedad les exigirá más para…triunfar? o para ser felices necesitarán más?
        a lo mejor estoy divagando, pero estoy hecha un lío…
        Cuando tus hijos son muy pequeños, todo es muy teórico. Cuando comienzan a crecer los ves con sus características, su carácter, sus fallos y su idiosincracia. Y no puedes penalizarlos ni exigirles más por ser quien negros, por lo menos no tú. ¿O sí?

      • Necesitarán más, seguro. Y sus “carencias”, o dificultades, les obligarán a afilar otras herramientas, como nos sucedió a nosotras, a cada cual en su medida… yo no soy negra, pero no fui una niña ni una adolescente especialmente guapa ni simpática, y tuve que usar otros recursos para acercarme a la gente y gustarles… Y no me parece un mal trato, la verdad.

      • Yo sí le exijo más a mi hija por ser negra. Y son precisamente las madres negras quienes me han enseñado eso. De hecho, hay una broma entre las afroamericanas de que las blancas malcrían a sus hijos (de hecho, el castigo corporal es MUCHO más frecuente en ellas que en las blancas). ¿Por qué? Porque a sus hijos – negros – no les miden por el mismo rasero que a los blancos. Un niño blanco porculizante es “travieso”, “movido”, “inquieto”. Ese mismo comportamiento, en nuestros hijos, es “salvaje”.

        Yo creo que, negro o no, si no eres listo tendrás que ser más trabajador. Si no eres guapo, te vendrá mejor ir bien arreglado, limpito, pulcro, aseadito y siempre listo para revista. Y si no sacan buenas notas, tendrán que tener alternativas que les permitan buscarse bien la vida, desde ser el mejor jardinero posible a un pintor pelotero que siempre tendrá trabajo porque llegará puntual, cumplirá sus compromisos, no manchará el suelo y lo dejará todo recogido sin oler nunca a sudor… (Por ejemplo). Con ello quiero decir que no creo que el éxito se mida en éxito profesional, ni social, sino en la posibilidad de poder ser independiente, de poder buscarse y ganarse la vida, y de tener una sostenibilidad como adulto autónomo, sea como Premio Nobel o como solador, y la posibilidad de encontrar un círculo social, familiar y sentimental que te acoja y te quiera. Y para conseguir todo eso hay que echar toda la carne en el asador. En eso hay cualidades o valores que siempre tienen valor añadido, y más allá del 21%: ser cumplidor, riguroso, honesto, buena gente, currante…

        Un niño guapo y/o simpático tiene muchas más probabilidades de salir indemne de cualquier fechoría. Un niño más feo y/o antipático tendrá que tener más cuidado o para no hacerlas – o para que no le pillen. De la misma forma que el guapo liga solo y el feo tiene que ser simpático, gracioso y más espabilado. Claro que puede no serlo, pero siempre le irá mejor si compensa, ¿no?

      • Yo no tengo hijas, pero si las tuviera, no creo que fuera a ser más exigente con ellas que con mis hijos; pero sí les explicaría que el mundo va a ser más exigente con ellas, que las van a juzgar por un rasero distinto, que van a tener que pelear muchas más cosas… Igual hago con mis hijos, y más teniendo en cuenta que tengo un hijo negro y otro blanco, es decir, que el distinto rasero lo van a ver (lo empiezan ya a ver) en casa.

        La diferencia es que educar a una niña en un mundo machista es algo que soy capaz de hacer con naturalidad, que “me sale”… educar a un niño negro en un mundo blanco es algo que tengo que aprender, que leer, que pensar…

        Gracias por hacerme pensar.

  26. Me encanta todos vuestros comentarios y me estan enseñando muchas cosas sobre como afrontar los ataques de la sociedad que inevitablemente mi hija recibira en algun momento de su vida. Soy madre biologica de una niña mulata de 5 años y no contamos con la figura paterna que la apoye en su minoria racial de nuestro entorno. Yo estoy super orgullosa de ella y de su raza y es la hija de mis sueños, yo siempre senti predileccion y atraccion por la raza negra y no me molesta que la gente nos mire por la calle porque se que lo hacen porque es una muñeca y no se me ocurre ni pensar que la miran porque no les gusta su raza. No puedo sentirme mas feliz porque forme parte de mi vida y me hace olvidar los malos ratos sentimentales por los que tuve que pasar cuando me quede embarazada.
    Yo no tengo ningun prejuicio por la raza, pero es ella la que ultimamente me esta haciendo comentarios que no se como encajarlos. Me gustaria que me dierais vuestra opinion. Hace 2 semanas que pregunto que que tenia que hacer para tener una familia color carne, que quiere tener un hijo y una hija pero no quiere que sean marrones como ella, quiere que sean de color carne. Yo le contete que porque no queria que fuesen tan preciosos como lo es ella que deberia de estar feliz por ser tan especial y tener ese pelo que a todo el mundo le gusta tocar…. y a lo que ella me contesto entre sollozos: es que estoy cansada de que me miren y me toquen y no quiero que mis bebes se cansen tambien de que los miren!!
    Y hace 2 dias me pregunto: mama, tu como lo hiciste, si tu eres color carne por que yo soy color marron?. Yo le explique que porque su papa es negro, ella es mulata, entonces ella me dijo que tenia la solucion para que sus bebes fueran color carne, buscaria un papa color carne.
    Que le esta ocurriendo, esta siendo racista con su propia raza, esta negando su raza o sera una etapa por la que esta pasando por la que no quere verse diferente del resto?
    Espero estar a la altura y saber darle las contestaciones que le ayuden a superar esta negacion que ahora tiene, y afrontar con entereza lo que nos depare la sociedad.

    • Yo creo que lo que le pasa a tu hija es perfectamente normal: quiere encajar, no quiere ser diferente, ni destacar, quiere ser como sus amigas, como su madre…

      Yo creo que es importante que ellos sepan que nos gusta su color, su pelo, su origen; pero también creo que es importante intentar empatizar con ellos, entender que no les gusta que les miren (no les miran sólo por ser guapos: les miran, también, por ser negros; y por ser negros con una madre blanca), entender que ser negro en una sociedad blanca es difícil a muchos niveles, y darles herramientas para afrontar esas dificultades que sin duda tendrán…

      Yo lo que haría es devolverle preguntas. ¿Por qué quieres que tus hijos sean de color carne? (también le discutiría lo del color carne… el suyo también es color carne) ¿No te gustan las personas negras? ¿Por qué? ¿Preferirías ser blanca? ¿Qué te molesta de ser negra? ¿Cómo crees que podemos afrontar estas cosas que te molestan? ¿Buscamos respuestas para dejar parados a las personas que te tocan el pelo?

      En este blog hay alguna entrada escrita por personas negras ya adultas, adoptadas transracialmente, es decir, negros con padres blancos. Creo que su punto de vista te puede ser muy útil también… si filtras el blog por “racismo”, las encontrarás.

  27. No tengo hijos negros…pero lo de “exigirle más a tu hija por ser negra”….no lo acabo de entender…
    ¿Es eso justo para ella?
    ¿Y si tienes una hija blanca, una hjija negra y un hijo blanco….?
    Les exiges según un baremo: ?
    -Negro
    -Mujer
    – Hombre…

    Tengo una hija y un hijo….y no le exijo más a ella que a él pensando que “en el futuro ella lo va a tener más difícil que él”…..
    No lo veo……

    • Entiendo que “no lo veas”. Personalmente, no se trata de baremos, sino de ajustar a cada niño lo que necesita. Y cada persona necesita algo diferente. Es decir: todos necesitamos comida, sí, pero un niño más atlético necesitará alimentos más calóricos; un diabético, una dieta de bajo índice glicémico y un chica delgadita, menos comida que su hermano adolescente. Y en invierno, necesitará más comida que en verano, ¿no?

      No sé si me explico. Por ejemplo, si tuviera un hijo super dotado y otro con retraso madurativo, ambos necesitarían una educación especial, pero también diferente: cada una, la suya.

      Y si tuviera un hijo y una hija, creo que sí les educaría de diferente manera. Por ejemplo, (y hablo por hablar, que una cosa es la teoría, y otra la práctica), creo que sería más exigente con él con las tareas del hogar precisamente por ser hombre. O estaría más atenta a su parte emocional, que a veces se desatiende en ellos precisamente porque tienen menos incentivos para expresarla. En cuanto a una mujer, creo que tendré que hacer más hincapié en el riesgo a una agresión sexual que en el caso de un chico. No porque a él no le puedan agredir también, pero no voy a obviar que el riesgo de un “date rape” o similar es más alto en el caso de una mujer.

      Yo no creo que sea YO quien le deba exigir más a mi hija. Pero creo que el entorno sí esperará menos de ella, o algo diferente al menos, y mi labor como madre, como entrenadora para la vida, será prepararla para eso lo mejor que pueda / sepa. ¿Que me puedo equivocar? Seguro. Pero siempre recuerdo las palabras de la madre de Obama que, viendo que la educación que su hijo recibía en Indonesia no era suficiente porque no podía pagar el colegio privado “bueno” de la zona, le dio clases particulares durante un año, cada día, de 4 a 7 de la mañana , antes de ir al cole. Y cuando su hijo se quejaba, ella le decía, “esto tampoco es un picnic para mí, bonito” (traducción libre…).

      • Aquí van los textos que colgué mal ayer, enlazando con esta temática.
        El primero es de la novela “Tandia”, de Bryce Courtenay. (recomiendo la serie completa: “La potencia de Uno” el primero y su continuación “Tandia”).
        Tandia es joven negra en los inicios de la lucha contra el Apartheid en Sudáfrica. Mamá Tequila es su mentora (madame de un prostíbulo). El diálogo al que me refería es este:

        (… )Escucha, Tandy, ya te lo he dicho antes, no sirve de nada que pienses que eres una abogada engreída y encopetada, tú eres una persona de color igual que Flo y que yo misma. Eres también bella y una slimmetjie, muy lista, más lista que nadie, pero al final eso no sirve de nada, porque todos siguen considerándote un coño ambulante. ¡Sigues siendo cebo para la serpiente tuerta!

        – No tengo por qué ser como todas las demás. No todas las chicas de color son así. Mamá, tú ya sabes lo que pasó. Tú sabes lo que siento. – De sus ojos brotaron lágrimas, que se enjugó con el dorso de la mano.

        Mamá Tequila pareció no darse cuenta de su desasosiego. Su tono de voz se hizo impaciente:

        -Tandy, ¿eres tonta o qué? ¡A eso precisamente es a lo que yo me refiero! En lo que al amor se refiere, estás liquidada del todo. Te hicieron daño dos veces, y ningún hombre va a llegar hasta ti ya. No estoy hablando de amor, no estoy hablando siquiera de ser una puta que trabaja por dinero, estoy hablando de intercambio. El coño puede ser una caja registradora y puede ser un arma, pero también puede ser algo más. ¡Por amor de Dios, Tandy, tú eres abogada! Deberías entender. El coño es también un medio de negociación, ¡el único medio que tiene una mujer de intercambiar bienes por servicios prestados! Toda mujer que ha vivido en este mundo se ha visto obligada a hacer eso de un modo u otro. Dios no te puso eso allí para que lo goces, sino porque es tu garantía. Magtig! ¡Lo puso ahí entre tus piernas para tu propia supervivencia!

        -Una mujer no tiene que conseguirlo todo en la vida tumbándose de espaldas.

        Tandia sabía que era inútil discutir, pero de pronto se sentía sucia e inferior, y había trabajado muy duro para no volver a sentir nunca más aquellas cosas. Mamá Tequila la estaba obligando a regresar a donde se había jurando no volver jamás. Entonces se volvió hacia ella; hubo un relampagueo en sus ojos. Era la primera vez que alguien le replicaba en serio.

        – ¡Mamá, tengo cerebro y tengo odio y eso tiene que ser suficiente! El hombre blanco ha estado tirando de espaldas durante trescientos años a las mujeres negras y abusando de ellas, cogiendo lo que quería. Es hora de que las mujeres luchen. Cuando llegue la revolución y gane la gente de abajo, los negros, los mestizos y los indios, entonces sus mujeres, tú y yo y tita Flo y la esposa de Sonny Vindoo y todas las mujeres negras, ¡seguiremos siendo inferiores! Cambiaremos un amo por otro y tendremos que seguir aceptando que un hombre nos tumbe de espaldas cuando le venga en gana. (…)

        Madame Llama Flo juntó las manos y se las apoyó en el pecho.

        – ¡Eso es, Tandy! ¡Es el mejor discurso que he oído en mi vida! – Se volvió a Mamá Tequila-. Ousis, ¿oiste eso? ¿Oiste lo que acaba de decir Tandy? Ella tiene razón, las mujeres tenemos que luchar ahora porque si no esos cabrones de negros acabarán haciéndonos exactamente lo mismo que nos han hecho ya los cabrones blancos. – Luego se volvió a Tandia, con una sonrisa indulgente en los labios-. Magtig, qué abogada tan lista que va a ser Tandy. Estamos muy orgullosas de ti, ¿sabes?

        Mamá Tequila resopló bruscamente.

        -Lo único que tengo que añadir sobre este asunto es que no va a haber una revolución y lo que tú dices, Tandy, es pura palabrería de abogado. (…)

        El segundo texto es más resumido, autoría de Citlali, una mujer mexicana que participó en el proyecto de “Las muertes chiquitas” (http://lasmuerteschiquitas.blogspot.com.es/):

        Se te pide que tengas un doctorado, hables diversas lenguas, viajes, seas una buena madre, una buena esposa y además multiorgásmica. (…) Pero eres el ejemplo de lo que nadie quiere ser: mujer, indígena y pobre.

        Yo, con toda la tristeza de mi corazón, coincido plenamente con Steffi.

      • Muchas gracias. Muy reveladores… Y me vuelven a hacer pensar en aquel libro sobre una mujer, negra, pobre… que seguramente todos vimos en forma de película: “El color púrpura”. O, en una clave más sórdida aún, en “Precious”. Si te parece, los saco en forma de entrada.

  28. Yo también sigo sin verlo, sin entender por qué nuestros hijos tienen que compensar el hecho de ser negros y me pregunto cómo podrían aguantar esa doble presión: una sociedad que les exige el doble y más de lo mismo en su propia casa. Tampoco creo que por ser afroamericanas la forma de educar de esas madres tenga que sentar cátedra, aunque me gusta escuchar y aprender de madres negras de hijos negros al igual que lo hago con adoptados adultos, pero creo que ninguno tiene la verdad absoluta y que las cosas tienen muchos matices.

    • No sé, tengo la sensación de que parece que mi casa es una versión castiza de un campamento militar, pero… vamos, que tampoco… Pero es en casa donde se preparan para la sociedad, y y creo que nada, absolutamente nada, vence a una buena educación y al conocimiento para estar precisamente preparado para poder andar tu propio camino, para que tus únicas limitaciones sean las tuyas, no las que te impongan los otros. Pero, claro está, cada uno educa como mejor cree. Tampoco creo en que nadie tenga la verdad absoluta, pero sí creo que las madres negras saben más de criar negros que yo… 
      Sólo creo que cuanto más preparado esté un niño, cuanto mejor haya desarrollado todo su potencial (sea ese el que sea, sea calcular, bailar o ser muy sociable, ¡todo su potencial, emocional, intelectual y de habilidades!) más libre será en el futuro, y creo que esa libertad, que sea mi hija quien pueda elegir lo que quiera hacer en su vida en el futuro, es una de mis metas como madre. Si fuéramos ricas, o herederas, o me tocara la lotería, pues podría darle más manga ancha, pero como por ahora, la única forma que va a tener de ganarse la vida es currando, pues, la verdad, prefiero que tenga todo un arsenal de armas a su alcance para, al menos, poder labrarse un futuro en algo que le guste.

      • Creo que se están mezclando dos conceptos que no tienen nada que ver: una cosa es criar a tu hijo con recursos para desarrollar sus capacidades, con la mejor educación posible que facilite su autonomía e independencia, prepararle para el racismo que sin duda se va a encontrar y que tenga armas a su alcance para enfrentarlo (creo que hasta ahí estamos todos de acuerdo) y otra muy distinta es exigirle más (más listo, más preparado, más fuerte, más capacitado que un blanco) por el ÚNICO hecho de ser negro. Esto último es lo que yo no veo. Yo crio a mi hija primero como persona, como niña pequeña que todavía es y como negra, por supuesto, pero no creo que por ser negra deba exigirle más en el aspecto intelectual, físico o emocional. Creo que eso sí es crear límites. Yo también quiero que mi hija se gane la vida de la mejor manera posible, pero ante todo quiero que sea feliz y emocionalmente equilibrada, no sé si el hecho de exigirle más por su color le ayudará a ello. En todo caso ya iremos viendo según crezca.¿No es lícito tener esas dudas y ser flexible ante ellas? Cada uno tenemos nuestra visión de las cosas y no entiendo por qué se hacen juicios personales cuando alguien no tiene la misma visión de las cosas…

      • Emma, yo no creo haber hecho en ningún momento ningún juicio personal DE NADIE. Y, como te digo, puedo estar total y radicalmente equivocada en todo lo que digo. Y, lo que es peor, equivocada en lo que hago. Además, si tuviera la fórmula para educar super mujeres, fueran negras, verdes o coloradas, la patentaba y me dedicaba a tocarme el bolo a cuatro tiempos, que es en realidad lo que me encantaría hacer.
        No sé dónde o cómo has leído una crítica personal, porque no la he pensado jamás ni creo haberla escrito tampoco. Si me he expresado mal, lo siento, porque bastante tengo yo con gestionar mis miserias como para atreverme siquiera a pensar en las alegrías ajenas, y mucho menos a juzgar. Si alguna ventaja tiene hacerse viejuna es que tiendo a juzgar bastante poco, aunque sólo sea porque mi vida apenas me da para mucho más ahora mismo que para ir apagando fuegos.

      • Chicas… yo no creo haber leído juicios personales de nadie, sino un intercambio de opiniones, creo que sano. Al menos, yo estoy aprendiendo mucho de todos los puntos de vista, me están haciendo pensar cosas que no me había planteado (lo que es, en realidad, la finalidad última de este blog: generar un brainstorming de personas más inteligentes que yo de las que sacar provecho).

      • Pero es que….la frase “sí creo que las madres negras saben más de criar negros que yo”….me descoloca totalmente.
        No entiendo esa diferente forma de criar.
        ¿Qué es que las madres negras crian de forma diferente que las madres blancas?
        ¿Por qué partes de que a los negros hay que criarlos de fomra diferente?

        Se supone que se trata de educar personas y criar niños, formándolos para el futuro, pero……si tu ya partes de que tu hija es diferente……nosé hasta que punto eso es bueno…..
        Sí tu ya tratas atu hija negra de forma distinta que a tus hijos blancos…(porque como dices le exiges más)….¿por qué no la va a tratar de forma diferente el resto del mundo?
        ¿No es un poco racista educar de distinta forma a los niños según cual sea su color de piel?

        Además es que no entiendo en que sentido es “exigirle más”….¿ella tiene que sacar sobresalientes y sus hermanos basta con que saquen notables?

        No lo entiendo, de verdad

      • Mi hija es tan diferente como lo soy yo. Es tan diferente como lo somos todos. Es tan única como lo es cada persona. Y eso supone que para tratarla de forma igual a los demás, la tengo que tratar de forma distinta. Mi hija es negra. Sí. Y es mujer. Y es hija de madre soltera. Y es adoptada. Y es guapa. Y es muy sociable. Y es de ciudad. Y es delgada. Y es cabezota. Y es vaga. Y es lista. Y es hija única. Y es… Es única. Es una y mil, y cada una de estas facetas forma parte de quien es. Su identidad no es una, es fluida, es variable, cambia según donde esté. Y su negritud es parte de quien es. Sí, yo creo que a una hija negra hay que criarla de forma diferente a una blanca. Eso no es racismo. Racismo sería tratarla mal porque es negra. Lo que yo intento – otra cosa es que lo consiga, que puedo meter la pata hasta el corvejón – es criarla potenciando lo mejor que tiene y atenuando lo peor que tiene, y eso incluye desde su carácter hasta su físico. Le incluye a toda ella.
        Dicho esto, a esta hija negra la crio diferente a como criaría a una hija blanca – y a como criaría a otra hija negra. O a otro hijo negro.

        Para mí, diferente no es peor. Tampoco mejor. Es diferente.

        He de reconocer que, hace unos años, yo también ponía el acento en “la persona”, “una sola raza”, “todos somos humanos…”. Y ahora se me queda corto. Porque el trato como “persona” es la base inalienable de la que parto. Ya sé que mi hija es una persona, y no un gato, ni un hamster. Personalmente, no tenía pensado criarla como mascota… Pero su persona y su personalidad están compuestas de todas estas facetas, de las cuales la negritud es una más – y una muy importante.

        Precisamente, ese mensaje “colour blind” es el que nos echan en cara a muchos padres blancos. Pero es que es más fácil que no te importe el color cuando éste no te afecta negativamente, o minimizarlo. Sinceramente, yo pensaba menos en él hace nueve años, cuando empecé a pensar en adoptar. O hace seis, cuando mi hija era un bebé. Ahora que he tenido que contenerme las ganas de ahorcar a una niña con sus propios intestinos mientras le gritaba a mi hija, llena de desprecio, “cállate, negra”; mientras me he clavado las uñas en las palmas cuando una vociferante energúmena le echaba en cara a mi hija que estuviera en el autobús “porque todo esto está lleno de inmigrantes”; mientras he tenido a mi hija sollozando en brazos porque un niño le puso un palo en la garganta porque le dijo que era negra… Pues me resulta más difícil reconfortarme y retraerme a mi colour blindness.

        Acabo de volver a leer la biografía de Obama, que creo que resulta interesantísima para los padres adoptivos blancos. El cuenta una historia que le dejó muy marcado. Ya adolescente, sus abuelos, con quienes vivía, tuvieron una más que agria discusión, porque su abuela, por primera vez en años, le había pedido a su abuelo que la llevara al banco en su coche en vez de coger el autobús. Al parecer, el día anterior un hombre le había pedido dinero y le había amenazado, y ella se asustó. Mucho. El abuelo se indignó, porque decía que otras tantas veces había tenido algún problemilla con alguien en el bus, y nunca le había pedido que le llevara, Y estaba enfadado porque decía que la abuela estaba asustada sólo porque ese hombre era negro, y le parecía un acto racista. Cuando Obama habló de este tema con un viejo amigo de su padre, un negro poeta, éste le dio la razón – a la abuela. Dijo que el abuelo no llevaba razón, que era ella quien tenía motivos para estar asustada. Porque, le dijo, “los negros tienen más motivos para estar enfadados”. Y le explicaba como el abuelo, ese buen hombre que le trataba de igual a igual, no “entendía”. Y decía: “verás que él muchas veces se ha quedado dormido en mi casa, y se queda allí, tranquilo, sabiendo que está seguro. Y yo, estando igual de cansado, de borracho, o de agotado a veces como él en vuestra casa, me arrastro a la mía porque para mí no es seguro. Y eso él no lo entiende”. (Todo esto, por supuesto, está bastante mejor explicado).

        Yo sí pienso que una madre negra sabe más sobre negritud que yo. A lo mejor sabe menos de otras cosas, seguro, pero… ¿de negritud? Sin duda.

        Dicho esto, este intercambio me ha hecho pensar en si educaría a una hija blanca de otra forma. No tengo ni la más pajolera idea. A lo mejor no. A lo mejor le exigía exactamente lo mismo. A lo mejor su negritud me viene de maravilla para justificar el hecho de que tenga que madrugar, chuparse dos horas de ruta y trabajar mucho para recibir una educación que yo creo que es muy buena. A lo mejor habría hecho lo mismo con una niña blanca.

        Pero sí creo que su raza hace que en nuestras conversaciones se introduzcan elementos que no entrarían de ser blanca.

        Yo aún recuerdo el discurso de El Langui en la aceptación de su Goya, que me pareció una reflexión tan corta como potente. “Y gracias a mis padres por ponerme el Colacao en el estante más alto”. Si recuerdas al Langui, entenderás la p…. que supone ponerle algo fuera de su alcance. Recientemente, le volví a ver en otra declaración diciendo, “y si me caía, mis padres no me levantaban. Se iban. Y si me tenía que arrastrar para agarrarme a algo para poder levantarme, me arrastraba”. Yo no sé si hubiera sido capaz, pero… parece que no iban muy desencaminados al no minimizar las más que obvias desventajas que tiene tener tales problemas de movilidad.

        E, insisto, ante todo educo a mi hija como persona, faltaría más. Y no la educaría peor si fuera distinta. Pero la educaría de otra forma, porque sería otra.

      • Steffi, coincido contigo en lo de educar en la negritud,… a menudo me siento incompetente al respecto, y yo también pienso que es importante, no: MUY importante. En otras cosas no coincidimos, pero creo que no tiene que ver con el color que tienen nuestros hijos sino en nuestra manera de ver la vida y la educación; y en este sentido creo que cada familia tiene que escoger el sistema que le parezca más adecuado, en el que se sienta más cómodo y que mejor responda a sus objetivos; y también, por supuesto, a la personalidad de sus hijos…

  29. Yo tengo dos hijos, una niña y un niño adoptados en China.

    Mi hija tiene 8 años y este carnaval ha querido disfrazarse de flamenca (somos gallegos y no es que le interese mucho el folclore andaluz, pero encontro una excusa perfecta para unos nuevos zapatos de tacón …).

    Ya tiene su disfraz preparado, se lo compré la semana pasada y no pudo resistirse a probárselo en cuanto llegué a casa con él. Estaba encantada…, se fue a mirar al espejo y me dijo:

    – Que bonito mamá, gracias, pero … yo puedo ir vestida así con estos ojos???

    Esto, creo, es parte de lo algunas de vosotras estais intentando decir. Mi hija no sabe si “puede o no” ponerse un traje de flamenca POR CULPA de sus ojos rasgados que la delatan …, ni siquiera para disfrazarse en carnavl!!!!

  30. busco.una.llum dijo:

    Pues a mi me han encantado las palabras de Steffi y me han hecho ir un paso adelante respecto a como educar un niño que, queramos o no, veamos o no, sintamos o no, será diferente para ciertas personas o en según qué sitios. No tengo hijos aún, así que no puedo daros mi punto de vista como madre, pero sí como pareja de un chico africano, que se crió en África y vino aquí con veintitantos… Se encontró de morros con “soy una tele cuando voy por la calle y siento que cuento con menos oportunidades de trabajo cuando tiro un currículum por el hecho de ser negro”. Sé que él no es un niño, y que sería muy diferente si por ejemplo habláramos del racismo que sienten los hijos de unos amigos suyos, también africanos. Pero todo el mundo necesita combatirlo en su medida.

    En su caso, su personalidad está hecha y derecha, es fuerte, no le da tanta importancia a ciertos comentarios, pero aún así, creo que debe costar y sobretodo cansar ser siempre el “diferente”. Al menos a mí me “cansaba” estar en su país y ser la “tubab” para todos los desconocidos. Y mira que ser la blanca entre negros, sólo es motivo de jarana, adulaciones, etc… Al menos nunca me encontré con comentarios peyorativos. Pero ser el negro entre blancos, es muy diferente. Nuestra sociedad, queramos o no, creo que no está para nada abierta a la multiculturalidad o al menos, no a una multiculturalidad sana, donde no se te mire de donde vengas y se te encasille qué es lo que puedes ser o llegar a hacer.

    Así que, veo de forma muy positiva el hecho de educar a un niño dándole herramientas para vencer estos tabúes. Poco a poco, sin presionarlo, sin hacerle sentir constantemente que él es diferente, pero dándole armas para un futuro, que queramos o no, llegará, y a veces le dañará y no podremos estar ahí siempre para protegerlo. Creo que esa es la visión de Steffi. No creo que se trate de un simple “exigir más por ser negros”, sino de un “porque te quiero, y tengo en cuenta que crecerás en una sociedad que a veces te maltratará, pondré todo mi empeño en que desarrolles y potencies más tus habilidades, aún sin que te des cuenta, para que nadie te pueda parar los pies el día de mañana por tu color de piel”.

    • Exactamente, esto mismo es lo que haré con mi hija negra. A mi hija blanca también la quiero, y mucho, pero no las puedo preparar igual porque no las van a tratar igual. Estas Navidades estaba con Mekdes en una tienda de ropa: saltaba, corría, se escondía en los probadores, no quería estar a mi lado y no me parecía mal porque estábamos en una tienda de ropa de niños, pero había una estúpida que se dirigió a mi para decirme que hay que ver qué revoltosa, qué desobediente y que los niños así.(???) se comportan siempre de esta manera; como si mi hija fuera una niña salvaje criada en la selva o la sabana africana (como Mogwli, por lo menos!)…. No os imagináis cómo me puse (eso da para otra entrada) Pero estoy segura que si hubiera sido con Nora (mi hija blanca) esto no hubiera pasado. Y ahí es donde siempre hay que demostrar más, porque es negra, mujer y adoptada.

      • Es curioso: yo tengo una conocida etíope que vive en Barcelona y siempre dice que los niños de aquí (e incluye a los nuestros, adoptados) son muy mal educados… el mundo al revés.

        Yo les voy a educar enseñándoles que el mundo les va a medir por raseros distintos, les va a interpretar de manera distinta y les va a exigir distinto; pero les voy a educar igual. Lo que sí tengo claro es que mi hijo blanco recibirá una educación respecto al racismo que seguramente no recibiría con la misma intensidad que si no tuviera un hermano negro. Pero será igual para los dos.

  31. Pero…no se quien es el Langui, supongo que un chico bajito o con enanismo, por lo que dices, pero…… seguro que sus padres le ponían el “Colacao” en el estante más alto a todos sus hijos, no?
    Eso significa que no lo trataron de manera diferente a su hermanos….
    y es que además…no sé qué tiene que ver tener una discapacidad (como creo que es la que tiene el Langui) con ser negro…..
    Por otro lado, para mi mis hijos también son diferentes, únicos, especiales….los 2….por eso no exijo más a uno que a otro.

  32. pues yo os respondo , si todos adoptáramos un gro , la raza blanca se extinguiría , que parece ser que es lo que queréis.

  33. Yo coincido con Steffi en muchas de las reflexiones que hace. Yo tengo dos hijos adoptados Etiopía, niño y niña y creo que a los hijos no se les puede educar igual. Pero no por ser chico o chica o adoptado o biológico sino entendido como que hay que dar a cada hijo lo que necesita y cada persona como ser único que es necesita una cosa. Está claro que nuestros hijos por ser negros necesitan que se les hable de cosas que a un hijo biológico no se les hablaría y que nosotras mismas si no hubiésemos sido madres de hijos de otro origen ni siquiera a lo mejor nos plantearíamos. Pero la realidad es que somos madres blancas con hijos negros y tenemos que hablarles de cosas que aunque no hayamos vivido en nuestra propia piel vivimos en la de nuestros hijos y eso duele y mucho, a nosotros y sobre todo a ellos. Ser mujer, negra y adoptada va a hacer que nuestras hijas se tengan que enfrentar a cosas que otras personas no tendrían que enfrentarse. Y lo importante para mi no es como trataremos de evitarlo porque eso es imposible, no es lo que nos pase sino lo que hacemos con lo que nos pasa. Y si que es verdad que la mayoría de las veces la gente espera más de ellos, y tienen mucho más que demostrar porque tienen que romper barreras mentales y tópicos que llevan asentados siglos en la humanidad y aunque parezca que todo ha cambiado y que ya como dicen algunos “la gente está acostumbrada a ver africanos , sudamericanos, etc” esos tópicos todavía están en el ideario de la gente; son menos inteligentes, tienen ritmo, mujeres como objeto sexual, etc y todo eso lo vemos cada día los que vamos de la mano de hijos negros: “pero que guapos son no parecen de África””uy pero si son muy listos” ” y que bien se portan” todo aderezado con exclamaciones, gestos y miradas imposibles de reproducir aqui. Y no sigo porque me saría para dos post enteros…
    Con este panorama es normal que intentemos que nuestros hijos tengan las mejores herramientas porque lo que les espera afuera no es fácil aunque también es verdad que tenemos que confiar en sus posibilidades y probablemente muchas de las veces tendrán respuestas que ni siquiera nosotros hubiéramos imaginado pero también es verdad que para eso llevamos trabajando con ellos desde el minuto uno que llegaron a nuestras vidas y nunca bajamos la guardia. Esa es la diferencia…

    • Comparto todo lo que dices. Pero creo que si además de hijos negros, tienes hijos blancos, también les educas con todo esto… y es un plus que se llevan.

      • Que interesante el debate…. Así da gusto no como en otras partes donde comentas cualquier tema relacionado con las diferencias raciales, estereotipos etc… Y te responden con simplezas (vengo de visitar un foro y salgo quemada)
        Yo estoy en espera y se que mi hijo va a ser negro porque ya me lo han dicho. Pensamos mi marido y yo que nos tenemos que preparar mucho para el tema del racismo, más de lo que lo estamos.
        Yo quería decir una cosa. Aunque aún no voy de la mano de mi hijo, percibo racismo, etnocentrismo, xenófobia y me hiere como sí yo fuera tan negra como ella o el lo será. Me hiere el doble porque me meten y no se cortan un pelo en esos comentarios racistas esperando complicidad. Me hiere porque las cuentas me salen a perla racista o xenófoba a razón de una mínima por semana y a veces da para tres o cuatro. Incluso en una tarde he llegado a recibir 3 seguidas.
        Y luego esas personas se proclaman no racistas. Mucha ignorancia es lo que tienen. Lo mismo que otras familias a la espera como yo estoy, que aún no ven lo que se avecina y lo niegan o minimizan.
        Sí hay que educarles distinto, para empezar sí yo fuera a tener un hijo blanco o biológico seguro que no me apuntaría a este blog, ni a charlas sobre racismo o a cursos sobre temas asociados a la postadopcion. Igual que me preparo de forma diferente para ser madre, al niño/a tendré que educarle de forma diferente atendiendo a sus particularidades y una bien gorda en esta sociedad es que va a ser negro, y esto es extensible a niños con un fenotipo distinto al de sus padres, no sólo por la negritud. Se ve que durante la espera, o esa sensación tengo yo, estas cosas solo me preocupan o se me ocurren a mi. Que rara debo ser…. Menos mal que lo que aquí leo me ayuda a reflexionar y a ver que voy bien encaminada.
        De momento sigo en la etapa de perplejidad ante el descubrimiento que el mundo que me rodea es racista hasta las cejas, indignada a veces y otras me da la risa porque ya no se merecen según que comentarios otra cosa. Preocupada siempre por hacer buena limpieza en mi entorno y no callarme, pero ya aprendiendo a elegir mis batallas…
        He apreciado además que si tomo de referencia a inmigrantes, que asumo superiores a mi en estos temas de la discriminación, no siempre acierto. No siempre saben manejar el racismo. No siempre considero que tengan la mejor respuesta. Así que mientras espero sigo cogiendo de aquí y de allá y formando mi opinión…
        Muy interesante la aportación de todos y la de steffi, una forma de interpretarlo que nunca había oído y con la que se reflexiona.

      • Lo cierto es que si el racismo más heavy no es habitual encontrárselo de frente (aunque sólo sea porque la gente es políticamente correcta, al menos hasta cierto punto), sí está presente constantemente este racismo de baja intensidad, que mucha gente ni siquiera considera racismo (son “bromas”… no tenemos “sentido del humor”…). Cuando tienes hijos de otros colores y orígenes no molesta más, pero sí duele más; a mí siempre me ha incomodado y siempre lo he combatido, pero desde que tengo hijos, me da la sensación de que si lo dejo pasar, es como si les estuviera traicionando.

  34. Buenos días a todas,
    No he tenido tiempo de leerme todos los comentarios pero me he alegrado mucho al ver esta conversación con vosotras, ya que aprendo enormemente de vuestra experiencia. Desde hace unos meses me planteé la posibilidad adoptar en un futuro a una niña negra, y como siempre con una ilusión para todo que me ha impedido ver las dificultades siempre. Sólo quería aportar mi granito de arena para apoyar a todas las madres que están en esta situación y que, ya dejando a un lado las barbaridades que dicen o que piensan algunos, creo que lamentablemente todos tenemos un pensamiento racista inculcado desde que éramos pequeños por la sociedad. Yo lo he notado cuando he ido a actos conmemorativos por las víctimas en Ceuta y me ha dado miedo por un segundo estar rodeada de negros. Para luego decir… Paula que haces? Por que piensas eso? Muchas veces la lucha es contra nosotros mismos, por estar en una sociedad que nos ha ido marcando una forma de pensar racista contra la que tenemos que luchar. Besitos

  35. Hola, espero que puedas leer mi comentario. Tengo una preocupación, yo soy blanca(o Rosa, como dice mi hija) y ella es negra, por que su padre, el cual ella no conoce, es negro. La cosa es que vive preguntándome si ella puede tener una madre como ella, si ve una familia de negros me dice, yo estaría bien en esa familia. Yo me siento terrible cuando ella me lo dice, pero le explico que yo soy su familia y que ella es negra por su padre. Pero no se como contestar o como sacar esa idea. Me puedes dar un consejo? Gracias!

    • ¿Tenéis familias negras cerca con las que ella pueda explorar esta parte de su identidad? Quizás esto ayudaría, aunque su madre, obviamente, seguiría siendo blanca…

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