familia monoparental y adopción

Racismo de oficina

El armario de Yaïvi es uno de los blogs más interesantes que sigo. Su autora, una mujer negra, africana, afincada en España, escribe de tal manera que a menudo me resulta fácil ponerme en sus zapatos… que no lo olvidemos, se parecen mucho a los zapatos de mis hijos.

Hace unos días, escribió un artículo sobre una situación que vivió una mujer negra en una oficina. Desde que lo leí, no he podido parar de pensar en este artículo. Si les hubiera pasado a mis hijos, si ellos me hubieran pedido consejo sobre reaccionar, ¿qué les habría dicho? ¿habría sido mi idea de respuesta la más adecuada?

Y lo que más me preocupa, ¿me lo habrían contado? ¿o habrían hecho como la protagonista de la historia?

Érase una vez, una mujer muy inteligente.

Aquella mujer era negra como el carbón húmedo y tenía una voz que sonaba como un rió alegre con su melodía viva y dulce. Tenía unos ojos fulgentes como las primeras luces del amanecer y en los que se podía ver singularidad, talento y fuerza. Aquella mujer había estudiado en las mejores universidades de su país de acogida. Había tenido las mejores notas de su promoción, lo que le valió un puesto en una pequeña empresa y con su módico sueldo podía sobrevivir a sus necesidades y a las de su pequeña familia que se había quedado en África.

En el nuevo trabajo había tenido problemas desde el primer momento.  En su primer día de trabajo, encontró un mono de peluche encima de su silla, con un mensaje claro y conciso: “Tú”. Así que eso era ella. Un mono de peluche. Aquella primera vez que lo recogió, no sabía qué pensar o qué decir. Ella siempre había intentado sonreír a todo el mundo y trabajaba porque le gusta trabajar y tampoco aspiraba al puesto de nadie…entonces ¿por qué le costaba tanto encajar con toda esa gente? ¿Por qué tenían que compararla con un mono?

 

Decidió no darle importancia al tema. Como mujer sabia que era, sabía que no debía de enfadarse. Dicen que “hiere quien puede y no quien quiere”. Pero la cosa siguió. Cada mañana, aparecía un mono de peluche encima de su silla…

 

Después del duodécimo mono de peluche y después de pensar mucho, al final llegó a la conclusión de que tenía que esforzarse más para que supieran que ella era una mujer culta, y con cualidades sociales remarcables y no un mono, animal primate no humano. Pero se equivocó, porque aunque redobló la atención hacia sus compañeros, seguía apareciendo un mono de peluche cada mañana en su silla.

No sabía quien lo hacía. Podía dudar de todos porque nadie se acercaba mucho a ella. Entonces la mujer decidió pasar de sus compañeros. Después de todo, su obligación era cumplir con su horario y con su trabajo. No necesitaba hacer nada más. Pero su actitud desenfadada tampoco cambió nada. Los monos seguían multiplicándose en su habitación… Más y más peluches. Los tenía todos en su casa.

 

Allí estaba el primero de todos, en la cabecera de su cama. Allí, el segundo y también el tercero justo al lado del armario; En este rincón había más… Y allí, y allí…. Decenas de peluches mirándola, con un aire burlón como mofándose de ella.

 

Y de repente, tuvo una idea genial. Claro. Monos de peluche. Juguetes. Juguetes para sus hermanas, para sus primos, para sus sobrinos, juguetes para los hijos de los vecinos de su pueblo. Se sintió tonta al pensar que se quedaba noches sin dormir, temiendo encontrar el mono de peluche en su silla por la mañana.

 

Y desde aquel día, iba al trabajo contenta, sabiendo que alguien más se habría ganado un regalo. Cogía los monos con cariño de su silla y sonreía más porque ya no sólo era un mono. Era un objeto de divertimiento para algún niño que ella conocía.  

 

Y un buen día, cesó. Un día, ya no hubo más peluches.

 

Pero cuando cesó, ella ya tenía su cargazón de monos. E indescriptible fue la sensación que tuvo viendo sus sobrinos y los niños de su gran familia, abrazados a los monos de peluche, entusiasmados y cautivados por el gran regalo de su tía recién llegada de Europa. Risas, gritos de alegría y algún que otro llanto de niño, calmado por un achuchón materno.

– ¿Y quién te ha regalado tantos monos de peluche, hija? Le preguntó su madre cuando estaban con las otras mujeres sentadas viendo los niños jugar.

 

¿Qué le iba a decir?

– Amigos, mama, amigos…

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Comentarios en: "Racismo de oficina" (44)

  1. A mí también me encanta ese blog. Esta historia en concreto es una muestra de fuerza y resilencia. Toda una lección de cómo sacar lo positivo de una situación injusta y negativa. Admiro mucho a quien tiene esa capacidad, lo cierto es que a mí me cuesta mucho mantener la calma ante las situaciones de discriminación y racismo que viven mis hijas. Me queda mucho por aprender…

    • Yo lo primero que pensé es que yo les hubiera dicho que se quejaran, que denunciaran… pero ¿es esto inteligente? ¿es lo que les enseñaría a sus hijos alguien que ha vivido el racismo en su piel? ¿Cómo saber cuándo es más inteligente luchar, cuándo resistir, cuándo pasar, cuándo huir?

      Lo segundo que pensé es, ¿mis hijos me lo habrían contado? ¿O se lo habrían callado, como se callan algunos episodios que me consta que viven en el colegio?

      • Yo también he pensado en lo mismo. Yo soy muy impaciente y el resultado de su historia fué estuvo en la paciencia y poco a poco fué encontrando redirigir el tema para no quedar tan herida. No es nada sencillo.

      • Yo quizás habría hecho lo mismo… de hecho, en una ocasión no muy distinta lo hice. Pero el rencor, me temo, se me habría quedado dentro…

      • La prota del relato también se lo ocultó a su madre… ¿no te has callado tú también episodios similares? Yo unos cuantos.

      • Sí, claro, por supuesto. Pero una cosa es hacerlo yo y otra que lo hagan mis hijos… lo segundo duele.

  2. Es un relato precioso, pero me hago la misma pregunta que tú: ¿me gustaría que mis hijos lo aguantaran estoicamente? ¿es lo más inteligente que se puede hacer? No lo sé.

  3. Ves tú? yo lo que he pensado (en frío y desde la distancia) es que yo hubiera dejado cada día una nota de agradecimiento o una flor a cada compañero por el gesto, hasta pasar por cada uno de ellos, diciendo que cada uno regala lo que es o algo así. Pero con una rabia por dentro …

    • A mí lo que me parece tremendo es “el silencio de los otros”. Porque digo yo que el de los monos sería uno, o unos pocos… pero, ¿y todos los demás que no dicen nada, que se callan, que no se acercan a ella, que no la apoyan, que quizás ríen la gracia a escondidas?

      • Pues seguramente, porque si nadie le dice nada ni empatiza con ella es que los otros están todos de acuerdo … o son imbéciles, que también podría ser.

  4. Terrible la historia. A mi me suena a parábola de la biblia. Supongo que la opción expuesta es la mejor (sobre todo al final cuando ya sabe qué va a hacer con los monos) porqué evita que la rabia haga daño. Cuánto me gustaría ayudar a mi hija a controlar la rabia de una manera sana!!!

    • Bueno, y sobretodo porque se supone que quiere conservar el trabajo, ¿no? Si es así, ¿hay otra opción que tragar? En un país como el nuestro, me refiero, donde probablemente hasta al jefe le parecería “una bromita sin importancia”…

      • Lo que pasa es que a mi no me parece una bromita sin importancia (muy al contrario) y situaciones como esta nuestros hijos se las pueden/van a encontrar en muchos sitios.

        Y sí, se supone que la protagonista quiere conservar el trabajo. No sé si hay otra opción que tragar; me imagino que depende de muchas cosas, pero vaya en un sitio dode te puedan hacer esto me imagino que la única opción es tragar. Pero a mi me parece (pensando en mi hija) que conseguir mantener la cabeza erguida sin cargar las tintas en el interior es primordial: en el trabajo, en la calle, en la escuela…

      • A mí tampoco me lo parece. Pero creo que a mucha gente sí… como les parecen “cosas de niños” los insultos racistas en el patio, por ejemplo… o los gestos despectivos (a menudo también relacionados con primates) en los campos de futbol…

        E insisto, no me preocupa tanto el capullo al que se le ocurre la broma… aunque también, sobretodo por la capacidad de mantenerla día tras día, de hacer el esfuerzo de ir a comprar monos de peluche, llevarlos, dejarlos cuando nadie le ve… como los que no hacen nada al respecto.

  5. Mientras iba leyendo el artículo iba pensando…. yo cogería los monos y los regalaría a alguna ONG… luego he visto que lo que hizo fue algo similar, así que así de buenas a primeras, sí, es lo que yo aconsejaría….almenos en teoria… la práctica suele ser distinta.
    Otro tema es el hecho de que aunque “hiere quien puede y no quien quiere” esto es dificil de llevar a la práctica e imagino que hace falta pegarte muchas hostias antes de conseguir “pasar” de todo y que no te afecten estos temas.
    Yo tengo claro que lo ideal sería denunciar, etc… pero también tengo claro que no vamos a conseguir cambiar el mundo, y aunque no debemos dejar de intentarlo… es muy importante que les demos las armas para ser capaces de pasar de estos temas y que tengan claro que quién tiene el problema no son ellos sino quién no los acepta tal como son.

    Dificil.

    • La frase de “hiere quien puede y no quien quiere” está bien… pero yo en el texto sí leo que se siente herida. Herida, desconcertada, no sabe por dónde tirar…

      • si yo también entiendo que se siente herida, por eso digo que es fácil decir que no debe afectarte pero es dificil llevarlo a cabo.

  6. A mi también me impacto mucho y sueño con que ojalá mis hijos tengan la misma inteligencia para resolver las cosas que duelen. El disparo redirigirlo para construir una alegria no debe ser NADA sencillo y esta protagonista lo consiguió.

    • No. Pero yo me pregunto qué secuelas deja por dentro ir viviendo cosas así.

      • Joderrrrrr…indiferente no la dejaría. Al final eso va mellando a la persona y algún día explota.
        Más me extraña también la complicidad del resto de los compañeros con el imbecil que dejaba los monos!
        En el barrio en el que vivo, viven unos senegaleses que han recibido “regalos” , como basura en el balcón,notas en las que ponen q no son queridos…y la asociación de
        vecinos hizo un comunicado diciendo que eran queridos y respetados como todo vecino…
        Increible…

      • ¿Y por qué hicieron esto en la Asociación de Vecinos? Que asco, de verdad.

      • Claro que debe dejar secuelas en la autoestima y curtirse no es sencillo. Os paso el link de este video que habla de autoestima que me pareció muy ilustrativo. Todas las personas no jugamos con las mismas fichas y un acto cómo este nos puede hundir facilmente en la miseria para toda la vida. http://www.youtube.com/watch?NR=1&v=6CZjjmpadmI

  7. Me encanta Yaivi y ese post fue buenísimo.
    Espero que la historia no sea real, porque hay que ser súper cruel, pero la chica reaccionó como debía.

    • Madredemarte, creo q no me he explicado bien. La asociación de vecinos hizo un escrito apoyo a los senegaleses que habían recibido los insultos, diciendo que se les respetaba y apoyaba como a cualquier vecino(ya q en una de las cartas ponía que el barrio no los quería).
      No sé yo pero….creo que si veo a alguien
      echarles basura en el balcón, le intento coger y echar al contenedor a él/ella !!

  8. A mí esta historia nunca me sonó real, sino una metáfora, ¿no?

    • porque no te sonó real? a mi si me lo parece. Y lo que más me gusta es que desde mi enfoque blanco no hubiera tenido el temple de reaccionar de la misma manera. Mis precipitaciones pueden resultar contraproducentes porque no tengo el bagaje que tiene la protagonista

      • Para mí esta claro que no es una historia real, lo veo como una metáfora, un cuento…..una narración para transmitir un mensaje…pero vamos…..real no lo veo.
        Está claro que es un cuento, no?
        El mensaje, por otro lado, es buenísimo.

      • ¿Por qué? ¿Por qué no puede ser real? ¿Crees que estas cosas no pasan?

  9. Me gusta que me haga reflexionar y plantearme otros enfoques. Pienso que la historia le habra llegado por otra persona, pero a mi si me parece real.

  10. A mi tambien me parece una metafora. Y yo me pregunto que hago con los comentarios racistas en mi oficina. Un lugar donde somos cuatro gatos y un comentario sincero sobre el tema provocaria comentarios durante meses o anios. Actualmente me levanto y me voy, se que no se dan cuenta.

    • Pues yo por ahora he decidido contestarlos. En general consideran que me la cojo con papel de fumar… pero si a alguno le hace pensar un poco, bienvenido sea. Y yo me quedo más tranquila.

  11. Yo tranquila no me quedo, y por no hacerme mala sangre me largo. Pero somo tan pocos.. y si, pensarian como los tuyos. Uno de ellos tiene un hijo autista y yo me he encargado varias veces de cortar comentarios de los que a el seguro le duelen; se que se corta con los comentarios desde entonces. Con los otros no se que hacer.

    • Yo he llegado a la conclusión de que si les llamo la atención, en el futuro se cortan más, … al menos delante mío, lo que me permite vivir algo más tranquila. No sé si alguno se lleva la reflexión a casa… pero ya tengo bastantes cosas en la cabeza como para preocuparme por esto.

  12. Pues a mi me ponen muy nerviosa los comentarios racistas o las salidas de tono referentes a nuestros usuarios negros y negras. Y además, tengo el radar puesto siempre y los veo venir… es irremediable.
    Ayer, sin ir más lejos una compañera, refiriéndose a un usuario dijo:
    –Este tipo huele faltal, y mira que es de aquí, eh?! (“de aquí”: catalán, blanco…)
    Yo no sé, no sé, cómo reaccionar ya…. porque siempre estoy en guardia, y es muy cansado estar siempre llamando la atención… etc… Así que muchas veces me voy.

    • ¿Has probado a contestarles? Si lo has hecho, ¿qué ha pasado?

      Yo tengo la impresión de que en mi entorno, como yo les reprendo, están empezando a ser un poco más cuidadosos, al menos delante de mí… y esto al menos me alivia a mí parte de la presión.

      • Pues la última vez, en un grupo más afin a mí, sí que me quejé de la actitud de parte del personal ante usuarios africanos (también marroquíes) y me dieron la razón. No se ha vuelto hablar del tema, no sé si ya no me cuentan nada porque saben que yo no paso por ahí…

      • Bueno, si te dieron la razón ya es mucho. A veces, hablar las cosas le abre los ojos a alguna gente… no siempre, no a mucha… pero cada pasito cuenta…

      • Exacto. A veces nos perdemos por no hablar. Yo no tengo experiencia vivencial con temas racistas, pero si recuerdo un comentario que me molestaba muchísimo y que una persona siempre repetía (creo que sin mala intención) cuando yo aparecía. Un día respondí una impertinencia (con muy buen todo, pero impertinencia directa, nada de explicaciones) y la persona se dió cuenta que el comentario no era adecuado. O como mínimo no me lo dijo nunca más.

  13. Desde que tengo una hija china soy mucho más sensible a estas cosas. Me he dado cuenta de que llevaba demasiado tiempo “temiendo” comentarios (tanto por se china como por ser adoptada). Hemos sufrido por el camino. Y, al menos yo, he aprendido a escuchar “mi voz interior”. Tuvo problemas en el cole, lo pasamos terriblemente mal y quise sacarla del cole. Un amigo psicólogo me dijo “?piensas huir de cada cole en el que tenga un problema?”. Ahí empecé a pensar que yo lo hacía mal y ensenyaba mal a mi hija.

    Cuando he visto a mi hija venir a casa hablándome de cómo sus amigos en el patio hablan de su adopción, de “pobrecita”, de… se me ponen los pelos de punta! Pero resulta que a ella le parece normal y lo habla con normalidad y, cuando le dijeron “pobrecita” ella dijo “sí, claro, pobrecita mi madre china. Tuvo que pasarlo muy mal”. Mi hija tiene 7 anyos, no es tan sofisticada como para parar una conversación así, con un fin de tema tan definitivo e irrefutable. Pero ella no tiene los miedos esos que yo siempre tuve, ella no “aumenta” ni baja la cabeza cuando le hablan de estos temas. No está muy contaminada por miedos desmedidos.

    Yo me reconozco en blogs y foros leyendo a padres enfadadísimos e hipersensibles … y seguidamente siento que lo hacemos mal…

    Sin duda alguna, si ahora volviesemos a tener problemas en el cole, yo reaccionaría de otro modo. Es un segundo palo ver que quién se supone que te ha de ayudar no lo hace. Ver que la justicia no está para ti por obvia que sea la injusticia…

    A cualquier otra persona, el asunto de los monos la hubiese hundido… es muy extremo, pero es muy buen ejemplo.

    Hace poco mi hija me decía “X me ha llamado chinita empollona”
    Respondió mi voz interior “?Y?”

    El verdadero danyo lo deberían poder hacer solamente las personas que nos importan. Si dejamos que un desconocido nos haga mucho danyo… algo estamos haciendo mal. Vacunas no existen, pero mi experiencia es “simplify your life”, de lo contrario nos pasaremos todo el día enfadados, tristes o haciendo pelotas que crecen demasiado.

    Eva DE

    • Si nosotros nos encontráramos con episodios como el de los monos, nos hundiríamos. ¿Por qué? Porque situaciones como estas son excepcionales para las personas de raza blanca. Aunque no hace tanto, las mujeres se veían en situaciones similares: explican en “Las Constituyentes” (un documental muy interesante sobre las diputadAs que firmaron al Constitución Española) que, a las mujeres (y no a los hombres), cada vez que entraban en el Congreso de los Diputados, les pedían la identificación; el paternalismo con el que las trataban; cómo les dejaban para discutir los temas menores.

      Un negro en un entorno blanco se encontrara con vivencias como la de los monos, con racismo de todas las intensidades, todos los días, desde el patio del colegio hasta la oficina pasando por las discotecas o el metro. Si “sobrereaccionaran” a él como lo podemos hacer los blancos, que nos encontramos con episodios desagradables muy de vez en cuando, seguramente no podrían vivir… y esto es lo que a los padres blancos nos cuesta entender, y por tanto, enseñar.

  14. Justamente acabo de escribir un post de como los niños aprenden y manejan el racismo que sufren a diario. En este caso la “lección” me la dio mi hijo etiope: http://ethiopia.limbo13.com/index.php/lesson/?lan=spanish
    Me dejo con la boca abierta.

    • Me ha encantado la explicación de tu hijo!!

      Respecto al mes de la Historia Afro Americana, sí lo sabía (me lo contó una amiga afincada en Cincinnatti) y aunque no lo acabo de ver, porque creo que todo el año debería estudiarse Historia, referentes, etc, afroamericanos… peor es no hacerlo nunca, como sucede en España, donde cada día me choca más la falta de referentes “no blancos” en todos los aspectos de la vida, desde la publicidad a la literatura infantil, pasando por supuesto por los contenidos de las enseñanzas en los colegios…

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