familia monoparental y adopción

Madre cueste lo que cueste

 Se acaba de publicar (autoeditado) un libro que se llama “Puesta a parir: Cómo sobrevivir -y quizás procrear- en un proceso de reproducción asistida”. Un libro que se presenta así:

Después de tres ciclos de FIV y una transfer de dos ‘blastos’ congelados, tras haber ingerido el equivalente a varias piscinas olímpicas de Aquarius y ni sé cuántas toneladas de nueces, después de experimentar en reiteradas ocasiones el sablazo en el corazón que supone que tu prima-vecina-compañera-alumna-amiga del alma, te anuncie su sorpresivo embarazo a los 10 minutos de aterrizar tras su luna de miel, decidí escribir este cuaderno.

Siempre imaginé que lo haría con mi niña sonriéndome desde su cunita o con mis mellizos trepándome por la chepa. Asumí que este cuadernillo lo sacaría a la luz solo si tenía final feliz. A todos nos gustan los finales felices porque transmiten esperanza y contagian optimismo . “Ves —se dice uno a sí mismo—, si ella lo ha conseguido también puedo yo”. “Date cuenta —reflexiona el lector, ilusionado— si esta ‘loser’ lo logró a la octava FIV, también yo tengo esperanzas”.

No lo he leído, pero este artículo que me lo descubrió me suscita algunas reflexiones:

La historia de Alejandra es lo opuesto a las historias de éxito que pueblan los folletos de las clínicas de reproducción asistida. Empezó a intentar ser madre con 30 años, una edad óptima para lograrlo. Ahora, a 10 meses de cumplir 35, ha pasado por tres fecundaciones in vitro y dos transferencias de embriones congelados. De estos cinco procedimientos, dos acabaron en embarazo, pero no salió adelante, fueron abortos bioquímicos (cuando el feto ni siquiera llega a la primera ecografía). Asegura haber gastado en el intento 40.000 euros.

Efectivamente, las historias que nos llegan de reproducción asistida – como las de adopción – son siempre historias de éxito. De lucha, de sinsabores, de obstáculos… pero con éxito al final. Nos explican esta idea tan de libro de autoayuda de que si deseas algo con la suficiente fuerza, los astros conspiran para que lo consigas (¿si no lo consigues será que no lo has deseado lo bastante?). Nos hablan del hilo rojo que nos une a algún niño en alguna parte del mundo, de viajes en Australia en barco, más largos que los de la mayoría, pero donde igualmente se llega a una orilla donde nos espera un bebé… Pero nadie cuenta la historia de A., a la que varios años de tratamientos, punciones y hormonas le dejaron la cuenta corriente vacía, una menopausia precoz y otras secuelas físicas… y ningún niño en brazos; o la de M., que tras varios años de espera, el día que iba a firmar con la ECAI que la ayudaría a traer su hijo de Etiopía, se anunció el cierre para monoparentales en ese país y la dejó en la cuneta, demasiado mayor y cansada para intentarlo en otro lugar.

Puesto que tiene claro que no va a rendirse, Alejandra trabaja en múltiples frentes. Ahora mismo, está apuntada al largo proceso de adopción (…). Aunque espera que este intento de ovodonación, para el que le han dicho que tiene un 60% de posibilidades de éxito, funcione, tiene claro que, si no lo hace, “seguirá intentándolo mientras tenga dinero”. Su paso siguiente será la adopción de embriones y, en paralelo, continuará con la adopción. “Supongo que, si nos llaman, tendremos que mentir, porque en teoría para adoptar tienes que haber pasado lo que se llama el duelo biológico, es decir, haber asumido que no puedes tener hijos biológicos”, comenta.

Dicen que para adoptar hay que haber pasado el duelo por los hijos biológicos… y aunque puede haber excepciones, lo cierto es que no hacerlo puede convertir el hijo adoptivo en un “Plan B”, en un hijo de segunda categoría… y puede dejar en el aire muchas cuestiones por resolver a las que los padres quizás tendrán que enfrentarse en el peor momento. Por ejemplo, la legitimidad como madre si se sigue pensando que madre es la que pare… o la dificultad para enfrentarse al dolor por las pérdidas del hijo sin haber llorado las pérdidas propias.

Además, tener abiertas dos vías en paralelo, sean las que sean (reproducción asistida y adopción; reproducción “tradicional” y adopción; dos expedientes de adopción en paralelo; o dos embarazos en paralelo en el caso de parejas de mujeres) puede llevar a que lleguen a la vez, o casi a la vez, dos niños que necesitan cada uno su propio espacio, que aparecerán sin que la presencia del primero esté “consolidada” en la familia… todos los niños necesitan de una buena temporada de exclusividad (o de la preminencia que da ser el pequeño), y esto se puede agudizar en el caso de un niño adoptado que llega con una mochila que puede incluir negligencia, maltrato, institucionalización, pérdidas… y esto no es fácil dárselo si llegan dos niños a la vez.

Esta periodista no tiene ninguna intención de tirar la toalla. “Para mí es como si te diagnostican un cáncer. ¿Alguien diría ‘bueno, intento curarme tres años y, si no funciona, lo dejo?’. Está claro que no”. No es que crea que sea lo mismo, pero en cierto modo sí lo es, yo voy a ser madre, sea como sea.

Esto me lleva al titular del artículo: “Ser madre, cueste lo que cueste”. ¿De verdad queremos ser madres a cualquier precio? ¿De verdad estamos dispuestas a pagar cualquier precio por ser madres? No hablo sólo de dinero, que también… ¿Vamos a poner en riesgo nuestra ética, nuestra relación de pareja, nuestra salud mental, persiguiendo un objetivo que quizás no lleguemos a conseguir? ¿Es ser madre un derecho? ¿Con qué otros derechos colisiona?

A este respecto, me parece muy interesante una reflexión de N, que comparto aquí (y comparto lo que dice):  Creo que a veces en poco tiempo, el que el “reloj biológico” marca, (si es que existe algo así) se toman decisiones rápidas y es sobre la marcha, cuando ya han llegado los hijos, cuando aparecen disonancias entre nuestros valores, esquemas y creencias familiares y la realidad familiar que hemos formado. O lo que yo creo que es peor, encontrarnos con que si ya nos hemos saltado algunas barreras morales que siempre habíamos tenido y “no ha pasado nada”, nos las podamos saltar todas, incluso algunas, a mi juicio inamovibles, que no son fruto de religiones o convenciones sociales sino de derechos humanos. Me he encontrado con la paradoja de un perfil de mujeres católicas, que pueden haber pasado 20 años de su vida deseando  casarse de blanco y para siempre, que han militado contra el aborto, se han manifestado contra la manipulación genética… y que tras tres vueltas de tuerca al “reloj biológico” son las más firmes defensoras de la maternidad subrogada…y consideran ahora que todo se puede con dinero…

Espero a la autora / protagonista del libro que tenga éxito en su camino a la maternidad. Que logre sus sueños… y sobretodo que, llegue donde llegue, aprenda mucho en el camino.

Aunque no puedo evitar que me venga a la cabeza aquella canción de Michelle Shocked (que sólo he encontrado versionada por otro): el secreto de una vida larga es saber cuándo es el momento de marcharse.

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Comentarios en: "Madre cueste lo que cueste" (35)

  1. Me siento tan, tan identificada con lo que escribes…En este proceso de llegar a ser mamá si algo tengo claro es que no lo voy a lograr a cualquier precio, ni por una vía ni por otra, que no quiero sobrepasar mis propios límites morales y, si por ello, al final, no lo consigo, viviré mi duelo de la mejor forma posible y continuaré con mi vida. Por encima de todo, para mí, ha de prevalecer el menor con todos sus derechos y, si ello significa, sacrificar mi deseo de ser madre, lo haré.

    Muchas gracias por expresar algo que llevo tiempo pensando y que, de momento, es de las pocas cosas que tengo muy claras, aunque también reconozco que, en ocasiones, me gustar ser de las personas que no piensan tanto, que persiguen su sueño hasta conseguirlo. El otro día hablando de este mismo tema con una amiga psicóloga va y me suelta algo así como que por qué tengo que darle tantas explicaciones a un niño (estábamos comentando cómo contarle al niño cómo fue concebido por inseminación), me dejó helada porque también he tenido claro siempre que a los niños, a medida que se hacen preguntas, hay que ir explicándole con naturalidad todo y en ese todo incluyo, por supuesto, algo tan fundamental como es su forma de venir al mundo o es que acaso me pertenece sólo a mí, únicamente a la madre y no forma parte de la historia del niño? Increíble su contestación, no sé si estaréis de acuerdo conmigo.

    Os deseo muy buen miércoles.

    • Yo reconozco que me cuesta imaginarme renunciando a ser madre, aunque tengo claro que hay muchos precios que no habría pagado. Desde el de engañar a un hombre para embarazarme hasta adoptar en un proceso del que no tuviera claro la ética (otra cosa es lo que no sabía) hasta “usar” un vientre de alquiler…

      Yo estoy totalmente convencida de que hay que contarles a los niños toda su historia, desde siempre, con tantos detalles como sea necesario y pidan, sin ocultar, sin inventar, y sin mentir. Incluso lo que nos resulta difícil de asumir a nosotras, o lo que nos parezca doloroso. Es SU historia: nosotras solo somos las guardianas de la misma…

  2. Me han encantado tus reflexiones, totalmente de acuerdo. Enhorabuena.

  3. Yo luche mucho para ser madre, soy de las que estaba segura que lo conseguiria, pero tb. soy de las que le costo ser madre muchos, muchos años y una historia muy larga.
    El camino fue muy largo por que tb. decidi que habia limites que nunca jamas cruzaria, aunque eso hiciera que no fuera madre. Mi hijo llego a mi vida a traves de una adopción despues de 7 años de busqueda. Pero lo consegui pq. luche mucho para ser madre. Supongo que hay personas que se rinden antes, etc…………..
    Respecto a llevar a cabo tratamientos de fertilidad y adopción, creo que eso es una decisión muy personal que cada una debe de tomar, en nuestro caso, primero hicimos una cosa y despues otra, pero yo no veo imposible que se hagan los dos a la vez, conozco personas que lo hicieron y la experiencia ha sido buenisima.
    Cada uno tiene sus propios limites y siempre hay que pensar en nuestros hijos, pq. es ante ellos con quien luego hay que explicarles como llegaron. Para mi era importante, que el día de mañana pueda explicarle todo, con unproceso limpio y transparente.

    • Yo tampoco pienso que sea imposible tener dos vías abiertas a la vez, pero creo que es algo que tiene que reflexionarse mucho, medir las consecuencias, tener previstas las situaciones complicadas con las que nos podemos encontrar, haber pensado qué decisiones tomaremos si se dan según qué circunstancias… No creo que sea algo que se pueda hacer alegremente y sin pensar.

      Yo también conozco varios casos, y los resultados han sido desiguales. Conozco gente que cuando llegó el hijo biológico dejaron “colgada” la adopción en curso (en un caso, con el agravante de que había asignada una niña mayor que era consciente del asunto). Conozco casos en los que la atención recibida por cada uno de los niños no ha sido la que debería ser, aunque posiblemente otras cosas (tener hermanos puede ser un plus en si mismo) lo compensan. Conozco casos en los que la persona adoptante estaba abierta a que por vía biológica llegara niño o niña, pero que si adoptaba, quería niña sí o sí, lo que no deja de parecerme raro y desigual. Y sí, conozco casos en los que todo ha funcionado perfectamente, a pesar de las dificultades inherentes a incorporar a la vez, o casi a la vez, a dos criaturas de edades, procedencias, historias, circunstancias, necesidades… bien distintas.

      En mi caso, cuando empecé la primera adopción, alguien me habló de la posibilidad de abrir un segundo expediente a la vez, en Nacional. Entonces, se podían abrir dos expedientes y seguir con los dos, y aunque lo razonable era cerrar uno de ellos si llegaba el niño por el otro lado, lo cierto es que no había obligación legal de hacerlo (fue después, cuando se encontraron con casos de llegadas simultáneas, que lo regularon). Yo no me sentí capaz de tener dos vías abiertas, sentí que no tenía espacio mental y emocional para dos procesos paralelos… No era capaz de imaginarme un hijo de Etiopía y a la vez, otro de Nacional que eliminaba al primero (o viceversa). También me sentí incapaz de explicar a mi futuro hijo, algún día, que lo era – mi hijo – porque su expediente fue más rápido que el otro… Creí que debía concentrar toda mi energía en un proyecto, una idea de hijo, y sólo si esta no cuajaba, buscar otra vía.

      Cuando empecé la segunda adopción, me pasó un poco lo mismo: también había la opción de abrir dos expedientes a la vez, aunque entonces, sí, con la obligación legal de cerrar el segundo cuando el primero culminara. No sé qué abría hecho si la vía que escogí hubiera sido más incierta, o más larga… pero tampoco me sentí con energías para abrir dos procesos a la vez.

  4. Veo que estamos mas o menos de acuerdo, excepto en lo de abrir dos expedientes.

    Yo abri un expediente nacional y otro internacional (China) cuando nos asignaron en nacional nos paralizaron un año el internacional, y al pasar un año lo hemos cerrado pq. todavia nos faltan otros 5 años de espera y por muchas otras causas. Pero si las cosas no hubieran estado así, hubieramos llevado a cabo nuestras dos adopciones.

    • Ojo, yo en según qué circunstancias lo habría hecho también, probablemente… si me hubiera encontrado en otro periodo con procesos más inciertos o más largos, por ejemplo, o si hubiera sido mayor y hubiera tenido miedo a quedarme fuera del barco si las cosas se torcían… pero en ese momento y en esas circunstancias, mis emociones fueron las que he comentado.

  5. Yo creo que cada caso es un mundo. Personalmente hice muchísimo más de lo que nunca me hubiese imaginado para llegar a ser madre. Y creo que lo hice porqué estaba plenamente convencida que que quería ser madre (algo que unos años antes no tenía tan claro). También quiero decir que en un momento especialmente duro pensé “no hagas nada que no puedas explicar a tu hija” (ya conocía a mi hija). Con todo esto quiero decir que se puede llegar a casos extremos en muy distintos procesos, pero que cada uno debe juzgar por si mismo.

    Sólo añadir que antes de ser madre yo no comprendía algunos extremos de procesos biológicos. Después de haber vivido mi proceso de adopción, mi visión del tema ha cambiado muchísimo.

    • Yo creo que sí habría revisado muchas de mis prioridades respecto al perfil de mi futuro hijo. Si mis únicas opciones hubieran sido adoptar niños de cierta edad, niños con necesidades especiales de salud… esto no me habría echado atrás. Pero, efectivamente, me parece importante no hacer nada que no podamos explicarles a nuestros hijos.

      Yo me he vuelto más flexible con el tiempo en muchos aspectos. Pero hay “fronteras” que sigue pareciendo imposible que la gente sea capaz de saltarse, por mucho que deseen ser madres (o padres).

  6. Ufff, las cosas no son blancas o negras. Yo solamente queria ser madre adoptiva, y despues de 5 anios con el expediente en el pais tenia clar’isimo que no iba a serlo si no PAGABA cierto peaje (al igual que el 99% en ese momento en ese lugar). Casi 7 anios despues de iniciar el expediente y con la edad al limite tuve que tomar decisiones. Los detalles son complicados, como siempre.

    • Bueno, yo confié en una ecai con la idea de que tramitar con una empresa autorizada por la administración pública de los dos países implicados me garantizaba la legalidad y la transparencia. Me creí todas las motos que me vendieron… Sin duda debería haber sido más crítica y más suspicaz, pero la ingenuidad la perdí en el proceso – y hay cosas que estoy digiriendo aún.

      • Completamente de acuerdo. Se pierde mucha ingenuidad en un proceso de adopción. Mi pregunta es si es necesario… por eso ahora a veces puedo parecer una defensora de los procesos biológicos (yo que siempre había tenido muy claro, y sigo, que no es necesario gestar a un hijo, ni criarlo de bebé, para sentirlo como tal!!)

      • Sé a qué te refieres. A mí me pasa lo mismo… Me cuesta mucho entender algunas de las motivaciones para adoptar, y la aparente contradicción entre querer adoptar “sin necesitarlo” (pudiendo tener hijos biológicos) pero a la vez, querer adoptar niños lo más pequeños posibles…

      • Yo me refería a si es necesario perder tanta ingenuidad. La verdad es que yo en mi proceso aprendí cosas que hubiese preferido no haber tenido que aprender en toda mi vida. Está claro que no renuncio a nada pq ese proceso me ha llevado a mi hija, pero francamente me gustaría que nadie tuviese que vivir lo que yo. Y no victimizo: también he aprendido, y (mucho más importante) tengo clarísimo que la peor parte se la llevan los menores que nacen en una familia que no sabe o no puede cuidarlos.

        También estoy de acuerdo con lo que dices.

      • No creo que sea necesario: creo que es inevitable. Y ojalá no lo fuera. Yo tampoco renuncio a lo que he vivido, pero también tengo claro que ahora haría las cosas de una manera muy distinta.

      • Pues hay gente que no pierde la ingenuidad. Yo no tengo claro si es que son así o si se engañan a sí mismos. Hay personas y muchas, que después de un proceso de adopción siguen en el mismo punto que antes sobre el tema. Lo que pasa es que esos no leen estos blogs ni tienen nuestras inquietudes. Y muchos otros los que niegan lo que han hecho o vivido; como es incómodo, lo mejor es engañarse a sí mismos. A mí me parece imprescindible perder la ingenuidad y para eso es necesario tiempo. El caso es que al final de todo, creo que los tiempos de espera son necesarios y las adopciones muy rápidas, un desacierto.

      • Sí, efectivamente, hay mucha gente que jamás pierde esta ingenuidad. Yo me he llegado a discutir con gente que dice que no ha leído nada sobre irregularidades en la AI en Etiopía… cuando la red está plagada de reportajes y textos al respecto… Obviamente, si no lo has leído es porque has decidido no hacerlo.

        Yo preferiría no haber perdido la ingenuidad porque no hubiera ingenuidad que perder: porque los procesos fueran limpios y transparentes y todos los niños adoptados hubieran llegado a la adopción porque necesitaban una fmailia… pero esto sí es ingenuo…

        Estoy de acuerdo en que los tiempos de espera de las adopciones son una gran escuela. Y no lo pienso sólo ahora, a toro pasado… también lo sentí así mientras se me hacía interminable.

  7. Por casualidad conozco a Alejandra por Twitter y no sabía su historia…
    Desde mi perspectiva que es la de haber hecho de todo para ser madre por reproducción asistida,(vamos soy de las de llegar a Australia) la entiendo por que en muchas ocasiones o sigues y sigues o no llegas…
    lo de la salud mental, creo que todas las que estamos en reproducción asistida o en adopción hemos temido en algún momento por ella… se pasa demasiado mal en ambos casos.

    • Vale. Pero, ¿qué pasa cuando sigues y sigues y sigues… Y no llegas? Es una posibilidad que también tenemos que prever, y ser capaces de afrontar si se da. No hay apenas datos sobre el asunto. ¿Cuántas familias no llegan nunca a tener un hijo, sea por reproducción asistida o adopción? ¿Cuántas familias llegan a la adopción doloridas y agotadas después de años de procesos de reproducción asistida que no les han llevado a ser padres? ¿Existe el camino a la inversa?

      • Cuando te dan la idoneidad lo que todos deberíamos tener claro es que “idoneidad no es igual a asignación”.
        Parece que el día que nos dicen que somos idóneos damos por hecho que algún día vamso a ser asignados, pero no es así.
        Me incluyo: en mi primera aadopción yo pensé “Bueno, ya está. Ya somos idóneos, ahora sólo es cuestión de esperar”.
        En la segunda, la experiencia me hizo plantearme la realidad “Sí, somos idóneos, pero…quizás no somos los más idóneos para los niños adoptables, quizá nunca seamos asignados….quizás, quizás…..”

        Resepcto a hasta donde habría llegado lo tengo muy claro: no a los vientres de alquiler (me parece una forma de esclavitud, de compra…vamos, casi lo pero de lo peor) y no quisimos tampoco someternos a ningún tratamiento de fertilidad. Desde el minuto 1 nuestra primera opción fue la adopción.
        Y cuando se lo dijimos mi marido y yo a la ginecóloga que ya nos estaba dando cita para pasar a reproducción asitida , cuando le dijimos “no, no nos de cita, vamos a adoptar”, su respuesta fue “perooooo….¿que vais a traer una chinita?”.
        Entonces ahí, nos levantamos y nos fuimos.

        Cuando comenzamos la primera adopción yo pensaba “Esto es cuestión de tiempo….el que la sigue la consigue…sólo es cuestión de tiempo”…ahora, 8 años y 2 adopciones después veo que no es así….que somos enormemente afortunados, que nos ha tocado la lotería 2 veces.

      • Yo en mi segundo proceso de adopción estuve dudando entre abrir expediente en Marruecos o en nacional… cuando llamé para apuntarme a la primera charla de nacional, la persona que me cogió el teléfono me preguntó algunos datos (monoparental, un hijo pequeño…) y me dijo “no te asignaremos nunca”. Por una parte me pareció una contradicción (¿si no me van a asignar nunca, por qué me dan la idoneidad?), por otra, agradecí la claridad, que me ahorró muchos dolores de cabeza…

        Yo también considero que he tenido mucha suerte con mis dos procesos de adopción.

  8. Así es….te dan la idoneidad porque eres idónea…pero eso no quiere decir que vayas a ser asignada, porque quizás unca seas “la más idónea para los peques adoptables”.
    Yo, ese “miedo” que sentí a no ser asignados, lo sentí en mi segudna adocpión (nacional), en la primera ni me lo planteaba.
    En la segunda yo pensaba: “Vale, somos idóneos pero….¿si no somos los más idóneos no nos asignarán nunca?”
    Y los técnicos de la administración me lo confirmaron….puedes ser idóneo y no ser asignado nunca….y eso me angustió, claro.

    • Pues sí. Y para mí el problema es en función de qué criterios se asigna la “idoneidad”. ¿Edad, clase social, profesión, estado civil?

      • Claro, la resolución dice (más o menos): “Eres idóneo para la adopción de un menor de —–a —–años y con un estado de salud——“.y nada más.
        En adopción nacional yo creo que si “ajustan” más a la hora de que los papás elegidos sean los más idóneos para el menor a adoptar,entre otras cosas, porque te conocen personalmente, conocen al menor, los técnicos se han entrevistado con los futuros padres en varias ocasiones a lo largo de varios años, tienen más datos…. pero, mi impresión es que en internacional el único criterio que tienen es básicamente la edad…y nada más…y a partir de ahí supongo que el “criterio” será el orden cronólógico o “la buena mano” del tramitador o ECAI…..
        Quiero decir, que en adopción nacional yo sí se que se buscó a los mejores padres para el menor, pero en el caso de mi hija…creo que “nos tocó”. (afortunadamente).

      • En mi caso, el “no te asignaremos nunca” se debió específicamente a mi estado civil. No me conocían, ni me han valorado, ni conocen mis capacidades parentales, ni los apoyos que hay en mi vida…

        Respecto a los criterios de asignación en AI, creo que cada país tiene los suyos, y en algunos quizás son muy arbitrarios, pero en otros se lo curran bastante… en China hacen un matching a partir de datos como fechas de nacimiento, etc.; en Marruecos dicen que el hecho de poder elegir niño, hace que el vínculo sea más fuerte…

  9. Hola madredemarte, con retraso, gracias x la cariñosa contestación a mi último comentario, aunque ya ni te acuerdes.
    Hace mucho tiempo que tengo una duda rondándome la cabeza y voy a plantearla aquí porque creo que roza algo lo tratado en los comentarios; la adopción es o debe ser una opción SOLO cuando no es posible o no es fácil la alternativa biológica? O, desde vuestra experiencia, puede tener motivaciones diferentes?
    Nosotros somos jóvenes y en principio no tenemos problemas para tener hijos biológicos (ya tuvimos uno) y queremos tener más, pero desde hace mucho tiempo también nos planteamos la adopción, no como alternativa sino “además de”. Creéis que es porque no hemos profundizado mucho en el tema?
    No se daros grandes razones, sólo que a los 2 nos encantan las familias numerosas, creemos que los hermanos son una de las grandes herencias que podemos dar a nuestros hijos, y afortunadamente de momento podemos permitírnoslo. Pero claro, no lo haríamos tanto por nuestro deseo de ser padres como por el niño; y muchas veces, leyendoos, entra la duda de hasta qué punto es por él…
    No se sí me he explicado muy bien, pero a ver qué opináis desde vuestra experiencia.

    • y por que no todos biologicos?

    • Yo no creo que la adopción sea una opción SÓLO cuando no es fácil la alternativa biológica. Pero sí creo que hay una serie de elementos a plantearse cuando se va a la adopción sin necesitarlo. ¿Queremos adoptar un bebé sano? ¿Por qué preferimos adoptarlo que parirlo? ¿Por qué razón no queremos tener una familia numerosa de hijos biológicos? ¿Sabes que según UNICEF, por cada niño adoptable, hay 6 solicitudes de adopción? ¿Somos conscientes del plus de dificultades que la adopción puede añadir a la maternidad? Si queremos dar una vida mejor a un niño, o mejor dicho, una familia a un niño que no la tiene, ¿qué perfil de niño estamos dispuestos a adoptar? ¿Qué esperamos de él? ¿Gratitud? ¿Aceptamos con la misma incondicionalidad a nuestro hijos adoptado que al o los biológicos?

    • Marta, yo voy a hacer afirmaciones, partiendo como pides de mi experiencia (soy madre adoptiva de mi hijo mayor, biológica de mis hijas pequeñas, también soñé con tener familia numerosa y también concibo la adopción como solución al problema de los niños desamparados, no como única forma de realizarme como madre).

      Si no lo vais a hacer por vuestro deseo de ser padres (que se puede realizar de forma biológica) sino por el niño, entonces no adoptes ahora. Hazlo luego. Ahora no hay ningún bebé que te necesite como madre. No lo hay. En ningún lugar. Hay seis padres adoptivos esperando por cada bebé adoptable. Cada vez que una nueva pareja se apunta a la cola de la adopción (en el país que sea) hay un “conseguidor” de niños que se frota las manos, y crece exponencialmente el riesgo a que a una familia que podría y querría hacerse cargo de su bebé no pueda hacerlo porque se lo quiten para alimentar a esa cola de padres adoptivos que esperan y que pagan. No es un bulo. No es una exageración. No es algo que puedas evitar de ninguna forma. Tu simple presencia en la cola de los que esperan bebés alimenta a la bestia del tráfico, aunque sea un tráfico legal y se le llame “pago de sueldos y gastos de tramitación” a la compra venta de personas.

      No estás ayudando a ese hipotético niño. Le ayudas más (y ayudas a los demás), no formando parte de ese sistema. Ponte en el lugar de una madre biológica, ya que tú ya lo eres, sin posibilidades reales de elección, a la que le “obligan” a separarse de su hijo “por su bien”.

      No lo hagas AHORA… porque puedes hacerlo LUEGO, y serás realmente útil.

      Si como parece eres joven y quieres tener familia numerosa, aparca el proyecto, no lo deseches. Ten tus hijos naturales, crea una familia, aprende a ser madre, ve formándote en el camino que cada día los niños te enseñan. Por experiencia te diré que eres cienmil veces mejor madre del tercero que del primero. Imagino que del quinto ni te cuento… y cuando tu hijo mayor ya sea un adulto y hayas lidiado con las adolescencias de los otros, si te has formado y has superado los retos de la maternidad de tus hijos mayores, serás una madre todo terreno con mil millones de recursos para ayudar a tu hijo adoptivo. Entonces sí, adopta. Hazlo de un niño que sí te necesite. Que sí esté desamparado. Que sí quedaría en la cuneta si tú no te ofrecieras. Adopta un niño mayor de ocho años (seguirá siendo el pequeño en tu casa) y ayúdale a crecer y a convertirse en una persona con posibilidades de ser feliz y hacer felices a los demás, igual que a tus otros hijos. Adopta a un niño que realmente te necesite. No participes de un sistema que alimenta el tráfico de personas.

      Y si a lo largo de los años que te quedan hasta que llegue tu hijo pequeño a tu vida quieres ser útil a otros niños, cúrtete haciéndote familia de acogida, ayudando a otras madres como tú y a otros hijos como el tuyo a resolver sus problemas y poder mantenerse unidos.

      Un abrazo con cariño.

      • Marta, yo sí me acuerdo de tu comentario, me llegó al alma. Nos hablaste de tu pérdida. Lo siento mucho, desde México te mando un abrazo grande.

        Raquel, me gustó mucho tu reflexión. en efecto cambia mucho la forma de ver la maternidad con el primero y con el último. Sólo tengo dos, pero los recibí con 14 años de diferencia, al primero biológico, a la segunda adoptada. Aprendí a ser madre, con aciertos y errores, y cuando mi grande estaba en plena adolescencia, la vida nos entregó a nuestra hija adoptiva, una nena de casi dos años, con un diagnóstico terrible, con un futuro que parecía totalmente negro. Nosotros no la habíamos buscado, ni siquiera estábamos en un proceso de adopción, pero fue conocerla y saber que era nuestra hija.

        Nuestra hija si hubiera quedado en la cuneta, sin embargo para nada fue esa nuestra motivación, adoptamos porque al conocerla supimos que era la hija que por años habíamos deseado para completar nuestra familia, pese a que trataron de desanimarnos con el diagnóstico. Sí creo haber estado mucho más preparada para mi hija, en primer lugar porque llevaba largo rato ya en la tarea de ser madre, sabiendo la responsabilidad que esto implica, sabiendo que no es fácil, pero que los hijos son el amor más grande que pueda existir. Y en segundo lugar porque los años te dan una perspectiva diferente, sabíamos que nos enfrentábamos a un gran desafío, pero nos sentíamos preparados para ello.

        Un abrazo para las dos.

      • Impecable tu contestacion, Raquel

  10. Pues yo soy madre de un biológico y de una adoptada y ademas vinieron muy seguidos y la verdad, estamos encantados. Claro que en muchos momentos me cuestiono como van a sentirse cada uno cuando sean mas mayores y puedan entender las distintas circunstancias de uno y otro. Incluso en ocasiones me invade un sentimiento de culpabilidad, como si hubiera hecho algo malo…me preocupa ser capaz de explicarles correctamente a cada uno su historia y que ninguno de los dos se sienta diferente o inferior al otro. Pero lo cierto es que los amo con locura a los dos, que soy muy feliz, que me encanta verlos jugar juntos y ver como se adoran. Que si que pieno que al final hemos tenido mucha suerte. Y me gustaría que crecieran sabiendo que los dos son igual de importantes para sus papas y que los quieren por igual

    • Yo tengo dos hijos adoptados ambos, pero con circunstancias muy distintas, en su historia, su abandono, su color de piel… pienso que todas esas diferencias hacen la crianza más difícil, pero también más enriquecedora. NO sólo para los padres, que tenemos que plantearnos, reflexionar, aprender… cosas que en otro caso no surgirían: también para los hijos, que tienen aprendizajes vitales mucho más ricos de los que tendrían de tener hermanos más “parecidos” en sus circunstancias.

  11. ¿Por qué no todos biológicos? pues supongo que porque, a pesar de leeros tanto, seguimos pensando que puede haber niños que necesiten unos padres, desamparados como dice Raquel; no pensamos que sea tenga que ser un bebé (que sí me ha quedado claro que no los hay) ni necesariamente un niño sano, es decir, que estaríamos dispuestos a planternos la adopción de un niño que de verdad nos necesitara, que sería más fácil que se quedara en la cuneta del proceso por edad o por minusvalías; lo que buscamos no es agradecimiento del niño! Igual que no espero que mis hijos biológicos me agradezcan haberlos parido.

    Y por supuesto la incondicionalidad sería la misma. Si no, no me lo plantearía. Igual que sería la misma para 2 hermanos biológicos aunque sean diferentes, o uno más “difícil” que otro. Hablo sólo de teoría, pero quiero pensar que es así. Y también pienso que esas diferencias enriquecen a todas las partes.

    Raquel, muchas gracias por tu reflexión y por compartir tu experiencia. Me ha hecho pensar y creo que llevas razón en lo de posponerlo, de hecho, me ha dado “tranquilidad” porque siempre pensaba que estaba dejándolo mucho, que luego hay problemas con la edad de la madre, con el tiempo del proceso, etc. Un abrazo

    Alejandra, gracias, un abrazo muy fuerte también para tí.

    Madre de marte, no sé porqué sigo leyendo sobre crianza si no tengo a quién criar, de momento, pero la verdad es que tu blog engancha, enhorabuena!

    • Me alegro que la reflexión de Raquel te haya ayudado. Yo creo que es impecable. En cuánto al tiempo, a la edad de la madre, de los padres… siempre va en función de la edad de los hijos. A ciertas edades no puedes adoptar un bebé (y me parece de lo más razonable), pero la “ventaja” de la adopción es que hay niños mayores que pueden convertirse en tus hijos.

      Me alegro que tengas claro lo de la incondicionalidad. Parece de cajón, pero creo que no todas las familias lo tienen claro. Yo recuerdo dos casos de madres monoparentales que en un momento dado simultanearon tratamientos de reproducción asistida y un proceso de adopción. Obviamente, aceptaban que en caso de quedarse embarazadas, el fruto de su embarazo podía ser un niño o una niña; pero en el proceso de adopción, insistían en que fuera una niña. Ambas consiguieron “su” niña por adopción, y curiosamente, ambas rechazaron antes de adoptar a sus hijas a otras criaturas por cuestiones de salud, a mi parecer, menores… dudo mucho que lo hubieran hecho con hijos (o hijas) nacidos de su vientre…

      ¿Por qué lees sobre crianza si no tienes a quien criar? Yo creo que a veces, una es madre aunqeu no tenga hijos. Yo me sentí así mucho tiempo, mientras deseaba / esperaba a mis hijos: como una madre sin hijos. Desde luego, ser una madre sin hijos después de haberlos perdido tiene que ser muchísimo más duro…

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