familia monoparental y adopción

Contradicciones

Los padres adoptivos nos dividimos en dos grandes grupos: los que consideramos que la adopción marca una diferencia, y los que consideran que no.

Los que afirman que la adopción (y todo lo que implica: abandono / separación / retirada de custodia / malos tratos / muertes en la familia / abusos / institucionalización / negligencia / pérdidas de referentes… marquen las casillas que correspondan) no marca una diferencia importante, suelen argumentar que muchos niños que no son adoptados tienen comportamientos similares a los de nuestros hijos…

…y es cierto…

…pero también es cierto que, casi siempre, ves su familia, su entorno, y te cuadra. En nuestras casas no: ni los consentimos, ni pasamos de todo, ni los justificamos, ni les damos mal ejemplo, ni pasamos de buscar ayuda… el grueso de sus comportamientos no se explica por lo que pasa en la casa.

Hace poco me decía M. que tras los comportamientos de algunos de nuestros hijos “hay algo más”. Yo estoy de acuerdo… y hace algún tiempo que empiezo a intuir en qué consiste este “algo más”.

1.

El motor de muchos niños adoptados es el miedo. En algunos niños, esto les lleva a ser hipercomplacientes… a no hacer nunca nada malo, a intentar contentar a todo el mundo. Una situación que puede ser muy cómoda para los padres…. pero que sin duda puede dejar secuelas dañinas para los niños.

A otras criaturas, en cambio, el miedo a volver a ser abandonados, a perder otra vez a su familia, les lleva precisamente a poner a prueba esta relación. La sabotean tanto como pueden; comprueban hasta donde pueden llegar sin que dejes de quererles, sin que les abandones. Y algunos niños pueden llegar muy lejos. Hasta el punto en el que hay algunos casos en los que matan lo que aman.

2.

Hay niños adoptados que tienen conductas disruptivas. Rompen, pegan, dañan, insultan, escupen… ninguno de los consejos de manual de crianza sirven. Ni ignorar sus conductas, ni castigarlos, ni las broncas, ni la comprensión y la empatía… entran en una espiral de la que sólo pueden salir mediante la contención física. Pero a veces, algunos padres, incluso los que no creen en este tipo de métodos, pierden los nervios y les gritan, o dan un puñetazo a una puerta, o incluso un bofetón… y entonces, los niños se calman de golpe. Porque es lo que estaban esperando. Porque es la reacción que conocen: como les han marcado los límites antes. Pero este estallido de violencia, que les tranquiliza, en realidad refuerza la idea que tienen de lo que son las relaciones entre padres e hijos, entre niños y adultos: algo imprevisible. Y peligroso.

3.

Hay padres adoptivos para los que la relación con sus hijos, algunos días, es un infierno. El reto constante, la agresividad, el desafío, la falta aparente de cariño de sus hijos, el malhumor permanente, la negatividad… son elementos capaces de socavar al adulto más fuerte. Para no morir en el intento, es necesario tomar distancia hacia algunas de las actitudes de los niños: entender que no van dirigidas contra nosotros, que no es nada personal. Que no nos odian cuando nos dicen, cuando nos demuestran, que nos odian. Pero a la vez, lo único que puede ayudarles es la proximidad, el afecto, la indisolubilidad de los lazos. ¿Cómo tomar distancia con algunas actitudes sin perder la proximidad con la criatura?

4.

Cuando iniciamos la adopción, nos dicen a los padres que vamos a ser padres terapéuticos. Pero en algunos casos, ¿cómo conseguir que el papel de terapeuta no nos deje sin espacio para hacer de padres?

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Comentarios en: "Contradicciones" (89)

  1. Me siento totalmente identificada con lo que cuentas, Madre.
    Y supongo que tú también sabes la de dudas que le pueden llegar a generar a una (sobre sí misma) los comportamientos de su hijo. La de veces que llegas a pensar lo mal que debes de estar haciéndolo.

    En mi caso, además, sumamos una separación y la negativa aunque (para mí) inevitable comparación con el otro (con su padre, también hará esto? y su padre, también reaccionará así?).

    Yo soy de las que cree que la adopción marca, sin duda alguna. Pero a mi hijo y yo nos conocimos cuando él tenía 6 meses (solo 6 meses!). Cuánto pueden llegar a pesarle esos 6 meses?

    (Ahora, que acabo de tener una nueva sobrinita que tiene apenas un mes, que la veo de colo en colo, de abrazo en abrazo, siempre atendida, siempre con alguien con sus ojos puestos en ella, pienso que esos 6 meses pueden ser una inmensidad.)

    • 6 meses pueden ser una inmensidad, sin duda. Menos tiempo también. Tengo unos amigos, cuya niña fue adoptada con ¡¡una semana!!, que es una niña de manual (manual de niños adoptados). Su terapeuta (parece que por fin han dado con quien puede ayudarles, sabe de qué habla) les dijo que se está empezando a estudiar muy seriamente cómo puede haber influido el periodo de gestación: las emociones de la madre, si sintió rechazo (que parece que es el caso de esta criatura), etc.

      Yo creo que aunque sea poco tiempo, es muy determinante… el cerebro se está formando (hay quien considera que en la especie humana, parte de la gestación se hace “fuera del cuerpo”, en los meses que siguen al parto), y cualquier experiencia fuerte queda impresa en el ADN emocional… A veces resulta difícil de creer que los muchos años que han pasado con nosotros, de seguridad, afecto, reafirmación… no compensen estas primeras experiencias…

      Las separaciones, sin duda marcan también… no sé si es el caso de tu hijo, pero para los míos las pérdidas, las separaciones (incluso “menores”, como dejarle en el cole por la mañana), los cambios… pueden ser auténticas catástrofes. La separación de los padres son palabras mayores (aunque sin duda estaremos de acuerdo en que que sigan juntos sin estar bien es peor para todos, a la larga, incluidos ellos).

      Respecto a la culpabilidad… Que difícil tomar esta distancia, también…

  2. Yo creo, que la adopcion marca a nuestros hijos, es una idiotez negarlo. Pero que no se puede generalizar, no todos nuestros hijos vivieron la misma realidad ni estuvieron institucionallizados en las mismas circunstancias. Y no todos tienen el mismo carácter, lo que hará que cada uno asuma su realidad de una manera diferente.
    El mundo no es blanco o negro esta lleno de grises y de matices. Y a veces somos los padres adoptantes los que ponemos el calificativo de pobrecito a nuestros hijos, cuando si lo hiciera un extraño nos sentaría a cuerno.
    Nuestros hijos van a tener que asumir su realidad de adoptados, pero los hijos de padres separados la suya, a todos en la vida nos toca lidiar con realidades que nos gustan. La mejor amiga de mi hija de siete años perdió a su padre hace dos en un accidente de trafico y la madre se muere de cancer. Tendrá que vivir con ello igual que mi hija con su realidad.
    La ayudaremos y la acompañaremos en todo lo que podamos, pero tendrá que asumir que es lo que hay y que por desgracia la vida tiene sufrimiento para todos no solo para los adoptados. No quiero convertir la adopcion en el centro de su vida pero tampoco ignorarla como que no existiera.
    Maria

    • Creo que era Nancy Verrier quien decía que la diferencia básica entre un niño como la hija de tu mejor amiga, que pierde a su padre, o incluso los que viven una separación, y los niños adoptados, es que en los primeros reconocemos la pérdida y la necesidad de hacer un duelo; en los segundos no. Les transmitimos a los niños adoptados que tienen “suerte”, les animamos a valorar (y en algunos casos incluso agradecer) sus ganancias, pero no les reconocemos sus pérdidas ni les dejamos llorarlas. Y para seguir adelante, ante cualquier circunstancia adversa de la vida, es necesario encontrar tiempo, y espacio, para hacer el duelo: hay que reconocerlo, llorarlo, despedirlo, enterrarlo. Y esto es lo que en muchos casos no se les permite hacer a los niños adoptados (creo que en otra medida, sucede con otros duelos también).

      Estoy de acuerdo en que no se puede generalizar. Siempre recuerdo la frase de un libro que me ha servido mucho: si su hijo adoptado no necesita que le trate de forma distinta a si fuera biológico, no lo haga; este libro es para los padres de niños qeu necesitan “algo más”. Esta entrada también va referida a estos niños. Y seguro que los padres que los tienen entenderán de qué les hablo.

      • María de Bahía dijo:

        Era aquí donde iba mi comentario de que has dado en la tecla. Es la falta de reconocimiento de la pérdida lo que lastima más, lo que enfurece, incluso. Aunque yo fui de las complacientes… Y te digo ya mismo el precio: como todo está tan bien, “no te pasa nada”, es una muestra más de que no has perdido nada… Igual, nadie te quita el miedo al abandono, el frío, ese frío indescriptible en medio del pecho… Y yo fui adoptada a los… ¡dos días! de nacida… Ya ves. Y sí, era de las que me echaba a llorar a los gritos cuando mi mamá salía, y seguía llorando allí mismo cuando ella volvía. Y cada pequeña o gran pérdida en mi vida ha sido igual de devastadora para mí.

      • Ay, María… que tristeza me da leerte.

        Yo siempre digo que tener hijos con conductas disruptivas tiene algunas ventajas. Las más importantes, para mí, son a) que se expresan. Expresan su dolor, su rabia… no se lo quedan dentro. Seguro que es mejor sacarlo que quedárselo; y b) nos obligan a los padres a hacer algo, a buscar ayuda, a preguntar, a darles respuestas de algún tipo.

        Mis hijos también sufren cuando nos separamos… creo que menos cada vez, pero está ahí. Esa duda, en sus ojos, de si esta vez también vas a volver. Ojalá consiga abrigarles un poco de este frío que seguro que también sufren.

    • María de Bahía dijo:

      Sí, pero asumir la realidad no implica dejar de sufrir. No se deja nunca de ser adoptado.

  3. Pues en nuestro caso en particular, yo considero que la adopción ha marcado, como dices una gran diferencia en el comportamiento de nuestra hija, mientras que mi marido es de los que lo niega todo, y considera que hijos biológicos tendrían el mismo tipo de comportamiento… Es una tarea ardua tener que estar continuamante dando explicaciones que nunca él acepta…

    • Esto también es un clásico… parece que, por norma general (con honrosas excepciones), las que leen, preguntan, dudan, debaten, investigan… son las madres… mientras que los padres se lo echan a la espalda.

      Yo no tengo esta experiencia (por ahora), pero mis amigas emparejadas (que tienen hijos en pareja) se suelen quejar de ello, y lo suelen llevar de forma desigual… en algunos casos, los maridos las frenan, en otros descargan todo sobre ellas.

      Yo imagino que, en una pareja bien avenida, la tranquilidad de ellos compensa la sobrepreocupación de ellas, y viceversa… ¿Os imagináis dos igual de implicados – o igual de desapegados?

  4. Mis hijos ni son hipercomplacientes, ni agresivos, ni saboteadores, ni retadores……al menos no lo son de forma “anormal”, quiero decir que sí puede ser que un día me reten, pero un día, un momento y ya….y sí puede ser que un día estén enfadados, pero yo también lo estaba cuando era pequeña, y yo también contestaba mal a mi madre y desobedecía….
    Lo que quiero decir es que no analizo si lo que hacen lo hacen por ser adoptados o no. No quiero analizar sus comportamientos y ponerles la etiqueta (que tanto odio) de “esto lo hace porque es adoptado”.
    Por supuesto que se que el hecho de ser adoptados y su previo abandono les acompañará toda su vida, y que muchos de sus comportamientos 8sus momentos de mimos exagerados, de abrazos exagerados, de necesidad de que les reafirmes que eres su madre para siempre) viene de ahí…pero muchos de sus comportamientos vienen del mismo hecho de ser niños: si desobedecen, ¿es porque son adoptados o es porque son niños y todos alguna vez desobedecimos?
    Afortunadamente mis hijos nunca me han dicho ni me han “demostrado” que nos odien….debe ser realmeente duro como padre sentir eso.

    Por otro lado, es innegable que su pasado marca. Que han sufrido un abandono (al menos), que no han tenido lo que necesitaban en los primeros años de su vida y que por todo ello tienen derecho a estar tristes y a ser consolados.
    Pero, como decía el escritor del vídeo que nos pusite el otro día (no recuerdo su nombre)….”no necesitan nuestra compasión, necesitan nuestro respeto”.

    • Pues te remito a lo que decía unos mensajes más arriba:

      Siempre recuerdo la frase de un libro que me ha servido mucho: si su hijo adoptado no necesita que le trate de forma distinta a si fuera biológico, no lo haga; este libro es para los padres de niños que necesitan “algo más”. Esta entrada también va referida a estos niños. Y seguro que los padres que los tienen entenderán de qué les hablo.

      Quiero decir que todos hemos desobedecido, retado, nos hemos portado mal… pero uno de mis hijos lo hace de una manera que escapa a todas las definiciones posibles. Y cada vez tengo menos dudas de que este comportamiento extremo responde a una contradicción entre dos necesidades vitales: ser querido incondicionalmente / no volver a ser dañado. Y es muy difícil de resolver. Y más, de resolver sin morir en el intento.

  5. Todo esto esta muy bien reflejado en el libro: ” Indómito y entrañable” de José Luis Alvira (el primer apellido no lo recuerdo, su hijo pone unos retos a los padres que a veces parecen insalvables.
    Mi hija, como los hijos de Luz, es una niña tranquila, muy cariñosa y bastante complaciente, no sé si por el hecho de ser adoptada ó no, pero en principio no tiene esos comportamientos tan fuera de lo común de los que habláis, y que conozco en otros niños adoptados.
    Lo que si le ha marcado bastante es el porqué la abandonaron. Hemos pasado casi un mes en el hospital a causa de una bacteria que le molió el estómago y en todo ese tiempo que pasamos tan juntas ( estaba aislada), hablamos mucho y ella me preguntaba si su mamá de Etiopía la quería tanto como yo…, no entiende que a pesar de eso la hubiera dejado en el orfanato, y es verdad que en este primer mundo, eso se entiende mal. Ella tiene hacia su madre de allí un sentimiento ambivalente, aunque creo que prevalece el del cariño.

    • Sí, yo me sentí muy identificada con este libro… por un lado me tranquilizó, pero por el otro me desmoralizó del todo… pero me quedé con el mensaje central: la única respuesta es la incondicionalidad.

      • Por qué te desmoralizó?

        Pensaba leerlo cuando acabe el que tengo entre manos 😦

      • Pues por ver lo duro que ha sido el camino… lo que (quizás) nos quede por delante… me pareció muy duro cómo los padres asumían haber perdido por el camino amigos, dinero, oportunidades de promoción profesional… me pareció un precio enorme a pagar.

        Claro que es una situación en la que hay muchas diferencias: su hijo tenía 10 años al ser adoptado, el mío aún no los tiene y ya llevamos tiempo trabajando en ello… pero en los peores momentos me acuerdo de ellos y me parece muy alto el precio a pagar.

      • Es durillo, sí.

      • A mí lo que más me impactó de este libro son los episodios de violencia que el hijo presenta. Por suerte muy pocas veces, pero mi hija ha tenido dos o tres episodios de violencia de dejar sin palabras, momentos en los que me siento totalmente impotente y sin saber qué hacer. Una de mis sobrinas leyó el libro (siempre ando repartiendo material sobre adopción a todos los interesados en mi entorno), a pesar de ser historias completamente diferentes, ella también vio a nuestra niña reflejada en el libro. Leerlo le ayudó a entender algunos de los comportamientos de mi gorda.

      • A mí también… y tengo la intuición de que en este campo suavizó muuuuucho las cosas…

  6. “Cuando iniciamos la adopción, nos dicen a los padres que vamos a ser padres terapéuticos. Pero en algunos casos, ¿cómo conseguir que el papel de terapeuta no nos deje sin espacio para hacer de padres?”

    A mi este cuarto punto me pesaría mucho, muchísimo!!! Supongo que estar allí es lo más importante para los hijos que necesitan más (o eso dicen algunos libros), y con ellos ya se cumple una de las funciones más importante de ser m/padre. Lo que yo concluyo de una situación así (perogrullada, diréis algunas) es la gran necesidad de apoyo fácil de encontrar y conseguir para eso/as m/padres. Yo creo que, a pesar de la perogrullada, el apoyo necesario no es fácil ni de encontrar ni de conseguir. Con todo, vuestra búsqueda nos ayuda a los que quizás (o por el momento) no nos pesa más la función terapeuta que la parental.

    Por cierto ¿cómo lo conseguís? Yo os veo muy puestas en vuestro papel de madres!!

    • No, no lo es. Ni el apoyo profesional (que acierte en diagnóstico y terapia) ni apoyo del entorno, que a menudo se ve tremendamente desbordado por las necesidades de los niños y de sus padres. Y esto hace este tipo de parentalidad aún más dura.

      ¿Cómo lo conseguimos? Procurando no perder todo esto de vista… y con el apoyo de padres y madres (sobretodo madres) que viven situaciones parecidas y qeu ayudan aunque sólo sea con palabras y a distancia a relativizar, sentirse apoyada, aportar empatía, etc etc etc en los momentos más duros.

  7. Además de su historia previa y de como la gestionan, nuestros hijos tienen que enfrentarse a “la mirada del otro”. El hecho adoptivo y su historia de “abandono” o “separación” y cómo los ve la sociedad. En el caso de adopciones transrraciales, donde la condición de adoptado es manifiesta nuestros hijos se encuentran con una presión añadida, la de dar explicaciones continuamente. A eso hay que sumarle las historias de cotidiano racismo…Sí, casi siempre hay “algo más”.

    • Esto da para otra entrada… la mirada del otro…

      • Sí es un tema amplio, pero yo lo veo incluído en el “hay algo más”.

      • Sí, es un plus más a tener en cuenta, aunque yo creo que en muchos niños blancos, no identificables como adoptados, no tratados como inmigrantes… también se aplican lo escrito en la entrada.

    • Entre otras cosas porqué la “mirada del otro” les puede dar a entender que lo que ellos consideran normal, para otros no lo es. Supongo que es lo que les despierta (o puede despertar) conciencia sobre su historia.

      • Sí, lo que no es necesariamente malo,… seguramente tienen más elementos para analizarse, y antes, que niños que no tienen esta “mirada del otro”.

      • Mi hija siempre habla con mucha naturalidad de su historia. Hace unos días me preguntó si yo le podría explicar bien a una de sus amigas lo de su mamá de la panza, que porque la nena no le estaba entendiendo bien.

  8. Recuerdo casi a diario un ejercicio que hicimos en los cursos de preparación a la adopción. Consisitía en hacer una lista de las cosas que creíamos diferentes en la maternidad biológica y la adoptiva. En aquel momento, tan al principio del proceso, casi no sabíamos ni qué poner, porque no ceñíamos al deseo de tener un hijo, al amor y muy pocos más aspectos. Sin embargo, después de dos años con mi hijo, siempre hay un momento al día en que sumaría una diferencia más a esa larga lista, porque es larga, y porque cada punto tiene una profundidad vital importante.
    Y por supuesto no se trata de hacer un laste de eso, se trata, desde mi punto de vista, de tenerlo siempre presente para poder comprender de las reacciones de nuestros hijos.
    Eso no es siempre fácil, claro está, la conducta está mediada por muchos factores y es imposible separar unos de otros, pero que uno de ellos, uno muy importante, es su condición de adoptado, su pasado de abandono, para mi es más que evidente. Cuando los niños son adoptados pequeños es dífil transmitir esto a los que nos rodean, suelen decirte cosas como “de tan pequeños no se acuerdan de nada”… Pero está claro que a nivel inconsciente si se acuerdan y por otro lado, su abandono, el ser adoptados, de una raza diferente, no es su pasado, es su presente y será también su futuro.
    De manera más ciéntifica, está demostrado que los primeros meses de vida son fundamentales para el desarrollo del SNC, y eso también es para toda la vida.
    En la práctica, pues mi hijo tiene 29 meses y los comportamientos normales de un niño de su edad. Salvo que tiene miedo, mucho miedo a perderme de vista, a situaciones deconocidas, a dormir solo… Yo si que creo que todo esto está estrechamente relacionado con su historia previa, y en cualquier caso, de lo que si que estoy segura, es de que como madre, esa “lista de diferencias” es algo que debo tener muy presente a la hora de trabajar sus miedos.

    • No quiero asustarte… hay muchos niños que nunca dejan de tener un comportamiento equivalente a los de los niños no adoptados de su edad… pero estoy en un foro de adopción de niños mayores, y un poco llegas a la conclusión de que (en los niños de los padres que están en este foro, que también son un perfil sesgado), los comportamientos de los niños adoptados de pequeños cuando llegan a mayores no son tan distintos a los de los niños adoptados de mayores… hay muchas cosas que “salen” con el tiempo.

      La buena noticia es que otras desaparecen, o se normalizan…

      • Eso tiene bastante sentido… De momento su miedo es algo sin concretar, creo que muy relacionado con su abandono. Yo le cuento su historia, le enseño fotos… pero su manera de entender aún es muy vaga. Pero cuando crezca y entienda, cuando surgan preguntas… Es inevitable que todo eso le remueva -nos remueva- por dentro… Por eso creo que los padres adoptivos tenemos que tener una alarma extra y unos recursos extra que puedan responder a las necesidades de nuestros hijos.

      • María de Bahía dijo:

        Hay un punto que está faltando, algo que no están viendo, madres (y eso que las que andan por este muro ven muchísimas cosas!!): se les está olvidando que además los adoptados cargamos con un sentimiento de deuda permanente para con ustedes, nuestros padres adoptivos, con una culpa grande por querer saber más sobre nuestros orígenes, con el miedo a lastimarles y con la frustración de ustedes (al menos en el caso de que hayan querido tener hijos biológicos yno hayan podido) y la derrota permanente que sentimos muchas veces frente a ese hijo ideal que nunca pudo existir y con el que nos sentimos comparados tantas veces. Además, la desventaja es que lis hijos que no vinieron siguen sienfo ideales, mientras que nuestros “padres fantasmas” son reales y muy imperfectos (y hasta demonizados por la sociedad… “¿Qué clase de madre es la mujer que abandona a su hijo?” “Ni los animales abandonan a sus crïas”. “Ay, qué suerte tuviste! Pensar que podría haberte criado una madre drogadicta o un padre violador”, etc, etc….).

      • Pues sí, efectivamente, este punto no está… quizás necesitamos que sean ustedes, los adoptados, quienes lo pongan sobre la mesa. Aunque creo que sí ha salido en otras ocasiones, quizás no nos hemos parado lo suficiente a pensar sobre ello. Ya tenemos deberes…

      • Lo que dice María de Bahia lo percibo en mi hija cada día con más fuerza. Y no me gusta. No me gusta que mi hija cargue con ese peso tan castrante. Mi hija quiere ser la hija perfecta y hacernos felices y siento su gratitud. Y no creo que es algo que si nos corresponde a nosotros los padres ponerlo sobre la mesa. Creo que a veces estamos tan ocupados siendo el “terapeuta” de nuestros hijos que nos olvidamos de nosotros, de “limpiranos o liberarnos” de esos fantasmas de hijos soñados, bebés regordetes y angelicales, familias de cuento y muchas cosas más… que están ahí, en nosotros las queramos o no ver. Quizás nuestras historias que no vemos o no asumimos influyan más en nuestros sensibles hijos de lo que creemos. A veces veo como es mi cambio ante algo lo que de rebote hace que algo se ponga bine en mi hija y al revés.

      • No me extraña que no te guste… A mí me angustiaría mucho, aunque es un problema que no tengo (mis hijos no son de los “complacientes”), quizás más, en cierta manera, que que sean hijos que exteriorizan el malestar, porque lo que se queda dentro termina por explotar o por pudrirse…

        En mi caso, sí tengo claro que el duelo por el hijo soñado lo hice hace tiempo… la realidad me bajó muy pronto a la tierra. Y de paso, el duelo por la madre soñada que tampoco pude ser…

      • Y es que además, la realidad cambia… mi hija no es complaciente, es una peleona… ahora de pronto empieza a serlo… a veces… más con su padre … a veces.. Nuestros hijos nos lo ponen fácil reclaman su “algo más” y el colegio acaba por evidenciar todavía más sus contradicciones (el quiero que me acepten y soy buena o soy un dolor)… pero, veo a niñas adoptadas de pequeñas que no es fácil ver lo que expones y no me extraña que los padres no crean que la adopción tiene tanto detrás… a nosotros no nos hablaron de ser padres terapeutas para nada, no nos formaron para nada en el CI.
        Si, yo también creo haber dejado atrás hijos ideales… pero soy una miedosa y se que mis miedos agrandan los miedos de mi hija… como en el laberinto de los espejos de feria… y mis inseguridades agrandan las suyas… mi hija me copia… en fin que no me quiero liar…

      • Sí, esto es verdad… cuando crees que has conseguido aprehenderlos, van y salen por la tangente…

        A nosotros sí nos hablaron en el CI de muchas cosas que parecían exageraciones, parecía que nos lo decían para hacer desistir a los menos decididos… la realidad ha dejado muy atrás lo que nos contaron.

        Los hijos nos ponen frente a un espejo que saca lo mejor y lo peor de nosotros… Si sabemos aprovecharlo, es una gran oportunidad para crecer.

  9. María de Bahía dijo:

    Has dado en la tecla, una vez más.

  10. La verdad es que yo si pienso que el hecho de ser adoptado marca, el problema es no saber hasta donde. Me da miedo justificar determinadas cosas con su pérdida, pero tampoco quiero perderla de vista. Mi hija es aún pequeña (19 meses) y está con nosotros desde que tenía 6 días. La cuestión es que le está costanto mucho andar sola. A los 14-15 meses ya andaba sola, pero a eso de los 16 se negó en rotundo y sólo anda agarrada, además es mejor no decirla nada porque se enfada y se pone a gatear. Bueno todo este rollo os lo cuento porque en ocasiones he llegado a pensar que puede ser que para ella, el hecho de andar es un signo de independencia, y el primer paso hacia la independencia que hizo, que fué nacer y respirar le costó un abandono, ¿y no será que mi hija teme que si da ese otro paso a la independencia se la volverá a abandonar?
    No se, seguramente es una tontería, pero como os digo, le doy tantas vueltas que ya no sabes que pensar.

    • A veces no sabemos qué cosas tienen que ver con la adopción, las pérdidas anteriores… y menos a esas edades… pero con el tiempo, normalmente, acabamos localizando el “nudo” de los comportamientos de nuestros hijos. Yo me doy cuenta, cuando hay conductas que se repiten de forma que me parece anómala, que a veces, cuando conseguimos dar con el origen del malestar de los niños, el nudo se deshace y la conducta desaparece.

      ¿Te angustia mucho que haya decidido no caminar? Yo no le daría mucha importancia, creo que llegará el momento en el que prefiera caminar que no caminar… quizás porque uno de mis hijos no caminó hasta los 2 años, y no ha parado desde entonces…

      • No la verdad es que no me preocupa demasiado, el pediatra dice que no le pasa nada,que ya andará y la verdad es que yo también pienso que no le pasa nada, al menos físico, que es cuestión de tiempo. Pero a veces me cansa el que todo el mundo te pregunte ¿aún no anda? con lo mayor que es ya… Pero vamos tiempo al tiempo.
        Y por cierto, cada vez oigo más caso de niños que no empezaron a andar hasta más tarde, pero antes me decían que si a los 18 meses no andaba es que tenía algún problema, pero está descartado.

      • Bueno, mi hijo andó tarde por un problema médico, pero en general he aplicado el “no angustiarme” con las cosas que no hacían en lo que teóricamente era su tiempo… tampoco pasa nada si las hacen algo más tarde, la verdad.

  11. Madre….se dice “anduvo”….;)

  12. Coincido con el comentario de si su hijo adoptivo no necesita que le trate distinto a un hijo biológico no lo haga…. Soy mamá bio y adoptiva, la mayor parte del tiempo no hay diferencias entre cómo han crecido mis hijos, pero hay momentos en los que sí la hay… y es para esos momentos que me preparo, leo, investigo, aprendo (creo que eso es lo que hacemos los padres adoptivos que estamos en el grupo de los que sí consideramos que la adopción marca una diferencia: preparanos).

    Todos los niños son distintos, es cierto, pero hay cosas que nuestros hijos adoptivos presentan que no se da en los bios a menos que sus circunstancias de vida sean muy dificiles. A mi hija las separaciones le marcan, y mucho. En todo momento tiene que saber a qué hora le iré a buscar, si salgo de casa, en cuánto tiempo volveré, etc. Tiene un gran enojo interno y mucha agresividad, como si todo el tiempo estuviera en pie de guerra.

    Mi hijo mayor algunas veces ha expresado que a su hermana la hemos criado con menos límites que a él, y sí es cierto, como le dije a él muy recién llegada su hermana (tenía 14 años), no es lo mismo escribir en un cuaderno en blanco, que en uno que ya viene con borrones, manchones y hasta roturas.

    • Muy buena respuesta. Me la apunto.
      Mi madre, además de madre de 3 hijos, lleva cuidando niñ@s unos 18 años y a mis inquietudes, dudas e interrogantes sobre el comportamiento de mi hija siempre me dice que todos hacen, dicen o actúan igual… Y me cuesta darle a entender que hay algo más, que en ella hay algo más, y ese extra es el que a mi me preocupa, pues aunque el comportamiento sea similar, el origen no, la historia no. Y voy siempre con mi lupa y mi cuaderno, como un detective, buscando pistas, evidencias…
      Respecto a mi biológica, el tiempo dirá….

      • Por cierto, M. es especialmente sensible a lo que le pueda pasar a alguien, si nos damos un golpe con cualquier cosa llora desconsoladamente, si se acaba el bizcocho o ya no quedan galletas también, si me olvido de algo y lo digo en voz alta…. Si se me rompe una cremallera… Cuando le sacamos los mocos a la bebé…. Buff, lo pasa fatal…. Y le encanta estar en familia, le da una importancia enorme a quién es de la familia…

      • Esto le pasó a B. durante mucho tiempo: lloraba cuando las cosas se terminaban… Yo pensaba que era un indicativo de que había pasado mucha hambre, pero la psicóloga me comentó que podía tener más que ver con lo que significa para él que algo se termine… una catástrofe. Es algo que con los años ha ido llevando mejor, como los cambios de planes (no los podía soportar, ni siquiera si eran para hacer algo mejor) o los cambios de rutina.

        Y sí, para ellos la familia, los tíos, los primos… es algo muy, muy importante. Para mí, que pertenezco a una familia bastante disfuncional, también.

      • Cuando mi hijo lloraba de angustia en la guardería, todo el mundo me decía que muchos niños lo hacen… yo siempre respondía que los otros niños no habían vivido el que les llevaran a un lugar lleno de niños y no les recogieran jamás… no puede ser lo mismo de ninguna manera, por mucho que la angustia se exprese de la misma forma.

      • Como si describieras a mi hija, también le afecta muchísimo que las cosas terminen, que la gente sufra.. si vamos por la calle y ve a un niño solo de inmediato pregunta que quién cuida a ese niño… Una vez en una pastelería había una nena pidiendo dinero, en vez de darle dinero mejor la invitamos a comer algo… mientras estábamos en eso mi hija me llama aparte y me pide con lágrimas en los ojos que por favor adoptemos a esa niña, que quiere que sea su hermana…. y me decía, le viste la carita mamá y me hacía una carita larga larga.. y me suplicaba y suplicaba por más que yo le explicaba (con toda la gente viéndonos) que ser mamá es una gran responsabilidad y que no puedo ir adoptando niños por el mundo, que ser mamá implica amor, pero también tiempo, energía, medios económicos, organización, etc.

        La familia también es extremadamente importante para ella, incluido el perro, que se nos perdió hace más de un año, pero con mucha frecuencia ella enumera a los miembros y siempre incluye a nuestro Petrus tan añorado. Muchas veces cuando la llamo por su nombre, ella me pide que le llame hija, que así es como le gusta. Por cuestiones laborales y de estudio mi marido y mi hijo mayor viven fuera, los fines de semana que logramos reunirnos los cuatro ella es la más feliz, y a la vez la más infeliz cuando terminan.

        Y otra cosa que es muy marcada en mi hija es la anticipación… siempre tiene que saber todo lo que va a pasar a continuación… hay días que eso termina con mis nervios… repetir y repetir todo lo que tenemos que hacer… y peor cuando por cualquier razón algo de lo planeado no lo hacemos, entonces es un recriminar sin parar.

        Y yo también tengo que lidiar con los que piensan que lo que hace mi hija es normal, que le pasa a cualquier niño, por ejemplo con lo de papá viviendo fuera. Mi hijo mayor también lo sufrió, pero él extrañaba a papá y punto, nunca ni por asomo mostró miedo a que papá no fuera a volver!!!

      • Lo de la anticipación, mis hijos también… hace poco estuvimos en casa de una amiga que les había organizado una sorpresa, y tuve que decirle que si no quería sorpresas desagradables ella, mejor les contaba TODO lo que iban a hacer, en qué orden y en qué lugares… Supongo que no pueden soportar la idea de perder el control.

    • Yo no tengo hijos biológicos, pero familiares y amigos me hacen ver las similitudes de procesos en sus hijo/as y mi hija. Sus comentarios me ayudan a relajarme un poco. Con todo, observo que mi hija necesita tiempo para ir asimilando, con la superación que conlleva, su historia. Tiene sus miedos… como los otros niños, y yo le voy contando su historia. Ella va callando, pensando, contando cosas a sus amiguitas, callando a los comentarios de sus amiguitas, escuchando lo que digo yo cuando hablo con otras persona, al tiempo me reversiona partes….. y con todo este proceso creo que va asimilando, a su manera, las cosas. Esto no tiene necesidad de hacerlo un hijo biológico a la edad de mi hija (a no ser que haya un incidente grave en la familia, porqué creo que incidentes tales como la llegada de un hermanito -por muy traumática que sea- no es comparable). Y está claro que todo ese proceso hasta llegar a la asimilación (proceso que mi hija seguramente hará una y otra vez a lo largo de su vida) es un plus para ella; con lo bueno y lo no tan bueno que comporta.

      • Yo lo vivo de manera similar. A. tiene 4 años y nos conocimos cuando tenía 7 meses. Desde siempre el tema se ha tratado en casa con naturalidad pero creo que todavía no ha llegado a “asimilar” el que hubo otra familia antes que la dejó en el hospital donde nació. Vamos respondiendo a sus preguntas, ve las fotos, contamos anécdotas. En fin, que un hijo biológico no pasa por algo así.

      • No entiendo bien qué quieres decir con “asimilación”.

    • Ayer tuvimos problema gordo en casa. Llevo demasiado tiempo resfriada y no se me acaba de quitar. Comentaba por teléfono k hoy iba al médico a ver si por fin me daba algo k me curara y si no k me rematara de una vez… En broma, claro.

      Pues me oyó la niña y fue un drama total llorando desconsoladamente diciendo k la había partido el corazón… Nada k dijera o hiciera aliviaba su dolor. Ha sido una noche muy mala hasta k cayo dormida en mis brazos de puro agotamiento.

      Y es k no se puede bajar nunca la guardia con lo que decimos o hacemos. Sus cabecitas interpretan las cosas según sus experiencias y sólo pensar en un nuevo abandono les hace sufrir lo indecible.

      No me perdono a mi misma haberle provocado sin querer semejante disgusto. Y espero k ella me pueda perdonar, k no lo tiene claro todavía…

      • Mujer, lo de no perdonarse/ no perdonarte me parece demasiado dramático. Está bien estar al loro de este tipo de cosas (a mis hijos también les afectan, sobretodo el mayor, es muy literal), pero también hay que enseñarles a desdramatizarlas.

        Mis hijos de pequeños sufrían mucho cuando yo enfermaba, asumían inmediatamente que iba a morirme… ahora lo llevan con más calma (después de más de un episodio de enfermedad que no ha terminado en muerte). Sin embargo, la semana pasada, B. oyó de pasada que una amiga me comentaba la muerte de una compañera de trabajo, 40 años, un hijo pequeño… Y ha estado una semana muy alterado, hasta que ha podido sacar su preocupación porque yo pudiera enfermar y morir.

      • petruska dijo:

        no sabes con cuanto dolor lloraba. me partía el alma verla así y saber que yo había sido la causa por una frase que en su momento no tuvo ninguna importancia (para mí).

        y es que ni las bromas, ni las ironías, ni los sarcasmos… se lo toma todo literal. un día en la playa le preguntó al abuelo de un niño que donde vivía y el hombre por hacer una broma le dijo que debajo de un puente y al día siguiente le quería bajar hasta la comida a la playa toda preocupara porque ese señor no tuviera donde vivir… la experiencia es un grado.

      • Con mi hijo mayor es igual. Ahora (casi 9 años), si se lo dices, empieza a aceptar (a regañadientes) que una frase pueda ser una broma, o una ironía…

      • anda, y ahora por qué me cambia el nombre en el comentario?

      • Misterios de WordPress…

    • Yo quiero pensar que, al menos en algunos casos, en el cuaderno de vida de nuestros hijos hay también dibujos bonitos, frases de cariño, canciones, flores secas… Que no todo lo vivido antes es malo.

      • Y seguro que así es. Yo soy hija biológica y sufría angustia de separación y en cambio A. no, a pesar de ser adoptada. No sé realmente cuánto y qué podemos justificar de su comportamiento y carácter con el hecho de ser adoptada. Y aunque sus 7 primeros meses de vida los pasó en una cunita acostada en el orfanato no creo que fueran terribles.

      • Pues es una suerte.

        Yo también tengo la sensación de que la institucionalización de mi hijo pequeño dejó menos secuelas (aunque también las hay, y van saliendo de tanto en tanto), que las vivencias de mi hijo mayor… Seguramente, si solo tuviera al pequeño, sería de las que piensan que la adopción no marca grandes diferencias; al menos, por ahora. Porque tengo una amiga que pensaba lo mismo de su hija adoptada de bebé, sin diferencias raciales, perfectamente “adaptada” y “normalizada”… y es ahora en 3º de primaria cuando ve que su rendimiento escolar, su autoestima… tienen elementos que difícilmente pueden explicarse por nada más que por esas primeras vivencias…

      • Yo también lo espero, creo que no sólo es duro haber pasado privaciones, maltratos, etc… sino no saber, ese vacío debe ser terrible de manejar, por más que intentemos empatizar, jamás podremos saber qué se siente.

        Hace poco leí un texto que subió una adulta adoptada (no escrito por ella) que explica ese vacío:

        ¨Los niños adoptados nos autoinventamos porque no tenemos otra salida; hay una ausencia, un vacío, un signo de interrogación justo al principio de nuestras vidas. Una parte crucial se ha ido, y de forma violenta, como una bomba en el útero materno.
        El bebé explota a un mundo desconocido que solo puede asimilar a través de algo parecido a un relato -por supuesto, todos vivimos así, es la narrativa de nuestras vidas-, pero la adopción te hace caer en la historia después de que haya empezado. Es como leer un libro al que le faltan las primeras páginas. Es como llegar cuando ya se ha abierto el telón. La sensación de que falta algo no te abandona nunca, jamás; y ni puede ni debe hacerlo, porque falta algo.
        Eso no tiene por qué ser negativo. La parte perdida, el pasado perdido puede ser una apertura, no un vacío. Puede ser una entrada tanto como una salida. Es el registro fósil, la impronta de otra vida, y aunque jamás podrás tener esa vida, tus dedos surcan el espacio que aquella debería haber ocupado, y tus dedos aprenden una especie de Braille.
        Hay unas marcas aquí, abultadas como cicatrices. Léelas. Lee el dolor. Reescríbelas. Reescribe el dolor.¨ Jeanette Winterson

      • Es del libro “¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?”, uno de los libros más interesantes que he leído en los últimos tiempos (hablé de él en el blog). No hay una sola línea que tenga desperdicio… si tenéis oportunidad de leerlo, no dejéis de hacerlo.

    • Intentaremos pillar ese libro en verano tambien…. Mi hija de 4 anios es hipersensible. Hasta el punto en que ver a cualquier ninio de la guarderia sufrir por algo e ir a la profesora a explicarle que a ella le ha pasado eso mismo. Cualquier persona padeciendo hace que ella tambien sienta lo mismo. No se por que dicen que la empatia se desarrolla cuando eres mas mayor, ya era asi antes de los dos anios. Ser asi es un sufrimiento constante, por cada cosa que ve; muchas veces al dejarla en la guarderia el drama es monumental y es como si la dejase abandonada en un arrollo. Inevitablemente la comparo con los biologicos, 15 meses mas peques. Y no dejo de preguntarme si es por los cuatro meses que paso en el orfanato, tengo claro que el caracter tambien se hereda, que probablemente los pequenios tienen mi mismo caracter fuerte y duro, y que la madre de la mayor tambien era dulcisima y sensible… pero en realidad no se nada.

      • Bueno, en la herencia genética juegan muchas variables… los padres además de las madres, por ejemplo, ¿no?, y en el caso de niños que conviven con sus progenitores, ¿cómo saber qué es genético y qué es aprendido?

  13. ¿Como va a ser malo todo lo vivido antes? Todos nuestros hijos vienen de hogares pobres ( porque no se adoptan niños ricos) pero no todos y todas vienen de familias que no les han dado cariño, y si no me remito a la familia biológica etíope del terrible vídeo que colgaste y que aun no he tenido moral para seguir viéndolo, porque con la parte de los biológicos ya me quede tan espeluznada , que me imagino con la de los adoptivos…
    Yo tengo hijos bios y adoptados, y creo que a la adopción se le unen una serie de añadidos porque esta claro que no es lo mismo nacer con un libro en blanco que con un libro escrito; a partir de ahí depende todo tanto de las circunstancias vividas, del carácter del niño o niña, de las épocas, del entorno familiar…mi tercera tenia un carácter complejo ( vaya que una madre primeriza yo creo que se suicida) yo siempre estaba dándole vueltas al trauma de la adopción; pues cambio de colegio y ahora después de casi dos años esta increíblemente cambiada para mejor…sigue teniendo su carácter pero nada que ver con lo de antes, y eso que se acerca a la adolescencia. Mi peque siempre tuvo buen carácter, es muy cariñosa y es extremadamente empatica con los demás, no hay en ella un deseo de complacer porque es una niña muy natural y también tiene sus enfados, pero es así de naturaleza, como lo era mi madre que no era adoptada…si existiesen los genes adoptivos estaría claro de donde salió.

    • Algunos ni siquiera vienen de hogares muy pobres, me refiero a que no pasaban hambre, estaban escolarizados… yo conozco algún caso.

    • Hombre, algo hay. A. era sólo un bebé, pero ¿cuántos bebés se quedan toda la noche en su cuna sin llorar, ni llamar esperando a oír algún ruido y entonces llamar diciendo !Eh, eh!, en un sitio nuevo extraño para ella (nuestra casa)? Eso es de alguien que está acostumbrado a llorar y que no le hagan caso y al final dejan de hacerlo porque saben que nadie vendrá. Y su orfanato estaba rodeado de jardines, con parque infantil, cunas individuales etc…, pero estaban escasos de personal y sólo los cogían en brazos para bañarlos (yo creo que nunca porque cuando le fuimos a dar el primer baño los gritos se debieron de oír en Siberia). Y detalles de estos a montones. ¿Ha influido y, si es así, en qué medida en su carácter?

      • Mi hijo pequeño pasó unos 19 meses en esas condiciones. Y yo sí noto que es un niño muy autosuficiente, con una gran vida interior, al que le estresan los mogollones, el exceso de estímulos, y que responde muy bien a los estimulos olfactivos y auditivos (y bastante menos a los visuales). Todo esto, que no es ni excesivo ni preocupante, para mí puede tener que ver con estas vivencias.

      • Mi hija igual… 22 meses en su cunita contemplando el mundo!! Es muy muy observadora, se fija hasta en el más mínimo detalles de las personas y su orientación espacial es de impacto, años después de pasar por un sitio lo puede recordar y decirte que pasamos por ahí el día que íbamos a no se dónde y todos los detalles !! También responde mucho a estímulos olfativos y auditivos. Hace unas semanas su profesora me contó que en la clase los niños tienen comisiones, cuando a mi hija le toca repartir abrigos, como no sabe leer, huele las prendas y así las va repartiendo!!

      • Mi hijo pequeño sabe de quién es la ropa que nos pasan (recibimos de varios amigos) por el olor que tienen. Esta es de P., esta es de G…. Incluso la ropa que me dejan mis amigas ocasionalmente la reconoce como de ellas por el olor. A mí me impresiona… No había visto nada parecido.

      • Ni yo, vivo de asombro en asombro… mi hija me ha enseñado tantas cosas!! Puedo decir que mi maternidad adoptiva la he vivido mucho más intensamente que la biológica, soy inmensamente feliz con mis dos hijos, pero en la biológica das tantas cosas por sentadas.. todos estos milagritos o como quieran llamarles son verdaderos tesoros!!

      • Las cosas qeu cuestan se valoran más… ¡¡cómo recuerdo el primer beso de mis hijos, con los días que me costó que quisieran dármelos!!

  14. Para mis hijos, especialmnete para mi hija, es muy importante el tema “padre-madre”.
    Me explico: quiere que todo el mundo tenga un padre y una madre. Si vamos paseando y se nos cruza un gatito, ella dice: “seguro que va a buscar a su papá y a su mamá”. si ve un gorrión, nos pregunta que donde están los padres del gorrión…es para ella como una necesidad. Necesita saber que tosdos (personas y animales) tienen un padre y una madre. Yo creo que la idea de pensar que alguien puede no tener padre y madre le angustia. si paseando por el bosque ve un caracol, se le aceca y dice: “seguro que está buscando a sus padres…..
    Me da mucha ternura.
    Y cuando nos reunimos con mis padres o con mis suegros nos dice a su padre y a mí. “Dale un beso a tu padre”, “dale un beso a tu madre”, “dale un abrazo a tu madre”, “dale la mano a tu madre”….y mi hijo también lo hace..

    y también es miuuy impreotante el tema “hogar”. la pregunta “¿a que esta es mi casa para siempre?” es repetitiva….y mi hija ya lleva con nosotros más de 5 años….y sigue necesitando oirlo.
    Por supuesto que la adopción marca de por vida.

  15. Tengo un amigo psicólogo que me ayuda en los momentos en que no sé por dónde tirar. Es un lujo poder contar con él.
    Recuerdo una conversación en que me dijo que debía conseguir la confianza de mi hija y hablar tanto sobre la adopción como fuese posible… que los ninyos adoptados debían tener en casa un armario en el que meter las cosas que no saben muy bien cómo manejar fuera de casa, que el armario era nuestra confianza.

    En una ocasión angustiada le dije “lo del armario me parece poco” y él me respondió ” ya, pues es lo único que hay”.
    Con el tiempo estoy viendo que, efectivamente es lo único que hay, que las cosas no cambian y los adoptados serán adoptados siempre … pero que ayuda muchísimo tener a alguien que te comprende o al menos lo intenta con todas sus fuerzas.

    Mis amigos a los que he explicado un poco por encima que mi hija algunas veces tiene problemas e inseguridades por ser adoptada, cuando la ven, me dicen siempre “pero si tu hija está perfecta! si es una ninya encantadora y se nota que sabe que la queréis muchísimo”… Mis amigos que no la han visto hacerse pequenyita y suplicar con los ojos “no dejes de quererme” cuando la reganyas por cualquier cosa pequenya… mis amigos que no la veían rabiar de celos si me acercaba a sus hermanos o padre… mis amigos que dicen que “no se ve china”… mis amigos que no sienten cómo las lágrimas suben a mis ojos cuando la vemos tan condenadamente obediente y sumisa (aunque con carácter y no perfeccionista, no llega a ser algo exagerado) … mis amigos que me dicen que no es verdad, que no necesita dormir conmigo y que me está tomando el pelo…

    Bueno, por suerte hay más amigos!

    • Es preciosa la metáfora del armario. Intentaremos que el nuestro tenga siempre las puertas abiertas.

      Lo que dices en el (pen)último párrafo yo creo que es la razón por la que tantos de nosotros recurrimos a foros de adopción, a blogs, a grupos de padres adoptivos… es un lugar donde podemos hablar sin sentirnos cuestionados ni juzgados, sin tener que explicar el contexto. Donde nos sentimos comprendidos…

      • Qué cierto eso del contexto… muchas veces hablo con mi marido y con mi familia de lo aprendido en estos foros, sin embargo me cuesta que entiendan algunos conceptos, que yo manejo al llevar miles (sin exagerar, o tal vez sólo un poco) de horas de lectura.

  16. Alejandra, mi hija A. también tiene esa increíble orientación espacial y reconoce los coches de la gente conocida (con 4 años) y la verdad nunca me había planteado que podría ser por haber pasado 10 meses metida en una cunita sin nada que hacer sino mirar (hasta una calva occipital tenía la pobre).

    • Mi gorda llegó sin hablar nada de nada (incluso hasta llegamos a suponer que era muda), la subíamos al coche y no le gustaba nada, lloraba para demostrar su enojo… viviendo en el DF en México imposible no andar en coche… todos los días seguíamos una misma ruta a la guardería y nuestros trabajos, un día que nos salimos del camino porque había un accidente, fue un llorar inconsolablemente hasta que volvimos al camino que ella conocía.

      Una anécdota divertida de esos días fue que en uno de nuestros caminos había una pizzería que se llamaba Dinos Pizza, mi hijo mayor cada vez que pasábamos por ahí hacía la broma de decir Pizza… de pronto un día oímos una vocecita que salía de atrás diciendo pizza justo al momento de pasar por ese lugar, además del impacto que supiera justo donde era la pizzería, fue una de las primeras palabras que dijo (tenía casi dos añitos).

      Una vez hablando con Lila Parrondo que dirige Adoptantis y lleva muchos muchos años en el tema, le comenté que mi hija se sabía las rutas, etc. y me dijo que para ellos es cuestión de supervivencia… salirse de lo conocido puede significar peligro… igual que muchos niños sufren al salir de vacaciones, y se sienten seguros cuando vuelven a casa y ven que no los dejaron en ningún sitio.

      • “Para ellos es cuestión de supervivencia… salirse de lo conocido puede significar peligro”. Desde luego, tiene muchísimo sentido… los míos ahora empiezan (empiezan!!) a sentirse algo más seguros en la improvisación…

  17. Mi mayor pesadilla es saber qué comportamientos son deribados de la adopción y cuales no. Cómo saber eso? No me gustaría pensar que todo es debido a sus 18 primeros meses de vida si no es así, ni viceversa.
    Alguien tiene la respuesta?

    • Pues no siempre es fácil, pero yo creo que con el tiempo desarrollas cierto radar, como una sensibilidad. Yo al final llego a la conclusión de que responden a la adopción, los comportamientos que se resuelven trabajando asuntos relacionados con abandono, miedo a las pérdidas y otros temas que tienen que ver con la adopción.

    • pilukama dijo:

      El otro día una pediatra y madre adoptiva nos decía, hablando del TDHA…que si lo tienen por tal o cual causa…qué más da…lo que hay es que buscar ayuda, cuanto antes, y ponerse manos a la obra para que ellos estén en buenas manos y puedan vivir sin ataduras…Decía que daba igual la causa, el asunto es que eran nuestros hijos y esas trabas estaban en ellos y había que tratarlas…En fin…Es otra manera de no castigarse más de lo normal con nuestra forma de haber llegado a ellos…no?

      • El problema es que el tratamiento (tanto si es farmacológico como si hablamos de terapias o de la manera de enfocarlo en casa) puede ser muy distinto según de dónde nazca este comportamiento; por ejemplo, a muchos niños adoptados se les diagnostica TDAH, pero a la causa no es un déficit de dopamina sino de mielina; así que el tratamiento para el TDAH (la medicación que se da, que son anfetaminas) no sólo no les sirve sino que puede llegar a ocasionarles alucinaciones. Esto lo explica muy bien Rosa Fernández, autora del blog “rarezas de la adopción” (http://rarezasdelaadopcion.blogspot.com.es), que tiene bastantes entradas (y artículos, como este: http://www.thefamilywatch.org/ridspf/RIDSPF41.pdf) sobre el tema.

  18. pilukama dijo:

    Yo tengo los dos polos…y con mi hijo estoy pensando seriamente en ponerme en buenas manos…lo difícil es ahora encontrar quién tiene “buenas manos”…

    • Efectivamente, esta es la pregunta del millón. Nosotros hemos dado muchas vueltas hasta llegar a un sitio donde parece que realmente entienden de qué trata todo esto… Y conozco montones de familias que están igual.

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