familia monoparental y adopción

Hace pocos días, en un foro de post-adopción, una madre contaba que una de sus hijas les preguntó si ella les había comprado. Ya hablamos hace algunos días de cómo muchos niños (y algunos adultos) usan este concepto para referirse a la adopción, así que no voy a ahondar en el tema… pero sí en otro que derivó de esta primera pregunta, y es cómo – y cuándo – debemos a hablar a nuestros hijos de ética y adopción.

Hace algún tiempo, Raquel hizo esta magnífica exposición sobre el discurso doble que a menudo los padres adoptantes tenemos, según si nos dirigimos a personas ajenas a la adopción o a personas que sí están en ella: a los primeros (decía)  hay que hacerles ver que NO hay diferencias entre una familia y otra; que el que guardemos silencio ante sus preguntas con respecto a sus orígenes o nuestro proceso no quiere decir que haya nada “oscuro” en la información que callamos; que nuestros hijos, por ser adoptados, no tienen necesidades especiales ni corren (o suponen) ningún riesgo especial… para que estas personas ajenas a la adopción no perjudiquen a nuestros hijos y no perpetúen con los suyos prejuicios que son, cuanto menos equivocados, y cuanto más dañinos; a los segundos hay que hacerles ver que las diferencias SÍ existen, y que las vivencias y necesidades de sus hijos son importantes y específicas derivadas de su adopción (identidad, orígenes, racismo, autoestima, etc); hay que “obligarles” a que asuman la información disponible sobre el tráfico para que puedan enfrentarse a él (a ser posible antes de que comiencen su proceso adoptivo) de una forma responsable, para que no perjudiquen a sus hijos ni perpetúen con su dinero la trata en los países de origen de los niños.

¿Pero cuál de estos discursos sirve para nuestros hijos?

Parece que de entrada, y al menos mientras son pequeños, usamos el primero: les contamos que las personas no se compran, que el dinero que pagamos por la adopción sirvió para hacer papeleo, en pagar trámites, impresos, sellos, traducciones  y abogados (igual que en un parto se paga al médico y al quirófano y el material médico)… Algo que nos vale, si obviamos que en adopción se pagan las fotocopias como si se usara pan de oro en vez  de papel… que con los gastos en mensajeros se podría dar la vuelta al mundo… que los abogados que cobran 100 veces más de lo que le cobrarían a alguien de su país… y que los donativos a los orfanatos podrían comprar parte del edificio…

Y añado: ¿Hasta cuándo nos sirve esta explicación?

Creo que no tendremos que tardar mucho en introducir en nuestras explicaciones conceptos como “negocio”, y también, por qué no, “tráfico de niños”. Incluso si nuestros hijos no son víctimas de este tráfico, la adopción internacional no es en absoluto ajena a él, y más vale que lo empiecen a oír en casa en vez de en la calle… sobretodo porque si el discurso que oyen en casa es muy distinto del que les llega de la calle, los medios… sus amigos cuando sean adolescentes… dejaran de confiar en nosotros para que les expliquemos el mundo…

Tendremos que prepararnos para ello pronto, porque es posible que, como tantas otras cosas, lo pregunten antes de que estemos realmente preparados.

PD. Unos días atrás, cuando hablamos del abandono en el discurso de adopción, un lector del blog, Azcona, adulto adoptado, preguntaba lo siguiente:

¿Qué pasaría si averiguando qué pasó con tu hijo o hija al cabo de cuatro o cinco años o diez años encuentras que realmente fue sustraído, secuestrado a su madre que lo busca y lo reclama? ¿Lo devolverían a su familia? ¿Se negarían a ello? ¿Cómo le explicarían a ese hijo adoptivo que su madre lo busca y quiere que vuelva con ella? ¿Cómo le explicarían que no lo devuelven si este es el caso y viceversa? ¿Se han echo alguna vez esta pregunta?

Yo sí me la he hecho… Soy de las que rastreé las historias de mis hijos y sé seguro que no estoy ante este caso, pero tampoco se me escapa que podría haber sido así. Y la verdad… no tengo la respuesta nada clara (y pienso que seguramente es algo que debería pensar, que estaría bien llegar a una conclusión). Sólo sé que no les negaría la verdad ni la posibilidad de relacionarse con su familia (tampoco si su historia fuera cualquier otro caso, claro).

P.P.D. Después de darle a publicar esta entrada (escrita la semana pasada), ha caído en mis manos este artículo sobre adopción, tráfico y niños tratados como mercancía que utiliza la misma foto que escogí yo… curiosa coincidencia.

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Comentarios en: "¿Cómo hablar de ética y adopción a nuestros hijos?" (16)

  1. No se. Personalmente no es un tema que haya tratado, ni que vaya a tratar con mi hija. Y ¿antes de la adolescencia? No lo veo necesario e incluso lo veo nocivo.. Y bastante tenemos con ir vaciando su mochila para llenarla con más cosas. Lo que dice Azcona, lo veo en los Y Si. Si eso me pasara lo afrontaría . Si el tema sale, lo hablaremos… Pero de verdad piensas que con diez, doce años (que emocionalmente es menos) es conveniente tratar ese tema. ? Quizás sea cuestión de cada niño o/y familia.

    • Cada familia decide cuándo y cómo habla de estos temas… habrá niños que lo demanden, otros que no… lo que está claro es que si no les damos nosotros esta información, la encontrarán fuera de casa. Y no creo que esperen necesariamente a ser adultos para ello…

  2. Yo personalmente, tampoco me planteo de momento hablar con mis hijos del tráfco de niños. sobre todo por su edad y también porque ellos no son fruto del tráfico de niños (mi hijo es de adopicón nacional y en la adopción de mi hija no hubo ninguna transacción económica: no estaba en el “mercado” para satisfacer la demanda)…
    Por supuesto que existe, pero….igual que tants oras cosas: la prostitución infantil, la pederastia, las guerras, el hambre en el mundo…..¡Por qué hablarles de algo a la fuerza si no les afecta?
    Creo que les podría “liar” bastante….

    • Bueno, es que yo creo que de la prostitución infantil, la pederastia, las guerras, el hambre… también hay que hablarles. Yo soy de las que piensan que “nada humano me es ajeno”, e igualmente espero que les suceda a mis hijos… Y desde luego, el tráfico de niños aún les es menos ajeno….

      • Por supuesto que sí, que hay que hablarles de todo, …pero no “de momento”…y no más por ser adoptados.

      • No “de momento”. Vale. Yo no he dicho que haya que hablar YA… he dicho que hay que ir pensando en que habrá que hablarlo. Igual que pensamos en cómo les hablaremos de adopción, orígenes, familia biológica… incluso antes de hacerlo, antes de adoptar.
        Y sí, más por ser adoptados. Igual que les hablamos más de adopción, orígenes, familia biológica… que si no lo fueran. Porque son temas que les afectan.

  3. Cada domingo compro el país y lo primero que leo son los artículos de Millas y J. Marías. La verdad, es que esta frase de Millas “listos para la venta o adopción” duele !! Soy consciente de que la AI es mejorable y que no debería de lucrarse NADIE en este proceso…pero equiparar la adopción a la compra- venta de niños….uffff…no me pareció muy acertado.

    • Pues a mí me pareció poner el dedo en la llaga de forma muy cruda… la llaga ya estaba allí. Yo creo que es una buena descripción de lo que es la adopción para mucha gente, en muchos lugares.

      • Pero es generalizar…puestos a tratar a los niños como mercancía, podemos decir que el tercer mundo exporta niños al primer mundo porque este primero produce en exceso(por falta de medios de control) y así satisfacen la demanda del primer mundo…
        Yo bastante tengo con intentar entender la historia de mi hijo, de su familia bio… El viernes volvemos todos a su país de origen(su primer viaje de regreso) por lo que ando muuuyyy acelerada !!

      • Pues sí, también podríamos decir esto. Que hemos externalizado la “producción de niños”, sea a través de la adopción, de los vientres de alquiler… Es una manera de verlo.

        Espero que el viaje sea todo lo que esperáis… y más. Y si lo queréis compartir aquí, estaremos encantados de leerlo!!

  4. La trata de personas es un negocio mega multi millonario. No sólo de niños para adopción: niños como mano de obra baratísima, niños como objetos sexuales… Personas de todo el mundo no son más que dinero contante y sonante para muchos desalmados, sea para usarlos como muleros para llevar drogas, para quedarse con su dinero para despacharlos al mar en pateras, para meterles en contenedores a través de fronteras o para trabajar 18 horas al día por salarios de miseria. Cuando comience a hablar con mi hija de la corrupción en la adopción, imagino que también tendré que hablarle de las mil y un maneras horrendas que tiene el ser humano de depredar a otros seres humanos.
    Y yo sí le hablo de pederastia. No como tal, pero sí que le explico a sus seis años que si alguna vez alguien le toca de forma que no le gusta, sea quien sea, me lo ha de comentar y que si alguna ve alguien le da un beso que no le mola… que no se deje. Aunque sea en la mejilla. Le hablo de guerras, cuando de repente me ve mirando el periódico y ve imágenes de fuego y sangre. No sé cómo explicársela, y no la entiende (no la entiendo yo…) pero es un hecho que va más allá de jugar a “pistolarse” con pistolas de agua. Y le he hablado de esclavitud, aunque he intentado que viera que también hubo muchos esclavos blancos, y no sólo negros. La verdad, nunca sé cómo demonios hablarle de eso. ¿Cómo se explica a un hijo lo horrendo que puede llegar a ser el mundo? pero creo que mi labor como madre implica estos malos (malísimos) tragos, aunque, la verdad – se admiten todo tipo de ideas para tratar esos temas…

    • Hay que explicarles que el mundo está muy mal organizado y repartido, en beneficio de una parte…pero intentando no ser desesperanzadores y haciéndoles ver que creemos posible un mundo mejor.
      Intento que sean personas comprometidas con su entorno, vecinos y el mundo en general….y que una de las mayores
      satisfacciones humanas( para mi la mayor)as es ser generoso con quien nos rodea.

      • Yo cambiaría “ser generoso con quien nos rodea” por “luchar contra las injusticias”… este es el mensaje que quiero transmitirles, y para esto, claro, no queda otra que hablar de todas las injusticias.

    • A mí siempre me han ayudado los libros y las películas: de la ficción es fácil pasar a describir la realidad. También las canciones: en un disco infantil tenemos una que a mis hijos les fascina sobre los niños de la calle, y aproveché para explicarles a qué se refería…

      • Sí, mejor luchando contra las injusticias…el pensar que parte del cambio está en nuestras manos, es lo que da esperanza a creer en un mundo mejor.
        Me había quedado un poco discurso de catequesis…jajaja

      • Y si no está en nuestras manos… al menos, tener claro que no debemos renunciar a intentarlo.

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