familia monoparental y adopción

Skinheads

Los skinheads me dan pánico.

Nunca me han gustado (no sólo por sentido común: fui joven en los 80, cuando las luchas entre neonazis y otras tribus urbanas dejaron como damnificados a más de uno de mis amigos), pero desde que tengo un hijo negro, me despiertan una reacción física.

Ganas de huir, de esconderme.

A veces, de madrugada, me despiertan voces en la calle, de gente que vuelve de fiesta; a veces son peleas.

Lo que me desboca el corazón es pensar en mi hijo adolescente perseguido hasta la puerta de casa por una pandilla de cabezas rapadas con bates de béisbol.

Y nunca pienso en A., pienso en B. En su color de piel, que le convierte en una diana humana.

Mañana se estrena “Alacrán enamorado”, la última película de Santiago Zannou. Hablamos de él cuando estrenó “La puerta de no retorno”, la historia del regreso de su padre a su Benín natal tras 37 años de ausencia.

Y me pregunto si “Alacrán enamorado” sería la misma de haberla narrada un director blanco.

“Alacrán enamorado” es una historia de skin-heads, de fascistas que merodean los locutorios donde van los inmigrantes como lobos en celo. Es la historia de un skinhead que se atreve a salirse de la manada, a cuestionarse las consignas… a enamorarse de una mujer negra. Es la historia de los ideólogos que hay detrás de estas manadas que tanto miedo dan cuando te los encuentras en una esquina, o en un vagón de metro.

Y de los que lo avalan.

Como dice el personaje de Javier Bardem (un nazi con corbata que no se ensucia las manos y que da más miedo todavía que los de la cabeza rapada): “Que no miren, que miren hacia otro lado; y que nos dejen hacer nuestro trabajo: limpiar España”. Refiriéndose a esos cómplices silenciosos que son cooperadores necesarios.

A pesar del final optimista, me dolió cada golpe de la película. La violencia explícita.

Y pensé que B. (y también A.) van a tener que verla algún día. Para saber lo que puede doler el racismo.

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Comentarios en: "Skinheads" (45)

  1. Compartimos ese miedo, Madre.
    Vivo en una ciudad pequeña en la que, por suerte, ese riesgo es pequeño, pero imagino que mi hijo quiera estudiar en otro lugar (Madrid, Barcelona…) y me entra una congoja inmensa.

    Mi sobrina X se irá este verano a vivir a México con su familia (mi hermano, mi cuñada y mis otros 2 sobrinos). En México no hay negros, no se ven. Y temo por lo que pueda sufrir…

    • Filla, no te preocupes. Llamará la atención mucho, por negra y por gachupina, pero en México el racismo es con los indígenas, no con los negros “de verdad”. Tu sobrina será muy exótica y tendrá que vivir con eso, seguro que le saca partido.
      Madre, quiero ver la peli.

      • Prepara el hígado…

        Lo que me comentas me recuerda a lo que decía hace unos días Alejandra, de que en México no se adoptan (en igual medida) niños indígenas, pero que ella conocía a una mujer que quería adoptar “una niña negrita”… Cuando son minoría, este exotismo (que puede ser incómodo en ocasiones), también puede ser un plus…

      • Yo también creo que tu sobrina al ser exótica tendrá un plus aquí en México, como dice Raquel, gachupina y negra. Los negros que yo conozco en México son familias que están aquí por trabajar en trasnacionales o en embajadas africanas. En los coles de mis hijos se integran perfectamente, nunca he oído de racismo en estos casos. Pero que no se trate de alguien con rasgos indígenas porque de inmediato salta el racismo. Muchos que conozco adoptarían un niño negro o asiático porque es “exótico”, pero jamás un niño indígena!!

        “Naco e indio” son las palabras que se usan aquí para discriminar, además del racismo evidente en el uso de las palabras, el problema es que cada quien lo interpreta y lo usa a su modo, aplicándolo a otras clases sociales, o a gente que no ha tenido acceso a educación. Es un término que detesto y que siempre he procurado que mis hijos jamás utilicen.

        Dile a tu hermano y familia que si necesitan cualquier cosa, aquí me tienen. Mi correo chiquitaadorada@gmail.com.

    • Es curioso, porque yo pienso que la ciudad grande, en algunos sentidos, protege: eres más anónimo, hay más negros… pero claro, también hay más skinheads…

    • Otra más que comparte ese miedo! Vivo en un pueblo pequeño donde nunca hubo un grupo de skins (no sabíamos ni lo que eran) pero me fui en el 90, en pleno apogeo del bakalao, a estudiar a El Escorial. Había un grupo de skins, los conocíamos del pueblo, conocíamos sus andanzas y a mí ya me provocaban ganas de huir, de escapar. Unos de mis amigos vieron como otro grupo de skins apaleaba a un chico negro que paseaba con su novia y no pudieron hacer nada. Bajábamos a Madrid muchas veces donde abundaban los grupos de bakaladeros con estética nazi, y yo seguía con ganas de correr.

      Desde que nuestra hija llegó ese miedo me persigue, a veces me veo a mi misma planeando viajes o vacaciones y descartando ciudades por si hay skins. Y la verdad los ideólogos me dan pánico pero sus brazos armados me dan pavor.

      • Pero, ¿les preparamos mejor si evitamos las grandes ciudades donde puede haber skins o si les llevamos a verles, les enseñamos quiénes son, estudiamos posibles vías de huida? (Y quién dice grandes ciudades dice determinados barrios, zonas, estaciones de metro…)

      • Toda la razón, pero mis miedos son bastante cobardes.

  2. La veré fijo, American Story X debería ser de visión obligatoria en los institutos y veremos si esta también. Tengo claro que mis hijos tienen que prepararse para esto

    • Es curioso, porque al director no le gusta la comparación con “American Story X”… no entiendo por qué, es una película magnífica, y me parece lógico pensar en ella inmediatamente: también va de skinheads que tienen dudas…

      “Alacrán enamorado” es algo más simple, más buenista, a pesar de toda la violencia (la idea subyaciente es que se puede cambiar). Pero precisamente por esto, más fácil de que la vean niños pequeños…

      • Normal que a un director no le guste que le comparen con otra peli 😉
        De todos modos, cuando hablaba de enseñarsela a mis hijos hablo de 13-14 años. Recuerdo haber hecho ver a mis sobrinas esa peli cuando tenían esa edad y hablar sobre ella, como aquí no hay skinheads ni mucha tribu urbana, les hacia el paralelismo con las pandillas que rompen mobiliario urbano o lo queman y se les va de las manos, o darse de ostias entre dos grupos de chicas, cualquier acción violenta genera mas violencia, se te puede ir de las manos y joderte la vida y normalmente los que incitan a hacerlo dentro del grupo son los mas inteligentes que no se mezclan en la pelea.

      • Sí, claro… no tengo clara si la otra la pueden ver un poco antes, la violencia es muy explícita, pero aún así… bueno, de alguna manera tienen que saber que existe…

      • Aquí una crítica a la película, no muy buena: http://cultura.elpais.com/cultura/2013/04/11/actualidad/1365708572_174815.html

        Estoy de acuerdo con lo que dice: no es una peli que te sorprenda, los personajes son arquetípicos, la hemos visto otras veces… pero no puedo ser objetiva: me parece importante que se haga un retrato de los neonazis en España. Y si es para todos los públicos, como esta… pues tanto mejor.

      • Otra crítica bastante distinta:

        http://www.elconfidencial.com/cultura/2013/04/12/boxeo-infierno-y-testosterona-segun-carlos-bardem-118700/

        Boyero ya me harta un poquito con su suficiencia.

        Las palabras de Bardem presentando la película son magistrales:

        El odio que germina, dice Bardem, “en chispazos cotidianos y de barra de bar, en el chiste sobre el morito o el mariquita y en la ridiculización del diferente”. El odio que se expande mejor, vírico e infeccioso, entre aquellos que tienen menos defensas para combatirlo porque la dificultad, la ignorancia o la miseria ha diezmado sus anticuerpos intelectuales. El odio que a todos empuja para que se asomen al abismo moral y que acaba haciendo caer solo a unos pocos, pero peligrosos, porque regresan de entre los muertos enajenados, ciegos y monstruosos pertrechados de esvásticas y bates de béisbol.

      • Sí, mucho mejor esta.

  3. Son espantosos, a mí me dan terror.

  4. En relación al tema, este domingo llevé a mis hijos al futbol. En el terreno había un jugador negro y por un instante pensé ” ¿y si ahora se le ocurre a algún aficionado o grupo de ellos, eso tan penoso que a veces se ve en el futbol de insultar a ese jugador con típicos insultos racistas, qué les explico a mis hijos?”,yo todavía no me he enfrentado cara a cara con el tema , mis hijos son pequeños (3 y 5 años)y la verdad no me he encontrado en ninguna situación racista con ellos, de hecho aún no les he hablado del tema, sé que tengo que hacerlo cuanto antes, pero me cuesta contaminar sus mentes con algo tan ilógico y doloroso para ellos (¿como explicarles que hay gente a las que no les gustan los negros?).
    De los skinheads no quiero ni pensar como abordar esos temas, pero como decís más arriba algún día habrá que hacerlo.

    GRACIAS, veré la peli aunque va a doler y la guardaré para el futuro

    • Mi hijo mayor tenía 5 años cuando me vi obligada a explicarle, por primera vez, qué es el racismo. Lo conté aquí: https://madredemarte.wordpress.com/2011/05/31/en-el-autobus/

      Yo he optado por explicar claramente qué es el racismo, qué son los racistas: gente a la que no le gustan las personas distintos de ellos, de otro color, de otro origen, … que pueden discriminarlos e incluso agredirlos, y que en cualquier caso, les tratan distinto. ¿De qué otra forma se puede explicar? Y dejando bien claro que el error, lo malo, no está en los que no son gustados (los negros) sino en los que discriminan.

      No creo que sea contaminar sus mentes: creo que es situarles en el mundo en el que viven…

      • Pues es verdad que es situarlos en el mundo en el que viven, abrirles los ojos a la realidad, pero no deja de ser un aprendizaje injusto y que duele. A mis hijos (bueno pienso en el mayor, el pequeño es muy pequeño) yo creo que no se le pasa por la cabeza que exista gente que pueda despreciarle por ser negro, ya digo que aún no nos hemos encontrado en una situación como la vuestra del autobús. Yo me estoy planteando ultimamente introducir el tema, llevo dándole vueltas un par de meses, quiero adelantarme a que suceda, pero de verdad no encuentro palabras que no duelan, aunque creo debería hacerlo pronto y tratar de darle herramientas que le ayuden en caso de verse en situaciones asi, alguna recomendación?, peli para 5 años? cuento?, ya sé que la forma es explicar claramente qué es el racismo pero asi en frío, no sé, no encuentro el momento.

        En el mismo sentido algún día conocerán otras atrocidades que los vayan situando en este mundo pero que dolor sacarlos de esa inocencia en la que no caben “malos”.

      • A mí a la edad de tu hijo me resultó útil un libro llamado “El color de mi piel”, he hablado de él en el blog hace tiempo. https://madredemarte.wordpress.com/2012/04/09/como-hablar-de-racismo-con-los-ninos/
        Ahora me parece un poco simplón, pero en ese momento me sirvió para ordenar ideas y darle imágenes, además de palabras, a un tema que yo no he vivido y sobre el que no me resultaba fácil (por desconocimiento, no por incomodidad) empezar. Pero creo que muchas películas de Disney, seguramente, también servirían… no sé, Tarzán, por ejemplo, y como los monos pequeños dejan de lado al Tarzán pequeño porque es distinto…

      • Gracias, el libro no lo conocía.

      • Ya nos ha llegado el libro y ya lo hemos leído. Me ha gustado me ha ayudado a introducir el tema y por primera vez he dicho la palabra racismo en alto con mis hijos y les he explicado qué es ser racista. No se han interesado demasiado ni le han dado demasiada importancia pero sé que en sus cabecitas ya queda grabado el concepto y a partir de ahora podremos hablar del tema con más facilidad. Muchas gracias por la recomendación, a mi me ha servido.

      • A mí me sirvió también, me pareció didáctico. Con el tiempo se queda insuficiente, pero como herramienta introductoria es práctico…

    • Preparate para el fútbol!!. Yo soy socia desde hace años y llevo a mis hijos y por supuesto ya he tenido que hablar de racismo y como la madre de Vete y Vive, levantarme del asiento y gritar racista a mas de uno cuando hace el mono…, y le explico a mi hijo como es esa gente pero sobre todo quiero que vea que yo no me amilano y contesto y les llamo por su nombre, que no lo dejo pasar…me da igual que lo coree todo el estadio. Ultimamente en mi zona, ya no escuchas ninguno ¿porqué será?

    • Hola, Nuria: Yo he de confesar que pensé que mi hija no se había encontrado con actos racistas durante un tiempo – hasta que me di cuenta de que, incluso siendo aún muy pequeña, ya había sufrido insultos o ninguneos. Lo que pasa es que no me los contaba. Por ejemplo, niños que en el parque le decían, “tienes el color de la caca” (y yo estaba por ahí, pero no lo oí) y lindezas similares. Incidentes que creo que ha sufrido muchísimo más de lo que yo imagino y de los que sólo me he enterado de una pequeña parte. Me temo que tu hijo, a los cinco años, y quizás también el de tres, ya hayan escuchado alguna que otra “frasecita” amable de algún imbécil… Yo recuerdo la primera vez que le dije, “cariño, es posible que, por ser morena, haya niños que se aprovechen para meterse contigo” y cómo se me hizo un nudo en la garganta…

      Cuando me dí cuenta de que, incluso debajo de mis narices, pasaban cosas,tomé una actitud algo más proactiva, aunque ¡qué difícil resulta! Por un lado, estar atenta, y hablar con ella de estas cosas. Y por otro, no ser pesada y no darle a lo mejor una importancia que ella no quiere darle. Pero estoy intentando dar la vuelta a la carga de la culpa: que entienda que ella no es mala por ser negra, sino que hay unos cuantos que son chungos y lo cargan contra determinadas personas: el negro, el gordo, el tímido, el marginado…

      Recuerdo una vez en el parque, en que un grupo de tres niñas empezó a molestar a mi hija, y una acabó con un despreciativo, “¡cállate, negra!”. Me acerqué y una de ellas (debían tener siete años, los angelitos) le dijo a las otras, “cuidado, que es la mamá, y es blanca”. Me entraron ganas de rajarle la tripa y colgarle del columpio con sus propios intestinos… Me acerqué a ellas y les dije, muy bajito, muy tranquila, sonriendo, “¡Hoolaaa… Oye, ¿cuál es tu mamá'” Me la señaló y le dije, “¿Qué crees que opina ella de que tres mayores os hayáis estado metiendo con una sola niña, y más pequeña?”. Se puso verdeeeeee…
      Pero sin embargo, la reacción de mi hija – tranquila, ignorándolas, siguió a la suyo – me dejó muy claro que ese tipo de cosas pasan muchisimo más a menudo de lo que yo pienso, y que nunca es pronto para enseñarle que a veces, ser distinto no es fácil.

      Y a mí los skins y demás alimañas me producen pánico, pero también una reacción de repugnancia y violencia casi animal. Recuerdo el verano pasado cuando, volviendo del parque, me encontré la calle vecina a la mía prácticamente tomada por camiones de la policía. Y cómo poco después, oí que era una manifestación ultra y me encontré acelerando el paso para meterme en casa y avisando al camarero peruano del bar de la esquina que no saliera mucho a la calle. Y eso que era de día y estaban rodeados de policía, había casi tantos policías como manifestantes… Y como le pedí a mi madre (100% alemana, 100 % aria) que esperara conmigo en casa y que no saliera con mi hija a la calle (se la iba a llevar a su casa) hasta que pasaran esas bestias, a pesar de que estaban rodeados de policías. (Y no eran skins, que eran ultras…). Y como noté el miedo, físico, real, y la impotencia de salir al balcón de mi casa para verles pasar, pensando que no me atrevía a dejar salir a mi hija a la calle para que ellos pasaron porque sentía, llanamente, miedo. Y de hecho, luego leí en el periódico que una chica vasca, que había venido al fútbol, había sido increpada por algunos de ellos. Por eso, no puedo ni empezar a imaginar lo mismo con skins, de noche, con ellos en manada… 

      • Mis hijos (sobretodo el mayor) sin duda han sufrido episodios de racismo de los que yo no me he percatado, algunos incluso estando delante; pero siendo B. muy pequeño recuerdo algunos, puntuales pero muy desconcertantes y dolorosos. Como el día que un viejo lo miró (tenía menos de 2 años, iba en el carrito), y dijo “me voy a cambiar de acera, ¡qué asco”. Fue mi “primera vez” y me dejó sin palabras, ni siquiera me pareció reconfortante del todo que un chaval que pasaba por la misma acera le gritara “¡Asco da usted, hombre!”. Con 3 o 4 años, recuerdo volver del cole y que en un paso cebra un motorista nos gritó: “¡Cuánto negro!” (con voz y tono de desprecio). Ahí sí contesté, le dije, mirándole: “¡Y cuánto gilipollas!”. En el parque he llamado la atención a niños (y a sus padres) porque seguían llamándole “negrito” a pesar de que él insistía en que le molestaba, que se llamaba B.; en tiendas he visto cómo le miraban con suspicacia (y como relajaban la mirada al verme acompañándole)… Y esto es lo que yo veo, porque sin duda, buena parte transcurre fuera de mis ojos; y él no cuenta.

      • Pues si, es posible que cuando yo no estoy mis hijos hayan escuchado algún comentario racista y no me hayan dicho nada (esto casi seguro por parte del mayor). No lo sé, estando conmigo yo no he detectado nunca una situación como la que contáis. Lo que si está claro es que aunque no se haya producido, se va a producir y tengo que prepararlos para ello. Manos a la obra, lo primero ya he encargado el libro que comentabas madredemarte y a ver si a partir de ahi encuentro las palabras y/o la historia con que introducir el tema.

  5. Muchas gracias, Alejandra, se lo paso a mi cuñada, que nunca se sabe… 🙂

    • Dile que no dude en contactarme si necesita cualquier cosa. Debe ser difícil llegar a un país nuevo y tener que conseguir desde casa, coles para los peques, pediatra, etc. Yo vivo en el DF.

  6. Entiendo perfectamente el miedo que sienten algunos padres/madres y no me parece nada cobarde. Mi hija es asiática y creo que la gente la mira con “más simpatía” por llamarlo de alguna manera, que si fuera negra. En cualquier caso tenemos la suerte de vivir en una ciudad con presencia de una comunida hindú, coreana, marroquí muy amplias y por la calle encuentras muchas personas de diferentes orígenes y razas y no existe o no se ve ese racismo tan violento. No me veo capaz de ver la película, no soporto la violencia. 😦

    • Seguro que hay gente que la mira con más simpatía. El racismo suele ser selectivo, y desde luego, los asiáticos son mejor tolerados que los negros… pero esto no quiere decir que no vaya a sufrir racismo, del sutil, y quizás (ojalá no) del más directo. En la película también sale una escena en la que los skins insultan a un hombre asiático por hablar chino (o el idioma que hable, no distingo entre ellos) en el autobús por teléfono… le quitan el móvil, lo tiran al suelo, se encaran con él… A mí no me resultó nada inverosísimil esta escena, la verdad…

  7. Hola mama de Marte,

    Yo nunca he tenido incidentes de peleas físicas contra mi, y soy blanca, aún así tengo absoluto pánico a los skinhead, pavor, de ir en el metro, subir uno y darme taquicardia y bajarme en la siguiente parada (aparentando normalidad) pero con ganas de llorar de la ansiedad. Alguna gente me ha dicho que no debo temer, que van a por inmigrantes o fútboleros, pero alguien tan enajenado como para dar una paliza a alguien por ser negro o del equipo contrario…también puede encontrar algo “contra mi”. Aún así cuando voy al Bernabéu llevo la camiseta en el bolso, me la pongo en el campo y me la quito al salir, y nunca la luzco fuera de eventos fútboleros (y siempre busco vías de evacuación y no me alejó de las “masas”)
    El principal motivo que me echa para atrás de adoptar un hijo negro en el futuro es ese, que por mi pavor a estos grupos, no saber prepararle a enfrentarse a ese racismo extremo, no poder protegerle. Aunque tu blog da mucho que reflexionar sobre otros temas de adopcion transracial y racismo.

    Besos!!

    P.D leí hace años diario de un skinhead y me resulto muy interesante (aún sin eliminar el
    Miedo)

    • Lo que me parece curioso es este comentario de que “no debo temer, que van a por inmigrantes o fútboleros”… me hace pensar en aquel poema que se atribuye a Bertolt Brecht (aunque creo que no era suyo, nunca he acabado de tenerlo claro), de “cuando fueron a por mí, ya era tarde”.

      No creo que esté de más tomar precauciones como las que tú tomas para ir al futbol. La dificultad, cuando eres negro… es que no puedes quitarte la piel…

  8. Pues yo tendría el mismo miedo si tuviera un hijo de “rasgos marroquíes” (lo que la gente presupone que son estos rasgos), pues tengo la sensación de que el racismo contra los “moros” es peor que contra los “negros”.
    La de veces que he oido que alguien “solo es racista con los gitanos y los moros”.
    A parte de estae punto, a mi también me preocupa mucho el tema, y mis hijos (9 años el mayor) ya han sido amenazados por adultos.

    • Sí, sin duda. Mi hijo marroquí tiene rasgos marroquíes (hay miles de personas que se le parecen en Marruecos), pero el tipo de “rasgos marroquíes” que compartimos los españoles (piel morena, pelo castaño, ojos marrones). No se le distingue a simple vista de cualquier otro compañero de su clase de origen español, de hecho, si no fuera porque tiene un nombre árabe, no creo que nadie pensara que tiene nada que ver con Marruecos. Me refiero a la gente de aquí, los marroquíes sí le identifican como autóctono, es curioso verles mirándoselo para intentar descubrir quién es y de dónde ha salido…

      Yo también creo que somos más racistas con los gitanos y los magrebíes. Pero esto no quita que un negro (o un chino, un pakistaní) sea más visible a simple vista: más fácilmente identificable como extranjero.

      ¿Y qué ha hecho tu hijo cuando le han amenazado adultos? Nosotros a esto no hemos llegado, al racismo sutil sí, desde luego, pero al directo, por parte de adultos, no.

      • Madre de marte, me ha hecho gracia lo que explicas de tu hijo porquè con mi hija pasa exactamente igual… Si la gente no lo sabe, nadie diría que es magrebí… y en cambio cuando estuvimos en Marruecos la identificaban claramente como una niña de allí… Yo le sé ver claramente sus rasgos berebers… pero esos rasgos no destacan en un país en que casi todos somos fruto del mestizaje.. Curioso que seamos en general tan racistas con un pueblo al que en el fondo nos parecemos tanto…

      • Curiosamente, somos más racistas con los que más cerca tenemos: gitanos y magrebíes. ¿Quizás tras el racismo no hay tanto miedo a lo distante como a lo próximo?

  9. Yo si les hablo de racismo a mis hijos negros (5, 6, y 8 años) todo el tiempo, no tengo mas remedio. Y les tuve que explicar que por ser negros deben hacer el triple de esfuerzo que los blancos, comportarse mil veces mejor porque seran estereotipados como criminals y ignorantes. Lo que a un niño blanco le perdonan, a ellos no y deben moverse con muchisimo cuidado. Triste pero real en EEUU.. en fin, en todos lados…

    • Imagino que en EEUU, se da el añadido de la presencia de armas en manos de población civil, que les sigue convirtiendo en dianas, como a lo de cualquier lugar, pero de algo mucho más peligroso… recuerdo (creo que lo leí en tu blog) la historia de aquel adolescente negro al que dispararon en una calle por algo tan inocente como llevar una sudadera con capucha…

  10. a mi cada vez se me acentua el miedo de esta sociedad donde vivimos, cuando veo crecer a mis hijas sobre todo la mayor que es adolescente ya y quiere ir a otros pueblos otros sitios, discotecas, sitios donde nadie la conoce como quien es me asalta tal temor que no me deja dormir, supongo que durara toda mi vida esto, aunque ella ha de hacer la suya y salir al mundo. una sufridora como todas vosotros

  11. Investiguen antes de escribir “notas” tan “profundas”, EL SKINHEAD NO ES RACISTA, los RACISTAS SON BONEHEADS; el Skinhead tiene raices negras es “fusion” de culturas urbanas jamaicanas e inglesas.

    No existen skinheads racistas; ya que el movimiento es de raices “negras”.

    Lo que existen son racistas que se visten como skinheads; osea BONEHEADS.

    La prensa, el cine sigue “crucificandonos” a los skinheads, y ni se dan por enterados de lo que en realidad es el skinhead.

    Si quieren saber un poco (bien explicado, pero faltan algunas cosas) vean el documental “Skinhead Attitude”, lo pueden encontrar en youtube.

    • Gracias por tu sarcástico comentario. El texto no pretende ser profundo, es curioso que te lo haya parecido.

      Estas distinciones estarán claras para los que pertenecéis a esta estética. Para el común de los mortales, buena parte de los skin heads son fascistas y racistas (y muy peligrosos). Como se desprende de la definición de la Wikipedia, por ejemplo. http://es.wikipedia.org/wiki/Skinhead

      De mis contactos no demasiado profundos en mi juventud con skinheads, recuerdo que los había racistas y no racistas; estos, en mi barrio, se hacían llamar redskins o sharps. En todo caso, los que los miramos desde fuera, difícilmente podemos distinguir si son racistas y agresivos o no hasta que sacan el bate de béisbol… y entonces es demasiado tarde.

  12. Raul_1969 dijo:

    Me ofende un poco la forma de hablar de los skinheads diciendo que son racistas aunque por otra parte te entiendo ya que poca gente sabe que los autenticos skinheads son antirracistas y no tienen nada que ver ni con la extrema derecha ni la extrema izquierda. Un skinhead es una persona que esta orgullosa de ganarse el pan con el sudor de su frente, una persona antirracista una persona que escuche, ska, reggae, rocksteady, oi!, que vista con botas y tirantes y se rape la cabeza. En cuanto a la pelicula esta bastante bien aunque si quieres ver una buena pelicula de cabezas rapadas te recomiendo this is england ahi salen skins de verdad y como nacieron los neonazis. Un saludo de un skinhead antirracista

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