familia monoparental y adopción

Soluciones

M., madre de una niña de 9 años, está preocupada porque su hija no sabe hacer problemas. No tiene ninguna dificultad para hacer las operaciones, ha memorizado las tablas de multiplicar, entiende lo que lee… pero se le resisten los pasos que tiene que dar para resolver, para buscar una solución.

Su marido, L., tiene una teoría de por qué le sucede: “Es que no dejamos que resuelvan nada solos. Yo de pequeño me subía a los árboles, por ejemplo, y tenía que pensar cómo bajar… a ellos se lo damos todo hecho”.

Me pareció una gran definición de lo que es muchas veces la infancia en el siglo XXI.

Y me hizo recordar la primera vez que B. fue solo a por pan y tuvo que decidir si se llevaba una barra larga o corta… o cuando tuvo que pensar una respuesta a la señora que le preguntaba qué hacía solo por la calle siendo tan pequeño (finalmente le dijo: “Soy bajito… ¡pero soy mayor!”)

B. lleva una semana yendo solo al colegio. Durante el curso ha ido ganando terreno, adelantándose a su hermano y a mí: primero se despedía a 5 minutos del cole, luego a 8, a 10, a 14, a 16… hasta que esta semana me reclamó “salir de casa solo”.

Curiosamente, después de 6 años peleándome con él para que estuviera listo a la hora de la salida (sin conseguirlo)… ahora está en perfecto estado de revista (y reclamando salir) cuando aún falta mucho para que abran la escuela.

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Comentarios en: "Soluciones" (23)

  1. Estoy de acuerdo con que debemos dar espacio a nuestros hijos para ser ellos. Sin embargo, creo que los problemas de aprendizaje tienen otras raíces. Yo recuerdo niños que compartían clase conmigo que tenían problemas de aprendizaje. Y las matemáticas eran odiosas para ellos. Su primera pregunta cuando veían un problema era: ¿es de sumar? (o de restar…). Esos niños tenían que buscar sus propias soluciones a sus problemas cotidianos, y eran muy buenos en encontrarlas. Tan buenos que todos han desarrollado su vida con más o menos los mismos problemas que los demás (evidentemente condicionados por su entorno, profesiones, vida familiar… como todos vaya). Supongo que una de nuestras obligaciones como padres es la de ayudarles a encontrar y desarrollar sus habilidades.

    • Esto me hace pensar en algo que le digo a veces a B., cuando se desanima porque en la escuela no llega al mismo nivel que sus compañeros: cuando termina la escuela, la vida es más fácil. Porque puedes escoger qué hacer – y hacer algo que se te da bien – y porque no se mide a todo el mundo por un único rasero… Lo cierto es que está bien relativizar los resultados escolares, … y es fácil hacerlo cuando no son buenos, pero quizás habría que aprender a hacerlo también cuando sí lo son, porque saber responder a las preguntas de los exámenes no es necesariamente una buena preparación para la vida…

  2. y a A. lo sigues llevando tú? mi hija (10 años) aún no va sola a la escuela, el año que viene, de momento aún prefiere ir conmigo.
    Lo que dices que ahora está preparado a la hora de salir…me da esperanzas! cada mañana es una batalla…y cómo cansa!

    • Sí, salimos 5 minutos después (porque B. se adelanta a la hora de salida lógica para llegar a las 9), y vamos charlando, en un tête-à-tête madre-hijo.
      A. también se prepara más rádido, cuando ve salir al hermano quiere salir… y ya pregunta cuándo podrá ir solo (le he dicho que a los 8, como B.; siempre estamos a tiempo de adelantarnos si lo veo claro antes… él piensa que los 6 sería una buena edad…)

      • Me pasa lo mismo con mi mini que en mayo cumple 6 y él ya quisiera ir solo o con su hermana, pero no quiero darle esa responsabilidad a la mayor. Nosotros vivimos en ciudad de 30.000 habitantes y mi hija que tiene la misma edad que B. a los 7 fué alguna vez sola, a los 8 también y ahora que en verano cumplira 9 casi siempre le apetece que vayamos los 3 juntos. Pero que tenga la confianza de saber hacerlo considero que es positivo. El otro día los deje jugando a los dos en el parque de bajo de casa y cómo mi hija vió un niño que estaba empezando a generar conflicto y mal rollo enseguida volvieron a casa. El pequeño no comprendía porque yo les dije que L había sido muy inteligente apartandose de los posibles y probables conflictos que podía generar ese mayorzote. Si les dejamos que practiquen adquieren tablas y para mí esas lecciones son muy valiosas.

      • Yo a veces les dejo (hago) ir a comprar juntos, porque A. se muere por ir ganando independencia… pero rutas más largas no, porque como tú dices, es una responsabilidad excesiva para el hermano mayor. Y más cuando el pequeño (en nuestro caso), no siempre responde a lo que se le dice.

  3. Quizás por el momento vital que atravieso, yo creo que todos sabemos cosas que no sabemos que sabemos (aclaro que a veces saber, es saber donde encontrar, como buscar…). Creo que tiene que ver con que nos centramos en el resultado y nos olvidamos de los procesos que nos acercan al conocimiento o a los logros en general. Un niño con dificultades de aprendizaje llega más lento, llega por otra vía, no llega a esto pero sí a lo otro, necesita otras cosas como complemento y somos los que les rodeamos (padres, maestros, amigos…) los que somos más torpes en nuestra forma de enseñar (porque no es la más obvia). A H. le cuestan los problemas y desde que veía uno salía corriendo o se rendía…tras unas semanas de “redefinición”, paciencia y serenidad de ambas partes estamos descubriendo que podemos llegar a las soluciones, aunque sea un problema…

    • Me gusta esta idea… la de que hay diferentes vías de llegar al mismo resultado. Yo recuerdo haber aprendido a hacer lazos de zapatos de una manera distinta a la que me enseñaron: la “oficial” no me salía, no conseguía interiorizarla, y “creé” otra que llegaba al mismo sitio. Cuando mi hijo B. aprendió a hacer lazos… ¡lo hacía de una tercera manera, distinta a la que me enseñaron y a la que usaba yo! Y al final, los lazos son todos iguales.

  4. Es cierto que cada niño o niña, cada persona, puede aprender diferentes cosas de diferentes maneras. A veces nos obcecamos en enseñar con los métodos que a nosotros nos funcionan y nos olvidamos de que algún día nos salimos de la norma e intentamos aprender de otro modo distinto al que nos intentaban enseñar.
    A mi hijo le ocurre una cosa curiosa detectada además por su profesora de música y que, efectivamente, yo he comprobado. Cuando explica una cosa en clase para todos mi hijo se encuentra perdido, no entiende lo que se le intenta enseñar. Sin embargo, si se sienta a su lado y se lo explica exactamente con las mismas palabras pero solo a él lo coge a la primera. Intento buscarle explicación, imagino que le falla la concentración, si el mensaje no va directo hacia él se dispersa, se entretiene, se aburre… esa es la impresión que tengo pero no estoy segura.
    Por otro lado, madredemarte, qué edad tiene B.? Yo aún encuentro a mi hijo muy pequeño para dejarle ir solo al colegio (tiene 9) pero a veces me pregunto si reconoceré el momento en el que deba comenzar a darle esa autonomía…

    • Lo emocional es importantísimo para poder aprender. Que alguien esté a su lado, pendiente de él… marca una diferencia emocional importante.

      Mi hijo va a cumplir 9 ahora. No sé si le habría dejado ir si me lo hubiera pedido a botepronto, o si no fuera yo detrás con su hermano pequeño… no ha sido un corte limpio, un día de ir acompañado y al día siguiente solo, sino que paulatinamente a lo largo de este curso ha ido adelantándose cada vez un poquito antes: primero a una esquina del cole, luego 3 esquinas antes, etc etc etc.

      El hecho de que el camino por el que vamos lo frecuenten muchos niños de su colegio, muchos acompañados de adultos, y otros solos, también ha hecho más fácil tomar esta decisión.

      • Nuestro caso ha sido idéntico, es algo muy gradual. Un día va unos metros delante, otro día hay más cantidad de metros, otro cruza una calle, al otro dos y así ves que la personita tiene sentido común y se merece la confianza de hacerlo solo.

      • Claro… yo creo que lo difícil es llevarlos de la mano hasta que llegan a la adolescencia, y entonces, soltarlos de golpe… ¿Cómo van a manejarse en grandes distancias si no han ido aprendiendo a gestionar las chiquitas?

      • En el parque hoy comentabamos algo de eso. Pasan de ir cogidos de la mano a la moto, saltandose el importante paso de ir en bici. Quien dice moto, dice discoteca, noches, botellón. Sin antes haber ido a comprar el pan. De nada a todo. Esas montañas rusas no deben ser faciles de caminar. ¿No creeis? un amigo me decía que a su hijo (7 años) ya lo ha atropellado un coche dos veces. Más que dejarles o no dejarles es infiltrar sentido común para que tengan la precaución y cuidado que tenemos los mayores cuando cruzamos una calle. ¿Ellos no son capaces? ¿son tontos? ¿pueden ser medalla de oro en el cole, sacar sobresalientes y no ser capaces de cruzar la calle? No sé…

      • Pues sí. Y a la vez les dejamos que se manejen completamente desasistidos en el mundo cibernético… Qué contradicciones, ¿no?

  5. Es cierto que a veces los sobreprotegemos, pero creo que ahora el mundo es más complicado y difícil. Existe mucha competitividad, exigencia y lo que importa es el final y no el camino que se recorre, cuando debería ser tan importante lo uno como lo otro.
    Me ha encantado la respuesta de B. “soy bajito, pero soy mayor”

    • Yo no creo que el mundo sea más complicado y difícil: creo que era infinitamente más difícil hace unas cuántas décadas, no quizás cuando nosotros éramos niños, pero sí cuando lo eran nuestros padres, nuestros abuelos… y muchos niños de clase obrera (la mayoría) empezaban a trabajar en fábricas, talleres, campo, cuando eran aún pequeños, cuando no se sabía qué se iba a comer al día siguiente, la economía era de subsistencia y se vivía al día…

      De hecho, tengo la intuición de que el problema es justo al contrario: la vida es demasiado fácil, y esto nos hace tener miedo a cualquier imponderable, cualquier cosa que escape de nuestro control… vemos peligros en todas partes (quizás porque venimos de milenios donde el instinto de detectar el peligro ha sido imprescindible para la supervivencia).

  6. Yo soy profe particular y he encontrado muchos casos de niños que sabiendo operar bien, no sabían aplicar los conceptos a un problema y era porque no habían entendido para que sirve cada operación. En algunos casos la solución era tan simple como coger una caja de lápices, sentarse en el suelo y decir toma dos lápices, si te doy dos más, cuantos tienes? Que ha pasado? Y si tienes 13 y los tienes que repartir en 3 cajitas cuantos sobran?
    Parece una tontería pero ver de forma practica lo que es una operación, les ayuda luego a usarlas en problemas teóricos.
    Es un ejemplo, pero en los coles se da mucha teoría y explicaciones que muchos niños no comprenden, y si no entienden la base, luego se atascan.

    • Yo usé el sistema lápices (también con garbanzos o pasta de sopa) con mi hijo mayor a la hora de explicarle las operaciones, porque detecté que cogía fácilmente la mecánica (te sentabas a hacer una hoja de operaciones y después de resolver juntos las dos primeras, pillaba como hacer el resto), pero no era capaz de entender qué estaba haciendo (si había una operación que se salía de esa primera mecánica, la hacía igual, sin importarle que funcionara de otra manera).

      Yo fui a un colegio muy hippie en los 70 (mucho más moderno que el colegio al que han ido mis hijos 30 años más tarde), y cuando hacíamos problemas, nos los hacían descomponer en 1) datos 2) incógnita 3) operaciones 4) resultado. Luego, siendo yo también profe particular, me sorprendió que los niños tuvieran que resolver problemas sin tener este esquema en la cabeza, con lo cual muchos (los que necesitaban profe particular, al menos) no sabían ni qué les preguntaban ni con qué datos contaban. Igualmente, me sorprendió que en muchos colegios no enseñen a hacer esquemas, a distinguir lo esencial de lo accesorio… muchas de mis clases consistieron precisamente en esto, y uno de los mejores piropos que recibí de un alumno fue “si a principio de curso hubiera sabido lo que sé ahora, ¡no habría suspendido nada!” (pasó el curso, C.O.U., con buenas notas y ahora es violoncelista).

      • A mi también me enseñaron a hacer los problemas separándolos en datos, operaciones y resultado explicado. En cambio solo se lo piden a algunos nenes.
        A mi nunca me enseñaron a resumir, ni a sintetizar y creo que hubiera sido algo importantísimo y lo haría mejor que habiendo aprendido por mi cuenta.
        Por tus post se deduce que B. no es como el sistema quiere, ojalá fuera posible adaptar el aprendizaje para sacar lo mejor de cada niño, individualizarlo, espero que tu peque no salga muy frustrado de la etapa escolar 🙂

      • Esto espero yo también. Que entienda que los resultados escolares tienen una importancia relativa.

    • Cuando estudiaba a veces ayudaba a amigas si no comprendían algo de matemáticas (en la escuela era muy buena con las matemáticas). Mi experiencia es que les contaba lo mismo que nos había contado la maestra (o el maestro) en clase y casi siempre acababan comprendiéndolo. Quizás ponía alguna cosita de mi parte, algo que me ayudase a mi a comprender el problema, pero creo que básicamente decía y hacía lo que nos habían enseñado en clase. Quizás era el factor emocional que decía Madre, el que ayudaba a mis amigas. También es cierto que de muy pequeña había tenido una profesora que no nos dejaba empezar ningún problema ni acabar una lectura sin hacer el “dibujo.” Nunca he sabido dibujar, pero esas representaciones de lo que decía el problema o la lectura me acompañaron siempre (y las utilizaba en mis explicaciones). Todavía ahora hago (como mucha gente) dibujos o esquemas cuando no acabo de entender/saber… lo que sea…

      • Yo creo que cuando acabas de aprender algo (y por tanto entender algo que no sabías poco antes), te es muy fácil ver los mecanismos por las cuáles se entiende este algo, y por tanto, transmitirlo… Al menos a mí me sucede.

        También creo que aprender a hacer resúmenes, por ejemplo, es muy útil (distinguir lo esencial de lo accesorio) y nunca he entendido a las familias que permiten a sus hijos (o lo hacen ellas mismas) buscar resúmenes en Internet. No tiene ningún sentido el ejercicio si no lo haces tú mismo, ¿no? si no lo piensas.

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