familia monoparental y adopción

Recuperando terreno

Hace 2 años y medio escribí una entrada sobre las cosas que había perdido con la maternidad. No eran pocas, y muchas me dolían más de lo que es políticamente correcto reconocer.

Ahora, B. está a punto de cumplir 9 años y A. tiene 5 y medio, y aunque aún hay cosas que echo de menos de mi vida sin hijos, sí me doy cuenta de que hemos ido recuperando terreno.

Sigue siendo difícil trasnochar, cambiar los horarios de comida y de dormir (o hacerlo sin pagar precios que todavía son altos), pero ya podemos improvisar, tomar decisiones sobre la marcha y cambiar de planes sin que sea una tragedia.

Los niños duermen de vez en cuando en casa de amigos, y esto da a las noches libres una dimensión que antes no tenían: sin el agobio de estar pagando canguro o de ir a ser despertada a primera hora de la madrugada.

Tienen vida social propia y esto me regala, de vez en cuando, una tarde libre, un día con uno solo de ellos y hasta un fin de semana entero de vida de persona adulta.

Las caminatas siguen sin ser tan largas como me pide el cuerpo… pero en bici se llega bastante lejos, que tampoco está tan mal.

He vuelto a hacer siestas. Cuando estoy en casa no tengo que estar pendiente todo el rato de ellos, y puedo echarme en el sofá, leer o hablar por teléfono.

Empezamos a ver exposiciones, siendo conscientes de los límites que marcan sus edades; el cine ya no se limita a las sesiones de dibujos animados.

Tenemos conversaciones cada día más interesantes. Más que las que tengo con algunos adultos.

Siempre supe que esa intensidad de los primeros años de maternidad era una fase, y esto me consolaba; pero a la vez, me resultaba muy difícil entender desde lo emocional que iba a terminarse…

…y hasta iba a echarlo de menos.

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Comentarios en: "Recuperando terreno" (20)

  1. Y es que somos así….
    “Ay!…cuando sean un poco mayores ya voy a poder hacer esto y lo otro…Pero….qué pena que crezcan tan rápido”….

    • En realidad no me apena… todavía no. A medida que crecen, me van gustando más… Eso sí, a veces pienso que me gustaría tener otro sólo para hacer bien con él lo que hice mal con los que tengo… (pero va a ser que no, que conste; e igualmente haría mal otras cosas, sólo faltaría).

  2. Yo no echo nada de menos esa fase infantil… Disfruto mucho de mi hija con casi siete años, y llevo haciéndolo dos… Liberarme cada vez más de la intendencia y disfrutar de un ser cada día más autónomo, y más sorprendente, me resulta un regalo. Y mientras todavía siga siendo taaaan mimosa y cariñosa, seguiré sin echar de menos la primera infancia… Una amiga me dijo una vez que la mejor edad de los niños era de los seis a los doce años, y pensé, “baaah, si cuando son bebés es cuando son ideales”, pero cada día estoy más de acuerdo con ella… 

    • En esto estoy yo: con los 5 y pico de mi pequeño, y los casi 9 del mayor, aún son muy pequeños,, muy mimosos… y a la vez, son autónomos y menos dependientes. Pero lo que me gusta no es tanto lo que puedo hacer sin ellos (aunque sea en su presencia, en casa, en la plaza), sino cómo cada día son más interesantes las cosas que podemos hacer juntos.

    • Por cierto, hace poco un amigo que tiene 3 hijas ya adultas (la más joven de unos 20), me decía “te dirán que disfrutes ahora de ellos, que es la mejor edad… ¡y no es verdad! sigue siendo magnífico cuando crecen, cuando llegan a la adolescencia y puedes empezar a compartir cosas adultas con ellos, cine, libros, música!”…

      Espero que tenga razón y que siga pareciéndome una ganancia cada año que cumplen…

  3. Por supuesto…a mí cada día me encantan más…y los veo tan mayores (5 y 9)…y veo como se van haciendo personitas, y charlamos y me cuentan sus cosas, sus ideas, sus planes….pero también me encantaban hace 1 año y hace 2….
    En fín…que cada día me enamoro de ellos.
    Y además es que….de día en día se nota como se van haciendo mayores….si comparo el principo de curso con este momento, sólo han pasado 7 meses pero…..crecen y maduran tanto…..

  4. Pues los mios tienen 2 y medio y 1 y medio…y no veo la luz al final del tunel! (Hay que anadir que paso fuera de casa 9 horas al dia, pero que tengo un marido 10!)

  5. Las mías tienen 10 y 8, la verdad es que me parecen mucho más interesantes ahora, más estimulantes…aunque la preadolescencia empiece a hacer estragos. Las necesidades a esta edad son diferentes, empiezan a adquirir autonomía, pero también son mucho más exigentes y críticas. Eso sí, es una aventura ver como van creciendo. ¿Cómo serán de mayores? Qué curiosidad!

  6. Madre mía, ante todo resaltar el tópico de cómo pasa el tiempo, sí, una barbaridad.
    Pues yo no echo de menos la etapa de bebé de mi hijo, que va a cumplir 5 años (ni me lo creo todavía!!!), pero sí he echado de menos el poder haberla vivido otra vez con otro bebé, desde otro sitio, no sé si para hacer las cosas mejor, pero sí quizá con otra tranquilidd, con otra experiencia, sabiendo “un poquito más” de esa etapa.
    Lo que me chifla es crecer junto a un ser humano tan pequeño, verle la evolución en todo: fisicamente, cuando se pone un pantalón que ves que ya le va pesquero, cuanod dice: mamí ya te llego más arriba del ombligo. Y sobre todo, lo que comentais, esos planes que van cambiando, que hacen que tú evoluciones también, que vayas cambiando patrones que ya no sirven, que se pueden ver películas ya no sólo de dibujos, que pregunte algunas cosas de las noticias… es como reinventarse continuamente. Y nunca nada me había parecido tan fascinante, cada día más, cada día más… Me chifla!!!!
    Preciosa entrada, madre. bsss

    • Yo creo que el primer hijo es una maravilla, cada cosa es nueva, todo es una primera vez… el segundo, sin embargo, lo disfrutas más, porque tienes más perspectiva, más experiencia, sufres menos, sabes que las cosas mejoran o tienen menos importancia al pasar el tiempo, y también cuidas más de no perderte nada porque te acuerdas de lo rápido que se pasa…

  7. Pues yo cada día puedo hacer más cosas con mis hijas y lo disfruto mucho, peeeero mi hija mayor tiene ocho años, y sólo la adoptamos hace 3 y, la verdad, muchas veces sufro por lo rápido que crece, por lo poco que voy a aprovechar su infancia.

    • Mi hija tiene ocho y vino hace solamente un año. Su evolución tanto física como mental ha sido de unos tres años… Se me ha hecho mayor de repente! Hemos pasado la etapa del porque, la de preguntas continuas y los desplantes de casi preadolescente en UN AÑO. De bob esponja y calliou a las series del Disney Chanel. De los canta juegos al baile del caballo… Un año nos ha dado para mucho y es maravilloso ver como ha florecido en tan poco tiempo aunque eso me hace añorar todavía más el tiempo previo k no pude estar con ella.

    • Bueno, yo creo que en el caso de adoptar niños que son mayores de lo que preveíamos o creíamos, sí hay un décalage difícil de gestionar. Tengo unos amigos que adoptaron a una niña de 2 años… que parecía de dos años, pero en realidad tenía 5. La comida, el afecto, el curar una serie de enfermedades que tenía, la hicieron recuperar su tamaño en un año, así que al cabo de este tiempo tenía 6… y la madre decía que sentía que le habían robado la infancia de su hija, se miraba la ropa del año anterior y le resultaba increíble. Tiene que ser muy complicado de asumir…

  8. Yo no echo mucho de menos mi vida anterior. Llevo un buen rato dándole vueltas, y solamente se me ocurre una: dormir. Pero dormir de verdad, sin límite. También me gustaría viajar como antes, pero eso no tiene solución ni en sueños..

    • Yo aún echo de menos dormir… pero también esas pequeñas cosas, más que las grandes, a las que aludía en la primera entrada… muchas han ido volviendo a entrar en mi vida, pero de algunas (¡ir al cine!) aún siento mono.

  9. Yo lo que más echo de menos de mi vida anterior es viajar, pero si pienso en ello ahora sólo me apetece hacerlo con mis hijos, al menos de momento. Yo tengo la suerte dormir fenomenal, gracias a que ellos duermen 10 u 11 horas del tirón practicamente todos los días. Si, pienso a veces en el cine, esa pelicula que estrenan y me gustaría ver, yo iba mucho sola al cine, pero no se que transformación he sufrido que si pienso en ir y dejarlos a ellos, me entra pereza y me digo que no vale la pena que ya la veré en otra ocasión. No sé si esto será demasiado bueno pero por el momento es lo que siento. De lo que si me gusta disfrutar es de una caña en una terracita con algun/a amigo/a, eso si con los niños en mi campo visual pero sin que estén demandando mi atención continuamente y por suerte esta etapa YA HA LLEGADO (3 y 5 años y ya algo independientes).

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