familia monoparental y adopción

¿Es pedir demasiado?

Antton Zabala, adoptado adulto, ha escrito este texto sobre la diferente manera en la que tratamos los lazos familiares en caso de adopción que en ausencia de esta. Me pareció muy interesante y le pedí permiso para publicarlo aquí.

Cuando una pareja con hijos se rompe todos estamos de acuerdo al decir que lo más importante para que el sufrimiento de los niños sea mínimo es que se siga trabajando una cordial armonía entre los padres. Una madre nunca debería hablar mal de un padre y viceversa. Se crean espacios compartidos para que los niños disfruten de ambas compañías de manera plena, incluso cuando los padres rehacen lazos afectivos creando nuevas familias con diferentes compañer@s nadie pone ni esta máxima en duda ni el grito en el cielo. Nadie.Resulta chocante comprobar lo fácil que esta sociedad moderna en la que vivimos ha aprendido a asimilar la existencia de parejas que viven con hijos de distintos matrimonios. Resulta chocante comprobar la naturalidad con la que estos matrimonios hablan de la procedencia de sus hijos no biológicos y de sus verdaderos padres o madres… Chocante si, chocante…

… Y es chocante porque si nos ponemos a comparar con hijos adoptados la máxima de proteger el sufrimiento de los pequeños debería ser igual y no lo es. ¿Acaso no necesitarían los hijos adoptados el mismo contacto entre su familia biológica y su familia adoptiva?, ¿acaso no sería bueno que existiera la misma naturalidad al hablarlo?, ¿acaso no necesitarían mantener su identidad?… A ningún padre divorciado le he visto cambiar el nombre de origen de su hijo porque a su nueva pareja no le guste o le resulte de pronunciación complicada… ¿Sienten miedo de perder a sus hijos los padres que saben que viven con otras figuras paternas? Tal vez sí pero tienen que aprender a gestionarlo por el bienestar de sus hijos…

Me gustaría que esta sociedad supiera aceptar ciertas cosas con la misma naturalidad que ha aceptado muchas otras. ¿Es pedir demasiado?…

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Comentarios en: "¿Es pedir demasiado?" (90)

  1. … estoy de acuerdo en parte, pero no creo que sean comparables los dos casos al cien por cien. Que conste que yo soy de la opinión de mantener ese “vínculo”, ese “contacto”, en la medida que se pueda. De hablar de la familia biológica, de tenerla presente en la medida en la que crea que es beneficioso para mi hijo. No tengo miedo, no les siento competencia, les siento una parte importante de la vida de mi hijo y, por lo tanto, de la mía.

    Pero tengo mis dudas de que se pueda comparar a una separación de padres de mutuo acuerdo. En la adopción no hay una separación de otros que repercute en el hijo que, además, se quedará con uno de los dos y al otro verá con asiduidad en el mejor de los casos. En la adopción hay un abandono, hay una voluntad expresa de los padres biológicos de dejar, de separar. No entro en los motivos que llevan a eso; en muchos casos puede ser el resultado de fuerzas mayores y una enorme pérdida para los padres biológicos. Sin embargo a veces puede darse por negligencia, o puede haberse separado al menor de su familia biológica por su propio bien… cada caso tendría que ser estudiado y considerado de forma individual pero, en cualquier caso, el de la adopción puede ser un tema mucho más complejo y con muchas más aristas que el de una separación (además maravillosa y bien avenida).

    • Bueno, yo creo que nadie cree que sean dos situaciones idénticas, tampoco Antton y desde luego, no yo; hay diferencias, pero también hay semejanzas, y en esas se fija para poner el dedo en la llaga, una llaga que aquí hemos compartido muchas veces.

      En las separaciones amistosas (ojalá fueran así todas), hay un espacio para las dos familias, a veces idéntico (custodia compartida) otra veces distinto (cuando el niño vive con uno de los padres y el otro lo ve unos días a la semana o al mes), pero en ambos casos hay espacio para ambos y a nivel jerárquico están en igualdad de condiciones. En todas las separaciones, incluso en el peor de los casos, se reconoce la existencia, la presencia (o la ausencia), la importancia del otro progenitor, se habla de él (aunque sea mal), no se le niega el título de padre o madre… Y en casi ningún caso de separación se considera que hay que cambiar la identidad del niño, ni los apellidos ni por supuesto el nombre. Nos llevaríamos las manos en la cabeza si así fuera… y en cambio, nos parece normal hacerlo con un hijo adoptado. ¿Es su identidad menos importante?

      Yo sé (porque hace tiempo que te leo) que en tu caso, como en el mío, la familia biológica tiene un espacio, se les nombra, no se les niega su papel, su lugar en la familia; pero hay muchas familias adoptivas que pretenden hacer con la adopción un corte limpio, que todo lo de antes desaparezca, incluso familias que llegan a borrar información que quizás (tengo mis dudas) es legítimo que guarden mientras sus hijos son pequeños, pero que no es de ellos, de los padres, sino del niño, y debería estar a su disposición para cuando la necesiten o la deseen…

    • Y que

  2. Puuuufff… No sé cómo llegue aquí: http://www.telecinco.es/salvame/2013/marzo/28-03-2013/gisela-biologica-zeus-tous-abandonada_0_1588650586.html justo media hora después de terminar el libro, recomendado por tí “¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?”… Estoy revueltísima. Demasiada chicha para tan poco cerebro, el mío.

  3. Mmmmm!
    No estoy de acuerdo. No tiene nada que ver ser hijo de unos padres que de mutuo acuerdo se divorcian…que ser un niño sin familia biológica y que llega a la adopción.
    ¿Mantener contacto con la familia biológica?
    No siempre es lo mejor para el niño. Lo que prima es el interés del menor…y en muchas ocasiones lo mejor para el menor es separarlo de esa familia biológica.
    ¿Mantener la identidad?
    La adopción proporciona seguridad juriídica. Pasas a formar parte de una nueva familia y se rompen los lazos con tu familia biológica (lazos jurídicos).
    ¿Mantener el nombre?
    Sí. Considero que eso sí es lo mejor para el niño. su nombre. Pero sus apellidos no.
    Nada que ver un divorcio con una adopción.

    • Por favor, no nos comamos algunos patrones inamovibles. Todos los niños, incluso aquellos que llegan a la adopción, tienen familia biológica. Todos. Repasa tu texto y léelo despacio, seguro que encuentras la nota discordante.

      Esta claro que prima el interés del menor. ¿Pero qué ocurre cuando se convierte en adulto, tiene capacidad suficiente como para digerirlo y quiere saber más? ¿Quien forma a sus padres para hacer frente a esa situación?… Será un momento muy frustrante… ¿O no?

      Dices que lo mejor es separarlo de su familia biológica… ¿Tienes hijos?… Ponte por favor mentalmente en una situación extrema de tener que darlos en adopción…

      Es verdad, nada tiene que ver un divorcio con una adopción. Simplemente era una absurda reflexión tras el visionado de un spot publicitario en el que un padre conduciendo un Renault Megane scenic recogía a muchos niños y aclaraba después que era divorciado y que no todos eran suyos… Divorciarse en este pais hace 30 años era una mancha. Dar un niño en adopción también, adoptarlo un oscuro secreto… a voces.

      • A mí no me parece nada absurda (por esto te pedí permiso para publicarla). Me parece provocadora: provocadora de reflexiones, que nunca sobran. ¡Gracias!

      • Hola Antton.
        Tengo 2 hijos adoptados y ambos tienen familia biológica, por supuesto, siempre la hay, aunque padre y/o madre falten sioempre habrá tíos, abuelos….Pero aunque estén….no siempre lo mejor para el menor es continuar en su compañía…por su integridad física, mental…y demás.
        Mis hijos saben que no nacieron en el aeropuerto ni el día en que nos encontramos, saben que hay un antes, por supuesto. Eso lo resepto al máximo, es su vida, mantienen sus nombres, conocen sus orígenes, saben donde nacieron…
        Hay una diferencia entre “dar un hijo en adopción” y “que la administración, por el bien del menor, te quite la custodia de tu hijo para darlo en adopción”
        ¿Qué derecho pueden invocar esos padres para, años después, reiniciar el contacto con sus hijos?

    • Ningún niño no tiene familia biológica. Todos la tienen, casi todos tienen a alguien vivo, en algunos casos, que les quiere aunque no les pueda cuidar, e incluso si estuvieran todos muertos, han existido y merecen tener un papel en la vida de nuestros hijos.

      Es posible que en algunos casos sea mejor para el niño mantenerle separado de su familia biológica, como puede serlo separarle de un padre (o madre) maltratador… pero, ¿por qué asumimos que es así en todos los casos? ¿Qué grado de separación es el deseable? Entre borrar la familia biológica y compartir la custodia hay muchos términos medios que merecen ser estudiados.

      Estoy de acuerdo en que el cambio de apellidos se hace para dar seguridad jurídica, se hace para que el hijo adoptado sea hijo igual que si hubiera nacido en la familia en la que vive. Sin embargo, creo que los datos biológicos no deberían ser borrados en ningún caso, y el niño debería poder tener acceso a ellos independientemente de a si sus padres adoptivos les parece bien o mal.

      • … releyendo esta entrada, que no tuve tiempo hasta hoy de ver los comentarios, puntualizaría aún más tu propuesta. Yo diría que no deberían de adoptar los padres a los que les pareciera mal que el niño tuviera acceso a los datos.

      • Pues sí, seguramente.

  4. Yo tampoco creo que se puedan comparar las dos cosas. Creo que se deben tratar los orígenes del hijo con naturalidad y que se sienta orgulloso de su país, lengua y cultura, incluso si es su deseo visitarlo. Pero lo de mantener el contacto no lo termino de ver. Una cosa es la adopción= darle una familia a un menor que no la tiene (o la tiene pero no puede ni está previsto que en un futuro próximo pueda formar parte de ella) y otra es la acogida o el apadrinar, en la que, por los motivos que sea, es una cuestión temporal el que esté separado de su familia. Lo de mantener el nombre depende. Mi hija mayor aunque fue adoptada con 7 meses, le mantuvimos su nombre
    original porque era sencillo de escribir y pronunciar en español, (y nos gustó que también importa) pero si el nombre hubiera sido complicado, o directamente feo se lo habríamos dejado de segundo.

    • Yo creo que sí se pueden comparar: para ver las diferencias, que las hay, y las semejanzas, que también las hay. Al menos a nivel simbólico.

      Yo creo que ahora sólo concebimos estos dos modelos: adopción que corta los lazos con la familia biológica, y acogimiento, que no los corta (y que puede ser una separación sólo temporal). El apadrinamiento creo que es otra categoría que no entraría aquí, no tiene nada que ver con ahijarse… Pero que podríamos inventar, y de hecho hay familias que están / estamos pensando un tercer modelo, a medio camino entre ambos, en el que el niño pueda tener lo mejor de cada caso: la seguridad jurídica y emocional de la adopción, pero la conexión con sus orígenes de la acogida.

      Y en esta última línea va el escrito de Antton y creo que es un buen punto de partida para reflexionar al respecto.

  5. Lyd dice “En la adopción hay un abandono, hay una voluntad expresa de los padres biológicos de dejar, de separar” Pero esto no es cierto. ¿con tus hijos o los hijos de los que escriben en este blog ha sido así? ¿saben de verdad que fueron separados por causas mayores?

    En algunos casos puede que si, pero no en otros y está generalizando, posiblemente para tener su conciencia tranquila, es erróneo decir estas cosas, sobre todo con los miles de casos tanto a nivel nacional como a nivel internacional que han salido a la luz y los cientos que se han demostrado que no ha habido voluntad expresa de separa ni de abandonar, ha sido por mano ajena, ¿es tan difícil es aceptar que puede que algunos de los hijos adoptivos que tienen hayan sido separados a la fuerza?

    Cuando habla de negligencia de la familia biológica o fuerzas mayores para separar a ese hijo……. por el tono del escrito está todo el tiempo a la defensiva, comprendo que no es plato de gusto no haber parido a sus hijos, lo siento de veras, pero no le estas haciendo ningún favor a tus hijos con estas opiniones, ellos obviamente no las leerán, pero las finas antenas infantiles leen sin necesidad de tener un texto delante, las actitudes racionales pero sobre todo las actitudes del subconsciente de sus padres adoptivos son las que van dictando a un niño muchas cosas en su vida, sobre todo.cuando es sobre temas tan delicados Las personas no se pueden escudar en que un niño o cincuenta hayan sido separados de sus familias biológicas, no se si se da cuenta que en algunos casos es necesario, pero en la mayoría de ellos no es necesario, si se pudiera contar con los cauces necesarios para mantener a la familia unida y sobre todo con la voluntad de las instituciones para este fin sería muy diferente, siento decirte que debido a mi trabajo he visto muchas veces la multitud de excusas que se ponen para separar a un bebé de su madre por los motivos mas peregrinos, incluso a sus hijos mas mayorcitos, es peor el remedio que la enfermedad, piensa que si en nuestro país se le ha cambiado la cara y se le ha hecho un lavado a las instituciones…….. el lavado es para la galería, ¿como estamos seguros que las del exterior son seguras, fiables y transparentes?

    De verdad que cuando oigo hablar o leo “en interés del niño” ¿es realmente en interés del niño o de los adultos?, no se………. Luz habla tajantemente del interés del niño ¿como sabe que no es lo mejor mantener la relación con la familia biológica? siento nombrarte pero has propiciado el tema con los comentarios, estos comentarios me suenan a las típicas frases que se han usado toda la vida para obviar las realidades que se han escondido y que desgraciadamente a día de hoy se siguen escondiendo, jurídicamente para el bienestar económico del menor es normal cambiarle los apellidos, ¿pero emocionalmente? hay dos tipos de identidades, las jurídica y la humana, ambas están a veces unidas y a veces separadas, no considero que la identidad jurídica deba interferir en la identidad humana, he visto a lo largo de los años personas que cuando han podido recuperar su identidad de origen se han cambiado los apellido, se han vuelto a poner los originales, otros que han seguido con los que tenían, hay de todo y no es necesario que les vaya mejor o peor en la adopción, solo es cuestión de como se han sentido y se sienten una vez que han conseguido saber la realidad de su vida y que pasó para terminar lejos de su familia biológica.

    Comparar un divorcio sea de mutuo acuerdo o no con una adopción no es tan descabellado como parece, en ambos casos hay ausencia ya sea prolongada o no, en ambos casos hay un lucha por ese menor, los resultados fuera de esto son distintos pero si que se puede hacer una comparativa.

    Siempre he visto y veo, ya sea en la adopción como en otros casos una lucha de posesión, nadie puede poseer a otro ser humano, menos todavía tener ese sentimiento porque no es un objeto, he leído infinidad de opiniones de padres adoptivos, he hablado con infinidad de padres adoptivos………. incluso con padres de acogida, el sentido de la posesión es fuerte, pregunto ¿se creen los poseedores de sus hijos? ¿no los ven como individuos únicos e irrepetibles y ajenos a su persona?, en las familias biológicas tanto las que podemos considerar normales como las que puedan tener problemas o las conflictivas el sentimiento de posesión es muchísimo menor, en la mayoría de los casos tienen la certeza absoluta que por ser sus hijos no tienen que ser como ellos, ni pensar como ellos ni actuar como ellos, por decirlo de alguna manera les dejan una cierta autonomía y muchas veces aceptan hasta con una cierta gracia que ni se les parezcan, ¿porque no puede ser igual en las familias adoptivas? se que como es visible cuando tienes un niño negro o chino ahí no pueden hacer nada, pero cuando es blanco la cosa cambia.

    Antón con el que tuve hace tiempo el placer de intercambiar algunos correos habla como habla con causa y razón, no voy a desvelar sus circunstancias pero en este caso se la doy.

    Una anécdota para el final, tuve el dudoso honor hace poco de recibir en mi despacho a una abuela, señora mayor y pobre, reclamaba poder ver, tratar y querer a su nieto, se lo habían quitado a su hija cuando nació, esta parte de la historia no la cuento, ya que no le concedieron que la familia extensa se hiciera cargo del bebé, necesitaba tener ese contacto y nunca nadie renunció a él, después de una interminable charla solo quedó el recurso sabido de rellenar multitud de papeles para empezar un largo y tedioso proceso que no la va a conducir a ninguna parte porque nadie le va a conceder nada, tiene ahora otros padres hace apenas pocos meses que se niegan en redondo a que su nuevo hijo tenga otros abuelos distintos a los que le entraron en el paquete, ¿que harán ustedes si de repente se encuentran que otra abuela quiere ver, tratar y querer a ese hijo?

    Saludos cordiales.

    • No creo que deba generalizar. No todos los padres que adoptamos queremos “poseer a nuestros hijos” y dejamos que se desarrollen como individuos que viven en sociedad. Y tampoco todos los padres que adoptan hijos de su misma raza quieren que se les parezcan sí o sí.

      Yo, por mi trabajo, también trato con familias y en muchos casos hay menores que están siendo maltratados (tanto por acción como por omisión porque no dar afecto, cuidados, educación etc… también es maltratar) y según la tendencia actual de que “es lo mejor para el menor” se intenta que se haga cargo del niño la familia extensa que en algunos casos no supone sino que se vaya a vivir con la abuela al piso de abajo.
      Evidentemente hay familias que atraviesan momentos difíciles y el estado debería apoyarlas para que superen ese bache y puedan volver a cuidar de sus pequeños. Pero en otros muchos los hijos se tienen por “accidente”. No son buscados ni deseados. Proceden de familias desestructuradas. De madres casi adolescentes. De parejas con múltiples adicciones y sin medios económicos, instinto paternal, ganas de hacerse cargo. Y los niños acaban en un centro y con suerte los visitan una vez al año. No creo que para que una abuela, madre o tía o quien sea acalle su conciencia con una visita esporádica ese niño tenga que pagarlo con vivir en una institución hasta que cumpla los 18 y lo envíen a la calle a buscarse la vida.

      Y desde luego que no estoy de acuerdo con comparar las luchas que existen en un divorcio con esa supuesta lucha que usted cree ver entre la familia biológica y la adoptiva. Y sí. habrá casos de robo de niños, de tráfico, de engaño a los padres biológicos, pero también hay muchos otros que no son así. El de mi hija en concreto, pero desde luego no se lo voy a contar a usted aquí porque esa es su historia y le pertenece a su intimidad, pero sí le puedo decir que tengo mi conciencia más que tranquila.

      • ¿Y no crees que si se pudiera mantener una cierta relación con esta abuela, tía o quién sea estando en una familia adoptiva, ayudaría a que muchos niños no tuvieran que crecer en centros de menores?

    • “Comparar un divorcio sea de mutuo acuerdo o no con una adopción no es tan descabellado como parece, en ambos casos hay ausencia ya sea prolongada o no, en ambos casos hay un lucha por ese menor, los resultados fuera de esto son distintos pero si que se puede hacer una comparativa.”

      Yo cumplo las dos premisas, tengo un hijo adoptado y estoy separada de su padre y considero que esta comparación es muy forzada.

      “…en las familias biológicas tanto las que podemos considerar normales como las que puedan tener problemas o las conflictivas el sentimiento de posesión es muchísimo menor, en la mayoría de los casos tienen la certeza absoluta que por ser sus hijos no tienen que ser como ellos, ni pensar como ellos ni actuar como ellos, por decirlo de alguna manera les dejan una cierta autonomía y muchas veces aceptan hasta con una cierta gracia que ni se les parezcan”

      Y esta afirmación me parece absolutamente erronea. El sentimiento de posesión creo que se da en igual proporción en unos casos que en otros, depende de la persona (madre/padre) no del tipo de paternidad/maternidad.

    • Azcona, gracias por este mensaje tan lleno de “chicha” para reflexionar, a mí me resulta muy útil que nos déis gasolina para repensar la adopción, una forma de crear familia que creo útil y a menudo necesaria, pero que creo que necesita una revisión en muchos sentidos, desde lo jurídico a lo simbólico.

      Yo por desgracia tampoco estoy segura de que el interés superior del menor prime siempre y creo que hay muchos casos que con los mismos esfuerzos y gastos que se dedican a sacar a un niño de su familia, se le podría mantener dentro. Creo que habría que hacerlo siempre que fuera posible.

      Respecto a los apellidos, una anécdota cercana: conozco a una familia que adoptó en nacional a una niña mayor, de unos 10 años, y varios años después, esta niña sigue en acogida preadoptiva porque se niega a cambiar de apellidos. A pesar de que está bien en su familia adoptiva, de que para ella es importante pertenecer a esta familia (la adoptaron a una edad en la que tuvo que dar consentimiento, y ¡vaya sí lo hizo!), a pesar de tener mal concepto de sus progenitores… considera que sus apellidos son parte de lo que es. Yo la entiendo, estoy convencida de que me sentiría igual, y afortunadamente, su familia también.

      ¿De verdad en las familias biológicas el sentido de posesión es menor? No tengo esta impresión, creo que hay padres biológicos que tratan a sus hijos como una extensión suya, como alguien que puede llegar dónde no llegaron, y padres adoptivos que respetamos a nuestros hijos en su individualidad. Sí es cierto que en muchas familias adoptivas se hace especial énfasis en remarcar los parecidos, quizás pensando que es una forma de crear vínculos. Yo creo que esto no está mal, siempre y cuando se remarquen también las diferencias (y lo bello y bueno de estas).

      Lo de la abuela que cuentas me parece tremendo… y que los padres adoptivos se nieguen a tenerla en cuenta peor todavía. Y creo que esta historia ilustra muy bien lo que contaba Antton en su texto: si una pareja separada se empareja de nuevo (por separado) pueden “llegar” nuevos abuelos a la vida de sus hijos… pero nunca desaparecerán los primeros.

    • Por alusiones, obviamente no voy a contar aquí las vidas de mis hijos.

  6. Yo creo que Antón Zabala va muy lejos. No digo que no se deba platear lo que nos propone; sólo que yo me conformaría con conseguir no oír ciertas cosas en mi entorno. Me gustaría que algunas personas de mi alrededor (y me imagino que de los alrededores de muchas otras personas) no tuviesen unas ideas tan preconcebidas, ni juzgasen a la ligera a personas que por no saber de ellas no saben ni su nombre. Lo que me gustaría no es nada al lado de lo que pide Antón, pero yo me conformaría (por el momento, quizás después pediría más) con lo que he dicho. Y, francamente, hemos avanzado mucho, pero yo creo que el mundo de las familias en las que los padres se han separado no es tan simple/idílico/…?? como el texto de Antón parece dar a entender. Yo me atrevería a decir que ni siquiera a nivel jurídico.

    Dicho lo dicho, también me gustaría que la administración se planteara la opción de adopciones abiertas para casos en los que esta opción pudiese ser la mejor para el menor. Nos falta mucho camino por recorrer, creo…

  7. Azcona, creo que no me he explicado bien, y desde luego no creo estar a la defensiva para nada. Si has leído todo lo que he escrito digo: “En la adopción hay un abandono, hay una voluntad expresa de los padres biológicos de dejar, de separar…en muchos casos puede ser el resultado de fuerzas mayores y una enorme pérdida para los padres biológicos. ” También digo: “a veces puede darse por negligencia, o puede haberse separado al menor de su familia biológica por su propio bien…” y además digo: “cada caso tendría que ser estudiado y considerado de forma individual pero, en cualquier caso, el de la adopción puede ser un tema mucho más complejo y con muchas más aristas que el de una separación”.
    Desde luego hablo de la “adopción” como concepto de lo que es deseable y en comparación con una situación de separación perfecta en la que los padres tienen un contacto amistoso… podría decir, según tu argumento, que el autor de esas palabras no considera que hay casos de separación en que el padre es un maltratador de la madre y de los hijos y en los que no se podría hablar precisamente de “espacios compartidos” ni de “procedencia” ni de nada de nada.
    Intento comparar ambas situaciones “modelo”, de lo que una adopción o una separación es en concepto o sería deseable.
    En resumen creo, simplemente, que ambas situaciones son incomparables, por muchas razones, y que por lo tanto no se pueden utilizar los mismos mecanismos emocionales en su tratamiento.

  8. Ponerte al mismo nivel emocional no es correcto…entiendo el ensamblaje real y presente y diario en el caso de acogida, no lo entiendo así en el de adopción, no puede estar al mismo nivel, es algo que necesita el adulto si lo hace, el niño no, y no es justo ni para él ni para la familia biológica…

    • Es curioso… los dos adoptados que han escrito en esta entrada (Antton y Azcona) sí consideran que es algo que necesita el niño y redunda en su bien.

      • Probablemente todas las circunstancias que rodean su adopción, el momento en que se produjeron y cómo se produjeron les haga pensar así…pero afortuadamente no todas lss adopciones son como las que se dieron en este país en los años ´70 y ´80.
        Cconcretamente, las adopciones de mis hijos no tienen nada que ver con las de España en esos años….afortunadamente.

      • Pues yo no estoy tan segura de que sean esas circunstancias turbias (si es que las hubo en su caso, que obviamente no lo sé) las que les hagan pensar así. Creo que para muchos adoptados es importante la conexión con su primera familia, independientemente de cómo haya sido su proceso de adopción. Es parte de su identidad, a mí me parece normal querer mantener esa conexión.

  9. Estando de acuerdo en alguno de los aspectos que Zabala escribe, creo que no es comparable una adopción, con una separación en lo que alos hijos se refiere, quiza fuera algo más parecido a un acogimiento…
    No siempre es deseable mantener ese contacto con la familia biológica, otras veces no es posible aunque se intente, otras veces se mantiene en la medida de lo posible, otras veces los menores no quieren que se mantenga….., hay demasiados matices como para encorsetarlos y decir que es bueno mantener ese contacto.
    En cuanto a uno de los puntos sobre los que Azcona escribe más arriba, donde habla del sentido de posesión de los padres adoptivos, estoy en absoluto desacuerdo, pienso que se puede dar igualmente en los padres biológicos, eso depende, no de la forma en la que tus hijos han llegado a ti, sino de la forma en la que esos padres viven la paternidad y la forma de ser de cada uno.

    • Exacto, Chiqui. Opino igual que tú.

    • Yo creo que si bien podríamos discutir si esta relación es deseable en lo logístico, sí es o debería serlo siempre en lo simbólico. No borrar de un plumazo la historia de un niño, no convertir a los padres biológicos en “progenitores” o “señoras que le llevaron en la barriga”, no negarse a hablar de ellos (o desviar el tema hasta que los niños asumen que es incómodo y no se toca).

      • Pero no hay que irse al otro extremo, que la madre biológica es la madre biológica, claro que sí, no es una señora que pasaba por allí, nuestros hijos tienen un pasado y un presente, no son producto de la casualidad ni nacieron de nuestro corazón, eso no es el otro lado de no querer comer los domingos con la familia biológica o pasar los fines de semana alternos, ya digo que sería lo ideal y lo lógico en la acogida, en la adopción gestionar eso es complicado, además de muy muy difícil, yo no estoy criando al hijo de otra, yo estoy criando a mi hijo, que es hijo biológico de otras personas, a las que pido que quieran saber de él si él así lo quiere y lo necesita cuando sepa gestionarlo.

      • Yo estoy criando a mis hijos, que también son los hijos de otras… Y estas otras también tienen un lugar en nuestra casa, en nuestra familia. Como me dijo alguien una vez, no son el enemigo: jugamos en el mismo equipo.

      • No sé cómo contestarte en el otro mensaje, yo no creo que los padres biológicos de mi hijo sean el enemigo, ¿quién lo ha dicho?, es injusto que lo interpretes así, son los padres biológicos de mi hijo, y les quiero por ello, pero no somos una familia con ellos, él es su hijo biológico y él ha de ser el que quiera acercarse a ellos para lo que sea cuando tenga capacidad de entenderlo, ahora está creciendo, y sabe de su historia, por supuesto, pero saber no significa que su madre biológica pueda verlo o hablar con él al mismo nivel que sus madres si estuviéramos separadas, además de que no tengo derecho a meterme en la vida de esa mujer.
        Lo del enemigo me ha hecho daño, tú sabes cómo pienso y siento yo, no es justo.

      • En absoluto quería hacerte daño, discúlpame por ello, y tampoco ni por asomo decir que tú pienses esto (sólo decía que yo no lo pienso, pero no por oposición a lo que tú decías; como continuación a la primera frase de mi mensaje, desligada del tuyo. Está claro que debería haberlo especificado).

        Lo que yo digo es que entre “criar a los hijos de otra” y “criar a mis hijos (que no son de otra)” debería ser pensable una tercera opción, que nos incluya a ambas madres (o a las tres en caso de familias monoparentales), y también a los padres biológicos o adoptivos que haya. Ahora tenemos muy claras dos opciones, monolíticas: adopción plena, se cortan lazos con la primera familia, el niño pasa de una familia a otra; o acogida: el niño sigue “perteneciendo” a la primera familia pero hay una segunda familia que le cuida y ejerce como tal. Lo que yo digo, y creo que el texto de Antton nos permite reflexionar en este sentido, es que deberíamos ser capaces de pensar opciones distintas a estas dos, más flexibles, más ajustadas a las necesidades de cada caso. QUe puede no ser el de tu hijo, por supuesto; pero que pueden valer para otras familias, para otros niños.

        Este fin de semana, dándole vueltas a este tema, me vino a la cabeza una historia que me explicó una mujer, hoy adulta, cuya madre murió cuando ella tenía unos 10 años. El padre no se pudo hacer cargo de los hijos, los hermanos pequeños fueron adoptados, y la niña creció en centros de menores y familias de acogida. Cuando los hermanos cumplieron la mayoría de edad, se puso en contacto con la familia adoptiva, quería recuperar esa relación; la familia adoptiva le contestó que sus hijos (que no hermanos de ella) estaban muy bien como estaban, no tenían ninguna necesidad de remover el pasado, y que les dejara en paz. Este discurso se lo he oído a muchas familias adoptivas… pero cuando lo oyes del lado biológico, es difícil de entender. ¿De verdad les perjudicaría esta relación? Incluso si así fuera, ¿qué derecho tienen los padres adoptivos a tomar esta decisión por sus hijos? ¿Y las necesidades de esta niña que se vio condenada (sin comerlo ni beberlo) a crecer fuera de su familia, fuera de una familia, y sin poder mantener los lazos con los hermanos a los que había cuidado hasta entonces?

  10. Sentido de la posesión. ¡Vaya concepto!. Unido a padres adoptivos… Pensaba que este estereotipo de padres, estaban en el otro extremo… Padres para los que la sangre es espesa y los genes mandan, donde el hijo es primero hijo y luego persona, donde se heredan los bienes, las profesiones y los gustos…

  11. Me parece traslucir tra el mensaje de Azcona una visión idealizada de las familias biológicas de los niños adoptados. Eso no quita que no comparta algunos de los elementos que se plantean. Trabajo vinculada al sistema de protección de menores y las adopciones que se dan se producen generalmente porqué la familia biológica no puede, no sabe, no quiere cuidar de su hijo. Creo que nuestro sistema al menos protege excesivamente a los padres y poco a los niños. Conozco muchos niños que han vivido más de 10 años en centros o que han salido y entrado de ellos porqué desde el sistema se considera que en algún momento la familia puede volver a tener capacidad de cuidar a su hijo… y eso no llega a pasar nunca lo que condena al niño a vivir en centros hasta la mayoría de edad… Es cierto que el apoyo que reciben las familias para recuperarse es segurametne insuficiente, pero también lo es que un niño no merece crecer en un centro. Creo que los acogimientos deberían potenciarse (lo que require más familias dispuestas, pero también más técnicos que se atrevan a tomar determinadas decisiones) y también las adopciones abiertas. Seguramente si eso ocurriera habría mucho menos miedo por parte de los profesionales que deciden el futuro del menor a tomar determinadas decisiones. Y mucho menos miedo por parte también de los niños. Y quizás mayor aceptación por parte de las familias biológicas. Creo que el derecho de un niño a sentirse único, querido, cuidado, a tener unos lazos y un cariño, a tener una identitat propia debe primar y los adultos debemos adaptarnos a sus necesidades. En algunos casos esas necesidades pasarán por la convivencia-relación de sus dos familias, en otras no.

    • Un niño no merece crecer en un centro, por supuesto, pero tampoco verse separado de su familia biológica si puede quedarse en ella. Encontrar el equilibrio entre ambas necesidades parece la cuadratura del círculo… pero deberíamos encontrar la manera, por el bien de los niños.

      • Bueno, en este país y de momento muy mal lo tienes que hacer para que te separen de tus hijos. Partiendo de que, como dije antes, se debería hacer lo posible por ayudar a las familias a superar los baches que les impiden cuidar de sus hijos, existen muchos casos en que se les “separa” porque sus padres directamente pasan de ellos.

        Qué fantástico cuando la madre yonqui, prostituta e indigente se le quita la custodia y se le da a la abuela que prefiere que esté el niño en un centro porque a ella se le sube la tensión cuando la otra aporrea la puerta de su casa queriendo ver al niño.

        O cuando valoras a un bebé de 18 meses con tres fracturas de diferente tiempo y la cara amoratada y es la pareja de su madre biológica que se queda con el niño y a él le ponen una orden de alejamiento que no cumple.

        ¿En estos casos también es mejor que sigan con la familia extensa? Y hablo de nacional. Que yo pienso que en internacional si un niño tiene alguien, padre, madre, tío o abuela que le quiere y CUIDA ( que el amor no lo es todo) debe quedarse en su país, así creamos que se trata del tercer mundo porque vive en un poblado sin agua corriente.

      • No, por supuesto que un niño en riesgo no debe permanecer con la familia que le pone en riesgo. Ni en España ni en ningún sitio. Lo que me pregunto (lo que entiendo que se pregunta es también Antton) es si la única solución es cortar de forma total y absoluta los lazos con todos los miembros, y hasta la información, datos, etc, de esa primera familia. O si es posible ser flexible, abordar cada caso por separado y que ese niño cuya abuela se angustia cuando su hija yonki intenta asaltar la casa pueda mantener con ella una relación más o menos normalizada de nieto-abuela aunque viva en otra familia. Si las únicas alternativas son dejarle en la familia que le pone en riesgo o hacer desaparecer a esa familia del mapa.

  12. 166 euros, cientosesentaiseis . ¿Os parece mucho dinero?… Es el dinero que tengo que sacar de mi cuenta corriente hoy mismo para un adoptado que conozco. Es la diferencia entre pasar las próximas diez noches en la calle o en un albergue. Niño felizmente adoptado al que desgraciadamente se le muere su madre. Criado por sus abuelos. Su padre se casa con otra señora y tiene una hija. Son muy felices a juzgar por las fotos que cuelgan en Facebook. Mientras el adoptado sobrevive como puede. Le presto el dinero. (Ojo! digo prestar, aun tiene el orgullo intacto) Esto es una historia que no esta ocurriendo en un país que esta a miles de kilómetros del nuestro, no. Esto le esta sucediendo a alguien que acabo de tomar como hermano. Queréis que siga!!!!!!!!!!!

    • Joder… a algunos padres se hace muy difícil entenderles, la verdad. No sólo a los adoptivos… tengo una amiga que se ve en una tesitura parecida con su ex. Uno de sus hijos, adolescente, acaba de debutar en una enfermedad mental, y aunque todos (madre, maestros, psicólogos, médicos…) coinciden en que le iría bien un paréntesis con el padre, este ha dicho que acogerá a su otro hijo (en vacaciones) y no al que está enfermo “porque desestabilizaría a su nueva pareja y a la hija de esta”…

      • Pues a mí no me parece un caso difícil de entender que se dé. A mí nada más leerlo me ha recordado una impresión que me marcó, sorprendió o como lo queráis decir, de algunos comentarios y actitudes que observé en alguna de las parejas con las que coincidí en los cursos preadoptivos. Me refiero a esas parejas en las que uno de los miembros está completamente convencido de que quiere adoptar y arrastra al otro, que es evidente que no lo está y que en otras circunstancias ni se hubiera planteado dar un paso así. Pero como su pareja quiere… por qué quitarle la ilusión. O igual es que no hay quien le haga bajarse del burro… y para qué discutir…
        Parece increíble, pero os aseguro que ocurre. Y lo que no me entra en la cabeza es como una disparidad así en una pareja no lo detecta una valoración de idoneidad. Y si lo detecta (que me parece muy raro que a mí me salte a la vista en sólo unas sesiones de no más de 20 horas que dura el curso, y al técnico de turno se le pase por alto…), si lo detecta decía, ¿como puede ser que no sea una razón suficiente para denegar un CI?. Me parece importante en una paternidad biológica que los dos miembros deseen ese hijo, pero en una adopción ¡es algo básico!. Un hijo adoptado no puede vivir con la sensación de que uno de sus padres no lo quiere o que lo ignora o que ni siquiera le puede dar las razones de por qué lo adoptó… Para él sería como vivir un segundo abandono, un nuevo desapego… Vamos, yo al menos así lo veo…

        No digo que tenga que ser éste el caso concreto que cuenta Antton, pero desde luego, si en una pareja de estas características fallece la persona que tiraba del carro… las papeletas para que el hijo adoptado acabe como el protagonista de la historia de Antton son bastantes por desgracia.

      • Sí, sin duda ocurre. En algunos casos, los mejores, el padre que se resistía a adoptar se enamora de su hijo y se entrega tanto como el otro. En otros casos, este padre se aparta y deja que sea el otro quién haga las funciones parentales. Yo he conocido más de un caso (tanto de padre como de madre).

        Quizás lo que no ocurre tan frecuentemente es que el padre que desea adoptar muera y por tanto el hijo quede desamparado, sin familia…

    • Sinceramente, creo que esa situación tiene más que ver con que ese padre es un impresentable, un desalmado y un… que con la adopción en sí misma.

      Conozco a un montón de padres (y a algunas madres, también) que, una vez separados de las madres de sus hijos, hacen dejación absoluta de sus responsabilidades. Desaparecen, en una palabra. Y son hijos biológicos, nada achacable a la adopción.

      • Esta claro que el padre es un impresentable pero ¿te das cuenta de que si tuviera relación con su madre biológica su vida no pendería de un hilo?…

      • ¿Esta idea no esconde una fantasía sobre las madres biológicas, que no maltratan ni abandonan a sus hijos? Ojalá pudiera haber tenido, y tener ahora, una relación con su familia biológica, y que esta fuera buena, pero condicionar su vida a la presencia de esta familia… quizás es ir demasiado lejos, ¿no?

      • Eso no lo sabemos Antton. Quizás no pendería de un hilo, y quizás pendería de dos a cual “lo que sea”. Esta claro que tu amigo/hermano tiene que tomar las riendas de su vida sin el apoyo que su padre debería darle. Y también que no puede estar pensando qué pasaría si tuviera relación con su madre biológica.

        Yo soy de las que piensa que la administración debería plantearse las posibilidades para adopciónes abiertas, También de las que deja su espacio a la madre biológica de mi hija. Y… antes de asignarme a mi hija me asignaron a un niño que sigue en la institución dónde estaba porqué su madre biológica lo reclamó. Tenía sus derechos; los ejerció; se los concedieron, y su hijo sigue dónde estaba.

    • Efectivamente, si se hubiese producido el contacto de la manera que sea con su madre biológica o tuviese la información de quién es, me juego el cuello, la mano, los pies y todo, absolutamente todo, que no estaría solo, abandonado, y esta vez si que uso la palabra abandonado con toda intención, porque en este caso es un abandono siendo joven o adulto, no se la edad que tendrá ese chico, pero seguro que encontraría refugio de todo tipo con su madre biológica,

      No se escandalicen por esta apreciación, conozco muchísmas madres biológicas que darían todo lo que fuera porque sus hijos robados fueran felices, pero también darían todo lo que fuera porque volviesen a ellas, ricos, pobres, discapacitados o superdotados, da igual.

      Su vida ahora no estaría pendiente de un hilo.
      Saludos

      • Yo creo que entre las madres biológicas, como entre los padres, y los padres y madres adoptivos, hay de todo. Las hay que lo habrían acogido y los hay que no, igual que muchos padres adoptivos no le habrían dejado caer y otros, como este, sí lo han hecho…

  13. Uff, dificil pensar en este tema sin entrar en contradicciones internas. Yo tengo contacto con la familia bio de mi hija mayor y ella también lo tiene (aunque actualmente no esta muy interesada en él se que en un futuro querrá respuestas). No se si me sentiría igual de segura a la hora de abordar este contacto en el supuesto de que ellos vivieran cerca, al estar en un pais africano a miles de km, es facil tener un contacto distanciado y cómodo para mi. Desde el momento que adopte a mis hijas supe que la familia biológica iba a ser una clave para nuestra relación, de alguna forma cuando adoptas a un hijo/a adoptas su pasado también y en este pasado entra la familia bio, para mi son familia también y me alegra saber de ellos, pero mis motivaciones para buscarlos fueron egoistas en realidad, ahora me doy cuenta de que les “obligue” (simplemente pense que ellos querrían, no fui sensible con su privacidad) a mantener el contacto porque yo pensaba en lo mejor para mi hija, en sus necesidades, en sus preguntas… ¿pero que ocurre con las necesidades y preguntas de ellos? No se es un tema que aun me hace pensar mucho ¿que es lo mejor? ¿cunado es el mejor momento? ¿cómo hacerlo sin avasallar, sin menospreciar su derecho a la intimidad también?
    Afortunadamente en mi caso la relación es cordial y fluida, y ellos acogieron la posibilidad de contacto con entusiasmo y, bueno, mi hija vino mayor y tenía esa necesidad ( la verdad que el poder hablar fluidamente y sin tapujos de este tema hizo que nuestros lazos se afianzaran,,,,pero…)
    Pero hay muchos peros, mucho que pensar…. ahora mismo tengo en mis manos todos los datos para buscar y encontrar a la familia bio de mi hija pequeña (a diferencia de la mayor esta fue abandonada al nacer) y no se que hacer….

    • Entiendo tus contradicciones, y de hecho, las comparto. Efectivamente, la relación con la familia biológica es más fácil para nosotros por la distancia; y no sólo por la distancia: también por el control que tenemos, somos nosotros quiénes decidimos buscar, quiénes decidimos qué nivel de relación queremos tener, qué información queremos dar… Desde luego es una relación absolutamente asimétrica, y lo es a nuestro favor. Creo que es importante que no perdamos de vista el privilegio que esto supone (y la injusticia).

      Como tú, fui yo quién decidí tomar la decisión de buscar a la familia de mi hijo mayor (en el caso del pequeño también lo habría hecho si fuera posible), para tener respuestas, para tener el máximo de información que darle… fue luego que descubrí que este paso también le había hecho bien a ellos, que ellos también necesitaban este contacto, saber que su hijo estaba bien, verlo crecer a una cierta distancia. El tema de la intimidad, que me puede parecer muy preocupante en muchos casos (puedes arruinar la vida a una persona cuyo entorno no sabe que ha tenido un hijo que no debía tener, por ser soltera, por no ser de su marido, etc), no competía en este caso, puesto que la madre de B. le había cuidado hasta pocas semanas antes de que llegara a mi familia, y además, había dejado los datos para ser localizada, de lo que se deducía que tenía interés (o no tenía problema) en serlo; como así fue. En nuestro caso, además, ella ha dado pasos activos para hacer más fáciles las vías de contacto.

      Sin embargo, sí comparto la duda de qué ocurre con las necesidades y preguntas de ellos. Y aunque sé que no es justo, creo que cuando la madre bio de mi hijo renunció a él para darlo en adopción, porque creía que su hijo iba a estar mejor que con ella, y yo le adopté (sin saber esto todavía), ella me cedió (y yo asumí) la responsabilidad de tomar las decisiones hasta que él pueda hacerlo. Y esto es lo que hago.

      Respecto a tu hija pequeña, no sé qué decidirás. Yo sí tengo claro que pudiendo saber, escogería saber. Esto sí, buscaría la manera de llegar a ellos menos intrusiva, menos agresiva, menos peligrosa para su intimidad. Pero lo haría. Sin duda.

      • Muchas gracias por tu respuesta, ya me he puesto en contacto con una buscadora muy discreta de la que me han hablado muy bien. a pesar de la dificultad de encontrar a la familia biologica en China, por las circunstancias del abandono, la zona muy muy rural(en los ultimos diez años solo ha habido un abandono el de mi hija) y la necesidad especial…. vamos que todo buscador con el que he consultado tiene claro que es muy facil… me he decidido por quien creo será mas sensible con el tema, espero no equivocarme y poder conseguirle a mi hija todas las respuestas que necesite para completar el puzzle de su vida.
        Ya he encontrado a la madre de acogida con la que estuvo desde los casi 3 a los 5 años y ha sido muy emocionante, para las tres.
        Ya os contare que tal va.

      • ¡¡¡Suerte!!!

  14. No había leído la noticia y me ha parecido interesante:
    http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/04/05/actualidad/1365193112_358540.html

    • Yo tampoco lo había leído, muchas gracias. Me parece muy interesante, y muy en la línea de lo que hemos comentado a partir de esta entrada: “Se trata de buscar soluciones pactadas frente a impuestas y fórmulas para el entendimiento de las partes; y animar a las familias biológicas a consentir la adopción sabiendo que podrán mantener el contacto con sus hijos”…

      Pensaba, mientras leía el texto, que a menudo los niños, aunque no pasen por centros (ojalá ninguno pasará por ellos, jamás, ni un solo día), pasan por una o más familias antes de llegar a la definitiva; y que sería deseable que los lazos que se crean no se perdieran aunque terminaran volviendo con su familia biológica o siendo adoptados por una familia distinta. Algo que ahora es una potestad de los padres adoptivos, que a menudo creen que lo mejor para sus hijos es cortar todos los lazos afectivos previos… ¿Mejor para quién, para el niño o para ellos?

  15. Después de los días he pensado que te había malinterpretado y ahora resulta que ya me habías contestado, gracias. Yo creo que se debería tratar cada caso tan bien y tan hilando fino que ojalá se pudiera hacerlo así, pero que depende de la voluntad de cada familia, el saber discernir qué le hará más bien y cómo y en acertar y en cruzar los dedos después si decides buscar y los buscados quieren ser encontrados, y si al final todo sale bien pues de narices, a mi me gustaría que mi hijo pudiera en el futuro ver a su madre biológica y le pudiera enriquecer saber de ella y tener relación con ella, ojalá , pero ahora creo que no debemos, por su historia no es justo para ninguno de los dos…pero pienso en ello muchísimas veces.
    No creo que todos los casos sean posibles, y no creo que sea justo negar a la familia extensa que quisiera tener contacto de ello, mi niño tiene doble de todo, de abuelos, de tíos seguro…, y eso a veces me hace pensar mucho-.
    Un beso.

    • De nada. Me supo muy mal que te lo tomaras mal, son los gajes de las discusiones por escrito… faltan las sonrisas, las muecas, el tono de voz, la mirada… todos esos gestos que suavizan lo que sobre el papel (o el ordenador) puede quedar muy seco.

      Claro que no todos los casos permiten esa aproximación de la que habla Antton, pero muchos sí, así que ¿por qué no pensarla? Ni siquiera estamos hablando de llevarla realmente a la práctica, pero parece que algunos padres adoptivos no son ni capaces de imaginarlo, de parar a pensarlo… y esto me resulta preocupante.

  16. Leo el hilo, que en general es muy interesante, y me doy cuenta que se discute todo, salvo el hecho de que la adopción supone “un abandono”, si no de la familia biológica (como sostiene Azcona, supongo que en un nuevo arranque de idealizar a la familia biológica frente a “la mala de la película”, que es la adoptiva), sí en lo que se refiere a los sentimientos de los hijos adoptivos. Yo pienso que esto es una generalización cuestionable, como muchas otras generalizaciones que se han hecho. Sólo se vive como “un abandono” o se considera “un abandono” en una sociedad en donde se da como “un hecho natural” el que un hijo permanezca y “pertenezca” a su familia adoptiva, lo que sin duda le generará ese sentimiento de abandono. ¿Seguro que en un niño nacido, por ejemplo, en Nepal de mayor, como es el caso del mío, que tiene bien grabado en su memoria que su padre le dejó a él y a sus hermanos en el orfanato “para darle un futuro”, porque así se lo manifestó cuando le llevó hasta allí tras mucho tiempo de penalidades económicas experimenta un sentimiento de “abandono”? ¿Por qué habrían de recoger mejor sus sentimientos el best-seller “La herida primaria” de Verrier o lo que dicen algunos representantes oficiales de “La voz de los adoptados”, que han sacralizado el discurso de Verrier, que lo que dice y dice experimentar mi hijo u otros niños como él?
    “La herida primaria” no es la Biblia ni recoge la experiencia de todos los niños adoptados. No estaría mal que a este respecto se leyera otra literatura que relativiza, al menos, la universalidad de sentimientos como el de “abandono” en niños adoptados.
    En un artículo de Irving Leon, antropólogo norteamericano, titulado “Adoption Losses: Naturally Occurring or Socially Constructed?”, se puede leer, por ejemplo, el siguiente resumen:
    La definición norteamericana [y podria añadirse que eureopea] del parentesco basado en los lazos biológicos, la práctica de la adopción cerrada y los estigmas asociados con la adopción pueden influir decisivamente en que la adopción se entienda como un abandono. Los relatos transculturales e históricos sobre la adopción, que no son aplicables a estas construcciones norteamericanas contemporáneas de la paternidad y de las prácticas de la adopción, sugieren que ésta no se basa tan integralmente en el abandono. La adopción en la infancia se define, por el contrario, como el emparentamiento de un niño con unos padres (adoptivos) y con dos familias (adoptiva y de nacimiento).
    Y Beatriz Sanromán ha publicado recientemente un artículo también muy interesante donde cuestiona (y critica) la omnipresencia y el papel que se le otorga a la idea de “abandono” para entender las adopciones. Se titula DE LOS “HIJOS DEL CORAZÓN” A LOS “NIÑOS ABANDONADOS”: CONSTRUCCIÓN DE “LOS ORÍGENES” EN LA ADOPCIÓN EN ESPAÑA , que recomiendo leer.
    Un saludo, Maribel, mamá de Suresh

    • Comentamos bastante extensamente el artículo de Beatriz San Román hace pocos días, aquí: https://madredemarte.wordpress.com/2013/03/18/el-abandono-en-el-discurso-sobre-adopcion/

      En esa misma entrada se enlaza otra en la que debatimos sobre la palabra abandono, tiempo atrás. Quizás por esto este tema no ha vuelto a surgir en esta ocasión…

      • Hola:
        Veo que se ha tratado el tema del abandono, pero no en el mismo sentido que yo estaba indicando. En los post que he leído el peso se pone en si los niños han sido o no abandonados por sus padres biológicos (en sentido “objetivo”, por así decirlo) o en si los padres adoptivos son “padres separadores” o no, así como en el hecho de que dependiendo de los casos (de que “objetivamente” se les haya abandonado o no) se sientan o no de este modo.
        Lo que yo subrayo de lo que manifiesta mi hijo y de lo que dicen tanto Sanromán como, sobre todo, Irving Leon, no es que dependiendo de los casos (malas o buenas “experiencias”) los niños se puedan sentir o no abandonados, sino que desde el discurso de la adopción es predominante la idea de que el sentimiento que siente el niño adoptado es de “abandono” haya sido cual haya sido su experiencia previa a la adopción (de hecho, se piensa en este sentimiento como inscrito en su mente, por lo que hasta los adoptados de recién nacidos lo tendrían), cuando se trata de un sentimiento enteramente “cultural”, por así decirlo, es decir, que sólo surge/se manifiesta/se construye en personas que han naturalizado a) que el parentesco (y, con él, la relación madre-hijo, por ejemplo) es un hecho biológico y/o genético, de manera que toda relación que no se base en “la sandre” es parentesco ficticio, menos “real” o “verdadero”; y b) una práctica “cerrada” de la adopción.
        Esta concepción del parentesco, por ejemplo, hace que algunas personas piensen que una madre adoptiva preferiría ser madre biológica de su hijo/a (cosa que muchas madres adoptivas no compartimos: no me siento frustrada por no ser la madre biológica de Suresh, como de ningún otro niño). Y esta concepción “cerrada” de la adopcion impide concebir la pluriparentalidad, poner en cuestión la idea, tan arraigada en nuestra cultural de que madre sólo hay una. Mi hijo tiene dos: su madre biológica, a pesar de que no hemos conseguido saber nada de ella en estos años (sí, en cambio, de sus padres, aunque nos constó encontrarlo, y de sus dos hermanos, también adoptados) y yo misma. Y él siempre nos ha llamado así a las dos.
        En este sentido, considero que la comparación de Antton es bien pertinente. A pesar de lo que él decía en su texto, las familias reconstituidas tras el divorcio no son (o, más bien, no son todas) tan abiertas a nuevas realidades o nuevas formas de entender las relaciones familiars. Hace años, junto a mi colega Ana Rivas, estuvimos trabajando el tema, y encontramos al menos tres formas de abordar la situación (el tema de paternidad/maternidad del cónyuge del padre o madre biológico), y sólo en algunas de ellas se admitía sin problema que hubiera dos figuras maternas, dos figuras paternas, se consideraba igual de “hijos” los tenidos por uno/a misma y los del cónyuge, se daba un cierto contacto entre los ex-cónyuges por el bien de los chicos/as, etc. En otras, en cambio, incluso se intentaba (y/o se había conseguido) desplazar de la vida de los niños/as al ex-cónyuge. Llegamos a la conclusión de que que las familias reconstituidas que vivían mejor la situación de reconstitución familiar, en las que los niños sentían que no se les había privado de nada importante, sino que, por el contrario, habían salido ganando en algunos aspectos, como tener más “hermanos”, relacionarse con otras familias, tener y apreciar a otra figura paterna, etc. eran aquellas en que se había aceptado la pluriparentalidad y en las que “la sangre” no se veía como la única manera de tener parientes (padres, hermanos, abuelos, tíos..)
        Un saludo, Maribel

      • Maribel, me parece muy interesante tu aportación, aunque me pregunto hasta qué punto podemos desligarnos de la cultura en la que crecemos, verlo “desde fuera”… El racismo, el machismo… hasta el amor, son constructos sociales también, pero pesan, no podemos hacer ver que no existen y pueden llegar a hacer mucho daño.

  17. Antton Zabala dijo:

    ¿Y las madres biológicas?

    Antes de leer quitaros la idea de que pueda estar fantaseando o que las pueda estar idealizando… Nada de eso, ¡joder! soy un hombre de 42 años totalmente feliz que ha tenido las carencias y los aportes de unos padres como todo hijo de vecino. Sé perfectamente quienes son mis padres aunque el ADN diga lo contrario.

    Pues bien. Los adoptados hemos sido los abandonados, correcto, pero en los 70 aquellas mujeres que nos dieron la vida también lo fueron y nadie se acuerda ya de su sufrimiento, no he visto a ninguna asociación pro derechos de la mujer levantar la voz para preocuparse de ellas. Las grandes olvidadas.

    En este camino de eso que ahora se llama “búsqueda de raíces” me han salido al paso muchísimas madres biológicas. Muchísimas. Siempre el mismo patrón, el anonimato. Miedo, miedo y más miedo en los ojos de mujeres que rondan los 60… Lamentable.

    ¿Queremos repetir el mismo patrón?…

    La trazabilidad de un niño es vital para la tranquilidad de éste. Un niño, dos familias y mucho amor ¿dónde esta el problema?…

    Antton Zabala

    P.d: Cuando un adoptado observa por primera vez el nacimiento de un hijo, cuando descubre que sale del interior de una mujer, hay algo que lo cambia todo para siempre…

    • Hemos hablado en algunas ocasiones de madres biológicas. Reconozco que en mi caso, fue la última parte de la tríada adoptiva en la que pensé, expliqué aquí cómo fue evolucionando nuestra “relación”, la visión que tuve de ella(s): https://madredemarte.wordpress.com/2011/04/08/de-madres-biologicas/

      Y también me impactó mucho este texto: https://madredemarte.wordpress.com/2012/06/06/es-la-familia-adoptiva-una-autentica-familia/

      Me pregunto si es posible escucharlas, leerlas… sin empatizar con ellas. E incluso si es por esto por lo que muchas veces nos resistimos a escucharlas, porque es más fácil, más cómodo, que sigan “despersonalizadas”.

    • Yo creo que se debería tratar cada caso de forma individual, tal y como apuntaba Madre en respuesta a un comentario mío. Porque no es lo mismo una señora de 60 años que se quedó embarazada soltera hace 45 con lo que conllevaba de rechazo social, falta de recursos, incluso rechazo familiar e institucional, que el caso que yo pongo de madre que maltrata física y/o psíquicamente a su hijos.
      Soy partidaria de conocer el máximo de información posible sobre los orígenes y la familia biológica para que mis hijos puedan, si así lo desean, establecer un contacto. Pero cuando estén preparados para asumir las consecuencias (por ejemplo el rechazo a esa relación por parte de su familia biológica)
      También creo que en nacional el Estado debería apoyar a las familias sin recursos, con dificultades, para intentar evitar en la medida de lo posible que se separe a un niño de su familia. Y por esto mismo creo que en internacional se debe adoptar únicamente a aquellos menores que o no tienen familia conocida o nadie, padre, madre, abuela, tío o madrina se ha podido hacer cargo. Me refiere a intentar evitar esa idea de “vamos a salvar a este niño”. Para eso creo que es mejor la “acogida internacional” (sé que no existe esta figura por eso lo entrecomillo) en la que se mantiene el contacto con la familia de origen pero por deseo de la misma y en beneficio del menor vive con otra familia que lo acoge.
      La idea es que ningún niño crezca en un centro sin llegar a saber nunca lo que es una familia

      • Antton Zabala dijo:

        El ser partidario de conocer el máximo de información sobre la procedencia no sólo es por el bien de vuestros hijos, también lo será por el bien de vuestros futuros nietos. Ir más allá, imaginaos un hijo adoptivo ante el nacimiento de su primer hijo. Si al estado de ansiedad que supone ser padre primerizo le añadimos el desconocimiento sobre todo aquello que le hayamos podido pasar (nunca nos imaginamos cosas positivas) el nivel de de estrés se multiplica de manera exponencial.

        Así pues, el día menos pensado te descubres espiando el comportamiento de tu propio hijo en la guardería y descubres toda su “malicia” para “pegar”, “manipular” y conseguir de manera totalmente “agresiva” ese juguete de Dora la exploradora que tanto le gusta y dices ¡ya esta!, ahora lo tengo claro, ¡soy producto de una violación!… ¡Mi padre era un maniaco agresivo!…

        Esto que parece tan cómico es una de las miles de pajas mentales absurdas que se nos pasan por la cabeza por el simple desconocimiento sobre aquellos que un día plantaron una semillita de la que brotó una florecita que cuidaron otros…

    • Hola Antton, solo darte las gracias, no sabes lo enriquecedor que resulta para mi como madre adoptiva el poder conocer los sentimientos y opiniones de un adoptado ya adulto.
      Como padres siempre intentas educar a tus hijos para que sean adultos responsables, sanos y (sobre todas las cosas) felices y, para los adoptados, yo añadiría en paz con su pasado. Todas las familias cometemos errores, pero conocer tu forma de ver las cosas hace que pueda plantearme cómo podrán verlas mis hijas en un futuro e intentar prepararme para ser capaz de acompañarlas en ese camino que tendrán que recorrer.

      • Antton Zabala dijo:

        Reyes gracias a ti. Comprobar los titánicos esfuerzos que hacéis algunas (me faltan los padres) por entender a vuestros hijos cambió mi manera de ver la adopción. Ser padre y leer vuestras inquietudes hace que valore sobre manera los esfuerzos que tuvieron que realizar mis pobres padres. No sabían lo que se les venía encima…

  18. Pues yo no estoy en absoluto de acuerdo. Yo vivo a diario “la utilización” de menores como armas arrojadizas, que la madre de las niñas que viven conmigo en fines de semana alternos las agobie con frases del tipo “a ella le haces caso y a mi no”, “a ella le recoges la casa y a mi no”, “a ella tal y a mi cual…” Ella soy yo; a la que hacen caso, a la que le recogen la casa, a la que no dan portazos… Así que en este caso, los menores se utilizan como armas arrojadizas de una relación frustrada mal gestionada.

    Creo que aquellos que consiguen que estas relaciones con hijos se vivan de forma natural son unos pocos privilegiados.

    besos

    • Yo conozco muchas parejas que consiguen vivir de forma natural y sana la relación con sus hijos de sus parejas separadas, y con estas parejas, y con las nuevas parejas de estas; pero es cierto que para esto, todas las partes tienen que hacer un esfuerzo y comerse los rencores, los reproches, los malos humos… sólo que uno de ellos no lo haga, ya no es posible que la cosa funcione.

      La lógica dice que personas adultas que quieren a sus hijos deberían ser capaces de hacerlo, ¿no?, pero la realidad demuestra que en muchos casos no es así. Y es una pena.

      • Antton Zabala dijo:

        Esa misma lógica que no se cumple en familias divorciadas y que hace que los niños paguen la cuenta de los platos que nunca han roto es la misma que incumplían muchos padres/madres adoptivos en aquellos tiempos cuando ante la NO conexión con sus hijos adoptados (broncas, falta de apego, dificultades varias…) optaban por tirar la toalla, tal vez, con mayor facilidad que si fuera el hijo biológico que hubieran deseado (ojo al interpretar estas palabras)

        Por un lado los padres divorciados que utilizan a sus hijos para establecer una guerra sucia y por otro las frustraciones de los padres/madres que adoptaron porque no podían tener hijos… El pagano siempre el mismo. El hijo. El mismo que años más tarde copiara estos comportamientos con sus propios hijos… Espero equivocarme.

        Y ojo, cuando hablo de experiencia no hablo de mí, hablo de casos de hijos adoptados que me van saliendo al camino y a los que trato de ayudar muchas veces sin éxito.

      • Bueno, no deja de tener lógica que sucedan las mismas cosas en unas y otras familias… por esto tiene sentido plantear equivalencias como las que hiciste tú en el texto.

        Al final, como tú dices, quién lo pagan son los hijos. Y muchas veces, los hijos de estos si estos no logran sobreponerse a las compulsiones familiares.

  19. Conozco una familia alemana que tiene dos ninyos en acogida:

    Ninyo de familia desestructuradísima, los asistentes sociales lo entregan en acogida a otra familia, pero como siempre se hace, el ninyo puede seguir visitando a su familia biológica desdestructuradísima pero “visitable”. (Los asistentes sociales llevan tiempo viendo el tipo de relación que tiene el ninyo con la familia bio, ahora que es adolescente ya va por libre y casi no controlan. Los primeros anyos en todas las visitas estaba presente un asistente social).

    Ninya cuya madre tenía muchos problemas de drogas y con la justicia y finalmente se marchó del país. Con el paso de los anyos, la ninya ha creado una fantasía sobre su madre.

    De ninyos:
    – el ninyo iba a trancas y barrancas entre las dos familias haciendo lo que podía con sus sentimientos y la balanza de tener dos familias tan distintas, por cierto impuestas las dos, porque las familias nunca las elegimos ninguno.
    -La ninya era una ninya aparentemente sin problemas… ejemplar!

    De adolescentes
    – el ninyo está MUY bien, muy tranquilo y muy seguro. Como he dicho, ahora va libremente cuando quiere a casa de su familia biológica, pero quiere seguir viviendo en su casa de acogida por voluntad propia y se sabe querido. Cuando tenga la mayoría de edad decidirá si quiere llevar los apellidos “biológicos” o quiere ser adoptado. Decidirá él.
    -la ninya se escapa de casa, no pisa el colegio, insiste en quererse ir a vivir con su madre. Su madre ha dado senyales de vida, pero en el último momento siempre deja de acudir a citas destrozandole el corazón a la ninya… que ha resultado ser una olla express.

    Yo no diría que ninguna de las familias biológicas de estos dos ninyos han sido consideradas con sus hijos, tampoco son adecuadas para una convivencia total. Pero en mi cabeza ni en mi corazón caben entender que no tenemos derecho a saber quiénes son nuestros padres biológicos, qué tienen de bueno y de malo y por qué se comportan como lo hacen.

    Soy madre adoptiva y biológica y mi marido tiene una hija de un matrimonio anterior. Nada de esto ha sido fácil. He visto comportamientos de su hija en mi contra muy negativos por influencia de su madre… pero es la hija de mi marido, tiene derecho a no quererme y querer a su padre. Sobre todo, tiene derecho a decidir, equivocarse y cambiar de opinión tantas veces como quiera. Sí se ha sentido utilizada, y no ha pasado nada muy terrible. Ahora es una mujer adulta y sabe quién hizo qué y sigue queriendo mucho a sus padres separados.

    Busco, y sigo buscando a la familia biológica de mi hija, aun sabiendo que no podran tener mucho contacto por el momento (mi hija es china), pero ella tiene derecho a saber quiénes son, a intentar contactar con ellos o no, a equivocarse, a quererles y odiarles y comprenderles (o no)… me parece básico. Nunca me lo planteé antes de adoptar, pero desde el primer momento que mi hija es mi hija, no ha pasado un solo día en que yo (y ella) no hayamos pensado en su madre. Creo que mi hija tiene derecho a saber y sus padres biológicos también. Y después, seguramente no sea un camino de rosas… como si las relaciones de los no adoptados lo fuese! Pero a nosotros no nos faltan piezas en el puzzle…

    Saludos
    Eva

    • Bueno, dos casos son poco material para sacar conclusiones, pero a mí también me resulta difícil entender cómo puede ser mejor de gestionar la falta de datos, el vacío, que la realidad, por dura que sea.

    • Antton Zabala dijo:

      La rabia sale antes o después pero siempre sale. Cuanto antes lo haga antes se aprenderá a canalizarla y a comprenderla, cuanto antes salga “salpicara” menos…

  20. http://www.buenostratos.com/

    Me ha parecido muy muy interesante…un saludo.

    • A mí también… y muy apropiado a lo que estamos hablando.

      Yo conozco bastantes familias que han decidido buscar a la familia biológica de sus hijos (entre ellas yo), y de estas, un puñado que han llegado a reencontrarse con ellos (hay alguna experiencia relatada en este blog y otras que me han contado de viva voz y que no creo tener derecho a revelar).

      En ningún caso se ha hecho con familias que fueran maltratadoras. No creo que ningún padre en su sano juicio quisiera o propiciara que sus hijos se encontraran con personas que les han maltratado. En los casos en los que yo conozco, se ha hecho porque lo que se recibía de los padres biológicos era cariño e interés; porque los niños lo demandaban; y, en la mayor parte de los casos, porque había un vínculo: eran niños adoptados de mayores, que habían vivido y sido cuidados y queridos en sus familias biológicas y a los que les resultaba muy difícil seguir adelante sin noticias, sin contacto, sin saber que los suyos estaban bien y sin el permiso explícito para vincularse a su nueva familia.

      Por otra parte, yo no tengo nada, nada en contra de la ayuda profesional, los terapeutas, los mediadores… creo que son necesarios e incluso vitales en muchos casos. Pero sí veo con cierta preocupación la tendencia a imponer la necesidad de profesionales en todo, en todos los casos, como si fuera imposible que hubiera personas capaces de tener sus propios recursos en determinadas situaciones, de no necesitarlos externos (o no necesitarlos “profesionalizados”). Pero este es otro tema.

      Cuelgo el enlace directo al tema: http://www.buenostratos.com/2013/04/adopcion-busqueda-origenes-y-trauma.html

      • Antton Zabala dijo:

        Correcto, pero tiene que haber una persona que valore los pasos a seguir. Muchas veces aquello que creemos adecuado no lo es.

        Que conste que lo digo desde mi punto de vista. Desde el punto de vista de alguien que va sacando sus propias conclusiones de entre todo lo que lee y de entre todo lo que el corazón le va diciendo.

      • Cuando es necesario, por supuesto. Pero igual que no siempre vamos al médico (a veces nos curamos en casa con miel y limón), no siempre necesitamos un terapeuta, por ejemplo… saber discernir cuándo sí y cuándo no es lo esencial (y lo difícil).

  21. Soy adoptada, no soy blanca, he venido de otro país, tengo 16 años, me adoptaron con pocos meses, no digo que país porque eso da igual, soy española por adopción, mi verdadera nacionalidad es otra.

    Tengo unos buenos padres adoptivos, los quiero, pero también quiero en mi mente y en mi corazón a mis padres biológicos aunque no sepa quienes son, en mi casa se habla con toda naturalidad, la misma que dicen ustedes que hacen en las suyas, de mi adopción, de mi país y de todo, sin embargo hay muchas cosas que quedan silenciadas. No se como reaccionarían mis padres adoptivos si supieran que quiero a mis padres y deseo con toda mi alma encontrarlos, eso no quiere decir que no quiera a mis padres adoptivos que también los quiero mucho, no me gusta que me analicen todo, hasta mis sentimientos que parece ser puedan ser irracionales, lo digo por todo lo que he leído en este blog, mucha gente está mas despistada que un pulpo en un garage, todos hasta los que no lo dicen tienen siempre en la mente a sus padres pero nos callamos porque siempre parece que estamos debajo del microscopio de la clase de química.

    Los silencios y las cosas de las que no se hablan están en mi interior, igual que están en el interior de otros adoptados con los que me relaciono, No son ocultaciones, es mi privacidad desde pequeña, no todo lo tengo que compartir por obligación con mis padres adoptivos y además aunque se lo explicara no lo entenderían y lo mas probable es que se devanaran los sesos intentando buscar una respuesta o darme ese tipo de abrazos que deben de ser algo así como dar consuelo y que muchas veces no tengo ganas de recibir pero hay que acceder para que no empiecen a buscar motivos inexistentes y me mareen mas.

    Parezco mas adulta de lo que soy, no en mi físico pero si en mi interior, me he hecho mas adulta que mis amigos y compañeros de colegio a la fuerza, tengo dos amigos adoptados y les pasa igual.

    Toda la información que no me han dado mis padres adoptivos al igual que toda la información que ustedes mismos no les dan a sus hijos adoptivos por motivos de edad por ejemplo o porque consideran que no están preparados para recibir, la he buscado y la buscan otros por Internet, o hablando con colegas………., pero nos enteramos, yo empecé a buscar con diez años.

    Se de los raptos de niños, de los orfanatos, de las adopciones inter-raciales…….. se muchas cosas, cuando cumpla 18 años iré a buscar a mis padres, se que mis padres adoptivos querrán involucrarse, ayudarme……… dejaré que lo hagan pero hasta un limite, porque entonces pienso que si están presente en todo no voy a poder hacer, decir y conocer siendo yo misma, porque se que les haría daño y no quiero, así que después de mucho pensarlo y lo he hablado con mis amigos, uno tiene 15 años y el otro la misma edad que yo, creemos que es mejor hacer una parte del camino sola para no tener que estar.

    No me importa que sean muy pobres, ellos no eligieron serlo y yo tampoco pude elegir nacer pobre, cuando voy al colegio miro a la gente que parece que no tiene casa, pienso siempre en los hijos de esas personas, cuando veo a una mujer que parece enferma o lo que sea, pienso en sus hijos, en mi país podría ser yo, parece ser que siempre es mejor criarse en una familia que tenga dinero para llenar la nevera todos los días pero eso no es importante, un compañero mio dice que hubiera preferido seguir viviendo en el orfanato de su país estando mas cerca de su familia que si lo iba a ver, se acuerda mucho de su abuelita y de su hermano mayor, yo no tengo esos recuerdos y me da mucha rabia ¿porque siempre el dinero es mas importante? Envidio mucho a los hijos biológicos porque ellos saben que sus padres no son lo único que tienen.

    Isabela.

    • Muchas gracias, Isabela, por tu comentario. Es un privilegio leerte. Me quedo con lo de que “siempre parece que estamos debajo del microscopio de la clase de química”. Me da mucho que pensar.

      Recuerdo de mi infancia, y sobretodo de mi adolescencia, la cantidad de cosas que no compartí ni quisiera haber compartido con mis padres… espero aprender a dejarles a mis hijos sus propios espacios para lo que quieran que sea privado.

  22. Pues gracias por dejarme poner mi opinión, pero si solo te quedas con lo de la clase de química, creo que no te has enterado de nada, ¿porque siempre los adultos se quedan con lo mas facilito? perdona si parezco impertinente, hoy no tengo un buen día, las cosas importantes parece ser que se leen tan rápido que ni se ven, estoy deseando ser adulta para poder decir las cosas que parece que molestan y pedir contestaciones, o por lo menos opiniones, lo digo en general, no te enfades conmigo, muchas gracias.

    Isabela

    • Pues francamente, un poco impertinente sí me pareces. Que comente una de las frases de tu texto no quiere decir que no haya entendido el resto, ni que no me haya interesado. Podría haberlo comentado punto por punto, pero no me ha parecido necesario, todos los que leen este blog son suficientemente inteligentes para leer por si mismos y para interpretar lo que leen, incluso los adultos, que como seguramente descubrirás algún día, son capaces de las mismas o mayores complejidades que muchos adolescentes (e incluso son capaces de manifestarlas sin faltarle el respeto a nadie).

      • Discúlpame, te pido perdon por la contestación, lo siento mucho de verdad, no quería molestarte, no soy maleducada pues estoy en un buen colegio, pero a veces me da la sensación que mis cosas no tienen la suficiente importancia y eso me frustra bastante, te pido perdon un a vez mas, lo siento mucho.

        Isabela

      • Discúlpame a mí el sarcasmo. A veces soy excesivamente vehemente, y este ha sido el caso. Por no decir que he estado borde. No me pareces maleducada, pero me ha dolido lo de “no te enteras de nada”. Sin duda, porque da en un sitio en el que hay algo que trabajar…

        Tu mensaje me ha parecido de lo más interesante que he leído en tiempo, y esto que en este blog suele haber comentarios interesantes. No tenemos mucha ocasión de escuchar (leer) a adoptados adultos y menos aún adolescentes, y me ha encantado que dijeras todo esto, me está haciendo pensar mucho, y le voy a dar muchas vueltas.

        Si me he quedado con esta frase en concreto (con la idea que subyace en ella, que no está solo en esta frase, sino en otros lugares del texto) es porque todo lo demás (lo de cómo encontrarán mis hijos información aunque yo no se la dé, lo injusto que es separar a padres de sus hijos por razones económicas…) se ajusta bastante a cosas que yo pienso, a reflexiones que he hecho, a cosas que he escrito… pero esto, el que os sintáis analizados, es nuevo para mí. Y pienso que a mis hijos puede pasarles, o podrá pasarles más adelante, porque efectivamente, yo soy una persona (y una madre) muy analítica, que me gusta desmenuzarlo todo, buscarle las vueltas a todo… seguramente, muchas veces necesitarán que les deje en paz y hacer su vida, tener sus espacios, su privacidad… leerte me ha hecho reflexionar sobre esto, sobre que me tendré que disciplinar para no ser meticosa aún cuando me duela.

        De hecho, me parece tan interesante lo que dices, que quería pedirte si me lo dejas publicarlo en el blog en forma de entrada… piénsatelo, porque si decides que sí, implicará que recibirás respuestas y quizás algunas no sean agradables (aunque no permitiremos que ninguna sea irrespetuosa, por supuesto). También puede suceder que te contesten en el comentario, por supuesto, pero el número de lectores al que llega es mucho menor.

  23. Muchas gracias, la verdad es que se me han saltado las lágrimas con esta contestación tuya, por supuesto que puedes utilizar mi opinión como mas gustes, me da igual lo que contesten porque se como piensa mucha gente, me asombra que consideres interesante mi opinión, yo pensaba por dentro que lo mismo no tenía mucha importancia para ustedes.

    Gracias y si quieres publícalo como consideres oportuno, pero por favor, los comentarios desagradables o distantes si que me gustaría que se publicasen porque así se le pueden explicar cosas a la gente.

    Un abrazo si me lo permites.

    Isabela

    • Muchas gracias a ti. Me lo guardo para la semana que viene. Por supuesto que me interesan tus opiniones y tus reflexiones, que me parecen muy atinadas. Y no dudes que le interesan a muchos más padres adoptivos (y otras personas seguro que también), que tratamos de aprender a acompañar a nuestros hijos con lo que escuchamos de los que habéis estado en el mismo sitio.

      Un abrazo, Isabela, y muchas gracias por estar aquí.

  24. Hola Isabela.Te sorprenderá esta respuesta un poco tarde desde tu post. Estoy dando formación a familias que están a la espera de asignación y buscando en internet encontré tu reflexión y me ha parecido un material muy interesante para trabajar con ellos. De hecho, ya la hemos leído en algún curso y los dejas muy impactados.
    Me parecía de recibo decírtelo y aunque sea un poco tarde darte las gracias por tu reflexión y por enseñarnos un poquito más a entender este mundo de afectos tan revuelto, tan extraordinario y dan difícil por el que pasáis tantos chicos y chicas.Un abrazo.

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