familia monoparental y adopción

Lo que ganamos

Hace 2 años y medio escribí sobre las pérdidas que representó la maternidad (volví sobre ello hace unos días). Sin embargo, quedó pendiente una entrada sobre lo que había ganado… curioso que fuera más fácil ver las pérdidas que las ganancias, que las hay y muchas.

Quizás ha hecho falta algo más de perspectiva – y esto sólo lo da el tiempo – para ser capaz de verlas.

Poder compartir con ellos las películas, los libros, las historias… que te marcaron de pequeña

Recuperar las canciones de tu infancia desde el primer acorde al último, como por arte de magia…

Las mañanas de los domingos amontonados en mi cama.

Volver a jugar como una criatura en la playa: rebozarse en arena, saltar olas, hacer castillos, buscar conchas.

Volver a ver el mundo con ojos de niño… la inocencia, la fascinación por todo lo nuevo.

Las risas sin fin.

Las frases brillantes, las conversaciones delirantes.

Su particular manera de ver las cosas.

El contacto físico, la ternura, las cosquillas.

Cómo los hijos te anclan más al lugar donde vives: participas en la comunidad, conoces a más vecinos, saludas a la gente por la calle porque los conoces del parque, tejes redes de apoyo…

Cómo te obliga a predicar con el ejemplo en todos y cada uno de los momentos de tu vida.

La sacudida que le da a todo lo que eres, a tus valores, a tus creencias.

Cómo te permite crecer y convertirte en mejor persona (porque saca lo mejor de ti, y lo peor… y te da opción a cambiarlo).

Cómo aprendes sin esfuerzo a distinguir lo importante de lo accesorio.

Cómo aprendes / empiezas a cuidarte más, en lo físico y lo psicológico, para poder responder, para estar muchos años, para estar a la altura.

Perder la vergüenza de bailar delante de gente (aunque se quede en el petit-comité de la familia).

Que te conecten con la niña que fuiste (y que puedas consolarla de lo que le dolió).

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Comentarios en: "Lo que ganamos" (15)

  1. ¡Cómo merece la pena! Me quedo con esa última frase del post. ¡Feliz abril a todas las mamis y a las que esperamos serlo también!

  2. Magnífica foto!! Muestra una de las mejores cosas que ganamos: ser capaces de (como mínimo en algún momento, cuantos más mejor!) disfrutar del momento presente como un niño.

  3. Volver a cruzar SIEMPRE por los pasos de cebra.
    Dejar de decir palabrotas.
    Volver al parque.
    Volver a regir nuestras vids, no por años naturales, del 1 de enero al 31 de diciembre…sino según el calendario escolar: del 10 de septiembre al 21 de junio…….
    Volver a escribir la carta a los Reyes Magos, volver a la Cabalgata de Reyes, volver a poner el árbol de Navidad, volver a esperar al Ratoncito Pérez……

    • De todas estas… sólo las impares.
      Mi vida siempre se ha regido por cursos (temporadas) y lo de las palabrotas no he conseguido dejar de hacerlo (eso dí, me disculpo después).
      Lo de los pasos cebra… ahora lo hago aunque no estén ellos, y no venga nadie… a veces, hasta me siento idiota!

      • A qué sí….yo no cruzo con el semáforo en rojo aunque vaya sola y esté la calle vacía y no venga un coche en ninguno de los dos sentidos….
        Ahí me mantengo, en la acera, esperando a que el muñeco se ponga en verde….y antes no lo hacía (ya se sabe, hay que predicar con el ejempo hasta cuando no nos ven….)

      • Ojalá nos cambien el chip también en cosas menos anecdóticas, con más peso moral…

  4. Salir más, disfrutar más de los días, los parques y la naturaleza. Estoy segura de que sin mis hijos me pasaría más horas en el sillón y menos en el campo…

    Al revés de lo que decía Sabina en la canción del “Caballo de Cartón”:
    “Me podrán robar tus noches…
    tus días no”

    • Preciosa canción.

      Y sí… vivir de día tiene sus encantos, sin duda.

      Y conocer el entorno a la altura de tus hijos, permite descubrir cosas de él que ignorabas. Descubrir otra ciudad, otro barrio. Y relacionarte con su gente de otra manera.

      • Sí…
        Sin hijos eres más “libre”, en cambio, con hijos te “anclas” más al lugar donde vives. Participas en la comunidad, conoces a más vecinos, saludas a la gente por la calle porque los conoces del parque, tejes redes de apoyo…
        Tu entorno se convierte un poco en “Barrio Sésamo”.

      • Te lo copio. Sin la alusión a Barrio Sésamo… Es una gran verdad.

  5. Un post precioso, sin duda.
    A mí me sorprendió la paciencia que he sido capaz de desarrollar para jugar durante horas al veo, veo o escuchar 10 veces seguidas la misma canción ;- ). Pero sobre todo ese amor inmenso que siento y que me enriquece como persona

    • A mí el amor no me pilló por sorpresa… creo que los que hemos tenido hermanos pequeños hemos sido un poco “madres” antes de serlo, al menos así lo siento yo. La paciencia… supongo que sí, aunque a veces me gustaría tener una reserva para tirar de ella!!

  6. Hermoso post. Adhiero a todo! 🙂 La ganancia es tanta! Yo gano sabiduría día a día a partir de lo que piensan y me transmiten mis hijos y me siento orgullosa porque a pesar de mis errores muchas veces siento al verlos que lo estoy haciendo bien. Me hacen mejor.
    Beso grande

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