familia monoparental y adopción

Archivo para mayo, 2013

Barbies

A.: ¿Verdad que a un niño le pueden gustar las barbies?

Yo: Claro. ¿Conoces algún niño al que le gusten?

A.: ¡¡¡Noooo!!!

(piensa un momento)

…igual sí les gustan y no lo dicen porque les da vergüenza que los otros niños se rían…

Anuncios

¡¡Esto no es una madre!!

Andan revolucionados los foros adoptivos con la noticia del recién nacido chino rescatado de una tubería.

Como suele suceder cuando se encuentra algún niño abandonado en un lugar en el que difícilmente se puede decir que se le ha dejado para que pueda ser rescatado: un contenedor de basura, un edificio abandonado… siempre salen dedos que apuntan a la madre.

¡¡Esto no es una madre!! ¡¡Alguien que hace esto no se merece el título de madre!!

Podríamos discutir sobre quién se merece el título de madre, qué nos convierte en madres. ¿Querer y cuidar de nuestros hijos? ¿No hay malas madres, entonces? ¿Quién decide quién pasa el control de calidad? ¿Dónde se expide el título de madre? ¿Sólo merecen que se lo quitemos las madres biológicas que abandonan a sus hijos, o también las que se los quedan y les tratan mal? ¿Y si son las madres adoptivas las que no cuidan a sus hijos como deben?

Decir que una mala madre no merece el título de madre, y por ende, que todas las madres son buenas, ¿en qué lugar deja a las personas que han sufrido la presencia de una madre inadecuada?

Pero yo no quería discutir todo esto… (o sí).

Lo que me pregunto es: ¿por qué pensamos que es, que tiene que ser, que no puede ser otra, que la madre?

¿No le pudo abandonar el padre, el tío, algún abuelo? ¿No pudo ser alguien que le dijera a la madre (recién parida y tal vez en no muy buenas condiciones para ocuparse personalmente) que no se preocupara, que se ocuparía de dejar a su hijo a buen recaudo?

No niego que haya malas madre (incluso entre las que sí se quedan a sus hijos… hasta entre las madres que adoptan), pero el caso es que cuando un niño aparece abandonado, o muerto… en muchos casos no sabemos quién lo ha hecho ni por qué.

Y sin saberlo, ya juzgamos y sentenciamos a la madre… ¿Será que nos conviene convertirla en “no madre”?

El duelo

“El duelo es, por regla general, la reacción frente a la pérdida de una persona amada o de una abstracción que haga sus veces, como la patria, la libertad, un ideal, etc. (…) Cosa muy digna de notarse, además, es que a pesar de que el duelo trae consigo graves desviaciones de la conducta normal en la vida, nunca se nos ocurre considerarlo un estado patológico ni remitirlo al médico para su tratamiento. Confiamos en que pasado cierto tiempo se lo superará, y juzgamos inoportuno y aun dañino perturbarlo.“ Sigmund Freud.

Excepto, según Nancy Verrier, en el caso de adopción, donde la pérdida no se reconoce, ni por tanto, la necesidad del duelo.

Por esto, dice, nuestros hijos no tienen comportamientos anormales: tienen reacciones normales a vivencias anormales.

Racismo en primera persona

Debatíamos sobre racismo en una entrada anterior, e irrumpió el testimonio de Alacena como un baño de realidad sobre lo que enfrentan los negros – y las personas de otras etnias – que viven en nuestro país. Lo que vivirán nuestros hijos, cuando dejen de ir de nuestra mano, cuando dejemos de blanquearles…

(En la foto, la familia Loving, la pareja que logró que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos derogase las leyes que prohibían el matrimonio entre personas de distinta raza. Era 1967).

Yo soy blanca, casada con un negro de origen español por nacimiento puesto que tuvimos una provincia allende los mares que se llamaba Guinea, me voy a nombrar como X y a mi hijo como X+1……..

Normalmente a pesar de mi color de piel he sufrido el racismo desde hace tantos años……… curiosamente cuando te casas con un negro dejas de ser blanca: eres blanca mientras no te ven con tu marido, claro, el racismo empieza en la propia familia, se extiende a las amistades, el trabajo y en las relaciones sociales, procuras no darle importancia y vivir dentro de la normalidad que se supone tiene una sociedad multirracial, qué gracia; aunque originariamente y por colonialismo (Sahara y Guinea), éramos un país aparentemente multirracial, la realidad de la sociedad española era y es otra muy distinta, se tolera al negro siempre y cuando sea simpático, no moleste, no necesite de nuestros servicios, sea obsequioso y “humilde” y tenga sabido cual es su sitio; te puedes relacionar con los negros pero sin meterlos en tu familia, esto era antes (tengo cuarenta y pico años) y ahora también, claro que en estos momentos tenemos que ser todos civilizados y está mal visto socialmente ser racistas, hacer comentarios racistas, etc…. hay que ser socialmente y políticamente correctos…….. hablando de adultos claro, sin embargo en el mundo de los niños no hay de momento el barniz hipócrita de la sociedad, básicamente los niños y adolescentes en el colegio e instituto hacen y son un reflejo de los que hay en su casa, ni más ni menos.

Te encuentras con las preguntas más peregrinas una vez se enteran que tienes un marido negro, que si huelen, que cómo la tienen, que cuánto duran, que si de verdad no comen con los dedos cuando están solos en su casa, si les gusta el agua, si se bañan todos los días, qué hay de cierto en si son caníbales, que si no te asustas cuando te despiertas en la oscuridad y sólo le ves los ojos, que si destiñen o no destiñen…………. Es increíble lo que puede llegar a preguntar la gente,  incluso a día de hoy, aunque no se lo crean, los que más preguntan son las personas que no conoces de nada o solo has visto alguna vez, las amistades no preguntan porque les dará vergüenza supongo, claro que siempre intentan hacer alguna que otra pregunta disimulada metiéndola en una conversación o haciendo que la conversación recaiga a donde ellos quieren llegar.

Confieso que siempre me ha molestado y me sigue molestando, sólo sé que la mayoría de la gente son unos ignorantes, ególatras que todavía piensan que la raza superior es la blanca, he conocido tanto paleto con un orgullo mal entendido que da hasta pena.

También he recibido algún que otro escupitajo cuando he ido con mi marido del brazo, una vez que fuimos de vacaciones a Barcelona, en plena Rambla me pasó.

Cuando tienes un hijo piensas inevitablemente que esto no le va a pasar a él porque la sociedad aparentemente ha cambiado….. sí, sí, eso de dientes para afuera, la realidad es otra muy distinta, ya lo experimentarán ustedes cuando sus hijos crezcan lo suficiente o se relacionen con alguien más que el círculo cerrado que tienen en la familia y el colegio de toda la vida, cuando sean adolescentes, cambien de colegio, o de vivienda o de ciudad y tengan que empezar de cero en otra parte se encontrarán con la realidad pura y dura.

Les contaré algunos ejemplos, cuando tuvimos que alquilar un piso hace unos seis o siete años, mi marido empezó porque yo por horarios no podía, los primeros que elegimos juntos fueron negativos, porque “ya le llamaremos cuando hablemos con los dueños” o “ya le llamaré cuando hable con mi marido (o mujer) que ahora no está”, es la contestación que recibió en varias ocasiones, él ni se inmutó, pero la llamada nunca llego…….., ya está acostumbrado a estas cosas y si no lo está no exterioriza que le molesta, aunque supongo lo que será para él interiormente estas cosas, pero a mí me envenenó a la cuarta vez, así que ni corta ni perezosa me puse al teléfono y llamé yo, quedé con todos los pisos que fue a ver mi marido y que raro……. Todos me devolvieron la llamada para empezar los trámites y alquilar, así que mandé a mi marido delante y yo me quedé detrás, solo para ver la cara que ponían y como salían del apuro, cuando empezaban con los balbuceos estos de que se ven pillados y no saben qué hacer pero se excusan que ya está apalabrado, llegaba yo y preguntaba inocentemente si ya se habían puesto de acuerdo en el día de la firma, caras de poemas, la excusa típica es, “claro es que así es distinto”, o…. “es que los inmigrantes siempre dejan los pisos mal”, etc…… para no cansarles, pero no veo la diferencia la verdad, qué más da que un negro vaya a alquilar un piso solo o bien acompañado por un blanco……., lo que sí es cierto es que cuando alguien accede a alquilar un piso, o bien están hechos un asco o son en barriadas marginales o sin contrato o cosas raras, todo cambia cuando llegan acompañados por una señora alta, guapa y bien presentada exteriormente, da igual como se presente mi marido, ya sea de traje o de vaqueros.

Pues esto lo sufren muchas personas y se callan, porque saben que al fin y al cabo antes era igual y hoy también y como cada uno manda en sus propiedades y sus casas o te lo comes o lo dejas, porque la hipocresía de la sociedad es así, claro que si se enteran o saben que el negro es rico, va adornado con mucho oro exterior o saca un buen fajo de billetes y se los pasa por la nariz, entonces la cosa cambia porque entonces ya no es tan negro y hasta le encuentran rasgos europeos, o como he oído alguna vez por la calle, “pues no parece tan negro, más bien como un blanco oscuro”, ja,ja,ja, me rio no sé por qué.

Punto y aparte son los hijos mulatos, yo tengo uno mulato y otro que salió blanco como la leche, son hermanos y sin embargo no se parecen ni un huevo a una castaña, ambos son mulatos y lo que son las cosas, cuando no los relacionan porque andan haciendo cosas por separado, los tratan diferentes, ambos mulatos pero distinto color de piel, eso sí, cuando ven o se dan cuenta que son hermanos, empieza lo de siempre “¿y del mismo padre?” no sé por qué tienen que cuestionar sin son del mismo padre o padre distinto, ¿qué les importa?, “¿y cómo es que si son del mismo padre uno es blanco y el otro negro?” ya ni siquiera se dan cuenta que los dos son mulatos, la conjugación de lo mejor de las dos razas, porque no es por nada pero mis hijos son guapísimos, altos como vigas y buenísimas personas, (orgullo de madre claro), “¿y qué se siente teniendo dos hijos de dos colores?” “¿y ellos se tratan igual?” “¿Qué palo eso de que los dos sean diferentes, verdad?” y chorradas por el estilo. Incluso el trato que les dan es distinto también.
Después está inevitablemente la tentación que tiene todo el mundo a tocar la cabeza de los niños sean negros o mulatos……. Si tanto les gusta el pelo rizado que se los ricen ellos, me parece una falta de respeto, desde que nacieron cortaba en seco el ademán, “no les toque la cabeza” ja,ja,ja, la cara de la gente de risa, pero bien que me ha fastidiado durante mucho tiempo.

En el colegio, como se le ve más, X+1 siempre ha sido el blanco de la diana, cualquier cosa que pasara, a preguntarle, si había alguna escaramuza entre niños igual, un día le pregunté a X+1 ¿y qué haces cuando los niños se ponen bordes en el colegio? Su contestación, “o paso y piensan que soy un cobarde y lo hacen peor o les pego una buena piña en toda la boca y me dejan tranquilo porque les puedo” claro que esto tiene consecuencias porque si lo pillan los profesores piensan que es él, el que es un camorrista, además la tendencia de los profesores en cualquier cosa que pase, sea la piña que le dio a un niño porque estaba harto, o bien porque pasó algo y él no estaba pero las culpas se las lleva igual, la tendencia como decía es creer primero al blanquito, cuestionar lo que dice X+1 y pensar instintivamente que miente, al principio de muchos cursos no podía ir yo a las reuniones de profesores por el horario laboral, pero claro, iba el padre y de entrada daban por sentado que era hijo de dos negros pero que había salido algo más claro………, me acordaré siempre la primera vez que fui a una de esas reuniones y me senté, todo el mundo me preguntó que si tenía un hijo en el centro, “sí”, cuando llegaron los profesores y me preguntaron, “en que clase está tu hijo” en 5º por ejemplo, “nombre” se lo digo y silencio en toda el aula, “ah!!! Fulanito es su hijo…. No lo hubiera imaginado” “¿Por qué?” pregunto yo, “no, como es negro…….” “¿y?” contesto, “nada, nada”, pero a partir de ese día en el colegio la actitud tanto de profesores como de compañeros cambió.

Otra cosa que es muy graciosa, pero graciosa de verdad, tanto que me duele el estómago cada vez que pasa, si va por la calle y está un furgón de la policía pidiendo documentación, hay cien personas pasando por delante y da la casualidad que sólo se la piden a él y a otro pobre que pasaba por allí y que da la casualidad que tenía la piel más oscura que los demás, la primera vez que le pasó tenía 14 años y venía del colegio con la mochila de los libros ¡¡¡¡y en la esquina de mi calle!!! Dio la casualidad que yo estaba en la azotea asomada a esa hora que venía, no salí disparada de la azotea abajo porque me hubiera matado, era un sexto piso, mientras bajé se terminó la historia y mi hijo ya venía por media calle, blanco como el papel y temblando porque lo pusieron contra la pared, le pregunté cómo es que lo dejaron tan pronto libre que no me dio tiempo a llegar, me dice que venía el vecino y les dijo que me conocía y quién era y dónde vivía……

Otra vez un par de años después íbamos por la calle principal de la ciudad donde vivimos, la comercial y me quedé retrasada mirando un escaparate, él siguió caminando porque no se dio cuenta que me había parado, sigo caminando y mirando “¿Dónde estás X+1, donde estás?” nada, sigo para abajo pensando no se qué……… veo dos esquinas para abajo un furgón de policía, estaban pidiendo documentación a todo el que pasaba, a todo el que se diferenciaba claro, paso por delante y a mí no me piden nada, como había ya pasado dos tramos de calle, me dirijo a los policías y les digo que si vieron pasar a un chico de unos 17 años, alto con vaqueros y chaqueta de cuero y el pelo rizado, me dicen que no, en esto se oyen unos golpes en el cristal del furgón, abren el furgón con mala leche y miro para adentro, los cristales como son tintados no se ve que hay dentro oigo la voz de mi hijo que dice “esa es mi madre, ya le dije que soy español”, lo sacan y les pregunto que como que lo han metido ahí, se deshacen en excusas porque pensaban que era un inmigrante………. Mi hijo me dice “les dije que te llamaran por teléfono, pero no me hicieron caso”, le pregunto al policía ¿y cómo es que me dijo que no lo había visto y lo tenían dentro del furgón? Me contesta “usted no me dijo que era negro” así, tan tranquilo, eso que mi hijo en esa época iba siempre de punta en blanco porque no le había dado por ir con pantalones rotos o desgastados tan de moda ni el pelo largo, no sé qué hubiera pasado entonces.

No he vuelto a tener más experiencias de ese tipo personalmente, pero mi hijo me dice que ya lo toma con filosofía, cuando miran su carnet de identidad no lo miran una vez, varias y le preguntan de todo, a veces pienso que ellos creerán que es una falsificación o vete tú a saber…. Le ha pasado muchísimas veces y le sigue pasando.

A ver, no se puede luchar contra el racismo, invisible es en la sociedad, no podemos cambiar la mentalidad de mucha gente que a su vez insertan sus propios pensamientos en sus hijos, lo único que podemos hacer es soportarlo y esperar que las nuevas generaciones empiecen a pensar por sí mismos y a cuestionar el tipo de educación que se les da, también esperamos que cuando crezcan las nuevas generaciones no les dé por meterse en una banda de skin o en el ku kus clan, porque aunque parezca mentira, en muchos estamentos estatales, como la administración, los colegios, etc……….. sigue habiendo elementos que siguen creyendo en la pura raza, que discriminan y hacen comentarios “aparentemente inocentes” pero que van cargados con toda la intensión, que como educandos que son, los primeros que deberían estar educados son ellos, los profesores, sin embargo una persona puede tener su carrera, pongamos de profesor en cualquier centro desde primaria hasta el instituto o universidad y no deja por ello de ser persona con su propio bagaje educacional familiar y por muy socialmente correcto que quiera ser, es su condición humana la que le pierde y la que hace que tengan salidas fuera de tono y discriminantes, porque intrínsecamente por mucha carrera que tenga lo lleva impreso, es socialmente correcto para su relación laboral pero inevitablemente termina dándose a conocer, tampoco puedes denunciar palabras o actitudes porque no tienes una grabación, ni unos testigos…….. a la hora de la verdad cada uno barre para sí y no se quiere meter en líos de ninguna clase puede que te digan alguna vez “lo siento, se que tienes razón pero no me puedo meter…….”

Después están las cosas que te vas enterando con los años, porque tu hijo no te va a contar (a mí no me contó ni la mitad de lo que muchas veces le ha pasado), no te va a contar cosas que le pasan si no día a día, a lo mejor una semana si y otra no, tanto en el colegio como en la calle o en cualquier otro sitio, da igual que te enteres de cosas mucho después, el dolor de estómago es el mismo te enteres cuando te enteres.

Muy curioso es cuando se echan novia o tontean con una chica, al principio no quiere que sus padres se enteren que sale con un negro aunque sea más claro de piel, después cuando se enteran sus padres, le hacen un tercer grado a la chica, un poco más tranquilos se quedan cuando se enteran que por lo menos uno de los dos padres es blanco……….. Dejo este tema porque es que me enveneno yo sola, con el tiempo incluso algún padre que otro se avergüenza de la actitud que tuvo porque claro “es un buen chico” ¿y qué hubiera pasado si los dos padres hubieran sido negros? ¿ya no sería tan buen chico?.

Lo que nos diferencia son tres cosas únicamente: la melanina que todos tenemos, unos más acusada que otros por herencia genética; el país en el que nacemos, aunque da igual porque aunque un negro, un chino o un piel roja nazca en España le seguiremos preguntando de qué país eres y la etnia cultural a la que pertenece, aunque da igual porque por mucho que ponga tu DNI que eres español seguirán preguntando tonterías; también nos diferencia lo que mamamos en casa a veces, gracias a dios no siempre.

Esto daría para mucho mas, pero aquí lo dejo, no estoy amargada por estas cosas, tampoco hago una victimización de todo esto, lo cojo con sentido del humor porque otra cosas no se puede hacer y hay que quitarle hierro sobre todo cuando los niños son pequeños pero dejándoles bien claro las diferencias con las que se van a encontrar, dándoles las herramientas verbales para que se defiendan o contesten o ignoren, eso ya es cosas de los niños en su momento, pero lamentablemente unas veces pueden hacerlo así y otras no y es cuando se les escapa alguna mano, no lo veo bien y los he reprendido alguna vez pero es inevitable que tomen sus propias decisiones cuando están solos ante una situación, la jungla del colegio y de la calle tiene otros patrones distintos a los patrones que tenemos muchos padres y a veces hay enfrentamientos innecesarios, una pena que todos los padres no pensemos igual y le demos la misma educación a nuestros hijos, si así fuera se acababan las diferencias.

No sé por qué cuesta tanto entender que la riqueza del ser humanos está en la diversidad étnica y cultural y cuando se fusionan tenemos hijos elevados al cubo como seres humanos y más ricos intelectualmente, moralmente, que son la fusión de dos culturas y por desgracia y por obra y gracia de los impresentables que se encuentran a lo largo de su vida, mucho más maduros y responsables para con ellos y los demás, pero esto lo pienso y siempre lo he pensado para todas las razas, da igual si son blancos, negros, chinos, japoneses o hindúes o cualquier otra, no es que me haya criado en un hogar ejemplar antirracista, pero la visión, el pensamiento propio y la inteligencia emocional a veces va por caminos distintos a lo que te enseñan, eso me da esperanzas para que salgan mas generaciones con el puntito rebelde que piensen por sí mismos y cuestionen mucha de la educación que maman en sus casas todos los días.

Consejos de supervivencia para padres adoptivos

(Seguimos con los listados)…

He citado el libro Consejos de Supervivencia para padres adoptivos en un par de ocasiones en el blog…

…pero hace mucho tiempo que tenía pendiente pasar al blog el listado de los consejos, que en su día me parecieron muy interesantes (vienen más desarrollados en el libro). La pereza de copiarlos a mano me ha hecho ir posponiéndolo… así que agradezco a B. que me los haya hecho llegar en un correo, porque así los he podido copiar y pegar, lo que es  infinitamente más fácil.


 
– Primer mandamiento: Haga lo que haga su hijo, es deber de usted impedir que la comunicación se interrumpa y la relación se rompa.

– Segundo: Si su hijo se comporta como los hijos “corrientes” (biológicos), trátelo como a un niño “corriente”. Si su hijo no se comporta como otros niños (de manera “corriente”), no lo trate como trataría a los niños “corrientes”.

– Tercero: Nunca se embarque en luchas de poder con su hijo, pues tanto usted como su hijo saldrán perdiendo siempre.

– Cuarto: Respete la autonomía y los límites de su hijo. Deje que asuma la responsabilidad de sus actos y no piense que usted sabe por qué él se comporta como lo hace. Aunque su conducta no le agrade o no le parezca aceptable, nunca desprecie a su hijo como persona.

– Quinto: Dé a su hijo la mayor cantidad posible de opiniones positivas. Ante la duda, apruebe pequeñeces y supuestas obviedades. ¡Conviértase en el “presidente del club de fans” de su hijo!

– Sexto: Responda de sus propios valores personales ante su hijo, pero no lo haga con la pretensión de administrar una verdad superior o normas absolutas. No olvide que sus conductas cotidianas en relación con sus valores son más elocuentes que todas las palabras.

– Séptimo: Sea parcial frente el mundo exterior en favor de su hijo. Demuéstrele que lo defiende a él incondicionalmente (como la proverbial leona a su cachorro). Y hágalo incluso cuando vea que su hijo está equivocado.

Octavo: Cuéntele a su hijo – siempre de forma acorde a su edad- todo lo que usted sabe sobre su origen, sus padres biológicos, las causas y las circunstancias de su adopción. Todo esto no debería tratarse como si fuese un secreto o algo de lo que habría que avergonzarse. En dichos relatos, usted debería dar por supuesto siempre que los padres biológicos de su hijo querían lo mejor para él. Absténgase de despreciar a sus padres biológicos, porque en ese caso estaría despreciando también a su hijo.
 

Noveno: Independícese e independice su identidad y su autoestima de la conducta de su hijo. Protéjase de sus eventuales “arrebatos”, sobre todo si suponen acciones destructivas. Prepárese para la posibilidad de verse usted mismo en una situación marginal, aunque sea transitoriamente, a causa de conductas de su hijo que a veces son bastante radicales y que no se corresponden con las expectativas y normas de su entorno social.

 
– Décimo: Tenga paciencia, paciencia y más paciencia. No pierda la fe en que tarde o temprano todo saldrá bien. 

¿Qué diferencia hay entre insultar a un niño porque es negro o porque es gordo?

Cuando hablamos de la discriminación que sufren nuestros hijos por ser negros (o de cualquier otra raza distinta a la blanca), de los insultos de patio … siempre hay alguien que pregunta: ¿Qué diferencia hay entre que te insulten por ser negro o por ser gordo, o llevar gafas, por ejemplo?

Yo fui una niña discriminada e insultada en el colegio porque llevaba gafas y sufría sobrepeso (sufrí esto que ahora llaman bullying, como si acabaran de inventárselo, pero que cuando era pequeña no tenía nombre… quizás porque era una forma de relación normal), así que nada más lejos de mi intención minimizar el sufrimiento y el impacto que tiene este tipo de insultos…

…pero…

…para mí está claro que no es lo mismo. Soy una adulta con sobrepeso y gafas, y tengo muy claro que no es lo mismo.

¿Por qué no es lo mismo? Por un lado me resulta evidente… pero por el otro, me resulta difícil explicarlo. Así que he decidido hacer un listado de diferencias.

Agradezco la colaboración, en la entrada anterior y en alguna otra ocasión, de varios lectores de este blog, y se aceptan sugerencias nuevas:

– Llevar gafas no tiene una historia ni una teoría sobre la inferioridad de quien las lleve. Hay casos parecidos al del color de la piel, como meterse con alguien por ser judío, ser homosexual, o ser mujer.

– En ninguna época ni lugar se ha discriminado de forma general a las personas gordas o con gafas. No se les ha matado, ni segregado, ni obligado a usar lavabos o medios de transporte distintos. No ha habido esclavitud de gordos, ni de personas con gafas. Ni apartheid. Tampoco se ha hecho beber de fuentes distintas ni entrar por puertas traseras a los bajitos, ni a los que llevan gafas, mientras que sí existe una historia de discriminación real hacia los negros o hacia los indígenas en muchos países, y eso no ha desaparecido de un plumazo. Somos herederos de esta historia.

– Llevar gafas o ser gordo no convierte en peligroso ir por la calle solo, a según qué horas, en según qué sitios (o no más que ser delgado y tener buena vista). Ser negro sí.

– Los insultos de patio a otros niños por llevar gafas o ser gordos no suelen traducirse en fobias que tienen una continuidad en la vida adulta: nadie odia, o desprecia, o tiene prejuicios negativos importantes, hacia los que tienen gafas o hacia los que tienen sobrepeso. Tolerar insultos racistas da pábulo a que interioricemos que no pasa nada por ser racistas, por tener prejuicios o por discriminar a la gente por su color o su origen, también cuando seamos adultos.

– Los adultos no discriminan a niños con gafas o sobrepeso. Algunos adultos sí discriminan a niños de otras razas.

– Jamás han existido escuelas segregadas para niños gordos, con gafas o bajitos. Para negros sí.

– No hay ningún colectivo parecido a los neonazis que tenga por objetivo agredir o expulsar a los que llevan gafas o son gordos.

– Nadie comenta que los gordos deberían hundirse en pateras o que los gafotas deberían volver a su país. Nadie dice que los bajitos nos roban el trabajo.

– A los negros se les niegan trabajos por ser negros. Se les dice que el piso que tienen apalabrado ya está alquilado. No les paran los taxis. La gente se niega a sentarse a su lado en los autobuses. Les pide los papeles la policía, y es más fácil que sean detenidos. Esto no les pasa a las personas que tienen gafas o pesan más que la media.

– No se supone que las personas gordas o con gafas sean menos listas que los demás, o menos buenas, que sean pobres o que sea imposible que tengan un trabajo cualificado. De los negros sí.

– No es lo mismo meterse con una característica física tuya a meterse con tu esencia como persona, que se te niegue el derecho a tener alma, que se te juzgue y se te aplique todo tipo de estúpidos estereotipos: sucio, vago, peligroso, mentiroso, vicioso, delincuente, feo, repugnante…

– El gordo y el gafotas en la calle, en el cine, en el parque de atracciones, pasan desapercibidos y al negro, al chino, al moro se les ve y relucen en todos los lados y atraen siempre la mirada, son siempre observados, y vigilados en muchos casos.

– Las personas con gafas o sobrepeso no son rechazados por posibles novios o suegros.

– Los niños con gafas o sobrepeso tienen referentes de éxito en su entorno que llevan gafas o pesan más que la media. Incluso cuando la belleza no suela estar representada por personas gordas, y hay pocas que salgan en televisión, en películas o sean supermodelos, es fácil que el médico, la maestra, la gente con la que se relaciona en su día a día… sean personas que tengan estas características. Igualmente, es apabullante la diferencia de personas con gafas / sobrepeso y negros entre los políticos, los expertos  que salen en los medios de comunicación, científicos…

– En el caso de niños adoptados, al meterse con su origen distinto, les recuerdan la falta de conexión genética con su familia adoptiva, y su causa: el abandono.

 – Uno puede ser negro… y estar gordo y llevar gafas.

– En algunos casos, es posible deshacerse de las gafas o del sobrepeso. En ningún caso es posible cambiarse el color de la piel.

Testimonio de un adoptado transracial

Hace algunos días, escribió en el blog alguien que firmaba como mestizo adoptado. Su testimonio sobre el racismo de distintas intensidades que ha vivido a lo largo de su vida es tan revelador, que me he tomado la libertad de publicarlo en forma de entrada.

Yo soy mestizo, o mulato; y fui adoptado con 2 años; ahora tengo 24. Sobre ésto no puedo aportar mucho más ya que de hecho desconozco totalmente mis orígenes.

Me ha gustado leer vuestros comentarios, sobre todo los de aquellas personas, adoptadas o no, que han sufrido el racismo en sus carnes. Me he sentido muy identificado, por ello expondré también mis experiencias sobre el racismo sufrido y cómo de sutil llega a ser éste.

Mis padres son blancos, y toda mi familia también, mis relaciones con gente negra, mestiza o de otras razas que no sea blanca es bastante escasa, ya que desde pequeño todos mis amigos han sido blancos, pues no ha habido nunca negros en mis círculos sociales, escuelas, centros de actividades extraescolares, etc. Exceptuando en varias ocasiones que mencionaré a continuación.

Recuerdo que en la escuela primaria no sufrí racismo, aunque ello me produce un mal sabor de boca, porque en mi clase había otra niña negra -pero ella no era mestiza, sino prodecente de padre y madre negros- la cual recibía todos los insultos por mí. Puedo asegurar que los insultos que recibía eran crueles y devastadores, y que esa niña se pasaba casi todos los días llorando. ¿Qué hacía yo al respecto? Debo reconocer que nada, y achaco ese comportamiento a dos factores: 1- Aquella niña negra era marginada, insultada por su color de piel y maltratada; no obstante, otros niños de la clase también eran marginados, por ser gordetes, demasiado callados, etc., en este sentido ella era una más dentro del grupo de marginados. 2- Mis padres nunca me dijeron que yo era negro, y esto sucedió en todos los sentidos -aunque fuera evidente a la vista-, de modo que mi identidad como negro no fue formada desde pequeño.

La identidad como negro creo que es importante, decirle al niño cómo es y que ello significa que la gente te mirará y hará comentarios sobre tí; mostrarle modelos de gente negra de éxito, de pensadores negros, etc.; ya que en su día a día los niños experimentaran el rechazo por su condición, el odio que produce su color de piel, y necesitan por ello alguien que les diga que su color está bien, y que ha habido grandes personas con su mismo color.

Mis experiencias de racismo las empecé a experimentar en la escuela secundaria, período en el cual cambié de escuela. Las agresiones fueron en mi caso siempre verbales, se apuntaba a alguna distinción sobre mí : “pelo esponja”, “morenito”, o cualquier cosa por el estilo. En ésta etapa mi modo de afrontar esta situación era agresiva, la manera de no acabar agredido era ser directamente el agresor. Con ésto no digo que ello esté bien, sino que la agresividad y rebeldía pueden ser buenos indicativos que esconden tales problemas.

En secundaria incluso experimenté situaciones racistas con profesores, y de hecho creo que este detalle es significativo para entender la percepción del racismo entre víctima y agresor. Estos profesores racistas, de manera consciente o no, lo eran por medio de un chiste: “Este es el del negro, el cojo, etc.”, hay que imaginar esto contado por un profesor ante una clase de adolescentes en la que sólo hay un negro; de hecho parece casi natural que los niños se giraran para mirarte o comentar algo, de ahí un comportamiento agresivo como defensa. También podían ser racistas estos profesores por medio de la simple alusión al “negro”, es decir, distinguir en una frase a la persona negra de la otra, blanca, por medio de ese simple nombramiento (está claro que “negro” en ese caso no sólo significa una persona, sino pobre, marginado, no deseado, etc….).

Estas situaciones me han hecho entender el racismo de un modo muy arraigado y difícil de percibir para aquel que no se tiene que preocupar por el racismo, nada más que de no ejercerlo.

DETALLES- seguramente muchas personas negras digan que no les importa que alguien se refiera a ellas como “el negro” y “la negra”, sin embargo eso es matizable, y creo que es fundamental a la hora de detectarlo. A mí me gusta imaginar una situación en la que cada una de las personas fuera de raza, etnia, nacionalidad distinta, y tuvieramos que hablar de ellos: así por ejemplo si tuviésemos que dar una descripción a la policía para buscar a esa persona, hablar de indio, chino, negro, etc., no parece racista. Sin embargo si una profesora llama a sus alumnos, no llamaría al negro, ni al chino, sino a José y Antonio, por ejemplo. Los matices de esto son inmensos y creo sólo detectables por aquellos que los padecen, hay que considerar que ciertas personas usan el lenguaje de éste modo para imponerse de algún modo, marcar una diferencia intangible que posiciona al “indio” por debajo y de manera sutil.

El aprendizaje de estas actitudes me parece esperpéntico, pues incluso en la televisión, en series como “Aïda”, se promociona la risa fácil por medio de la discriminación. Habrá personas que digan que eso es una exageración, sin embargo, hay que entender que con eso lo que se hace es enseñar: “es bueno hacer bromas con el bebé negro, haciendo alusiones a heces”, o cualquier otra burrada que se les ocurra. ¿Si vuestro hijo fuera negro le pondrías una serie delante de sus amigos blancos donde se ríen de una persona negra? ¿Lo harías una vez, y dos, y siempre?

Lo que detecto de modo general es un ímpetu por marcar la diferencia segregadora, y para ello no es necesario proferir un insulto, sino un simple comentario es suficiente. El “amigo” del shawarma siempre será eso, el “amigo”, nunca Rakam, de 34 años, que estudia por las noches y tiene dignidad como ser humano, etc. Sin saberlo, ya lo hemos clasificado.

A mi entender, todos estos detalles llevan a las actitudes racistas reconocidas (como el policía que sólo registra al negro), ya que han sido aprendidas poco a poco, con comentarios, bromas, chistes, motes, etc. Y eso mismo, la atención a los detalles, sería lo ideal para enseñar a un niño negro que ha sido adoptado, es decir, pensar sobre las palabras, sobre lo que dice, cómo entiende cierta expresión, qué siente con tal o cual comentario. Si tu vecina llama a tu hija “chocolatito” seguramente tu vecina no vea nada malo en ello, pero a tu hija le molesta que no le llamen Ana. De hecho de esta manera me he sorprendido a mí mismo, mulato, siendo racista, por mi modo de hablar sobre “los lateros”, etc.

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: