familia monoparental y adopción

Debatíamos sobre racismo en una entrada anterior, e irrumpió el testimonio de Alacena como un baño de realidad sobre lo que enfrentan los negros – y las personas de otras etnias – que viven en nuestro país. Lo que vivirán nuestros hijos, cuando dejen de ir de nuestra mano, cuando dejemos de blanquearles…

(En la foto, la familia Loving, la pareja que logró que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos derogase las leyes que prohibían el matrimonio entre personas de distinta raza. Era 1967).

Yo soy blanca, casada con un negro de origen español por nacimiento puesto que tuvimos una provincia allende los mares que se llamaba Guinea, me voy a nombrar como X y a mi hijo como X+1……..

Normalmente a pesar de mi color de piel he sufrido el racismo desde hace tantos años……… curiosamente cuando te casas con un negro dejas de ser blanca: eres blanca mientras no te ven con tu marido, claro, el racismo empieza en la propia familia, se extiende a las amistades, el trabajo y en las relaciones sociales, procuras no darle importancia y vivir dentro de la normalidad que se supone tiene una sociedad multirracial, qué gracia; aunque originariamente y por colonialismo (Sahara y Guinea), éramos un país aparentemente multirracial, la realidad de la sociedad española era y es otra muy distinta, se tolera al negro siempre y cuando sea simpático, no moleste, no necesite de nuestros servicios, sea obsequioso y “humilde” y tenga sabido cual es su sitio; te puedes relacionar con los negros pero sin meterlos en tu familia, esto era antes (tengo cuarenta y pico años) y ahora también, claro que en estos momentos tenemos que ser todos civilizados y está mal visto socialmente ser racistas, hacer comentarios racistas, etc…. hay que ser socialmente y políticamente correctos…….. hablando de adultos claro, sin embargo en el mundo de los niños no hay de momento el barniz hipócrita de la sociedad, básicamente los niños y adolescentes en el colegio e instituto hacen y son un reflejo de los que hay en su casa, ni más ni menos.

Te encuentras con las preguntas más peregrinas una vez se enteran que tienes un marido negro, que si huelen, que cómo la tienen, que cuánto duran, que si de verdad no comen con los dedos cuando están solos en su casa, si les gusta el agua, si se bañan todos los días, qué hay de cierto en si son caníbales, que si no te asustas cuando te despiertas en la oscuridad y sólo le ves los ojos, que si destiñen o no destiñen…………. Es increíble lo que puede llegar a preguntar la gente,  incluso a día de hoy, aunque no se lo crean, los que más preguntan son las personas que no conoces de nada o solo has visto alguna vez, las amistades no preguntan porque les dará vergüenza supongo, claro que siempre intentan hacer alguna que otra pregunta disimulada metiéndola en una conversación o haciendo que la conversación recaiga a donde ellos quieren llegar.

Confieso que siempre me ha molestado y me sigue molestando, sólo sé que la mayoría de la gente son unos ignorantes, ególatras que todavía piensan que la raza superior es la blanca, he conocido tanto paleto con un orgullo mal entendido que da hasta pena.

También he recibido algún que otro escupitajo cuando he ido con mi marido del brazo, una vez que fuimos de vacaciones a Barcelona, en plena Rambla me pasó.

Cuando tienes un hijo piensas inevitablemente que esto no le va a pasar a él porque la sociedad aparentemente ha cambiado….. sí, sí, eso de dientes para afuera, la realidad es otra muy distinta, ya lo experimentarán ustedes cuando sus hijos crezcan lo suficiente o se relacionen con alguien más que el círculo cerrado que tienen en la familia y el colegio de toda la vida, cuando sean adolescentes, cambien de colegio, o de vivienda o de ciudad y tengan que empezar de cero en otra parte se encontrarán con la realidad pura y dura.

Les contaré algunos ejemplos, cuando tuvimos que alquilar un piso hace unos seis o siete años, mi marido empezó porque yo por horarios no podía, los primeros que elegimos juntos fueron negativos, porque “ya le llamaremos cuando hablemos con los dueños” o “ya le llamaré cuando hable con mi marido (o mujer) que ahora no está”, es la contestación que recibió en varias ocasiones, él ni se inmutó, pero la llamada nunca llego…….., ya está acostumbrado a estas cosas y si no lo está no exterioriza que le molesta, aunque supongo lo que será para él interiormente estas cosas, pero a mí me envenenó a la cuarta vez, así que ni corta ni perezosa me puse al teléfono y llamé yo, quedé con todos los pisos que fue a ver mi marido y que raro……. Todos me devolvieron la llamada para empezar los trámites y alquilar, así que mandé a mi marido delante y yo me quedé detrás, solo para ver la cara que ponían y como salían del apuro, cuando empezaban con los balbuceos estos de que se ven pillados y no saben qué hacer pero se excusan que ya está apalabrado, llegaba yo y preguntaba inocentemente si ya se habían puesto de acuerdo en el día de la firma, caras de poemas, la excusa típica es, “claro es que así es distinto”, o…. “es que los inmigrantes siempre dejan los pisos mal”, etc…… para no cansarles, pero no veo la diferencia la verdad, qué más da que un negro vaya a alquilar un piso solo o bien acompañado por un blanco……., lo que sí es cierto es que cuando alguien accede a alquilar un piso, o bien están hechos un asco o son en barriadas marginales o sin contrato o cosas raras, todo cambia cuando llegan acompañados por una señora alta, guapa y bien presentada exteriormente, da igual como se presente mi marido, ya sea de traje o de vaqueros.

Pues esto lo sufren muchas personas y se callan, porque saben que al fin y al cabo antes era igual y hoy también y como cada uno manda en sus propiedades y sus casas o te lo comes o lo dejas, porque la hipocresía de la sociedad es así, claro que si se enteran o saben que el negro es rico, va adornado con mucho oro exterior o saca un buen fajo de billetes y se los pasa por la nariz, entonces la cosa cambia porque entonces ya no es tan negro y hasta le encuentran rasgos europeos, o como he oído alguna vez por la calle, “pues no parece tan negro, más bien como un blanco oscuro”, ja,ja,ja, me rio no sé por qué.

Punto y aparte son los hijos mulatos, yo tengo uno mulato y otro que salió blanco como la leche, son hermanos y sin embargo no se parecen ni un huevo a una castaña, ambos son mulatos y lo que son las cosas, cuando no los relacionan porque andan haciendo cosas por separado, los tratan diferentes, ambos mulatos pero distinto color de piel, eso sí, cuando ven o se dan cuenta que son hermanos, empieza lo de siempre “¿y del mismo padre?” no sé por qué tienen que cuestionar sin son del mismo padre o padre distinto, ¿qué les importa?, “¿y cómo es que si son del mismo padre uno es blanco y el otro negro?” ya ni siquiera se dan cuenta que los dos son mulatos, la conjugación de lo mejor de las dos razas, porque no es por nada pero mis hijos son guapísimos, altos como vigas y buenísimas personas, (orgullo de madre claro), “¿y qué se siente teniendo dos hijos de dos colores?” “¿y ellos se tratan igual?” “¿Qué palo eso de que los dos sean diferentes, verdad?” y chorradas por el estilo. Incluso el trato que les dan es distinto también.
Después está inevitablemente la tentación que tiene todo el mundo a tocar la cabeza de los niños sean negros o mulatos……. Si tanto les gusta el pelo rizado que se los ricen ellos, me parece una falta de respeto, desde que nacieron cortaba en seco el ademán, “no les toque la cabeza” ja,ja,ja, la cara de la gente de risa, pero bien que me ha fastidiado durante mucho tiempo.

En el colegio, como se le ve más, X+1 siempre ha sido el blanco de la diana, cualquier cosa que pasara, a preguntarle, si había alguna escaramuza entre niños igual, un día le pregunté a X+1 ¿y qué haces cuando los niños se ponen bordes en el colegio? Su contestación, “o paso y piensan que soy un cobarde y lo hacen peor o les pego una buena piña en toda la boca y me dejan tranquilo porque les puedo” claro que esto tiene consecuencias porque si lo pillan los profesores piensan que es él, el que es un camorrista, además la tendencia de los profesores en cualquier cosa que pase, sea la piña que le dio a un niño porque estaba harto, o bien porque pasó algo y él no estaba pero las culpas se las lleva igual, la tendencia como decía es creer primero al blanquito, cuestionar lo que dice X+1 y pensar instintivamente que miente, al principio de muchos cursos no podía ir yo a las reuniones de profesores por el horario laboral, pero claro, iba el padre y de entrada daban por sentado que era hijo de dos negros pero que había salido algo más claro………, me acordaré siempre la primera vez que fui a una de esas reuniones y me senté, todo el mundo me preguntó que si tenía un hijo en el centro, “sí”, cuando llegaron los profesores y me preguntaron, “en que clase está tu hijo” en 5º por ejemplo, “nombre” se lo digo y silencio en toda el aula, “ah!!! Fulanito es su hijo…. No lo hubiera imaginado” “¿Por qué?” pregunto yo, “no, como es negro…….” “¿y?” contesto, “nada, nada”, pero a partir de ese día en el colegio la actitud tanto de profesores como de compañeros cambió.

Otra cosa que es muy graciosa, pero graciosa de verdad, tanto que me duele el estómago cada vez que pasa, si va por la calle y está un furgón de la policía pidiendo documentación, hay cien personas pasando por delante y da la casualidad que sólo se la piden a él y a otro pobre que pasaba por allí y que da la casualidad que tenía la piel más oscura que los demás, la primera vez que le pasó tenía 14 años y venía del colegio con la mochila de los libros ¡¡¡¡y en la esquina de mi calle!!! Dio la casualidad que yo estaba en la azotea asomada a esa hora que venía, no salí disparada de la azotea abajo porque me hubiera matado, era un sexto piso, mientras bajé se terminó la historia y mi hijo ya venía por media calle, blanco como el papel y temblando porque lo pusieron contra la pared, le pregunté cómo es que lo dejaron tan pronto libre que no me dio tiempo a llegar, me dice que venía el vecino y les dijo que me conocía y quién era y dónde vivía……

Otra vez un par de años después íbamos por la calle principal de la ciudad donde vivimos, la comercial y me quedé retrasada mirando un escaparate, él siguió caminando porque no se dio cuenta que me había parado, sigo caminando y mirando “¿Dónde estás X+1, donde estás?” nada, sigo para abajo pensando no se qué……… veo dos esquinas para abajo un furgón de policía, estaban pidiendo documentación a todo el que pasaba, a todo el que se diferenciaba claro, paso por delante y a mí no me piden nada, como había ya pasado dos tramos de calle, me dirijo a los policías y les digo que si vieron pasar a un chico de unos 17 años, alto con vaqueros y chaqueta de cuero y el pelo rizado, me dicen que no, en esto se oyen unos golpes en el cristal del furgón, abren el furgón con mala leche y miro para adentro, los cristales como son tintados no se ve que hay dentro oigo la voz de mi hijo que dice “esa es mi madre, ya le dije que soy español”, lo sacan y les pregunto que como que lo han metido ahí, se deshacen en excusas porque pensaban que era un inmigrante………. Mi hijo me dice “les dije que te llamaran por teléfono, pero no me hicieron caso”, le pregunto al policía ¿y cómo es que me dijo que no lo había visto y lo tenían dentro del furgón? Me contesta “usted no me dijo que era negro” así, tan tranquilo, eso que mi hijo en esa época iba siempre de punta en blanco porque no le había dado por ir con pantalones rotos o desgastados tan de moda ni el pelo largo, no sé qué hubiera pasado entonces.

No he vuelto a tener más experiencias de ese tipo personalmente, pero mi hijo me dice que ya lo toma con filosofía, cuando miran su carnet de identidad no lo miran una vez, varias y le preguntan de todo, a veces pienso que ellos creerán que es una falsificación o vete tú a saber…. Le ha pasado muchísimas veces y le sigue pasando.

A ver, no se puede luchar contra el racismo, invisible es en la sociedad, no podemos cambiar la mentalidad de mucha gente que a su vez insertan sus propios pensamientos en sus hijos, lo único que podemos hacer es soportarlo y esperar que las nuevas generaciones empiecen a pensar por sí mismos y a cuestionar el tipo de educación que se les da, también esperamos que cuando crezcan las nuevas generaciones no les dé por meterse en una banda de skin o en el ku kus clan, porque aunque parezca mentira, en muchos estamentos estatales, como la administración, los colegios, etc……….. sigue habiendo elementos que siguen creyendo en la pura raza, que discriminan y hacen comentarios “aparentemente inocentes” pero que van cargados con toda la intensión, que como educandos que son, los primeros que deberían estar educados son ellos, los profesores, sin embargo una persona puede tener su carrera, pongamos de profesor en cualquier centro desde primaria hasta el instituto o universidad y no deja por ello de ser persona con su propio bagaje educacional familiar y por muy socialmente correcto que quiera ser, es su condición humana la que le pierde y la que hace que tengan salidas fuera de tono y discriminantes, porque intrínsecamente por mucha carrera que tenga lo lleva impreso, es socialmente correcto para su relación laboral pero inevitablemente termina dándose a conocer, tampoco puedes denunciar palabras o actitudes porque no tienes una grabación, ni unos testigos…….. a la hora de la verdad cada uno barre para sí y no se quiere meter en líos de ninguna clase puede que te digan alguna vez “lo siento, se que tienes razón pero no me puedo meter…….”

Después están las cosas que te vas enterando con los años, porque tu hijo no te va a contar (a mí no me contó ni la mitad de lo que muchas veces le ha pasado), no te va a contar cosas que le pasan si no día a día, a lo mejor una semana si y otra no, tanto en el colegio como en la calle o en cualquier otro sitio, da igual que te enteres de cosas mucho después, el dolor de estómago es el mismo te enteres cuando te enteres.

Muy curioso es cuando se echan novia o tontean con una chica, al principio no quiere que sus padres se enteren que sale con un negro aunque sea más claro de piel, después cuando se enteran sus padres, le hacen un tercer grado a la chica, un poco más tranquilos se quedan cuando se enteran que por lo menos uno de los dos padres es blanco……….. Dejo este tema porque es que me enveneno yo sola, con el tiempo incluso algún padre que otro se avergüenza de la actitud que tuvo porque claro “es un buen chico” ¿y qué hubiera pasado si los dos padres hubieran sido negros? ¿ya no sería tan buen chico?.

Lo que nos diferencia son tres cosas únicamente: la melanina que todos tenemos, unos más acusada que otros por herencia genética; el país en el que nacemos, aunque da igual porque aunque un negro, un chino o un piel roja nazca en España le seguiremos preguntando de qué país eres y la etnia cultural a la que pertenece, aunque da igual porque por mucho que ponga tu DNI que eres español seguirán preguntando tonterías; también nos diferencia lo que mamamos en casa a veces, gracias a dios no siempre.

Esto daría para mucho mas, pero aquí lo dejo, no estoy amargada por estas cosas, tampoco hago una victimización de todo esto, lo cojo con sentido del humor porque otra cosas no se puede hacer y hay que quitarle hierro sobre todo cuando los niños son pequeños pero dejándoles bien claro las diferencias con las que se van a encontrar, dándoles las herramientas verbales para que se defiendan o contesten o ignoren, eso ya es cosas de los niños en su momento, pero lamentablemente unas veces pueden hacerlo así y otras no y es cuando se les escapa alguna mano, no lo veo bien y los he reprendido alguna vez pero es inevitable que tomen sus propias decisiones cuando están solos ante una situación, la jungla del colegio y de la calle tiene otros patrones distintos a los patrones que tenemos muchos padres y a veces hay enfrentamientos innecesarios, una pena que todos los padres no pensemos igual y le demos la misma educación a nuestros hijos, si así fuera se acababan las diferencias.

No sé por qué cuesta tanto entender que la riqueza del ser humanos está en la diversidad étnica y cultural y cuando se fusionan tenemos hijos elevados al cubo como seres humanos y más ricos intelectualmente, moralmente, que son la fusión de dos culturas y por desgracia y por obra y gracia de los impresentables que se encuentran a lo largo de su vida, mucho más maduros y responsables para con ellos y los demás, pero esto lo pienso y siempre lo he pensado para todas las razas, da igual si son blancos, negros, chinos, japoneses o hindúes o cualquier otra, no es que me haya criado en un hogar ejemplar antirracista, pero la visión, el pensamiento propio y la inteligencia emocional a veces va por caminos distintos a lo que te enseñan, eso me da esperanzas para que salgan mas generaciones con el puntito rebelde que piensen por sí mismos y cuestionen mucha de la educación que maman en sus casas todos los días.

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Comentarios en: "Racismo en primera persona" (34)

  1. Por el contrario, yo tuve un novio negro que utilizaba la excusa del racismo para hacerse la víctima. Una vez discutió con unos en un bar por el fútbol y llegaron a las manos y llamó a la policía diciendo que le habían proferido insultos racistas, lo cual era mentira. Se aprovechaba muchísimo de éso.
    Obviamente, que fuese un sinvergüenza no era por negro, sino por nacimiento.
    Lo de que los negros son sucios me hace gracia, porque esa casa brillaba jajaja y todos ellos eran (son) muy limpios y el resto de la familia de este chaval es muy buena gente, pero me daba mucha rabia cómo utilizaba el tema del racismo sin ser verdad y luego se reía de ello.

    • Seguro que sucede… pero sacarlo como ejemplo, ¿no es como recordar las denuncias falsas cuando se habla de mujeres maltratadas? tengo la sensación de que desvía la atención del tema principal…

    • Este comentario me ha recordado algo similar, que yo llamo el “autorracismo”. Soy muy activa en Couch Surfing, una página de contactos para mochileros, y cuando alguien me pide alojamiento lo primero que miro es la edad y que tengan los mismos intereses que yo. He acogido a personas de razas diferentes (aunque en su mayoría europeos de nacimiento) y no me perturba. Pues en el último par de meses me llegaron dos solicitudes que me dejaron muy mal cuerpo: una de un estadounidense de origen asiático, cuya solicitud decía algo así como “my name is XXX and I’m American, a Westernized Chinese, the best kind”. Me dio la impresión que quería dejar claro que no era “chino-chino” sino estadounidense, como si eso fuese mejor que lo otro.

      La otra solicitud, muy seguida, me vino de un chico francés negro, que dedicó gran parte de su solicitud a explicar que era francés del todo e incluso especificó que nunca había estado en África (no son datos que se incluyan en una solicitud). Lo peor es que en la propia solicitud daba por supuesto que yo le iba a rechazar por ser negro, y lo repetía varias veces.

      Por algún motivo, ambas solicitudes me ofendieron o me hicieron sentir muy mal. No sé cómo explicar, pero sin haberles hecho yo nunca nada a esos chicos, me hicieron sentir culpable, como si yo fuera la persona más racista del universo. Y no me dio ninguna gana de conocerles… Y rechacé sus solicitudes. Fue como la profecía autocumplida. Por eso lo llamos autorracismo: si esperas de la gente que te rechace, probablemente lo hará, aunque de normal no sea su carácter.

      • Entiendo que te haga sentir mal… sin embargo, a mí me preocupa el hecho de que el origen de este tipo de explicaciones viene, probablemente, de las muchas veces que se han sentido rechazados por su raza… me parece tristísimo.

  2. Pero de verdad que hay gente que pregunta cosas como “si huelen”, “si no comen con los dedos”, “si les gusta el agua” o “si son caníbales”????? De verdad que me cuesta creerlo. Sólo puedo imaginar que lo pregunten como “broma”, broma de mal gusto e igual de racista que si no lo fuera, por supuesto…
    La verdad es que este, el del racismo, es un tema que me cuesta imaginar de forma tan cruda en la piel de mi hijo, lo confieso, y que he pensado mucho cómo introducir en casa (aunque me cuesta soy consciente de que llegará), como presentarlo ante mi hijo. Alguna vez, a través de alguna película he intentado abordar el tema con él pero no sé si lo hago bien el todo…

  3. Cómo duele, a veces, ponerte en la piel de tus hij@s!

    • Duele, desde luego duele. Y este texto, además, como dijo alguien cuando se publicó en forma de comentario, tiene un crescendo, empiezas sonriendo con las preguntas absurdas y estúpidas y acabas con la piel de gallina por el furgón policial…

      En fin…

  4. Una conocida mía casada con un negro escuchó de unas vecinas “ay pobrecita, no habrá encontrado nada mejor”…

  5. Bueno…, bueno…, Soy madre de dos “niñas” negras y la verdad es que, Laura, me has sacado una sonrisa, por que me he acordado de que una señora me preguntó una vez en el parque, sin conocerme de nada, si habia adoptado a mi hija negra por que no había blancas para adoptar.
    Aparte de este comentario, que podria llenar un saco con tantisimos similares, yo lo que observo es que nuestros hijos adoptados, si son buenos chavales/as, el color se les aclara muchisimo. Mi hija mayor que vuela libre por que tiene 19 años, solo tiene que comentar que sus padres son españoles por que ella es adoptada y todo és más facil.
    Pero sí, lo del racismo está ahí perpetuo, hasta con quien ella ha creido sus mejores amigas, en cuanto han descontrolado metiendose de todo,la han llamado negra de mierda en la mínima ocasión.
    Luego está la aceptación, el permitir que sus amigos sean libres para llamarla como la vén sin que eso sea un ataque a su persona, por ejemplo sé que un amigo la llama “negris” y pienso que eso es una forma de aceptación por ambas partes, una amistad sin correcciones. También he visto comentarios de amigos por redes sociales en las que se hace referencia a su color através de uno foto, verdaderamente en tono muy cariñoso.
    Es cierto que nuestros hijos tienen que soportar infinidad de situaciones desagradables, y sentirse malamente con muchos gestos sociales, pero sobrevivirán y dispondrán de herramientas que ellos se irán fabricando en base a sus experiencias acompañadas de nuestros consejos y apoyos.
    Son Blancos con piel negra, y eso hasta les dá ventajas, pues entienden a los blancos racistas y saben protejerse incluso perdonando por que son capaces de comprender que un racista no es una persona normal.

    Una cosita más, yo me he encontrado con un comentario de una persona adulta y joven razonandome que los negros olian mal por un problema en la piel que según el, estaba cientificamente demostrado en EEUU.

    • Me conforta leer este optimismo en la madre de una chica adolescente, que ya ha pasado una parte de esto que los que tenemos niños pequeños tanto tememos.

      Yo dejé de hablarme con una amiga porque se dedicó a razonarme que “los negros huelen distinto” y no se bajó del argumento ni siquiera cuando le recordé a algunos amigos comunes, negros, que no olían de ninguna forma especialmente llamativa…

    • Eso es una tontería como la copa de un pino, mal huelen los que no se lavan, igual que el resto de la humanidad, pues anda que no hay blancos que cantan!

  6. Sigo flipando con las peguntas y los comentarios de la gente. Lo del olor es para mear y no echar gota. ¿Qué pasa? ¿que la gente anda por ahí olisqueando a los demás? ¿Haciendo preguntas sobre el tamaño de los penes? ¿Toqueteando las cabezas a niños que no conocen? El día que alguien le toque la cabeza a uno de mis hijos, voy y le arreo una torta, a ver qué le parece….

    • Pues vas a dar muchas tortas, te lo aseguro…

      • jajajja ya te digo.
        el otro día una madre en el cole me fijé que le decía a mi hijo… te puedo tocar el pelo? y mi hijo contestó que sí…. (yo lo ví de lejos y me encantó que ella preguntara primero)
        hoy la madre me dice… ostras, el otro día le pregunté si podía tocárselo por qué me gusta mucho, bla bla bla… y le he contestado que lo ví y que me puse contenta de ver que como minimo hay gente que respeta a los demás, aunque el demás sea un “simple niño”

      • Pues sí, se agradece.
        En nuestro caso, ahora que B. tiene el pelo muy largo (a lo Michael Jackson en los Jackson 5), la gente se vuelve loca tocándole… conocidos y desconocidos, y bien pocos preguntan.

  7. A mi me gustaría hacer un comentario acerca del olor… Creo haberlo comentado en alguna otra ocasión pero no estoy segura. Yo he comprobado en primera persona y con mi propio hijo esta diferencia de olor y estoy completamente segura de que puede existir y de que tiene un explicación. Mi hijo, las primeras semanas e incluso meses de estar en casa, emitía un olor con el sudor muy característico. Este olor muy determinado desapareció con el tiempo y yo llegué a la conclusión de que tiene que ver con la alimentación, al cambiar el tipo de alimentación cambió el olor de su sudor.
    No es malo aceptar que las personas olemos diferente, que los olores pueden ser más fuertes, más desagradables o menos (y aún así es algo subjetivo) según la persona siempre y cuando sepamos por qué ocurre y sepamos diferenciar si huelen de una manera u otra por sus costumbres o su alimentación y no porque es negro o árabe u oriental. Pensemos en las personas que beben mucho alcohol, por ejemplo. Yo misma corregí a un niño en el ascensor de mi edificio delante de su madre por decir “qué mal huelen” al subir después de haberse bajado una persona marroquí. Me hirvió la sangre y le corregí sin ningún pudor. El niño flipó con mi clase sobre los olores, y la madre más.

    • Yo siempre he oído decir esto: que las diferencias de olor “raciales” tenían que ver con el tipo de alimentación.

      Más allá de esto, creo que la diferencia de olor es individual, no de raza. Mi hijo negro no huele de forma especialmente llamativa, en cambio, mi hijo blanco sí tiene un olor levemente ácido cuando ha sudado…

      • Claro, pero ojo! Yo no he dicho que la diferencia de olor sea “racial” (por favor, relee mis palabras). He dicho precisamente, creía haberlo dejado claro, que el olor corporal no tiene que ver con la raza sino con las costumbres, la alimentación. etc., individuales, además de otros factores que pueden influir de la misma manera. He dado por supuesto que cada persona de forma individual puede oler de forma distinta. Todos somos distintos, también en nuestro olor corporal, pero hay factores que influyen en eso.
        Tus hijos son distintas personas y les afectan las cosas de formas distintas. Mi hijo, uno, olía de una forma y después eso cambió, posiblemente porque hubo un cambio, posiblemente la alimentación (a esa conclusión llegué yo, quizás se me escapó algún otro cambio que pudiera afectarle en ese sentido…). Yo no considero, ni digo, que mi hijo oliera de cierta manera por ser negro… sólo faltaba!

      • Sí, sí, lo sé. No lo decía por lo que tú has dicho, era un apunte más.

      • Claro que es individual, y todo depende de las posibilidades de cada cual , no huele igual un negro que se ducha que uno que no lo hace por las razones que sean ( económicas, guarrería personal) , igual que no huele igual un blanco que no se ducha que uno que lo hace! Hay mucho mito en todo esto, mucha falsa idea. La alimentación no influye tanto. Lo que influye es la situación socioeconomica, sobre todo. Si en tu casa no hay agua es difícil oler bien ( aunque hay mucha gente que lo consigue)
        Por cierto la persona que he olido mas en mi vida es bien blanca, se anuncia su presencia a km antes de verlo…

      • Yo lo que leí años ha es que la alimentación no influye en lo que se refiere a oler bien o mal (que como tú dices, es higiene), pero sí en que el sudor, el olor corporal “limpio” sea más o menos ácido, dulce, picante… es decir, en esto que la gente llama “oler distinto”. No lo he podido experimentar nunca porque la verdad es que todos los negros que conozco tienen olores que no los distinguen de los blancos que conozco… incluídos los etíopes en Etiopía, que sí comen bastante más picante y especiado que nosotros.

      • Creo que no me he explicado bien… no importa, estoy de acuerdo en todo lo que decís.

      • Sí, sí te has explicado bien. Yo he leído lo de la alimentación, pero no lo he constatado; tú sí. En el fondo decimos cosas bastante parecidas, aunque los matices puedan ser distintos.

  8. ¡Hola Madredemarte!
    En primer lugar, decirte que llevo meses leyendo tu blog ‘en la sombra’. Es interesantísimo, directo y está deliciosamente escrito. Es la primera vez que comento, y me apetecía empezar dándote las gracias por compartirlo con tanta gente.

    Esta entrada, como todas, me ha parecido muy interesante, e inevitablemente me viene a la cabeza una pregunta que tengo en mente desde hace mucho tiempo. A quienes les preocupa el respeto hacia sus hijos, ¿en qué grado respetan a los de los demás?

    Soy homosexual, casado desde hace años con el hombre más maravilloso del mundo, y el mes que viene iniciaremos el proceso para obtener el certificado de idoneidad para poder adoptar. Posiblemente, no haya en el mundo una persona más feliz que yo en este momento.
    Nunca he tenido problemas por mi condición sexual. El hecho de no ser “afeminado”, posiblemente, me ha ayudado. Es aquello tan cutre y tan cateto que te dicen cuando sales del armario de “¿ah, si? pues no se te nota”. Si no se me nota a simple vista que me gustan los macarrones con tomate, Bruce Springsteen o la cerveza bien fría, ¿por qué se me debería notar que me gustan los hombres? Esta frase entraría en el grupo de “frases que se dicen alegremente y ofenden”, y de las que tanto se ha hablado ya en este blog. Porque implica que debería haber un ‘Manual del comportamiento gay’, que indica que si lo eres debes interesarte forzosamente por el maquillaje, por Britney Spears y hablar y vestir como si vivieras en una película ‘ochentera’ de Almodóvar. Y no.

    Pero vaya, voy al grano, que me desvío. Antes decía que nunca he tenido malas experiencias por mi condición sexual, aunque debo aclarar que ha sido así salvo en tres ocasiones. En dos de ellas, quienes me hicieron sentir muy mal fue una pareja de personas negras (una de ellas, con un niño, supongo que su hijo), quienes me mostraron su desprecio (una, directamente, y la otra, mediante comentarios entre ellos y miradas de asco) porque le di un beso en público a mi marido (por entonces, mi novio) en un parque y en una parada de autobús. En el tercer caso, un chico magrebí me “obligó” a salir de una discoteca, ya que después de besar a mi novio empezó a hacerse el gracioso con sus amigos, dándonos empujones “como sin querer” y derramando parte de su copa sobre mi camiseta “sin querer también, por supuesto”. Me marché porque nunca he sido de meterme en problemas, y no me importa reconocer que a veces, la opción más valiente e inteligente es marcharte. No sé quién dijo una vez que “un cobarde es una persona en la que el instinto de conservación aún funciona con normalidad”. No siempre es así, hay veces, muchas, en las que tienes que hacerte valer. Pero hay situaciones, como esa, en las que tienes las de perder y es mejor huir de líos.

    Con todo esto no quiero decir ni mucho menos que negros o árabes discriminen por condición sexual. ¡Ni mucho menos! Espero que no se me malinterprete. Afortunadamente, el tiempo me ha enseñado a valorar a las personas por su comportamiento, independientemente de la condición social, sexual o etnia a la que pertenezcan. Sólo quería poner de manifiesto que después de estas “agresiones”, que pueden ser simples miradas (tan simples como que al niño negro le toquen insistentemente el pelo. Tan simples pero que tanto molestan), siempre me preguntaba: ¿Tendrán hijos -una de las parejas de negros sí, porque estaba delante-, primos, sobrinos, ahijados… que puedan sentir discriminación ahora o en el futuro por ser de un color o una etnia distinta a la de la mayoría aceptada? ¿No entienden que la discriminación que ellos puedan ejercer ahora contra “el diferente” pueden sufrirla ellos, o sus hijos, en un futuro? ¿Cuántos de esos padres de niños negros, árabes, gitanos, chinos,… a quienes preocupa la discriminación que puedan sufrir sus hijos en el futuro, serían capaces de ver a dos chicos (o dos chicas) darse un beso en un banco del parque, y no sentirse incómodos o, directamente, no ver el lado depravado, grosero o guarro de la acción? ¿Cuántos de ellos, que sufren por el momento en que sus niños crezcan y vayan solos por la vida, les están educando en la diversidad y en el respeto hacia la mujer o hacia los diferentes tipos de familias?

    Por supuesto que también incluyo a familias blancas (y/o con niños blancos), nadie está a salvo de la discriminación, de las burlas, de las miradas inquisidoras o de los comentarios hirientes. Pero mis tres experiencias negativas han sido estas, y son las que me hacen reflexionar. (Insisto, no juzgo al colectivo, nunca lo he hecho y nunca lo haré). Hace unos días escribiste un post (¡magnífico!) sobre la diferencia que hay entre insultar a un niño por ser negro o por ser gordo. Debo decir que en la mayor parte de argumentaciones, si sustituyes “negro” por “homosexual”, el artículo sigue teniendo toda la validez. Históricamente, se nos ha considerado seres inferiores, el cáncer de la sociedad. Se nos ha matado, encarcelado y segregado. Las fobias y prejuicios manifestados en la infancia se han seguido desarrollando en la edad adulta. Hay colectivos cuyo ideario se basa en agredirnos. Hay estereotipos que aún hoy nos destrozan como personas. Etcétera, etcétera. Por eso, la reflexión que he hecho durante toda mi vida es que por supuesto que todo el mundo debe de respetar a todo el mundo, sin excepciones. Pero sí considero que hay colectivos que deberían estar especialmente sensibilizados con lo que supone una agresión, física, verbal o de cualquier tipo, a cualquier otra persona por el simple hecho de ser “diferente”. No creo en Dios, ni en el Karma, ni este tipo de historias. Pero sí creo que, al final, la vida te acaba devolviendo aquello que le das. Y por supuesto, para acabar recibiendo respeto hacia ti y tu dignidad, debes empezar por dárselo al resto. Aunque ello suponga pasar por encima de (o reformular, o replantearte) tus tradiciones culturales, religiosas o históricas.

    • Hola Rubén, gracias por “manifestarte”. ¡Bienvenido!

      Me parece muy interesante lo que planteas, de hecho es algo que me he planteado en más de una ocasión. Recuerdo habérselo preguntado por ejemplo a una amiga dominicana cuando se quejaba de que en su barrio “había muchos inmigrantes” si no le parecía extraño decir esto, ella que también viene de otro país, y aunque es blanca, tiene hijos mestizos. Parece que los que sufren algún tipo de discriminación deberían ser más sensibles a todas las discriminaciones; y en cambio, a veces son absolutamente impermeables a lo que se salga de su colectivo.

      Igualmente, seguramente también hay gays racistas, por ejemplo… y es igualmente sorprendente.

      Fui perfectamente consciente de que lo que se decía de los negros podía aplicarse a los gays (y de hecho creo que lo hice extensivo en la primera de las “diferencias”), y también a las mujeres… Sin duda, vivimos en la mejor época y lugar de la historia conocida para ser gays, pero esto no quiere decir que a la que rascas un poco no haya discriminaciones de intensidades muy distintas. Algo que estamos explorando ahora en familia…

      Me parece que lo que escribes da muchos elementos para la reflexión. ¿Te importa si lo reconvierto en entrada? Llegará a más gente y podremos hacer debate de ideas, lo cual siempre enriquece.

      Mucha suerte en vuestro viaje adoptivo. Descubrirás que es intenso, complejo, doloroso y enriquecedor… y que cuando creas que por fin has llevado, empezará el viaje de verdad. Es una de las mejores aventuras que una persona, una pareja, puede correr.

      • Exactamente. Negros homófobos, gays racistas, chinos machistas,… es absolutamente demencial. Sí es cierto que vivimos en la mejor época en cuanto a derechos para los colectivos históricamente más maltratados (homosexuales, mujeres,…). Ahora bien, no es muy habitual, pero en este caso la igualdad legal está a años luz por delante de la igualdad social o real. Y es ahí donde las familias tenemos un papel primordial para evitar que esos derechos queden cojos. ¿Me llena al 100% poderme casar si no voy a poder vivir mi amor con libertad en público? ¿Me llena al 100% poder adoptar si mi hijo va a sufrir comentarios hirientes por tener dos padres?

        Es un honor que conviertas este comentario en entrada. Seguro que el debate la enriquece, y recibe nuevos puntos de vista que hasta ahora no he advertido.

        Y gracias por los ánimos. No hemos querido leer nada sobre el proceso para no “contaminarnos”, así que estamos un poco asustados y nerviosos, pero aún mucho más ilusionados. Estamos deseando empezar.

      • Creo que es una postura muy inteligente, el no contaminarse demasiado y también no ponerse plazos, y hacer las cosas paso a paso, o sea, preocuparse del paso que tienes a continuación y no de los muchos que vendrán después, resolver cada cosa según os la vayáis encontrando.

        Os diría que disfruteis del proceso, pero no es fácil… se disfruta más, de forma vicaria, cuando tiempo después sigues otro parecido en amigos y recuerdas con cariño las cosas que en su momento te angustiaron o preocuparon…

  9. ¡Hola Madremarte!, como padres de un hijo negro y adoptado nos interesa leer, aprender, estar preparados y hacer la vida de nuestro hijo lo más felíz posible. En cerca de dos años que lleva con nosotros, (tiene 3 y medio) podríamos escribir un libro, si, un libro de anécdotas vinculadas al racismo, consciente o inconsciente. Algunos comentarios son para reir, de pena si, pero para reir. No voy a ahondar en ellos, pero también decir que la balanza es mucho más positiva, que incluso nos encontramos con muchos casos en que la diferencia de color le hace si cabe más interesante, centrando en muchisimas ocasiones la atención en detrimento de otros crios de su alrededor bien blanquitos. El tema del racismo está aqui, hay que vivir con ello, poniendo nuestro granito de arena para que dia a dia se pueda erradicar un poquito más, pero siendo consciente que la vida nos va a poner a prueba muuuchas veces, no debemos caer en el victimismo, tenemos que saber discriminar cuando dejar pasar o actuar con firmeza, el dia a dia te va enseñando. Nuestra motivación más grande es nuestro hijo, y somos unos grandes afortunados.

    • No quiero desanimaros… pero a medida que crecen, este racismo “positivo” (que mono el niño negro) va desapareciendo… los 8-9 años no son tan fáciles como los 3… y asumo que los 14-15 todavía lo serán menos.

    • Estoy con madredemarte… Un niño de 3 años es muy mono, es un “chocolatito”, es muy mono… Un chico de 15 años negro es otra cosa muy distinta, igual que un niño de 10. La cosa cambia, cambia mucho – y no para bien.

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