familia monoparental y adopción

Discutíamos unos días atrás sobre si se puede querer o no a quien no se conoce. Raquel escribió esta reflexión al respecto que me parece absolutamente pertinente, y como de costumbre, brillante.

El padre de mi padre falleció cuando yo era un bebé. No llegué a conocerle, más allá de, quizá, 15 minutos que me tuvo en brazos en el hospital, antes de morir, a mis dos meses de edad. Sin embargo siempre he sentido afecto por mi abuelo.

Le quiero.

Hace apenas dos años sufrí un aborto, a los tres meses de embarazarme. Nunca nació un niño, ni siquiera sé su sexo, no llegó a desarrollarse… y sin embargo me dolió muchísimo.

Le quiero.

Mi suegro tuvo hijos de dos matrimonios. Mi marido apenas convivió con su hermano mayor unos días de su infancia, con apenas tres años. Sin embargo siempre lo recordó con cariño. Por ese amor lo buscó de adulto y comenzaron a tratarse más cercanamente. Se reconocieron, aunque no hubieran crecido juntos.

Le quiere.

Cuando yo era pequeña mis padres fueron familia de acogida de un niño que integraron en nuestra familia durante dos años. Al cabo de ese tiempo los Servicios Sociales lo recuperaron y nunca más supimos de él. Yo todavía guardo sus dibujos.

Le quiero.

Mi tío fue padre joven. Al poco tiempo de nacer su hija abandonó a su pareja. Mi padre nunca convivió con su sobrina, porque la madre desapareció con ella, sin querer dar razón de su paradero a la familia paterna. Sin embargo él la recuerda con asiduidad preguntándose cómo será, dónde estará, y deseando encontrarla en el futuro.

La quiere.

Ni mi abuelo, ni mi hijo, ni mi cuñado, ni el niño acogido, ni mi prima pudieron escoger desaparecer de nuestra vida. Fue la naturaleza o terceras personas quienes tomaron esa decisión por ellos. No nos abandonaron, pero ya no estaban.

No comprendería que nadie pusiera en tela de juicio la valía de nuestro amor. Consideraría de una falta de empatía abrumadora si alguien me dijera “Pero si no era más que un blastocito… es imposible sentir amor por eso. Lo tuyo es idealización del hijo que no existió. No le querías de verdad.”, o si le dijeran a mi marido “tú sólo tienes un hermano, que es el hijo de tu madre. Al otro no le conoces, no puedes quererle.”.

Después de las veces que he oído suspirar a mi abuela y a mi padre por esa prima mía que no vieron crecer, navidad tras navidad nombrándola, a lo largo de toda mi infancia. ¿Sería correcto que mi prima pensara que su familia paterna “decidió abandonarla” porque “no la quería”? Yo sé que es mentira. De “la familia paterna”, formada por muchas personas, sólo una de ellas la abandonó (aunque muy probablemente la quiso, de forma inadecuada y egoísta, seguro, pero la quiso), y muchas otras no escogieron separarse ni dejaron de quererla a lo largo de los años, incluso sin conocerla.

¿Por qué es inadecuado, pernicioso o contraproducente que una persona adoptada quiera a su familia biológica? ¿Por qué es inadecuado, pernicioso o contraproducente aventurar que esa familia biológica pudiera a su vez quererle?

Ahí lanzo la pregunta. Yo no tengo ninguna respuesta válida, pero estaré encantada de escuchar los criterios de otros.

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Comentarios en: "¿Se puede querer a quién no se conoce?" (26)

  1. Pues sí, yo estoy con Raquel…, puedes querer aun sin conocer.
    Yo, sin ir más lejos quiero a la madre biológica de mi hija.
    Mi hija quiere a su madre, sin haber convivido apenas con ella.
    La madre de mi hija, tambien quiere a su hija y se emociona cada vez que recibe fotos de la niña que tenemos en común….
    A mi no me resulta NADA dificl de entender

  2. Por supuesto que se puede querer a alguien a quien no se conoce. Igual que se puede querer a alguien desde el momento en que lo ves por primera vez. Y no hablo (solo) de amor romántico. Yo soy muy poco espiritual y, sin embargo, creo positivamente que no solo somos sangre y huesos. Existe algo más a nuestro alrededor, una especie de vinculo que nos conecta con otras personas. Por qué y a quién son preguntas que no sé contestar. Simplemente ocurre. Así que sí, creo que se puede querer a una madre biológica a la que nunca se ha visto. Y esperar un amor recíproco. Igual que puedes querer a tu mejor amiga cuando la conoces por primera vez, cuando aún no es tu mejor amiga pero sabes instantamente que lo será. O al amor de tu vida.
    Sí, sí que se puede.

  3. Liliana dijo:

    Estoy completamente de acuerdo contigo en cada una de tus opiniones, yo soy sumamente afectuosa con todos mis seres queridos y con los recuerdos de la gente que ha pasado por mi vida, y mis niños reciben eso de mi, por lo tanto recuerdan con afecto a toda la gente que ha pasado por su corta vida quedandose con lo mejor de cada uno. Ser asi es una decisiòn en la vida, es algo que se transmite de padres a hijos, creo yo.Mi hijo menor habla de mi padre ( su abuelo) como si lo conociera y mi padre ya habia fallecido para su nacimiento, pero el lo ama porque yo le enseñè a amarlo. Nos hemos mudado de ciudad varias veces y siempre que tenemos la oportunidad de volver a alguna de ellas es solo para saber y volver a ver a quienes fueron parte de nuestra vida en esos dìas.
    Por eso yo creo que se puede amar , recordar, y desear conocer o saber de alguien con quien quizàs solo se vivieron momentos, pero creo que es una decisiòn de cada uno, cada uno decide si quiere sumar afectos a su vida. Yo quiero y deseo lo mismo para cada uno de mis hijos. Deseo que sean personas completas y que decidan por si mismos lo que quieren o no para su vida.

  4. No es inadecuado, pernicioso o contraproducente que un adoptado ame a su familia biológica, y al menos por mi parte yo deseo con todo mi corazón y con todas mis fuerzas que la familia biológica de cada una de mis hijas, las quieran y las recuerden y las busquen.
    De hecho mi hija mayor que és la que convivió con su madre, siempre la ha querido, por que hasta sus negaciones en la adolescencia fueron llamadas de auxilio por ese amor que perdió.

    • Es curioso, porque los que dicen que es malo que un adoptado ame a su familia biológica, y que argumentan que “no se puede querer a quien no se conoce”, nunca se plantean que, siguiendo su argumento, tampoco se podría odiar a quien no se conoce,… a pesar de que ellos lo hacen, o aceptan (o desean) que lo hagan sus hijos con la familia biológica.

  5. Estoy muy de acuerdo.
    Otra muestra es cuando nos hablan de antepasados o de familiares que viven fuera a quienes nunca hemos visto y sin embargo les queremos.

    • O las personas a quien quiere nuestra pareja y que nosotros no conocemos, o conocemos poco, pero sin embargo les cogemos cariño por “transferencia”…

  6. Yo también quiero a personas que han formado parte de mi vida o que no he conocido. Quiero mucho a mis hermanos y les echo de menos, y murieron en dos abortos de 3 y 6 meses, nadie lo entiende, no les llegue a conocer, pero siempre los he tenido presentes, pienso ahora J. tendria 20 años y F. 18, que orgulloso estarían mis abuelos, ojalá estuvieran en mi cumple…

    También quiero a la familia en la que estuve un mes en usa, hace ya 9 años que no les veo y les sigo echando de menos, mi hermana de acogida ha tenido dos niños y quiero a sus peques como a su madre, le enseño las fotos a mis amigos, me da un subidon de felicidad cuando hablo con cualquiera de la familia por Facebook.

    Estos cariños no están reconocidos socialmente, parece que son ganas de pasarlo mal.

  7. Yo también creo que se puede querer sin haber conocido, pero puede que al conocer a esa persona te lleves una decepción por haberla “imaginado” de tal o cual forma. Es lo que me preocupa de que mis hijos encuentren a su familia de origen. Yo a sus madres biológicas les presupongo ese amor. Si no, no los habrían gestado durante 9 meses (porque la que quiere abortar, aborta. aunque sea en una choza y con una percha). Los motivos reales del abandono sólo los saben ellas y quiero pensar que fue por necesidad. Aunque también sé que hay madres que simplemente no quieren a sus hijos.

    • Sí, es cierto: hay, inevitablemente, idealización, es inherente al hecho de no conocer. Pero que haya idealización no quiere decir que no pueda haber cariño, ¿no?

      Por otra parte, siempre se habla de “idealización” cuando los niños piensan en positivo en su familia biológica… pero no cuando piensan en negativo, y no deja de ser una “idealización” también, una idea basada más en la imaginación que en a realidad.

  8. merijul dijo:

    Si queremos a la gente que conocemos (y nos quieren) a pesar de todo…pues tanto mas a quienes no conocemos o no nos conocen.

  9. Un texto precioso el de Raquel. Yo creo que podríamos poner muchos ejemplos de afectos que nacen no del roce, como otros, sino a partir del papel que alguien juega en nuestra vida. Me parece que todos estamos de entrada condicionados a querer a nuestra familia biológica, por eso nos espanta tanto que una madre/un padre no quieran a sus hijos o viceversa, porque eso es lo natural, lo obvio, lo que se presupone. Una historia que puede cambiarse por otros factores pero ciertamente a mi me parece un indicador de salud emocional, por no decir mental,que mi hija quiera a sus padres aunque no los haya conocido. Yo celebro esos afectos de mi hija hacia una parte esencial de su vida y no siento que eso mine en lo más mínimo el amor que siente por mi.

    • Es cierto. Es cierto que queremos a miembros de nuestra familia, por ejemplo, a quienes detestaríamos si no pertenecieran a la misma…

  10. Creo que ha sido el post con el que más he podido estar de acuerdo, al 100%. No cambiaría ni una coma.
    Yo también he querido a mis hijos antes de conocerlos, desde el mismo momento en que supe de su existencia (por muy blastocitos que fueran entonces) pero es cierto que no todo el mundo lo entiende, quizás por eso hay quien lo pasa tan mal por la incompresión de los demás ante un aborto involuntario.
    Sin embargo, de ahí no se deriva que a la familia biológica haya que quererla necesariamente; supongo que es lo más frecuente y entiendo que los niños adoptados la quieran aunque apenas la recuerden pero no todos los padres quieren a sus hijos (o quizás, como dice Raquel, los quieran pero de una manera que los demás no entendemos), ni todos los hijos a sus padres, ni entre hermanos…

    • No creo que nadie piense que hay que quererla necesariamente: simplemente, que es posible, que es algo que sí puede suceder, y sucede en algunos casos.

  11. Precioso texto. Se puede querer y también se puede odiar y despreciar a quien no conoces. Hoy por hoy mi hija quiere a su familia biologica, quizás mañana tenga que sentir rechazo incluso “odio” por ellos para poder elaborar la rabia y el dolor que por el motivo que fuera, le infringieron, ese daño tan profundo que forma parte de su ser. ¡ojala mi niña pueda pueda hacer su duelo y cerrar su herida¡

      • Me refería a eso de que queremos a gente que forma parte de nuestra familia que, si no lo fuera, detestaríamos (a mí muchas veces no me pasa, los detesto igualmente aunque es cierto que los aguanto)

        Una cosa, por qué no puedo contestar un comentario concreto desde el móvil? Os pasa a todos o es cosa de mi móvil? Es que me impide comentar un montón de veces xq no tengo ordenador cerca…

      • Yo normalmente no lo hago, pero las veces que lo he intentado, sí he podido. Claro que lo hago desde el panel de administración, que quieras que no, no es lo mismo.

  12. Preciosa reflexión! Felicidades!

  13. graciela dijo:

    se puede querer a una madre biologica aunque no la conozcas yo sabia que me habia tenido por cesarea y tantas veces decia te acordaras de mi cada vez que ves tu cicatriz diras que sera de aquella niña pasaron los años siempre con ese sentimiento y un dia despues de años buscandola la encontre fue un encuentro que recordarlo me pone los pelos de punta eramos dos gotas de agua gestos forma de hablar y ella no me habia criado no sabia que eso podia pasar que hasta gestos eran los mismos y la forma de reirse hubieramos sido felices, ella sintio alivio no le recrimine nada al contrario pero intercedieron otras personas como mis hermanas biologicas de otro padre y ahi termino todo tal fue su presion que se alejo senti el abandono mas duro que puede existir ahora era una adulta y dolio mucho llevo el duelo como puedo para cerrar esta puerta definitivamente ha pasado mas de un año y no reacciona que lastima que la coaccion de mis hermanas terminaron con este encuentro que cuando sucedio ellas no sabian ella era libre se mostro tal como era y saco todos sus sentimientos afuera luego era otra persona cuando ella se lo confeso a ellas si se puede llegar a querer sin conocer y cuando he estado en momentos limites siempre pensaba en ella

  14. Pues yo no tengo tanta facilidad para querer como se ve por aqui. Ni quise a mi aborto (no puedo pensar en el de otra forma), ni queria a mi hija mayor mientras la esperaba. Incluso cuando la tuve en brazos tampoco la queria, era otra cosa. Si’ creo que quiero a los padres africanos de mi hija, pero es ahora, cuando crece y la veo tan distinta y tan perfecta gracias a ellos.

    • Yo sí creí querer a mi hijo cuando me lo asignaron… fue luego que descubrí que querer era otra cosa, … pero aunque yo soy bastante pragmática en ese sentido, sí creo que otras personas pueden sentirlo de otra manera y que esto debemos respetarlo.

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