familia monoparental y adopción

La búsqueda

(Fotos de Francesc Català-Roca).

M. es una mujer nacida a finales de los años 50.

Su padre era un estudiante colombiano, hijo de una familia muy rica, que vino a España para ir a la universidad… y se dedicó a estudiar a la madre de M., la hija de la dueña de la pensión donde se alojaba.

Después de que M. naciera, sus padres vivieron juntos (a juzgar por las fotos) hasta que ella tuvo 2 o 3 años. Entonces, la familia de él, harto de que no estudiara nada, le cortó la asignación económica.

Él se negó a trabajar de tejedor (vivía en una ciudad con una gran industria téxtil) y pensó que lo mejor era volver a Colombia, empezar un negocio, instalarse, y luego mandar a buscar a su pareja y su hija.

Nunca volvió.

La madre de M. se volvió a casar con un hombre que ejerció de padre de M. y de los hijos que llegaron después, y nunca volvió a hablar de su primer novio. Lo que M. sabe de su padre se lo contó la abuela, en secreto, que también fue quien le dió las fotos.

M. siempre quiso encontrar a su padre. Lo ha buscado intermitentemente durante varias décadas, y finalmente, su búsqueda tuvo frutos.

La persona que le ayudaba en Colombia, le dijo que tenía dos noticias: una mala y una buena.

La mala es que su padre, a quien había encontrado, lleva muerto más de dos décadas. La buena es que hay dos hermanas menores. Tenía el teléfono de una de ellas y estaba dispuesta a hablar con M.

Hace unos días, M. habló con su hermana biológica. Fue una primera conversación que ha dejado muchas preguntas abiertas, pero averiguó algunas cosas que la sorprendieron.

M. estuvo siempre presente en la memoria de su padre, y en su vida familiar. Conservó (y compartió con sus hijas, con su nueva mujer) un álbum de fotos de su etapa en España, donde estaba ella de pequeña. Y según le dijo la hermana, fue dos veces a buscarla: una cuando era pequeña y otra cuando tenía unos 20 años.

Dijo que no la había encontrado.

M. dice que aunque su madre y ella se habían trasladado a otra población, su abuela seguía viviendo en el mismo sitio. Piensa que tal vez su familia quiso protegerla de la posibilidad de que su padre quisiera llevarla con ella. Pero le sorprende que nunca le dijeran nada sobre el asunto.

Lo que sé ahora, dice, cambia toda mi vida, mi historia. Si esto es verdad, he dejado de ser una niña abandonada.

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Comentarios en: "La búsqueda" (15)

  1. Qué triste y qué bonito a la vez.
    Pues sí. Saber que te buscó y te tuvo siempre presente cambia la historia por completo.

    ¿Lo ideal para todo adoptado sería saber que fueron abandonados, no porque no les querían, sino porque no podían hacerse cargo de ellos ? No sé si eso mitigaría el dolor del abandono, porque también podrían pensar que no hicieron lo suficiente para evitarlo…

    La verdad es que cuanto más profundizo en el tema de la adopción, más dudas me aparecen….

    • El caso de M, evidentemente, no es de adopción, pero los paralelismos son muy transparentes.

      Supongo que está en un proceso en el que irá viendo las cosas de distintas maneras. Porque esto cambia la imagen que tiene de su padre, pero, ¿cambia también la de su madre?

      Una vez leí en un blog de una adoptada adulta que hay muchos adoptados que prefieren pensar que fueron robados en vez de entregados, porque esto quiere decir que sus primeros padres no quisieron separarse de ellos; a los padres adoptivos, a muchos, les pasa lo contrario…

      • Yo creo que sí cambia la visión que tengas de tu madre. A fin de cuentas, si sabía que su padre la buscaba, no sólo le permitió creer durante toda su vida que fue abandonada por éste, sino que además le impidó conocerlo.
        Conozo una adoptada adulta con mala relación con la madre adoptiva (no me extraña pues yo misma la vi criticar siempre a la familia biológica y decirle !que bien que estás con nosotros!!gracias a nosotros tienes una buena vida!).
        Ya de mayor, esta chica descubrió cartas que su familia biológica le había escrito y la madre adoptiva le había ocultado. Cuando encontró a su familia de origen sus padres biológicos ya habían muerto. 😦

      • Quizás, si este tema no fuera tabú en su casa, podrían hablarlo y ella le podría explicar sus razones. Quizás puedan hacerlo, no lo sé (ni lo sabe ahora mismo M.). Quizás sean comprensibles las decisiones que tomó, quizás, equivocadas o no, lo hizo para proteger a su hija… Aunque esto es algo que a mí me valdría mientras era pequeña, pero no cuando se hizo adulta.

  2. Aunque me sea fácil entender las razónes por las que la madre no le dió la información sobre su padre, aunque lo hiciese animada por buenas intenciones, para protegerla, si me pongo en el papel de hija no soy capaz de aceptarlas, lo siento como una traición por parte de mi madre. Es complicado.

    • Sí, a mí seguramente me pasaría lo mismo. Buenas intenciones, o miedo (a perderla), o resentimiento (por el hombre que la había abandonado dejándola madre soltera en la España de los 50)… Hay muchas razones que pueden ayudar a entenderla, pero claro, difícilmente podrá hacerse entender si no lo habla con su hija.

  3. Se me ha puesto la carne de gallina… ¿quién es nadie para interponerse entre padre e hija? Uff… Yo he perdido a mi padre y no puedo con estas cosas… Imaginarme a ese hombre recorriendo el mundo dos veces en busca de su hija sin poder encontrarla me parte el alma, me hace mucho daño.
    Por lo menos M. encontró a sus hermanas…

    • Estoy de acuerdo. Sin embargo, creo que si estuviera en el lugar de M., intentaría hacer un esfuerzo para entender sus motivaciones, sus miedos, sus prejuicios… para ponerme en su piel. Es algo que muchos intentamos hacer con los padres biológicos de nuestros hijos, por tremendo que sea lo que han podido hacer… y tengo la sensación de que con los padres adoptivos somos menos indulgentes. Y también en este caso con la madre de crianza de M., que coincide con la madre biológica…

  4. Qué terrible.

  5. Siempre me he sentido muy identificada con lo que escribes en tu blog a pesar de no ser adoptada. Curiosamente, cuando llegué aquí por casualidad y me quedé, no entendía por qué esta atracción por una serie de temas (maternidad, adopción, pérdida) que, creía, me eran muy lejanos. Han pasado años y ahora me conozco mejor, y entiendo porqué sigo aquí y porque soy una habitual. Pero nunca tanto como el día de hoy, porque sí bien no soy adoptada, sí que soy una niña abandonada. Como en el tema que tratas, yo no tengo padre. Pero, al contrario que el caso que narras, yo no tengo nada de él. Ni recuerdos, ni fotos. Ni siquiera apellidos. Por otro lado, yo nunca he buscado y, creo, nunca buscaré. Sinceramente, me aterroriza que pueda ser cierto lo obvio: que me abandonó, que no me quiso, que nunca quiso que existiera. ¿Es mejor la duda a una verdad horrible? Ahora mismo gana el sí.
    Pero después leo cosas como la que cuentas, y se me quiebra algo por dentro. Puedo entender la búsqueda de los niños adoptados, los paralelismos y, en cierta medida, sí, los temores. Y la duda, siempre la duda. ¿Es mejor saber o no saber?

    • Difícil pregunta… díficil respuesta. Yo soy de las que piensan que siempre, siempre, es mejor saber. Entiendo que otros no lo compartan, pero creo que, en general, lo que imaginamos es peor, más dañino, que la más dura de las realidades.

      Yo tengo dos amigas en esa situación. M., de quién he hablado, y otra M. (curiosamente se llaman igual), que, como tú, no sabe nada de su padre. En su caso, además, ya no sabrá, porque no queda nadie a quien preguntar: su madre murió, su única tía y sus abuelos también, y sólo le queda una prima (es hija única). Para las madres de las dos M., este era un tema tabú, del que nunca hablaron, y aunque la primera tuvo cierta información (sesgada) de manos de su abuela y puede acceder ahora a otra a través de la familia biológica paterna, la otra M. nunca podrá saber si hubo amor o deseo, si fue una relación consentida o placentera, si su padre biológico supo que ella iba a nacer o había nacido, si le importó o las abandonó… Ni tampoco a quién se parece, o cual es la mitad de su historial médico familiar… algo, efectivamente, muy parecido a lo que les pasa a nuestros hijos adoptados.

      No sé si en tu casa este es un tema tabú también, pero, ¿le has preguntado a tu madre?

      • No, en mi casa no es tabú. Nunca lo fue, podía y puedo preguntar… Pero la información sigue siendo escasa. Fue una relación esporádica que terminó antes de que ambos supieran que yo existía. Mi padre fue informado de que yo venía en camino… Y, cuando no quiso saber nada más, mi madre no insistió. Ambos eran muy jóvenes y piensa que la presión de mis abuelos paternos quizás pudo influir, tal vez si ella hubiera puesto más empeño en involucrarlo… Pero para ella era casi un desconocido y hubo también mucho de eso que cuentas en el caso de M. La gente le contaba historias horribles sobre cómo le podían quitar mi custodia (mi familia es muy humilde, la de mi padre no lo era), que era posible que no la dejaran verme, que podía conseguir llevarme con él a otra ciudad… En fin, cuentos para no dormir.
        Como he dicho, dudas y más dudas. Muchas dudas. ¿No quiso? ¿No pudo? ¿Tuvo miedo? Era muy joven, ¿era también muy maleable? Pero las dudas siguen ahí. Sabe que existo, ¿me estará buscando? ¿Hago mal en no buscarlo?
        Y, por otra parte, el tiempo pasa y, tengo miedo a que suceda como en el caso de tu amiga (la segunda M.). Me da miedo arrepentirme cuando sea tarde… Ahora mismo, mi madre cree que podría encontrarlo a través de los amigos comunes de aquella época… Pero, ¿y si el tiempo pasa y la información simplemente se pierde? ¿Y si cambio de opinión y ya no hay vuelta atrás? Supongo que eso lo que impulsa la búsqueda en primer lugar.
        Por ahora, me gana el miedo.

      • Difícil dilema… Y difícil saber con qué te puedes encontrar, y si estarás preparada para digerirlo. Espero que el tiempo te dé las respuestas.

  6. Que bueno que M pudo encontrar algo que complemente su historia, aunque no sea del todo, cualquier cosa ayuda.
    Yo soy adoptada, hace poco intente contactar a mi madre biologica, con la persona que sirvio de contacto entre mi madre biologica y mi mamá. Anteriormente ya habia intentado hablar con ella, pero ella no queria, me evadia y se enojaba. Esta vez la tome por sorpresa, hice mi discurso, y se lo dije asi rapidito para que no tuviera tiempo de colgarme, le explicaba el por que era importante para mi conocer a mi familia biologica. La señora, terminó enojada, y en lo que creo su intento por que yo “valorara” a mi familia adoptiva ya que segun ella soy una “mal agradecida” por querer saber más, quiso desestimar a mi madre biologica diciendome “No te queria” “Nunca le importaste” “Jamas se interesó por ti” “te queria abortar” “asi que ya deja de buscarla tienes una familia que te ama y que ya te conocia antes de conocerte”. Estas palabras se me quedaron grabadas, por que hay una posibilidad de que sean ciertas, por que me han pasado muchas veces por la cabeza pero que nadie puede afirmarlas con certeza, ni tiene el derecho de decirlas. No se con que intencion lo haya dicho, pero no se imagina el daño que puede causar a quien las recibe.
    Ojala las personas entendieran que no por por querer saber amo menos a mi familia, o dude de ellos. Estoy completamente segura del amor de mis padres, y siento tener un puerto seguro que me permite explorar e indagar.

    • Lamento que te dieran esta respuesta tan desagradable. Es perfectamente posible que no tenga nada que ver con la realidad. Yo descubrí en mi estancia en Marruecos que la gente (las cuidadoras de mi hijo, por ejemplo), a veces tienen muchas ganas de hablar y contar cosas y si no las saben, se las inventan o las presumen… además, sobre las madres biológicas que han dado a sus hijos en adopción, hay un prejuicio enorme sobre su calidad moral, sus capacidades… que no siempre se ajusta a la realidad.

      ¿Sería posible que otra persona contactara con esta señora e hiciera una mediación para que no tuvieras que hacerlo tú y exponerte a algo que tiene tanto impacto emocional? Quizás para ella también sería más fácil hablarlo…

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