familia monoparental y adopción

Nueva domesticidad

Este artículo sobre la nueva domesticidad (que la describe como la filosofía de “individuos que deciden apearse del ritmo que impone la sociedad para abrazar un estilo de vida basado, entre otras cosas, en el Hazlo Tú Mismo y el retorno al hogar”) me ha parecido tan interesante que llevo algunos días dándole vueltas. Habla de “una generación de mujeres ha vuelto a hornear, tricotar y hacer conservas con celo casi profesional y como una forma de activismo anticonsumo. Pero hay quien ve en esta nueva domesticidad un riesgo de involución”.

Aquí algunos extractos del artículo:

“¿Qué ocurre cuando hordas de mujeres, la mayoría con un alto nivel de estudios académicos, deciden dejar de alimentar la maquinaria corporativa y centrarse en alimentar a su propia familia, eso sí, con huevos de gallinas criadas en casa y puré de verduras orgánicas? Que la sociedad en su conjunto se resiente.

Esa es una de las polémicas conclusiones a las que ha llegado Emily Matchar, la autora del libro Homeward Bound: Why Women Are Embracing the New Domesticity[Retorno al hogar: por qué las mujeres abrazan la nueva domesticidad]. «En los últimos años me he encontrado con más gente interesada en cultivar habilidades domésticas de la vieja escuela: hacer mermelada, hornear pan, atender el huerto.. Paralelamente, observé un creciente descontento con el mercado laboral, tanto entre hombres como entre mujeres, debido en gran parte al mal clima económico y a la sensación que tienen las generaciones más jóvenes de no querer sacrificar tanto por su trabajo como hicieron sus padres», explica Matchar a S Moda.

«Es interesante cómo muchas de esas actitudes progresistas y anticorporativas pueden acabar pareciéndose al ultraconservadurismo. Hoy en día, mucha gente está tan asqueada con el statu quo que intenta hacer las cosas por su cuenta: parto en casa, educación en casa, negocios domésticos… Todo esto está bien y es comprensible, pero son acciones individuales, no benefician a todo el mundo», observa.

Aunque «la maní­a por el Hazlo Tú Mismo», como la llama Matchar, ha significado de alguna manera la dignificación de algunas tareas tradicionalmente consideradas femeninas, según la autora, también puede conllevar mayores dosis de (auto)exigencia. «Muchas mujeres se sienten juzgadas por no cocinar lo suficiente o por no ser buena madre. En la era de la crianza de apego y de las papillas orgánicas, el listón de lo que se considera una buena maternidad no para de elevarse». Si en 1963 Betty Friedan urgía a las mujeres en La mística de la feminidad a salir de la cocina y asociaba todo lo doméstico con el yugo social, 50 años más tarde sus hijas y sus nietas no solo vuelven, sino que están dispuestas a hacer de la cocina su espacio de realización personal.

La filósofa francesa Elisabeth Badinter añadió leña al fuego con su libro La mujer y la madre en el que denunciaba que ser madre en esos términos es «una forma de esclavitud». Matchar concurre con ella en que «el esencialismo biológico, pensar que las mujeres están hechas para cuidar y nutrir, es una gran amenaza para el progreso feminista». Que no se lo digan a Kelli Paulus, doula (matrona tradicional) y experta en parto con hipnosis. «Abogo por una paternidad responsable y por las mujeres que retoman el poder sobre sus cuerpos, también durante el embarazo y el parto. No veo cómo eso puede no ser feminista», dice desde Chicago, donde escribe el blog The Hipster Homemaker. Su web, y otras como The Brooklyn Homesteader, que escribe una exinformática dedicada a la apicultura y a hacer cerveza artesanal, actúan como cantos de sirena para muchas mujeres que aspiran a cambiar su estilo de vida. Matchar lo llama «el sueño del estilo de vida Etsy» o «el sueño de la bloguera», y advierte: «Solo funciona para unas cuantas afortunadas. Puede ser un buen hobby, pero una manera desastrosa de ganar dinero».

¿Es viable este tipo de vida, de negocio, con la autosuficiencia económica? ¿A qué perfil responden las mujeres que abrazan esta nueva filosofía de vida? ¿Son luchadoras, que buscan un nuevo paradigma productivo, salirse del sistema… o se conforman con conseguir algo de dinerillo para sus gastos? ¿Estamos frente a una revolución o una reacción? ¿Por qué son mujeres las que protagonizan estas movidas? ¿Quién se beneficia de esta nueva domesticidad? ¿Por qué en las crisis siempre resurgen los discursos que preconizan “el regreso de la mujer al hogar” (y lo hacen culpabilizándonos por ser malas madres si decidimos no dedicarnos por entero a la crianza de nuestros hijos)? ¿Qué precio se paga por renunciar a los ingresos más o menos estables, que más o menos permitan vivir de forma independiente? ¿Renuncian estas mujeres a su autonomía y por tanto, a la posibilidad de tomar determinadas decisiones?

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Comentarios en: "Nueva domesticidad" (62)

  1. Esto me lo tengo que pensar un poco antes de contestar, porque acabo de renunciar a mi trabajo para dedicarme a mi familia. Yo vengo del “homemade”, porque nací en el campo, y te juro que el sabor de las cosas hechas en casa no tienen comparación. Yo no he vuelto a sentir el sabor de los pomelos de mi pueblo. Creo que lo mejor que nos puede pasar como mujeres, es tener opciones, poder decidir que queremos, eso no tiene precio. Y creo que en eso consiste la libertad, algo que antes no había, y que ahora, aún cuando tenemos maestrías y un montón de experiencia laboral, podemos también decidir quedarnos en casa y experimentar otras cosas, como conocer los ciclos de nuestro cuerpo, o el de los cultivos, la vida lenta. Creo que hay que recobrar la paciencia. La vida rápida no nos estaba conduciendo a nada bueno. Era huir hacia el futuro. También creo que hacer las dos cosas a la vez es compatible. Yo trabajaba, pero solo 3 horas fuera de casa, el resto del trabajo lo podía hacer en casa y entremezclar con mis quehaceres domésticos y de madre, y las cosas que me gustan por supuesto. Y creo que somos muchas las que estamos en “la misma”. No sé … lo tengo que seguir pensando …. Abrazos!!!

    • Pero, ¿hay libertad real sin independencia económica? Yo tengo mis dudas. Si trabajando 3 horas puedes ser autosuficente económicamente,, fantástico… si dependes de otra persona, … yo no lo veo nada claro.

      La idea de la vida lenta, menos consumista, más apegada al terreno, lo ecológico… esto si me gusta. Pero, ¿es incompatible necesariamente con tener un trabajo que te guste, donde te sientas realizada y útil a los demás?

      • A veces si. Ocho horas, más desplazamientos, más cursos y cursillos en tu tiempo libre pra actualizarte, para seguir formándote… ¿cuanto tiempo he dedicado al trabajo? Todavia recuerdo que la baja por maternidad la cogió el padre para que yo puediera seguir trabajando,estudiando… El tiempo no se puede extender, y a veces el que se tiene para nuestros hijos es el tiempo de peor calidad… el de las tardes, noches cuando estás cansada, ansiosa o lo que sea por las ocho o nueve horas dedicadas al trabajo.

      • Es cierto… pero también es cierto que yo no recuerdo que los niños de mi colegio cuyas madre estaban en casa fueran más felices, estuvieran mejor cuidados o más estimulados que los que teníamos madres que trabajaban fuera… Leí hace poco un estudio que decía que el tiempo “de calidad” dedicado a los hijos es el mismo (estadísticamente) entre amas de casa y madres que trabajan fuera; lo que se resiente es básicamente la calidad del trabajo doméstico (casas menos limpias, comidas menos elaboradas).

        Es verdad que el trabajo nos ocupa muchas horas. Pero a mí (personalmente) me parece una división más racional trabajar ambos padres (cuando los hay) menos horas y dedicar ambos más horas a los niños y lo doméstico.

        Yo sé que sería peor madre si renunciara a un trabajo que me gusta y que me permite ser indepediente económicamente.

      • En mi caso personal, podré vivir algunos años de mis ahorros. Y espero, pronto, generar algún ingreso, pero no desde un trabajo en relación de dependencia. Mi marido tiene un buen trabajo, que además le hace feliz, le gusta mucho, pero lo tiene hoy, y nada es seguro en esta vida. Los tiempos han cambiado y al paso que vamos, nadie nos podrá garantizar que en el futuro tendremos una jubilación digna. Así que para que esperar a viejos, si es ahora cuando podemos poner en práctica: pasar tiempo con los hijos -no los nietos-, vivir con las necesidades mínimas cubiertas sin caer en el despilfarro. No sé, algo me dice que el secreto está en el ahorro y la buena administración, y no solo de las cosas materiales.

        Por otro lado, creo que la libertad real, solo es tal si uno se desprende de cosas materiales. Y es lo que más nos cuesta.

        Como te decía en el mensaje anterior, hoy se presentó la posibilidad de: seguir trabajando fuera de casa con remuneración, o trabajar en mi casa, quizás con una remuneración menor, pero con más tiempo. Y la posibilidad de elegir entre una cosa y la otra, que no es poco. Mi abuela y mi madre, seguro no tuvieron esa oportunidad.

        Igual lo mio se fue dando paulatinamente, de trabajar en Tribunales de 7 a 7, a mudarme a otro país y trabajar de profesora en una universidad 3 horas por la mañana y otras tantas horas preparando clases, corrigiendo tareas, perfeccionándome, etc., a querer “intentar” generar un ingreso mínimo sin tener que estar rogando que el día me alcance para todo, y sentir que todos en mi familia tenemos que conformarnos con lo que hay.

        Y creo que puedo seguir haciendo lo que me gusta, que es enseñar, y capitalizar todo lo que aprendí en todos estos años, pero desde un proyecto más chiquito, menos ambicioso. Quizás me equivoco, pero al menos tuve la oportunidad/opción de elegir y equivocarme.

        Igual te digo que no lo tengo del todo claro, y no por la cuestión económica, sino por lo que implica pertenecer a algo, que reconozcan y premien tus logros, etc.

      • Desprenderse de cosas materiales también tiene que ver con la independencia económica… yo puedo necesitar pocas cosas… pero quiero contribuir a ganar el dinero para pagarlas (entiendo que es una postura muy personal, que otras personas no tiene por qué compartir).

        Gracias por contarnos tus argumentos, espero que tengas suerte con tu decisión!!

  2. Sigo desde hace tiempo blogs de este tipo de mujeres, aunque nunca he leido nada sobre ellas. Y lo reconozco me fascinan. Por mi edad pertenezco a la generación en que había que abrir caminos y guerrear en todos los frentes. Y ver a este tipo de mujeres con las que comparto algunos puntos de vista, me desconcierta. No se si son una evolución, reacción o el péndulo que va y viene y ahora toca vuelta para atrás o un salto hacia adelante. Algunas han sido echadas del mercado laboral (recuerdo a una egiptóloga con años de campañas en egipto, despedida y que ahora se busca la vida desde su hogar, superado el duelo por su carrera perdida), otras repliegan velas antes de salir a navegar y se buscan sus dineros en etsi, en sus tiendas on line o dando cursos de repostería. ¿un sueño?
    No se de qué viven. Eso me lo he preguntado muchas veces. Pero siento cierta envidia por la imagen que ofrecen: ideas claras que no necesitan gritar a los cuatro vientos, vida lenta, sus hijos criados lejos de guarderías, educados en casa, bien nutridos en todos los sentidos, armonía con el entorno… No se. Me descolocan y me despiertan gran curiosidad. En estos momentos sin arrepentirme de lo vivido, cuestiono algunos de los principios que han guiado durante años, no me importa reconocer y aceptar que quizás me he confundido o exagerado algunas luchas… o que simplemente ahora toca otras formas de mirar el mundo… y miro esta manera de entender la maternidad, la vida, ser mujer ??¿¿¿ (no se) con curiosidad y cierta admiración. Ingenuidad, fantasía, sueños, moda… ya se verá.

    • ¿Sabes lo que me chirría de esta propuesta? Que sean siempre mujeres, sólo mujeres, exclusivamente mujeres. Que, si tan fantástico es este estilo de vida… no haya apenas hombres que lo abracen.

      También tengo dudas de que esa imagen idílica responda a la realidad…

      • Si te digo la verdad, que los hombres hagan lo que les de la gana. Es su vida y ellos sabrán que valorar, hacer, soñar o lo que sea

      • No creo que sea tan simple… para que una mujer decida quedarse en casa, tiene que haber un hombre que trabaje fuera y aporte ingresos (o viceversa, a no ser que ambos o uno de los dos sea rico por su casa). Yo creo que no es una decisión individual en ningún caso, sino una decisión familiar.

        Y también creo que pasa como con el racismo: es la acumulación lo que chirría. Cada decisión familiar concreta puede ser perfectamente argumentable… que sean siempre las mujeres las que se quedan en casa… es algo que merece un análisis sociológico.

      • Me refiero a la eleccion de sus prioridades. Corresponde a ellos elegir su forma de relacionarse con sus hijos, familia…

      • Muy de acuerdo con este comentario. La “elección” no es tal. La presión social cuenta para algo… Yo creo que nadie puede elegir ser ama de casa. A lo mejor soy un poco obtusa. Pero no veo que, en total libertad, teniendo una carrera y unos estudios y una educación progresista, una mujer pueda sentirse realizada actuando de sirvienta 24/7.

      • Yo tampoco. Y aunque habría agradecido tener más tiempo para estar en mis hijos cuando llegaron (mis bajas maternales fueron escasas, breves y atropelladas), y de hecho quizás habría pedido una excedencia si hubiera tenido la garantía de poder reincorporarme a mi puesto de trabajo (y me lo hubiera podido permitir), lo cierto es que para mí trabajar es importante. Y transmitírselo a mis hijos, también.

      • Claro, porque también hay que pensar en qué les estás enseñando… ¿que la mujer, la pata quebrada y en casa? ¿Por qué no? Si su madre, que es su primer ejemplo, lo hace, es lo que buscarán luego en las mujeres…y, o bien se desengañarán ellos, o harán mucho daño a las mujeres que elijan.

      • Y no te digo ya si son ellas…

      • Bueno, yo tengo un marido que dejo su trabajo de director general de una empresa para seguirme a mi por el mundo. No es facil para el, pero trabaja on line, se encarga de los ninos, organiza la casa….le dire que cuente su experiencia en el blog. Lo bueno es que no es el unico que conozco. Eso si, yo, que trabajo en un trabajo que me fascina, 10 horas al dia, mas cursos, mas viajes etc…no me cambio por el ni por nada del mundo!!! .

      • Sí, ¡será chulo leerlo!

    • Creo que el acierto está en la libertad pensada y meditada a elegir…y sobre todo la búsqueda de TÚ felicidad como mujer, y no sólo pensar en la felicidad de la restante prole familiar.
      Y por qué no puede estar esa felicidad (que no sea una engañifa de la Troika) volviendo a la tierra…aunque no debiera de ser simplemente…verdad?

  3. Yo he “vuelto” al hogar por obligación que no por devoción…. esta vuelta me ha servido para hacer cosas que nunca me había ni planteado y he descubierto que me gustan, una microhuerta en la sala, tartas (jamás había cocinado ni un bizcocho), he decorado y barnizado mi superparagüero, me ahorro las clases particulares de inglés de mi niña y saco algo dando clases a sus amigas, soy una superteacher. Supongo que soy una consecuencia de la crisis, lo estoy disfrutando, pero QUIERO volver a trabajar fuera de casa!!!!!!!!!! Los ingresos no son estables, los esfuerzos no están reconocidos por nadie y en el futuro…. mejor no pienso en el futuro.

  4. Lo que está claro es que para quedarte en casa, cuidando 100% a tus hijos, tejiéndoles jerseys, cocinando bizcochos y cultivando un huerto para autocosumo te lo tienes que poder permitir. Para mí, eso es un lujo.
    Tienes que tener resuelto el apartado económico. O bien, una pareja que lleve a casa dinero o bien unas rentas o una herencia que te permitan vivir de esa forma, sin percibir ingresos económicos derivados de tu trabajo.
    Yo no puedo. Mi trabajo, como el de mi marido, son necesarios pues nos reportan un salario que necesitamos.
    Me permito los fines de semana para “sacar a la luz” esa madre/mujer de las de antes: la madre que hace un bizcocho, que hace un mantel de punto de cruz, pero por otro lado…..aunque llegado el lunes no tuviera que ir a trabajar, si me tocara una primitiva de esas millonarias, mi elección con todo el tiempo libre que iba a tener no sería “la vuelta al hogar” en ese sentido.
    A mí, personalmente, quedarse en casa a hacer galletas, ganchillo y dar de comer a las gallinas si me parece una pédida de talentos, un desperdicio, siento que ese están perdiendo algo….
    Eso es lo que hizo mi abuela toda su vida.
    Yo opino que la vida “slow” es compatible con el trabajo fuera de casa, tiene que serlo. Tenemos que hacer que sea posible. Encontrar el equilibrio.

    • Yo, aunque me lo pudiera permitir, no lo haría si el precio fuera depender económicamente de otra persona, aunque fuera mi pareja. Si me tocara la lotería, recibiera una herencia de la hostia o viviera de rentas… pues sí, es posible que dejara de trabajar (aunque no estoy segura porque mi trabajo me gusta)… pero no para dedicarme a las labores domésticas, que me estomagan: para estudiar, para escribir, para dedicarme a algo “productivo” aunque no me lo pagaran.

      Mi abuela también lo hizo toda la vida, y hay un consejo que daba siempre a las hijas, sobrinas, nueras, que tenían un hijo: “hagáis lo que hagáis, pase lo que pase, ¡no dejéis de trabajar!”. Sin duda para ella, el precio que pagó por no tener independencia económica fue demasiado alto.

      • Pues no dejaria de trabajar, simplemente me montaria mi propio trabajo y seria mi propia jefa, pero dejar de trabajar, ni hablar.

    • Yo tampoco me podría permitir quedarme en casa sin un buen “sobre de esos negros” encima de mi mesita de noche, cada día…Y tampoco me gustaría hacerlo porque sí…Me encanta mi trabajo y lo necesito para lo que tú apuntas, crecer y desarrollar mis talentos…

      • Pues yo tengo un sueldo del que vive una familia de tres (muy ajustados) y seguramente podríamos vivir 4, porque aunque tendríamos algunos gastos más, también tendríamos muchos ahorros (comedores, extraescolares, canguros, casales de verano…) Sin embargo, aún pudiéndomelo permitir, no es lo que me gustaría para mí… y sinceramente, tampoco para mi pareja.

  5. Yo creo que me sentiría frustrada si me quedara en casa para cuidar de la familia, dejando aquello por lo que llevo luchando toda mi vida.
    Además, no podría depender económicamente de otra persona, aunque fuera mi pareja.
    En mi opinión, dos medias jornadas son lo ideal.

  6. Yo voto por reacción, y tengo mi pequeña teoría. Toda esta vuelta a la domesticidad no es sino uno de los aspectos de un retorno de la feminidad tradicional. Lo noto en la moda: las faldas (nadie se acuerda, pero hace 15 años, cuando yo estaba en el instituto, nadie llevaba faldas), los vestiditos entallados, los tacones de vértigo (que impiden la libertad de movimiento)… Y se nota en las relaciones sociales (todos hemos leído cómo hay un regreso del machismo entre los adolescentes; que los chavales se muestran posesivos con sus novias, etc.).

    Creo que la sociedad entera está viviendo una crisis profundísima. Económica, pero no solo. Es también una crisis de valores. Y vemos el futuro negrísimo y nadie se atreve a cambiar, porque nos dijeron que el Estado del Bienestar era lo mejor chupiguay de la muerte, y si resulta que no funciona, ¿qué nos queda? Así que en lugar de rebelarse, de intentar innovar, buscar soluciones… la gente vuelve a lo malo conocido, a lo tradicional, a esas imágenes entrañables de familias tradicionales felices que aparecen en las viejas latas de galletas. La gente busca la seguridad, y la imagen de seguridad es la Madre; pero no la madre que además es mujer independiente y tiene su propia vida, sino la Madre Abnegada que nunca se derrumba, que lo sacrifica todo, que lo sabe todo y nunca se equivoca.

    Muchas mujeres quieren ser ese tipo de madre para sus hijos, porque el futuro, ahora más que nunca, es incierto. Pero no se dan cuenta de que, en realidad, no pueden proteger ni a sus hijos ni a sí mismas, mucho menos volviendo a los roles tradicionales.

    Al menos, así lo veo yo 🙂

    • Interesante teoría… No creo que sea algo generalizable (creo que estamos mejor que unos años atrás, en todos los sentidos), pero desde luego, puede que detrás de estos movimientos esté esto, este miedo a lo desconocido, a los cambios… También te digo (y creo que esto da para otro post), que yo estoy convencida de que esta imagen de la “madre nutriente” que se dedica a sus labores felizmente, tiene mucho de mito… que exceptuando una etapa muy concreta de nuestra historia reciente (y una clase social), las mujeres han trabajado siempre fuera de casa, en trabajos productivos, mejor o peor remunerados, desde telares a fábricas pasando por el servicio doméstico, la enseñanza, el comercio… y por supuesto, en el campo, que no hace tantos años que España ha dejado de ser rural…

      • Estoy de acuerdo contigo, eso de la madre que hacía tartas y tenía la casa de punta en blanco era de “señoritas de ciudad” y la casa de punta en blanco se lo hacía otra que trabajaba. Es una visión demasiado idílica del pasado y poco real. Mi madre y las madres que me rodearon en mi infancia eran amas de casa pero la casa abarcaba mucho más que las cuatro paredes:los animales,la agricultura, coser para ganar algún dinero,etc…igual se ponían a tu lado a hacer los deberes mientras tricotaban, pero no hacían los deberes contigo, y me alegro,de ahí a “tiempo de calidad”, hay un mundo. De todos modos me chirria lo del “tiempo de calidad”, mi madre no jugaba conmigo, ni hacía los deberes conmigo, ni me llevaba a actividades ni llevaba una vida en torno a mis necesidades (ir a los cumples, actividades, etc..) vivía su vida y estaba ahí nada más y nada menos y yo la considero una madre maravillosa y no sentí ninguna carencia maternal. Ahora parece que si no pasas tiempo haciendo algo explicitamente con tu hijo, ya no es tiempo de calidad, no lo entiendo.Yo reconozco que no paso “tiempo de calidad” con mis hijos, me niego a hacer los deberes con el, yo estoy fregando la loza o haciendo las camas mientras que el está con los deberes, lo más que jugué con el ha sido a las cartas o al parchís en contadas ocasiones, simplemente intento que estemos en el mismo espacio físico el mayor tiempo posible, ya que eso es lo que permite educar con el ejemplo y dar y recibir roce y cariño.Creo que si somos felices con la vida que llevamos,proveer de las necesidades básicas y educar con el ejemplo es lo unico que necesitan de verdad nuestros hijos, no super-mamás rodeandolos y dirigiendolos todo el día.

      • Creo recordar que el tiempo de calidad en el estudio se refería a tiempo en el que interactuabas con el niño: jugar, ayudarle a hacer deberes, bañarlo, etc. Y esto era igual en todos los casos, en mujeres que trabajaban en casa y mujeres que lo hacían dentro y fuera…

        Yo procuro encontrar (no siempre lo consigo) algún rato para hacer cosas con ellos (mirar un cuento, juegos de mesa, alguna manualidad….) pero también hay muchos ratos en los que, como tú dices, simplemente compartimos espacio, ellos juegan a los suyo, o hacen deberes, o ven una película… mientras yo hago alguna tarea de casa o leo…

      • Ojo, que yo no digo que ese pasado sea real… sólo digo que parece que es lo que ahora se busca, un pasado idealizado donde las madres eran omniscientes ángeles guardianes. El pasado que se refleja en esos anuncios de publicidad vintage que está tan de moda ahora.

    • Estupenda reflexión que comparto 100 por 100!!!

  7. En el caso de las monoparentales, dudo que se pueda plantear la “nueva domesticidad” como elección, por muy pocos gastos fijos que tengas, la luz, el agua, los aperos de labranza o el pienso de las gallinas(porque las del rural sabemos que sin pienso las gallinas no ponen un huevo al día)es un ingreso que necesitas todos los meses y que alguien tiene que proveer, si no se acabó el hornear, la lechuga y el tomate, y los huevos.
    Lo lógico, y en este mundo en el que el trabajo es un bien escaso y con las mejoras técnologicas cada vez hacen falta menos puestos de trabajo para producir algo y hay millones de parados, es que haya un cambio de paradigma y la mayoría, en vez de trabajar 12 horas por el precio de 8 trabajemos unas 6 horas, y hagamos un mix trabajo y “nueva domesticidad”

    • Sí, efectivamente, no es aplicable a monoparentales. Lo del cambio de paradigma… no soy muy optimista, la verdad. Y esto que en las dos ocasiones en las que he trabajado 6 horas diarias descubrí que es el horario perfecto!!

  8. Yo mi infancia la tuve con mi madre en casa porque ella dejo de trabajar cuando se caso, y la verdad me encantaba llegar del cole y que ella estuviese allí siempre de buen humor, también es verdad que como ella tenia muy buen carácter lo habría tenido igual si hubiese trabajado fuera de casa.
    Dicho esto yo no me veo todo el día en casa ni haciendo todo eso que dice tu post , prefiero trabajar y dedicar mi tiempo libre a otras cosas que me llenan, a mis peques les doy comida sana y no comen porquerías mas que en muy contadas ocasiones,no hace falta hacerlo todo casero para que los hijos estén bien, las guardes si son las adecuadas no suponen ningún trauma al niño y en fin yo paso de nuevas domesticidades, me suena como una vuelta al pasado que como tu dices , en el 99% de los casos afecta a la mujer y no al hombre. Que cada cual haga lo que quiera si puede elegir, pero yo acabaría en dos días de huerto , de hornear , de mermeladas y de todo eso hasta allí, lo próximo que es ¿lavar a mano con jabón casero para que la ropa quede mejor y no usar la lavadora ? Hacer el café a lo etíope en vez de en la cafetera? ¿Cocinar con leña? ¿Ir a buscar agua al pozo?

  9. Yo creo que nos lo quieren pintar muy “cuqui”; que si bizcochos, que si punto de cruz que si tres gallinitas… La realidad es que ser ama de casa es barrer, fregar, planchar, cocinar y un largo etc… de tareas prácticamente a diario, que nadie te agradece, sin sueldo ni horario, y que tienes que repetir una y otra vez. Otra historia es la de quien lo tiene todo resuelto con una asistenta o interna y hace cupcakes cuando le apetece o para lucirse. Yo trabajo fuera de casa, mi carrera profesional es vocacional total pero me encantaría tomarme unas largas vacaciones (no un año sabático para aprender búlgaro). Lamentablemente no puedo por economía o por egoísmo no sé. No quiero renunciar a muchas cosas. Independientemente de esto no me veo dependiendo de mi chico y pidiéndole dinero para comprarme unas bragas o tomarme una coca cola….

    • Sí, desde luego, a mí los trabajos domésticos me parecen muy poco gratificantes. No cambiaría un trabajo en el exterior, que mejor o peor está remunerado y valorado (incluso aunque no te satisfaga) para trabajar en casa a jornada completa, sin horarios, sin vacaciones, y con la sensación de que el dinero que entra en casa es de otro…

  10. Si peligroso, peligroso…Aunque hay familias, como la mía, en las que el que ha vuelto al hogar es él…ahora en casa hay magdalenas caseras, huevos de nuestras gallinas, pan tradicional casero…y todo hecho por el papá…Es una opción más justa, si es ella la que trabaja con más sueldo y más consistencia…y más seguridad…no?
    Soy de las que pienso que hay que “volver” a casa, para intentar evitar, dentro de lo que nos dejan, ese consumismo que nuestras economías ya no pueden llevar palante, pero…por qué tenemos que ser la mujeres las que vuelvan?…Ahí no me alío con la teoría de la vuelta…que vuelva el que más convenga a la familia, ella o él…En mi caso es él…

    • Lo que nuestra economía no puede aguantar es la falta de consumo en cinco años ya de crisis, esta falta de consumo por perdida de empleos o bajada en los salarios esta llevando a la perdida de muchísimos empleos, es como la pescadilla que se muerde la cola…¿como se va a crear empleo si no se consume? Creando empleo – pero de calidad- se mejora el conjunto de la sociedad, lo que permite estimular el consumo, y por tanto la producción y la recaudación fiscal, y por lo tanto más ingresos del Estado para dedicarlos a servicios públicos…Bajada de consumo, aumento del paro , recesión, vuelta de la mujer al hogar …puf que chungo todo.
      La vuelta a casa – que en su inmensa mayoría esta protagonizada por mujeres-
      puede sonar muy idílica, pero la realidad es que la vida cotidiana hogareña es pesada , repetitiva y muy poco apreciada, y ahora que no hay ayudas a la dependencia muchas mujeres han de trabajar en casa y cuidar niños- hijos o nietos- y sus padres ya mayores o enfermos, mientras su pareja a lo mejor tiene un trabajo cómodo pero “trabaja”, y ella “no trabaja” o sea parece que se esta tocando el bolo todo el día…también esta ocurriendo la vuelta a casa de los hijos que no pueden mantenerse por sí mismos, o aquellos que no han sido capaces aun de independizarse siendo veintiañeros o treintones…junto con la carga emocional y psicológica, ya que «la madre es la psicóloga de la casa»
      ¿Y pedirle que haga bizcochos, pan casero, mermelada, tenga gallinas en el balcón que que la mayoría de los mortales tiene en su casa, encima? ñoooo que chollo de vidaaa
      Ah , si se le puede pedir encima que este buena…)
      Todos los recortes y reformas que se están haciendo van en la línea de devolver a la mujer al hogar, supeditada al hombre de nuevo y ocupada de todo lo que es cuidar la familia y realizar las labores de casa.
      Y por supuesto que sin autonomía económica no hay igualdad ¿como la va a haber?

    • Yo no acabo de comulgar con esta división del trabajo. Creo que es más justo y más gratificante que trabajen todos menos horas y pasen más horas en casa, haciendo magdalenas, trabajos manuales o lo que les apetezca…

  11. Lo veo como un poco falso, como que quieren demostrar, a través de sus blogs que es idilíco, pero, …Lo veo un poco “amish”. Una cosa es la que, por haberse quedado en el paro tiene que volver a casa, muy a su pesar, y “aprovecha” eso de no tener trabajo para hacer un bizcocho o tejer un par de jerseys a sus hijos…y otra cosa es la historia tipo blog “soule mama”….
    Lo primero, las granja en las que viven. cualqueir parecido con la realidad es pura coincidencia. Es como una película. Nosesabecuantos metros cuadrados de casa, de finca…..cerdos, gallinas….¿y el marido?
    ¿En qué trabaja y cuánto gana al mes?
    ¿No tienen hipoteca?
    Y lo que más me choca y no entiendo, ¿Por que esa necesidad enfermiza de contar en sus blogs día a día minuto a minuto lo felices que son?
    Fotos diarias de sus gallinas, de las magdalenas que hornean, de las mantas de patchwork que hace, de la loza, de los 5, 6 ó 7 niños que suelen tener…Por Dios…
    No me lo creo. Si de verdad fueran tan felices, no tendrían tiempo para sacar fotos y mostrarlas al mundo….Vamos, es que ni les importaría lo que el mundo pensara sobre sus granjas, sus múltiples hijos, sus tartas de manzana y los pollitos que acaba de poner la gallina.
    Me da la impresión de que en el fondo se aburren y necesitan como “convencerse” de que lo que hacen es “muy güay”.
    Y por otro lado, pero eso es tema de otro post….el nulo valor que dan a la privacidad e intimidad de sus vidas y …lo que es peor, de sus hijos menores de edad.
    Eso es algo que no entiendo. Publicar al mundo fotos de tus hijitos, de tu casa, de tus dormitorios, de tus hijos desayunando….¡Para qué?????

    • La “suole mama” en cuestión a parte de parir tres hijos, ha escrito tres libros desde que se fue a la granja y empezó el blog. También parece ser que edita una revista online. Tu mensaje me ha picado la curiosidad y he chafardeado un poco. No se, parece un tipo de vida alternativa similar a la de les neorurales de por aquí. Los que yo conozco tienen un negocio que funciona en la gran ciudad y viven muy bien en un pueblo apartado con gallinas o sin ellas.

      En cuanto a la nueva domesticidad del post… desde mi punto de vista depende… Si pudiera permitírmelo (es decir si tuviera un negocio que funcionara y que pudiese controlar sin estar siempre al pie del cañón, o si tuviera suficiente por, digamos, herencia) yo me quedaría en casa. No para barrer y sacar polvo. Tampoco para hacer bizcochos (aunque reconozco que de vez en cuanto hago y me gusta hacerlos y, más, tenerlos hechos). Si para poder ser más dueña de mi vida y, a la vez, hacer cosas que me gustasen. Por el momento (y que dure) me conformo con llevar a cabo un trabajo que me gusta (reconozco que en esto soy muy afortunada) e intentar estar el máximo de horas posibles con mi hija (intentando, por supuesto, no agobiarla y también evitar que me agobie ella a mi 😉 pero ejerciendo mi función de madre lo mejor que sé y puedo).

      Pero no sé yo si ahorraría mucho estando en casa. Probablemente ahorraría estrés. Pero claro, yo no criaría gallinas. Quizás sí cuidaría un huerto, pero me da que gastaría más en plantas que comprando la lechuga en la tienda… A parte que creo que me gustaría más tener flores que lechugas y tomates 🙂

      • Yo, si tuviera dinero (mío, propio… no de mi pareja) también podría quedarme en casa. No sé si lo haría, porque mi trabajo me gusta… pero podría hacerlo, y como tú dices, no para limpiar (ya puestos a tener dinero… que venga una asistenta) sino porque hay muchas cosas que me gustaría hacer y no hago…

    • Al hilo de lo que dices, podríamos cuestionar lo del “tiempo de calidad para sus niños”… ¡si se pasan el día enganchadas al blog! 😉

      Y totalmente de acuerdo con la privacidad, a mí me sorprende mucho también.

  12. Me había resultado muy interesante la entrada, y los comentarios aportan muchísimo. Y después de “masticarlo” un poco he llegado a la conclusión de que lo que determina una cosa o la otra (domesticidad o no domesticidad) son las circunstancias y preferencias de cada una.

    No lo veo como un paso atrás, pues creo que las mujeres que hoy deciden quedarse en casa tienen muchísima más educación y preparación que antes.

    En todo caso, creo que ambas “ideas” son muy necesarias, y que en la diversidad radica la riqueza y el crecimiento.

    Lo importante es no fragmentarnos, y seguir luchando desde el lugar de cada una, por nuestros derechos, que todavía queda muchísimo camino por recorrer.

    Es como lo de la lactancia materna y la artificial, con la energía y determinación que ponen muchas en insultarse, ya habríamos conseguido bajas maternales más justas.

    En China la baja maternal por parto natural es un mes, y por cesárea 3 meses. Por eso muchas mujeres, cuando quedan embarazadas deciden dejar sus trabajos. Y las bajas maternales al igual que las vacaciones son sin salario. Como mi contrato de trabajo no preveía maternidad, volví a trabajar a los 20 días de parir, y mi marido se quedó en casa con nuestra hija durante 11 meses.

    Recuerdo que cuando por laparoscopía me sacaron la vesícula, el médico no me dio licencia por enfermedad -que mi contrato preveía hasta de 30 días- porque consideraba que ser maestra y trabajar 3 horas diarias no representaba mayor esfuerzo. Así que la intervención fue un jueves, y el lunes ya estaba dando clases.

    Así que donde dice circunstancias, léase: sistema, problemas económicos, crisis, regulación, cosas externas. Y lo de las preferencias va relacionado a lo que nos gusta o no. Habrá quien prefiera cuidar las gallinas y comerse dos huevos por semana, o quien prefiera cuidar niños -canguro- o ancianos y ganarse un salario para comprar los huevos. Son preferencias muy respetables y totalmente válidas.

    Y lo que algunos llamamos exhibicionismo (mostrando la familia, ¿feliz?), para otros es arte, publicidad, y una manera -discutible o no- de ganarse el sustento. Tengo hace un tiempo enlazado el blog de una chica sueca que hace manualidades, y hace un par de semanas tiene un montón de publicidades de Ikea, y me alegró verlas, porque pienso que su trabajo gusta. No me pregunto si es feliz o no. Pienso que este es su trabajo.

    Gracias Madre de Marte por tus inquietudes, siempre me haces pensar y aprendo mucho. Para mi fue muy difícil tomar la decisión de dejar mi trabajo, porque me gusta muchísimo. Pero las circunstancias así lo requerían, y ya no podía seguir escapando. Y como ama de casa soy hace tiempo, porque siempre me ha tocado barrer y fregar, quizás con tiempo en vez de hornear solo los viernes, pueda sumar algún otro día de la semana. El pan de cada día lo hace la máquina, no te voy a mentir.

    Un fuerte abrazo para vos y esos hijos preciosos que tienes, y que te inspiran tanto!!!

    • Un par de consideraciones:

      “No lo veo como un paso atrás, pues creo que las mujeres que hoy deciden quedarse en casa tienen muchísima más educación y preparación que antes”. ¿Y no es un desperdicio que esta educación y preparación no revierta en el conjunto de la sociedad?

      “Habrá quien prefiera cuidar las gallinas y comerse dos huevos por semana, o quien prefiera cuidar niños -canguro- o ancianos y ganarse un salario para comprar los huevos”. Es cierto. Pero también es cierto que para cuidar las gallinas también necesitas una inversión de dinero (las mismas gallinas, el pienso, el veterinario, etc) que de algún sitio tienes que sacar. La autosuficiencia es muy, muy difícil… siempre habrá facturas de la luz, del agua, del adsl… qeu sólo se pueden pagar en cash.

      “Y lo que algunos llamamos exhibicionismo (mostrando la familia, ¿feliz?), para otros es arte, publicidad, y una manera -discutible o no- de ganarse el sustento”. Creo que no es lo mismo exhibir tus manualidades que tus hijos. Lo primero me parece más que razonable… lo segundo me parece innecesario y hasta algo peligroso.

  13. Recuerdo un libro de Enrique Gil Calvo (creo que era “La mujer cuarteada”) que explicaba cómo las mujeres, al tener el “visto bueno” social tanto de desarrollarse en el mercado laboral como en el hogar, tenían una ventaja sobre los hombres, cuyo “valor” dependía de su éxito en el mercado laboral. Y, como, por otro lado, eso obligaba a las mujeres que trabajaban fuera de casa a cuidar también el hogar, duplicando su carga.

    Yo sí creo que la recesión está “metiendo” a muchas mujeres en casa sin que ellas quieran. Mujeres que no vuelven al mercado laboral tras el parto porque no les sale rentable debido al bajísimo nivel salarial; que no son escogidas para un puesto de trabajo porque se les da a un “cabeza de familia”; o que, cuando quieren reincorporarse al mercado laboral, se encuentran con que han perdido años claves en su desarrollo profesional.

    La libertad de elegir viene dada por un factor clarísimo: la independencia económica. Lo demás son paparruchas.

    Y esa liberación femenina a mí no me parece tal hasta que no nos parezca tan normal un amo de casa como un ama de casa. La igualdad no está en que la mujer pueda ser directiva de una multinacional, o ni siquiera en el día en que la proporción entre hombres y mujeres directiv@s; miner@s o boxeadores sea igualitaria, sino cuando se considere normal que sea el hombre quien se queda en casa, al que pide la jornada reducida o al que se tome el día libre para llevar a los niños al médico. Que no digo que no haya hombres que no lo hagan, pero sigue sin ser la “normalidad” (como norma…).

    No sólo eso: creo que poner todo el peso de la carga de la conciliación familiar en los hombros femeninos también es negativo para los hombres, porque se sigue pensando que el único “trabajo” realmente eficaz o valioso es aquel que se realiza al 300%, sin límites, sin espacio para la vida personal. Y que aquel que no trabaje así, sólo realiza un trabajo de segunda. Si la conciliación – en vida familiar, personal, en horarios – se entendiera tanto para hombres como para mujeres, sería una vida más plena para todos, en vez de entender la conciliación como un pañuelo de seda que se pone en torno a la soga al cuello que siente la mujer que, ahogada, no llega a todo.

    Y, por cierto, me troncho, me mondo y me parto con eso de la mujer que sólo trabaja en casa es la mujer “tradicional”. Este modelo de mujer no deja de ser un modelo bastante reciente y propio de las sociedades acomodadas, y, dentro de ellas, pertenecientes a una una cierta capa social igualmente acomodada. Los pobres (que siempre han sido la mayoría…) nunca han tenido el lujo de poder prescindir del trabajo de ningún miembro de la familia, fueran mujeres, niños o ancianos, tanto fuera como dentro de casa, en el campo o en la ciudad.

  14. Nathalie19 dijo:

    Siempre te leo, y me encanta… soy una madre joven de 28 años con un par de piojas de 8 y 5 años… hace 4 meses renuncie al trabajo porque segun YO (claro y la sociedad que me hacia sentir asi) no estaba cumpliendo mi papel de madre por trabajar (y mi trabajo implicaba viajar mucho), renuncie a mi trabajo y debo confesar que creo que aunque si estoy con mis hijas todo el dia, las amo con locura y daria lo que fuera por ella… Mi idependencia economica me hace feliz, y esto unicamente a hecho comprobarme una vez mas que tal vez para el mundo sere mala madre pero soy aun peor cuando estoy en casa sin trabajar, aunque los gasto del hogar esten pagos, aunque el padre de las niñas pague todo lo referente a ellas, no es mi dinero, no puedo manejarlo a mi real antojo (porque ya esta predestinado para pagar las deudas) y sobre todo no sirvo para ser ama de casa me abruma enormente…. siempre he tenido problemas con la depresion pero la de los ultimos 4 meses ha llegado a donde nunca antes estuvo, si me preguntase a mi paso, prefiero mi jornada laboral asi sea de 48 horas a la semana o viajando 15 dias al mes, es muy duro ser mama pero sobre todo es muy duro balancear tu vida personal con tu vida profesional… y en mi caso la balanza la se llevar muy bien y en casa en casa me siento una completa inutil

    • Me parece durísimo… yo lo llevaría mal también. ¿Podrías tomártelo como un paréntesis de unos años que te sirva, además de para estar con tus hijas, para formarte y reciclarte para volver al mercado laboral pisando fuerte?

  15. Nathalie19 dijo:

    Imposible, si con 4 meses no me he pegado un tiro por estar en casa no puedo imaginar años, por mi profesion cada dia que pierdo estoy desactualizandome en años sere una completa inutil y debo confesar que es mi mayor temor

    • ¿Y hay posibilidad de dar marcha atrás? Dejar de trabajar os puede pasar factura a todos, a ti por lo que has perdido, pero también a tus hijas si en el día de mañana sienten que renunciaste a algo que te llenaba por estar con ellas…

  16. Nathalie19 dijo:

    Pues ahorita mi mision numero uno es regresar a la vida laboral….esa es mi meta ahprita aunque claro cuando entre a trabajar se que vivivre con otro remordimientos (no estoy con ellas, etc etc etc) pero la verdad trabajanado me siento util y por 8 horas olvido los problemas de la casa para resolver lo del trabajo 😀

    • Pues espero que lo consigas bien pronto, y además tendrás la satisfacción de haber probado lo otro… y saber lo que ganas con la diferencia. ¡No dejes de contárnoslo!

  17. Soy Julen, el marido de Merijul, y quería hacer mi pequeña aportación a este debate a partir de mi caso personal.
    He sido Director General desde 1999, y desde 2008 soy empresario. En 2010 me planteo la posibilidad de hacer un cambio radical en mi vida y seguir a mi mujer por el mundo (vivimos en África) y poder crear nuestra familia, o seguir manteniendo la relación a distancia (que terminaría, probablemente, en separación). Elijo la opción 1. Al ser empresario individual tengo la ventaja de que puedo adaptar la actividad de mi empresa de manera que sea compatible con nuestra nueva realidad (adoptamos dos bebés). Por supuesto que el cambio ha exigido muchos sacrificios personales y profesionales, pero la verdad es que ha merecido la pena. Mi portátil es mi oficina, de manera que me da igual estar en Bilbao que en Senegal o en Burundi. A veces echo de menos la vida de la oficina, pero ver crecer a los niños y poder pasar tiempo con ellos a la vez que me planteo nuevos retos profesionales me llena de ilusión.
    Creo que una relación de pareja debe basarse en el amor y la generosidad hacia la otra persona (y hacia los hijos, si los hay), de manera que las decisiones sobre la carrera profesional dejan de ser individuales. Hay que pensar en el nuevo “equipo” que hemos creado. De nuevo, responsabilidad y generosidad.
    Sobre la vuelta al hogar, bien del hombre o de la mujer, por una parte está el hecho de la pérdida de autonomía económica. El cónyuge que trae a casa “el dinero” debe tener en cuenta que esos ingresos no son exclusivos sino que ahora son del equipo y debe recogerse de forma que la parte más débil, que ha renunciado a trabajar fuera para realizar otra tarea fundamental para la familia, quede protegida. Una vez más, responsabilidad y generosidad.
    Así es como lo veo.

    • ¡Qué historia tan chula, Julen! La verdad es que a mí siempre me reconcilia con el ser humano – y, por otro lado, me hace creer en su evolución – cuando veo parejas capaces de ser parejas “de verdad”, compartiendo – y no repartiendo. Aunque creo que reponsabilidad y generosidad no son exclusivas de una pareja, o de una en al que una de las partes abandone el mercado laboral: creo que deben darse siempre.

      Eso sí, confieso que como yo soy de naturaleza desconfiada, a mí personalmente me costaría un mundo aceptar la generosidad del otro. Incluso si creyera en ella firmemente – y creo que hay hombres y mujeres que nunca fallarían a su pareja, a sus hijos, o a sus responsabilidades, la Berjusa Preocupanta que hay en mí viviría en un “ay”. ¿Y si le pasa algo al otro? ¿Y si hay un accidente? ¿Y si, y si, y si… ? Yo necesitaría tener una certidumbre económica propia.

      Y, repito, ¡qué historia tan agradable de leer! ¡Enhorabuena a toda la familia!

    • Muchas gracias, Julen, por el relato. Es muy interesante, aunque a mí me pasa un poco como a Steffi, me cuesta pensar como parte de una pareja, seguramente porque hace mucho tiempo que no he estado en una; yo tengo la sensación de que cuando estás en pareja, las decisiones sobre lo laboral siguen siendo individuales, aunque hay que contar con la otra persona; pero que al final es uno quién decide, asume la responsabilidad y paga el precio. Sí es cierto que es posible tomar decisiones estando en pareja que solo no tomarías, porque estar con alguien no deja de ser una red de seguridad (no es tan grave quedarte en el paro o tener un trabajo menos estable o peor pagado).

      Sin embargo, creo que las personas a las que se refiere el artículo tienen una situación distinta a la tuya: hablamos de personas – mujeres – que dejan un trabajo remunerado para ser amas de casa, mientras que en tu caso, cambias un proyecto profesional por otro, y además tienes la compensación de conocer culturas nuevas, poder seguir a tu pareja – a tu familia – a destinos lejanos…

      Yo conozco algunos casos de parejas que viven situaciones parecidas a la vuestra (aunque son siempre las mujeres las que siguen al hombre en su periplo profesional), y lo han gestionado de maneras distintas: M., cuyo marido trabaja en una multinacional, ha renunciado a hacer carrera profesional (aunque ocasionalmente trabaja si salen cosas que le interesan donde va), y se dedica a sus hijas, a formarse, a leer, a conocer los lugares donde vive (que son muchos y muy distintos). Ella es feliz con su opción y consideran (en su casa) que el dinero que entra lo ganan los dos, aunque él sea el que nominalmente cobra el sueldo. Otra M., madre de una ex compañera de clase de B. (mi hijo mayor), está casada con un ejecutivo de una gran ONG. También cambian su residencia cada pocos años, pero ella intenta no perder el hilo de su carrera profesional, relacionada con la cooperación. Ahora mismo se han trasladado (este curso) a otro país europeo y ella mantiene su trabajo en España, que puede hacer a distancia o trasladándose por días o semanas a la ciudad en la que vivía antes. Aunque el sueldo de su marido les permite vivir sin estrecheces, ella no quiere renunciar a trabajar y seguir conectada a lo que hace, sabe hacer y le gusta hacer…

      Yo no sé lo que haría en esta situación… le daré vueltas y si lo descubro, os lo cuento.

      • Nathalie19 dijo:

        Me a encantado tu historia Julen, sin embargo creo que muy pocas parejas lo logran, en mi caso lo unico que genero fue la vista de un divorcio eminente yo siempre trate de estar mas con las niñas que buscar oportunidades laborarles que me gustara (si viajaba muchisimo pero no trabaja los fines de semana, despues de un viaje siempre nos daba algun dia libre en fin tenia mi horario muy flexible), el problema que el padre de mis hijas todos estos años crecio profesionalmemente y yo quede arraigada por decirlo de alguna manera… creo que siempre es duro para el que se queda en casa (y a mi se me suma la frustracion de que estuviera siempre en casa con las obligaciones del hogar sola en fin)…. Ojala consiga trabajo pronto porque la verdad trabajar no solo me hace util hace que mi mente se ocupe lo cual es bastante dificil

      • Para mí hay dos cuestiones básicas: la primera, cómo se siente la persona que renuncia al trabajo remunerado para estar en el hogar (hay gente encantada de hacerlo, o que al menos les compensa; para otros, en cambio, es fuente de ansiedad y depresión).

        Y la segunda, la durabilidad del vínculo. No es lo mismo renunciar a la carrera profesional y la independencia económica si sigues con tu pareja toda la vida (y sigues bien, porque estás a gusto y no porque no tienes más remedio), o si la relación se acaba. Recuerdo cuando Antonio Banderas se separó de su primera mujer, para emparejarse con Melanie Griffith, y la primera mujer protestó muy amargamente por haber renunciado a su carrera de actriz para impulsar la de él; como este caso, muchas mujeres de la generación de mi madre, que renunciaron a sus sueños y objetivos personales para ayudar a que sus maridos consiguieran los suyos, que les ayudaron a estudiar, les mecanografiaron de noche los primeros trabajos, criaron los hijos comunes y se ocuparon de que tuvieran un hogar tranquilo que no les quitara tiempo a sus carreras, vieron como al cumplir los 40, sus hombres se iban con mujeres más jóvenes (y a menudo, más interesante, mejor formadas, con más intereses fuera del hogar). El beneficio económico conseguido con el esfuerzo de los dos, en el mejor de los casos, se reparte a medias; pero la inversión emocional, ¿quién te la devuelve?

      • Nathalie19 dijo:

        Nadie!!! yo lo veo asi por lo menos me di cuenta joven y no dentro de 10 años cuando nada mas iba a poder hacer….

      • Bueno; mientras estás viva, siempre hay qué hacer. Que digas esto a los 28 es un poco ofensivo para las de + de 40… Dicho con todo el cariño. A cualquier edad puedes reinventarte. Ya nos contarás cómo va el cambio de vida!!

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