familia monoparental y adopción

Ahogar a los hijos

Una de las razones que me hicieron decidirme a adoptar dos hijos (y no sólo uno, aunque hubiera sido más cómodo, más fácil) es lo mucho que puede pesar en un hijo solo tener una madre sola.

A este respecto, me han parecido muy interesantes estos párrafos de Boris Cyrulnik (el padre del concepto resiliencia aplicado a la psicología:

“Empezar bien en la vida”, no es una garantía de que el resto de la vida vaya a ir bien. Una criatura puede sentirse muy feliz sintiéndose amada en su infancia y acabar en una especie de cárcel afectiva, especialmente cuando el amor sólo le llega de una persona, y al final se convierte en una dependencia que le ahoga y le impide madurar. Hay que intentar siempre contar con una constelación afectiva, con diferentes personas y estilos afectivos. Esto sí que es un factor de protección. De forma que, por ejemplo, cuando la madre está mal (o se producen conflictos naturales e inevitables con ella), pueda acudir a otra persona.

Una infancia feliz pero en la que sólo has contado con una persona para cuidarte y amarte, acaba siendo un factor de riesgo ya que es una dependencia emocional que, a la larga, causará problemas. Por ejemplo, si un bebé sólo cuenta con su madre, puede ser muy feliz en su infancia, con todas sus necesidades emocionales cubiertas, pero puede ocurrir que los problemas sobrevengan en la adolescencia, cuando tenga que empezar a alejarse de ella para vivir su propia aventura social y sexual. Entonces sólo podrá dejar de depender a través del odio.

Es importante si la madre está sola, buscar un apoyo familiar o de amistades adultas con las que el niño o la niña pueda contar; establecer lazos con la escuela, con el barrio, con el entorno. Por ejemplo, buscando la complicidad de tutores, maestras, etc. Potenciar en la medida de lo posible que el niño o la niña pueda contar con diferentes estilos afectivos, modelos y referentes adultos.

El hecho de que sean diferentes estilos de amar ayuda a no identificar el amor, la indiferencia o el odio con una forma específica de comportamiento. Abre la mente y, al mismo tiempo, permite desarrollar diferentes facetas de la personalidad.

¿Es así? ¿Tenemos las madres solas más riesgo de ahogar a nuestros hijos, o esto puede pasar en cualquier familia? ¿Una madre – o un padre – insatisfecha en su relación de pareja, no puede depositar en sus hijos todas las expectativas de afecto, de realización? ¿No puede ser más cerrado el mundo-pareja, que en algunos casos es un universo que se basta, que el mundo-monoparental, que difícilmente puede sobrevivir sin el concurso de terceras personas, sin la ayuda de adultos ajenos al núcleo familiar? ¿Se sienten responsables de su madre los hijos de madres solas, o sólo si la madre es infeliz, si sienten que ha renunciado a ser ella misma para ocuparse de los hijos?

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Comentarios en: "Ahogar a los hijos" (24)

  1. Esta reflexión de Cyrulnik asusta (a mi especialmente pq siempre que lo he leído o escuchado me ha convencido). Me reconforta un poco ver que estoy medio tejiendo esa red de apoyo familiar y afectivo. De todas maneras creo que fui afortunada de no leer estas palabras al principio de la adopción. Creo que para una relación madre hijo/a que lo son por un proceso de adopción lo primero es establecer una relación muy cercana entre los dos. Y con relació más estricata sobre el tema (que, francamente, no me lo había planteado) creo que más importante que el hecho ser madre sola, lo es la personalidad. Creo que una madre posesiva puede ahogar a sus hijos con o sin padre a la vista. Con todo vale la pena tenerlo en mente. Especialmente si observamos en nuestros hijos una tendencia a dejarse dominar. Qué difícil resulta todo. Yo creía que estaba bastante preparada, pero la realidad de esa personita a la que quiero más que a mi misma hace que aparezcan preocupaciones por doquier. Espero que esas preocupaciones no lleguen a dominarme 😉 .

    • Sí, yo también creo que el hecho de que haya padre o no puede influir menos que la personalidad (de la madre y del hijo), y sobretodo, que las carencias de ambos. Sin embargo, sí he visto a veces familias monoparentales de “dos” que tienen una relación extrañamente simbiótica, casi en igualdad de condiciones (dentro de lo que se puede estar en igualdad con un mocoso), y creo que esto puede ser un carga muy pesada para el hijo cuando crezca.

      • Que conste que este tipo de relaciones las he visto, quizás más aún que en familias monoparentales, en madres separadas, acostumbradas a consultar las decisiones a su pareja, a tomar las decisiones “a dos” y que al separarse lo hacen con su hijo, dándole unas responsabilidades que no le corresponden…

      • Sí, estoy contigo. La verdad es que no me canso de repetirle a mi hija que cuando sea mayor, ella querrá y deberá vivir su vida… cuando saca eso de “cuando tu seas pequeña y yo mayor.” Esa frase suya me preocupaba mucho, pero parece ser que muchos niños tienen esa especie de visión de la vida.

      • Yo les digo algo parecido: que siempre tendrán un espacio en mi casa y mi vida, pero que ellos querrán vivir la suya, tener su espacio, irse solos, en pareja o con amigos, quizás vivir en otros países…

        Mis hijos de más pequeños también decían alguna vez lo de “cuando seas pequeña” o “cuando yo era mayor”… ahora ya lo tienen más claro.

  2. Para mí que la vida es casuística, y estas cosas dependen de muchas cosas. De hecho, lo que más me gusta del concepto de resiliencia es que es lo menos determinista de la psicología. Recoge un buen puñado de factores que se pueden ir dando y combinando entre ellos a lo largo del tiempo de infinitas maneras. Un chollo, vamos. Un grito a la esperanza de felicidad, miles de oportunidades cada día de arreglar lo que está mal y empezar a ser feliz.

    Por otra parte, también es verdad que hay condicionantes comunes a unos y a otros. En género, es más habitual el abandono afectivo por parte del padre, cuando lo hay (aunque en realidad siempre lo hay, es condición biológica sine qua non, y esta misma coletilla, que efectivamente en el imaginario social pueda “no haberlo”, es sintomático de esto).

    También en género es más habitual la sobreprotección por parte de la madre, sea sola o acompañada, porque la responsabilidad en general recae más sobre ella, y en muchos casos puede llegar a ser una responsabilidad bastante solitaria, que hace perder perspectiva.

    En relación a esto, la semana pasada vi a una amiga de la infancia, separada desde hace un par de años del padre de sus hijos pequeños (8 y 5) y con otra hija mayor (de 13) que tuvo sola muy jovencita. Ella vive en una ciudad lejana a los suyos, sin red familiar cotidiana.

    Me comentó que el año pasado, para completar ingresos, tuvo que alquilar una habitación de su casa a una estudiante de doctorado durante un par de meses, y que desde entonces, aunque ya económicamente no lo necesita, no ha dejado de compartir piso. Dice que el hecho de saber que a la hora de la cena va a poder mantener dentro de la casa conversaciones adultas con cotidianidad, la ayuda a mantener los pies en el suelo.

    Cada quien busca sus recursos, no sólo para que otros sean referentes de tus hijos, sino para tener referentes propios.

  3. Sin duda es un riesgo, pero como también lo puede ser que dos figuras adultas monopolicen el afecto del menor. La red es necesaria para nosotras y para ellos. Que ven el habito de dar y recibir afecto o el pedir ayuda. Como algo normal y necesario. Como la mayoría de nosotras , vamos haciendo camino al andar.
    La reflexión bien vale , para no andar a ciegas . Gracias !!

    • Una vez leí que la ventaja de ser monoparental es que la gente de tu entorno sabe que necesitas ayuda, y te la ofrecen, o no se extrañan cuando se la pides; ayer justamente tenía una conversación con una compañera de trabajo, madre de una niña de 8 años, en pareja desde hace décadas, que se quejaba de la falta de red: padres y suegros mayores, hermanos y cuñados viviendo en otras ciudades, primos en edades muy distintas a las de su hija… y al ser una pareja (y una pareja muy avenida, muy autosuficiente en lo emocional) se han encontrado en menor necesidad de generar esas redes entre los amigos o los vecinos… Pienso en el plus de dificultad de esta niña al crecer sola entre dos padres ya algo mayores, en un entorno con poca gente disponible más allá de los compañeros de colegio… me sentí muy privilegiada al darme cuenta de la red con la que sí cuento yo, y muy orgullosa de haber sabido crearla (porque la red de amigos y vecinos, a diferencia de la red de la familia, hay que currársela).

      Otra cosa son las dificultades que genera el pedir ayuda, el tener que pedir ayuda, las dificultades para gestionar las repuestas… creo que esto merece otra entrada…

      • Quien dice lo de la ventaja de ser visibles y evidente nuestra “soledad” como madres solteras es Laura Gutman, frente a las parejas que se presupone están acompañados y mucha veces la mujer vive una gran soledad donde nadie le ofrece ayuda porque son dos.

        Por otro lado me resulta inimaginable no tejer red y buscar referentes fuera de nuestro núcleo Madre hijo@, para criar. Lo siento como el aire o el agua para vivir. Socializar, compartir, buscar, encontrar, necesitar el silencio después de multitudinarias jornadas de actividades entre amigos, llamar para pedir unas horas de canguro, preguntar por unos zapatos 26 o cargar bolsa de ropa en el maletero para mercadillos improvisados o el silencio en el sofá de madrugada . Me resulta difícil que todo esto cree dependencia, sino por el contrario. Si cada vez que lo necesitan , estamos allí siendo su adulto de referencia esto les generará seguridad para saber que tienen su punto de apoyo para mover el mundo.

      • Yo lo vivo igual… pero reconozco que sí he conocido a madres solas muy encerradas en el mundo con su hijo o hija, al que vivían como parte de un “equipo”, como un igual….

  4. Begoña dijo:

    Ay, Madre de Marte, me lees el pensamiento…Es algo que me preocupa y ocupa, ya que, justo estos días comienzo con los cursos de Idoneidad y tengo tantas dudas/miedos. Gracias a vuestras reflexiones, experiencias…sé que es posible hacerlo medianamente bien con los peques y, muy en el fondo, eso me tranquiliza, ya que me da fuerzas para seguir adelante en un proceso tan duro (cada vez, más complicado para nosotros, ya no podemos adoptar en Rusia).

    Os quiero pedir un pequeño favor, me podrías indicar algunas buenas lecturas que me puedan ayudar en todo este proceso que comienzo?

    Muchísimas gracias.

    • Seguro que es posible hacerlo medianamente bien, y hasta bastante bien… aunque esto no quita que siempre sigamos sintiéndonos malas madres.

      A mí como primeras lecturas me gustan mucho “Adopción y Vínculo familiar”, de la Fundación Vidal y Barraquer, y “La aventura de convertirse en familia”, de Beatriz San Román. Luego ya se puede buscar material más especializado, o específico…

      Suerte en el proceso, ojalá aprendas en el camino tanto como yo.

  5. Yo creo que influye más la personalidad de los padres que ser monoparental o no. Yo soy una persona que no me gusta demasiado estar en casa en plan tranquilo(aunque a veces diga que lo echo de menos…en realidad no es cierto) y eso ayuda bastante a que los hijos se socialicen con otros adultos con los que quedo y con los hijos de ellos, sin embargo hay parejas que una vez tienen hijos se encierran en si mismas en las rutinas y no les ves el pelo,sobreprotegiendo de más a sus hijos, creo. Aun así, yo soy monoparental y quise tener un segundo hijo para que el primero tuviese un hermano, a veces es duro, porque solo tengo dos manos , pero creo que es bueno tanto para ellos como para mi a corto y sobre todo a largo plazo.

    • No dudes que es bueno, y que con el tiempo mejora, se colocan las cosas y es todo más fácil (en algunos sentidos, más fácil que con uno solo).

      Nosotros somos también muy callejeros, aunque quizás lo son más ellos que yo (yo sí recuerdo fines de semana enteros tirada en el sofá, leyendo… ¡qué tiempos!), y además somos bastante sociables, así que la vida social en horario infantil la tenemos más que cubierta. De hecho, a veces, si hacemos algo en familia, me preguntan: ¿Y con quién vamos?

  6. Yo hoy por hoy también creo que tiene mas que ver la educación, la actitud, la personalidad de padre/madre, que ser o no ser monoparental.
    Yo soy monoparental y siempre busco que él tenga otros referentes a parte de mi. Se relaciona con los yayos, con los tíos, con mis amigos adultos, con sus amigos. Dejo que le riñan si ven que ha hecho algo mal. Lo dejo irse a dormir a casa de amigos o de familia sin problema y él nunca me ha extrañado. Solo tiene 3,5 años y ha dormido sin mi muchas mas veces que hijos de amigos con familias tradicionales.
    Espero a medida que vaya creciendo seguir fomentando la independencia, por él y por mi también. No me imagino a mi hijo pegado a mi en su adolescencia, al contrario. Hecho de menos momentos en soledad.
    Madre como me he identificado con los fines de semana tirada en el sofá leyendo, oh que añoranza
    Sigo aprendiendo contigo y con todos tus seguidor@s
    Gracias

    • Los fines de semana tiradas en el sofá, volverán… y entonces echaremos de menos el bullicio de ahora (al menos, hasta que nos acostumbremos).

  7. Tema conflictivo… la mayor parte de monoparentales son de hijo único. Yo sí pienso que es muy muy complicado por muchísimas razones. O que sí sería complicado para mí, al menos. Por eso nosotros somos tantos. Y no creo que vuelvan jamás los fines de semana tirada leyendo.

    • Yo cuando los míos tenían la edad de los tuyos (si alguna vez la tuvieron 😉 ), pensaba lo mismo… ahora empiezo a vislumbrar esta posibilidad, cuál luz al final del túnel…

  8. Acabo de releer los comentarios de esta entrada y me gustaría tomarte la palabra en este párrafo:
    “Otra cosa son las dificultades que genera el pedir ayuda, el tener que pedir ayuda, las dificultades para gestionar las repuestas… creo que esto merece otra entrada…”
    Sería guay que te dieras el tiempo de hacer un análisis sobre ello, si puedes 🙂

    • Tomo nota, lo pongo en pendientes!

    • Con respecto a eso, procuro tener bastante cuidado en medir los favores e ir rotando para no llegar a ser abusiva o pesada. También me trabajo bastante el devolver los favores, últimamente me he quedado a dormir con mi hija en casa de distintos amigos para que ellos salgan. O sus hijos vienen a casa como un plan mas de fin de semana , nos la pasamos bien y ya me quedo mas tranquila sabiendo que el reparto de favores se equilibra.

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