familia monoparental y adopción

Dos noticias con trasfondo racista me han puesto los pelos de punta esta semana.

La primera, los insultos a la ministra italiana de Integración, Cécile Kyenge, de origen congoleño, a la que unos días atrás, el vicepresidente del Senado de su país llamó “orangután”, ante la pasividad y la tolerancia del resto de la clase política y de buena parte de la sociedad italiana. Esta impunidad es lo que me parece más grave del caso, aunque no puedo evitar ponerme en la piel de esta mujer y preguntarme si años y años de agresiones de este tipo me habrían endurecido hasta el punto de tirármelas a la espalda y seguir adelante.

Supongo que sí, que no queda otra.

La otra noticia, más tremenda si cabe (aunque probablemente sólo por una cuestión de grado), es la absolución del asesino de Trayvon Martin. Este chico negro de 17 años andaba por la calle en dirección a casa de su padre después de comprar unas golosinas, cuando un vigilante armado (miembro de una patrulla vecinal) decidió que por el mero hecho de ser negro y llevar una capucha en un día lluvioso era sospechoso. Tan sospechoso, que le disparó. Y le mató.

Cuando leí la noticia la primera vez, no pude evitar imaginarme en la piel del chico, no yo misma, sino a B., mi hijo mayor, que sin duda también será visto como sospechoso cuando vaya solo por la calle y mi presencia deje de blanquearle.

Y vivir en un país donde la gente no lleva armas por la calle no es consuelo suficiente.

Al respecto de esta historia, me acerca C. a este interesantísimo blog de un adoptado transracial norteamericano, negro y padre de adolescentes negros, que ha escrito una carta a los que se parecen a Trayvon Martin:

Queridos jóvenes negros:

¡SOIS VALIOSOS! ¡SOIS PODEROSOS! ¡SOIS INESTIMABLES! ¡SOIS MÁS QUE UN ESTEREOTIPO!

Cuando oí las palabras “no culpable”, inmediatamente me pregunté qué mensaje estamos mandando a los jóvenes negros como vosotros. Es un mensaje muy claro. Una vez más se os hace a un lado y se os ignora de manera que se os envía el mensaje de que no sois valorados.

No puedo evitar volver a esa noche de febrero y preguntarme cómo fue en realidad para el joven Trayvon Martin, que simplemente se dirigía a su casa desde un comercio del vecindario. Me pregunto cuáles fueron sus últimos pensamientos, emociones, y me pregunto qué sueños tenía, qué quería ser de mayor y qué había planeado para esa noche cuando llegara a casa.

Siendo el padre de dos adolescentes, me pregunto qué podrían o deberían hacer si alguna vez se encontraran en esa situación. ¿Les digo que corran, les digo que saquen rápidamente el teléfono y llamen a la policía, o deberían llamarme primero a mí? NO LO SÉ Y QUIERO SABERLO PORQUE NECESITO QUE ELLOS, Y VOSOTROS, VOLVÁIS A CASA. NECESITO QUE CREZCÁIS Y SOÑÉIS E IMPORTÉIS. Y lo grito a través de mis lágrimas y mi corazón roto porque quiero que todos vosotros sepáis que merecéis la pena. Intento gritar sobre la ristra de mensajes que os dicen lo contrario.

Sabed esto: este mundo cambia si uno de vosotros deja de respirar. ¡ESTE MUNDO CAMBIA SI NO ESTÁIS EN ÉL!

Esa noche lluviosa, Trayvon no hizo nada mal, pero el hombre que le siguió llegó a la conclusión de que era un gamberro. Jóvenes, oíd lo que os digo: VUESTRO COLOR DE PIEL SE VE ANTES QUE VUESTRO CORAZÓN. Algunos os verán como Zimmerman vio a Trayvon, negros primero; peligrosos; amenazadores. No importará lo bueno que habéis hecho o dejado de hacer. Las acciones de Trayvon no contaron para definirle. No había hecho nada sospechoso, pero fue descrito como tal. El poder que surge de vuestro color de piel asusta a algunos y algunos se sentirán injustificadamente amenazados por vosotros. Es su manera de pensar la que es errónea, NO VOSOTROS.

Estoy frustrado porque quiero daros instrucciones para manteneros a salvo y no tengo demasiadas. Mi consejo es hacer lo que haga falta para aseguraros de cruzar la puerta de entrada de vuestra casa más tarde. Si podéis hacerlo dándoos la vuelta y corriendo cuando os sigue un extraño, corred y gritad y chillad todo el camino a casa. Si podéis coger vuestro teléfono de forma segura llamad a alguien con autoridad y explicadle que está pasando. Pero, ¡precaución!,, porque el miedo que algunos os tendrán puede hacer que vean amenazadora cualquiera de vuestras acciones. Coger vuestro teléfono puede ser confundido con coger una arma y es a través de esta lente que debéis contemplar cómo responder. Si están demasiado cerca y no podéis correr ni coger el teléfono, moveos lentamente y hablad calmada y claramente, especialmente si ellos gritan y son agresivos. Mantened las manos fuera de vuestros bolsillos. Si lleváis una capucha, sacadla lentamente. Si estáis en lo oscuro, moveos lentamente hacia la zona iluminada. Si lleváis gafas de sol, apartadlas lentamente y miradles a los ojos. No os apartéis y no discutáis. Vuestro trabajo no es argumentar que tenéis perfecto derecho a estar donde estáis o que no hicisteis nada malo. VUESTRO TRABAJO: Hacer lo que haga falta para llegar a casa. Si esto significa que debéis defenderos para salir de allí, hacedlo, pero esta DEBE ser vuestra última opción.

Ojalá pudiera deciros más; daros más consejos; daros el número del BAT teléfono para asegurar vuestra seguridad, pero no puedo. Recordad siempre: es el sistema el que está mal, no vosotros.

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Comentarios en: "Chicos como Trayvon Martin" (26)

  1. Impressionant!!

  2. A mi me parece durisimo y terrorifico!!!!

  3. Vivir en un país donde no se llevan armas por la calle si es para mi un consuelo, en el sentido de que una sociedad armada me parece terriblemente enferma. No solo son los negros, también se cargan ese tipo de patrullas con absoluta impunidad a los espaldas mojadas cuando san pisar suelo americano, o cualquier chalao te pega un tiro porque le caes mal. Lo terrible es que hayan absuelto al tipo que asesinó al chico, porque esto les dar mas fuerzas a los que son como el.
    Vi las manifestaciones en Al Jazeera cuando estaba en Etiopía ( no se si aquí se vieron) y si hemos de sacar algo positivo es el hecho de había muchísiiiiimos blancos manifestándose en contra de la absolución del asesino .

    • Sí, claro, sí es un consuelo. Sólo que no es consuelo suficiente.

      Y estoy de acuerdo, lo más terrible de la noticia no es el asesinato, terrible; es la impunidad de ese asesinato. Como en el caso de los insultos a la ministra.

  4. perdon pero mi teclado va por libre

  5. Me entra una mala leche, una impotencia y un miedo…uffff

  6. Me ha quedado una terrible sensación de desprotección y miedo tras leer esta carta. Pero lo que más me ha impactado son los consejos que da en el penúltimo párrafo. Escalofriante advertencia de cómo tiene que comportarse y moverse una persona que es negra porque de entrada, para algunos, ya es sospechosa. Estos asuntos son los que despiertan mi agresividad más primaria… y tampoco eso me gusta.

    • Sí, a mí me parece demoledor. Y es la clase de cosas que creo que los padres blancos difícilmente sabemos. Esta idea de que lo importante no es defender tus derechos sino conservar la vida… sin duda, ninguno de nosotros nos hemos visto jamás en ese lugar.

  7. Mª José dijo:

    Es una realidad muy dura que seguramente vivirán nuestros hijos. Debemos prepararlos para saber cómo responder aunque creo que es muy difícil evitar una situación así.

  8. Yo no tengo palabras, ni ante una ni ante otra noticia. Lo que sí me sorprende es que un día no nos levantemos y todos los históricamente humillados y maltratados del mundo se levanten en armas, me sorprende la capacidad de resistencia del ser humano. Me alucina que un hombre negro tenga que dar claves a sus hijos para sobrevivir y que estas sean del tipo corre, huye, pasa desapercibido…

  9. Ayer, Bruce Springsteen dedicó su canción “41 shorts” a Trayvon. Es la canción que compuso cuando los policías mataron a Amadou Diallo de 41 disparos – aunque estaba desarmado. Y hay una estrofa desgarradora.

    41 shots and
    Lena gets her son ready for school
    She says “on these streets, Charles
    You’ve got to understand the rules
    If an officer stops you
    Promise me you’ll always be polite,
    that you’ll never ever run away
    Promise Mama you’ll keep your hands in sight”

    Is it a gun, is it a knife
    Is it a wallet, this is your life
    It ain’t no secret
    It ain’t no secret
    No secret my friend
    You can get killed just for living in
    Your American skin

    • Jo… se parece mucho a la carta del padre de adolescentes negros, ¿no?

      • Bueno, se parece mucho a los que los padres negros recomiendan siempre a sus hijos … Y de lo que nosotros no nos damos cuenta. y aquí, afortunadamente, no disparan, pero, ¿a alguien de nosotros blancos le han pedido alguna vez por la calle que muestre sus papeles, sólo porque está en la calle? Pues a negros, latinos y árabes les pasa…

      • Sí, efectivamente. Y si hay cualquier altercado, fácilmente les tomarán a ellos por los delincuentes / instigadores / culpables… si tienen que preguntar, quizás lo harán después…

  10. Hace unos años tuve un compañero que era probablemente la personas más tranquila, pacífica y educada que he conocido jamás. Nació en Cuenca, Ecuador, y durante los dos años que compartimos departamento me hizo llorar de rabia en más de una ocasión. Me sentí en cierto modo avergonzada como parte de la misma sociedad española que le hizo llegar tarde al trabajo más de una vez porque la policía le retuvo en la boca de metro para pedirle los papeles y, de paso, echarle un vistazo a su mochila. La misma sociedad que se declara “no racista” pero que le hizo bajar del autobús porque un señor le levantó la mano y deseo en voz alta, sin decirselo a la cara pero para que lo oyese bien, que regresara a su pais. La misma sociedad que hizo que viese a mi compañero, que es la calma hecha persona, llegar a trabajar con un ataque de nervios.
    Cuando hablo con otras pesonas sobre mi miedo -pánico- al racismo en todas sus formas es habitual que me miren con estrañeza, como si me preocupara en exceso, y que con toda la seguridad del mundo me digan…”pero mujer… si ahora las cosas han cambiado…¡ya no hay racismo!”. Normalmente suelo callar, pero por dentro, sin poder evitarlo, casi siempre pienso ..”veremos a ver cuándo mi hijo sea el novio de tu hija”.
    Ojalá me equivoque.

    • Claro que hay racismo… es una actitud altamente persistente… Tremendo, lo de tu amigo.

    • Yo tengo un amigo mallorquín que trabajo de jardinero un tiempo en una empresa y el equipo lo formaban el y dos ecuatorianos y pasaba mucha vergüenza cuando las llaves de la entrada al jardín solo querían dárselas a el porque no se fiaban de los otros…Decía, si son mejores que yo…

      • Joder… Esto no tiene arreglo, ¿verdad?

      • Sí tiene arreglo! Confío en que cada vez más gente lea, se instruya, viaje, se relacione, conozca… En el fondo aún confío en el ser humano y no quiero dejar de confiar nunca.

      • El problema es que un solo cabrón te puede joder la vida, aunque el resto de la humanidad sea “normal”… ¿y cómo luchar contra esto?

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