familia monoparental y adopción

Carta de una madre de acogida

Hace unos días, una madre de acogida de Colombia, llamada Silvia Fernanda, dejó un comentario en una entrada antigua que me parece impagable. Le he pedido permiso para traer su testimonio en forma de entrada, para que no se pierda en el marasmo de comentarios antiguos.

Yo no tengo ninguna duda de que las familias de acogida sufren una pérdida, una pérdida enorme. Me he preguntado a menudo cómo se gestiona el apego, el amor incondicional que necesita cualquier niño y más un niño dañado, con la certeza de que va a haber que separarse de él; cómo se hace para no poner barreras para protegerse de este dolor inmenso.

Creo también que a veces minimizamos el dolor por las pérdidas de nuestros hijos, la necesidad de hacer un duelo… pero estoy segura de que la adaptación, el vínculo, será más fácil precisamente cuando estos niños han sido queridos, se han apegado, han tenido una familia. La transición puede ser triste, pero les han enseñado a querer: y esto no se olvida.

Quizás no se acuerden de sus acogedores, de su cara, quizás no sepan sus nombres, quizás ni siquiera tengan recuerdos de dónde vivieron antes de llegar a su hogar definitivo… pero lo que han compartido forma ya parte de ellos.

No entiendo por qué se cuida tan poco a las familias acogedoras. Por qué no se propicia que la relación se mantenga, de una manera u otra, por qué no se intenta convertir esa familia sustituta en familia extensa del niño que han criado. Por qué algunos padres adoptivos se sienten amenazados por el hecho de que su hijo haya sido querido, por qué parece que cortar los lazos puede tener algún beneficio para la criatura. Me cuesta mucho de entender.

Quería compartir con ustedes la experiencia que he tenido con la adopción, durante muchos años mi familia y yo hemos trabajado con el icbf, como hogar sustituto. Una casa normal, con una familia normal a donde son llevados los niños que por algún motivo han sido abandonados por sus padres, o no pueden estar con ellos por diversas problemáticas; durante este tiempo he conocido impactantes historias de vida, algunas muy dolorosas para los pequeños, pero también he aprendido a amar incondicionalmente a esos pequeños.

No siempre las adopciones son fáciles, desde mi experiencia podría hablarles de la otra parte de la adopción, no de los padres biológicos que abandonan a sus hijos, ni de la institución que decide conseguirles un nuevo hogar, una nueva familia; sino de esa otra parte a veces olvidada, aquellas personas que dedican su vida a cuidar de ellos, acogiéndolos como si fueran parte de su propia familia, cuidándolos incluso por años día y noche, nosotros también sufrimos una perdida; y aunque sabemos que forma parte de nuestra labor social el desprendernos de estos niños para dejarlos partir con una nueva familia, el duelo por su partida nos cambia la vida, pues los hemos visto crecer, cambiar la forma como llegaron a nuestro hogar cambiar físicamente pues muchos de ellos llegan en condiciones de deterioro impresionantes, llenos de resentimiento, prevención y miedo para con los adultos, sin amor, aun cuando son recién nacidos; lo más satisfactorio de nuestro trabajo es verlos sonreír, escuchar una palabra de afecto “mami te amo”, recibir un beso un abrazo, esa es la mejor recompensa que podemos recibir.

Hoy estoy muy triste pues una de mis bebé partirá en 11 días con su nueva familia, no se quienes son, ni a que país se irá, esa información no es compartida con las familias sustitutas, pero aún así lo aceptamos y seguimos cumpliendo nuestra labor, nos separamos en una institución a donde se llevará la niña para ser recibida por sus padres, nuestra función, nuestro ciclo llega a su fin entregándola ese día a su nueva familia, lo que pasé de ahí en adelante no lo podremos saber, pero confiamos en Dios que tendrá preparado para ella un futuro lleno de amor y felicidad.

Estoy intentando asimilar las cosas pero es muy difícil para mi, pues la he cuidado desde que tenia 5 días de nacida y ahora tiene 15 meses, de cierta forma ella me ve como su madre, la única que ha visto a su lado, ella esta muy apegada a mi, incluso pensé en adoptarla, pero todo tiene un protocolo que se debe cumplir, ya su familia estaba asignada, ya nada podíamos hacer, solo tratar de darle lo mejor y hacerla feliz los últimos días a nuestro lado; así como a ella he visto partir a muchos niños con dolor en mi corazón, pero con la satisfacción del deber cumplido y que les di todo mi amor, la verdad como a cualquier madre, en este momento lo que me angustia no es solo mi dolor sino el de ella, su partida no será fácil pues ya tenía establecida una familia, pero los psicólogos nos dice que los niños superan y se adaptan rápido, después de leer todo esto se que no va a ser tan fácil, solo deseo de corazón que su nueva familia la ame y comprenda tanto que la puedan ayudar a superar esta separación, desearía poder conocerlos, poder contarles todo lo que he aprendido como su madre, tal vez para que no me extrañe tanto, pero no lo puedo hacer, solo un mensaje escrito recibirán de mi donde les cuente cuales son sus gustos y su forma de ser, definitivamente pienso que se necesita más que eso para conocer a una persona, todas estas noches le he pedido a Dios que alivie su dolor, que no permita que sufra, que no me extrañe, la miro y la abrazo y siempre tiene una sonrisa para mí, en un principio pensaba que era muy pequeña par comprender mi tristeza, pero me he dado cuenta estos días que de cierta forma ella presiente su partida, tal vez por mi, mi estado de ánimo le hace sentir que algo no esta bien, lo único que me queda es disfrutar al máximo estos días para que se llevé un muy buen recuerdo me mí, por eso, buscando información sobre los recuerdos de los bebés, encontré este blog, porque quería saber cuanto tiempo le tomaría a ella olvidar mi rostro, ahora se que ocuparé un lugar en sus recuerdos, tal vez nunca sepa mi nombre, ni pueda volver para buscarme, lo lógico sería que buscara a su madre biológica si es que así lo decide, pero sé que gracias a mi amor, su vida se ha transformado.

A mi hija, que aunque no pueda leer esto hoy y tal vez nunca lo haga, solo me resta decirle gracias, gracias por haber llegado a mi vida, gracias por permitirme amarte, gracias por cada sonrisa que me robaste, gracias porque aunque no estuviste en mi vientre me demostraste el amor tan infinito que puede sentir una mujer cuando se siente madre, un amor puro, un amor perfecto, un amor sin condiciones, un amor de entrega, gracias hija mía porque me hiciste mejor persona, me hiciste crecer, me hiciste cambiar la forma de ver el mundo.

Solo quiero que tu vida sea maravillosa, que encuentres la felicidad, que tus padres te amen con locura, que nunca más te sientas sola, quiero pensar que en cualquier parte del mundo existe una parte de mí que te acompañará siempre.
Hija mía quiero que te conviertas en una triunfadora y te alimentes de tus sueños, aquí en mi corazón vivirán por siempre todos tus recuerdos. Si algún día por cosas del destino nuestras vidas vuelven a cruzarse solo quiero que sepas que soy y seguiré siendo tu madre :)

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Comentarios en: "Carta de una madre de acogida" (39)

  1. Qué se puede agregar? Me parece terriblemente doloroso e injusto que se separe a una niña que creció durante 15 meses con el amor de una madre… Es cierto que ella llevará ese amor para siempre consigo, pero no dejo de pensar que es injusto y coincido en que al menos debería considerarse que pudiera mantener esos lazos como familia. Me gustaría saber qué harían esos padres adoptivos si pudieran leer esta carta? Renunciarían a la posibilidad de tenerla?? me quedo reflexionando… Gracias Madre de Marte por compartirlo!

    • No soy una gran experta en acogida, pero tengo la sensación de que es una figura que encierra algunas contradicciones. Por un lado, como decía, la necesidad de vincularse… a la vez que te proteges, porque, ¿cómo asimilar una pérdida como esta? Por otra, la contradicción entre el hecho de que la acogida y la adopción suelen ser incompatibles (con el objetivo de que las familias que quieran adoptar no usen la acogida como “camino fácil”), pero que a la vez, pueda ser la mejor opción si no ya para los padres, que optan a acogida sabiendo lo que supone, sí para los niños… Pero, sin esta separación tan dolorosa, ¿cómo se evita que los niños crezcan en centros mientras se dirime si son o no adoptables, mientras se hacen los trámites? Creo que es algo difícil de gestionar y que se haga como se haga, siempre, de alguna manera, hay quien pierde. Lo que hay que intentar, sin duda, es que el niño pierda lo menos posible.

      Si yo fuera la madre que va a adoptar a esta niña, y le pudiera ahorrar a la niña esta pérdida, lo haría, sin duda; como habría preferido que mis hijos se quedaran con sus madres biológicas aunque esto signifique que yo no les habría podido ver crecer. Pero creo que es más complejo que esto…

      De lo que no tengo ninguna duda, es de que hay formas más humanas, más sensibles, de hacer la transición. ¿Por qué no cohabitar durante un tiempo, conocer a la niña en la casa de la familia de acogida, prepararla para el cambio, mantener el contacto posterior? ¿Por qué borrar a esta primera (segunda, de hecho) familia de su vida, sin permitir siquiera que esté en las fotos los momentos que compartieron? ¿Por qué impedir el contacto, la posibilidad de que esta primera (segunda) familia la vea crecer en la distancia y la segunda (tercera) pueda acceder a cualquier información, resolver cualquier duda?

  2. Se me encogió el corazón como una pasa de uva…

  3. Yo creo que tiene que ser durisimo como relata esta madre de acogida. Pero en mi comunidad autónoma en adopcion nacional. Si los padres adoptantes quieren pueden tener relación con la familia acogedora, de echo tengo un caso cercano en el que ambas familias están en contacto y se ven.

    • Yo también conozco algunos casos en los que sigue la relación, y sin duda esto se lo pone más fácil a las familias de acogida y a los niños (y yo creo que también a las familias adoptivas que en algunos casos, no entiendo por qué, ven esta relación como una amenaza).

  4. Yo aún recuerdo a la madre sustituta del centro de acogida de mi hijo, se llamaba Susana. Durante la semana de empatía sentía que alguien nos observaba, y una vez la encontré en una de las esquinas del pasillo sollozando a escondidas, porque solo quedaba un día para que nos lleváramos al niño, me pedía que no dijera nada ya que las monjas les tenían prohibido encariñarse con los niños, era tan doloroso ese momento, el sentir que me estaba llevando lejos al niño que tanto había cuidado desde los 3 días de nacido hasta el décimo mes; me entregó una foto de mi hijo con tres meses, me rogo que le cantara unas canciones, y así lo hice.
    Esta carta me ha hecho reflexionar lo egoísta que he sido al no volver a enviar más una carta al centro de acogida con fotos de mi hijo, por solo un descuido de no pensar que habría otra mujer que le habia entregado su amor antes que el mío.

    • Yo volví hace un par de veranos a la crèche de mi hijo pequeño (lo conté en las entradas que escribí aquel verano), y aunque las cuidadoras de A. sí habían recibido fotos e información porque mantengo contacto con la hija de una de ellas, las caras de emoción al reencontrarse con estos niños (A. y su amigo) que habían conocido de bebés, que habían cuidado, de los que se habían ocupado… fueron un regalo para mí. Y, aunque aún no sea muy consciente, para A.

      ¿Tienes opción a enviar esta carta, estas fotos? Seguro que las agradecen.

      • Si tengo la oportunidad de volverlos a ver, – como son las cosas….justo ayer les escribi para poder coordinar una visita para cuando estemos en Lima, para nuestra segunda adopción que en cualquier momento nos puedan asignar.. y asi mi hijo sepa una parte de su historia los primeros meses de su vida..

      • ¡Que bien!

        Espero que este regreso, además de permitiros reencontraros con la gente que le cuidó, le permite a él conectar con su propia historia… incluso aunque le resulte algo doloroso. ¡Feliz viaje!

  5. Hola:

    Leo tu blog con asiduidad porque me parece fascinante poder conocer desde dentro todo lo que implica la adopción internacional en el fondo, más allá del momento en que alguien es (asumo) inmensamente feliz porque le han asignado un niño.

    Nunca comento porque no tengo experiencia en estos temas, pero sí alguna en el aspecto que menciona el post de hoy, las familias de acogida. Mis padres son desde hace un par de años acogedores para casos de duración “breve”, entendiendo “breve” como de un año como máximo, pero conozco casos cercanos donde el acogimiento se ha extendido durante más de cinco años (y sigue). Tal y como lo cuenta la persona de la entrada, está claro que con este último menor la experiencia se le ha hecho muy muy dura, y no puedo imaginarme lo difícil que lo estará pasando.

    Sin embargo, yo conozco la parte en la que se tiene acogido a un menor (en el caso de familia han sido siempre niños de menos de dos años) que luego vuelve a su familia biológica, es decir, esos casos en los que se produce un distanciamiento familiar para evitar problemas mayores temporalmente. Con las familias con las que nos ha tocado tratar hasta el momento ha sido todo perfecto y podemos seguir en contacto con los pequeños aún después de reintegrados en la unidad familiar. Dependerá del caso y también, en grandísima medida en mi opinión, de la edad del menor en cuestión. La acogida se lleva a cabo con “niños” de cualquier edad hasta que alcancen los 18, por lo que supongo que las experiencias serán muy diferentes, porque un adolescente recuerda y tiene más memoria consciente de lo sucedido que un bebé de meses.

    En todo caso, tan solo quería opinar que no siempre la separación tiene por qué ser dificilísima y que, como siempre, todo dependerá del caso concreto. Bueno, me he ido un poco por las ramas pero espero que se entienda lo que quería aportar.

    Saludos!

    • Muchas gracias por tu testimonio, hacer “fácil” el regreso a casa, a la familia biológica, de niños que han tenido que salir temporalmente de ella, también tiene que ser una labor con sus complejidades. Es una suerte que los niños que han pasado por vuestra casa puedan (y quieran) manteneros en su vida. Seguro que este es uno de los elementos que hacen la separación menos difícil…

  6. Los pelos de punta… Gracias por el testimonio

  7. Estas acogidas desde el nacimiento para después de un año o15 meses pasar a adopción (hablando estrictamente de adopción nacional, al menos en España) es una agresión para el niño/a, una aberración intolerable en pleno siglo xxi. Dices Madre de Marte que se impiden para evitar ” un camino fácil a la adopción” ¿Qué camino fácil es un acogimiento preadoptivo? y ¿Qué camino fácil es cambiar un proyecto de vida para continuar siendo la madre de ese niño/a vinculado a ti?
    A mi modo de ver el robo de una familia ( como la de Silvia Fernanda) a un niño, que se queda de hecho huérfano, que pierde sus afectos, sus rutinas, sus voces sus caricias, en definitiva, su estabilidad psicoemocional, solo responde a intereses económicos de las mafias correspondientes. El hecho de no buscar a una familia adoptiva dispuesta a compartir con mínimo riesgo esos primeros 15 o 18 meses con el niño/a que probablemente será su hijo en el futuro solo responde a intereses económicos.
    Leí hace poco que al año se dan en acogida unos 200 niños adoptables en España. Solo en Madrid hay más de 2000 familias con certificado de idoneidad esperando adoptar. Vivimos en la era informática…¿de verdad es necesario criar estos niños dañados emocionalmente, con doble pérdida y de esa envergadura?

    • En España, en muchas comunidades autónomas (no sé si en todas), la adopción y la acogida (no la preadoptiva; la temporal) son incompatibles, y la razón que alegan es que son dos proyectos distintos, que si quieres adoptar (algo definitivo) no estás preparado para acoger (algo temporal) y que hay familias que podrían meterse en acogidas para “acortar” el camino a la adopción. No es mi opinión, es la opinión de los técnicos que regulan esto. En cualquier caso, yo creo que hay que ser flexibles y que hay casos en los que una acogida temporal debería poderse convertir en permanente (o en adopción) si el vínculo y el apego lo hacen lo más deseable.

      No sé cómo funciona en Colombia, de donde es Silvia Fernanda, en España desde luego sí hay acogidas preadoptivas que duran un año o más tiempo (yo conozco algunas cercanas), y aunque hay familias que no adoptan en nacional precisamente por ahorrarse las zozobras de este periodo (y el riesgo de perder al que consideran a su hijo), muchas otras sí lo hacen, sí corren este riesgo. Sin embargo, en principio, sólo se destinan a acogida preadoptiva los niños que parece bastante claro que van a ser adoptados después, que no encontrarán impedimentos legales; cuando no es este caso, cuando la familia biológica puede oponerse o tiene opciones de recuperar el niño (o cuando hay que determinar la filiación), es cuando muchas veces la criatura está en una familia de acogida “temporal”. Qué debe hacerse con esta criatura una vez se llega a la conclusión de que no puede reintegrarse a su familia biológica, es el quid de la cuestión. Y ahí, insisto, creo que habría que ser flexible. Y si lo mejor es que se quede con la familia de acogida, contemplar esta posibilidad.

  8. El testimonio es emocionante. Estoy completamente de acuerdo en que se debería permitir mantener relación con la familia de acogida. En el caso de mi hija pequeña vivió 6 meses (desde los 13 a los 19 meses) con una cuidadora. El día de la entrega fue tremendo. Ella quería a mi hija y mi hija la quería a ella. Nos advirtieron que no nos acercáramos a ella ni le dijéramos nada (tampoco podíamos por el idioma), pero conseguí que nos sacáramos una foto todos juntos. Pregunté por su nombre para explicarle a mi hija y porque me hubiese gustado escribirle y contarle de sus progresos, pero se negaron (a través del traductor) justificando que eso pertenecía al expediente de la niña. Que si cuando ella fuese mayor quería acceder a esos datos podría hacerlo pues estaba todo escrito. Cuando miro las fotos de ese día me emociono muchísimo y sólo puedo estar agradecida a esta mujer por haber cuidado y querido a mi hija como lo hizo.

    • ¿Por qué organizan estas entregas tan traumáticas? ¿Por qué no hacer un acercamiento paulatino e integrador? De verdad que no lo entiendo.

      • Tú lo has dicho Madre, traumática. Lloramos todos, la cuidadora, la peque, mi otra hija que iba tan contenta con sus 4 añitos a conocer a su hermanita y no entendía nada de tanto drama. En fin, reconozco que el sistema que seguimos en nuestra primera adopción fue mil veces mejor: aunque la nena era un bebé de 7 meses estuvimos yendo a visitarla 3 semanas a diario durante dos horas. Ella se acostumbró a nosotros y nosotros a ella. A vernos, olernos, tocarnos y oírnos. El día que dejamos la casa cuna se vinó feliz con nosotros sin mirar atrás. En cambio con nuestra segunda hija de 19 meses tuvimos problemas de adaptación y estoy segura que fue porque la entrega fue brutal. Allí llegamos unos extraños y la arrancamos de su pequeño mundo para meterla en el nuestro a la fuerza. Me siento fatal porque sé que ha sufrido sin necesidad y sólo me consuela el pensar que a la larga es mejor tener una familia que quedarte en el orfanato.

      • En mi caso también viví estas dos maneras de “acoplarnos” con mis hijos, el mayor se vino conmigo a la hora de conocerle (aunque no tenía ningún apego a las personas que le cuidaban, llevaba allí apenas 3 semanas, pero aún así), y con el segundo estuvimos 4 semanas de visitas diarias (mañana y tarde) al que era su hogar, con sus rutinas y sus cuidadoras… La diferencia es abismal, y no solo para ellos. Para mí tampoco tuvo nada que ver el vértigo de encontrarme de repente con un niño desconocido (y tristísimo), que además era mi primer hijo, a encontrarme con un niño al que ya me había hecho (aunque cambió radicalmente, para bien, al llegar al apartamento: como si supiera que ya era definitivo, que esta vez iba en serio).

        Por supuesto que una familia es siempre mejor que un orfanato, pero hacer las transiciones bien, tampoco cuesta tanto…

  9. quiero ofrecerles mi testimonio, mi hija vivió desde los 4 días de nacida hasta los 6 meses con una familia sustituta. El día que fuimos a buscarla al juzgado, me la entregaron ellos mismos, la madre de esa familia sustituta me dijo ” siento como si entregara a mi hija cuando se va a casar ” ” entiendo que ella merece unos padres como uds que la han estado esperando tanto tiempo ” porsupuesto que me duele muchisimo entregarla y qdesearía conservarla conmigo ”
    No fué facil ese momento ni para ellos ni para nosotros.
    Conservé sus datos y telefóno.
    Por varios años perdimos todo contacto, pero cunado mi hija cumplió 4 años sentí que no quería agujeros negros en su historia, y decidimos reanudar y conservar esa parte de la historia de mi hija.
    Nos pusimos en contacto nuevamente, nos hemos transformado en familia, ya han pasado muchos años, mi hija tiene actualmente 15.
    Este matrimonio son los padrinos de confirmación de mi hija, y ella los quiere muchisimo, los considera familia, los consideramos familia.
    Hemos decidido sumar afectos, crear lazos.
    Nuestra experiencia ha sido altamente positiva al respecto, siempre digo que ellos han sido los ángeles que cuidaron y guiaron a mi hija hacia nuestros brazos.
    saludos dde la Rep Agentina

  10. Cuántas veces me acuerdo de la familia de acogida de mi hija. La familia que la enseñó a querer, a besar, a abrazar… La familia en la que mi hija aprendió qué significan lis lazos del amor, la familia que la cuidó cuando se ponía malita, que le susurraba palabras dulces al oíd, que la estimuló durante meses.Una familia a la que nunca conocí y que llevo buscando desde que la adoptamos porque aún tengo enmisoídos las palabras traducidas del emocionado director del orfanato: “el día que la devolvieron al orfanato para que la adoptárais lloraron mucho, lloraron mucho…”

  11. La madre de unos amigos de mi hermano es madre de acogida de bebés desde que sus madres renuncian hasta su adopción. Ella sabe muy bien cual es su papel, que es algo temporal, que no es una adopción y que no volverá a ver a esos niños; y lleva muy bien las despedidas.
    Ahora tiene a una bebé preciosa y la lleva vestida como una princesa.
    El otro día le dijeron que cómo no la vestía con ropa usada que le dieran, si total… (tal cual) y esta mujer respondió que mientras estuviera en su casa era su hija, por lo que le daba lo mejor.
    Lleva muchísimos años como madre de acogida y es una grandísima labor, porque de no ser por gente como ella, esos nenes estarían institucionalizados.
    Es una mujer maravillosa, otro gran ejemplo.

    • Desde luego, es una labor impagable. A mí me cuesta imaginar cómo asumir la magnitud de una pérdida así… sobretodo para mis hijos, tan frágiles a las pérdidas.

  12. Increible labor la de los padres de acogida!!! Mi hijo (a.nacional) estuvo con una familia de acogida desde los 6 meses a los 2 años que llegó a nuestras vidas, y nunca podré agradecerles suficiente el bien que le hicieron a nuestro hijo. Hoy es como és, gracias a ellos, no me cabe duda alguna. Nosotros sí tenemos contacto continuo con ellos, nos vemos varias veces al año y por tlf o whatsapp el contacto es continuo, son como parte de nuestra familia. El periodo de acoplamiento fue muy duro para todos, ellos perdian un hijo y nosotros sentiamos que lo “robabamos”, todos sabiamos que legalmente no era así, tanto ellos como nosotros, pero era el sentimiento imperante… Por otra parte he de decir que nuestro hijo lo llevo muy bien, ellos facilitaron ese paso a su nueva familia de una manera increible, estaba claro que habian trabajado muchisimo ese momento y aunque posteriormente mi hijo pasó su duelo, el acoplamiento fue perfecto.

    GRACIAS A TODAS LA FAMILIAS QUE COMO SILVIA FERNANDA HACEN DESINTERESADAMENTE MEJOR LA VIDA DE NUESTROS HIJ@S. UN EJEMPLO A SEGUIR

  13. Buff a mi me ha hecho llora. Que visceral que real y que difícil encontrar el equilibrio.
    Yo muy a favor de mantener lazos con familia acogedora y adoptiva (aunque siempre hay excepciones)
    Deberían plantear seriamente la opción de la adopción abierta, en muchos casos sería beneficioso para todos y cada uno puede establecer el nivel de contacto con el que se va capaz y modificar lo si se cree necesario por el bien del niñ@

    • No puedo estar más de acuerdo.

    • “cada uno puede establecer el nivel de contacto con el que se va capaz y modificar lo si se cree necesario por el bien del niñ@” supongo que debe ser difícil de legislar, pero estoy convencida que la posibilidad debería estar ahí. Al iniciar mi proceso de adopción tenía unas creencias/sentimientos… que no tienen nada (o poco) que ver con los actuales.

      gracias por los testimonios

  14. Ufff !!!. Primero gracias por compartir esta experiencia. Para mi el tema de la familia de acogida es quizá el que me ha planteado más dudas en todo el proceso de adopción. Entiendo perfectamente lo que esta madre de acogida expresa y siente. De hecho no hemos sido capaces de ser familia de acogida precisamente por eso, no podríamos desvincularnos y porque queremos ser padres, no sólo hacer un bien para esos niños. Pero como “casi padres adoptivos”, nos preguntamos qué es mejor para nuestro futuro hijo/a. Está claro que no le vamos a ocultar nada, y el paso por una familia de acogida será un paso más que tiene derecho a conocer y comprender. Pero le vendrá bien que esa familia forme parte activa en su vida? Y si no ha pasado por familia de acogida y sólo por una institución también deberían formar parte de su vida las cuidadoras? Y sus compañeros? No sería mejor que él o ella decidiera, cuando fuera capaz de tomar esa decisión, si quiere tomar contacto con ellos y entonces acompañarlo/a en ese camino?
    En fin supongo que cuando llegue el momento dependerá de cómo suceda, de cómo sea la familia, de si ellos realmente quieren tener ese contacto o no, etc.
    Cómo algunos han dicho creo que la ley debería modificarse y o bien eliminar el paso por familias de acogida ya que hay más familias pendientes de asignación que niños disponibles, o bien que la familia de acogida pudiese ser un paso más para adoptar de una forma definitiva.
    De nuevo gracias por esta oportunidad de reflexionar y de leer vuestros comentarios.

    • ¿Qué es lo que te plantea dudas en el tema de las familia de acogida? ¿Crees que es mejor que los niños estén en centros que en familias temporales? ¿Qué te da miedo de la posibilidad de mantener un cierto vínculo con la familia acogedora? ¿QUé hay de malo en que las personas que le han cuidado y le han querido sigan siendo parte de su vida? Dices que quizás sería mejor que fuera él quién tomara la decisión, pero los niños toman pocas decisiones (tampoco toman la de separarse de su primera familia, la de entrar a la nuestra), ¿por qué esta sí debe estar en sus manos?

      Mis hijos no han estado en familia acogedora, pero yo sí mantengo cierto contacto (en la distancia, porque proceden de países extranjeros) con la madre biológica de B. y con las cuidadoras y la gente del entorno de A. Sólo hemos regresado una vez a su ciudad natal, pero vimos en varias ocasiones a sus cuidadoras y a algunos de sus compañeros de crèche; si viviéramos más cerca, es posible que este contacto fuera algo más continuado…

      • Primero creo que el sistema actual, hablo de adopción de nacional, no es el más adecuado para ninguno empezando por el niño. Para mí lo ideal es que una familia pudiera acoger y si luego se dan las circunstancias esa misma familia pudiera adoptar. En mi opinión esto evitaría uno de los mayores inconvenientes que le veo a la figura de acogida. Creo que los niños pasan por un segundo abandono o separación cuando nos los llevamos de esa familia de acogida, y ahí viene mi duda: les compensa a nuestros hijos esa estabilidad emocional transitoria por oposición a esa sensación de que no lo han hecho lo suficientemente bien para quedarse con una familia y tienen que pasar a otra? En mi opinión son niños y no poseen la visión de conjunto que podamos tener un adulto de lo que supone un la figura de la familia (sea de acogida o sea adoptiva), por lo tanto me planteo que cuantos más cambios sufran más inseguridad les creará.
        Ojo por supuesto que no cuestiono que el afecto y la atención personalizada es positiva pero en comparación con la sensación de pérdida compensa? No quisiera que te quedaras con la sensación de que estoy en contra de la figura de familia de acogida, simplemente pienso qué es mejor para el niño a medio y largo plazo. Para ponerte un poco en antecedentes tengo casos muy cercanos en los que han pasado por varias familias y la sensación que manifiestan cuando crecen es de incomprensión; comprenden el proceso porque ya son suficientemente mayores para hacerlo pero aún así siempre les ha quedado un resquemor: “y si me querían por qué no me he quedado con ellos, a lo mejor era todavía demasiado rebelde y realmente no les gustaba demasiado”. Esta es una frase que oí a un sobrino con 16 años y que me marcó.
        En cuanto a la decisión de la que hablaba para mi es fundamental y creo que deben tomarla ya con cierta edad al igual que la búsqueda de orígenes (con qué edad? supongo que depende de las circunstancias, de la madurez del niño, …).
        De todos modos por supuesto que no cierro las puertas y supongo que dependerá de la familia de acogida, del niño y del momento para que se establezca un tipo u otro de relación. Hay familias de acogida que lo tienen muy claro y no quieren contacto: otras no les importa; otras prefieren tenerlo.

        Un saludo y gracias por compartir tu punto de vista conmigo.

      • Gracias a ti, me parece muy interesante lo que aportas.

        Dices: “Para mí lo ideal es que una familia pudiera acoger y si luego se dan las circunstancias esa misma familia pudiera adoptar”. Estoy de acuerdo, pero, ¿están las familias que quieren adoptar dispuestas a que quizás sea sólo un acogimiento? ¿Y las familias que quieren acoger, dispuestas a que se convierta en una adopción? Este es el quid de la cuestión. En cualquier caso, como he dicho en otra respuesta, creo que uno de los conceptos clave, es flexibilidad. Que no se aparte a un niño de una familia con la que se ha vinculado si la acogida se ha alargado más de lo previsto y las partes están dispuestas a seguir juntas, solo porque la ley dice que el acogimiento y la adopción son procesos distintos.

        Obviamente, lo mejor es que nuestros hijos vivan el mínimo de cambios posibles, y el mínimo de pérdidas posibles. Pero está claro que muchos niños (no todos) van a pasar un periodo indeterminado de tiempo entre su primera familia, la biológica, y la definitiva, la adoptiva. Este tiempo debería ser el más breve posible, pero a veces hay cosas que resolver, en algunos casos, puede ser dirimir si la familia biológica puede y quiere hacerse cargo de la criatura, en otros (como en el caso de uno de mis hijos), encontrar a una familia dispuesta a adoptarle… Y este periodo, ¿dónde es mejor que lo pase? Para mí, indudablemente, una familia de acogida es mejor que un centro, por bueno que este sea. Por dura que sea la separación (que también puede serlo de una cuidadora en un centro), las secuelas de vivir en un orfanato son tremendas…

        Respecto a lo de la decisión, en esto discrepo contigo. He escrito varias veces al respecto del asunto de la búsqueda de orígenes, y lo haría extensivo (aunque no es el caso de mis hijos) a la familia de acogida.

  15. Rafa, yo creo que no tien nada que ver las cuidadoras de un centro que una familia de acogida.
    como su propio nombre indica, la familia de acogida es, para los peques, eso: su familia. Quien los cuida, los mima, los educa, los protege…..¿Por qué romper ese vínculo?
    Las cuidadoras no son una familia, aunque se entreguen en su trabajo, cada 8 horas cambian, se van de vacaciones, …a lo largo de 1 año las cuidadoras pueden ser muchas. No son su madres. Sin embargo, una madre de acogida si lo es.

    Mis hijos no estuvieron en familias de acogida. sin emabrgo, los 2 tien una cuidadora especial, a la que recuerdan con carió. Hablamos de ellas, les damos las gracias por haberlos cuidado, por haberlos abrazdo cuando lo necesitaban.
    Los 2 tienen una foto en brazos de su cuidadora y la sonrisa y el cariño que despreden esas fotos es algo impagable, y que siempre los acompañará.

    • Para mi, creo que mi posición no sería tanto romper sino gestionar esa relación hasta que sean capaces de comprenderla lo mejor posible y decidir que tipo de vínculo quieren mantener, qué lugar van a ocupar esas personas en su vida. No me creo con derecho ni a arrebatarles esa parte de su historia, no volviendo a tener contacto con ellos nunca más, ni tampoco a decidir que formen parte activa de su vida.

  16. Madre de Marte, hablamos de alternativas a la familia de acogida temporal para niños (abandonados) que no son los centros. Está claro que frente a un centro mejor una familia, nadie lo duda. Pero las leyes no son inmutables ni desde luego perfectas. Cambian cuando la sociedad ( o los políticos en algún caso) percibe que pueden y deben ser mejoradas. La ley de adopción debe cambiar, y es urgente.

    No pueden colocar los niños en familias temporales para dar prioridad a los deseos de los adultos, solo porque algunos adoptantes no están de acuerdo en vivir la posibilidad de una pérdida; no pueden prohibir que el acogimiento termine en adopción solo para evitar que lleguen a adoptar quienes no reúnan requisitos ( la famosa puerta falsa). Hoy día eso es tan fácil de solucionar con un click de ratón…
    niño abandonado al nacer, a familia adoptiva que asuma el riesgo de acoger (a cambio de la ventaja de convivir con él desde el nacimiento ¿habría pocos que se atrevieran?). El que no asume ese riesgo irá por detrás del dispuesto a acoger, no problem.
    Persona no apta para adoptar, que no se le asigne para acoger un menor sin familia biológica. Se acabó la puerta falsa.

    Lo primero es el interés del menor, y no es de su interés sufrir una orfandad por razones burocráticas. Su interés es permanecer cuanto antes con su familia, y no cambiar de familia sin motivo serio. Y no es serio que estén sus primeros 18 meses con una familia que no va a ser la suya solo porque la suya no puede ser acogedora y adoptante al mismo tiempo.

    Las familias de acogida temporales que se reserven para niños con familia, que también los hay, o para cuando se acaben los adoptantes dispuestos a acoger.

    Y si lo piensas, los adoptantes están obligatoriamente en acogimiento preadoptivo un año. Porqué no pueden ser 2 años o lo que se necesite. Negocio, sucio negocio a costa de los menores y familias solidarias.

    • Gracias por tu punto de vista!, efectivamente, sería una manera de resolver la necesidad de algunas familias acogedoras. Mientras esto no se dé, sigo pensando que una familia de acogida será siempre mejor que un centro (y si se puede mantener contacto con esta familia, mejor que si no se puede o quiere hacer).

  17. LLego un poco tarde a escribir un comentario en este blog. Pero por diferentes circunstancias he llegado a leer esta carta y no he podido evitar emocionarme al leerla. Yo junto con mi familia he sentido lo mismo que tu madredemarta. Ya que también soy familia de acogida en ese trance en el que cuido a pequeños/as hasta que van a donde una familia en la que serán adoptados. ademas, hace un par de días que entregué a un bebé de 6 meses. Por lo que leer estas lineas en estos momentos me ha echo ponerme en tu lugar. Me gustaría decirte que aunque en mi caso, en la mayoría de los casos he podido conocer a la familia nueva a la que iban los pequeños, eso para mí ha sido un gran consuelo. Porque estos padres y madres suelen estar deseando tener a esos niños y niñas, y aunque tu en tu caso no los puedas conocer, tenlo por seguro que los quedrán con locura y seguirán el camino por el que tu empezaste con esos pequeños. Muchas felicidades porque la labor que realizas es impagable y el pedacito de ti que les ofreces a esos bebes sera parte de ellos durante toda su vida. Un fuerte abrazo

    • Gracias, aunque la carta la escribió María Fernanda, lectora de este blog. Seguro que a ella también le gustará mucho leer tu respuesta. Un abrazo, y gracias a ti también por esta labor que sin duda los padres adoptivos (cuando los niños son adoptados), o los biológicos (cuando vuelven a ellos) agradecen tanto.

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