familia monoparental y adopción

Lo han oído en casa

“Esto lo han oído en casa”. “La culpa la tienen los padres”.

Cada vez que debatimos sobre la discriminación que sufren nuestros hijos por ser de otro color, por ser adoptados, cuando alguien les dice “tú no juegas porque eres negro” o “las chinas son feas” o “a ti no te quería tu madre” o “tus padres no son tus padres de verdad”… alguien dice:

“Esto lo han oído en casa”. “La culpa la tienen los padres” (o peor todavía: la madre. Como si ellos, en las familias donde los hay, que son la inmensa mayoría, no educaran, no contaran).

Y no siempre es así.

Conté hace algún tiempo, como mi hijo A. dijo en una ocasión “A mí no me gustan los chinos“, que, desde luego, era algo que no había oído en casa.

 Pero es que también he oído a B. decirle a su hermano (en tono despectivo):

 “Tú cállate, moro”…

 O hablar (en tono despectivo) de los “maricones”…

 O decir (en tono sobrado) que “los hombres son más fuertes que las mujeres”…

 Y ninguna de estas cosas las ha oído en casa.

 Ni una sola vez. Ni en broma. Jamás.

 Por supuesto que hay diferencias en cómo respondemos los padres a este tipo de exabruptos. La diferencia entre los que nos lo tomamos en serio, les regañamos, les explicamos, les obligamos a disculparse.

 Y los que dicen que son cosas de niños, que no tienen más importancia.

 Y espero que esta diferencia importe.

Pero esta diferencia está luego.  Cuando ya lo han dicho. Cuando ya han dicho eso que no han oído en casa.

 

Anuncios

Comentarios en: "Lo han oído en casa" (14)

  1. Yo también creo que “no son cosas de niños” y ya, no hay que darle importancia….
    No. Por supuesto que tiene importancia, hay que reaccionar, corregirlos, llamarles la atención.
    No son cosas de críos sin más.
    Esos críos crecen…y ya dejan sde ser cosas de críos para pasar a ser algo más grave.
    Ni de broma dejo a mis hijos actuar o decir algo así.
    Me enfada mucho si en algún momento “noto” algún comportamiento de ese tipo.
    En cierta ocasión, en el colegio al que iba a mi hija (y al que afortunadamente ya no va), un grupito de 3 ó 4 niñas (de 7 años por entonces) le bajaron ami hija las bragas en el recreo…
    Indignados y enfadados fuimos a hablar con la directora y la maestra. Repuesta: “Son cosas de críos”.
    A los 2 días cambiamos a la niña de colegio…

    • Esto tiene un equivalente adulto: “Es una broma”, o “es un chiste”… Hace pocos días me discutí con un padre del cole porque “bromeó” en Whatsapp sobre las tiendas de chinos con la frase “Putos Chinos”… Pues no. No hay que dejarlo pasar. Ni a los 6 años, ni a los 40.

  2. Mi hijo un dia me preguntó que significaba toro moro, que un compañero se lo decía a su amigo A y que él seguía con la “broma”… se lo expliqué y le dije que no debía decirlo, bla bla bla…. luego comenté al padre del niño que insultaba lo que su hijo iba diciendo, por si quería hablar con él.. se rió y me dijo “hay que ver como han evolucionado los insultos eh? que ingeniosos son”… me puso de muy mala hostia.

    • La diferencia entre los padres está clara. Pero si uno escucha a los niños, ambos dicen lo mismo, y uno tiene este tipo de background en casa y el otro tiene todo lo contrario, ¿no?

  3. El problema es que hay tantos sitios donde pueden oir ese tipo de comentarios, desde tantas bocas diferentes, que acaban pensando que es normal, aunque en casa intentéis corregirlo.
    Es muy común encontrarse con gente con la que aparentemente compartes opinión, que parece de las que no juzga a la ligera… y que de repente te suelte un comentario de ese tipo. Y no porque realmente piense lo que dice, si no por lo contrario, no se para a pensar en lo que hay detrás, en a quién puede ofender, ese comentario “inocente”, “de broma”.
    Saludos!

    • Incluso llegar a pensar que lo “guay” es esta actitud: que es transgresora, en vez de maleducada e irrespetuosa.

      Para mí el problema no es que digan según qué sin pensar: esto nos puede pasar a todos, nadie está libre de pecado. El problema es que cuando se lo haces notar, se empecinan en el “no tiene importancia”… Y sí la tiene. Todo va calando…

  4. Yo también coincido, no hay que dejar pasar esos comentarios, hay que hablar con ellos, explicarles, muchas veces ni siquiera están conscientes de las implicaciones o del significado de lo que repiten. No los podemos abstraer del mundo, pero sí podemos poner nuestro granito de arena para hacer una diferencia.

    Me vino a la memoria algo que viví con mi hijo mayor, tenía aproximadamente 12 años cuando pidió a Santa Claus un videojuego. Yo, que no estoy de acuerdo con que vivan pegados a aparatos, de inmediato lo deseché buscando otra cosa para traerle. Cuando íbamos hacia la cena de Nochebuena en el coche dijo que esperaba que su videojuego ya estuviera en camino y de paso nos dijo que no nos fuéramos a asustar, que el juego decía que era para mayores de 18 años, pero que todos sus amigos lo tenían, que en el videojuego contratabas prostitutas, para ganar dinero, para comprar armas y matar gente!!! 😦 Me quedé viendo con mi marido y pensamos si tenía alguna esperanza de que lo trajeran, con esto acaba de eliminarla. Obviamente Santa Claus no trajo el juego y como mi hijo ya no creía le explicamos por qué. Tiempo después en una cena con papás amigos salió el tema y un papá me dijo que era una ridícula, que mi hijo jugaba ese juego en casa de todos los demás, le respondí que lo sabía y que no lo podía abstraer del mundo, pero que mi hijo tenía bien claro que en casa considerábamos que ese tipo de juegos eran perjudiciales y más para niños de edades de los nuestros. Sé que a mi hijo en ese momento no le gustó nuestra postura, pero ahora a sus 21 años se acuerda y nos da la razón. 🙂

    • Que barbaridad de juego, ¿no?, en mi casa tampoco habría entrado, y además (como supongo que hicisteis vosotros), les habría explicado por qué y por qué no me gusta que jueguen a algo así ni en casa ni fuera. Y no entiendo a los padres de los amigos de sus hijos que ven “normal” que jueguen a un juego como este.

      Por otra parte, tampoco creo que porque sepamos que nuestros hijos vayan a hacer determinadas cosas (beber, por ejemplo, o tontear con algunas drogas, o investigar lo que es el porno…), debamos dejárselo hacer en casa, hacerlo con ellos: creo que es importante marcar una frontera entre lo que les permitimos y las transgresiones que tienen que hacer fuera de nuestra vista, igual que puede pasar cuando son más pequeños con un atracón de chuches o comer algo antes de cenar, que si lo hacen en casa de amigos podemos hacer la vista gorda pero saben que en casa no se hace, porque no está bien…

  5. Los niños repiten esteretipos que oyen, y no siempre en casa. Yo doy mucho la tabarra y les hago analizar muchos de los comentarios que se oyen o que la gente dice en presencia nuestra. Hoy por ejemlo hablando de futbol, aqui el equipo local que esta en primera, tiene entre sus jugadores a un colombiano negro recien fichado que parece ha declarado no sentirse agusto y que se quiere ir a otro equipo aprovechando los fichajes de Navidad. Pues el comentario de una señora en la carniceria era el siguiente ” mejor si se va,, mas claridad”, ypor si alguien no lo pillaba, lo ha repetido con mas enfasis. Habia niños, por supuesto, y yo con mi hija asiatica, hemana de dos negras……, nos hemos mirado y hemos callado, sabiendo cada una que el comentari era muy racista, pero habia niños que sus padres han reido la gracia.
    No ha salido de casa el comentario, pero ha . bendecido por los padres, sin duda, pues dudo que alguno de los presentes, al salir de alli, almenos recordase el comentario para poder comentar con sus hijos lo injusto o desacertado del mismo, como hago yo continuamente..

    • Pues sí. Yo muchas veces hago lo que tú dices, lo comento con ellos a posteriori; pero otras veces no puedo resistirme a reprender a la persona que lo ha dicho (a veces, simplemente señalar que es un comentario racista), siempre me han molestado, pero desde que tengo hijos que son blanco de estos comentarios, me siento como si les traicionara si no les contesto.

      Y es cierto que mucha gente piensa que me las cojo con papel de fumar, que soy “sensible” (como si esto fuera un insulto), pero también me consta que algunos reflexionan … o que al menos se lo pensarán la próxima vez antes de hacer un comentario. (Esto me lo dijo una amiga una vez que riñó a unas adolescentes que se reían de su hijo, que tiene una ligera discapacidad. Me dijo: la próxima vez que se quieran reír de alguien, se lo pensarán mucho. Tenía razón).

  6. Mi sobrino una vez llegó del colegio con los libros pintados con la cruz gamada, poniendo “soy nazi”.
    Nunca, en la vida, escuchó tal cosa en casa.
    Le preguntamos qué eran los nazis y no lo sabían.
    Lo sentamos a ver la película de “El niño con el pijama de rayas” y lloraba que flipas. Cogió el tipex, quitó todas las cruces gamadas y nunca más.

  7. Yo era de las que consideraba que el lenguaje “políticamente correcto” llegaba a ser excesivo, pero cada vez tengo más claro que el lenguaje forma el pensamiento, y de esta manera, también da forma a la realidad. Y por eso, cada vez creo menos en pasar ni uno de los comentarios racistas, discriminatorios, machistas, xenófobos u homófobos que nos podamos cruzar por el camino. Ya sé que no puedo evitar que quien tenga enfrente sea racista, o simplemente imbécil, pero si puedo conseguir que se le ponga la cara colorada al expresar ese tipo de frases, me daré por contenta.
    Nuestro lenguaje está lleno de esas frases, y a veces es casi inevitable que alguna se nos pegue, pero somos seres racionales capaces de modular nuestros pensamientos y, sobre todo, de enseñar a nuestros hijos que no deben ni tolerar ni emitir ese tipo de historias.
    Como bien dice Madre de Marte, es inevitable que nuestros hijos acaben repitiendo alguno de esos comentarios, pero la diferencia está en que se hace después.
    Yo ya no me callo ni una, pero he aprendido que lo mejor es ser activa desde la más franca y amplia – y falsa – de las sonrisas. Si al “comentarista” se le responde con enfado, una mujer pasa a ser una “bruja” o algo similar, pero cuando se les pone en su lugar con la voz más empalagosa, dulce, tierna y sonriente posible se quedan chafados.

    • Sí, la sonrisa es una gran arma, sin duda. La añado a mi arsenal, porque yo raramente interpelo al otro desde el enfado, pero sonriendo tampoco…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: