familia monoparental y adopción

Ser y parecer

A menudo hablamos de los orígenes. Por ejemplo, si es bueno o no insistir en la búsqueda de los orígenes (¿y de qué hablamos cuando hablamos de orígenes? ¿de cultura, de folklore, de idioma, de raza, de familia?), si es a veces una mayor necesidad de los padres que de los hijos, de a quién corresponde empezar esta búsqueda, de cómo hacerlo desde la distancia que nos pone en la posición de turistas, de si es posible hacerlo más allá del acercamiento folklórico…

A menudo hablamos de identidad: de qué configura nuestra identidad: los genes, las vivencias, cómo somos, cómo nos ven, cómo nos tratan, cómo nos pensamos.

A menudo hablamos de la necesidad de encajar, de pertenecer, de parecernos.

Y siempre me pregunto si estas necesidades, estas búsquedas, serán iguales para mis dos hijos. Y si la diferencia que pueda haber se deberá a las diferencias de carácter, o al color de su piel.

A menudo me pregunto cómo afecta este “plus” que es ser de un color distinto – y por tanto ser percibido como extranjero, siéndolo igual que otro niño que también ha sido adoptado pero comparte etnia con sus padres y con su entorno – a la configuración de la identidad.

Cualquier niño adoptado puede tener que gestionar los parecidos – o la falta de parecido, si la hay – con la familia adoptiva; da igual que haya sido adoptado transracialmente o si – por casualidad o porque así se buscó – comparten grupo racial con su familia adoptiva; pero los niños adoptados transracialmente, también deben gestionar otras cosas distintas: el encaje en una sociedad donde el color mayoritario – y dominante – no es el suyo; crecer sin referentes de su raza, y construir su identidad sintiéndose blancos por dentro (porque “blancos” son sus referentes, su cultura, su idioma, su familia… y por tanto y sobretodo, la forma cómo les trata el mundo cuando salen a la calle de nuestra mano), y siendo negro, asiático – o lo que sea – por fuera. Esta disonancia sólo la van a vivir los niños no blancos y su manera de gestionar la identidad va a ser, creo, mucho más compleja.

¿Es igual de fácil sentirse catalán, o español, cuando permanentemente te encuentras con personas que cuestionan tu catalanidad – o españolidad? ¿Les será igual de fácil identificarse con las tradiciones de su país de acogida? ¿Hay mayor necesidad de volver a tu país de origen para ver si allí encajas – o tampoco? ¿Puede pesar más al buscar grupo de amigos su color de piel que las afinidades que tengáis?

¿Cómo van a afrontar la construcción de su propia identidad cuando salgan a la calle solos y les pregunten de dónde son, les señalen como extranjeros, les excluyan?

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Comentarios en: "Ser y parecer" (33)

  1. Para mí, la respuesta a todas esas preguntas, solo nos las dara el tiempo.

    • Pues igual sí… a mí me gustaría que alguien que ya haya pasado por ello nos pudiera ir haciendo un adelanto…

      • Pienso que no hay respuestas exactas porque a cada cual siente y vive de una manera, tenemos entornos diferentes y creo que no sera extrapolable. Las respuestas las tendremos cuando lleguen. Quizás un marroqui sufra más su inmigración que un negro. Es algo imprevisible. Si te digo que tengo un amigo catalán que vive en mi ciudad y por ser catalán no lo contratan en los colegios concertados, ha trabajado en el campo y allí todavía más ha vivido la marginación, malaeducación y grosería. A los valencianos no nos sucede esa barbaridad en Cataluña. Así que imagina si es todo imprevisible. Hasta los primos hermanos tirandose piedras. En mi puñetera ciudad son bastante más racistas con los árabes que con las personas negras. Ya lo hemos comentado muchas veces lo único que podemos hacer es intentar que sean fuertes, que con más motivos se alejen de las disputas y los lios porque tienen más números de salir perdiendo. El tiempo dirá…..
        En las grandes ciudades quizás hay más donde elegir, pero en las pequeñas encontrar un circulo de su raza creo que no le resultara fácil y también por el tema de que nuestros hijos son inmigrantes con papeles (con padres blanqueantes) y los otros inmigrantes cien por cien con situaciones muy diferentes y quizás no conecten. Al igual que no siempre tienen porque conectar con personas adoptadas aunque ellas también lo sean y tampoco pasa nada.
        Por cierto, cuando hablas de estadisticas más que por ser de una u otra raza cuando voy leyendo a los adoptados nacionales sus “peros” son otros y en ocasiones pueden ser más duros y dificiles de procesar que los de los nuestros.
        Coincido contigo madredemarte cuando hablas del arropamiento para sobrellevar situaciones duras, considero que este es vital e imprescindible para “continuar” y en nuestro caso “estaremos” y lo haremos lo mejor que sepamos. Así que tranquila que se sentiran acompañados.

      • Dicen que los colectivos con los que más racistas somos son los magrebíes y los gitanos… curiosamente, los más cercanos en todo (raza, geografía, cultura). No sé qué dirán mis hijos cuando sean mayores, pero ahora, mi hijo magrebí no llama la atención y por tanto, no recibe un trato distinto de ningún otro niño blanco; el negro, en cambio, sí. Un magrebí (si no tiene la piel muy oscura) puede “blanquearse” con un nombre y apellidos de aquí, con acento de aquí; un negro no.

  2. Sí compañera, en todo eso pensamos. En cómo va a hacerlo y en qué puedo ayudarla. Y creo que como dice mi tocaya no puedo anticiparlo todo. Se tratará de ir viendo…con quién se encuentra (y trabajar porque se encuentren con gente valiosa y que los valide) y observar qué recursos internos tiene y le salen de forma más espontánea. Y luego ir dotándoles de otros que buena falta le harán una tonelada de ellos :-(. En el camino sigamos escribiendo, compartiendo y creciendo en aprendizajes.

    • No, no podemos anticiparnos… pero sí intentar entenderlo. Y tener hijos de distintos colores hace que a veces tengas que hilar muy fino en este tipo de temas…

  3. Ni idea, pero aqui también se añade el carácter de la persona, las vivencias que haya tenido y en función de ese coctel decidirá, sentirá lo que quiere hacer. Es bastante impredecible.

    • Claro. Pero sería interesante saber si, estadísticamente, unas y otras cosas pasan por igual a adoptados transraciales y adoptados de la misma raza. Curiosa que es una…

  4. Yo creo que no importa tanto como sea tratado, sino como gestione él ese trato. Mucha gente no tiene referentes, nadie a quien parecerse, y eso no hace que cambien de país o busquen orígenes. Lo importante es la autoestima y no caer en la complacencia, no se si se me entiende: Irene Villa con 8 o 10 años se quedó con múltiples lesiones por un atentado, sin una pierna. Sin una pierna. A quién tenía como referente? Qué otras niñas sin piernas conocía? Cuál es el país al que pertenecía? Pues salió adelante, es feliz psicóloga, feliz esposa y feliz madre. ¿Cuántos ejemplos parecidos necesitas? Gente que se sobrepone a los inconvenientes que van asociados a su propio ser, sin buscar en el exterior a quien parecerse o de donde ser, sino buscando en su interior cómo y qué quieren ser. Eso es lo importante.

    • Bueno, claro que es importante cómo gestionamos las cosas, pero las cosas que nos pasan, también son importantes, y no poco. Si eres mujer, cobras menos, tienes más riesgo de agresiones sexuales, menos posibilidades de ascender en tu trabajo, etc etc etc, ¿y esto no importa si te lo tomas con alegría? Existe el sexismo, existe el racismo y son cosas importantes. Y luego podemos aprender a gestionarlo mejor o peor, claro que sí, pero la diferencia previa tiene un peso que no podemos ignorar.

      No sé qué referentes tenía Irene Villa, aunque imagino que se sintió arropada por las otras víctimas del terrorismo que hay en España… y que haya salido adelante (lo de que es feliz en su matrimonio, su trabajo y su maternidad, me gustaría comprobarlo personalmente antes de darlo por hecho), no quiere decir que no haya sufrido, que no haya sentido rabia, que no haya sentido rechazo hacia lo que le ha pasado, que no le haya marcado.

      Hay muchos adoptados adultos, la mayoría, que tienen vidas perfectamente funcionales, que como dice aquella canción, tienen amigos, tienen amor, tienen amigos… pero esto no quiere decir que no sufran por las cosas que han vivido, por el abandono, por la falta de conexión genética, por el racismo, por la discriminación… que no les afecte aunque no vivan con una panacarta que lo explique.

      A mí ni cambiar de país ni buscar los orígenes me parece que sea síntoma de que haya ningún problema, al contrario, me parece que puede ser un síntoma de una salud mental robusta. Y no buscarlos puede ser (no lo es necesariamente) todo lo contrario.

  5. Lo veremos a medida q vayan creciendo. Mi hijo por ahora tiene la necesidad de sentirse de donde vive y también africano. Se pone pulseras, collares, ropa con los colores africanos….

    • Los míos también ambos se reconocen como originarios de su país de nacimiento y como ciudadanos del lugar en el que viven, y lo demuestran de distintas maneras… me gustará ver cómo evoluciona y sí, como planteo en la entrada, influye en este sentimiento su color de piel – y por tanto, cómo les ven los demás.

  6. Lo que me gustaría saber es cómo puedo contribuir como madre a desarrollar su capacidad para gestionar lo que se vaya encontrando… sea lo que sea. Dicen que nuestra forma de enfocar y resolver los problemas día a día es un elemento vital para su aprendizaje ante las dificultades o fustraciones o lo que sea… tambien la forma de vivir lo bueno, la alegría, la responsabilidad con los mayores, etc… Pues si es así tengo mucho trabajo personal…

  7. Yo tengo en mi casa las dos realidades que planteas: un adolescente de adopción nacional, blanco, que pasa desapercibido en nuestra familia por compartir características físicas. Y una niña pequeña negra, de adopción internacional, con la que, en cuanto salimos a la calle, nos hacemos tremendamente visibles ante los demás como familia adoptiva, y ella como niña de otra raza, por tanto diferente. Su situación y día a día es muy distinta a la de su hermano. Todavía es muy pequeña, más adelante veremos si sus diferencias condicionan también un mayor deseo de acercamiento a sus orígenes.

    • Al margen de los problemas inherentes a la raza (referentes, racismo, pertenencia), creo que el que la adopción sea visible afecta también a la gestión del propio hecho adoptivo: por un lado, si no hay diferencia racial, se puede llevar una vida más “normalizada” respecto a este asunto, porque aunque se hable en casa, se cuente a los amigos que uno quiera… es un tema que las demás personas (cercanas o ajenas) no te imponen a diario; sin embargo, creo que esto tiene como efecto colateral que, al menos durante un periodo importante de la infancia, necesites pensar menos en ello, puedas aparcarlo… y quizás estalle de forma más virulenta cuando llegue la adolescencia. No lo sé, siguen siendo cábalas…

  8. Pues no se, puede que cambiar de pais por tu color de piel sea muestra de salud mental como dices, a mi me parece una muestra de inseguridad e incomodidad respecto a uno mismo.

    Obviamente, la vida es sufrimiento, en mayor o menor grado, y los elementos suman, si eres mujer y negra peor que peor, si ademàs eres pobre e iletrada ya te imaginas, pero eso no tiene porqué hacerte huir de tu realidad, sino simplemente intentar mejorarla en lo que sea posible. Lo que se llama afán de superación.

    Si uno asume como es, vivirá de acuerdo a su ser, sin someterse a los que lo rechazan, y sin necesidad de escapar adonde se confunda con otros parecidos.Los que son como Irene Villa, o como Stephen hawking, o como otros tantos discapacitados (o como Mandela, o Luther King, o Obama, o los millares de ejemplos de gente negra que han seguido esa senda) , toman las riendas de sus vidas, se hacen fuertes en sus diferencias y sufren lo menos posible con las agresiones ajenas; porque están blindados, no necesitan reconocerse en nadie ni huir a un pais donde los habitantes sean como ellos (si es que eso existe)

    Eso es lo que yo creo importante, que estén cómodos consigo mismos, su capacidad de gestionar las diferencias frente al mundo que les rodea, su fortaleza, en definitiva, como consigamos que sean por dentro.

    • ¿Quién habla de cambiar de país por tu color de piel? Esta es una inferencia que has hecho tú, tú sabrás por qué. Yo hablo de que el hecho de ser señalado como distinto, puede llevarte (o no: como dicen varios lectores del blog, nos lo dirán los años) a interesarte más, a vincularte más, a tus orígenes que si no hay esta diferencia racial. Esto puede llevarte o no a cambiar de país… Cambiar de país puede ser una huída, pero también puede ser una búsqueda, un acercamiento, una exploración de las raíces y la identidad… esto me parece valiente y sano, y en cambio, quedarse en casa (y sentirse igualmente incómodo, que puede suceder), me parece que sí puede ser una huída. O que puede partir del deseo de no hacer daño a tus padres adoptivos, que quizás te han transmitido toda la vida que eres de aquí y debes ser de aquí y que tener interés en tu país de origen y en tu historia es un problema…

      Por otra parte, la experiencia nos dice que los que viajan a su país de origen no se confunden, jamás, con la gente de allí. Si aquí no encajan por el color de piel, allí tampoco lo hacen por la cultura, el idioma, la manera de moverse, de relacionarse… probablemente la búsqueda de su lugar en el mundo tenga más de simbólico que de geográfico.

      No creo que Luther King o Mandela tengan nada que ver con lo que estamos hablando: son personas que han crecido en países en los que ser negro no es ser extranjero, es ser de allí. Lo cual no quiere decir que no sean discriminados o estereotipados: lo son. Pero nadie les dice “vete a tu país”, como si les sucede a nuestros hijos. Ellos, además, crecieron en una comunidad de su color, con referentes y sentido de pertenencia.

      El caso de Barack Obama, que pones como ejemplo, a mí me parece precisamente un ejemplo de lo que explico. Barack Obama, aunque no era adoptado, sí pertenecía a una familia transracial: su padre, nacido en Kenia, desapareció de su vida siendo él muy pequeño, y él se crió con su madre y sus abuelos, en un entorno y una familia blancos, en los que él era uno de los poquísimos negros (en su colegio solo eran él y otra niña; y curiosamente, no se hablaban). Cuando Barack Obama creció, y salió al mundo, solo, sin su familia que le blanqueara, cuando llegó a la universidad… se encontró con que no sabía quién era. Le trataban como a un negro, pero él no sabía ser negro… tuvo que “leer libros que le explicaran cómo ser negro” (las palabras son suyas), se acercó a la comunidad afroamericana, porque se sentía mejor acogido entre los que tenían su color que entre los blancos con los que se había criado y con los que compartía los códigos culturales (y esto no es “huir a un pais donde los habitantes sean como ellos”, pero se le parece mucho), y sí, también viajó a Kenia a conocer sus raíces, sus hermanos y tíos biológicos, el país de su padre… Además, como sin duda sabrás, se casó con una mujer afroamericana y se considera parte de la comunidad afroamericana, que no es en la que él creció. Fue después de este viaje que se convirtió en quién es hoy… una persona muy interesante, sin duda, un gran referente, pero que lo es, precisamente, porque hizo una búsqueda de sus raíces.

      En fin, no sé si ahora habrás entendido qué quería decir… no tiene que ver con “viajar a un sitio en la que la gente sea como tú” para confundirte con ellos, sino en atreverte a buscar tus raíces, tus orígenes, a reconciliarte con esta parte de tu vida que no ha estado presente en tu infancia.

  9. Totalmente de acuerdo madre, muchas veces intento ponerme en la piel de mi hijo, y debe ser muy duro, el se siente de aqui, pero tiene muchas maneras que son africanas, que creo que ya no va a dejar (ni pretendemos, es mas, las celebramos). Aunque cuando vamos por la calle y escucha a alguien decir mira mama, un niño que es negro dice que le molesta profundamente, sin embargo su camiseta preferida es una con el mapa de africa estampado.

    • No pueden ser solo de aquí, y tampoco solo de allí. Pero estoy segura de que encontrarán una manera de ser de los sitios que les enriquecerá y les convertirá en personas más interesantes.

      • Efectivamente; las personas que asimilan bien una historia distinta a lo normal (distinto y normal, dichos por utilizar alguna palabra) suelen ser más interesantes. Y a veces saben sacar un buen provecho de sus “diferencias”.

        Me encanta el título del post. Muy adecuado!

      • Gracias.

        Creo que en unos días haré una segunda parte para hablar de los que “son” de aquí pero “parecen” de allí. ¿Cómo gestionan las diferencias los niños adoptados en nacional, nacidos aquí, criados con una familia de aquí, que tienen rasgos étnicos distintos a los “mayoritarios” pero ningún vínculo con la familia o el país de origen? ¿Qué actitud debemos tener los padres al respecto? ¿Qué herramientas necesitan?

      • Mi hija de 4 anios no tenia claro de donde era hace anio y medio. Le preguntaba 4 veces de donde era y me daba los 4 países en donde había/mos vivido, asumiendo que le volvia a preguntar porque ella se equivocaba. Asi que me puse a trabajar lo de somos espanioles y ella nacio en su país de origen. Ahora, sumando con un cambio de guarde donde el 50% de ninios son mestizos de razas variadas, la cosa ha cambiado a mejor.

      • Me alegro de que el cambio le haya venido bien, creo recordar que contaste que en la guardería anterior se sentía muy distinta… Lo de donde soy / de donde vengo, supongo que lo tendrá más claro con los años… o no necesitará tenerlo claro, y esto sí que estaría bien.

  10. Ufff estare esperando esa segunda parte!!!!

  11. Gracias madredemarte por sacar el tema, conozco personalmente a un hijo adoptado por una familia (holandesa – suiza), que buscó siempre sus orígenes peruanos y arrastro a sus hermanos menores (hijos biológicos de los padres) a introducirlos en la música andina conformando un grupo folklórico a las afueras de Ginebra, viajó muchas a veces al Perú a buscar esos orígenes, y terminó casándose con una peruana residente en suiza (prima mía), que la conoció en un grupo de danza peruana, cuando ella era estudiante universitaria, ahora vuelven al Perú asiduamente, y sus hijos son suizos – peruanos y se siente feliz visitando a toda la familia peruana que tiene por Europa…

    El pasado lunes tuvimos nuestra primera puesta en palestra como grupo de padres adoptivos que comparten con sus hijos origen e inmigración, en la conferencia COACHING FAMILIAR Y ADOPCIÓN, donde aprovechamos a exponer nuestras inquietudes como colectivo, que fluctúan entre nuestra experiencia como padres adoptivos y la vivencia como inmigrantes, donde intentamos sacar el mejor partido de nuestras vivencias para poder ayudar a nuestros hijos en la adaptación a su nuevo entorno, y por otro lado es por nuestros hijos que estamos viviendo la integración cultural a la sociedad que nos acoge.

  12. Madre de Marte, te admiro porque me suele gustar lo que dices, pero veo que no te gusta que te contradigan. Solo recordarte que Luter o Mandela vivían en sistemas donde ni política ni socialmente podían participar como los blancos. Es más, ni siquiera podían tener relaciones ni de amistad con un blanco. Seguro que “vete a tu pais” era lo más suave que oían por aquel entonces los negros.

    Por otra parte, antes no quise entrar a la respuesta que diste, pero ahora si te respondo también a eso. Estoy segura que no vas a poder comprobar personalmente cómo vive Irene Villa, a igual que tantas otras cosas en la vida que no pueden comprobarse personalmente. Pero suponer que no puede ser feliz me parece terrible. Es como suponer que tu hijo tampoco lo va a ser por ser negro. Yo tengo la suerte de conocer a Irene ( porque es un gran ejemplo para mi, una persona excepcional), hemos hecho un curso juntas, y es tal como te lo he dicho. Pero no solo ella, que la puse de ejemplo por ser popular, sino miles de personas en situaciones semejantes, con graves impedimentos en su vida, consiguen superarlos y ser personas equilibradas y felices gracias únicamente a su interior. Un saludo

    • Te equivocas: sí me gusta que me lleven la contraria. Me sirve, a veces para cambiar mis puntos de vista; otras, para matizarlos; en otras ocasiones, para encontrar argumentos para seguirlos defendiendo.

      Pero lo que tú haces no es llevar la contraria, es tergiversar mis palabras para hacer ver que dicen cosas que ni digo, ni quiero decir. No entiendo qué necesidad tienes de manipular lo que yo he dicho para rebatir cosas que no pienso. En todo caso, es un problema que tendrás que resolver tú.

      Por mi parte, la discusión sobre lo que tú has decidido que pienso, termina aquí. Me parece absurdo entrar en un diálogo de besugos sobre lo que he dicho y lo que has dicho.

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