familia monoparental y adopción

Hace 3 años, cuando este blog acababa de arrancar, fue noticia muy comentada en foros de adopción la de unos padres españoles a los que les habían quitado la custodia de sus hijos recién adoptados en Colombia por darle a uno de ellos varios bofetones (delante de la cámara de un ascensor).

Era casi imposible no empatizar con los niños… pero yo también me sentí identificada con los padres. Porque sí, yo también he perdido los nervios a veces, me he sentido injustificadamente rabiosa o agredida por los comportamientos de mis hijos, se me ha ido a la mano o les he gritado, ante las miradas perplejas y censuradoras de los testigos…

Por esto me ha parecido tan valiente y necesario este artículo: porque habla de algo de lo que nunca hablamos.

De vez en cuando, sale un post en el que el autor describe la regañina de una madre hacia su(s) hijo(s) en un lugar público. Puede que la madre reaccionara de forma exagerada ante ante un fallo del pequeño o ante un llanto incesante. Quizás ocurrió en el momento de pasar por caja. O en los aparcamientos. O en una cafetería o en un autobús. Quizás ella le cogió el brazo con demasiada fuerza en un gesto de rabia, o incluso le abofeteó. El niño se avergonzó. Ella pudo haberle amenazado con pegarle.

Todo el mundo lo vio. La reacción fue desmesurada. Alguien debería haber ido al rescate del niño. Todo el mundo que lo lee está de acuerdo. Todos los comentarios de estos posts coinciden en condenar al progenitor. No se merece a sus hijos. Habiendo tanta gente buena que quiere y no puede tener niños, es una vergüenza que esa mujer pueda tenerlos.

Personalmente, no conozco a ninguna madre de las que esos posts describen. No conozco su historia, y no sé lo que ocurre en su casa. También me entristece y horroriza la manera en que algunos padres gritan a sus pequeños por cosas aparentemente insignificantes.

Pero también he sido una de esas madres que actúan así en público. He chillado a mis tres hijos con una voz con la que no me reconozco. Les he gritado, y he atraído la cruel atención de los extraños que pasaban por allí. He arrastrado a mi hijo de 4 años por el pasillo hasta el ascensor mientras gritaba para que su hermana se metiera en el baño. A todo esto, las mujeres mayores del portal, se asomaban a la puerta para observar el espectáculo de una mujer que pierde el control con sus hijos.

He agarrado con fuerza sus bracitos para cruzar la calle en mitad del colapso de la gente, mientras alguien me gritaba “¡cálmate!”. En esos momentos, lo único que puedes hacer es continuar tu camino de la mano de los niños intentando evitar que no los atropellen y girarte para mandar a la mierda a esa persona. Resulta que cuando somos testigos de estas escenas no vemos lo que hay detrás de ellas.

La ira de los padres no es algo de lo que la gente habla. No produce empatía, sino tristeza o apatía. No es algo pasivo, y su objetivo suele ser una personita inocente. Hay malos padres y buenos padres, aunque con ciertos matices. Los buenos tienen malos momentos, pero no se salen de lo que comúnmente se considera normal. Nadie es perfecto. Todos perdemos los nervios a veces. Pero, ¿qué sucede cuando al perder los nervios cruzamos la línea de la frustración y pasamos a la ira?

No estoy hablando de maltratar a los niños (si sabemos que un menor está siendo maltratado, debemos actuar sin dudarlo dos veces); me refiero a los enfados y a la crispación que muchas madres normales experimentan. Parece que no se puede hablar de ello; resulta demasiado incómodo y arriesgado. ¿Qué pensarían mis amigos si supieran cómo son mis enfados? Si se lo cuento, dirán que no soy una buena madre.

Muchos de nosotros, ante la carga y las preocupaciones por la familia, el trabajo y los hogares (y a menudo sin contar con la ayuda que necesitamos), huimos de la presión sin resolver la situación. Huimos de nuestro pasado caótico y a veces reaccionamos de tal manera que ni siquiera nos reconocemos a nosotros mismos. Nos odiamos por no ser perfectos, por no llegarle a los demás ni a la suela de los zapatos, por no ser como las otras madres.

Y tratamos de sobrellevarlo bebiendo más, comiendo más y durmiendo menos. Hay pocas salidas aceptables para esta sinceridad que no encaja. Montamos el numerito delante de toda la gente, pero el problema nos lo tragamos nosotras solitas. He pasado muchas noches sufriendo por mi comportamiento, por haber perdido el control con mis hijos, y prometiéndome que lo arreglaríamos al día siguiente. Sentía que no merecía ni los hijos ni la vida que tenía.

Empecé a sentir esa ira cuando mi primer hijo nació. Me sorprendían esos enfados irracionales con un bebé al que quería más de lo que nunca había podido imaginar. Y me convencí de que era una mala madre. Pero cuando tuve gemelos 19 meses después, sentí de verdad que esto se salía de lo normal.

Aunque ya había sufrido depresiones antes y después de tener hijos, esas manifestaciones de ira seguían confundiéndome y avergonzándome. Me horrorizaba la forma en que apretaba la mandíbula y cerraba los puños como respuesta al llanto, a los gemidos y a las continuas exigencias de tres bebés. Mis amigas también contaban sus episodios y momentos difíciles, pero el miedo desagradable de que mi situación era distinta pesaba en mi estómago.

A medida que mis hijas y mi hijo van haciéndose mayores (ya van a la escuela), me doy cuenta de que, afortunadamente, soy capaz de hablar de la rabia parental, pues siento que es algo intrínseco al hecho de ser madre. No es por crueldad ni maldad. Quiero ser una madre mejor; no la mejor madre, y ni siquiera una madre que nunca diga palabrotas. Pero me esfuerzo por comprender que la crianza consiste en ofrecer a nuestros hijos lo que nos damos a nosotros mismos.

Cuando hablo sobre la ira, la depresión y las formas de ser padres, la gente a veces me lanza miradas incómodas o de incomprensión. Pero la mayoría de las veces, veo caras de alivio, que incluso me dicen: “Sí, sé de lo que hablas”.

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Comentarios en: "Las cosas que, como padres, nos da miedo contar" (78)

  1. Portorosa dijo:

    Yo también sé de lo que habla.

    Un beso, Madre.

    • Y que alivio que alguien lo haga, ¿verdad?

    • Hola, he encontrado este blog y leído un poco y me parece muy interesante… enhorabuena por los temas (los pocos que ví hasta ahora) y seguiré viendo y recomendando a mis compañer@s ya que formamos una Asociación para la Seguridad en Internet (www.mediaSafe.es) y damos conferencias sobre el uso correcto y saludable de las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) y estamos ahora mismo creando nuestra propia guía para padres y madres para educar y autoeducarse en el buen uso de las TIC, varios de los temas que tratan aquí nos son familiares y es por eso que nos gustaría estar en contacto con ustedes para compartir información. Pueden ponerse en contacto con nosotros desde la web. Un abrazo y de nuevo enhorabuena por su blog !!

  2. Yo también. Pertenezco a una asociación en la que se hacen talleres sobre diversos temas, entre ellos y sobre todo, la educación de nuestros hijos; educar en solitario. y sí, he visto y sentido muchas veces esa cara de alivio: sí, sé de lo que hablas, y sí también he perdido los nervios más de lo que hubiera querido, y sí, estoy aquí porque quiero mejorar y ser mejor madre.
    Y muchas veces no termino de entender porqué nos cuesta tanto hablar de este aspecto tan humano de nosotros mismos, que tantos dolores de cabeza y tristeza nos da.
    Muchas gracias, Madre.

    • En el artículo que enlazo al principio del blog (lo escribí cuando arrancaba… ¡que raro se me hace que un tema como este no tenga ni un comentario!, que diferencia si lo publicara ahora), apunto lo que creo que es la clave de este asunto: cierta esquizofrenia social al respecto, las contradicciones entre lo que decimos y lo que hacemos, entre lo que consideramos que está mal “en abstracto” (y sobretodo cuando lo hacen otros) y lo que, mal que nos pese, hacemos “en concreto”…

    • Iba a hacer un comentario pero creo k Pilar C ha dicho ya lo k iba a decir 😉
      También a veces me siento mala madre, sobre todo cuando me saca totalmente de quicio y noto k voy a explotar y no quiero…

      • A mí me preocupa la sensación de que con otras personas consigo controlarme y a veces, con mis hijos, no… Y me siento fatal, ¿por qué en ocasiones sacan lo peor de mí? ¿Qué interruptores tocan? ¿Es porque son frágiles y dependen de mí? ¿Porque no puedo tomar distancia suficiente? ¿Porque con cualquier otra persona puedo largarme y tomarme un tiempo y con ellos hay veces que no?

      • Cara de alivio al acabar de leer. He mitigado un poco mi continúa sensación de culpabilidad.

        Pero al leer este comentario de Madre reflexiono, y otra vez vuelvo a cargar con toda la culpabilidad. Me pasa exactamente lo mismo. Por qué me controlo con todo el mundo menos con las niñas y con mi pareja? Por qué las situaciones cotidianas, son las que más ira explícita me provocan? Por qué las situaciones complicadas e injustas que me han surgido, por ejemplo en el trabajo, me han provocado una carga brutal de mala leche que me he “comido” y he sabido manejar, mientras que situaciones mucho más light con mis hijas me han desquiciado y han sacado lo peor de mí?

      • Supongo que si conseguimos responder a esta pregunta, nos será mucho más fácil controlarnos. ¡¡A por ello!!

      • Yo creo que sencillamente por eso que tal vulgarmente decimos de ‘dónde hay confianza da asco’. Realmente tendríamos que mejorar en ese tema, pero es que fuera de casa llevamos muchas más barreras levantadas que en casa. A mi me pasa lo mismo que decís, pero tengo que reconocer que cuando estoy 100% con/por mi hija (és decir: no pienso en x, y, z, a, b,…) no me desquicio ni nada. El problema lo tengo cuando estoy pensando en…, tengo que acabar,…. quiero dejar listo…. y mi hija me pide atención. Si consigo prestársela a un nivel que ella considera adecuado a pesar de lo que estoy pensando/haciendo no tengo problema. El problema lo tengo si no le presto atención porqué ella utiliza sus recursos para demandarla (recursos que van in crescendo). Y reconozco que si depués le explico que hay momentos en que… ella comprende y a veces lo recuerda; otras no, pero es que es pequeña (además de tener sus propios intereses).

      • En mi caso no es una cuestión de atención (o sí, pero a otro nivel): recuerdo alguna gran rabieta de mi hijo que empezó sentado en mi regazo, mientras yo le cantaba o jugaba con él (y otras muchas en otras circunstancias, sentarse encima y jugar es algo que normalmente le gusta).

        Yo me doy cuenta (me lo han dicho recientemente) de que una de las cosas que me hace perder los estribos es cuando se me tuercen los planes: por las mañanas, cuando vamos a llegar tarde al colegio, por las noches, cuando es hora de irse a la cama y lo tenemos todo por hacer…

      • Yo recuerdo rabietas de la primera época que no entendía. Poco a poco me fui dando cuenta que las tenía cuando recibía regalos o atenciones que no esperaba. Y todavía lo hace a veces. Si me doy cuenta y lo hablo con ella (estás contenta…) reconducimos la situación, si estoy despistada la situación puede acabar fatal, con las personas de alrededor alucinadas porqué que no entienden nada.

        Y si lo de las mañanas y lo de la hora de la cama en época de escuela hay veces que lo llevamos con una cierta elegancia, pero otras…. A mi me van muy bien los foros, blogs… dónde nos contamos nuestras cosas para darme cuenta de cosas que hago o que hace mi hija y que yo no había procesado.

      • Y a mí 😉 Me hace mucho “bien” leeros, compartir dudas y angustias…

      • Sí, con el tiempo consigues identificar (algunos) de los detonantes… en el caso de mi hijo mayor, me resultó fácil ver cómo le desestabilizaba cualquier cambio de planes, aunque fuera a mejor; en cambio, me llevó mucho tiempo ver que si no comía o dormía a sus horas, se convertía en un gremlin malo. Aún hoy, a sus 9 añazos, hay días que de repente digo… ¡claro, las 3 de la tarde y sin comer!, ¡así está!

  3. Otra que entiende de lo que habla.

  4. Se entiende perfectamente.

  5. Somos humanos, por eso sabemos de qué habla. Quizás nos cuesta hablar de ello porqué nos han medio enseñado a vivir como un poco alejados de ciertas emociones que se consideran malas. Y digo yo: ¿Cómo va a ser mala la ira si es la que nos empuja a la acción en situaciones, por ejemplo, de injusticia? Sí, debemos aprender a canalizar la ira, pero ahí está: la debemos reconocer. Qué parrafada…. y lo me gustaría a mi no experimentar nunca la reacción ‘incorrecta.’

    • Yo creo que nos cuesta hablar de ello porque la madre real que somos y la madre ideal que queremos ser, que nos han vendido… son tan distintas que a veces cuesta conciliar ambas imágenes.

  6. Yo no soy madre, pero soy humana, y no entiendo a la gente que cuando ve a una madre (o un padre) perdiendo en determinado momento los nervios, pegando un grito, agarrando al niño quizás más fuerte de lo adecuado, o incluso pegándole un cachete en el culo, ponen el grito en el cielo como si esas mujeres fueran monstruos de ultratumba y ellos santos que jamás en su vida han perdido los nervios, o han reaccionado exageradamente a algo.

    Por supuesto, no me parece bien que se pegue a un niño (ni a un adulto), pero entiendo que en ocasiones es poco menos que inevitable. Todos hemos tenido un mal día y lo hemos pagado con los más cercanos, quién diga que no, miente. Y quizás la diferencia entre estar en esos momentos con niños o con adultos, es que los adultos saben cuando deben dejarte sola o al menos en silencio, y un niño, por mal que estés, va a seguir insistiendo hasta que le prestes la atención que necesita o quiere, más aun si ese niño es tu hijo.

    Por otro lado, también puede ser el niño el que tenga un mal día. Un día de esos en los que es incapaz de estarse quieto, que se niega a hacerte caso en nada de lo que le digas… y a veces es necesario pegarle un chillido (o, más que necesario, inevitable: si vemos que no nos hacen caso todos tendemos a hablar más alto, como si sirviera de algo) o agarrarle más fuerte de lo debido para que se esté quieto.

    Ya, no es la mejor opción, pero es lo que hay.

    El caso también es criticar, muchas veces. Si le grita es una madre mala y violenta; si intenta razonar y no lo consigue es que no sabe controlar al niño y es demasiado blanda. Hagas lo que hagas, habrá a quién le parezca mal.

    • Eso también es verdad: o eres demasiado estricta, o demasiado blanda, o no les pones límites, o no eres lo suficientemente flexible… nos pongamos como nos pongamos, siempre hacemos algo mal.

      A mí me ha pasado, en el mismo momento, ante una rabieta de mi hijo (que son de órdago) que alguien me regañara por abrazarle y en pocos segundos, otra persona, por pegarle la bronca.

      • Yo también se de lo que habla… GRACIAS por ponerle palabras a todas estas frustraciones! Soy también de esas madres que se torturan horas y horas durante la noche cuando mi ira me desborda y me he sentido totalmente identificada con sus palabras… De nuevo GRACIAS!

  7. lolargentina dijo:

    Como lo entiendo! por suerte me pasa menos seguido, porque la sensacion que me quedaba despues de sacarme era muy fea!!!!!!! pero es asi, me brotaba la ira y no me podia contener, y cuesta hablar de eso con los demas…..

    • Sí, a mí también me pasa ahora mucho menos… pero hubo una época en la que tenía hasta miedo de mi misma…

    • Pues hablar de eso con los demás ayuda a alejarse del tema y verlo desde otros puntos de vista; además hay personas que ayudan abriendo la mente a recursos que no se tienen.

      A mi las personas que me molestan son las que parecen juzgar (o directamente lo hacen). Pero me encantan las personas que se dan la vuelta para permitirnos encontrar la solución sin que mi hija intente buscar la mediación de otra persona o sin que yo me sienta cuestionada. Y me encantan también las que sin cuestionarme ni aleccionarme para nada me facilitan el ver el problema desde la emoción que podía sentir mi hija en ese momento.

      • Sí, yo también creo que hay gente capaz de ayudarte sin juzgar, sin ser intrusivos, sin hacerte de menos… aún recuerdo una vez que una amiga me dijo “ala, sal fuera, que yo me siento a hacer los deberes con tu hijo” (es algo que me estresaba mucho en esa época, me costaba mucho gestionar sus bloqueos); yo a su vez hice en más de una ocasión lo mismo con su hijo, que era malísimo comiendo y se aprovechaba de la angustia de su madre…

        El problema es cuando se te acerca alguien por la calle y se mete sin saber qué está pasando, de dónde viene, qué ha pasado antes, a qué responde tu actitud y su rabieta… y se mete sin preguntarte si necesitas ayuda,… y peor aún, sin hacer el esfuerzo de percibir si será bien recibida.

      • Completamente de acuerdo. En una ocasión una señora me dijo que nos iría mejor sin tanta tele. Si hubiese podido me hubiese hechado a reir, pero es que hacía dos semanas que estábamos en casa y me interesaba mucho más medio entender que le sucedía a mi hija para hacerla seguir.

        Pero yo también me he encontrado con desconocidos que saben no inmiscuirse (por ejemplo dándose la vuelta en una cola cuando podrían estar sin mirarnos pero de cara o de lado).

      • Esta es otra: los que no dicen nada, pero se te quedan mirando, se van girando si vas por la calle… yo a veces les digo a mis hijos (en voz alta, claro), “chicos, vamos a tener que cobrar entrada para el espectáculo”…

      • “echado” sin hache!!

  8. Todo el mundo, tenemos la mala costumbre, de no hablar de las emociones y sentimientos negativos, los reprimimos y no permitimos que sean expresados. De ahí viene la frustración que nos genera cuando los sentimos.

    Sentir rabia, cansancio, agotamiento y enfado es algo natural y que debemos permitir expresar; si somos capaces de hacerlo con tranquilidad, estaremos ayudando a que las explosiones sean menores. Pero ¿qué pasa cuando no podemos reprimir una explosión? ¡Nada! Como bien dices tú, “nadie es perfecto”.

    Me alegra leer a alguien que es honesto… 🙂

    • Supongo que en general, nos cuesta hablar y expresar emociones; más aún cuando son “socialmente incorrectas”. Yo con el tiempo he generado un pequeño grupo de madres amigas que sé que me entenderán sin juzgarme, sin necesidad de explicarles el contexto…

  9. Yo reconozco que soy gritona y que me hacen perder los nervios muchas veces, también depende de la temporada que esté pasando yo y ellos. Les he pedido perdón tantas veces que es una de las pocas cosas que tienen super interiorizadas, cuando hacen algo mal lo primero que les sale es pedir perdón una vez se dan cuenta, casi por instinto. Yo creo que les estamos enseñando,incluso cuando somos malas madres, a ser personas que cuando se equivocan y que tienen que ir a pedir perdón, hablar de ello y tener “propósito de enmienda”, a veces se consigue y a veces no. Y a veces mis hijos han llevado unas “triscas”(palmada en el culo que te duele más a ti la mano que a ellos el trasero) en público sin que nadie se me haya acercado a decir nada, yo creo que se ve claro cuando es un maltrato y cuando es una trisca.

    • No sé si siempre se ve claro; yo creo que a veces, si hubiera visto a alguien comportándose como yo en momentos de mucho nervio, no lo habría tenido tan claro.

      Y sí, claro, pedir perdón es importante. Pero creo también que no siempre es suficiente: que hay cosas que con el perdón no se arreglan…

  10. Y entonces que seria lo correcto???? De lo que si estoy segura es que no hay padres perfectos.

  11. Qué bien que alguien hable sobre eso. Siempre he pensado que a los niños no se les debe pegar, que es injusto porque no se pueden defender, que es humillante y que no se les puede decir “no se pega” por un lado y no predicar con el ejemplo. Pero reconozco que mi hija pequeña consigue sacar lo peor de mí. Me veo como una loca con el pelo revuelto, gritando y lanzando maldiciones. No le he pegado pero en esos momentos sé que de lo que tenía ganas era de darle una paliza. ¿Cómo una niña de sólo dos años puede hacer que me convierta en una psicópata? Después, cuando se acuesta y se duerme yo me siento fatal pq en vez de haber estado jugando, abrazando y riendo me he pasado el día dando órdenes y de mala leche. Y luego leo cada blog de madres pluscuamperfectas, que trabajan fuera de casa, hornean pasteles, bien teñidas y que van al gimnasio, que inventan juegos para desarrollar las capacidades de sus hijos (también pluscuamperfectos) y me siento una ruina.

    • Estas madres no existen… en vez de jugar con sus hijos, están horneando pasteles, yendo a la peluquería… y escribiendo blogs…

      • Pues también es verdad…
        No tengo blog, no voy al gimnasio (aprovecho que se acuestan las nenas para hacer media hora de bicic estática y mientras leer la prensa) y me tiño en casa. Eso sí, me sé los nombres y habilidades de todas las Monster High y hago unas trenzas con las crines de los caballos violetas de mis hijas que son la pera 😉

    • Jaja llevas razón, a mí me pasa igual. Yo para colmo, soy profesora y mi hijo de doce años últimamente , aunque siempre se ha portado muy desobediente y con rabietas en casa, está muy enganchado a los vídeojuegos (que odio, pero que es inevitable en su entorno) y nuestras peleas son por esta razón, porque no respeta el horario de acabar, me grita “cállate” y en general no me respeta. Yo cada día me propongo no gritar, ignorar, ser dulce…y casi lo consigo hasta que, casi de pronto, sus faltas de respeto me transforman en una furia loca y acabamos gritando, que tengo una vergüenza de los vecinos…Esta noche he tocado fondo, le he gritado que me quiero morir, etc. y en la cama, llorando, he visto este blog. Soy madre sola y mi familia está lejos.

      • Respira. La maternidad es una carrera de fondo… y si la familia está lejos, búscate una tribu cerca. Todos necesitamos otras manos, otros referentes, momentos de respiro…

  12. Que bueno es hablar! En este tema descubrimos que somos humanos. Los padres mayores, estables y equilibrados previamente, como es mi caso, descubrimos una faceta desconocida, la bestia que llevábamos dentro y que hasta los 40 años no había salido.
    ¿Pero que me pasa? Yo que soy sensata y racional ante situaciones muy complicadas del trabajo y ante una mocosa de 5 años me vuelvo un monstruo de las cavernas.
    Tras años de intentar aprender a ser madre y gran sentimiento de culpabilidad mi conclusión es que no se puede. Lo hacemos lo mejor que sabemos en cada momento y hasta ahí podemos llegar. El simple hecho de ser conscientes de nuestra situación nos ayudará a intentar corregirla.
    … Y ante nuestros hijos adoptados se caen todos los argumentos. Son supervivientes de una selva terrible y siguen comportándose como tal. Y nosotros no entendemos nada porque estamos educados en unos valores que para nuestros hijos no significan nada.
    Yo afirmo que ser madre es lo más difícil que he hecho en esta vida con enorme diferencia, y no me siento nada satisfecha con el resultado. Y eso también hay que asumirlo.

    • Sí, yo creo que ser madres nos conecta con nuestras partes más oscuras, con los niños dañados que fuimos… Y ser madres de niños tan frágiles como lo son muchos de los nuestros, multiplicado por 1.000.

      • Yo he llegado a esa misma reflexión, pero eso no hace que me sienta mejor sino todo lo contrario. Esas partes oscuras vivían en mi pero no salieron en la maternidad biológica, el ser consciente de esto me tortura y no soy capaz de darle salida.

      • A mí no me hace sentir mejor (ni peor), sólo me parece un buen punto de partida sobre el que trabajar. Y me sirve.

  13. marta, estoy casi convencida, que las madres pluscuamperfectas de gimnasio y tiempo para hornear pasteles, etc…, no existen, pero quedas de lujo diciendolo, al igual que creo que tampoco existen los niños pluscuamperfectos, Y si no, a los hechos me remito todas hemos respirado aliviadas al saber que todas en algun momento o en muchos perdemos los nervios, y tambien en algun momento he horneado pasteles y otros he hecho puzzles, etc, pero tambien hay otros muchos que me he desquiciado, lo que pasa que los malos momentos tendemos a no contarlos…

    • y para qué engañarnos: cuando un día lo hacemos medio bien tenemos cierta tendencia a ponernos la medalla a veces con pequeños toques embellecedores (ya no entro en si lo hacemos de manera consciente o no…)

  14. Jajaja, madre no habia leido tu comentario de que no existen. Lo que si creo es que existe una presion social muy grande, que me atreveria a decir que no tenian nuestras madres.
    Uno como persona no puede ser perfecto todo el tiempo. Una psicologa del cole nos dijo una vez, olvidaros de ser padres perfectos, no existen, pero es que incluso es bueno que vuestros hijos tengan algo que reprocharos cuando sean adultos, esto ultimo no se si es bueno pero lo cierto es que lo dijo…

    • Pues debe una gran carga tener una madre perfecta si tu no lo eres!

    • Me habéis recordado a mi etapa de terapia por los desencuentros con mi hija. Me decía mi terapeuta que cuidado con la imagen de madre perfecta, porque mi hija necesita una imagen que pueda copiar. Y si me ve demasiado alta puede ni intentarlo y además despegarse de mi por eso mismo.

    • Sí, sin duda la presión por ser la mujer 10 (madre perfecta, profesional perfecta, esposa perfecta, ama de casa perfecta… y encima tener tiempo para una misma, las amigas, la peluquería y la depilación…) es enorme en nuestros tiempos. Y puede agotar a cualquiera.

      Otro de los problemas, para mí, es que con tanto libro de crianza hemos perdido la confianza en nuestras habilidades, nuestro instinto, nuestra capacidad para tomar decisiones…

  15. Soy la reina de la ira….., no diré más. Mejor que se lo pregunten a mis hijas. Y no me siento nada orgullosa por ello, pero no siempre se puede canalizar bien la ira.

  16. Pues no existirán las madres perfectas, pero alguna se lo cree y no para de recordármelo, haciendo que yo me sienta muy pequeña….

    • Tendràs que dejar hablar a personas cercanas a ellas. A veces hay sorpresas 😉
      Con todo lo que dice Madre de intentar conciliar las imágenes de la ‘madre perfecta’ y la ‘madre real’ nos podría ayudar a sentirnos menos pequeñas.

    • Pues precisamente por esto es importante que recordemos que no, no existen,y que las que pretenden serlo, posiblemente son las menos perfectas…

  17. ¿Yo tambien he perdido los nervios! Muy pocas veces en público porque cuando lo he hecho me he encontrado con que es mi hija quien recibe las etiquetas “Seguro que no hay quien la aguante, que es movida, que se porta fatal, que…” , y automaticamente lo relacionan con ser adoptada (“los adoptados son niños problemáticos que se portan mal”) y por eso me autocontrolo en público y en casa reconozco que de vez en cuando, pego cuatro gritos…

  18. Uffff! Qué bien me ha sentado esta entrada… Hace escasamente dos días tuve una mala reacción con mi hijo en pleno centro comercial. Pocas veces me he puesto así pero perdí los nervios completamente. Después me sentí mal pero no por lo que había hecho, sino por no sentirme mal por haberlo hecho… qué lío…

  19. Yo hoy le he dado con la mano en la pierna a mi hija de siete meses.. Me siento fatal. Nunca había hecho algo así. No quiero q vuelva a pasar. Mi marido me dice q soy buena madre y eso pero aún ahora me sorprende haber hecho algo así.
    En fin, esperó q no me juzguéis.
    Yo no tengo la experiencia de ser juzgada en público. Más bien al contrario pues mi hija se muestra muy sonriente con la gente y llama mucho la atención por ser así de risueña…
    Pero estoy de acuerdo en que a tangente lenencanta criticar y, normalmente, es sin saber.

    • Entiende cómo te sientes… ser madres saca de nosotros lo mejor, pero también lados oscuros que creíamos no tener. Esto no nos convierte en malas madres necesariamente… pero hay que trabajar en ello. ¡Ánimo!

  20. Ahora estoi llorando con el corazon roto porque ge sido brusca con mi hijo.Mi padre me pegava y humillaba ge presenciado cosas horribles de pequeña. Llevo mas de diez años con ansiedad y gracias a una gran voluntad por mi parte y mucha paciencia he llegado a controlarla bastante y todo desde q nació mi peque.Pero hay algun momento aislado q es como si estubiera poseida y me puede… No le pego pero si soy muy brusca y le he llegado a dar alguna torta. He de deciros q si algien es muy consciente del daño q esto causa soy yo. Yo no le pego todos los dias a mi hijo de forma sistematica ni le grito porque he analizado bien mi dia a dia con el y es esos momentos puntuales de mucha rabieta mucha presion …. Cuabdo eso sucede me siento miserable un moustro porque me niño es muy sensible y lloro durante horas porque se q es la maldita ansiedad porque yo con el tengo muuucha paciencia. Creo q no deberia haber sido madre

    • Piensa si podrías necesitar ayuda… no es ningún demérito pedirla, es muy difícil maternar cuando tú misma no has tenido buenos modelos de crianza.

  21. FranciaM dijo:

    Dioss!!! yo me siento igual en este momento. Quisiera un viaje a otro planeta, no aguanto mas los berrinches de mi hijo de 20 meses.

  22. Este post es antiguo pero a la vez atemporal, dos años despues de la fecha de publicación aquí estoy comentando tu entrada, acertadísima en todo. Estoy divorciada desde hace un año y medio, y tengo un niño de 4 años y medio. Tenemos custodia compartida. Con su padre se porta en general bien, pero conmigo va a dias. Hay dias, como hoy, en que me supera. Y eso que estamos de vacaciones! Hoy me ha superado. Se ha pasado una hora de reloj colgándose de mis brazos, camiseta, empujándome, llorando y gritando, porque quería que le acompañase a lavarse las manos y le he dicho que fuese solo, que ya es grande. Y ese ha sido hoy el detonante. Otros dias es cualquier otra cosa que se tercie. Puede ser que tenga sueño y esté más irascible, pero otros dias simplemente es un NO que no le apetece y entonces aparece el “brote”. Y hoy después de esa hora me ha superado, claramente. He intentado pasar de él mientras me perseguía por toda la casa, pero es que se me engancha literalmente, osea, me agarra del brazo, de la pierna, de la camiseta,…etc. Pero una hora así ha podido conmigo. Le he gritado, le he llevado a rastras a su habitación y le he amenzado con tirarle dos de sus juguetes favoritos, no ha estado bien, sé que es pequeño, pero es que ya no sé qué hacer. Intento pasar de él haciendo como que no me afecta lo que hace para que vea que no sirve de nada, pero es que no puedo, me saca de quicio, una hora persiguiéndome llorando y gritando por toda la casa. Si me siento en el sofá me sigue, si me voy a lavar los platos me sigue, si le digo que se vaya a la habitación a pensar sale y me sigue,…Hasta que no me he puesto como un orco no ha parado, y le he dado hasta un cachete en el culo, me siento fatal! Pero es que ya no sé qué hacer ni tampoco porque me hace esto a mi y no a su padre. En fin, me ha gustado mucho el post, sobretodo la parte en que dices “Y tratamos de sobrellevarlo bebiendo más, comiendo más y durmiendo menos. ”

    Me encuentro menos “sola” leyendo cosas así aunque no me siento mejor.

    • Yo sin conoceros de nada, diría que te necesita, te necesita mucho… que quizás necesita que le trates como si fuera más pequeño, le cargues más en brazos, le ayudes más, incluso con cosas que “debería” hacer solo. Cuidar las rutinas, horas de comidas, de sueño, ser más flexible cuando se le ve más cansado… también es posible que ayude. Y pensar qué hay detrás de estas conductas. ¿Miedo a perderte? ¿Le ha desestabilizado la separación? ¿Es demasiado pequeño para estar tanto tiempo separado de su madre e intenta compensar cuando está contigo? No lo sé. Si crees que necesitas ayuda profesional, no dudes en buscarla, seguro que las cosas mejorarán. Un abrazo.

  23. Soy au pair, cuido 4 niños, dos de ellos unos bebes, vivo con ellos y 12 horas al dia son como mis hijos. Asi que se de lo que hablas, lo que pasa es yo me obligo a nunca perder los nervios ya que es mi trabajo…pero creeme que si que me afecta cuando todos lloran a la vez, se pelean, etc…hay momentos en que pienso de todo jajaja puedes llegar a ponerte muy nerviosa pero ante todo eso…Autocontrol, meditacion si puedes y algo de descanso eventual para ti, para ser una buena madre hay que estar descansado y tener tambien Vida aparte de los pequeño cuando puedas.

    • Me has hecho pensar en algo que le dije una vez a la profesora de la escuela infantil de B.: ¿Cómo puedes con 16 si yo con uno a veces no puedo? Y ella me respondió: Porque no son mis hijos. Con los míos pierdo los nervios y la cago igual que tú…

  24. Este tema me resulta durísimo. He visitado varios profesionales y a lo largo de los 6 años de vida de mi hijo mayor (tengo dos) he ido variando sobre los motivos y las posibles soluciones que me pudieran ayudar en el autocontrol pero no consigo dar con la tecla (rezar, meditar, respirar, ver en él a mi marido de pequeño, pensar en la reencarnación de mi abuelito, …) cada etapa suya me ha puesto de los nervios (ahora estoy en la de sus celos: provoca a su hermano o de tres años, y se comporta como un abusón….) En pleno ataque de ira siento asco hacia eĺlos, hacia la maternidad, hacia el monstruo en el que me he convertido y luego me autocompadezco llena de tristeza….

    • Me dejas sin palabras, Mar. Creo que necesitas bucear en tu propia infancia, tu relación con tus padres… esos lados oscuros que la maternidad saca a la luz. Un abrazo.

  25. Me sentí 100% identificada con cada palabra. Es increíble la ensalada de sentimientos que siento con mi hijo de 5 años, no así con mi hija de 8. El chiquito saca lo peor de mí, nadie en toda mi vida me generó tantos arranques de ira y terrible culpa posterior, es como si en ese preciso instante de furia, no pudiera controlarme (ojo, jamás lo lastimé, sólo leves tirones de pelo o un chirlo en el culo, algún grito descontrolado que me deja casi sin voz…ni vecinos). No cuento esto ni a mis amigas más íntimas, por miedo al prejuicio. Si digo algo, me salen con un “es tan lindo y dulce”, a lo que contesto “te lo dejo 1 semana para que lo críes y después me contás”… pero después recuerdo que la diferencia es que yo soy la madre y ellas/ellos no. Es un alivio saber que no estoy loca, ni soy inservible como madre. De todas formas, ya encontré ayuda profesional, empieza a afectar a mi pareja, a quien también le pasa lo mismo, sólo que no soporto ver cuando lo hace él, me enoja y no le hablo. Tengo sentimientos muy opuestos todo el tiempo, que me confunden cada día más. Gracias por compartir este tema, que nos debe afectar a muchas madres y muchos padres, en esta vida tan acelerada, que perjudica principalmente a nuestros hijos. ¡Abrazo!

    • No es ningún plagio: es una reproducción de ese artículo, con el enlace correspondiente al original, como viene explicado en el inicio del post. Sólo hace falta leerlo.

    • No es ningún plagio. Es una reproducción de ese artículo que cuelgas, que está enlazado y atribuido al principio del texto, como podrás ver si vuelves a leerlo.

      • Hola,
        Tengo 3 hijos: la mayor de 4 años y mellizos de 19 meses y me ge sentido identificada con muchos de los comentarios compartidos aqui… Siento en numerosas ocasiones que mi hija mayor saca lo peor de mí, esos ataques de ira que sufro en (demasiadas) ocasiones no los había tenido nunca antes en mi vida. Soy consciente que no debería alterarme tanto, son muy pequeños y me siento muy mal después… He pensado si estaba loca o si sufro de algún trastorno de personalidad, siento que ser madre me ha superado, a lo mejor no estaba preparada para ello. No sé cuál es el detonante pero creo que es frustración de no salir las cosas como me gustaría o quisiera. Discuto con mi marido por estos arrebatos y quiero cambiar, él es más tranquilo y yo parezco un ogro. Parecemos el poli bueno y el malo, siendo yo la mala claro, soy yo la más preocupada por poner normas en casa, por castigar, así me pasa, que estoy casi todo el tiempo que estoy en casa enfadada… y no soy así para nada fuera de casa…necesito cambiar para poder disfrutar de ellos y de la vida en general. Gracias por poder compartir estos sentimientos con todas vosotras

  26. Efectivamente, sé de lo que hablas y te doy las gracias por hablar de ello.

  27. Se me han caído las lagrimas al leer tu post..
    Gracias

  28. Gracias por tu artículo; me encanta ver que no soy la única a la que esto le ha pasado. Lo he hablado con alguna persona y ha sido peor porque ella era como si fuese perfecta y no le hubiera pasado nunca. Seguro que a todo el mundo le pasa.
    Gracias de nuevo

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