familia monoparental y adopción

Parentalidad neurotizada

Ha llegado a mis manos una entrevista con el docente Gregorio Luri, que acaba de publicar el libro “Mejor educados”. El titular de la entrevista es muy sugestivo… y el cuerpo de la misma contiene muchos elementos para la reflexión.

Comparto algunas de las cosas que dice, como que la paternidad (y la maternidad: si hablamos del conjunto, lo correcto sería decir parentalidad) está muy neurotizada…

… pero no comparto otras muchas cosas. Empezando por el modelo Simpson, por supuesto que reproduce los más rancios roles de familia tradicional, además de que se educa con el ejemplo… ¿ha mirado a Homer?; ni la visión idealizada de la paternidad de hace 30 años, que tampoco era tan maravillosa (la letra con sangre entra, algo habrás hecho, etc); creo que los padres cuestionamos el colegio, y que esto no siempre es grave: en los colegios se producen muchos abusos… y me parece igual de grave que el colegio cuestione a los padres; y por supuesto, creo que lo de las madres “en casa” es algo circunscrito a una época y un lugar muy determinados: las mujeres, con muchos más hijos que ahora, han trabajado en fábricas, tiendas, campos, colegios, hospitales, oficinas…

Aquí algunos extractos de la entrevista:

 Lo que caracteriza a la paternidad moderna es un hipersentido de la responsabilidad y los padres quieren hacerlo todo tan bien que esa tensión les impide hacerlo bien.

Los hijos son el resultado de una programación. Ya no viene la cigüeña sino que las parejas cogen el calendario y deciden cuando les va bien ser padres. Y eso hace que vean incrementado su sentido de la responsabilidad. Y hay otro elemento: las posibilidades para un niño de vivir autónomamente su infancia son cada vez más reducidas. Los padres se han convertido en programadores culturales de sus hijos, buscando actividades para hacer. Y eso lleva a veces a ese sentimiento de angustia.

(…) Al mismo tiempo cada vez es más grande todo aquello que un niño debe aprender hasta que es adulto. El mundo se ha hecho más complejo y la responsabilidad se ha incrementado.

Reivindico a los Simpson como modelo de familia.. Homer es un desastre de padre, pero esta familia tiene una virtud extraordinaria: no importa las veces que han metido la pata, en cada capítulo empiezan de nuevo sin llevar el registro de agravios. No cargar tus vivencias del presente con los agravios que arrastras del pasado me parece una señal de inteligencia grande.

Te relacionas con tus hijos con las mejores intenciones y resulta que todo tiene efectos imprevistos. Y eso debería liberarnos de la convulsión teórica. Lo que nos dicen los libros, incluso éste, está muy bien pero la práctica de padres es muy puñetera porque siempre estás en fuera de juego. Y cuando crees que has entendido a tu hijo, va y cambia. Y como esto lo plantees con angustia, estás perdido.

Comparada con la de mi nieto, creo que yo tuve una infancia mucho más afortunada que la que va a tener él. Mi nieto va a tener muchos juguetes, mucha pantalla, muchas cosas, pero no va a tener la oportunidad de disponer de un pueblo y disfrutar de las cosas que tenía yo. Ahora mi hijo no puede dejar a mi nieto que salga y haga lo que quiera. Los ámbitos de autonomía de la infancia parece que han desaparecido. El progreso ha hecho del niño un dependiente total de su padre. Y eso me parece un desastre, pero es algo con lo que hay que lidiar.

Creo que mis padres y los padres de la gente de mi generación sabían que nunca eres responsable al 100 % de lo que hace tu hijo, y esa lección básica los padres de hoy la han olvidado. Los padres antiguos dirían “mira qué hijo me ha salido”, uno de hoy dirá “¡Qué he hecho yo!”. Los hijos, además de ser nuestros, son hijos de su tiempo y la influencia de su tiempo en ellos no la controlas, porque tú no creas su tiempo. Hay muchos elementos que no controlamos y eso a nuestros padres les tranquilizaba, pero a nosotros nos angustia.

Nos consideramos tan listos, tan inteligentes y tan de todo que nos hemos quedado sin modelos. Y hay mucho que aprender de nuestros padres. Ellos no estaban continuamente problematizando lo que habían hecho. Si habían castigado a su hijo lo habían hecho y tocaba cumplir el castigo. Los padres actuales están todo el rato dudando. Y ahora resulta que nosotros que, supuestamente, sabemos mucho más que nuestros padres, necesitamos psicólogos para que nos ayuden, terapeutas familiares… Esta apareciendo la paternidad terapéutica: necesitar un soporte externo para poder sobrellevar la neurosis de ser padre.

Ahora las madres han salido de casa y los padres no han entrado y eso crea una situación muy curiosa. Y precisamente porque se da esto, la responsabilidad educativa cada vez recae más en la escuela. Los padres no han dimitido, no me gusta esa expresión y además me parece muy injusta, pero no llegan. Y esto ha dado lugar a una cultura nueva: la cultura adolescente.

Las familias hoy desautorizan a la escuela. Hay una permanente puesta en cuestión. Aquello que no haces tú lo tiene que hacer otro. Y pretendes que lo asuma como a ti te gustaría asumirlo. Es absurdo. Y cuando las cosas van bien en clase, los padres se sienten orgullosos de su genialidad reproductiva, pero cuando no van bien, la culpa es del maestro. Y hay que tener claro que la visión de tu hijo es una y la del maestro es otra. El maestro en clase tiene alumnos. Los padres son extraordinariamente buenos captando el estado emocional de sus hijos y está muy bien que sea así. Y los profesores tienen una distancia emocional con respecto a ellos y son extraordinariamente buenos evaluando el comportamiento de los chicos. La idea que se vende es que padres, maestros, etc. tenemos que ir en la misma línea. Y resulta que esto no puede ser porque la visión es distinta. La familia es un chollo psicológico extraordinario, es el único lugar en el mundo en el que nos quieren incondicionalmente por ser quienes somos. Pero el maestro no está para quererte por lo que eres, quiere lo que puedes llegar a ser.

Los principales deberes de unos padres con respecto a su hijo es que cuando salgan de casa por la mañana lo haga bien dormido y alimentado. La falta de sueño es muy tóxica. Así que unos hábitos saludables no son negociables.

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Comentarios en: "Parentalidad neurotizada" (11)

  1. Pues si, yo estoy todo el tiempo dudando. Dudo mucho más con mi hija mayor que con la pequeña. Y creo que tiene que ver con querer ser mejor madre. La mejor madre.

    • A mí, en cambio, tener más hijos me ha tranquilizado. Me ayuda a relativizarlo, ver que cada uno es distinto, requiere cosas distintas, funciona de distinta manera…

  2. Pues, desde luego, yo es para releerlo varias veces, y aunque comparto algunas cosas que comentas Madre, como lo de que cuestionar el colegio no siempre es malo, y el tema de que la mujer “haya salido” de casa; sí veo algunas cosas que ya había pensado yo hace tiempo. Quiero decir, por ejemplo, yo he nacido y crecido en una familia tradicional de la epoca: madre, padre, hermana y abuela casi siempre viviendo en casa. Y si hacíamos alguna trastada o en el cole nos llamaban la atención, nos castigaban con lo qe tocara (hemos recibido pocos castigos) y jamás he visto dudar a mis padres (o a mi abuela si estabamos esa tarde con ella solas) del castigo infligido. Nunca. Y yo sí me he visto muchas veces dudando de si realmente se merecía el castigo o es qeu yo había llegado muy tarde de trabajar y cansada, y, y, y…. Y creo firmemente que educar hay que educar, entre todos, por supuesto, pero en casa. Sí, y estoy muy de acuerdo con esa frase que dice de que la familia el único lugar en el mundo en el que nos quieren incondicionalmente por ser quienes somos; y precisamente, por ello, repetimos una y otra vez determinados modales, conductas, habítos saludables, etc, con cariño, con paciencia (no digo que no se pierda a veces, of course).
    Los padres y madres de hoy creo que nos culpabilizamos de tantas cosas… y a veces esa duda que ellos pueden percibir, es una brecha que pueden aprovechar para salirse con la suya.
    Coincido totalmente con él: unos hábitos saludables no son negociables. Es bueno para ellos y para las madres y padres también.
    También coincido en que no todo tiempo pasado en educación fue mejor, y por supuesto, eltema de los Simpson, nooooooo.
    Muy interesante, lo volveré a leer, desde luego. y las reflexiones. gracias. bsss

    • Yo también estoy de acuerdo con muchas cosas!! Por esto lo he compartido, claro… Estoy de acuerdo en el argumento central, somos una generación que vive la parentalidad de una manera muy neurotizada, muy agobiados, siempre sintiéndonos culpables e incompetentes… Nos fiamos poco de nuestro propio criterio y tendemos a externalizar las decisiones de crianza (en psicólogos, pedagogos, maestros, abuelos, libros, pediatras…)

  3. Me suena este tema…., ha salido de rebote en otros muchos, la autopresion de ser buenos padres, yo tb he dudado muchas veces de si el castigo era muy severo o quizas el niño tenia un motivo que yo no supe ver en ese momento… mil vueltas a todo, mis padres tampoco dudaron, castigaban y castigaban, punto

    • Yo, más que dudar sobre si estaba bien o no castigar, de lo que me he arrepentido luego es de si el castigo era excesivo o si he gritado o me he enfadado demasiado…

  4. ¿De verdad creéis que vuestros padres no dudaban al castigaros? (o sobre cualquier otro tema de vuestra educación). ¿No podría ser más bien que no dejaban que lo notáseis?

    • Sí, es posible, claro… mis padres, que son bastante jóvenes, creo que estaban a medio camino entre la educación de antes y la de ahora. Sin embargo, sí tenían mucho más apoyo familiar, más “tribu”, y la crianza de primos, hermanos y sobrinos mucho más presente… sin duda leyeron muchos menos libros de crianza, si es que leyeron algunos.

    • Creo que sencillamente yo no lo notaba de la misma manera que no creo que mi hija sea consciente de mis dudas. Está claro que cuando medio dudo ella intenta conseguir su objetivo, pero dudo que ella sea consciente de mi duda.

  5. A mí me ha gustado el post porqué como todos me ha hecho pensar: en algunos momentos a la contra (el autor en cuestión dice bastante generalidades que, como tales, son discutibles), en otros de manera más constructiva.

    Definitivamente me quedo con lo de que “unos hábitos saludables no son negociables.” Cada vez me siento más unida a esta máxima, entre otras cosas porque un buen hábito lleva a otro (y uno no tan bueno en poco tiempo desmorona parte, o mucho, de lo construido).

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