familia monoparental y adopción

En la plaza

Sucedió unas semanas atrás.

Los viernes siempre les doy un euro a los niños como paga para que se compren lo que quieran. A. se compró una bola sorpresa, de estas que salen de una máquina, y llevan un regalo sorpresa dentro.

T. un amigo suyo, un niño de 7 años lo vio y le pidió otra a su madre. La madre le dio el euro. Sacó la bola y le salió una mariposa de plástico.

– “¡¡No la quiero!! ¡¡Es de niña!! ¡¡No me gusta!!”.

La madre le dice que se la queda ella, que se compre otra cosa. Le da otro euro. El niño va a buscar otra bola. Le sale una especie de cámara de fotos de juguete de color rosa.

Más enfado, más llanto:

– “¡¡Es de niña, no la quiero!!”.

Enfadado la tira a la papelera (A. la rescató, no tiene problemas por el rosa).

La madre consolándole, y le da otra vez dinero para comprarse un huevo kinder porque “ahí los juguetes son mejores”.
 
Yo miraba esta escena y me dejaba alucinada el miedo que tenía esta madre al disgusto, al llanto, al enfado de su hijo… cómo, en vez de explicarle que esta es la idea del regalo sorpresa, que si no estás dispuesto a correr el riesgo, mejor gastarte el dinero en otra cosa, que no hay cosas de niña y de niño, que un enfado no es una buena manera de conseguir las cosas (está claro que en su caso sí lo era, porque consiguió un juguete nuevo cada vez)… se encogía ante el disgusto del niño y se plegaba a sus reclamaciones.
 
Creo que es mejor aguantar el disgusto unas cuantas veces que evitarlo, porque cada vez tienes que darle “más” cosas para evitarlo, no aprenden a tolerar la frustración… y este es un aprendizaje cada vez más difícil , a medida que nos hacemos mayores. 

Y si no lo hacen ahora, lo harán cuando se separen de las faldas de su madre. Y será mucho más difícil de tragar.

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Comentarios en: "En la plaza" (21)

  1. Personalmente no soporto el llanto de un niño. Y de un bebé ya ni te cuento. En ocasiones por no ver llorar a mi hija y si estoy cnasada, aunque sea por tonterías reconozco que hago como la mujer. En otras me planto y na de na. Aguantar. Como en muchas ocasiones para educar a mi hija, tengo que educarme primero ami 😉

    • Es normal no poder soportar el llanto de un bebé: es un sonido genéticamente diseñado para que no lo soportemos. El instinto nos impele a hacer algo, ir hacia allí, cogerle en brazos, mecerle… a mí me ha pasado más de una vez en un transporte público… Y de hecho, no creo que tenga nada de malo el calmarlo, todo lo contrario.

      Pero con un niño algo mayor, mal que nos pese, hay veces en los que no soportar el llanto lo convierte en chantaje… para mí fue claro en ese ejemplo de la entrada, yo la miraba y no daba crédito… y a mí también me resulta difícil aguantar los disgustos de los míos, cuando se resuelven “tan fácilmente”… pero creo que a medio y largo plazo, ceder es una mala solución. Porque deja de llorar esta vez… pero sabe que le funcionará la próxima.

      • Yo también he cedido alguna vez, pero trato de ser fuerte y aguantar. Además de saber que me están tomando la medida, siempre me pregunto cómo serán de adultos estos niños que no saben tolerar la frustración, que harán berrinche por lograr lo que ellos quieren. La verdad es que los imagino insertados en la sociedad y me da miedo!!

      • ¡Todos cedemos alguna vez!, incluso muchas. Yo podría haber entendido la primera cesión, pero la segunda… tuve la impresión de que esta claudicación de la madre lo había convertido en un niño eternamente insatisfecho. Como podéis imaginar, lo que conté en el post no es un episodio aislado: es un niño al que raramente se le dice que no, al que raramente se le hace responsable de sus actos (por ejemplo, cuando se pelea con otros niños…)

      • Conozco varios de estos niños, a los que los padres todo les justifican, si el maestro les llama la atención, nunca es culpa de ellos, si hay un pleito son los otros niños que atacaron. El hijo de una amiga, hijo único como mencionas más abajo, salió de tres colegios por mal rendimiento, conducta, etc, a los 16 años abandonó los estudios, y la mamá siempre diciendo que pobre mi hijo, mira lo que le hicieron, tiene 19 años ahora, no estudia, ni trabaja, vive oyendo música, de un lado a otro con un grupo de vagos, y a mi amiga ni tocarle el tema.

      • Yo reconozco que a veces es difícil encontrar el equilibrio entre estar de parte de tus hijos, protegerles… y sobreprotegerles. Pero está claro que si tu hijo está siempre metido en líos, culpa siempre de los demás no puede ser…

  2. Yo creo que en este caso no se trata sólo de ceder o no. Me imagino que quién más quién menos alguna vez hemos cedido a este tipo de chantage (aunque reconozco que mejor no hacerlo, como mínimo de manera sistemática). Yo veo falta de explicaciones por parte de la madre. No está ni la explicación del regalo sorpresa ni la del valor de las cosas y/o del dinero. Esa mariposa, esa cámara rosa y esos euros quizás no son gran cosa (aunque hay personas a quién si les gustaría pillarlos), pero en lugar de despreciarlos quizás es mejor guardárlos para mejor ocasión. Me siento antigua, pero es que la inconsciencia con la que a veces lanzamos los euros y otras cosas me da grima.

    • Sí, estoy de acuerdo. Es distinto comprar un segundo juguete porque el primero se ha roto, por ejemplo, que comprar un segundo juguete porque el primero no te gusta y no ir más allá… aparte de que en este caso, pierdes la oportunidad del discurso contra el sexismo, el consumismo, los riesgos de comprar “bolas sorpresa”… no digo ya cuando lo tiró a la basura, sin más…

      Mi hijo se lo miraba y, con 6 años, tampoco daba crédito…

  3. Igual ambas cosas no son del todo incompatibles, lo ideal (y suuuupeerrrrr díficil de conseguir) es que dejen de llorar y entiendan que las cosas no son siempre como uno quiere….
    En el caso concreto que nos cuentas… no pondría mi mano en el fuego por el segundo euro pero ¡¡¡¡¡ un tercero!!!!…. Si hay algo que saca lo peor de mi (al hilo de entradas anteriores sobre perder los nervios) es un niño pidiendo las cosas con llantos, quejica…. A mi hijo cuando pide cosas que no me importa ni me cuesta nada darle, como una galleta, le hago repetir la escena pero de buenas maneras, pidiendo por favor, en un tono normal y con la sonrisa en la boca.
    Por otro lado comento esta entrada porque me ha recordado algo que me ha pasado a mi esta semana. Por motivos personales estos días he tenido que dejar a mi hijo con mi pareja varias tardes… A la tercera, al llegar a casa, mi pareja estaba ya saturado… “es que siempre quiere más, no tiene límite….” Por supuesto que no tiene límite…. ¡¡¡ tiene tres años!!! Ese límite debe venir de fuera…. Además, cuando no lo hay, no se si le pasa a vuestros hijos, pero el mio se encuentra superado por la situación, como perdido, y es mucho más dificil hacer cualquier cosa.
    Yo de todas maneras si que intento evitar la rabieta, no por miedo, ni por angustia mía, simplemente si creo que hay alternativa la elijo. Si no hay alternativa, pues es lo que toca.

    • Sí, yo también les hago repetir la petición y hacerla “bien”, tanto si es porque están quejicosos, porque se olvidan el “por favor”, o (algo que me puede) porque no usan frases completas (del tipo “¡leche!”, enseñando el vaso vacío en vez de “¿me puedes poner leche, por favor?”).

      Yo también creo que evitar la rabieta es compatible, muchas veces, con respetar el límite. Por ejemplo, cogerle en brazos, decirle que no llore, y explicarle por qué no le compras otra cosa… consolarle con palabras, con gestos, con abrazos, no con objetos. O proponiendo alternativas, cuando se puede (“hoy no te voy a comprar otro juguete pero la próxima semana puedes escoger un kinder, que al menos te comes el chocolate”).

      Estoy de acuerdo en que el límite tiene que venir de fuera, de los adultos, y que si no lo encuentran, se descontrolan: tiene que ser muy desconcertante no saber hasta dónde puedes llegar.

      Y también pienso que tres años no son lo mismo que 7. Que hay cosas que con 3 años son tolerables y se pueden gestionar de una determinada manera, y los 7, en cambio, piden otra… Y que se llega a los 7 con rabietas de 3 porque a los 3 no se han puesto los límites que correspondían.

  4. Lo más probable es que esta madre acabe arrepintiéndose de su forma de “educar”. Claro que me encantaría consentir a mis hijas en todo, y darles lo que piden y más. Pero me niego en redondo, porque estoy segura de que no les hará ningún bien. Tengo un sobrino político que con 22 años tenía mejor coche que su padre, que no se levanta de la mesa a llevar un plato a la cocina en las comidas familiares a pesar de ver a su ti@s y padre sin estar sentados más de 5 minutos. Un niño al que siempre se le dio mucha importancia. Sus problemas de amores adolescentes llegaron a ocupar sobremesas familiares por horas. Ahora es incapaz de aguantar una convivencia de piso, en un trabajo o una relación sentimental adulta, porque todo le parece poco, o está mal o él se merece más. Es un niño frustrado en un cuerpo de adulto.
    Y lo de “este juguete/color no, que es de niña” me parece de traca. Este de mayor a su mujer le regalará una plancha en el cumpleaños….

    • ¿Y no creéis que una parte de esta situación radica en que tantos niños son hijos únicos? Cuando hay más hijos en casa, unos y otros tienen que ceder, esperar, compartir… por definición…

      • Seguro que en gran parte así es, fui mamá de hijo único por 14 años, me preocupaba en verdad que llegara a ser uno de esos niños que sienten que son el centro del mundo, niños odiosos que no saben compartir, ni esperar, ni ceder. No es fácil ni para ellos ni para uno, así como se llevan todos los mimos, también todos los regaños. Muchos años busqué otro hijo, y ahora que tengo a mi gorda, resulta que es como si tuviera dos hijos únicos, con 12 años de diferencia! Por suerte aún con esa diferencia se pelean, compiten en diferentes situaciones, etc.

      • Yo no creo que ser hijo único te convierta automáticamente en este tipo de niño; sí creo que tener hermanos vacuna mucho contra la posibilidad…

      • No te convierte automáticamente, pero como padres hay que estar bien conscientes y alertas…

      • No creo q el ser hijo único lleve implícito ser un niño consentido. De hecho yo soy hija única y soy la menos consentida de la familia, mis padres nunca accedían a mis peticiones y en casa debía respetar el turno de palabra aún siendo tres. Y por supuesto me enseñaron el respeto por las cosas. Muchos de mis primos no han vivido así y aunque mis tíos les decían a mis padres q eran unos sargentos yo siempre he llevado la fama de niña única. En definitiva creo q el consentir no depende del número de hijos si no de la educación q les quieran dar los padres. Conozco muchos casos de hermanos q cuando llega el cumpleaños de uno de los nenes les regalan a lis dos para q el otro no se sienta menos, en mi opinión esto es tan malo como dar absolutamente todo a un sólo hijo.

      • Yo no creo que lo lleve implícito, pero sí creo que lo hace más fácil. QUe los padres de hijos únicos (y más los de nuestra generación, que son hijos muchas veces muy tardíos y muy deseados) tienen que hacer un esfuerzo adicional y consciente para no consentir a sus hijos. Que un hijo único puede tener límites tanto o más estrictos que en las familias de varios hijos, por supuesto, puede recibir muchos “nos”… pero que lo hay es siempre para él. Lo debatimos un tiempo atrás aquí: https://madredemarte.wordpress.com/2011/08/27/su-unico-hijo-2/

  5. Ya no es solo eso. Es que cuando estos niños sean mayores, por esa mala tolerancia a la frustración y porque siempre quieren más, no podrán asimilar los reveses que les pueda dar la vida, sea una enfermedad, una muerte de un familiar, una ruptura de pareja…, lo que sea; y ya lo estamos viendo, son personas que han estado tan tan en una burbuja que luego todas esas cosas que forman parte de la vida, hacen que entren en un estado de depresión absoluta, que se vengan abajo por la nimiedad más tonta. Yo por mi trabajo, alucino por las estupideces por las que la gente se deprime y se viene abajo…

    Elena

  6. ufff. yo debo de ser la más dura. Con tres tan seguidos no puedo permitirme tonterías, ni al educar ni económicamente (3euros por 3 niños son 9!). Si uno no lo quiere otro lo tendrá y el que lo rechace se queda sin nada, o lo que puede ocurrir es que lo negocie con otro herman@. También creo que con un hijo único es mucho más fácil hacer eso, al menos para mí lo sería. Mi hija mayor es maravillosa y fácil hasta cuando se pone tontuna, pero siempre pienso que yo la hubiera educado muy mal si fuera ella sola.

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