familia monoparental y adopción

Un día perfecto

Hace algún tiempo, alguien me preguntó cómo sería un día perfecto…

Sería sábado, por supuesto. Me levantaría pronto, pero sin despertador, descansada, y saldría al exterior. No sé dónde estoy, pero es una casa de campo, y es verano. Oigo los pájaros, el rumor del viento… Leo un rato. Luego, desayuno, en una terraza, con amigos.

Un paseo, o un rato de playa, y una comida, también en el campo, a la sombra de un árbol: charla, vino blanco, pescado. Sol.

Luego un siesta, en una habitación en penumbra, entre sábanas blancas, y en buena compañía.

Levantarnos tarde, pasear por la ciudad (ahora, no sé por qué, ya no estoy en el campo), cine y una cena tardía a dos en un restaurante con encanto.

Regresar a casa y dormir sin hora de levantarse…

Con pocas variables, siempre que pensaba en un día perfecto, era algo así.

Sin niños.

Porque, aunque no volvería atrás ni para tomar impulso, yo soy de las que echan de menos muchas cosas de mi vida-antes-de-los-niños.

La falta de horarios. La posibilidad de decidir sobre la marcha. Las conversaciones interminables. El cine. Ir a exposiciones. Andar sin rumbo sin que nadie se queje de cansancio. Dormir.

El silencio.

Una excursión del cau (versión catalana, laica y no militarizada delos boyscouts) me ha regalado un fin de semana libre.

Como no pudimos organizarnos con N. para vernos, mis planes eran sencillos:  dormir, leer, salir, comer a deshoras, no levantarme del sofá.

Y lo hice: dos libros, una siesta, mucho sofá, un baño de espuma, desayuno con amigos, charlas interminables.

Y

me ha servido para recargar las pilas, sí. Para saciarme de lectura. Para combatir la falta de sueño crónica que arrastro últimamente.

Pero

ha sido mucho menos intenso, mucho menos rico, mucho menos divertido… de lo que imaginaba, de lo que recordaba.

Y disfruté como una enana de las dos horas de plaza después de recoger a los niños. Del baño. Del abrazo al meterles en la cama.

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Comentarios en: "Un día perfecto" (13)

  1. Esto que leo es un déjà vu ;-)…Y tambine “…soy de las que echan de menos muchas cosas de mi vida-antes-de-…” …pero no a costa de no tener en mi vida ese abrazo de buenas noches. Disfrutemosles con todo, incluso en esos ratos de ausencia. Que duren las pilas..

  2. ho has clavat!!

    el silenci és el que es troba més a faltar i la improvisació…

  3. Yo creo que no pasa a tod@s. Estás deseando que se acuesten porque necesitas unos minutos para ti (por ejemplo para ducharme sin público demandante) y luego entras tres veces a mirarlos y esperando que llegue la mañana para verles la carita….

  4. Y es que cada etapa tiene sus cosas. Yo también añoro esas posibilidades de libertad que ahora no tengo. Con todo, lo que más me sorprende es que amistades que continuan con una vida similar a la mía de hace unos años no añoren mi vida de ahora. Debo decir que también les comprendo; yo era como ell@s hasta que un día me cambió el chip.

  5. Que buenas entradas! Me ha dado mucho gusto encontrarlas! Estoy en lista de espera para adopcion con mucha emoción y los nervios de punta! Espero seguir encontrando información con ustedes!!! Gracias

    • Ay, ¡la espera!, dicen que se te olvida cuando llega tu hijo, y es cierto, que de alguna manera pasa a otro plano… pero solo hace falta hablar con alguien que esté esperando para que vuelva todo de golpe. Bienvenida, y como les dicen a las parturientas, “que sea una horita corta”…

  6. Tu dia perfecto y el mío se parecen: campo de día y ciudad de noche. En realidad este comentario es para hacerte una pregunta un poco colateral, si no es indiscreción ¿a qué edad empezaron tus hijos a pernoctar fuera de casa? ¿iban los dos hermanos juntos o primero fue el mayor y luego el menor? y por último ¿tuviste que preparlos de alguna forma especial?
    Ups! me han salido tres preguntas y no una.

    • El mayor debía tener 4 años (el peque no había llegado todavía) y se quedó en casa de amigos de confianza, que yo sabía que responderían si sucedía algo (tipo llevárselo a su cama, como hicieron), y yo estaba dispuesta a ir a buscarlo si hacía falta (no fue el caso). El pequeño quizás un poco antes, en casa de los mismos amigos y con su hermano… ahora si puedo escoger prefiero dejarles por separado, porque se pelean mucho y de uno en uno son más fáciles… En los dos casos, las primeras veces (no sólo la primera sino en más ocasiones) lo hablamos, contamos qué pasaría, que les iría a recoger al día siguiente, etc. No tuvieron ningún problema durante la noche / mañana en casa de amigos, pero a mí me lo hicieron pagar cuando les recogí, con enfados, llantos…

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