familia monoparental y adopción

Las otras Philomenas

Este artículo, escrito a raíz de la película Philomena, de la que hablábamos ayer, contiene una serie de reflexiones sobre la adopción, las madres biológicas, la búsqueda de orígenes… que creo que merece la pena compartir aquí (en traducción casera, como de costumbre).

“Philomena” es mucho más que un vistazo al pasado, y espero que la gente que la vea (ojalá tuviera una varita mágica para inducir a todo el mundo a hacerlo) saque de ella lecciones más amplias y esenciales. Porque la realidad es que durante el siglo XX y más, los severos estigmas religiosos, sociales y familiares contra la maternidad fuera del matrimonio fueron la norma en muchos más sitios que Irlanda. Como consecuencia, es prácticamente seguro que hay más Philomenas en los Estados Unidos que en cualquier otro país: mujeres que, si hubieran tenido elección, habrían criado a sus hijos en vez de sufrir la angustia de perderlos y preguntarse por ellos cada día porque fueron destinados a adopciones cerradas.

Quizás más inquietante, porque algunos de los estigmas permanecen y porque las políticas y prácticas adoptivas no han progresado lo suficiente, más Philomenas están naciendo cada día.

Así que desde la perspectiva del director de una institución dedicada a hacer la adopción lo más consciente, ética y compasiva posible para todos los que participan en ella, aquí van algunos de los mensajes que espero que calen en la conciencia de los que vean esta película tan importante:

Primero y más importante, avergonzar o presionar a los padres para que renuncien a sus hijos, o peor aún, separarles de ellos sin consentimiento (incluso cuando es necesario), inflige heridas psíquicas profundas y duraderas. En la película, nos lo presentan como un método de tortura, y estoy seguro de que muchas mujeres lo describirían como tal. Una lección que tiene relación con ello: las mujeres cuyos hijos van a hogares adoptivos raramente “olvidan y siguen adelante”. Pueden hacer lo último, sobretodo si tuvieron una voz real en el proceso, pero como le sucede a Philomena, las vidas que crearon permanecen en sus mentes, corazones y almas. Y, si no saben dónde están sus hijos e hijas, se angustian sobre si sus criaturas están sanas o enfermas, incluso vivas o muertas.

Es incuestionable que hay circunstancias en las que los niños necesitan familias nuevas, sobretodo si permanecer en las familias originales les pone en riesgo; igualmente, está claro que hay hombres y mujeres que dan en adopción a sus hijos de forma voluntaria. Dado lo que sabemos sobre las repercusiones duraderas de las separaciones entre madre e hijo, las políticas y prácticas adoptivas deberían mejorar para asegurar que las familias pueden mantenerse intactas cuando sea posible, y que los padres reciben la ayuda que necesitan cuando este objetivo no se puede lograr. Además, las mujeres y hombre que consideran la adopción para sus hijos, deberían recibir información para comprender todas sus opciones antes, para que las decisiones que tomen sean realmente informadas y también deberían recibir consejo y apoyo pre y post entrega.

Hay una lección vital en esta película sobre las personas adoptadas, también: Igual que las personas que se han criado en sus familias de origen, los adoptados normalmente quieren y/o necesitan – y desde luego merecen – saber de dónde y de quién vinieron. A menudo se les impide obtener esta información a través de leyes que mantienen su documentación sellada; por prácticas que mantienen las adopciones cerradas; y por actitudes que erróneamente equiparan su deseo o necesidad de conocer con deslealtad hacia sus padres adoptivos.

Las ideas que aporta esta película silenciosamente poderosa no son simples conjeturas de su director, escritas para conseguir efecto dramático. Al contrario, se basan en la vida real de la persona que da título al film – y reflejan la realidad de generaciones de mujeres y de los niños que perdieron

(…)

La mayoría de gente que vea “Philomena” saldrá sin duda pensando más en la actuación de Judi Dench que en la necesidad de continuar mejorando las leyes, políticas y prácticas adoptivas. Pero esta película, por ser tan popular y por haber sido tan bien recibida, es la mejor herramienta en años para una conversación profunda sobre las consecuencias devastadoras del estigma, la vergüenza, los secretos y las mentiras – y sobre cómo podemos cambiar las actitudes sociales y las instituciones que fueron construidas sobre estos elementos.

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Comentarios en: "Las otras Philomenas" (14)

  1. Hola madre,
    Conocí la historia de Philomena hace meses, hablaban de ella en la prensa británica… Desde entonces, como alguien comentaba en la entrada anterior, me debato entre el deseo de verla y el temor a verla… No tengo certeza de que sea así pero suelo pensar en la madre de biológica de mi hijo como alguien que lleva a mi(su) hijo en sus pensamientos… Ella lo dio en adopción voluntariamente, pero no sé qué peso tiene la presión social en esa voluntad, imagino que bastante.
    EN cualquier caso, por lo que nos cuentas, me parece bastante acertado el enfoque. Me suelen incomodar las versiones frívolas que se hacen a veces de la adopción, el binomio niño desvalido-familia idílica que son para siempre felices a pesar de las dificultades iniciales.
    Una adopción es un proceso lleno de dolor. De amor, de felicidad. De todo eso también. Pero a veces, la falta de reconocimiento de ese dolor, en mi entorno, me hace daño… Así que me alegro que se hable de él, es bueno para todos.

    Cambiando de tema, he hecho un comentario acerca de tu entrada en mi blog, espero que no te importe.

    • No me importa en absoluto, faltaría más.
      Yo creo que el tema está muy bien tratado en la película, y las emociones que hay, también. Y comparto esta idea de las películas sobre adopción, que o bien obvian la parte de la familia biológica (ni sale), o bien le dan un tono de intrascendencia que me resulta difícil de creer (como es el caso de “Juno”)

      • A mi siempre me crispa la frivolidad con la que se trata la adopcion en muchas películas y series, que sacan casos en que se aconseja a adolescentes embarazadas a dar a sus bebés, lo deciden como en un segundo y aunque les cuesta luego son súper felices por haber hecho “lo mejor”. Creo que dan una imagen errónea de las madres biológicas y muestra que aún se considera “pecado” tener un niño antes de tiempo (antes era casarse, ahora tener trabajo, estudios…).

      • Totalmente de acuerdo.

  2. Totalmente de acuerdo con el enfoque que se le dan en algunas peliculas al hecho adoptivo. La peli no la he visto, a ver si conseguimos ir a verla, pero diria uqe no solo en las peliculas en la vida real tambien es asi, no he conocido a nadie que reconozca el trago por el que pasan nuestros hijos ni que duelos tienen que elaborar ni nada, creo que la mayoria de la gente directamente ni se lo plantea. solo en una ocasion, y no sabeis lo que me reconforto un señor ya mayor, conocido de toda la vida, en una conversacion que surgio por casualidad, me dio a entender que se ponia en la piel del niño, que debia enseñarle a querer su pais igual que este porque los dos forman parte de su vida, que que duro todo lo que habria tenido que ser, adaptarse a una familia nueva, etc.., y que gran trabajo habia hecho el niño, sin hacer preguntas morbosas ni nada, me reconforto y me sorprendio a la vez, siempre habia pensado que era la gente joven mas tolerante que las mayores (por norma general) y que equivocada estaba!

    • Yo creo que la tolerancia no va por edades… que hay una pequeña “dosis” de personas más abiertas en todas las generaciones, y ya.

      ¡¡Y cuánto se agradece cuando te los cruzas!!

      • Totalmente de acuerdo, mi abuelo con 77 años cuando salió en la tele un debate del matrimonio homosexual. Dijo y porque no van a poder casarse? Si se quieren… Y porque no van a poder adoptar? Si son buenos padres… Le parecía sencillamente absurdo el debate.

  3. Después de haber visto la película yo también la recomiendo, si bien no es para niños pequeños. El trabajo a nivel sentimientos, desgarro, sentido a su vida y aunque con final no feliz de cierre de círculo es muy bueno y muy clarificador de cómo puede sentirse una madre que ha tenido que entregar a su hijos por las circunstancias que sean. Yo creo que la prengunta ¿cómo estará? ¿serán felices? ¿le habrá ocurrido algo? siempre está ahí (habrá excepciones claro está). La familia adoptiva se ve pero no se toca, aunque no parece quedar en muy buen lugar. Si me chirrió un poco que con su hermana, habiendo venido los dos juntos del mismo lugar, teniendo como tenían desde bebés esa complicidad no hubiera hablado nunca de sus orígenes y sólo con su pareja. Y algo que me pareció precioso y muy duro es la capacidad de perdonar de esa madre. Creo que aunque basada en hechos reales como se suele decir “la realidad supera a la ficción” y probablemente la historia verdadera sea mucho más cruda.

    • A mí me extrañó la historia de la hermana, que nunca hubieran hablado… hasta que recordé algo que me contó una adoptada adulta que conocí tiempo atrás: ella había decidido buscar a su familia biológica, y se lo había contado a sus padres (después de hacerlo, lo que les dolió mucho: habrían querido acompañarla, pero ella sentía que era algo que debía hacer sola). Su hermano, dos años menor, decía no tener ningún interés en la familia biológica. Y nunca le preguntaba a ella por la relación con su madre biológica… pero sí se lo preguntaba a la madre. ¿B. ha vuelto a saber algo de aquella señora? Me pareció curioso porque yo pensaba que entre iguales debía resultar más fácil tocar esos temas… y al parecer, en esa familia, no.

      Lo que sí me sorprendió fue que la hermana, Mary, no preguntara nada sobre su madre, su historia, su origen… teniendo la oportunidad al llegar Philomena. No sé, igual lo explica el estado de shock, igual en ese momento no sucedió y sí más tarde, igual la película no daba para contar más… pero me extrañó.

  4. Pilar C dijo:

    Totalmente de acuerdo con esta reflexión Madre sobre las personas tolerantes.
    María, viva tu abuelo!!!
    Feliz finde. bss

  5. Que viva tu abuelo Maria! a mi lo que me paso es que encasille a este señor, edad madura, de un pueblo pequeño.. equivocadisima estaba!

  6. uff hay tanto que decir sobre esta película y sobre las bases que se sienta, habla de tantos fantasmas… yo tengo los mios como hija adoptiva: esa chica que dio a luz se acordará de mí algún día, el día de mi cumpleaños le crujirá el corazón? pero la película hace lo mismo desde el lado de la madre biológica, a la que le fue arrancado su hijo a la fuerza y haciéndola sentir mal consigo misma -por eso firmó la renuncia-… obviamente esas renuncias fueron firmadas bajo presión y serían consideradas nulas en un juicio hoy en día, pero claro hay que remontarse a los años en que estas cosas pasaron, en España los 50 y los 60 y los 70 y hasta los 80 que a finales cambia la ley de adopción y deja de permitir que las monjas hagan y deshagan a su antojo y empieza a ser necesario pasar por la Administración civil para adoptar y también por un Juez… pero hay otro personaje que permanece olvidado, a mi entender, en la película y que además no está de moda hablar de él: los padres adoptivos. Mi madre adoptiva nunca pensó que le hubiera robado el bebé a nadie, más bien pensó -o las monjas la convencieron de que- esos niños estaban desamparados porque sus madres biológicas no los querían ni podían quedárselos por sus circunstancias… la mentalidad de mi madre nunca fue el pensar que esa chica renunciara a la fuerza a su hijo, y probablemente si no me llegan a adoptar, quién sabe, igual efectivamente me hubieran abandonado lo mismo y me hubiera convertido en una niña de reformatorio… no lo sé puesto que no conozco la historia de mi madre biológica… el caso es que los padres adoptivos también son gente buena, no son ricachones sin escrúpulos como muchas veces hoy en día se da a entender… la peli pasa de puntillas sobre este tema, no entra a valorarles, simplemente muestra una señora con abrigo de pieles de la época y un cochazo y nada más, gente ‘de bien’ que le dará una buena educación, pero tampoco dice que ellos estén en la trama de torturar a las pobres chicas despojándoles de sus niños, simplemente la película se centra en la madre biológica y su hijo biológico y nada más… pero insisto en que no podemos demonizar a los padres adoptivos porque al menos los mios fueron excelentes y jamás de los jamases tuvieron la conciencia ni de estar robando ningún bebé ni tampoco de estar comprando uno… es más, mi madre adoptiva se reunió en numerosas ocasiones con la directora del convento donde vine al mundo, para sonsacarle información sobre mi madre biológica porque imaginaba que yo un día querría saber quién era, dónde estaba, e incluso conocerla, y por supuesto que esa monja jamás le dio ningún dato válido, si acaso la enredó dándole esperanzas de que si un día yo iba a buscar los datos ya me los daría a mí, y claro a mí tampoco me los dio… eso es casi más frustrante que no saber quién eres, tener delante a la señora que gestionó tu adopción, la misma, y que sea un muro infranqueable mientras tú lloras delante de ella, me recordó tanto a la talibán que sale en la película y que le grita a Judi Dench que ese niño fue fruto del pecado, …en nombre de Dios…

    • Efectivamente, esta es una de las cosas buenas del libro, que no es maniqueo, no hay un bando de buenos y otro de malos (a pesar del papel de la Iglesia), es precisamente una de las cosas que me molestó de una novela que comenté algún tiempo atrás y que también habla de este tema:
      https://madredemarte.wordpress.com/2012/04/03/entra-en-mi-vida/ y en la que me pareció que lo que chirriaba es que la familia adoptiva eran unos monstruos de maldad…

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