familia monoparental y adopción

Y reencuentros…

Giovanni Gallio photographer

…una de las últimas entrada de Tarike, que viene como ni pintada en la relación de la entrada de ayer

Giovanni Gallio photographer

El otro día, unas monjas italianas que trabajan en el mítico barrio de mi Santa Infancia, me contaron esta historia. Comienza en 1994. El barrio había sido transformado de leprosario a campo de refugiados (no todos podemos nacer en Manhattan). Los etíopes residentes en Eritrea, así como las familias mixtas (la mayoría militares que se habían juntado con mujeres eritreas, o mujeres etíopes con maridos eritreos) fueron expulsados por el gobierno eritreo y el gobierno etíope decidió plantarlos en Mekanissa.

Un día cualquiera, a la puerta de la pequeña misión de estas monjas, llegó un señor no del todo joven, con un bebé en brazos. Era una niña y, según el señor, la madre había fallecido al dar a luz. El señor quería abandonarla porque no podía criarla solo. Las monjas, como siguen haciendo hoy en día, se negaron a aceptar el abandono. La niña tenía síntomas evidentes de desnutrición y deshidratación, por lo que creyeron que llevaba varios días sin madre que la amamantara. Le propusieron al señor quedársela durante el día y que él por la noche fuera a buscarla para que durmiera con el resto de la familia (había varios hermanos y hermanas). Además de la niña, las monjas se comprometieron a acoger durante el día a una de las hermanas de siete años.

Después de varios meses, el acuerdo se reveló abiertamente ineficaz: el señor no cumplía con su parte del trato (no pasaba a buscar a las niñas) y la hermana, que en teoría debía ayudar a criar al bebé, era demasiado pequeña para hacerlo. Ante la insistencia de este señor, las monjas contactaron otra congregación que sí se dedicaba a las adopciones y el bebé, de aproximadamente un año y medio, se fue a Italia con su nueva familia, después de que el padre biológico firmara los pertinentes documentos.

La sorpresa de las monjas fue mayúscula cuando, algunos meses más tarde, el padre biológico apareció con otro bebé. La madre no había fallecido, sino que estaba ingresada en un hospital psiquiátrico. Las monjas apoyaron también a este segundo bebé. Como era chico, el padre aceptó quedárselo.

Algunos años más tarde, el señor empezó a meditar su decisión de dar a su hija en adopción. Fue a las monjas, exigiendo la vuelta de la niña, pero, obviamente, era demasiado tarde. Enfados, gritos y frustración mil.

Hace un par de semanas, llegó un coche a la misión. De él bajó una chica de unos veinte años. La limpiadora más antigua, exclamó inmediatamente: “es la hija del señor G.”. Y sí, era ella.

La bebé que se fue de Etiopía creció. El rebote adolescente lo focalizó en su familia adoptiva, y así lleva varios años convencida de que fue una niña robada (sí, estoy simplificando el rebote). Volvía a buscar sus orígenes en este barrio perdido.

La limpiadora se erigió en investigadora privada y se comprometió a localizar a la familia biológica de la bebé, afirmando que estaba convencida que seguían en el barrio. Y así, una semana más tarde, se produjo el reencuentro entre los padres biológicos, algunos de los hermanos y la bebé. El señor le dijo que él había pedido a Dios volverla a ver antes de morir, y que Dios se lo había concedido. Las monjas le explicaron su situación antes de la adopción. La bebé expresó su alegría al saber de dónde venía: aparentemente, llevaba años convencida de que había sido abandonada en la calle, de que cuando nació nadie la quiso. Según dijo, el saber que venía de una familia, que alguien había querido para ella un futuro mejor, que su familia biológica era consciente de la adopción, le servía para llenar el vacío de pensarse abandonada. Allí las monjas estuvieron bastante hábiles y le presentaron la situación en un conveniente blanco y negro: “papá no podía alimentarte, y quiso lo mejor para ti”, olvidándose de que el siguiente hermano sí permaneció con la familia y de que, en su momento, al padre se le habían ofrecido otras alternativas que le hubieran permitido conservar a su hija y que no tuvo la voluntad de continuar.

Esa noche la bebé habló con su madre adoptiva, y consiguieron cerrar algunas heridas abiertas. Aparentemente, se dio cuenta de cómo hubiera sido su vida en caso de haber permanecido en Etiopía. Seguramente, aprendió que podía considerarse afortunada porque mucha gente, en distintos momentos, quiso lo mejor para ella. Entre todos los materiales que conservaba, había un viejo video en VHS donde una monja la acunaba en brazos. Inmediatamente reconoció a esa monja, con bastantes canas de más. La misma monja, la misma cocina de barro, el mismo amor para con los últimos, los mismos brazos todavía tendidos. Y habrá quien crea que en la Iglesia Católica todo es Banca Vaticana.

Varios días más tarde, la bebé celebró el día previo al inicio del ayuno cuaresmal con su familia biológica. Pasó todo el día con ellos. Vino incluso otra hermana que vive en Nazret. Después, pasó un mes de voluntaria en un orfanato en el Norte. Aparentemente, iba para esteticien, pero ha decidido retomar los estudios y tratar de hacer algo relacionado con Trabajo Social.

La bebé no pasó a despedirse de las monjas, pero su madre adoptiva sí. Les agradeció en el alma toda la información y la charla con la bebé. A las monjas lo que más les impresionó fue esto último: cómo la madre adoptiva había, en todo momento, priorizado los deseos y necesidades de su hija. “Todo lo hizo por amor a su hija”, concluyeron, y volvieron a sus miserias y a sus miserables.

 (Fotografías tomadas en el barrio de Mekanissa por el fotógrafo Giovanni Gallio).

Giovanni Gallio photographer

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Comentarios en: "Y reencuentros…" (22)

  1. qué bonito!!!

    • Sí, y además de bonito, creo que es una historia que muestra lo que decimos siempre: la tranquilidad que da encontrar, y como, lejos de “separarte” de la familia adoptiva, es algo que puede acercarte más, sobretodo si hay apoyo para hacer la búsqueda.

  2. El círculo se cerró, la historia se completó, qué importante es saber.

  3. !Que historia ! Y que pena que nadie le pusiera en sus papeles la verdad de su vida!
    A lo mejor le habría ahorrado algo de sufrimiento a ella y a su familia adoptiva!

    • Pues sí, habría estado muy bien.

      Me recuerda a la historia de Asha Miró, que contaba en sus libros, y que también cualquier parecido entre la realidad y los datos que tenía eran pura coincidencia…

  4. Las monjas en Etiopía que de verdad hacen grandes cosas, son partidarias de borrar el pasado para que empiecen una nueva vida. En esto ultimo disiento.

    • Sinceramente, tanto con las monjas de esta historia, como con las MOC, yo lo que siempre he sabido es que han facilitado todas las informaciones a su alcance. Otra cosa es que, a lo mejor, en el caso de las MOC, su carisma se aleja bastante de la adopcion, y para ellas es una actividad muy poco importante en el conjunto de sus actividades. Muchas veces no tienen ni el tiempo ni los recursos para atender como se debiera a las familias adoptivas, que a dia de hoy son legion. Y que organizar y hacer accesible la informacion relativa a los cientos de nignos que llegan a sus casas cada agno, respetando la privacidad del menor, no es facil. Las MOC suelen ir justitas de personal cualificado que pueda responder a todas estas preguntas (la mayoria de las casas, ni siquiera tienen mail), y al final muchas informaciones acaban teniendose que recabar a traves de choferes o cuidadoras. Y que el unico abogado que les lleva estas cosas no es ninguna lumbrera… Pero vamos, el mismo problema te vas a encontrar en muchas de las instituciones vinculadas a la adopcion aqui en Etiopia, solo que, en el caso de las MOC, por lo menos sabes que no es una cuestion de dinero. Y es ya mucho saber…

      • Yo no he conocido personalmente a monjas relacionadas con temas adoptivos, las referencias que tengo son de tercera mano y las hay tan chungas como las de las Hermanas de la Magdalena o tan positivas como las Sisters de Addis Abeba… Pero sí conocí bastante bien a las cuidadores de la crèche de Marruecos donde estaba mi hijo pequeño, que también eran mujeres que pensaban que lo mejor para los niños era saber poco, pensar poco en su pasado y empezar de cero. Obviamente, esto es algo que no se puede hacer, pero la intención que había detrás de su opacidad (al margen de que a menudo no tenían más datos) no era mala. Otra cosa es que lo sean las consecuencias de la misma….

      • Me parece curioso y triste que las personas que les cuidan decidan ser “borradas” de la vida de los niños como parte de lo que consideran mejor.
        Aunque sea un error o nos lo parezca, dice mucho de lo que se siente desde las instituciones que se hacen cargo de los menores y saben, sienten, que es mejor “borrarse”…

      • Y lo peor, muchos padres están de acuerdo…

      • Si, conozco el trabajo de las MOC, he estado ahí muchas veces porque llevo 8 años yendo a Etiopía dentro de mi trabajo en una ONG y les hemos llevado material sanitario y donaciones económicas. Fui voluntaria durante un mes trabajando con el con el Dr. Markos en consultas externas y admisión. Precisamente siempre recomiendo que los adoptivos visiten su centro , pero para ayudar materialmente. Y muy pocos van ni a eso ni a nada, al menos de España.
        Esa respuesta nos la dio una sister en Gondar, que para que saber del pasado si ya tenían una nueva vida…que mejor no remover.

  5. No es lo que yo deduzco de las monjas de esta entrada. Quizá no fueron las precursoras del encuentro ni las que ofrecieron de partida la información, pero no parece que pusieran ninguna traba, que le contaron la verdad con cariño y que fomentaron la no separación.
    Supongo que es a base de este tipo de encuentros y de experiencias como irá cambiando esa idea de la “nueva vida”.

    • no creo que la smonjas le hayan contado la verdad con cariño.
      lo que le contaron a la chica fue una historia dulce, para que no sufriera más.

  6. No sé si viene mucho al cuento, pero quería recomendaros el último libro de Hosseini ” Y las montañas hablaron”, tambien es la historia de un abandono. No cuento más sino, mato al serifh.

  7. A ver,
    no creo que le pudieran contar una historia dulce ajena a su historia. La chica había ido allí para conocer su familia y su pasado y la había encontrado. La historia no es sólo la que le contaran, también es lo que hicieron para facilitar el encuentro (quizá amenazaron con despedir a la empleada que la ayudó a buscar, pero no se deduce esto). Si le cuentan una historia que nada tiene que ver con lo que se encuentra no encaja.

    Ellas, las monjas, también son parte de su pasado, puesto que la cuidaron durante no poco tiempo. Creo que deducir que no querían hacerle daño con lo que le contaban también era parte de lo que tenía que encontrar. Que saber de donde venimos no es sólo conocer la familia.

    Si se ahorraron decirle que al hermano varón sí le cuidaron , no me parece mal, pues ya lo iba a ver ella (que no es complicado fijarse, con preguntarle cuantos años tiene, vale). Sinceramente, centrarse en “a ti te hubieran podido cuidar, igual que lo hicieron con tu hermano” es parte de la información que ella puede deducir. No creo que sea un engaño obviarlo de la conversación y sí un signo de cariño.

    En otras órdenes religiosas estoy segura de que no hay limpiadora que abra la boca. Y menos que dedique tiempo a hacer algo “contra” la institución que la contrata.
    por ejemplo:
    http://www.lavozdegalicia.es/noticia/vigo/2014/03/20/archivada-causa-supuesto-bebe-robado-vigo/00031395337260283754488.htm

    • Yo creo que dulcificar algunos de los aspectos más crudos de la historia, en ocasiones, lo que denota es humanidad (aunque en otros casos sea querer negar la evidencia).

  8. Dos cosas: una, maravillosa coincidencia, las fotos son de nuestro proyecto. Dos: las monjas fueron las que, a traves de la limpiadora, fomentaron el encuentro, que se produjo en su mision y con ellas de traductoras (ni la familia biologica sabe italiano, ni la bebe sabia amarico). Le ahorraron, digamos, el analisis sombrio de quien ha vivido muchas historias como esas y sabe que es muy, muy dificil llegar a entender que la miseria a veces te despoja hasta de lo mas elemental, que es el amor por tus hijos. Si la bebe mas adelante tiene mas dudas, las monjas estan dispuestas a contestarle todo lo que puedan. En este caso, estas monjas, tengo la certeza de que intentaron ayudar a la bebe en todo lo que pudieron para que reconstruyera su historia. Y creo que es justo reconocerselo. Al margen de que ya le habian salvado la vida…

    • Pues parece hecho aposta, pero no tenía ni idea. ¡¡Son preciosas!!, recomiendo abrir el enlace y mirar el resto, que hay muchas más.

      Como sucede con tantas cosas en la vida, uno elige si quiere tener una mirada positiva, empática, comprensiva, … o si quiere ver los matices más turbios.

  9. Considero que en temas de reencuentros y búsquedas de origenes se puede desplegar un debate muy interesante respecto a lo que es o no correcto; sin lugar a dudas diferentes posturas intentarán argumentar por qué consideran que es fundamental para una persona adoptada conocer sus raices, su origen, todo como parte de un procesos para lograr construir su verdadera identidad y también a fin de realizar un proceso de cicatrización de aquellas heridas que pueden permanecer abiertas por años a causa del desconocimiento de los motivos por los cuales sufrieron un abandono; por otra parte estarán aquellos que creen que revolver aquel pasado que en la mayoría de los casos ha sido muy dificil para cualquier niño abandonado, puede resultar perturbador, ya que podrian enterarse de verdades muy dolorosas.

    Sin lugar a dudas, si nos detenemos a analizar los dos puntos de vista encontraremos que ambos tienen argumentos válidos, sin embargo, me surgen varios interrogantes entre ¿quien tiene finalmente la razón? o ¿quienes somos nosotros para apoyar una búsqueda o impedir un reencuentro?, la verdad considero que desde la posición de padres adoptivos puede resultar muy dificil determinar lo que puede o no ser mas beneficioso para los hijos; tal vez este equivocada pues aclaro AUN NO HE ADOPTADO, pero desde mi experiencia cercana en temas de adopción, he descubierto que en muchos de los casos, no en todos porsupuesto, los padres adoptivos aunque creen que están pensando en lo mejor para sus hijos, realmente están poniendo de por medio, tal vez de forma inconciente lo que creen es mejor para ellos como padres; en los casos en que no apoyan la búsqueda de la familia biológica de sus hijos, argumentan hacerlo por el bienestar de los niños, pero finalmente lo hacen porque sienten temor de lo que ese reencuentro pueda hacer en sus vidad o pueda significar para sus hijos, muchos padres adoptivos temen perder el amor de sus hijos y esto los lleva a anteponer “la seguridad de sus familias”, por encima de los sentimiento de sus hijos.

    Sin embargo, debemos reconocer y recordar, que los derechos de los menores a nivel mundial priman sobre los derechos de los adultos y dentro de ellos se contemplan derechos a una nacionalida, familia, identidad y pertenencia. Esto, nos reitera el compromiso que debemos asumir los adultos para con los menores. Y nos da otra visión de la situación, pues independientemente de lo que creamos o no mejor, debemos recordar en todo momento que lo realmente importante son nuestros hijos.

    Por otra parte, sin entrar a discutir sobre si las monjas hicieron un bien o hicieron un mal con la bebé, el trasfondo de la entrada es lo que significo para esa niña reencontrarse con su familia biológica y lo que significo para la madre adoptia, en este caso el reencuentro lejos de alejarla de su hija, considero que la unio y fortalecio más su relación, pues le permitio despejar todas las dudas e inseguridades que tenia sobre su proceso de adopción.

    De igual forma, este tipo de historias, me producen mucha alegria y me dan un poco de esperanza, en una entrada anterior referente a si los niños adoptados tienen o no un pasado, les comparti mi caso como madre de acogida de una bebé que cuide desde su nacimiento hasta que cumplio año y medio, y que por reglamentos no pude adoptar; ella finalmente en octubre del año pasado se fue con su familia adoptiva, muchas circunstancias de esa adopción en particular no comparto, pues su familia decidio borrar cualquier vinculo entre nosotros y la niña, nunca supe quienes eran o sus nombres; ellos decidieron empezar para ella una vida desde ceros, cambiaron su nombre (eso es algo que de forma personal NO COMPARTO).

    En definitiva, mi unico consuelo era una fotografía que se comprometieron a enviar, no a mi claro esta, sino a la casa de adopciones y que finalmente 6 meses despues no ha llegado. Pero estas historias de jovenes que buscan sus origenes a pesar los impedimentos que puedan tener, me hacen pensar en mi niña y en que tal vez algún día ella quiera buscar sus raíces, se que tal vez, lo más lógico es que decida buscar a su madre biológica y tal vez nunca nadie le hable de esa otra madre que la cuido antes de irse en adopción, que aunque no la llevo 9 meses en su vientre, la amó con todo su ser y que se siente su madre también; tal vez en esa búsqueda por la mujer que le dio la vida, ella por cosas de Dios o del destino se cruce con mi nombre y quiera conocerme, eso realmente me haría muy muy feliz, ella ha sido lo más maravilloso que me a pasado, es lo primero en que pienso cualdo despierto en la mañana y lo último que recuerdo cuando me voy a dormir.

    • Yo creo que más que decidir quién tiene razón (en dos posturas tan contrapuestas), lo que tenemos uqe hacer es tener clara nuestra postura, que es la que podremos defender y argumentar cuando nuestros hijos nos pidan explicaciones.

      Creo que está meridianamente claro cuál es la mía. Yo creo que lo que duele de la adopción no es saber lo que ha pasado, sino lo que ha pasado.

      Lamento que no hayas podido tener noticias de tu niña de acogida. Pero estoy convencida que lo que le diste está dentro de ella, es parte de lo que ella es.

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