familia monoparental y adopción

Collage de Señora Milton que ilustra el artículo de Beatriz Gimeno 'Construyendo un discurso antimaternal'

Me ha parecido muy interesante este artículo, de Pikara Magazine titulado “¿Por qué nos enfada tanto debatir sobre la maternidad?”

En él da un repaso a los artículos más polémicos de la revista, que son, sorprendentemente, los que están relacionados con la maternidad.

Con títulos como ‘Estoy en contra de la lactancia materna’, ‘Crianza con apego, por qué sí’, ‘Los ‘peros’ de la lactancia prolongada o el pecho a demanda’, ‘Desocupar la maternidad’ o ‘Construyendo un discurso antimaternal’.

Todos artículos muy interesantes que darían para un debate, que quizás podemos hacer, o hacer en otra ocasión, o hacer en los comentarios de los propios artículos…

Pero sobre lo que yo quería reflexionar en un blog como este, que versa sobretodo sobre maternidad, es sobre lo que dice este párrafo:

Así que, más que debatir sobre crianza natural sí o crianza natural no, sobre cómo dinamitar los modelos hegemónicos de “la buena madre”, sobre si es necesario o no poder romper tabúes sobre los sentimientos y discursos contrarios a ese ideal de buena madre… Lo que me reconcome es lo siguiente: ¿No es una paradoja interesante que en un medio feminista (ese movimiento que ha luchado y sigue luchando por que las mujeres no seamos reducidas a una categoría ‘madre’ a la que se nos destina desde que nos ponen a cambiar los pañales del Nenuco) sea la maternidad el tema que más nos revuelve, el único tal vez en el que siempre aparecen las descalificaciones personales y uno de los que más polaridad en los debates provoca?

Me dice E. que tener bajo tu entera responsabilidad la vida y educación de un ser pequeño y desprotegido no es tema baladí, y tiene razón; pero creo que la cosa va más allá de esto. ¿Por qué tantas personas no sienten que sea suficiente con escoger de qué manera quieren (pueden, nos dejan) ejercer la maternidad, sino que necesitan cuestionar la manera en la que lo ejercen otras? ¿Por qué elegir un estilo de crianza implica entrar en guerra con los demás? ¿Por qué cuestionamos, y nos cuestionamos, tanto las madres, y generalmente, los padres parecen ausentes de este debate?

¿Por qué hay algunas cuestiones que ni siquiera parecen poder plantearse?

(La ilustración, sacada del artículo principal, es el Collage de Señora Milton que ilustra el artículo de Beatriz Gimeno ‘Construyendo un discurso antimaternal’)

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Comentarios en: "Debatir sobre la maternidad" (26)

  1. Dentro de este tema, casi a mi parecer, cualquier otro, cuando alguien siente la necesidad de defender su opinión, a través de la crítica o ataque del que ha optado por otra opción, denota una falta de confianza y creencia en lo que está haciendo, entre otras dificultades psicológicas de las que podríamos hablar largamente.

    Una maternidad adecuada es aquella que trabaja por el bienestar de sus hijos; creo que la coherencia, estabilidad y criterios pensados y adaptados a nuestras necesidades y las del pequeño, deberían ser los fundamentos de una maternidad.

    Como siempre, gracias por los temas que aportan, hacen pensar

  2. Yo también creo que la maternidad es la experiencia más transformadora que existe. La maternidad saca lo mejor y lo peor de uno mismo y supone una necesidad de replantearse constantemente nuestra forma de ser y actuar. La maternidad te genera grandes inseguridades y a la vez te proporciona algunas certezas absolutas. La maternidad es emocional, irracional.. queremos con todas nuestras fuerzas aunque a veces no soportemos algunos comportamientos de nuestros hijos, los adoramos, nos irritan, nos hacen sentir felices al máximo.. y también nos generan enormes preocupaciones. La maternidad es la vida, llena de contradicciones, llevada al extremo..

    Si a eso le unimos que además vivimos en una sociedad muy autoexigente, y esa autoexigencia se transfiere evidentemente a aquello que consideramos más importante, nuestro papel como madres. Encontramos un coctel complicado.

    Queremos ser madres perfectas, porque la maternidad nos configura. Si somos malas madres, nos sentimos malas personas.. Pero a la vez somos más conscientes que nunca de que hacemos muchos cosas “mal” o no tan bien como querríamos. Nos cuesta aceptar nuestras dudas… cuando forman parte de la vida y buscamos certezas que nos faciliten nuestras decisiones y comportamientos. Por eso hay tanta tendencia a buscar pautas fijas (pro-estivill, pro-gonzalez, pro lactancia, en contra.., madre abnegada-madre liberada… ). Nos cuesta aceptar que ni todo es tan simple, ni todo tan fácil, ni todo tan blanco y negro..

    Además en el fondo supongo que todas tenemos dudas y que alguien lo ponga sobre el papel, que descubra nuestras debilidades muchas veces nos irrita porque nos sentimos cuestionadas…

    De todas formas, supongo que el primer paso es ser consciente de ello y aceptar que no hay fórmulas mágicas para ser la madre perfecta, que nunca lo seremos y que no pasa nada..

    • “Si somos malas madres, nos sentimos malas personas”. Me gusta la frase. Y además, al menos en mi caso, me doy cuenta de que pocas cosas me han provocado comportamientos tan irracionales como ser madre…

  3. Curioso, esta semana también he hablado de maternidad, de malas madres. ¡y en un blog de genealogía! También se ha generado debate, está bien que le demos vueltas y acabemos con ideales. http://tataranietos.com/2014/03/25/todas-somos-malas-madres/

    • ¡No podría estar más de acuerdo!, y me encantan las ilustraciones. Igual te las robo para alguna entrada futura…

      Lo que me parece claro es que, los ideales son tan contradictorios, que hagamos lo que hagamos, nos equivocamos: si trabajamos les abandonamos, si dejamos el trabajo, les ahogamos, o somos demasiado estrictas, o demasiado blandas… así no hay manera de sentirse buena madre… ¿a quién beneficia que nos sintamos permanentemente insatisfechas?

  4. Los extremismos siempre los he encontrado en grupos pro algo. Para algunas personas no puedes estar de acuerdo en unas cosas (por ejemplo el porteo) y en otras no (colecho). Es el todo o nada. Y al final parecen sectas más que grupos pro algo. Además las redes sociales se han convertido en herramientas para difundir estas creencias. Así he descubierto que una antigua amiga es prolactancia materna y cree que se puede sacar la teta en cualquier sitio, hora, momento etc… y si no estás de acuerdo pobre de ti. Está todo el día poniendo artículos en su muro de “sentadas tetas fuera” en Primark, porteo o tu hijo tendrá carencias, colecho o eres una mala madre…Pasa igual con la religión: hay gente que parece que está todo el día buscando artículos de curas pederastas, obispos fachas etc… y poniéndolos en su muro para que todos sepamos que son ateos y van a por los católicos. Creo que en el fondo es una provocación a la discusión. Lo peor de todo es que están constantemente intentando convencerte de que están en “posesión de la verdad” y a mí sinceramente me resulta absurdo discutir sobre como educo a mis hijas o mi fe, porque creo que en ambos casos es algo muy personal.

    Los hombres, al menos el padre de mis hijas, parece que ni se plantean estas cosas. Cuando yo le menciono temas como la timidez de la mayor o que quiere jugar a estar en mi barriga me suele decir que me preocupo demasiado (no es que él no lo haga, pero es más “práctico” diría yo). Y creo que con todos es más o menos igual, no hay más que ver los grupos de padres en facebook donde el 90% son mujeres.

    Lo siento, madre pero la ilustración me parece horrible. Da miedo.

    • Efectivamente, a veces parece que hablemos más de religión que de crianza… con estas posturas radicales y que no entienden de diálogos.

      Y sí, en general los hombres parecen más relajados, yo tengo muchas amigas que se quejan de ello, pero yo creo que este contrapunto es bueno, que alguien compense la intensidad con la que muchas madre vivimos la crianza, que nos ayuden a relativizar…

      (Por desgracia, para encontrar curas pederastas y obispos fachas no hay que buscar mucho… aunque no toda la Iglesia, y menos aún, los creyentes, responden a este perfil, por supuesto).

  5. Mi experiencia se aleja de esa polarización. Dónde más la he sentido es en discusiones teóricas habitualmente alejadas del nucleo familiar en época de crianza; es decir, en niveles previos a la maternidad o en niveles dónde el trabajo ya está (medio) hecho (me refiero a personas con hijos adolescentes o postadolescentes). En épocas de crianza pura y dura he visto a las personas centradas en la tarea, dando o no no consejos, callando o hablando… Pocas veces he experimentado ese ataque de una madre a otra a causa de la opción escogida. Cuando lo he experimentado ha sido con personas muy influenciadas por puntos de vista inculcados desde el exterior. Quizás es que algunos libros y profesionales de distintos ámbitos son catalizadores de opciones extremas.

    • Pues yo sí lo he vivido, no diré que sea la mayoría de la gente, pero sí creo que hay un buen porcentaje de la gente que da consejos, recomienda, critica… en función de sus “creencias”, sin ninguna apertura de miras hacia otras opciones de crianza (sea cuál sea la opción).

  6. Yo creo que el extremismo en el tema del apego se debe a que es el único ámbito en el cual a una mujer que lo haga todo “bien” se le reconocerán los méritos sin discusión. Una mujer que tiene éxito en el trabajo, por ejemplo, siempre estará sometida a críticas o insultos (llamarla simplemente p*ta, por adoptar una posición de autoridad, por ejemplo). Una mujer que se tenga una vida sexual plena, también. Una mujer que sea ama de cada es una mantenida. Todos los mensajes contradictorios que nos envían hacen que no podamos sentirnos realizadas en nada… excepto en la maternidad. Es el único ambito de la vida en el que todo el mundo está de acuerdo en que somos las Reinas, las Diosas, las Jefas. Por eso tantas se lanzan a ello con tanto ímpetu. ¡Por fin, algo en lo que podemos emplearnos con toda nuestra energía sin ser descalificadas por ello; algo por lo que nos pueden felicitar! Yo creo que ese es el meollo de todo.

    • Pero el problema… es que las “normas” son tan contradictorias, que es imposible hacerlo todo bien, ¿no? Y por otra parte, para mí el problema no es como una escoja vivir su maternidad, sino que en algunos casos, se considere un error que otras mujeres / personas / familias la vivan de otra manera…

      • Bueno, yo creo que eso es fácil de responder: porque la mejor manera de sentirte mejor en algo es compararte con los demás. Si creas un club cerrado y de acceso restringido te sentirás mejor contigo misma y más segura y protegida. Es como cuando yo hace diez años me metía con la gente que no me caía bien diciendo: “bah, y encima le gusta el flamenquito”; como si el tipo de música que yo escuchaba me hiciera superior (yo me sentía superior, honestamente). Mis amigos y yo creamos una división buena música/mala música y devorábamos vivos a los que se atreviesen a escuchar reggetón delante de nosotros, como si fueran biológicamente inferiores (casi). Con la maternidad pasa lo mismo; crean unas normas que determinan lo que es una Buena Madre; eso les hace sentirse bienconsigo mismas, pero lo que realmente les hace sentirse superiores y orgullasas es llamar la atención de todas las que no cumplen esas normas. El tratarse de un tema “más serio” que la música, y que se puede defender con argumentos biologicistas o (¿pseudo?)pedagógicos les da más poder y más relevancia pública, pero la situación es la misma.

        Lo que estoy intentando decir (y ya era hora que alguien se atreviese a decirlo) es que las madres del apego extremo son las hipsters de la maternidad, y actúan en consecuencia.

      • Ja ja ja… me gusta lo de los hipsters de la maternidad!!, aunque creo que también hay radicales en la crianza “como nos criaron nuestros padres y bien que nos fue”…

      • (Yo también fui de las que miraba a los que escuchaban música “normal” por encima del hombro… pero hace tantos años, ¡¡que no se nos llamaba hipsters!!)

      • Muy bueno, “hipsters de la maternidad”. Es cierto que hay quien se cree “mejor” por tener determinados gustos. Hace unos meses me sentí ” menospreciada” porque en un blog personal (no de literatura), se dijo que los que leíamos a Stephen King “éramos lectores sí, pero a otro nivel”. No quise entrar en polémicas, pero igual que leo a King, leo otras cosas y no me creo mejor (ni peor) que otros por ello.
        Esto me recuerda a los que yo llamo “ultracultos”: gente que no habla inglés, se va una semana a Nueva York y saca entradas para un musical y vienen hablando maravillas. “Pero si no te has enterao de nada”. Yo hablo inglés con un nivel medio y fui a ver “Cats” y lo único que puedo decir es que me pasé dos horas viendo gatos corretear por el escenario haciendo gorgoritos…..

      • Stephen King mola!!, y la mayoría de los que lo desprecian, no han siquiera intentado leerlo…

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