familia monoparental y adopción

Archivo para mayo, 2014

Y aún así, me levanto

Ayer murió la poeta y activista afroamericana Maya Angelou. También bailarina, actriz y la primera directora de cine negra de Estados Unidos.  La autora de este poema:

 

Tú puedes escribirme en la historia

con tus amargas, torcidas mentiras,

puedes arrojarme al fango

y aún así, como el polvo… yo me levanto.

 

¿Mi descaro te molesta?

¿Por qué estás ahí quieto, apesadumbrado?

Porque camino

como si fuera dueña de pozos petroleros,

bombeando en la sala de mi casa.

Como lunas y como soles,

con la certeza de las mareas,

como las esperanzas brincando alto.

Así, yo me levanto.

 

¿Me quieres ver destrozada?

Con la cabeza agachada y los ojos bajos,

los hombros caídos como lágrimas,

debilitados por mi llanto desconsolado.

¿Mi arrogancia te ofende?

No te tomes tan a pecho

que yo ría como si tuviera minas de oro,

excavándose en el mismo patio de mi casa.

Puedes dispararme con tus palabras,

puedes herirme con tus ojos,

puedes matarme con tu odio,

y aún así, como el aire, yo me levanto.

 

¿Mi sensualidad te molesta?

¿Surge como una sorpresa

que yo baile como si tuviera diamantes

ahí, donde se encuentran mis muslos?

De las barracas de la vergüenza de la historia,

yo me levanto.

 

Desde el pasado enraizado en dolor,

yo me levanto.

 

Soy un océano negro, amplio e inquieto,

manando,

me extiendo, sobre la marea,

dejando atrás noches de temor, de terror.

 

Me levanto,

a un amanecer maravillosamente claro,

me levanto,

brindado los regalos, legados por mis ancestros.

 

Yo soy el sueño y la esperanza del esclavo.

Me levanto.

Me levanto.

Me levanto.

 

(Traducción impunemente robada de este blog)

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¿Piensan las madres biológicas en las madres adoptivas?

Muchas madres adoptivas pensamos a menudo en las madres biológicas de nuestros hijos. Tanto si tenemos la suerte de tener información sobre ellas como, sobretodo, si no la tenemos. ¿Cómo serán? ¿Pensarán en sus hijos? ¿Se arrepentirán de su decisión?

Hasta que A., un adoptado adulto que me suele hacer replantear muchas cosas, no me hizo reflexionar al respecto, no había pensado en que las madres biológicas también deben pensar en nosotras, sus homólogas, que dice S. Sí en sus hijos, por supuesto, en nuestros hijos, los que compartimos, pero también en nosotras.

¿Qué piensan las madres biológicas de las madres adoptivas cuando piensan en nosotras? ¿Cómo nos imaginan? ¿Como un dechado de virtudes, mujeres generosas por criar a los hijos de otras, o como monstruos que les robaron el derecho a ver crecer a sus hijos? ¿Tienen una idea estereotipada, como muchos padres adoptivos lo tenemos de las madres biológicas? ¿Creen que somos madres tan legítimas como las que han parido a sus hijos?

¿Cómo se sentirían las madres biológicas que quizás renunciaron a sus hijos porque les pareció estigmatizante que se criaran como hijos de madre soltera, si supieran que sus hijos crecen en hogares monoparentales, con una madre sola o un padre solo? ¿O que los cría una pareja gay? ¿Se sentirían mal si le dijeran que sus hijos han ido a parar a una familia que no es creyente, en el caso de que ellas lo sean? ¿Que no están bautizados ni harán la comunión? ¿Les gustaría saber que les dan una educación, unos valores… muy distintos a los que ellas les habrían dado?

¿Qué les parece que crezcan en otro país? ¿Que hayan olvidado su lengua, que coman alimentos de sabores distintos? ¿Que se críen en una casa donde nadie más tiene su color de piel?

¿Les gustaría conocernos? ¿Vernos por un agujerito? ¿Qué nos dirían? ¿Qué nos preguntarían? ¿Qué nos reprocharían?

(La foto representa el encuentro en Georgia entre una madre adoptiva y una madre biológica narrado en este blog).

¿Sois novios?

La mejor amiga de A. es X., una niña.

-¿Sois novios?

Le pregunta la gente, a veces, directamente lo afirman… a pesar de que a ellos les molesta y suelen contestar que no, que son amigos. Y se vuelven a su juego imparable, a ser piratas o vampiros, o zombies saliendo de un centro comercial…

Cuando un niño y una niña son amigos, siempre surge la cuestión, el apunte, el interrogante de si son novios. Algo que no sucede ¡jamás! cuando son amigos dos niños, o dos niñas, por íntimos que sean…

(Aunque yo, cuando es B. quien interpela a su hermano en este sentido, suelo preguntarle si él es el novio de su mejor amigo del momento…)

Por no hablar de las madres (igual hay padres que lo hacen, pero yo siempre lo he visto en mujeres) que hablan de “su nuera” o “su yerno”, o se dirigen una a otra llamándose “consuegra”…

A los 6 años que tienen A. y X., son demasiado jóvenes para darle intención “sentimental” (o “sexual”) a sus comportamientos… me preocupa, y me molesta, esta obsesión de los adultos en poner a los niños en roles de pareja cuando no están en su manera de vivir y ver las cosas.

Una cosa es que los niños jueguen a ser novios, como juegan a ejercer otros roles adultos…

(Recuerdo que en 1º de primaria escenificamos una boda en mi clase. Yo era una de las novias, la otra, L., y los novios eran F. y O.; un compañero hacía de cura – boda civil era implanteable entonces – y el resto de la clase se repartieron los papeles de los familiares… No he sabido nada más de L., pero curiosamente, tanto F. como O., los dos novios del juego, son gays).

…y otra esa presión externa, que además, se da siempre y sólo en el caso de amigos de distinto sexo.

¿Qué les estamos transmitiendo?, además de la invisibilidad de las parejas homosexuales, de la soltería… ¿Que una amistad entre un hombre y una mujer tiene que terminar inevitablemente en una relación de pareja? ¿Que un hombre y una mujer no pueden ser amigos?

Las hijas del Yang-Tse

Hace unas semanas, la casualidad hizo caer en mis manos el libro “Las hijas del Yang-Tse”, de Xinran Xue, una periodista china que se ha dedicado a recopilar historias de madres chinas que han renunciado (en algunos casos dándolas en adopción, en otras abandonándolas, en otras incluso matándolas) a sus hijas, en un contexto en el que tener una hija (sobretodo si es el primer hijo de la familia) es una desgracia y en el que hay una ley que no permite que la mayoría de las familias tengan un segundo hijo.

Es un libro muy duro, pero a la vez, muy tranquilizador. Ver que estas madres que abandonan, incluso matan… a sus hijas, no son monstruos; que sufren, que dudan, se duelen, añoran, tienen remordimientos, que las recuerdan toda la vida… que las quieren.

Es verdad que todos los casos son parecidos, y todos positivos (en el sentido de que no hay ninguna madre que muestre indiferencia o rechazo hacia los niños que perdió), pero la dimensión humana que les da me parece imprescindible para entender muchas cosas.

La tradición del infanticidio femenino, la exigencia de que el primer hijo sea varón, la política del hijo único… son realidades de China específicamente (aunque el infanticidio femenino se da también en otros lugares, como India o Nepal). Pero el verse forzadas por circunstancias ajenas a su voluntad a desprenderse de los hijos (las hijas), creo que es extrapolable a las situaciones que han vivido las madres de muchos de nuestros hijos, en otros países. Que han renunciado a ellos no desde el desamor, el desinterés, el maltrato, la retirada de la custodia… sino desde el imperativo social.

Ética y reproducción asistida

Hoy se publicar en La Contra de la Vanguardia una entrevista con Guido Pennings, experto en bioética, doctro en Ciencias Morales, que acaba de participar en la jornada “30 años de Técnicas de reproducción asistida” y debate sobre la ética aplicable a este asunto.

Me ha parecido muy interesante, algunas cosas las comparto y otras no: por ejemplo, todo lo referente al anonimato, al derecho a no contar a un niño que es hijo de donantes… es curioso, porque hay leyes que regulan la obligación de decir a un niño que es adoptado… ¿qué diferencia hay con la revelación de los orígenes en reproducción asistida? ¿De verdad protegemos mejor a los hijos ocultando(les) la verdad… que revelándola y enseñándoles a defenderla?

"Toda Europa viene a España a buscar óvulos"

Algunos extractos de la entrevista:

– Si dos lesbianas deciden tener hijos, ¿estos serán felices? Según todos los estudios, estos niños funcionan perfectamente bien, y por eso creo que la reproducción asistida transfronteriza (si no lo aprueban en un país, te vas a otro), es algo positivo.

– Hay muchas personas, cada vez más, que no acuden a los centros de fertilización, sino a internet: escogen a sus propio donante en casa. Es muy sencillo, los instrumentos que se necesitan están en cualquier cocina. La gente encuentra maneras de conseguir lo que quiere, y esto va a más.

– (En el anonimato) la elección debería ser de los padres. Pero es una cuestión compleja porque también intervienen el resto de la familia y la sociedad, y si ese niño es rechazado, no será bueno para él. La idea del bastardo no ha desaparecido, aún creemos que un hijo debería estar relacionado con su madre y su padre, y que todo lo demás es como mucho una segunda opción. Creo que una mujer tiene el derecho a escoger un donante anónimo y no contárselo a su hijo. De hecho, hay millones de niños que no son de su padre y no lo saben ni el hijo ni el padre.

– Creemos que todos deberían tener hijos y así se lo transmitimos a los jóvenes. A mí me cuesta entenderlo y me pregunto si es una elección libre.

El pasado

A veces el pasado toma tu FB por asalto… en forma de mensaje de un ex en la carpeta de “otros”, diciéndote que se va a casar y que es feliz a pesar de que le rompieras el corazón (aunque el hecho de que necesite decírtelo te hace dudar de que le vaya tan bien)… en forma de foto en la que te reconoces tan poco en tus 15 años de entonces como en los 40 de ahora… en forma de antiguo compañero de la facultad, que te envía una petición de amistad como un mensaje en una botella… en forma de muerte, sorpresiva e inesperada, distante como un eco…

Vamos acumulando muertos.

De repente, no han pasado 20 años y regresan todas las cosas que quedaron por decir, los besos que no diste, o diste a destiempo, o sin ganas; la ingenuidad de entonces, el aburrimiento, y el convencimiento de que, por muy mierda que fuera todo, mejoraría, porque no podía hacer otra cosa que mejorar. Los sábados por la noche y los sueños que se quedaron en el camino.

Lo que creíamos que seríamos. Y lo que somos.

Tan distinto.

Y luego vuelves, claro. Porque como dijo alguien, el pasado puede ser un buen lugar para ir de visita, pero nunca para quedarte a vivir en él.

Adoptados, por el ojo de la cerradura

Ayer se emitió en TV3 el documental “Adopcions, 18 anys després” (está en catalán. Prometo colgarlo otra vez si consigo encontrarlo subtitulado al castellano).

http://www.tv3.cat/3alacarta/#/videos/5073958

Hoy se ha estado comentando en foros de adopción. Ha gustado mucho a los adoptados adultos, y ha habido reacciones encontradas en los padres adoptivos. Algunos lo encuentran excesivamente negativo, aunque no es mi caso: me han parecido jóvenes sanos, inteligentes, que reflexionan… que se están reconciliando con su historia, y que quieren a sus padres.

¿Qué esperamos que nos digan? ¿Que no han sufrido nunca? ¿Que no se hacen ninguna pregunta? ¿Que no les duele la parte dura, o desconocida, de su historia? ¿Que no piensan jamás en su familia biológica?

¿No es esto un poco ingenuo?

Yo creo que todas las personas que han tenido vivencias duras se sienten mal por ellas a veces. Otra cosa es que estas vivencias determinen, condicionen, sean el centro de su vida… pero a mí me resulta difícil creer que alguien haya tenido estas vivencias, las que sean (como mínimo: el abandono, la pérdida de sus referentes, las personas que les rodeaban, el idioma, etc.) y nunca se pare a pensar sobre ello…

Otra cosa es que no lo cuenten, no lo hablen. Y sobretodo, que no lo hablen con nosotros, nuestros padres… especialmente si los padres les transmitimos que “lo normal” es no sentirse mal por su historia de adopción (y la parte previa)…

Para mí ha sido como mirar a mis hijos, algo más crecidos, por el ojo de la cerradura… creo que es lo que todos los adoptados, incluso los que aparentemente no tienen ningún problema, nunca nos dirán a los padres adoptivos, por miedo a dañarnos…

Quiero compartir también la opinión/ resumen de A., madre adoptiva de una niña de 6 años y un niño de 3, que podría hacer mío de principio a fin.

¿Me ha gustado? No lo sé, la verdad… Creo que de la manera que el programa está enfocado no es para gustar o no gustar… es, simplemente, lo que hay.

¿Qué se centra en lo negativo de la adopción? No estoy de acuerdo tampoco con eso. Creo que se centra en lo negativo de ser adoptado. ¿Y qué es lo negativo? Pues lo único que yo veo negativo en las historias de esos chicos es lo que han pasado antes de ser adoptados.

Para los que no lo hayáis visto, un par de ejemplos: chica adoptada en Chile, hija de su abuelo, porque violó a su madre. Niño abandonado en un basurero, adoptado con 7 años, sufriendo maltrato en el orfanato desde que entra. Niña que encuentra papeles de adopción por casa, lee que había sido maltratada a saco y ahora mismo tiene fobia a que alguien la toque…

Y yo los escucho y les veo contar su historia, prácticamente como si te contaran que fueron a comprar ayer el pan, y pienso: ¿cómo coño se puede superar eso en la vida? Por más que ahora tengas unos padres adoptivos que te adoran, que hayan hecho lo posible y lo imposible para ayudarte, que te hayan dado un “futuro”, una estabilidad… ¿quién es capaz de superar eso? Yo no me creo posible… Supongo que aprendes a convivir, pero eso debe estar ahí siempre, hagas lo que hagas, vivas como vivas.

Me ha gustado, mucho, la aceptación de la situación de algunos… de la mayoría, me atrevo a decir. Me quedo con un par de cosas: la chica que dice que no cambiaría el color de su piel, ni el de su pelo, que está orgullosa de su historia. Y también de la que aconseja a otra que explica que está siempre con un vacío constante y le dice: puede que estés llevando al límite los problemas de la adopción. Y lo tienes que aceptar.

Me encanta la pizarra final, en la que aparece en el centro ADOPCIONES y cada uno de ellos va y pone lo que significa para ellos: OPORTUNIDAD, AMOR, PREGUNTAS, FAMILIA, TRISTEZA, MIEDOS, PERSONALIDAD…

Repito. No me he sentido mal viendo el programa. No me he sentido cuestionada como madre adoptiva… Me he sentido VALORADA, QUERIDA.

Y me he apuntado algunas cosas, como que tengo que aprender a no estar tan encima. Que les debo dejar llorar solos, porque a veces se necesita poder llorar en soledad, pero dejándoles claro que yo voy a estar ahí cuando lo necesiten. Siempre que lo necesiten.

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