familia monoparental y adopción

Me gusta leer las opiniones, reflexiones, vivencias… de los adoptados adultos. Aunque sé que cada persona es un mundo y que los adoptados no tienen una única voz, me parecen una ventanita a la que asomarse a lo que mis hijos tal vez piensen (ahora o en el futuro) y no puedan o no sepan decir(me). Unos días atrás encontré este artículo y me ha parecido tan interesante que decidí hacer una traducción casera para compartirla aquí:  

 

Me cuesta creer que importo. A cualquiera.

Y no puedo evitar preguntarme si es en gran parte debido a mi experiencia como adoptada.

¿Es por qué las relaciones que se suponía que eran las más importantes en mi vida fueron cortadas y tratadas como si fueran (son) desechables, reemplazables, insignificantes? ¿Es porque fui tratada como un bien transferible – que podía quitársele a alguien para darlo a otro sin ninguna consecuencia notable? (Se suponía que no debía mirar atrás. Se suponía que debía sentirme tan agradecida de tener una familia que perder la mía se consideraba un acontecimiento negligible, con muy pocas consecuencias en mi vida o en mi identidad).

¿No ha sido esta la premisa básica subyacente tras la adopción durante décadas?

No necesitaba a mi madre original. Sólo necesitaba una madre. No necesitaba a mi familia biológica. Sólo necesitaba una familia. Los padres adoptivos no necesitan un hijo biológico, solo quieren un niño.

Es un concepto anómalo y difícil de comprender para mí que la gente no es reemplazable, porque las relaciones más básicas, más nucleares, en mi vida, fueron tratadas como si fuera reemplazables – y yo fui tratada como si yo fuera transferible.

La adopción se construye sobre la presunción de que las familias son intercambiables o reemplazables, que los padres y niños son intercambiables, y que, en última instancia, la familia no tiene nada que ver con la carne y la sangre, con el ADN y la biología, se trata sólo de proximidad, relación, y cantidad de tiempo juntos.

Es una idea extraña – que la familia es intercambiable y que el ADN no cuenta – si te paras a pensar sobre ello. Y aún así, ¿cuántas veces los adoptados proclamamos “no necesito encontrar mi familia biológica” (fue mi mantra durante más de la mitad de mi vida), y luego, un suspiro de alivio y una palmadita en la espalda como si hubiéramos hecho la elección “correcta”?

Este desprecio y rechazo hacia nuestras familias biológicas es perjudicial de maneras muy obvias e insidiosas. Trata a nuestros padres originales como si fueran invisibles y desechables, a la vez que enseña a los adoptados a rechazar una parte fundamental e inextrincable de quiénes somos (literalmente no seríamos quién somos hoy en día sin nuestros padres originales).

Cuando creces oyendo que tu conexión con tu primera madre (y padre) en última instancia significa muy poco, aprendes a extrapolar esta premisa al resto de relaciones. Aprendes que no hay ninguna conexión que importe realmente.

Pierdes una conexión. ¿Y qué? Puedes reemplazarla por otra.

Si el vincula con la propia carne y sangre no importa realmente, ¿cuánto más pequeño es un vínculo, un compromiso, basado en la amistad o el matrimonio?

Ser adoptada y crecer con la narrativa y perspectiva dominantes en la adopción me ha enseñado que las relaciones y las personas son desechables y reemplazables. Si mi propia madre biológica, mi padre, mi familia extensa al completo, eran reemplazables, ¿cómo no iba a internalizar que toda la gente lo es – y sobretodo, yo?

Por supuesto, no digo que todos los adoptados se sientan así. (Siempre tengo que aclarar que no me refiero a “todos” para no ofender a alguien).

Pero sé que en mi caso (y estoy bastante convencida de que no solo el mío), creer que las relaciones duraran y creer que no soy de alguna manera reemplazable o desechable son conceptos bastante difíciles de entender.

Y lo malo es que esto funciona casi como una profecía auto-cumplida. Si tú crees que realmente no importas y que tu papel en una relación es desechable, entonces actúas de manera que tus relaciones y amistades no duren, lo que usas para confirmar que ciertamente, las relaciones no duran y en última instancia, tú no importas. Un círculo vicioso.

Además, todo esto sucede por debajo del radar – en el nivel subconsciente. Más allá de la conciencia. Obviamente, nadie se sentó conmigo para contármelo explícitamente. Y por supuesto, nadie se pararía a contarle esto a un adoptado.

Pero no hace falta que nadie nos lo diga. Los adoptados somos inteligentes y sensibles e hiperconscientes de la emoción y las expectativas. Nos quedamos con todo lo que no se habla. Y lo convertimos en parte de lo que somos. No es una elección, es supervivencia, en última instancia, para poder ser amados – porque, como vengo diciendo, nos damos cuenta de muy pequeños que las conexiones son precarias, arbitrarias y pueden ser cortadas en cualquier momento porque ninguna conexión dura – ni siquiera la de la sangre. Así que aprendemos a mantener el barco estable y mantener el statu quo, no sea que perdamos todo y todos los que importan.

Incluso aunque nadie nos diga descaradamente que nuestras familias originales no importan, nos lo habéis dicho de otras muchas maneras.

Nos decís que nuestras familias biológicas no importan cuando le restáis importancia a nuestra pena y dolor. Nos enseñáis que nuestras conexiones con nuestras madres y padres originales no importan cuando usáis las voces de algunos adoptados para silenciar las otras. Cuando nos presionáis para que cambiemos las narrativas para encajar en vuestras expectativas, vuestros deseos, vuestras asunciones, nos enseñáis que no deseáis verdaderamente reconocer el significado de nuestras primeras familias.

Nos enseñáis que todo lo que importa es que abandonemos cualquier conexión emocional, biológica, psicológica, social o cultural con nuestras familias originales a favor de honrar nuestras familias adoptivas como más dignas – porque esto es lo correcto. Nos enseñáis que hay una jerarquía que debemos acatar – porque es lo correcto. Nos enseñáis que hay una jerarquía que debemos acatar, en la que nuestros orígenes biológicos caen al fondo, si es que siquiera están incluidos. Con todo esto, nos mostráis que nunca hemos necesitado a las madres que nos cobijaron en su propio cuerpo, que nos dieron la vida. Nos mostráis que no deberíamos sentir nada por los padres que desearon conocernos pero nunca tuvieron una oportunidad.

Nos decís que nunca necesitamos a nuestras primeras familias, y que perderlas no tiene consecuencias. Nos decís que en última instancia, nuestros trayectos son sobre lo que quieren otras personas. Y que todo lo que importa sois vosotros, vuestra felicidad, vuestra verdad y vuestros sueños.

Al final, nos enseñáis, en última instancia, que como adoptados no contamos, al percibir la adopción como algo en lo que lo que importa es el fin.

Y por tanto, nuestras conexiones deben ser percibidas como flexibles y suficientemente maleables para soportar esta narrativa particular.

Así que gracias, Adopción, por enseñarme que la familia se puede intercambiar y reemplazar sin consecuencias. He tenido que pasar mi vida adulta tratando de desaprender esta lección y sus implicaciones, porque me he dado cuenta de que te equivocabas. Me he dado cuenta de que las conexiones basadas en la sangre tienen una importancia absoluta y que cuando se cortan, hay consecuencias psicológicas y sociales serias. Adopción, quizás tenías buenas intenciones, pero el camino del infierno está empedrado de ellas.

Afortunadamente, podemos repavimentar esta carretera… o quizás, construir otra todos juntos…

Es casi un milagro que haya estado con el mismo hombre 11 años. (Puede que no parezca mucho, pero antes de mi marido, mis relaciones – si se las podía llamar así – duraban como un mes, las más largas). Y desde que tuvimos a nuestros hijos (aún muy pequeños – así que tenemos mucho camino por delante), he empezado a darme cuenta de que las madres no son reemplazables, los niños no son transferibles – o no lo son sin consecuencias profundas, irrevocables. Y cuando lo planteas así, ¿no suena ridículo que durante tanto tiempo se haya asumido que la adopción no tiene consecuencias psicosociales negativas a largo plazo para todas las partes implicadas?

 

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Comentarios en: "No necesitaba a mi madre biológica: sólo necesitaba una madre" (32)

  1. Efectivamente… la sociedad en general es así. Mi hija desde muy temprano ha manifestado su dolor, su vacío por la madre biológica. Incluso mucho ants de lo que yo esperaba. Intento acompañarla en este camino. Pero si lo comento con otros adultos, la respuesta más habitual es: “¿a qué edad la adoptaste?” (era pequeña, no llegaba al año) “y quieres decir que la puede echar a faltar?” “yo creo que quiere manipularte”… Las 2 primeras, incluso médicos que se plantean si es normal que duerma o no conmigo o si puede tener TDAH… :-(((

    • Yo creo que una de las primeras tareas de las familias adoptivas es impermeabilizarnos respecto a estos comentarios y conceptos, escuchar a nuestros hijos, escucharnos a nosotros mismos… si no, es para volverse locos…

      • Sin duda. Pero duele mucho que lo que sienten nuestros hijos (y nosotros con ellos) sea minimizado de esta manera… y que su malestar emocional sea desechado como la causa de otras cosas que, éstas sí, le importan a los demás (que esté quieto…). Pero sí, hay que impermeabilizarse y buscar y buscar…

      • Yo siempre digo que nos gustan (como sociedad) los niños compresa: que no se mueven, no se notan y no traspasan. Recuerdo cómo me sorprendió (y cómo agradecí) en mi estancia en Marruecos, que la gente, todo el mundo, entendiera que un niño es un niño y se mueve, pregunta, toca, no se está quieto… nadie espera lo contrario, a nadie le sorprende (ni molesta) que lo haga…

  2. Te agradezco la traducción. Es duro lo que piensa y siente esta mujer.

    • Creo que nos puede servir para, al menos, no minimizar su dolor si lo sufren, si lo detectamos, y para cuidar este discurso en el que las primeras familias pueden parecer tan desechables, tan fácilmente sustituibles…

  3. Intenso el texto. Vivimos en una sociedad que minimiza el sufrimiento de otros, en muchos casos porque no sabe qué hacer con él. Porque aceptar el daño, la co-responsabilidad sobre ciertos hechos supone asumir muchas cosas en nosotros mismos. Y eso duele y nos exige. Me ha parecido muy interesante. Me resulta curioso que es el segundo texto sobre adoptados adultos en el que refieren cómo el ser padres/madres les ha hecho reconciliarse o reparar cierta parte de su historia personal que había quedado dañada o detenida en el tiempo. Yo me quedo con que ella, en su proceso de toma de consciencia es ahora capaz de hablar de eso, de compartirlo y eso es muy sanador frente a heridas que siempre dejan huella.

    • Tiens razón. vivimos en una sociedad, en una época, en un lugar, en el que el dolor, el duelo, el tiempo para hacer este duelo… tienen muy poco espacio. En general. Donde cuando alguien pierde a una persona querida se le pide que pase página, siga adelante… al cabo de poquísimo tiempo. Donde no nos gusta escuchar que las cosas no van bien, o que nos sentimos tristes… donde nos gusta tener soluciones rápidas, pastillitas, para cualquier problema…. Tanto más en el caso de la adopción, que decía Nancy Verrier que es la única pérdida que no se reconoce como tal, que queda enmascarada por la supuesta ganancia de conseguir otra familia…

      Supongo que para personas que no han conocido a su madre biológica, serlo puede permitirles ponerse en ese mismo lugar, imaginar (acertada o equivocadamente) sus emociones….

  4. Impresionantes palabras. Hay tanto por aprender…

  5. Habla desde un dolor y principalmente desde una rabia infinita. Imagino por el contexto que fue adoptada hace muchos años, donde el concepto de adopción iba ligado al agradecimiento del hijo hacia los padres que te habían dado una vida mejor. Creo y espero que esto lo tengamos superado, si no todos, la mayoría de padres que decidimos adoptar. A mi hija le agradezco siempre que haya llegado a mi vida y me haya dado lo más grande, no tendré vida suficiente para devolvérselo. Y jamás se me ocurriría desprestigiar o quitar importancia a la madre que la tuvo en su vientre o a sus sentimientos hacia ella. No me siento nada identificada con este artículo y espero que mi hija cuando sea mayor tampoco.

    • Yo creo que probablemente en su época había familias que no se planteaban la adopción desde la óptica del agradecimiento (no sé si fue el caso de la autora) y estoy segura de que ahora las hay que sí lo hacen… no creo que estemos tan lejos, quizás no de la idea del adoptado “agradecido”, pero sí de la idea de minimizar el dolor, la pérdida. Yo tampoco espero estar en esta situación, pero serán mis hijos los que tendrán que decirlo… En cualquier caso, escucharla me ayuda a comprender cosas, a pensar, a aprender….

  6. Que enriquecedor este testimonio, muchas gracias por traducirlo. Nosotros nos dimos cuenta a los pocos meses de adoptar a nuestro hijo que le dábamos a su estancia en el orfanato un tono positivo, hasta que pensamos que no era correcto este enfoque pues no le ofrecíamos un espacio en el que pudiera entrar la tristeza, la pena o todo lo negativo que hubiera podido sentir allí. Ahora somos más conscientes de eso y la voz de esta mujer me lo demuestra.

    • Supongo que es fácil caer en dos maneras de tratarlo igualmente peligrosas: o embellecer este pasado – orfanato, primera familia – sin dejar espacio al dolor, o afearlo, pintarlo negativo, sin dejar espacio al amor… En cualquier caso, entiendo que el error más grande es ningunearlo, hacer ver que no ha existido o no ha tenido importancia…

  7. No sabemos lo que le pasó a esta mujer, pero quizás, desde esa rabia, se olvida de que fue abandonada por su familia biológica. Ya digo que no sabemos la situación exacta, pero lo que no debió suceder fue el abandono, pero una vez sucedido ese abandono, lo siguiente es buscar una alternativa.
    Una psicóloga nos dijo una vez que la adopción es una alternativa para los niños que no pueden vivir con su familia biológica, que no deja de ser algo “mala” pero que es la menos “mala”.
    Hay mucho resentimiento en las declaraciones de esta mujer, que son totalmente lícitas y respetables, pero quizá también se ve un poco una idealización de lo biológico. Y no siempre, según mi punto de vista familia es igual a genética y biología, ser madre también hay que ganárselo día a día, no sólo es parir. Evidentemente, claro que hay consecuencias muy importantes y negativas de ese abandono. y seguramente de la posterior adopción al retirarlos de sus raíces, de su país etc…, lo vemos a diario en nuestros hijos, consecuencias muchas e importantes, a nivel cognitivo, emocional, relaciones sociales etc…, pero también veo en muchos adoptados adultos, la necesidad de negación de una realidad que pasó y que no puede cambiar ya, y de una idealización de una familia que quizá no es la que se imaginan.

    Elena

    • Yo también leo mucha rabia y la creencia de que la familia biológica “no tuvo la oportunidad”. Creo que los motivos reales del abandono sólo los conoce la madre biológica y aunque en algunos casos puede ser por “obligación” (ley de único hijo, pobreza extrema, deshonra por ser soltera) en otros se trata simplemente de un hijo no deseado. El abandono sea cual sea el motivo es duro de asumir para cualquiera, pero a veces existen “agravantes” del dolor; por ejemplo que otros hermanos no fueran dados en adopción. Yo creo que le doy cancha a mis hijas para que expresen lo que sienten y pregunten cuanto quieran, pero de momento no he notado que se sientan especialmente desgraciadas o tristes. Veremos que nos depara el futuro e intentaremos gestionarlo lo mejor posible. Sólo espero que no se sientan como la que ha escrito esto.

      • Hay una tercera posibilidad: la de los niños que fueron arrancados de sus padres, a través de presiones más o menos grandes…. Desde los niños robados a los niños cuyos padres fueron convencidos de que vivirían mejor, o aquellos a los que pareció que darlos en adopción representaría una oportunidad para sus otros hijos…

    • Al hilo de lo que dices, la adopción es más que una alternativa es un Derecho del niño que ha sido abandonado o mal tratado a tener una familia. Y corresponde a los estados cuidar (aunque suene utópico como muchos de los derechos de la persona) de estos niños yproporcinarles una familia.

    • Yo no leo idealización de la familia biológica, leo simplemente la necesidad de conocer, de que se respete, la importancia de esta familia, de esta relación, que, por lo que parece en su caso (y creo que no es único) ella considera invisibilizada…

  8. Disculpa por el off-topic, pero hoy he visto “Belle” de Amma Asanti y me he acordado de tu blog varias veces a lo largo de la película, por eso me he venido corriendo a recomendártela. He visto que en España no tiene visos de estrenarse pero a lo mejor puedes hacer un “apaño” en internet 😉

    Aquí te dejo una crítica: http://www.themarysue.com/belle-review/

  9. uff qué duro todo lo que siente esta mujer, pero está muy bien expresado… yo como adoptada no pienso igual, pero sí que es cierto que por supervivencia tengo en mi cabeza una estructura que me dice que todos y cualquiera de los que me rodean pueden desaparecer en cualquier momento, incluida yo misma, y que la vida seguirá su curso y los que queden, yo o ellos, deberemos aprender a SOBREVIVIR y SONREÍR otra vez cuando esa persona o personas desaparezcan, y que aparecerán otras… pero esto funciona también para las parejas, para las grandes amigas, hay amigas en mi vida sin las que creo que ya no podría sobrevivir, pero aún y así pienso que si un día alguna desaparece por las circunstancias que sean, seguiré -qué remedio- pero no la sustituiré por otra, sino que crearé otros lazos, otros, no los mismos… cada persona y su adn no tienen sustituto… y una madre menos que ningún otro… yo he perdido hace tres años a mi madre adoptiva -mi padre adoptivo le perdí con 7 años- así que también sé lo que es una pérdida de una madre, porque para mí ella era mi madre y ni cien madres biológicas podrían sustituirla… es decir, nadie jamás de los jamases conseguirá quererme como me ha querido mi madre adoptiva, que me tuvo desde que tuve dos días de vida… no me llevó en su vientre, y qué, me quiso tanto o más… mi madre biológica es alguien que quisiera conocer porque quiero conocer mis orígenes, mi genética, mi origen… pero ella en sí misma no me interesa tanto… me interesa el porqué y el cómo, pero no su vida presente… ni tengo ninguna necesidad de conocer a otros miembros de mi familia bio, porque ya tengo a mi familia y no quiero más familias… la familia es algo que te une, que te protege pero también es en cierto modo una obligación, y ya tengo una gracias… y bueno, ahora que tengo hijos pues sí, eso es irremplazable, insustituible, y nadie nunca será para ellos lo que yo soy, pero desgraciadamente a veces pienso ‘y si me pasara algo?’, me recordarían??? cuánto tiempo? porque yo perdí a mi padre adoptivo con 7 años y apenas tengo imágenes suyas… en fin que sí, que mi cabeza siempre está preparada para las ‘pérdidas’ pero no creo que sea por ser adoptada, creo que es simplemente por estar viva y porque la vida tiene unos vaivenes que te dejan tiesa… sin más…

    • Efectivamente, esto te la da la vida, pero hay vidas que predisponen más a creer en la transitoriedad de los vínculos y otras que lo hacen menos… los hijos de padres separados, por ejemplo, somos más proclives a dudar de que el amor pueda durar que los que tienen padres que siguen juntos (y bien avenidos, claro)…

  10. Gracias por tus palabras Manuela!! Arrojan mucha luz y esperanza a las que decidimos ser madres por adopción. Me he emocionado mucho con tus palabras. Espero saber trasmitirle ese amor a mi hija como lo hizo tu madre contigo.

  11. Me ha parecido muy interesante el punto de vista de esta adoptada, y es que mi hija, de cuando en cuando tiene un bajón, porque, aunque no se acuerda, conoce de fotos a su madre biológica y siente su ausencia. El último día, el día de la Madre estuvo especialmente esquiva y borde.
    Por la noche me contó que le hubiera gustado estar con las dos madres, pero claro a su mamá de Etiopía no sabía si la quería porque como no se acordaba de ella, se ponía muy triste, y que si íbamos a conocerla, como iba a hablar con ella si no la entendería, si quedamos en su casa esos días y otra serie de dudas y tristezas que la tenían sumida en un mar de pena.
    Y en casa nunca hemos tenido ningun problema en hablar de su familia biológica, tenemos fotos, cartas, vídeos y toda la información que se pueda tener; es un tema del que hablamos siempre que ella quiere, está feliz con su vida, su familia de aquí, sus amigos, su colegio….. y aun así le duele.

    • Del día de la Madre voy a escribir mañana seguramente… nosotros no lo celebramos, y no se me había ocurrido pensar que puede ser un día díficil para los niños adoptados (sí para los acogidos o los que no tienen madre…)

      Yo creo que hablar no lo hace menos doloroso, pero sí permite que el dolor salga, que no se enquiste.

    • Hola Chiqui… A pedido de mi hijo en nuestro último viaje al país de origen, por nuestra segunda adopción, aprovechamos en visitar la casa hogar donde estuvo sus primeros meses y me dijo que quería conocer a su madre biológica, que a su corta edad (8 años) confundió con la cuidadora , al ver que no estaba en lo correcto.. me pidió que la buscara y que si no la encontraba por lo menos consiguiera una foto de ella… y me matizo -!es por curiosidad!, solo para saber cómo es ella.
      Ahora estoy en campaña de búsqueda, y él los sabe.. me pregunta de vez en cuando, que noticias tengo… le respondo que esto puede durar tiempo… y me abraza con mucha ternura cuando hablamos de ella…
      Después de reflexionar mucho sobre mis sentimientos hacia ellas creo que es de comunión .. lo cual he escrito en mi bitacora http://hijosdelperu.wordpress.com/bitacora-de-una-madre-adoptiva-2/

  12. Dejo la opinión de una adoptada adulta, lectora (y comentadora habitual) del blog, que ha dejado en Facebook:

    Carga un poquitín demasiado las tintas en un punto, pero es un planteo muy interesante, que comparto en gran parte. En lo que no coincido es en ese enfoque absolutista: “la adopción hace esto”, cuando en realidad es la manera en que se asume el tema en la sociedad. Es la actitud la que hay que cambiar, no la institución “adopción”, que tiene todo de positivo. Me parece que una vía para el cambio vendrá de las adopciones de parejas homosexuales, pues entonces esa familia por adopción ya no será una imitación de la familia biológica que no pudo ser, sino una familia “otra”, diferente, con otra dinámica pero el mismo amor. Quizás a partir dd allí surja otra manera de ver la adopción tbién entre heterosexuales. No sé. Es mi opinión.

  13. qué bien mAyo! me alegro que te ayude de algún modo!!! yo creo que la adopción es un gran invento tanto para el adoptado -que sino se quedaría en una institución y quizá sin abrazos sin besos sin amor, imagínate…- y para el adoptante que igualmente quiere un hijo y por circunstancias de la vida no lo puede tener, y que es un acto de amor por ambos bandos, no de caridad sino de amor, como lo es embarazarse y parir… y nunca he pensado que me quisieran menos por ser adoptada, vaya que más amor que mi madre adoptiva imposible!!! siempre ha sido y será mi madre, punto, sin adjetivos. Pero claro, vienes de otro lado, tu origen es otro, y es natural la curiosidad y la necesidad de saber más, es humana diría yo… gracias a dios que como tú dices todas estas cosas hoy en día se hablan, se aceptan, se conversan, y no son tabú como antes, en esto hemos evolucionado mucho!!! será lindo si un día os plantáis en Etiopía no? seguro que sí, aunque a lo mejor tiene que crecer más primero… no sé, eso ya a vuestro criterio…

  14. Hola Manuela:
    Mi hija no es etíope, jajaja…. Es africana eso sí! Y por supuesto algún día cuando ella lo pida y esté preparada haremos visita a su país de origen, pero DESGRACIADAMENTE no tenemos NADA, ABSOLUTAMENTE NADA de su familia biológica. Soy de las madres a las que le hubiera encantado tener el hilo que me condujera a su vida antes de que llegara a la mía, para de esa forma poder contestar a sus preguntas y que no tenga que vivir con ese vacío el resto de su vida, pues entiendo que puede ser muy duro no saber NADA. Hasta ahora, es pequeña, no ha preguntado sobre este tema, está en la fase de asumir que no estuvo en “mi barriga” , es lo que nos toca trabajar ahora.
    En cuanto a la adopción, opté por esta vía libremente, para mí la maternidad, el darle la vida a otra persona (como se suele definir) no es parirla. Dar la vida es amarla, cuidarla y respetarla hasta que la muerte nos separe” , jaja… Desde que soy madre pienso que esta frase define mejor a la maternidad/paternidad que a una boda…y más en los tiempos que corren.
    Yo no podría querer más a mi hija y tampoco dudo de su amor a mí, me lo demuestra todos los días y es lo mejor que me ha pasado, pero sé que no puedo olvidar su pasado y su pérdida, y el dolor o curiosidad que esto pueda ocasionar, eso es sólo de ella y espero poder estar a la altura siempre que lo necesite.
    GRACIAS DE NUEVO POR TUS COMENTARIOS!

  15. Por supuesto que la separación de la familia de origen es dolorosa y te marca para el resto de la vida. Y aunque la adopción o la posibilidad de pertenecer a otra familia no puedan borrar nunca ese dolor o marca no por ello dejan de ser algo maravilloso. Hay muchas formas de ser madre, pero sólo desde el amor generoso y altruista el amor de una madre llena y sana al hijo. La filiación sanguínea no es garantía del amor de ese tipo. Y si la adopción marca las relaciones y la vida del adoptado no es por que lo hayan separado ni arrancado no enseñado a desechar. Es por el.dolor del abandono original sufrido. Ojalá a todos los hijos nos quisieran sin más, pero no es así. Lamentablemente, ni siquiera a muchos de los cuales nuestra madre biológica nos cría y nos mantiene a su lado.

    • Tienes razón, la filiación sanguínea no garantiza que la relación sea buena, que haya amor; la adoptiva, tampoco. Aunque pensamos que estamos vacunados contra ellos por haber llegado a nuestros hijos desde el deseo y a través de muchas dificultades, también hay padres adoptivos que maltratan, abandonan… no quieren a sus hijos.

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