familia monoparental y adopción

El azar y el destino

El verano suele ser una temporada de baja intensidad para la cosa bloguera…. y este se presenta muy intenso en lo personal y familiar. Hace tiempo que tenía ganas de recuperar algunas de las primeras entradas del blog, escritas cuando sólo lo leía un puñado de personas (muchas, amigas), y que tengo la sensación de que se perdieron (me sorprende, al releerlas, que no hubiera ni un solo comentario en ellas). Me ha parecido que este verano pródigo es un buen momento para hacerlo…

Esta, sobre el azar y el destino, tiene 3 años y medio, pero creo que volvería a escribirlo igual.

 

 

 

 

 

 

 

Este verano, oía a mi hijo mayor hablando con su hermano, le iba diciendo “mi madre esto, mi madre lo otro”, de repente oigo que le dice “Pero no tu madre, eh? la mía. Mi madre de verdad”. Se gira hacia mí y me dice. “La de África”.

Le pregunto si yo soy de mentira, se ríe y me dice, “no, ya me entiendes”. Y sigue: “¿Y mi hermano tiene madre?” Le digo que sí, que yo soy su madre, la de los dos. Y dice, sacudiendo la cabeza: “No, quiero decir antes, en África”. Le cuento.

Esa misma tarde coincidi con dos amigas, ambas madres por adopción. Me dicen, casi a la vez: “Esto lo ha oído”.

Y yo pienso que quizás sí, pero que puede que no. Que en cierta manera, mi hijo tiene razón. Que hay una verdad en lo genético a prueba de todos los discursos sobre vínculo, día a día y afecto.

Y me dio por pensar en algo a lo que le vengo dando vueltas desde hace mucho: a lo que siento que falla en los rechazos de asignaciones.

Es cierto que yo habría podido rechazar determinadas asignaciones (por cuestiones muy graves de salud, me refiero), pero esto no quita que el discurso oficial al respecto me chirríe por todos lados: “Yo quiero ser madre, no hacer una obra de caridad”. “No estamos preparados para asumir determinadas circunstancias”. Les entiendo, pero no veo a una parturienta soltandole algo así al obstetra mientras le devuelve la criatura discapacitada.

En las adopciones hay mucho de azar. Nuestro hijo podría haber sido otro: el de la cuna de al lado, el de las otras familias que han viajado contigo, incluso podría haber nacido en otro país. O tener otra edad, o ser del sexo contrario. Así que, ¿por qué tenemos que quedarnos justamente este que está enfermo – o es demasiado mayor, o del sexo que no toca- cuando podría haber sido cualquier otro? En la maternidad biológica también hay mucho de azar, es cierto: si hubiéramos echado el polvo un par de horas antes, si el taladro del vecino no hubiera estropeado el encuentro sexual de la ovulación anterior, etc, etc, nuestro hijo sería otro: pero el hijo que hemos parido no podría pertenecer a otros de ninguna manera.

Al menos, hasta que pasa el tiempo… y a esto que no es más que azar, le empezamos a llamar destino.

 

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Comentarios en: "El azar y el destino" (26)

  1. Bufff!. Es complicacdo. Mi segunda adopción se truncó o fue fallida como suele decirse. Ya desde aquí el pediatra nos advirtió de que al peque le pasaba algo, pero como no había un diagnóstico, ni se podían hacer pruebas ni nada y desde la ECAI y el país no insistían en que era retraso normal por la institucionalziación decidimos aceptar la asignación y viajar. Nada más ver como lo manejaban y bajaban del coche en el que lo traían al punto de encuentro nos dimos cuenta de que efectivamente le pasaba algo y grave. Creo que recordaré ese día como uno de los peores de mi vida. He leído acerca de familias que les pasó algo similar y aceptaron la asignación. Nosotros, después de pasar 8 horas en el hospital esperando que le hicieran un reconocimiento, con el diagnóstico y un pronóstico desolador decidmos no aceptar. Es cierto que nos reasignaron a nuestra hija en menos de 48 horas, una niña con NE recuperables, pero creo que nunca podré olvidarlo, dejar de sentirme culpable y preguntarme “Y si….?”

    • ¡Que difícil! Es muy egoista lo que voy a decir: me alegro de no haber estado en tu piel. SE me ocurren pocas decisiones más difíciles de tomar, y seguro que te sientes mal hagas lo que hagas…

  2. He trabajado con niños con discapacidad y alguna madre me ha comentado más de una vez que si hubiera podido, en el momento del nacimiento de su hijo o cuando tuvieron la certeza de su situación hubieran salido huyendo.. pero esa opción no existía… y por eso tuvieron que tirar adelante con lo que pasaba porque no les quedaba más remedio, destrozadas por dentro, hundidas y muchas veces sin saber como continuar. Necesitaron años algunas para ser lo que son ahora madres valientes y felices a pesar de las dificultades. También conozco madres que no han llegado nunca a ese estado de aceptación y felicidad…

    En la adopción esa posibilidad de huir existe… y entiendo que se tome… Porque es muy duro y difícil asumir determinadas circunstancias. Yo siempre pensé que si me asignaban un hijo no habría renuncia fuera cual fuera su situación (mi marido no lo tenía tan claro..y planteaba algunos peros… ),.. eso era lo que pensábamos en teoría, no sé qué hubiéramos hecho realmente de encontrarnos en un caso como el que Marta describe… porque una cosa es lo que crees que harías y la otra es lo que de verdad harías… Y más si tienes otros hijos… Un abrazo fuerte Marta… y piensa en esa segunda hija que tenéis con vosotros… que debe permitiros alejar la culpabilidad

    • Efectivamente, esta es la diferencia: en un caso puedes salir huyendo, en el otro no. O lo sientes así… Y esta diferencia es importante, y creo que merece una reflexión.
      Yo tampoco me siento preparada para tener un hijo con graves problemas. Pero creo que tampoco lo están la mayoría de las familias biológicas que se encuentran en la sala de partos con un niño con estos mismos problemas… y la mayoría ni se plantean renunciar a él. Tiran adelante, como pueden, como saben… preparándose sobre la marcha, llorando y luchando. Creo que es importante que pensemos qué haríamos nosotros en ambos casos. ¿QUé haría yo si pariera un niño con parálisis cerebral? ¿Y si me lo asignaran? ¿Y si fuera un niño sordo? ¿O un niño del sexo que no quiero? ¿Devolvería al obstetra este niño? ¿o me lo quedaría? ¿pero en cambio, renunciaría a la asignación? Y creo que después de plantearnos esto, tenemos que pensar, si hay diferencia entre ambas situaciones, por qué las hay. Solemos quejarnos de que la gente nos trata diferente a los padres adoptivos, a nuestros hijos… pero me parece que a veces, en algunos casos (no todos) somos nosotros los primeros en hacer diferencias.

      • Es que la maternidad biológica y la maternidad adoptiva son diferentes en mil aspectos, y este es uno de ellos.
        Desde el momento en que eliges país, eliges rango de edad…y tienes la posibilidad de rechazar una asignación.
        Eliges si quieres adoptar 1 o 2, eliges hasta qué edad quieres que tenga….
        La clave yo creo que está en que no se hagan asignaciones que no se ajusten al perfil de los padres, al perfil para el que se ofrecen y para el que creen que están preparados.
        Si un perfil dice “menor sano”….¿qué sentido tiene que te asignen un menor con enfermedades no recuperables?
        Cualquier madre embarazada, lo que pide es que su niño “nazca sano”…y eso es lo que dicen los perfiles.

      • A esto me refería cuando escribía “que hay una verdad en lo genético a prueba de todos los discursos sobre vínculo, día a día y afecto”. Efectivamente, podemos llegar a la conclusión de que hay diferencias (pero entonces tiene poco sentido que luego nos quejemos cuando otros las hacen). Esta es la reflexión que proponía.

        De todas formas, en las necesidades especiales y en los rechazos de asignaciones no todos los casos son estos gravísimos en los que estamos pensando, y que echan atrás al más pintado. También se rechazan enfermedades perfectamente recuperables, e incluso en algunos casos, cosas tan absurdas como las caries… o el sexo que no es el que prefieres. Y esto también merece una reflexión.

      • Bueno, por otro lado, yo creo que no es comparable de ningún modo tener un hijo con paraliis cerebral y tener un niño del sexo que no quieres….

      • Yo tampoco creo que sea comparable, excepto en un punto: por ambas cosas se rechazan asignaciones. Lo primero me parece comprensible, lo segundo no puedo entenderlo por mucho que lo intente….

      • Caries? Estas hablando en serio? Jopeeeer pues si les asignan a mi hija salen corriendo jjj ya en su país tuvieron k sacarle 2 muelas totalmente podridas y aquí sacar otras dos, cinco empastes y dos fundas…
        No me puedo creer k se rechacen asignaciones por cosas de ese tipo. Queremos niños a la carta? K pasaría si los niños k salen en adopción pudieran elegir padres? Estoy segura de k muchos de nosotros no pasaríamos el filtro…

      • Seguro que es un caso excepcional, pero sí, conocí uno. Una mujer monoparental, médico para más señas… Yo creo que alguien que rechaza una asignación por este motivo no debería adoptar: tiene una idea sobre la maternidad, los hijos, las contingencias de la vida… bastante incompatible con la realidad.

        Y sí, seguro que muchos de nosotros no pasaríamos el filtro… Cuando viajamos a Etiopía, una de las madres solía proponer que imagináramos qué familias habrían salido si hubiéramos elegido a los niños… y qué familias habrían salido si hubieran elegido ellos…

  3. yo creo que es cierto que la maternidad biológica y la adoptiva son distintas en muchos elementos. Pero esa diferencia que también se produce en el ámbito de cierta posibilidad de selección (creo personalmente que una persona que renuncia a un niño porque no es del sexo que quería no debería recibir nunca una nueva asignación… ) no significa que el amor o la relación de unos padres adoptivos respecto a su hijo sea menor que si esta fuera biológico. Yo creo que muchas veces los padres adoptivos defiende vehemente que ser padre adoptivo y biológico es exactamente lo mismo porque creen que sinó se está cuestionando su amor y su incondicionalidad… Yo, que soy madre biológica y adoptiva, lo vivo de una forma muy distinta. Viví una construcción del apego y un proceso de amar a mis hijos muy distinto en el caso biológico y adoptivo y cuando alguien se ha atrevido a preguntarme si quiero igual a mi hija que a mis otros dos hijos.. siempre le contesto lo mismo.. No… esos es imposible… y a veces lo dejo ahí… cuando es puro cotilleo y en otros casos alargo la frase aclarando que a cada uno lo quiero de forma única y especial y que a ninguno de los tres los quiero igual… porqué el amor es algo que no se puede comparar..

    Maria

    • De hecho, en mi comunidad autónoma, rechazar a un niño por sexo implica que casi seguro que te deniegan el CI… aún así, hay países en los que esta posibilidad está a posteriori. Como el caso de Marruecos, donde el 90% de las criaturas son varones, pero la gente (de allí y de aquí) prefiere niñas, con lo que a veces hay lista de espera para las niñas… mientras hay niños que crecen en crèches… A mí esto me parece inadmisible.

      Yo también creo que hay diferencias, y aunque tenía claro que mi hijo era mi hijo desde el momento en que aceptaba la asignación, también sé que hay patologías que habría descartado en la asignación de un hijo adoptado y no si las hubiera sufrido un hijo biológico… pero esta diferencia, para que negarlo, me resulta dura de asumir, y dolorosa.

      • Hay otra diferencia que resulta también en dolor; dolor que no siempre recibe empatía. Es el dolor de la pérdida de un hijo por temas legales. Hay personas que ya nos sentíamos padres de una personita y que por los motivos que sean no lo llegamos a ser nunca. La verdad es que si es por el bien del menor se puede comprender (conozco un caso reciente que parece que será por el bien de ese menor, pero empatizo totalmente con el sentimiento de pérdida -con connotaciones positivas pq ven al menor feliz- de la familia que lo acogió en régimen pre-adoptivo). Cuando el bien del menor no parece presente la impotencia y el dolor son desgarradores. Y esos sentimientos encuentran poca validación por eso de que al fin y al cabo no era tu hijo. Me atrevería a decir que hay personas que no entienden ese dolor.

      • Tienes razón, yo he conocido varios casos, en unos, por cambio de idea de las familias biológicas, en otros, por trabas legales de distinto tipo (cierres de países…), y en otros, todavía más tremendos, por fallecimiento del menor. Una familia cercana vivió el fallecimiento de las dos primeras niñas que les asignaron, y recibieron, como tú dices, muy poca empatía “a ver si os asignan otra rápido”, y muy poco respeto para las que ellos consideraban, aún sin conocerlas, sus hijas… Pero el caso más desgarrados es el de unos amigos que perdieron a su primera hija, adoptada, un año después de llegar, y tuvimos que oír (espero que solo los amigos, no ellos), cosas como “menos mal que no era su hija de verdad” y lindezas semejantes…

  4. Como madre biologica y adoptiva, tambien creo que hay otra diferencia muy importante entre adoptar y parir y es el tiempo de gestacion en el que se hace el apego con el hijo que esta por nacer. Es un tiempo muy importante en el que ya se establece la relacion madre-hijo y que hace casi imposible que una vez nacido como madre rechacemos a un niño con cualquier tipo de problema. Es biologicamente, psicologicamente y emocionalmente nuestro.
    Un niño adoptado, es por el contrario, por mucho tiempo un extraño que se cuela en la familia, con una historia que no nos pertenece,y al que hay que aprender a aceptar y querer. Por eso creo que es mas dificil aceptar niños con problemas, incluso despues de convivir con ellos por un tiempo, algo que raramente pasa con hijos biologicos.
    Se le perdona menos una “falla” al hijo adoptado que al biologico.

    • ¿Cuándo un hijo adoptado se convierte en nuestro hijo, cuál es el momento a partir del cuál no renunciaríamos a él, somos incondicionales? Es una pregunta que me he hecho muchas veces. Para algunos, el punto está en la asignación (aunque no haya todavía vínculo); para otros, en el momento en el que le conoces; para otros, en el momento en el que legalmente se convierte en tu hijo; para otros, tras X tiempo de convivencia… Estas diferencias siempre me han llamado la atención….

  5. Hmm..
    Creo que se convierte en nuestro hijo cuando se produce el click afectivo. Con niños muy pequeños es mas rapido porque supongo que estamos preparados biologicamente para apegarnos a bebes. Con niños mayores es bastante mas complejo…
    Al recibir una asignacion, todos tenemos cierto click afectivo, pero es mas que nada un amor platonico, el verdadero apego se produce con la convivencia, y a veces ni asi…

    • Pues… sí, me parece bien visto. Y supongo que este click, se produce en distintos momentos según las personas implicadas (tanto padres como hijos).

      Una amiga que ha adoptado a dos bebés y a dos niñas de 10 años, dice que siempre se habla de las dificultades de los niños cuando se habla de adoptar niños mayores… pero no de las de los padres, y muchas se deben a las dificultades intrínsecas de vincularse a un niño mayor, que a diferencia de un bebé, no ha sido diseñado para que nos “enganchemos” emocionalmente.

  6. Como madre biológica primero y adoptiva después, muchas veces me he planteado el tema de esta entrada ! Que al fin y al cabo es el azar lo que nos ha unido.
    Lo que a mi más “difícil” de asimilar se me hace es que en un caso ha tenido que decidir un ser humano y juntar dos expedientes, el de un hijo con unos padres, como si fuese un juego ! El criterio de una persona es lo que nos ha unido….y de la misma manera que nosotros nos planteamos que otr@ podía ser nuestr@ hij@, ellos se plantearan:” ojalá me hubiese adoptado otra familia por…”, el sentir que es el azar(pero al fin y al cabo una persona) el que ha “decidido” tu familia, es difícil de digerir.

    • Sí, el “sistema” de matching es muchas veces tan arbitrario, que es difícil no pensar que podría haber sido de otra manera… y si lo pensamos nosotros, ¿cómo no lo van a pensar ellos?

  7. fornalutx dijo:

    hola a tod@, con todo, a mi se me plantea otra cuestion, cuantos de los padres adoptivos habriamos iniciado un proceso de adopcion, en el caso de que no existiera la posibilidad de no aceptar una asignacion? , añadir tambien que en la mayoria de los casos, nuestros hijos son hijos no buscados, no deseados, en muchas ocasiones los embarazos no estan controlados, y por desgracia a veces la madre abusa de drogas y alcohol, por eso yo pienso que es legitimo que los padres adoptivos deseemos que nuestros hijos puedan gozar de una vida con salud, nosotros evidentemente no pudimos estar en el proceso de gestacion, no pudimos tener cura del mismo, situacion bien distinta a la de los padres biologicos

    • Yo creo que cuando decidimos adoptar, una cosa de la que es fundamental ser consciente es de que nuestros hijos no están en adopción por lo bien que ha ido su vida anterior. Todos proceden de realidades muy duras, tienen carencias, dificultades, mochilas… yo creo que si hay padres que, de no poder renunciar a una asignación, no adoptarían… quizás no deberían adoptar…

  8. Es verdad que pocas madres biológicas renuncian a sus hijos con problemas graves una vez han nacido, pero muchas de ellas si hubiesen abortado si el problema se hubiese detectado antes.

    • Sí, pero para mí no es comparable. Son decisiones distintas. YO podría no haber tenido (haber abortado) un hijo con graves problemas de salud, pero me siento incapaz de abandonarle una vez nacido… Una cosa es que no llegue a nacer y otra saber que sigue creciendo en algún sitio, sin los cuidados, la atención, el cariño necesarios…

      • Efectivamente no es comparable. Por eso es distinto adoptar que ser madre biológica. Yo podría abortar según por qué problemas y de la mísma manera rechazaría una asignación de un niño con esos problemas por los que yo hubiese abortado. La diferencia es que en la adopción no tenemos esa opción, a cambio tienes la opción de no aceptar una asignación.

      • Yo también podría haber hecho ambas cosas. Pero creo que no me habría sentido igual en un caso y otro. Creo que me habría sentido infinitamente más culpable sabiendo que el niño que he rechazado crece sin mí, con los mismos problemas, pero con muchos menos apoyos…

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