familia monoparental y adopción

Hace algún tiempo, una amiga me hizo cuestionar qué es la maternidad. Desde entonces, creo que mi manera de ser madre ha cambiado mucho… pero la idea que tengo de la maternidad es básicamente igual:

Ayer, con N. quedamos para comer con otra amiga del instituto a la que no habíamos visto desde hacía ¿20 años? Quizás no tantos, pero un buen rato. Como nosotras, roza los 40, pero no tiene hijos.

Se quedó sorprendida de que hubiéramos decidido (cada una de nosotras) ser madres en solitario, dijo que ella también lo había pensado alguna vez y nos lanzó una pregunta difícil: ¿Qué es la maternidad? Yo empecé a hablar de lo mucho que me había descolocado la llegada de mi hijo, cómo habiendo deseado toda mi vida tener hijos, cuando mis hijos llegaron, la realidad no se parecía en nada a lo que había imaginado.

Y N. dijo: Lo que más me sorprendió a mí fue que yo siempre había imaginado que tener un hijo era llevarle de la mano, ayudarle a crecer… y muchas veces me encuentro que es él quién me enseña cosas a mí.

Y me puse a pensar que tiene razón. Que tener hijos cambia muchas cosas, pero lo que más cambia es a la persona que tiene hijos. Que supone una revolución comparable a muy pocas cosas que te suceden en la vida (si tienes suerte): enamorarse, que te abandone la persona de quien estás enamorada, enamorarse otra vez cuando creías perdida tota la esperanza, la muerte de alguien muy cercano, exiliarse, arruinarse, sufrir una enfermedad que te pone cara a cara con tu propia muerte…

La llegada de mi primer hijo me hizo replantearme casi todo: las relaciones con mi familia, lo que es ser madre, pero también lo que es ser hija, mis prioridades, mis deseos, mis sueños, mis esperanzas.

Me hizo volver a ver mi vida desde una óptica nueva.

La que ya había vivido y la que queda por vivir.

Me permitió conocerme a un nivel distinto.

Convertirme en madre sacó lo mejor de mí… y lo peor. Hizo salir a la luz mis rincones más oscuros, estos cuartos que, como Barbazul, tenía cerrados con 7 llaves y en los que pensaba que no debería volver a entrar nunca. Tuve que revisitarlos, darles una buena limpieza y empezar a pensar de nuevo cosas que creía tener muy claras.

Anuncios

Comentarios en: "¿Qué es la maternidad?" (6)

  1. Es curioso…suscribo cada una de tus palabras. La maternidad ha significado en mi conocerme como jamás antes creí que pudiera hacerlo, enfrentarme a quien soy, a mis miedos por quien creía ser, y sorprenderme al ver que clase de persona podía llegar a ser. Y todo ello mientras creía que era yo la que acompañaba y ayudaba a mi hijo.
    Coincido contigo, la maternidad es una vivencia bestial, comparable con pocas cosas, y por mucho que la imaginé, nada me preparó para lo que llegó.
    Para lo bueno y para lo malo.
    Lo peor es una sensación constante de fragilidad que me acompaña desde el dia que conocía a mi hijo, de que es un castillo de naipes, que vamos construyendo juntos, pero que si me equivoco en el como o en el cuando, el castillo puede desmoronarse. Poco a poco esta sensación va desapareciendo. Y cuando analizo el recorrido, me doy cuenta de que es mi hijo y no yo quien va guiando como ir construyendo nuestra maternidad.

    • Sí… yo me pasé media vida imaginando cómo sería ser madre, y cuando lo fui, no se parecía en nada a lo que había imaginado. No sólo por todo lo que omití (o añadí) en mi fantasía, sino, sobretodo, por la intensidad de todo.

      Coincido en lo de la fragilidad: a nada dedicamos más energías (al menos yo), y a la vez, en nada nos sentimos menos seguras, menos competentes… siempre con esta sensación de andar a tientas…

  2. Yo coincido plenamente con N: no soy yo quien lleva de la mano a mi hija; es ella quien me lleva de la mano a mi. Está claro que quien pone la parte consciente soy yo, pero también lo es que otras madres (y padres) quizás no son tan conscientes de algunas cosas por ser más jóvenes que yo.

    En relación a la fragilidad, estoy de acuerdo que allí esa, pero también están la fortaleza y la seguridad. Nunca había tenido tan claro que nada es tan determinante como para no poder modificarlo. Antes me agobiaban más mis errores. Bueno quizás me pasa que ahora si creyera que no puedo reconducir mis errores me volvería loca 😉

  3. También coincido contigo. La medida de lo que significa amar me la ha dado mi hija. Y aunque siempre les he amado -porque lo merecían- también ha redefinido el amor que siento por mis padres. Por eso sorprende también, al menos a mi me sorprende, que no sólo redefina tu vida de ese momento en adelante sino que redefina también cosas que ya existían, que eran de una determinada manera que parecía inamovible. Y da gusto que así sea…

    • Yo, quizás porque tengo una hermana pequeña, no comparto esto que dicen algunas madres (no es lo que dices tú) de que descubrieron lo que era querer a alguien cuando tuvieron hijos… para mí, querer a mis hijos, no es muy distinto de querer a mi hermana, aunque la relación no tienen nada que ver…

      Y sí, tienes razón, lo redefine todo: lo que queda por delante, pero también lo de antes, sea como sea, a mí también me ha colocado en un lugar distinto respecto a mi relación con mis padres, aunque, a diferencia de lo que suele decir la gente (hoy tengo espíritu de contradicción) no me ha ayudado a entenderles sino todo lo contrario…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: