familia monoparental y adopción

Escoger un hijo

¿Cómo me escogiste? Me pregunta B. a veces, y yo le cuento que a los hijos no se les escoge, de la misma manera que no se escoge a los padres. Y sin embargo

Me doy cuenta de que muchos de mis puntos de vista sobre la adopción han cambiado desde que empecé. Uno de ellos es el que se refiere a la posibilidad de escoger a nuestros hijos.

No soy partidaria de elegir, no lo he hecho (no he tenido que hacerlo), pero no lo veo tan mal como lo veía cuando me planté en el curso del CI y las psicólogas nos advirtieron sobre el tema.

Recuerdo que entonces, les recomendaron, a los que iban a países donde se hacía elegir a los niños (Ucrania es uno de los que citaron), que fueran con una idea pre-concebida. Es decir: “el más pequeño de los que me enseñen”; “la primera niña sana”… y ajustarse a esta idea. Decían que otras opciones podían ser muy duras emocionalmente.

Cuando nos lo contaban a mi me daba la sensación de que hablaban de estar escogiendo en el catálogo del Corte Inglés.

Mi hijo pequeño es de un país donde es posible (y a veces obligado) escoger a los niños (cuando hay varios que podrían responder a tu perfil). Y he hablado con mucha gente que lo ha hecho, y lo que te cuentan no tiene nada que ver con la idea del catálogo. Una pareja amiga, entre dos expedientes, se quedó al niño cuya fecha de nacimiento coincidía con la de la madre; otra amiga preguntó si era adoptable el primer niño que había tenido en brazos al entrar en el orfanato; otra, preguntó si podía adoptar al niño de 5 años que se acercó a ella en el patio; otros escogieron por el nombre (significaba Esperanza).

Lo que te dicen es que tienes más la sensación de que el niño te escoge a ti que otra cosa. Porque es el que te mira, o el que te rehuye, el que más sonríe, o el que más llora, el más gracioso, o el más frágil. Que algo te llama. Que te parece inevitable.

Yo no tuve que hacerlo, pero creo que habría podido elegir en estas condiciones y no sentirme mal.

Lo que no entiendo, y de esto también hay mucho en la adopción internacional, es la gente que “selecciona”. Que conocen a varios niños, se los miran del derecho y del revés, les hacen pruebas médicas varias, los van a ver varios días al orfanato… y luego descartan o escogen el que más les gusta. Me resulta difícil de imaginarme haciendo esto, haber tenido un niño en brazos, haberlo imaginado como mi hijo… y desecharlo por otro “en mejor estado”, como si fuera una mercancía defectuosa.

A la gente que tiene miedo a la posibilidad de escoger, en algunos casos, lo que les echa para atrás es la idea de los niños que no escoges, los que se quedan. Qué difícil, dicen, que no se te queden clavados en el alma para los restos. Y tienen razón: pero esto no sólo sucede cuando escoges a tu hijo, sucede en todos los casos.

Yo recuerdo a muchos de los niños del orfanato de mi hijo pequeño, donde tantas horas pasé, y hay uno de ellos (ahora tiene 8 años, y es un niño sano, inteligente y cariñoso, con un único “defecto” que ha hecho que no sea escogido por ninguna de las familias que en estos 8 años han pasado por allí: una mancha que le afea la cara), en el que todavía pienso muchas veces. A veces pienso que, si hubiera ido al centro a escoger, este niño podría haberse convertido en mi hijo pequeño. Y que cualquiera de los niños de la edad de mi hijo mayor que adoptaron otras familias que viajaron a la vez que yo habría podido ser mi hijo si la ecai hubiera asignado de otra manera.

(Con esta entrada, termino la revisitación de entradas de los primeros tiempos, que tal vez quedaron en el limbo en su momento, o que puede apetecer releer… en los próximos días nos ponemos al día del verano, temas nuevos, planes de futuro…)

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Comentarios en: "Escoger un hijo" (28)

  1. Me dan ganas de llorar de sólo pensar en hacerle análisis a un nene a mi convenencia y desecharlo después. Es muy cruel.

    • Lo entiendo, pero lo cierto es que suele hacerse, aunque casi siempre, antes de declarar al niño adoptable. Pero en función de su salud, hay niños que entran o no en los circuitos de adopción (o no en los mismos circuitos), y esta distinción lo hacemos los adoptantes cuando nos postulamos para un “niño sano”…

      • Verdad, esto da para gran y doloroso debate

      • Efectivamente, un debate que quizás hayamos tratado de forma colateral en el blog, pero creo que nunca directamente… sobre el control de calidad al que sometemos a los que se acaban convirtiendo (o no) en nuestros hijos…

  2. A mi me ha pasado como a ti, me parecia terrible elegir en plan catalogo…hasta que conoci los niños de necesidades especiales. Veo los niños de las agencias americanas (donde lo de elegir lo ven como lo mas normal del mundo) y pienso que igual no es tan horrible “elegir” segun que niño. Vamos, que un niño de los considerados “desechados” por la mayor parte de las familias igual podria enamorar a otra. Que no es lo mismo leer niño 4 años sordo profundo que ver su cara.
    Tengo un conflicto etico al respecto, la verdad ya que estoy segura de que sin ese “catalogo” habrian miles de niños que jamas tendrian una familia. Se supone que esas familias han pasado un filtro previo, una idoneidad asi que se supone que no adoptan por compasion (o no como unico motivo)
    Tambien tengo que confesar que yo me enamoré perdidamente del hermano de acogida de mi hijo y es que era un niño de 5 y no un niño pequeño de tres como el mio pero habia algo en el que no se, me daba un instinto maternal terrible y que no me dio tanto el mio

    • Es curioso. Algunos padres que han viajado en grupo a recoger a sus hijos dicen lo mismo sólo que al revés: que el niño que le habían asignado como hijo parecía tener más interés por otros padres que por ellos.

      • Esto también lo viví yo, no con mis hijos, pero sí con otros niños del grupo del mayor… Es una vivencia que puede ser realmente dura, recuerdo una madre que sufrió un gran rechazo de su hijo, comentar lo distintas que serían las familias si hubiera escogido ellos…

    • A mí me pasó lo mismo, en ambos viajes me “enamoré” de niños que no iban a convertirse en mis hijos, y no los he olvidado en ningún caso…

    • Yo no me “enamoré” de otros niños. Con todo, tengo siempre muy presentes a un amiguito de mi hija, a otro niño más pequeñito (2 añitos?) del grupo que siempre pedía que lo lleváramos en brazos (y que se agarraba como una lapa cuando lo hacíamos) y a una niña más mayorcita (8 añitos?) que siempre que coincidíamos en el jardín se acercaba hacia donde estaba yo. Y es que rompe el corazón notar lo solos que se sienten.

      • Yonquis del afecto, que les llamó Lucía Etxebarría en un artículo… parecen los más vivarachos, los más sociables… y a veces son los más frágiles…

  3. Uff elegir… tiene k ser una cosa muy difícil. Supongo k yo hubiera elegido a un niño k cada vez k iba al centro salía a recibirme con los brazos abiertos para k le cogiera. Me daba mucha pena no poder hacerlo para no darle falsas esperanzas. Ahora se k ese niño tiene una nueva familia en Alemania pero no quita k de vez en cuando me acuerde de el, sobre todo cuando veo fotos del viaje. Si hubiera podido traerme DOS me lo hubiera traído además de a mi hija.

    • Mi padre, que me acompañó al primer viaje, me decía que menos mal que está todo tan reglamentado, porque se habría llevado a varios críos a casa, y claro, no podía ser… Ahora que no nos oye nadie, a mí me pasó lo mismo.

  4. Otras veces he contado mi historia, nosotros, en México, ni siquiera estábamos en proceso de adopción, aunque sí era una idea que rondaba por mi cabeza. Por causas totalmente ajenas a la adopción, visitamos un orfanato en una ciudad de provincia, fue entrar al cunero, ver a mi nena parada sonriéndonos con los hoyuelos más hermosos que había visto en mi vida, y enamorarnos total y absolutamente de ella. Preguntamos sus circunstancias, tenía un diagnóstico terrible y por ello nunca había estado en listas de adopción. Dos meses después de ese día era nuestra hija, ¿quién escogió a quién?

    • Es una historia preciosa… de amor a primera vista.

    • Yo diría que os escogisteis mutuamente. Porqué no muchas familias se habrían atrevido a continuar a pesar de ese flechazo inicial..

      Es tan bonita vuestra historia.. Historias como la vuestra son las que nos ayudan a recordar que muchas veces debemos dejarnos llevar por lo que nos dice el corazón y la intuición..

      Por cierto Alejandra.. hecho de menos que actualices tu blog..

      • Sí, estoy de acuerdo. A muchos les habría echado atrás un diagnóstico durísimo… esto hace pensar (y duele).

      • Gracias a las dos!! Muchas veces he pensado que las cosas se dan de una manera especial cuando son para ti. Yo no sé si en frío el diagnóstico nos hubiera echado para atrás, pero fue al revés, la conocimos, nos enamoramos y luego supimos el diagnóstico. La única parte que nos preocupò fue saber si mi hija podrìa ser medianamente independiente, no somos papás jóvenes y no se nos hacía justo dejarle a nuestro hijo mayor una carga de ese tamaño el día que no estuviéramos, por más que él desde sus 14 años insistiera en que era su hermana (también había quedado flechado) y que él se haría cargo de ella el día que nosotros ya no estuviéramos.

        María, trataré de actualizarlo. Estoy metida en tantas cosas que la vida ya no me alcanza. Gracias por tus palabras.

      • Para quitarse el sombrero ante tu hijo.

  5. Yo aún no tengo una opinión clara formada sobre este asunto, os voy leyendo a todas y pienso “eso”, “eso”, “eso”…y coincido con todo lo que habéis ido contando. Creo que en algún rincón de mi cabeza hay un miedo a llegar al centro donde esté mi hijo y no poder mirar hacia otros porque sé que se van a quedar esperando. Pero por ahora no he mirado mucho en ese rincón. Hoy me habéis hecho pasar por allí. Gracias.

    • Es muy humano, yo creo que por esto tenemos que tener claro quién es nuestro hijo y por qué (nos lo hayan asignado o lo hayamos escogido de alguna forma). Quizás el flechazo no se da de inmediato, pero llega un día en el que vemos que nuestro hijo no podría ser otro…

  6. Es un tema dificil de entender.
    Pero realmente, si bien no escogemos nosotros al niño, ha de haber una persona que lo hace por nosotros. ¿Es muy diferente el hecho? El proceso de selección o como queramos llamarlo, se produce igualmente. ¿Nos hace sentirnos más tranquilos pensar que nos lo dan hecho? No lo sé.
    En lo que yo conozco, dudo que las personas que intervieron en el proceso de adopción de mis hijos supieran asignar a los diferentes niños adoptables a la familia más idónea para ellos. La razón es que tampoco nos conocen como familia más que a través de unos informes, pero no nos han visto interactuar con ningún niño. Es tán dificil encontrar la familia adecuada para cada niño como saber que un niño es el más adecuado para “mi” familia.
    En mi caso, en Ucrania, tuvimos que escoger entre unas fichas que daban datos de niños; no los vimos la carita en ningún momento y, una vez escogido y conocido el niño, ni se nos ocurrió cambiar, como tampoco lo hizo ninguna de las familias con las que coincidimos. Era nuestro niño.

    • En general, “externalizar”, poner distancia entre las decisiones y nosotros, nos hace sentir menos responsables de ellas. No es lo mismo, por ejemplo, sobornar a un funcionario para que agilice un papel que pagar un dinero a una ecai sin saber si parte de él va a ser utilizado como soborno… Tengo la impresión de que con las asignaciones, algunas veces, ocurre lo mismo.
      Precisamente esto que tú dices, lo de la interacción con los niños, es la razón que aducen en algunos países (por ejemplo en algunos orfanatos de Marruecos) para no asignar directamente sino esperar que el “flechazo” se produzca entre los futuros padres e hijos…

      • Tienes razon en tu comentario. Sólo quería señalar que lo de escoger un niño, que es tan denostado y tan inhumano parece, se produce siempre. Podemos ser los padres u otra persona. Pero, quizá por mi experiencia, yo no veo tan malo el que seamos los padres los que tomemos esa decisión. Por supuesto me parecería terrible una elección como si fuera de un catálogo, pero en los dos procesos que yo he vivido jamás he tenido esa sensación.

        Quería decirte también que leo tu blog a menudo. Me ayuda a pensar en los diferentes temas sobre los que escribes. Pero sobre todo me ayuda a no olvidar el punto de partida de la vida de mis hijos; hecho que, a veces, en la rutina del día a día, en el contacto con otros niños, en el colegio, en los juegos … tiende a olvidarse y ante las dificultades me revelo y no recuerdo que han de convivir con un pasado que también puede ser muy pesado de llevar. Por esto agradezco tus entradas en el blog.

      • Estoy totalmente de acuerdo contigo, siempre hay una elección, de algún tipo, aunque la deleguemos… los únicos que jamás escogen (o prácticamente jamás), son los niños.

        Yo no elegí en ningún caso: en Etiopía fue el representante de la ecai quién tomó la decisión (no sé en base a qué, pero siempre pensé que no era casual que me asignaran a mí, monoparental, el niño mayor dentro de mi perfil de edad, y los bebés se los asignaran a las parejas); y en Marruecos acepté la asignación del primer niño del que me hablaron, del que me habló la amiga que acababa de hacer la kafala allí, que era el único niño de la crèche que tenía los papeles en regla para ser kafalado en este momento, y no quise ni siquiera valorar la opción de ver otros niños, a pesar de que me lo ofrecieron… De todas formas, podría haberme pasado que hubiera llegado y hubiera más niños kafalables y hubiera tenido que tomar la decisión entre uno u otro… no sé en base a qué lo habría hecho, pero habría encontrado la manera de tomar la decisión.

        Lo que me cuesta de entender es la gente que rechaza niños a posteriori, cuando ya los conoce, cuando ya hay un cierto vínculo… que se toman tiempo para conocerlos y “estudiarlos” y entonces decide pedir que le muestren otro… He conocido algún caso en Marruecos (conocí a los padres y al hijo rechazado, y al aceptado), y esto sí me resulta difícil de comprender…

  7. Siempre tan inteligente en tus planteamientos…tan interesantes tus entradas…En China no se escoge, te entregan a tu hij@ y te vas al hotel…en 24 horas decides…que tb puede ser una manera de elegir…Yo tb he evolucionado mucho desde que mi historia de madre comenzó, allá por 2004…veo que no soy la única…saludos

    • Efectivamente, aceptar o rechazar una asignación también puede ser una forma de elegir. Yo tuve claro en los dos casos que me quedaría con la primera asignación… y suerte de que nada me hiciera dudar al respecto.

  8. Escoger unos padres
    Me he cruzado con este reportaje que me ha parecido interesante:

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