familia monoparental y adopción

Los bomboncitos crecen

El asesinato en Ferguson (Missouri, Estados Unidos) de un joven negro, y la posterior absolución del policía que le disparó, han levantado a la población de la ciudad y han generado un debate en la blogsfera de la adopción transracial americana, que se preguntan cómo proteger a los niños adoptados negros en un país donde llevar una sudadera con capucha puede hacer que les disparen.

Esto es un extracto de las reflexiones de la madre adoptiva de dos niños negros, originarios de Haití, que han cumplido 10 años.

Gemelos de 10 años. Ya estamos. Son energía pura todo el tiempo. Son más grandes que la vida. Son ASOMBROSOS. Están empezando a tomarle la medida al mundo. Y, como sabíamos que sucedería, el mundo les está empezando a tomar la medida a ellos.

Es duro, esto. Sabíamos que llegaría, pero esto no ayuda. Es como una tormenta que sabes que se acerca. Primero la oyes de fondo (y quizás te preguntes si va a llegar), luego la hueles en el aire (y sabes que se acerca), después la ves con tus propios ojos (el cielo se vuelve gris, las nubes se cierran, el viento empieza a soplar). Puedes prepararte, si eres afortunado (o privilegiado, si es el caso), incluso puedes ponerte a cubierto (somos privilegiados; trabajamos duro para conseguir todo el refugio que nos proporcione cada recurso que nos podamos permitir). Puedes atrincherarte y puedes hacerlo todo bien. Pero esto no evita que la tormenta llegue. Llega igualmente. Es más grande que nosotros. Es más poderosa que nosotros. Estamos allí, relativamente indefensos ante su potencia, intentando hacerle frente lo mejor que podemos. Esperando seguir en pie cuando se aleje.

Así es como se siente ahora, a los 10.

Ahora, solo espero, rezo, deseo, que seamos de alguna manera los afortunados – los padres de chicos negros que son lo bastante afortunados para verles crecer y avanzar. Me asusta esperar tanto, pero quizás algún día hablaremos con ellos de los desafíos de críar a sus hijos, nuestros nietos.

Pero ahora, hoy, solo intentamos superar esto. Este periodo en el que observamos a nuestros preciosos hijos crecer para dejar de ser negritos encantadores a los ojos del mundo. Crecen para convertirse en hombres negros. Creedme, es duro observarlo.

En muchos sentidos, como todos los niños de 10 años, son aún tan pequeños.

Excepto que no lo son.

Encima de tener 10, Kyle y Owen son grandes. Son tan altos como yo y sus pies son mayores que los míos. Llevan ropa de talla catorce y sus músculos fuertes y atléticos destacan.

Hemos llegado al momento crucial. Lo he visto suceder. He sido testigo de primera mano. En los últimos meses, mis dulces y adorables bebés han dejado de ser percibidos como tales para ser vistos como siempre he temido.

Ha empezado.

He estado en la tienda y he visto de cerca como les seguían. (Sí, ya).

He oído por el sistema de megafonía: “Alerta de Seguridad. Sección C. Alerta de Seguridad”. (Sí, ya).

Me he parado detrás de ellos cuando estaban en una fila, perfectamente obedientes, pero siendo cuestionados. (Sí, ya).

He visto como les acusaban equivocadamente. Como lo peor ha sido erróneamente asumido. Como se les ha culpado injustamente.

Las miradas. La vacilación. Las siempre sutiles expresiones facials. La velocidad en juzgarles.

Sólo acaba de empezar.

No importa que vayan a una escuela privada de élite.

No importa que sean alumnos de sobresaliente.

No importa que tengan padres blancos.

No importa que sean viajados, mundanos, bien vestidos, educados, pulidos, listos. No importa que su vocabulario sea increíble, que hayan comido en los mejores restaurantes, hayan conocido a escritores famosos, hayan visto espectáculos de primera línea, sean los nombres de los compositores y filósofos clásicos, sepan cómo encajar la mano y mirara los ojos de la gente y usar sus mejores modales cuando sea necesario. No importa que hayan crecido con privilegios de clase y las ventajas que esto conlleva.

No importa que sean guapos y encantadores y tengan carisma natural. No importa que sean dotados y talentosos y tengan coeficientes intelectuales por encima de la media y que el mundo debería rendirse ante ellos. No importa. A pesar de ello, les siguen, sospechan de ellos, les cuestionan, les acusan, les juzgan y – sí, ya – temen. Son negros. Tienen 10 años.

Quizás pensais que estoy loca por decir esto. Quizás. Quizás deberíais intentar ser la madre de niños negros de 10 años durante un rato, y ver qué pensáis entonces.

Estas son las reflexiones de una mujer que fue adoptada transracialmente y que escribe, entre otros lugares, en The Lost Daughters, uno de los más interesantes sitios regentados por adoptados adultos (y de los que seguro que compartiremos más cosas aquí). Parte de esta traducción ha sido hecha por el blog de Adoptivanet.

No puedo recordar ahora cuantas conversaciones he tenido con futuros padres adoptivos blancos que me dice: “Me encantaría adoptar un niño pequeño negro, ¡son los más guapos!”. Siempre me he preguntado si se dan cuenta que ese pequeño niño negro que desean con tanto amor en unos años será un adolescente y que, durante los años que van de su infancia hacia su adolescencia, se convertirá en un “criminal andante”. ¿Dirían esos mismos padres tan alegremente “me encantaría ser el padre de un adolescente negro que está siendo seguido por la policía”? No es muy probable- aunque estos dos sentimientos son uno solo en estos momentos. Entre Michael Brown, Trayvon Martin, Renisha McBride, Eric Garner y Ezell Ford está claro que en el clima actual de los Estados Unidos ser negro es sinónimo de ser un criminal.

¿Cómo pueden unos padres adoptivos blancos dar lecciones de seguridad a los hijos negros que están criando? ¿Cómo les pueden enseñar que otras personas pueden insultar durante un partido de fútbol, pero que ellos no pueden? ¿Cómo pueden explicar que su papá puede ir a hacer un recado entre las 7 y las 11 con una sudadera con capucha, pero que si ellos quieren ir a medianoche a la tienda a comprar deben ir silbando Vivaldi y con las manos a la vista para intentar reducir el miedo de los extraños que los perciben, automáticamente, como si fueran una amenaza? ¿Cómo va un chico negro a aprender el comportamiento adecuado en una ciudad como Ferguson si creció en una cultura en la que siempre sus profesores le han tratado como a un estereotipo y sus compañeros lo han escogido siempre el primero en su equipo de básquet porque suponen que por ser negro será un buen atleta? ¿Cómo va a crear un chico negro adoptado transracialmente una identidad saludable cuando el mundo que han creado en su hogar o comunidad no coincide con el mundo en el que vivimos, donde a la policía, a los congresistas Steve King, Cliven Bundy, Janelle Ambrosia, Donald Sterling (¿tengo que seguir?) no les importa si se criaron en una familia adoptiva estable y amorosa? Su piel sigue siendo negra y según algunos eso es por si mismo un delito.

Muchos padres adoptivos me han pedido amablemente mi opinión sobre cuál es el momento de tratar esos asuntos con sus hijos. Mis tripas me dicen que no hay edad “correcta” para ser adoptados, ni momento correcto para introducir la realidad del mundo en el que vivimos. Estoy segura de que los padres de los niños que viven en Ferguson preferirían no tener que explicar a sus hijos por qué los policías están matando gente, cuando antes les han enseñado que esta gente uniformada son las personas a las que llamamos cuando necesitamos ayuda. Si tienes la gran suerte de vivir en un área donde no hay disturbios, quizás esta realidad es difícil de creer y posponer la conversación es factible. Pero los tiempos en los que vivimos son reales, dan miedo y son peligrosos y tu hijo es parte de la guerra racial y estos asuntos deberían hablarse. Quizás podéis sentir los hechos de Ferguson más cercanos y menos descartables si pensáis en los padres de nacimiento de vuestros hijos. ¿Qué pasa si los padres biológicos viven en Ferguson ahora mismo? ¿Cómo hablaríais de este asunto entonces?

Siendo una familia transracial, vuestros hijos no pueden conseguir comprender su identidad simplemente imitando vuestro modelo de conducta, porque las reglas son diferentes para los Blancos ahora mismo. Si vuestros hijos se inspiran en vuestro comportamiento (como los niños hacen), pueden encontrarse en un serio peligro.

 

Anuncios

Comentarios en: "Los bomboncitos crecen" (26)

  1. Arancha dijo:

    Muchas gracias por hacerme pensar una vez más.

  2. Brutal!!! Aunque no estamos en USA, una de mis mayores preocupaciones es cuando nuestros hijos dejen de ser bomboncitos, como voy a poder ayudarles cuando no he vivido en mis propias carnes el ser de una “etnia minoritaria”,cuantos matices me perderé por el camino para comprender lo que les puede pasar cuando no vayan conmigo de la mano. Por eso leo avídamente todo lo que cae en mis manos sobre adultos negros en España, blogs como afrofeminas o testimonios que aquí has puesto y aun así me queda la desazón de cuanto me estaré perdiendo.

    • Sí, a mí me ha impresionado especialmente el primer testimonio porque B. tiene ahora precisamente 10 años, y aunque no es un niño grandote y algunas cosas todavía no han llegado, ya se vislumbran a la vuelta de la esquina…

      Y sí, miedo. Mucho.

  3. A m ya me pasó, justo a los diez años. Un hombre casi me pegó porque mis hijos “eran los putos negros que se apoderan de las plazas cada dia” (hacía dos meses que no íbamos). Amenazas de muerte para todos incluidas.

    Estuve más de un año hablándolo con ellos (pues les impactó mucho, claro), y les funcionó muy bien el contarles lo que hacen los negros americanos, o sea, juntarse para protegerse. Y que vieron que los conocidos/vecinos estaban a su lado y les decían que les protegirían.

    También tuvimos nuestro choque con el inefable líder de un partido xenófobo, esta vez con una foto en Internet. También les ayudó ver que la gente se organizaba a su alrededor para defenderles.

    Nada de esto les protege ante las pequeñas agresiones que cuentas, como en las colas, las discotecas, etc. pero les puede dar seguridad en si mismos, en que pueden encontrar gente que no les prejuzga.

  4. Soy padre de dos hijos adoptivos y otro biológico. En su día me hubiese parecido perfecto que me asignarán Etiopía, China o Rusia. Mi hijo mayor, que no tiene ninguna distinción racial conmigo, va a cumplir 16. Está siendo una adolescencia bastante complicada… No me puedo ni imaginar cómo sería si viviésemos en un lugar más grande y mi hijo fuese negro y yo no. Creo que el problema que ahora tenemos con su rebeldía, búsqueda de identidad y desafío se haría dificilísimo de llevar… Y que mi hijo sufriría muchísimo. Aún así, nuestra única esperanza cara a la futura paz global pasa por ese hijo negro con padres blancos, o blanco con padres negros. Sólo ellos pueden curar una herida que ya tiene siglos de duración. Por eso vale la pena todo el dolor, esfuerzo y trabajo de estos padres, y la búsqueda de esos hijos. Les deseo lo mejor.

  5. Madre de Marte, a lo largo de 3 años leyendo tu blog y reflexionando con tus entradas me has descubierto el racismo. Seré una inculta, pero yo estaba convencida de que aquí no había racismo, el único negro de mi colegio era de los populares y nunca percibí racismo. Ahora me rechinan ciertos comentarios, me fijo en que los negros están muchas veces solos sentados en el metro aún yendo bastante lleno , que efectivamente se sospecha de ellos “cuidado con el bolso, mira esos negros”…

    • Yo, sinceramente, también lo pensaba. Que era algo residual, de gente mayor que había vivido en otras épocas. El baño de realidad ha sido demoledor…

  6. Pues tristemente yo sí lo tenía muy pensado. Era la principal de mis razones para preferir una niña, como así fue.

    • Las mujeres negras, las adolescentes negras… también sufren racismo. Quizás no están tan expuestas a la violencia física (a que les peguen) como los chicos (igual que pasa con las mujeres blancas), pero la gente que conozco que tiene hijas negras que han llegado a la adolescencia me cuentan lo duro que es ver la mirada “sexual” que tienen sus “iguales”. Las ven como chicas “fáciles”, “de usar y tirar”, “calentorras”… tampoco es fácil de llevar.

  7. Estos son los post que tanto me hacen pensar…………..que te gustaría no leer nunca………………pero que percibes que esta pasando a tu alrededor.

    Mi hijo todavía es un “bombocito precioso”, pero empezamos a vivir situaciones difíciles.

    En casa hemos tenido que hablar de racismo, de diversidad y de muchas cosas que estoy segura que en otras casas no han tenido que hacerlo, especialmente pq. las hemos vivido. Y si en esas otras casas se hablaran, probablemente esos episodios no hubieran ocurrido, pq. aunque creamos que a nuestros hijos los educamos en la igualdad, la tolerancia, etc……….. perciben otros valores de la sociedad y siempre hay que hablarlo en casa, ratificar lo que es bueno, etc………………

    • Esta es la parte buena, claro. Todo lo que aprenden, lo que aprendemos.

      • el otro dia pregunte a mi sobrino de 7 que era el racismo y no tenia ni idea (aprovechamos para explicarselo) y fue mi hijo de 6 el que se lo explico, puedes educar en tolerancia pero no le vas a dar la misma importancia si sabes que no te va a pasar, almenos en la gran mayoria de casos

      • Claro… esto que llaman “White privilege”…

      • Totalmente de acuerdo Marfil, opino absolutamente igual que tú. Pero es importante que aunque no les toque a ellos todas las familias lo expliquen para que puedan intervenir en el momento que vean que un comentario no es apropiado.

  8. El tema asusta desde luego,ya dije en una ocasion que mi hijo a los 5 ya percibio que ser blanco era mas facil. Cuando comento en mi circulo que temo que en un futuro alguien pueda darle una paliza solo por ser negro o como sera mirado o prejuzgado solo por su color de piel, me dicen que soy una exagerada y que todos los niños son susceptibles de burla, yo tb pensaba que habia racismo pero cada vez menos que cuando mi hijo creciera ya se habrian solucionado todos esos prejuicios, que ocurriria ocasionalmente algun episodio de racismo, ahora me doy cuenta de que no, porque el con 5 años ya lo descubrio, asi que imaginemos con 10, o 11, y al mio le pasa como a los hijos de la que escribe el blog el progreso de crecimiento es impresionante, piernas larguisimas, musculos definidos…., talla 8-10..
    El otro dia comiendo con la familia politica salio un tema parecido, dije lo que pensaba sobre los prejuicios que estaban teniendo, estereotipos, la conversacion no iba de racismo pero derivo, y se atrevian a rebatirme! que no es que yo sea una experta, pero como respondi, poco podeis hablar de racismo, prejuicios y estereotipos desde vuestra comoda clase media-alta blanca. Despues en una conversacion con mi suegra, que tuvo la “lucidez” de decirme que mi hijo siempre se tendria que dar mas ( o demostrar mas) porque es asi, asi negro? respondi, si mujer es negro y ya sabemos como es la sociedad es asi y punto hay que aceptarlo, es decir que el mundo le tiene que perdonar ser negro? no me parece que ser negro sea malo, y tal como lo explicais aunque querais transmitir otra cosa es lo que se ve, como coletilla final, añadio que mi hijo no era un inmigrante , yo dije que no hay diferencias ambos son negros y los de segunda generacion hablando perfecto el idioma ya ni te cuento, asi que llegados al punto muerto de la conversacion, lo deje por imposible, pero con muy mal sabor de boca.

    • Tienes razón, esto es (casi) lo peor: la cerrazón, que no vean las cosas, no que no las vean de entrada si nunca las han pensado, sino que sigan sin verlas cuando se las expones, se las cuentas, se las argumentas… las viven en alguien de su familia.

  9. Muy interesante este post y los comentarios que ha generado. Enhorabuena, Madre de Marte. Haces que busque siempre tus entradas nuevas.

  10. Claro que ser negro no es malo. Ser diferente, ser discriminados, eso sí se paga muy caro. La gente que es gorda, enana, mujer, tartamudo, negra, asiática, gitana, bizca, pelirroja, muda… Es casi como si ser negro fuese una discapacidad, con el agravante de que quien se burla de un discapacitado puede ser recriminado, mientras que el racismo, el machismo, son lacras socialmente asumidas. Y por tanto minimizadas o negadas. Ser negro puede hacer que una persona crezca más fuerte y concienciada, y puede también amargarle la vida. Igual que les decimos a nuestros niños que son adoptados, hay que avisar les antes que son diferentes. Dándoles valor en su diferencia. Eres africano, vienes de la cuna de la humanidad, del lugar en el que el hombre se hizo humano.
    Nuestros antepasados eran todos negros, la piel blanca es una adaptación reciente a la escasez de luz solar en el norte. Y genéricamente no hay apenas diferencias. Pero la cultura es cruel y deben estar preparados para defenderse de la discriminación. De igual modo que ta no se pega a los niños, hay que dejar de discriminar al diferente. Es tarea de todos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: