familia monoparental y adopción

Disociación

Estuve ayer en la Charla sobre “Disociación, ¿por qué mi hijo cambia de Doctor Jeckyll a Mr. Hyde?”, impartida por Anna Badía en la sede de Madop. Coincidimos en él un puñado de padres y (sobretodo) madres que, aunque no tuvimos tiempo de intimar mucho, nos reconocimos como personas que ejercen una parentalidad complicada.

(Anna Badia es la de la izquierda. La foto pertenece a otra charla).

Me gustó conocer a Anna Badia, psicóloga especializada en niños con trauma y vicepresidenta de la Voz de los Adoptados, una persona sobre quién había oído hablar mucho. Dijo cosas muy interesantes, aunque me habría gustado que fuera algo menos técnica.

Nos contó que la Disociación es un mecanismo adaptativo que sirve para sobrevivir a situaciones que nos abruman. Es una salida, una forma de proteger la psique, de desconectarnos de cosas que no podemos soportar.

Nos habló de dos tipos de desconexión: la del cuerpo (por esto muchos de nuestros hijos son altamente resistentes al dolor físico, sólo lloran si se han roto algo) y la desconexión del entorno.

Pasó este video, conocido como Still Face Experiment (Experimento de la cara impasible), en el que vemos las reacciones de una criatura cuando su madre no interactúa con ella.

En primer lugar vemos el apego evitativo (“no me importa que no me hagas caso”, la niña sigue actuando como si no pasara nada), luego el apego ansioso (intentos repetidos de llamar la atención) y finalmente, el apego desorganizado (cuando la criatura llora).

Nos explicó que el apego desorganizado es el que nos da la vía de entrada a la disociación: cuando tenemos miedo, cuando nos ponemos en alerta, nuestro cerebro recibe adrenalina y cortisol, sustancias necesarias para sobrevivir. Cuando estas sustancias están de forma permanente, el cerebro se desconecta: ahí tenemos la disociación.

Cuando hay disociación, el “yo” del niño se fragmenta. Por un lado están las partes aparentemente normales (el juego, por ejemplo, aunque en niños “disociados” este puede ser anormalmente imaginativo y creativo… otra forma de evadirse), que no conectan con las emociones negativas, y por otra, las partes fragmentadas, relacionadas con sistemas de defensa. Estos sistemas son 4: el enfrentamiento, la huida, la congelación y la sumisión total.

La disociación, según ella, es una circunstancia altamente desconocida incluso entre los profesionales, que a menudo diagnostican trastornos como el TDAH, Trastorno Negativista-Desafiante… Cuanto más tiempo y experiencias retraumatizantes viva la criatura, más se establece la disociación.

Sus síntomas son:

– Amnesia : los niños pueden no recordar (o no recordar con precisión) cosas que han hecho, dicho… durante los períodos de disociación.

– Cambios bruscos de humor

– Trance: chuparse el dedo, regresiones (actuar como un bebé), relajar el control de esfínteres.

– Alucinaciones visuales y auditivas.

– Reacciones desproporcionadas y desorbitadas al estímulo causante.

Para que haya disociación, siempre hay un estímulo detonante, aunque pase desapercibido. Puede ser externo o interno.

Hay que procurar que la disociación no derive en un trastorno disociativo, sino que se integre. ¿Cómo? Conectando y entendiendo estas formas de reaccionar, conectando con lo que le ha sucedido.

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Comentarios en: "Disociación" (28)

  1. Muchas gracias por compartir. Nosotros todavía no tenemos a nuestro niño con nosotros y toda ayuda es poca

  2. Mi hija hace una especie de regresión (se comporta como si fuese un bebé, no habla, babea, se queda quieta) cada vez que nos enfadamos con ella o la reñimos. Al principio pensaba que era algo premeditado porque, ciertamente, pone las cosas muy difíciles al ser imposible comunicarse con ella. Pero ya hace tiempo que me he dado cuenta de que no es así. ¿Podría responder a un caso de disociación? También es cierto que es una niña increiblemente imaginativa, con una capacidad por encima de lo normal para jugar sola. Esto último siempre lo he visto como una ventaja, tiene mucha vida interior, me digo. Pero me preocupa el no poder hablar con ella para poder resolver conflictos.

  3. En cierta manera todos tenemos esa capacidad de convertirnos en seres despreciables. Todos conocemos nuestras luces y nuestras sombras. Mi tesis doctoral no tiene palabras de veinte duros, es muy de andar por casa como para necesitar palabras técnicas al hablar de ello., me basta con pasar largas horas jugando con mis hijos en el parque para darme cuenta de lo que hay. Activas tus sensores y descubres un puñado de niños que pese a estar con sus padres se sienten totalmente abandonados. Son niños que llevan la etiqueta de “conflictivos” y simplemente se dedican a interpretar el papel que se les ha asignado. Hablar de sus cambios de humor refiriéndose a una historia terrorífica como la del doctor Jekyll e Mr Hyde puede ser por dos cosas; que no se haya leído el libro, o que se tenga muy mal gusto y poca sensibilidad…
    Dicho lo cual diré que aún existe algo que me preocupa aún más. Que la sociedad entienda que los niños adoptados tengan más problemas que el resto. Las etiquetas las carga el diablo y acompañarán a nuestros hijos el resto de sus vidas.
    Para historias de doctores Jekyll y Mr Hyde los padres que los abrazan un ratito y los dejan sin miramientos en las guarderías, para historias terroríficas los que los someten a una tortura para hacerlos dormir, historias de no dormir aquellos padres que silencian las largas horas con un juego en una tablet……… que no les hacen ni puto caso. Ellos sienten un abandono aún mayor que el que pueda sentir un adoptado en pleno siglo XXI.
    A veces es más sencillo creer que el fallo está en el hijo. Esa es la teoría que ruge cada día con más fuerza en mi interior.

    • Tienes razón, el mito de “Jeckyll y Hyde” es muy duro para referirse a un niño… pero yo entendí que se refería a cambios muy radicales, a cuando una misma persona puede parecer otra… no tanto a que esta otra sea un “monstruo”. Hay niños (y adultos) que se desconectan con el juego, la fantasía, hacer el payaso… no es necesariamente malo, aunque entiendo que puede serlo si no consigues “volver” al mundo real, si lo que te hace desconectarte son vivencias que no te permiten disfrutar de la realidad.

      La mayoría de los niños que han llegado a la adopción (no todos) han tenido vivencias muy duras, a veces relacionadas con su primera familia, otras con la institucionalización… también muchos niños que siguen viviendo con sus familias biológicas han tenido estas experiencias y su sombra les puede acompañar hasta que sean adultos (a veces más que a los niños que han encontrado otra familia que pueda hacer una tarea “reparadora”)…

    • En este caso se está hablando específicamente de niños adoptados que sufrieron trauma. Es muy importante que la gente entienda la diferencia entre adopción e institucionalización, maltrato y abuso, etc. En nuestro caso y el de muchas otras familias que aquí participan, la adopción llegó cuando nuestros hijos ya habían experimentado deprivación, malos tratos o ausencia de buenos tratos, etc, que dejaron una huella, en ocasiones muy severa, sobre todo cuando los niños lo vivieron en su primera infancia. En casos como los de algunos de nuestros hijos, la huella está muy presente y se manifiesta de diversas maneras, por lo que es esencial entender qué hay detrás de esos comportamientos y de esas dificultades. No se trata de poner etiquetas, sino de enfrentar realidades. Para que nuestros hijos puedan conocer sus luces y sus sombras, tenemos que darles herramientas, y para ello debemos prepararnos los padres. Yo sé que el fallo no está en mi hija, ni tampoco está en nuestra familia, el fallo está en un sistema que la dejó en una cuna de orfanato, mirando el techo y con cero estimulación durante 22 meses.

      Los niños que han vivido diferentes tipos de malos tratos en su primera infancia, no poseen un recuerdo o memoria explicita de lo que les sucedió, todas sus experiencias se encuentran en su memoria implícita, que corresponden mayoritariamente a sensaciones dolorosas de privación, estrés y dolor físico (memoria implícita traumática). Estos recuerdos no se pueden verbalizar porque el cerebro en esas etapas de su desarrollo no puede simbolizar lo que le sucede, por lo que la experiencia se manifiesta por comportamientos o manifestaciones conductuales específicas. Ciertos comportamientos pueden parecer muy extraños a los padres y madres adoptivos porque su contenido e intensidad no está en relación con un hecho real, sino con la memoria traumática “almacenada” y se manifiesta a través de la conducta, el niño expresa lo que siente mediante acciones y no mediante la palabra, por ejemplo cuando se presentan episodios de explosiones de rabia o de violencia exagerada, sin que haya existido ninguna situación previa que lo origine. O cuando, por el contrario, presentan conductas de aislamiento o de desconexión de su entorno, situaciones que desconciertan a los padres ya que en sus propias palabras no hay nada que puedan hacer para que el niño sienta interés por lo que le rodea. Todo ello está relacionado con vivencias del pasado y estas conductas son una respuesta ante determinadas situaciones, que les hace conectar con esas experiencias negativas o traumáticas.

  4. Esta disociación se puede mantener hasta o incluso en la edad adulta???. Se habló de ello??.
    Muchas gracias por el resumen de la charla. A Ana Abadía no la conozco, pero si tuviera ocasión no me perdería escucharla.

    • Sí, la disociación es un mecanismo d defensa q se mantiene hasta la edad adulta sino se trabaja la reconexión

    • Sí, efectivamente, hay un parte de nuestro cerebro que sigue necesitando desconectarse de estas experiencias traumáticas, por mucho tiempo que haya pasado.

  5. Me pregunto si la disociación podría llevar al autismo o voy totalmente en dirección contraria

    • Desde la intuición, eh?, que no soy profesional y por tanto no sé (nada): creo que la desconexión se puede confundir con autismo. Que estas conductas que tienen algunos niños institucionalizados (balanceos, no fijar la mirada, etc), y que tanto recuerdan a las conductas que tienen algunos niños autistas, son una forma de desconexión.

  6. Bueno, muchos niños (y adultos) se disocian y no es patológico… cuando ven al tele y les hablas y no se enteran de nada es que están disasociados también…
    Mi pregunta es, casi todos las patologías o problemas, llamale como quieras, tienen síntomas similares o iguales, si vas a un especialista en un tema concreto con unos síntomas te dirá que es tal, y otro con los mismos síntomas te dirá que es integración de estímulos, disasociación o un problema de apego, o lo que sea. ¿Es realmente tan importante diagnosticar lo que tiene, o el origen, o lo importante es saber desactivarlo?

    • Yo creo que es fundamental saber lo que tiene, porque de no ser así es imposible saber como tratarlo.

      Respecto a la charla de Anna, y a lo técnica que pudo resultar, te diría que hablar de disociación, a menos que se disponga de mucho tiempo para ello, es una cuestión muy compleja, y de la que creo que sabemos bastante poco. Efectivamente todos disociamos, no es infrecuente que estemos haciendo una tarea y nuestro cerebro esté en otra parte, pero no es de eso de que hablamos en el caso de la disociación que se produce cuando hay un origen traumático.

      El problema de la disociación en los niños traumatizados, es que un instrumento que les sirvió como mecanismo de supervivencia, se estructure en su personalidad a medida que van creciendo.

      No soy ninguna experta en esto, pero mi hijo es paciente de Anna, es un niño que tiene problemas de disociación, y obviamente he leído y hablado con ella bastante del tema.

      • Lo entiendo, esto mismo ha dicho ella. Quizás fue deformación profesional, porque yo me dedico a “traducir” lenguajes técnicos a coloquiales para que estén al alcance de todo el mundo, pero creo que más ejemplos, y algunas palabras menos “especializadas”, habrían ayudado.

    • Sí, de esto también se habló, que todos nos disociaciamos a veces de alguna manera y esto no es malo en si. Yo entiendo que es malo cuando no podemos reconectar con la realidad, cuando procede de una experiencia traumática que no podemos elaborar.

      Otra vez desde la intuición, yo creo que no se puede trabajar solo con los síntomas, desde el conductismo… que hay que trabajar también las causas.

      • Es como tu dices, lo malo es que no podamos reconectar con la realidad de manera voluntaria. Ademas lo que a mi más me preocupa, teniendo en cuenta que mi hijo cumple la semana próxima 11 años, es que esa disociación, esas partes fragmentadas, tomen cuerpo y formen parte de su personalidad, ya que se instaló en su momento y según ha ido creciendo ha seguido estando ahí.

        Tambien tienes razón respecto a que no se pueden trabajar solo los sintomas, y menos desde el conductismo. A mi me parece que lo primero es que el niño sea capaz de identificar, esas partes disociadas entre si, e irle dando estrategias que le lleven a tomar el control.

  7. Una información muy útil, muchas gracias por compartirla.

  8. Por otra parte, no se vosotr@s, pero yo tenía una idea muy alejada de la realidad respecto a lo que es la disociación, y mucho más en los niños, igual estaba influenciada por las peliculas que he visto, en las que presentan a alguien con un trastorno de personalidad que es muy evidente, y cuando yo he leído las caracteristicas de la disociación no veo para nada reflejado a mi hijo. Las manifestaciones son mucho mas sutíles.

    Por otra parte, el problema es que un niño no necesita que el disparador tenga que ver con el trauma de origen, en el caso de mi hijo ha automatizado desconectarse ante las cosas que no son de su agrado, de manera que si bien “aprendió” a disociar como mecanismo de defensa, ahora que su realidad es muy otra, sigue utilizando ese recurso.

    De todas formas hablar de esto es complicadísimo, porque me releo y parece que el niño lo hiciera de manera consciente, y es justo lo contrario, que no tiene el control.

    • A mi me da la sensación de que el problema es que estas respuestas se convierten en una especie de hábito y aprenden a desconectar, de distintas maneras, por sistema… y esto es lo que hay que conseguir que no suceda, que no se convierte en una forma normal de funcionar. ¿no?

  9. Yo me siento identificada con la comparación Dr. Jekyll/Mr. Hyde. Sé que es duro decirlo pero es mucho más duro vivir con las consecuencias psicológicas del abandono, el maltrato y la institucionalización como hacen nuestros hijos. Y también es duro ser madre de un niño así por mucha compasión que sientas, mucho amor que tengas, muchos libros que leas, mucha terapia que pagues, cuando te encuentras viajando de hospital en hospital, desesperada, porque no encuentras un psiquiatra infantil de guardia en ningún sitio y esta personita a la que amas *necesita* la ayuda de la medicina moderna, o cuando las madres de los otros niños te cuentan sus “terribles” problemas que a ti, francamente, te dan risa, o cuando sabes, intuyes, porque la conoces como si la parieras (aunque no haya sido el caso) que en momento de cruzar el umbral de la puerta de casa va a estallar y va a monopolizar toda tu atención durante horas y que le den al hermano (que también ha vivido lo suyo), pues bueno, no es fácil hacer que tu casa sea, como me dijo una psiquiatra “no una casa, sino un espacio terapéutico”.

    No es fácil y en gran parte es difícil porque nadie, nadie, *nadie* habla de esto, nadie sabe nada, nadie comparte nada. Es un tabú. En el cole no se lo creen, creen que eres una madre superprotectora y que lo que te pasa en los primeros años de tu vida “se olvida”, que los niños adoptados “son supervivientes” (sí, pero ¿a qué precio?) y que “es muy lista”, como si eso tuviera algo que ver. Porque tenemos que mantener bien lavada la cara de la adopción y sólo presentar su aspecto más risueño.

    Señores, ésta es la realidad: el abandono mata el alma, la institucionalización es fatídica para el futuro del niño, el maltrato destroza vidas. Señores, esta es la realidad: todos los niños adoptados tienen que cerrar una herida. Muchos lo hacen sin que sus padres se enteren, otros necesitan “una ayudita”, algunos, quién sabe cuántos, pasarán su vida intentándolo. Y es por eso, señores, por lo que hay que adoptar. Hay que vaciar los centros de acogida. Porque los centros de acogida, en China, en América, en el Este, en España y en cualquier otro lado, son malos para la salud de los niños. Y no hablar de ello para que no “se le quede el estigma toda la vida” es la mejor forma de que no accedan a los recursos que necesitan para curarse.

    Y para muestra un botón. Así tratan a los niños en un centro de menores andaluz: https://www.change.org/p/cese-de-la-direcci%C3%B3n-del-centro-de-menores-tierras-de-oria?recruiter=79018048&utm_campaign=signature_receipt_fb_dialog&utm_medium=facebook&utm_source=share_petition&fb_ref=Default

    Yo ya he firmado, firma tú también, por favor.

    Y esto no significa que no haya niños que sufran problemas similares sin haber pasado por el abandono legal ni la adopción. Los hay, y muchos. Yo me he hecho experta en detectarlos. Lo que yo veo a mi alrededor es que muchos de ellos han vivido divorcios difíciles cuando eran muy pequeños. E igual que no estoy en contra de la adopción, tampoco estoy en contra del divorcio, pero no hay que negarse a ver cómo afectan nuestras decisiones a nuestros hijos.

    Paz,
    Lucía

    • Gracias por compartir algo tan personal, tan doloroso. Mucho ánimo. Un abrazo, enorme.

    • Hola, soy una mama adoptante y mi hijo mayor sufrió trauma severo en su primera infancia. Ahora tiene casi 9 años y un hermanito de 4.

      Uniendo este tema con un post anterior titulado ¿Dónde está mi tribu? estoy buscando a otra madres en situaciones similares a la mía para crear una red de apoyo. Sin duda nuestros hijos se merecen todo nuestro amor y comprensión. Como decía Lucía es muy duro lo que ellos han vivido pero lo que se vive cada día en nuestras casas también. Me encantaría poder conocer a otras mamás con las que poder compartir sin sentirme juzgada y a las que escuchar claro. Vivo en Barcelona, pero si tiene que ser apoyo via Wahtsapp, pues también. malandabuil@yahoo.com

      Un abrazo grande

      María

      • Te recomiendo que bucees por Internet… en Facebook hay varios grupos de madres y padres adoptantes, seguro que allí hay mucha gente en situaciones parecidas. Te recomiendo el foro de Adoptivanet en Facebook y el Grupo de Adopción de Mayores en Yahoo… Un abrazo.

  10. Te agradezco lo que compartes y de la forma en que lo haces. Gracias.

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