familia monoparental y adopción

Madres traumatizadas

Creo que era Nancy Verrier quien dijo que la adopción es el único hecho traumático en el que no se reconoce ni valida el trauma. Quizás no se habla mucho del trauma en adopción, pero cuando se hace, se refiere exclusivamente al que sufren los adoptados y, ocasionalmente, las madres biológicas. Pero, ¿sufrimos un trauma los adoptantes? Yo no lo había visto así hasta que , unos días atrás, I., madre de tres hijas adoptadas, hacia estas reflexiones con las que me sentí muy identificada.

Educar niños dañados es la forma más difícil de ser madre del mundo. Se necesita una fortaleza especial que no todas las personas poseen. Y luego pasa factura….., estoy convencida que la experiencia llega a ser traumática para las madres, se detecta más tarde, cuando se toma distancia.

Sacar adelante niños difíciles, niños con traumas, nos daña en cierta manera, nos mimetizamos con el daño del niño y se produce un antes y un después traumático porque nadie está preparado para afrontar según qué situaciones.

En definitiva, pasamos a ser parte de ese trauma porque sufrimos de pleno las consecuencias.

Si consigues convertir esa relación en una relación de respeto y empatía, ya va a ser el cielo mismo, pero tú ya serás otra persona , orgullosa de la batalla, pero cascada en muchas cosas que has tenido que vivir.

¿A qué padre/ madre que quiere adoptar se le puede explicar que esto ocurre en ocasiones???, y por supuesto, que entienda de qué le hablas?

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Comentarios en: "Madres traumatizadas" (36)

  1. el punto es que siempre que contactas con alguien con traumas terminas sufriendo sus traumas en el proceso de asimilarlo a tu vida y acompañarlo. En una relación profesional siempre queda el recurso de salir de la consulta, respirar hondo y decirte a ti mismo que estás haciéndolo por el bien de otro y que la distancia profesional es tu trinchera. Pero no es una consulta, es una experiencia de co-existencia y afecto, una experiencia familiar… Es temerle a crecer en el dolor en una relación de afecto que además enfrentas no por accidente, sino por voluntad propia… Pues bien… es una decisión voluntaria, hay que concoer antes de eso los pro, los contra y los apoyos que se pueden buscar, o mejor ni arriesgarse, no es una mascota ni una planta

    • Yo aseguro que a pesar del sospesar los pros y las contras, incluso los apoyos, hay situaciones muuuuyyyy dificiles que nunca una persona con esa analitica anterior ha podido imaginar como llega a sentirse y en qué disyuntiva se puede llegar a encontrar.
      Y apesar que se diga que un biológico también puede provocar situaciones difíciles, nunca es lo mismo, por que el origen del daño es ajeno a la actuación de la madre adoptiva y por lo tanto el desconcierto y la sensación de hacerlo todo mal es terrible. La angustia que se genera incluso el miedo son muy nocivos y hay que mantenerse por que sigues siendo el mastil y no te puedes quebrar.

      • Totalmente de acuerdo Irlem

      • Efectivamente. Yo suelo decir que sí, que hay hijos biológicos con comportamientos, con dolores… parecidos a los de nuestros hijos. PEro que en sus casos, miras a su familia y entiendes de dónde viene…

      • A veces sí y a veces no… hay niños fáciles y difíciles, hay daños biológicos, congénitos, hay niños fuertes y débiles, con mayor o menor resiliencia también entre los biológicos.
        Yo estoy de acuerdo con las reflexiones de I., pero creo que son aplicables a un contexto mucho más amplio, a cualquier maternidad.
        En cierto sentido tener hijos es como la ruleta rusa. En el caso de los hijos biológicos hay una bala en el cargador, en las adopciones puede haber 3 o 4.

    • También de acuerdo

    • De todas las certezas que tuve antes de adoptar, la mayoría se quedaron por el camino, pero hay una que permanece: la incondicionalidad. El que, pase lo que pase, estaremos allí. No, no es un animal ni una planta, y creo que todos lo tenemos claro (la duda casi ofende). Pero esto no quiere decir que antes de vivirlo fuéramos capaces de sopesar los pros y los contras. Hay muchas cosas que no nos dijeron, que no nos planteamos o que no quisimos creer… Efectivamente, los padres no somos terapeutas, ni siquiera los que sí lo son en su vida profesional, y la vida familiar no puede convertirse en una terapia… porque entonces no deja lugar para la vida familiar, y esto es muy dañino.

  2. Madre mia! como hija adoptada, al leer este artículo un escalofrío me ha recorrido el cuerpo!… Mira que en casa siempre se ha hablado con naturalidad del tema de la adopción, pero me he dado cuenta que siempre hacia mi, como hija, nunca de una forma intensa por parte de mis padres… y ahora veo que quizás lo que han sufrido, lo que sufren y lo que sufriran es mucho mas de lo que he podido darme cuenta hasta hoy!

    No se trata de entrar en un espiral de culpabilidades y tristezas, pero, es cierto que no miramos nunca esa parte de la familia dentro una adopción… parece que los que sufren, los que tienen que estar traumatizados por este echo, son las personas que han vivido directamente el “abandono” de la adopción… ya sean los padres biológicos por darlo en… o bien los hijos por haber sido dados en…Y realmente, hay una parte muy importante, que son estos padres heroes adoptivos, que han sufrido mucho, ya no solo por el tema de los traumas de la persona que han adoptado, si no también por todo el proceso que han tenido que pasar y hasta el entorno si no les ha acompañado… Y seguro que aún me dejo algo importante!

    Realmente, este artículo, es corto, pero dejar ver una parte taaaant importante de todo esto, que espero que cada uno, en su papel y representación en la vida, coja todas esas palabras y se las haga llegar al corazón, se las deje recorrer por el cuerpo… y luego, piense, sienta y se convierta en un ser de luz y amor… porque estas palabras, no dejan indiferente!

    Gracias a esta madre que las ha escrito, porque por mi parte han sido muy duras de leer, pero muy grandes de recibir!

    Un abrazo de corazón a corazón!

    • Gracias a tí por darnos la devolución. El dolor de las personas que queremos siempre es muy difícil de escuchar, pero también es muy difícil de decir…

  3. Muy bien explicado. Sin saberlo pero es una de las explicaciones en mi caso del por qué no tengo más hijos adoptados y con uno ya es un trabajo grande: el cansancio psicológico es grande, más que el físico, y hay vivencias y reparaciones que hacer que te llevan media vida.

    Elena

  4. A mi me ha hecho recordar este post de Jose Luis Gonzalo http://www.buenostratos.com/2013/01/es-del-todo-inadecuado-acoger-un-nino.html porque entiendo que reconocer ese trauma que experimentamos, expresarlo, elaborarlo, tambien posibilita el darle las herramientras a nuestros hijos para enfrentarse al propio trauma. Creo que es una tarea muy compleja,para la que casi nunca estas preparado (aunque puedas estar avisado) pero frente a la que si hay cosas que se pueden hacer. Ahora, nadie dijo ni que fuera sencillo, ni mucho menos rápido, es un trabajo de años de pasos muy cortos, de muchos retrocesos y en el que ayuda mucho la presencia de buenos profesionales donde hay muchos que, o no lo son, o no están adecuadamente preparados para asumir ese reto profesional. Criar, sí, con todas las consecuencias…

  5. Muy valiente sacar este tema, del que no se habla y choca con el mito de la adopción féliz. Pienso que en general la maternidad saca a la luz muchos aspectos de tu vida, de tu ser que tienes sin solucionar o solucionados a medias, unos más leves otros más serios. Incluso con tu pareja. Y te da la oportunidad de volver a ellos y quizás solucionarlos.

    Para mi la adopción, saca todo esto a la luz como cualquier maternidad, pero nos regala un extra. Y a nuestras dificultades o cuestiones sin resolver les sumamos las dificultades emocionales, sociales, cognitivas y de todo tipo de nuestros hijos… su trauma. Y seguimos sumando (colegio, familia… etc.) cada uno lo suyo. Ya se que cada niño es diferente y que hay niños “menos dañados que otros”.

    Cualquier solución pasa por tomar consciencia de la situación, comprender… etc. Pero no da tiempo, todo se te viene encima sin que lo esperes y no creo que haya alguien preparado de ante mano para esto. Sobre la marcha aprendemos pero con un esfuerzo psicológico y físico enorme. Algunas, entre las que me incluyo, nos mimetizamos con el trauma de nuestra hija y nos cuesta mucho separarnos, tomar distancia y por supuesto separar lo nuestro de lo suyo. Todos perdemos, el hijo y la madre porque estamos agotadas, a veces angustiadas, perdidas, nos valoramos en negativos pensando solo en los errores, cuestionándote, y es que no llegas a tiempo para poner en pie todo lo que se cae o está a punto de caer.

    Si, posiblemente acabamos traumatizadas, doloridas, agotadas… pero más listas, más empáticas… porque aprendemos, eso también es así, aprendemos en el camino sobre ellos y sobre nosotras… y se nos ofrece la posibilidad de crecer como nunca habíamos pensado.
    Gracias Montse por recordarnos la entrada de Jose Luis. Y yo si acepto que he sentido agresividad hacia mi hija y se me han cruzado por la mente pensamientos que no puedo decir en alto. Todavía me pasa, pero ahora no me crucifico por ello, lo acepto , lo dejo ir y no pienso mal de mi.

    • Sin duda, nada te hace crecer más que esta vivencia. Al menos así lo siento yo… que no soy la misma. Que estoy aprendiendo muchas cosas sobre mi misma.

  6. He leído el post de Jose Luis Gonzalo, gracias Montse por el enlace y me quedo sin duda con la frase de Rygaard (“El niño abandonado”):
    “Te quiero tanto que tú no tienes que amarme. Espero que un día me digas qué es lo que te hace sentir triste”
    Yo, en algunas ocasiones, en las que alguno de mis hijos reacciona de forma desmesurada ante situaciones adversas, por ejemplo enfados exagerados por nimiedades, me pregunto hasta que punto tienen que ver con su dolor por el abandono sufrido. Esto me hace muy vulnerable porque no sé si reñirle por reaccionar así o abrazarle y decirle que no se preocupe que entiendo su rabia. En ocasiones le pregunto, sobretodo al mayor, si siente esa rabia o está triste porque su mamá le dejó y me mira con cara rara y no contesta. Creo que si es así, ni él lo sabe. Conclusión: sí, es mucho más difícil ser madre adoptiva, pues te falta la seguridad de que tienes un hijo no dañado con el que no necesitas analizar al milímetro reacciones “raras”.
    Otra gran entrada madredemarte, cuánto aprendo y reflexiono.

    • Son difíciles estas situaciones en las que sientes que tienes que reaccionar de dos maneras absolutamente contradictorias… y no siempre es fácil saber qué hacer.

      A mí me costó mucho aceptar que, en determinados momentos, podía tener sentimientos negativos hacia mis hijos. Pero he aprendido a perdonarme con ello, aprender y seguir adelante.

    • es dificil distinguir eso de una baja tolerancia a la frustracion…

    • A mi me pasa lo mismo… A veces la comprendo, a veces la riño… y muchas veces me queda el sabor amargo de pensar que me he equivocado, que tocaba lo otro.

      Yo pienso que, antes de la adopción, sí que sabes, sí que te explican lo que va a pasar y lo difícil que puede ser. Al menos lo que yo estoy viviendo es lo que me esperaba vivir. Lo que no imaginé es que doliera tanto, tanto, el sufrimiento de tu hijo/a cuando pasara eso que tenía que pasar, el momento en que el/ella se hace realmente consciente de lo sucedido antes-de-la-adopción

      O tal vez es que yo esperaba que esto pasara más tarde y, en mi caso, empezó a los 4-5 años su manifestar del dolor por una circunstancia que, con sus palabras, “no puede aceptar”.

  7. Para mi ser madre adoptante es la experiencia que más feliz me hace en la vida.Hay niños adoptados sanos. La mayoría según las investigaciones.

    • Nuestros hijos son sanos… nuestras maternidades felices. Pero tienen sus lados de sombra. TE deseo que nunca las vivas… o que si terminas por vivirlas, te sirvan para aprender y crecer tanto como me han servido a mí.

    • ¿ lo contrario a niños sanos es niños insanos?

      • O infelices….tener hijos biologicos no protege del trauma ,ni a ellos ni a ti.Impotencia no saber….como llamo a no poder proteger ….en imposi cion judicial
        visitas maltratantes….

    • Si hay niños sanos….., una de mis hijas “sanas” tiene el dolor hacia dentro.
      Un tema aparte, por que ella siempre ha sido la niña soñada, la fácil, la buena, la empática, comprensible, apaciguadora, buena niña y buena compañera….pero tiene alma y pesadillas que no comparte por que no quiere hacerme sufrir… será buena hija mi hija!!!!!!
      La amo, la adoro, sufro por ella…, sufro por que sufre y se minusvalora, sufro por que no consigue sus objetivos académicos, por que sacrifica más de lo que puede y por que pienso que quizás con “la facil” tampoco lo he hecho todo lo bien que se merece.
      Yo podía pensar que es una niña normal, que le cuesta conseguir sus objetivos como a otro, que al menos tiene objetivos y pelea por ellos…., pero ella tiene dolor hacia dentro, lo sé y sufro por que he aprendido a poner distancia y valorar desde la lógica. Y a pensar que su dolor de dentro le dificulta rebelarse y gritar y dar patadas y escupirme en la cara y decirme que TODO LE DUELE.
      En mi experiencia, esa tambien es la cara de los niños fáciles cuando son jovenes adolescentes fáciles y esta niña me hace sentir el mismo dolor de la “dificil” por que yá tengo aprendida la lección y no se me puede engañar.

  8. Gracias a todos por sus comentarios, que bien se siente saber que uno no esta solo! Lo más difícil de mi parte es que me dieran el espacio de madre en su corazon pero donde ese espacio solo esta lleno de abandono, enojo y mucha desconfianza a volver a ser dañada por la nueva madre… Y claro uno también trae lo suyo con ciertas expectativas que no se cumplen y terminamos profundizando los traumas. Pero lo importante es no rendirnos y ser incondicionales a la relación, aprender de nuevo cada día, ser agradecido con Dios que creyó en nosotros para prestarnos un rato a ese hij@ que ante todo es SU mayor tesoro. Bendiciones y el resultado de todo esto es que nuestro corazón se fortalece y agranda mas, pues ahí muchos niños que nos necesitan, así que no permitamos lo contrario…

  9. Qué curioso tema.
    Hasta ahora lo más duro de mis dos adopciones fue la adaptación en el caso de la segunda. De esa experiencia me queda la mala conciencia de lo mal que hice las cosas. No sé si a esta mala conciencia podemos llamarle trauma. Lo que sí sé es que en algún momento, en alguna conversación, cuando la niña sea mayor y yo crea que puedo contárselo, eso saldrá. Porque necesito que lo sepa. Que todo lo que yo pensaba y me decía que haría en una situación así (de esas que en los cursos preadoptivos nos dicen que se pueden presentar), se convirtió en polvo en el momento en el que ella llegó a casa, con su desconcierto, su rabia, su impotencia, sus negativas constantes, sus rabietas… Y todos esos sentimientos que yo debería haber canalizado, lo único que fui capaz de hacer durante meses fue reproducirlos y devolvérselos tal cual me llegaban…. Tampoco yo me he parado nunca a pensar que eso me pudiera haber traumatizado, pero ahora que otra persona lo expresa y lo pone por escrito, pienso que sí, que efectivamente puede ser así. Puesto que a mí me queda ahí con el sabor amargo de una mala experiencia a la que no supe responder.
    Sólo espero haber aprendido de ello. Lo sabré en el futuro, en la adolescencia o cuando quiera que ella tenga uno de esos retrocesos inevitables… Esa será una segunda oportunidad, que espero no desaprovechar. Aunque el miedo siempre está ahí, a volverle a fallar.

    Otro tema distinto que también aquí se ha comentado es esa duda que me asalta cada vez que uno de mis hijos (adoptados ambos), tiene algún problema en el cole, con la maestra, con algún niño… Yo intento huir del victimismo de pensar siempre que todos sus problemas tienen su origen en la mochila, en el abandono, en su historia…. Pero eso no impide que también a cada momento me asalte esa duda. Y es que evidentemente mi respuesta no puede ser la misma según donde yo piense que está el origen… Y cuando los problemas son aparentemente pequeños, tampoco le das mucha importancia. Pero cuando ya son más serios o continuados, conocer este origen sí que la tiene. Así que de alguna forma esta duda también nos genera nuestro trauma particular….

    • Hacer mal las cosas no es fallar a nuestros hijos. No estar ahí sería fallar. Pero estar y ser imperfectos es humano y no es un fracaso. Una amiga sicóloga me dijo una vez que un padre perfecto es de lo peor que le puede pasar a un hijo, ya que no podrá crecer sin sentirse incapaz de superar al padre. Cometer errores nos hace humanos y nuestros hijos nos necesitan humanos, para poder superar un día su necesidad de nuestra aprobación y cuidados y que puedan superarnos, ponernos a su mismo nivel y crecer. Lo mejor que podemos hacer por nuestros hijos es ser felices por nosotros mismos y que aprendan a buscar su propio camino. Vivir pendientes de su dolor todo el tiempo puede magnificar los problemas en vez de relativizarlos.
      Todos tenemos limitaciones y traumas. Es inevitable. Mejor llevarlo con naturalidad y optimismo.

  10. A mi esta entrada me ha recordado un video (The Kids Are Not Alright: A Russian Adoption Story) que en su día me impresionó mucho. En él la madre de una niña con RAD (Reactive Attachment Disorder) explicaba el trastorno a partir de su experiencia. Buscando el video he encontrado la página web de esa madre, que parece ser ha publicado un libro con la historia. http://juliaandme.com/

  11. Essostre, no estoy de acuerdo contigo. No se trata de vivir todo el tiempo pensando en su trauma y de su dolor; se trata de intentar sacarlos hacia delante, es que es tan patente ese trauma en muchos momentos de su día a día que cómo no vas a pensar en ello, es algo inevitable. Otra cosa es que lo asumas y no te haga perder también tu parte de vida privada pero a veces es difícil. Y por otro lado dices que es bueno para ellos no magnificarlo y aprender a relativizarlo. Yo no sé cómo se puede relativizar el que tus padres biológicos te hayan abandonado, sea cual sea el motivo, da igual, porque el niño habrá sentido abandono (aunque haya sido un fallecimiento);eso no se puede relativizar, es lo que es, y no se puede desdeñar y decir que bueno, que eso es pasado y ya lo que cuenta es desde que está contigo porque no es así. Nosotros podríamos relativizarlo, ellos no, ellos lo vivieron en primera persona. Yo creo que un abandono nunca se puede entender, nunca el niño lo podrá entender, lo podrá asumir, asimilar y con el tiempo ya de adulto, le corresponderá ver si puede perdonar o no según los motivos que pueda saber que hubo, pero de niños eso nunca se puede entender.
    No quiero decir que no se pueda ser feliz, nada más lejos de mi pensamiento, pero que es verdad que la paternidad adoptiva es sin duda más dura aunque también quizá más auténtica porque no espera absolutamente nada y parte de unas carencias que no han sido responsabilidad tuya ni de tu falta de cuidados y aún así las asumes y las intentas ir mejorando.

    Elena

    • Buen analisis Elena.

    • Sé que no estarás de acuerdo conmigo 🙂 pero una forma de relativizarlo (nosotros, no ellos), es tener más de un hijo. Con relativizar no es no darle importancia, ni dejar de pensar en ello… es darle un lugar algo menos central en tu vida.

  12. Pues no, tienes razón, no estoy de acuerdo. Creo que no se puede relativizar, eso no quiere decir que te obsesione, pero no se puede dejar de lado, da igual que sea uno, que dos o tres.

    Elena

  13. Que alegría que alguien hable tan abiertamente de este tema, de que no todo son luces, de que hay siempre y sea cual sea la circunstancia, una sombra en la palabra adopción. Un abandono previo, algo incomprensible, aún para los ojos de un adulto. Y cuando además, ha habido un daño, infringido por la persona que debería de haberte querido más que a nadie, por una madre o un padre biológico, ¿eso como se puede entender?. Y es normal su rabia, sus pataletas y su odio generalizado. No se trata de exagerarlo, se trata de escucharlo, de comprenderlo.

    Y cuando ese dolor es tan fuerte que a nuestr@ chic@ le parte en dos en situaciones cotidianas de la vida, a los padre y madres adoptivos se nos rompe el alma. Algo que está fuera de nuestro alcance; porque podemos hacer las cosas mal hoy o ayer, pero no cuando nuestro chic@ tenía seis meses, un año, dos años. No podemos borrar las huellas de aquello que sufrió. Y a veces, a mi misma me entra rabia contra la gente que hirió a mis niños, y odio al mundo por no entenderlos. Muchos profesionales no se saben hacer cargo de la situación. ¿Qué nos queda entonces? Sólo contener su rabia y llorar juntos por unos padres que no quisieron/supieron hacerlo mejor. Y cuando crezcan, si Dios quiere, y salen adelante; si pueden tener una relación sin desconfiar de su pareja, si pueden asumir su pena. Cuando ya viejitos les veamos tirar de su vida, podremos estar orgullosos. Pero no, nunca seremos los mismos, seremos mas sabios, seremos más empáticos, nos recuperaremos, pero no seremos iguales.

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