familia monoparental y adopción

Hace unos días debatíamos sobre si los adoptados deberían ser hijos únicos… Y una lectora del blog – y autora a su vez de otro muy interesante, Hijos del Perú, y madre de dos hijos (“los dos son adoptados, los dos son del mismo origen (como él dice: somos de la misma tribu), los dos tienen historias parecidas”) – lanzó un envite que podría ser la continuación. ¿Qué clase de hermanos deberían tener los hijos adoptados?

Dice: “en la actualidad me plantearía una pregunta, Que tipo de hermanos son los que necesitan nuestros hijos?, si ellos hasta en ese momento son hijos únicos, y muchas parejas valoran todo tipo de posibilidades para crecer la familia; he conocido familias que se han planteado otra fecundación in vitro para tener un hijo biológico después del adoptivo, otros buscan adoptar en una cultura diferente al del primero (ya sea por plazos de espera, por costes de los tramites, o dificultades del primer país. etc.). Que tanto les puede afectar esas elecciones a nuestros hijos?”

Me parece una cuestión muy interesante. Yo creo que muchas familias nos planteamos estas cuestiones, las diferencias y similitudes entre nuestros hijos… hace poco, una madre que había adoptado a dos hermanos y que en principio pensaba en un tercer hijo, aseguraba que se les hacía difícil integrar en la familia a uno que no perteneciera genéticamente ni a la línea de sus hijos ni de sus padres… yo misma, después de adoptar un hijo negro, habría preferido que su hermano lo fuera también (aunque no fue así).

¿Son importantes las simetrías cuando vas a buscar a un segundo (o tercer, o cuarto…) hijo? ¿Podría tener un hijo biológico después de adoptar al primero? ¿Qué mensaje le transmitiría al hermano mayor respecto a su hecho adoptivo escoger la reproducción asistida después de haber adoptado? ¿Es conveniente, incluso imprescindible, que compartan origen, color? ¿Se puede tener un hijo adoptado y otro acogido? ¿Cómo se gestionan dos historias distintas?

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Comentarios en: "¿Qué clase de hermanos deberían tener nuestros hijos?" (6)

  1. Interesante reflexión. Sin duda para un niño adoptado tener un hermano adoptado le resulta más ” facil”. También creo que tener alguien cercano de la misma raza ayuda y si tus padres no comparten tu raza, un hermano de la misma raza es lo mejor. Tras mi primera adopción, niño de procedencia africana lo primero que me planteé fue un segundo hijo. En aquel momento incluso valoré la opción de reproducción asistida ( soy monoparental), tras poca reflexión opté por otra adopción. Hoy, tras varios años, y con mucha más sensibilidad hacia el hecho de que significa ” ser adoptado”, me alegro de haber tomado esa decisión. Cuando adopté, en ambas ocasiones, no me ponía en la piel de mis hijos, hoy lo hago continuamente y estoy segura de que para ellos resulta más sencillo tener un hermano adoptado y negro.

  2. Yo al principio sí le di importancia al hecho de que mi hija mayor tuviera un/a herman@ “igual”, pero ahora, visto lo visto, creo que lo que realmente tiene importancia es que sean un@s herman@s que se quieran, que se respeten y que estén ahí, el/la uno/a para el/la otro/a INCONDICIONALMENTE…

    • A mí me pasó lo mismo, creía que con más puntos en común sería más fácil identificarse… después descubrí que la diferencia de los hermanos nos enriquece a todos, porque les permite vivir cosas muy de cerca que si no no vivirían…

  3. Yo soy de las que tomé la decisión de volver a adoptar en Africa porque creía que era más fácil la adaptación y que ambos hermanos compartirían la carga de ser negros en un mundo de blancos y podrían conectar a más niveles.Aunque de todos modos, una cosa es lo que te gustaría y otra es donde la realidad te va llevando y en todos los caminos hay mucho que vivir, en el fondo ningún camino es mejor que otro. Es como tener hijos más seguidos o que se lleven muchos años entre ellos, la vida nos va llevando….

  4. Cuando nos planteamos un segundo hijo(a), después de todas las consideraciones, lo más lógico para nuestro caso, era adoptar en el mismo país, “por la facilidad de los tramites”. Pero también me daba cuenta, que para mi hijo le era necesario verse reflejado, como un espejo, ya con 5 años me pedía un hermano(a) como el, con los mismos pelos pinchos, el mismo color de piel, hasta me dijo que si saliera de la misma barriga mejor.. y le pregunte que pasaba si salía de otra barriga; me contesto, que bueno que eso lo entendería, pero que fuera como él. (me imagino que en esa época, en la escuela iban naciendo los hermanitos de los amigos)
    Obviamente, la convivencia hace que los sentimientos entre hermanos florezcan y surja el cariño entre ellos, pero para la adaptación de las primeras semanas de nuestra niña, fue gracias a que mi hijo se parecía a los hermanitos de la casa de acogida, ella sentía que no se había ido sola.

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