familia monoparental y adopción

Adopción y discapacidad

Me llega este texto sobre Adopción y Patología, escrito por la profesora de Psicología Elisabeth Ballús, que dice que “los niños adoptados son un colectivo especialmente vulnerable y susceptible de ser diagnosticado de todo tipo de patologías (TDAH, TEA, dislexia, inteligencia límite, etcétera). Estos niños han sufrido ruptura/s en sus primeras relaciones afectivas con las figuras de referencia (padre y madre), lo que propicia retrasos madurativos en todos los ámbitos y socialmente no lo respetamos. A nivel educativo, por ejemplo, se incorporan al curso que les corresponde para su edad cronológica. No se contempla en nuestro sistema educativo que un niño pueda incorporarse a un curso inferior, con el fin de favorecer que llegue a los niveles de desarrollo que le corresponden. Seguimos sin entender ni social ni profesionalmente qué quiere decir ser un niño adoptado, más allá de la anécdota de los rasgos diferenciales o de su país de origen, chino, nepalí, ruso o de cualquier otra procedencia. Se siguen haciendo diagnósticos parciales que evalúan únicamente alguno de los ámbitos de la persona (intelectual, físico o emocional), sin considerar ni su interrelación, ni la historia previa de estos niños antes de la adopción”.

Estoy convencida de que lo que se dice en este artículo es verdad, pero quiero hacer poner el foco en algo menos obvio: cuando sucede lo contrario, es decir, que el hecho de que un niño sea adoptado nos haga achacar todas sus dificultades, carencias y retrasos madurativos a su historia previa y podamos pasar por alto un diagnóstico, trastorno o discapacidad.

A este respecto, me ha hecho reflexionar mucho lo que escribe I., madre de 3 hijas adoptadas, una de ellas con un diagnóstico de discapacidad.

Yo adopté a mi hija mayor con 4 años y 4 meses.

Fui cargada de cosas para poder interactuar con ella y adaptarnos lo mejor posible.
También fui con una preparación muy poco habitual para aquellos años, hace 17 años de esto, dimos unos cursos especiales para la preparación a la adopción, impartidos por una psicóloga que nos habló de las carencias de los niños adoptados, del retraso en el desarrollo tanto intelectual como motor, de la falta de apego seguro y de muchas más cosas.

Como decía, fui cargada de cosas, juguetes, material didáctico, puzles, pinturas…..
Mi hija me empezó a dar señales de que algo no estaba bien a través de este material, pero como veníamos preparados mentalmente para esas carencias que proporcionaban un retraso psicomotor, pues nos fuimos adaptando a sus dificultades a la espera que el tiempo y la paciencia hicieran avances.

Sí avanzó, pero no se puso a nivel de sus iguales, y yo intuía que algo no iba bien, casi desde la primera semana, porque siempre he convivido estrechamente con mis sobrinos y comparaba, y a pesar del “manual” del adoptado, yo no podía entender cómo funcionaban algunas cosas simples en su cabeza, por ejemplo, cómo era incapaz de entender el mecanismo de un pomo de puerta, con la manivela no tenía problema, pero un pomo…., eso era muuuy complicado. Pero como tenía cuatro años, piensas que ha vivido en un entorno muy limitado y que sus hemisferios cerebrales no están coordinados, por ejemplo, a mí se me pasaban por la cabeza cien teorías.

Antes del año busqué respuestas, pero los especialistas la veían normal. Académicamente las profesoras tampoco le vieron mucha dificultad para aprender dentro de su curso, P5, y ahí nos metimos, tanto empeño le puse que en el verano que mediaba entre P5 y 1º aprendió a leer y entró como el resto, leyendo. Pero en primero ya busqué una psicóloga educativa para que la ayudase en sus desfases, todos espaciales y memorísticos.

El psicólogo del centro escolar le hizo la primera evaluación con 6 años y no apreció más que un retraso madurativo pero con capacidad para superar las áreas afectadas.

Hasta los 8 años no empecé a oír hablar de discapacidad y no llegó del colegio, sino del neurólogo. Tocó asumir y adaptar currículo educativo, no fue fácil y tampoco ayudó en exceso, puesto que entonces el profesorado tiró la toalla y a mí me tocó empujar desde casa como nunca lo había hecho.

A lo largo de estos años me he encontrado a muchos niños adoptados con problemas similares que pasan por afectados a causa de la institucionalización o el abandono, los malos tratos… etc. y ya.

Los padres en general no asocian estas afectaciones a la discapacidad que pueden sufrir sus hijos por esta misma causa o por otra. Piensan que sus problemas escolares o sociales son fruto de su experiencia anterior y que eso está ahí y ya.

Yo adopté posteriormente a otras dos hijas, y ninguna de las dos dio nunca un síntoma similar a los de su hermana. Las dos me sorprendieron desde el minuto 1 con su atención, su motricidad, su buena sincronía ajustada a la edad y lo nada desfasadas que estaban con sus iguales nacidos y criados aquí.

Es bueno estar informado antes de adoptar, pero me pregunto hasta dónde esta “información” está encubriendo problemas que necesitan de una ayuda inmediata y bien enfocada dentro de la realidad de cada caso.

Yo siempre he dicho, después de mi experiencia, que si el comportamiento de un niño tiene desfases, no se ajusta a lo que se espera… algo hay, pero claro, cuando intento insinuar algo por el estilo lo que recibo es una cerrada en banda y un malestar palpable por siquiera atreverme a pensar en ello.

Creo que sería importante que las familias adoptivas no diéramos por hecho que los niños vienen con retrasos que luego con el tiempo superan… y ese tipo de cosas que se dicen sin parar en todos los foros.

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Comentarios en: "Adopción y discapacidad" (24)

  1. Totalmente de acuerdo en las dos opiniones, pero yo soy de la opinión de que sobre todas las cosas uno se ha de guiar por su intuición.

    Yo soy de la opinión que en muchísimas ocasiones los padres saben que algo esta pasando.

    • Claro, pero cuando los padres creen que hay “algo más” y todos los especialistas les dicen que no, que exageran, que no comparen con otros niños, etc, ¿cómo no acabar pensando que están paranoicos?

      • O lo contrario, los padres sabiendo que el retraso se debe a la falta de estimulación, privaciones, incorrecto desarrollo neurológico, inmadurez, etc… y los médicos y psicólogos diagnosticando retraso mental porque no cumple con el desarrollo esperado a su edad. En la primera valoración que le hicieron a mi hija, recomendada por la guardería, según la psico, mi hija podría hacer lo básico (vestirse, comer sola, etc), pues a los tres años, habiendo estado institucionalizada dos, no hacía lo que un niño de tres. En ningún momento incluyó en su valoración esos dos años.

        Aquí en México se pueden contar con la mano, y sobran muchos dedos, los profesionales que tienen alguna idea de adopción, por lo que los padres tenemos que guiarnos por nuestra intuición. Yo no estoy cerrada a ninguna posibilidad, mi problema es que no he encontrado a nadie que pueda diagnosticar o descartar una discapacidad. En el colegio está con curriculo adaptado, lo cual ha sido muy bueno para ella, las maestras hablan de una integración muy buena con el resto del grupo, pero no ha logrado leer más allá de palabras muy cortas y sencillas, algo en su cabeza no hace el clic de que uniendo sílabas se logran las palabras. Todo el trabajo que hacemos con ella está basado en lo que he ido aprendiendo en los blogs y en los grupos de FB sobre adopción. Si hubiera hecho caso a neuropediatra, psicólogas y terapeutas que hemos consultado estaríamos mil años atrás, ninguno conoce del tema.

        Nosotros adoptamos a una nena diagnosticada con un retraso mental, que resultó no ser tal, pero todavía no hemos encontrado al profesional que nos asegure que nuestra hija tiene una discapacidad o por el contrario que todo es cuestión de trabajar estimulando todas las áreas del desarrollo, por mientras trabajamos y logramos grandes avances con lo que he ido aprendiendo en el ciberespacio, con una terapeuta casi recién encontrada, que habla en los mismos términos que lo que encuentro en internet y que nos asegura que con trabajo de estimulación mi hija logrará superar esos desfases… ¿en cuánto tiempo? no lo sabemos, ¿en verdad lo logrará? no lo sé, mi intuición y mi corazón me dicen que sí.

      • Sí, ambas situaciones son un problema: diagnosticar una falsa discapacidad o trastorno cuando solo hay un retraso madurativo debido a la adopción… o que el convencimiento de que tiene un retraso madurativo debido a la adopción “tape” una discapacidad o trastorno que se debería abordar de otra manera (y perder así un tiempo precioso).

        Por no hablar de que las carencias, negligencias, malos tratos… de la etapa previa a la adopción (incluido embarazo y parto) también pueden provocar una discapacidad…

  2. a mi es un tema que me preocupa y mucho, al adoptar a un niño de 3 años, y que por supuesto está por debajo de sus compañeros de clase en competencias escolares (a pesar de conseguir escolarizarla un curso por debajo) no se cuando dejar de achacarlo a la adaptación. Por una parte veo progresos enormes, a principio de este curso no entendía los colores y ahora si, sabe distinguir palabras con su inicial,…y la pediatra dice que hay que dejar tiempo de adaptación, que no es partidaria de enviar al neurólogo a un niño adoptado hasta que pase por lo menos un par de años, hasta que llegue a primaria, que hay que dar tiempo, que conoce perfectamente el SAF, las discapacidades por deprivación severa, pero que primero hay que dar tiempo.Yo confío en ella y me da la sensación de que en la medicina es como en el cole, una vez pasas al neurólogo con unos síntomas que pueden ser achacables a adopción o a discapacidad, ya los estás condicionando a seguir por esa via para “solucionar” unas capacidades distintas a la media, no se si me explico. Por supuesto estoy atenta, pero creo que voy a dejarle todo infantil (le queda aun el año que viene), para ver si se “iguala” o ya vamos en busca de un diagnóstico.
    Un tema muy interesante el que has sacado.

    • El problema es encontrar el equilibrio entre pecar de etiquetar a un niño y sobrediagnosticarle (o diagnosticarle erróneamente) y esperar y quizás perder un tiempo precioso… ambas cosas tienen sus riesgos, ¿cómo saber cuándo se está cayendo hacia uno u otro lado?

      • pregunta del millón!!!! supongo que cuando ves progreso es que vas bien y cuando se estanca hay que actuar, pero lo dicho, la linea es muy delgada, sobre todo porque no hablamos de grandes discapacidades.

  3. ¡Qué compleja es esta situación¡ Son varios los profesionales que vieron a la niña sin descubrir qué pasaba. En ocasiones es al contrario detectan lo que no hay. ¿Qué hacer? ¿cómo saber qué hay? Si no tienes otros hijos, o niños alrededor tampoco puedes percibir los diferentes matices de unos y otros en su evolución y poder entender lo que percibes como diferente. LA intuición como dice Montse puede ayudar.

  4. Es muy complejo todo esto !!! Una está atenta a todo, observando… A mi lo que me revienta es cuando te dicen que todos los niños con esa edad son iguales…como?? Que me estas contando?? Tu hij@ hace esto? o aquello? o no hace lo otro??

  5. Pues yo creo que es complicado saber, pero quizá más frecuente lo segundo, es decir, sobrediagnosticar. Si leemos a fondo las consecuencias de la deprivación temprana, los no cuidados, la poca estimulación, los efectos del abandono etc…, vemos que hay efectos a todos los niveles: físicos por supuesto pero también cognitivos, sociales, emocionales…
    Incluso se habla de que el hipocampo, estructura cerebral encargada de procesar las emociones, empatía, autocontrol etc, es más pequeño en niños que han sufrido deprivación temprana. ¿Hasta donde llega eso?. Es decir, sabemos que existe una plasticidad cerebral. Antiguamente se pensaba que el cerebro una vez desarrollado, continuaba así el resto de su vida. Hoy se sabe que no, que están los factores genéticos, por supuesto, pero que eso es un molde y a través de las experiencias vividas el cerebro va cambiando, se crean nuevas conexiones neuronales que antes no existían, y que al final, de tanto trabajar esas conexiones, acaban instaurándose definitivamente.
    Yo personalmente pienso, que en la mayoría de los casos no hay una incapacidad, si por tal se entiende algo orgánico que invalida una o varias partes de la vida de una persona. Pero sí hay una situación especial. Para mí, siempre son niños con necesidades especiales, no hace falta que haya un TDHA, ni una dislexia, ni un retraso madurativo diagnosticado ni un autismo. Son niños de necesidades especiales simple y llanamente porque no parten del mismo principio y por lo tanto, cuando sus compis llevan ya andadas 10 vueltas ellos empiezan a caminar. Es imposible que los alcancen, y si lo hacen, es con tal esfuerzo y tal estrés que acaba siendo peor para ellos. Llegará un momento en que se alineen, por supuesto, pero muchas veces tarda. Y ya no es solo por capacidad, que la mayoría no tienen ningún problema cognitivo, sino porque les falta organización, autonomía, autoestima y tienen que poner en su sitio todas las partes de su vida y eso no lo tienen que hacer la mayoría de sus compañeros. ¿Que entre los adoptados puede haber un problema neurológico o de otra índole de carácter orgánico?, por supuesto. También alguna enfermedad psíquica que precise tratamiento. Pero en la mayoría de los casos mi opinión es que no, que es un retraso, mayor o menor , debido a ese tiempo que estuvieron sin los cuidados adecuados y después en muchos casos institucionalizados.

    Elena

    • Es posible que sean la mayoría de los casos, el problema es cuando esta realidad tapa otro problema que se añade a las consecuencias de la deprivación y la institucionalización… Un niño adoptado, con todas las dificultades que puede tener por su propia historia, también puede tener una discapacidad o trastorno… Es importante no perder de vista en el diagnóstico el hecho adoptivo, pero tampoco dejar que el hecho adoptivo nos impida ver otras realidades.

  6. Como siempre es un tema muy interesante el que has sacado!!
    Me he dado cuenta que con mi pequeña hija, hay cosas que no termina de conectar, no solo con el aprendizaje, no sé cómo explicarme, no sabe acatar órdenes o parece que no las comprende, las profesoras de P3 están agotadas, no hay manera de que acate una sola orden, pensaron incluso que no escuchaba bien, que habría un problema auditivo, descartado!, el caso es que sus prontos son muy explosivos, no sabe controlarlos, las rabietas son enormes, y de cuando en cuando sus compañeritos salen magullados… nosotros pidiendo disculpas a los padres, ya que nos iban desfilando para pedirnos explicaciones, no queríamos achacarlo a la adopción, pero al final es así, ella no sabe gestionar sus emociones, en el cole nos recomendaron ir al CDIAP, y en la primera evaluación nos dijeron tiempo al tiempo, que es lo necesita para asentarse.. y yo me pregunto…solo sera eso?

    • Es difícil de decir a esta edad… es normal pensar que con tiempo, cariño, rutinas, vínculo,… muchas cosas se pondrán en su sitio. Pero si vosotros pensáis que puede haber algo más, no dejéis de preguntar, de observar, de investigar… Tener ya un hijo en casa, que también ha sufrido las pérdidas previas a una adopción, ayuda a situar si los comportamientos de la segunda pueden deberse a lo mismo…

  7. Yo creo que cuesta mucho aceptar que un/a hijo/a tiene una discapacidad leve (y a veces no tan leve). Esa resistencia a aceptarlo para, desde la aceptación, trabajar el día a día de manera acorde con la discapacidad es muy humana. En el caso de un/a hija/o adoptada/o sencillamente tenemos más argumentos para alimentar dicha resistencia. Gracias otra vez Madredemarte por poner sobre la mesa un tema tan relevante y complejo. Y continuo reflexionando… el futuro es lo que más nos acongoja a l@s m/padres.

  8. Leyendo el texto y las aportaciones pensaba que no tengo nada claro que nuestra intuición como padres o nuestra visión sea siempre la que nos de más pistas.. porqué como Lola apunta y comparto es muy difícil aceptar que un hijo tiene una discapacidad y desde esta perspectiva la adopción puede servir “de excusa” para alejar ese “fantasma” de nuestra vida… Y eso no quita que por otra parte exista a veces un sobrediagnóstico de transtornos en niños adoptados que no se daría si los profesionales tuvieran mayor conocimiento de los efectos de la institucionalización y falta de figuras de apego. Tema complejo sin duda…

  9. Yo creo que la intuición sí sirve. De hecho he oído muchas veces (y creo que es verdad) que quienes conocemos mejor a nuestros hij@s somos los padres (otra cosa es que a veces no podamos/queramos ver algo). Y sé de padres que han conseguido un diagnóstico acertado gracias a su perseverancia. Incluso conozco a una madre a quién el médico que diagnosticó a su hijo la felicitó por como le había creado pautas muy adecuadas que habían impedido que el niño desarrollara conductas muy habituales entre los niños con ese diagnóstico. Esa madre en concreto era tildada de demasiado sobreprotectora (incluso controladora) para con su hijo. Lo que parece claro es que conocía tan bien a su hijo que no sólo le facilitó desarrollar recursos de comportamiento adecuado sinó que consiguió, gracias a su perseverancia, saber qué era lo que le pasaba desde el punto de vidata médico a su hijo.

    • Sí, pero por otra parte, los padres muchas veces no queremos ver las dishabilidades de nuestros hijos… y preferimos atribuirlas a déficits de madurez o bloqueos…

  10. Cuando un niño adoptado muestra signos de retraso nadurativo, solemos decir que tienen avances, incluso grandes avances.
    Los niños con diagnostico de discapacidad intelectual ligera también tienen avances, grandes avances. De hecho este tipo de discapacidad no suele diagnosticarse en la primera infancia, por que los niños a pesar de su “daño” tienen avances como todo niño que crece y experimenta el entorno.
    Algunos diagnosticos no se dan hasta la adolescencia.
    Solo digo que un avance, es normal tambien en discapacitados, no pongamos las miras en los avances.

    • Efectivamente, leía hace poco que la inteligencia límite, por ejemplo, no se suele detectar hasta alrededor de los 10 años, en algunos casos incluso más tarde, con la entrada al instituto… Y por supuesto, todos los niños avanzan… la diferencia es más sutil.

  11. Acabo de leer por casualidad el texto anterior de la madre adoptiva de tres niñas. Jamás había dado con tanta exactitud a lo que en éste reciente momento me ocurre y acertados comentarios tan iguales como empiezo a vivir. Estoy comenzando a oír discapacidad de mi hijo también de 8 años (tb soy madre de tres niños adoptados), tampoco por el colegio. Esperando cita con el neurólogo, pero en mi pensamiento intentando comenzar con el duelo.

    • Dicen que leemos para saber que no estamos solos… sin duda, leernos en lo que escriben otros ayuda. Que el camino sea leve, y te sirva para aprender muchas cosas. ¡Ánimo!

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