familia monoparental y adopción

Se ha publicado este fin de semana un impactante, aterrador, reportaje que recoge un estudio hecho en un orfanato de Rumanía durante 15 años. El estudio consistía en separar a 136 niños en dos grupos. Uno seguía creciendo en el orfanato, tremendamente deshumanizado, mientras que los demás niños iban a parar a familias de acogida (entiendo que permanentes). Se pretendía estudiar cómo condiciona la evolución el crecer institucionalizado o en una familia, poder o no crear vínculos, recibir o no afecto… las conclusiones no sorprenderán a nadie: los niños criados en el orfanato han sufrido daño mental grave, su inteligencia se desarrollaba mucho menos, a un nivel justo por encima del de la discapacidad intelectual, sus habilidades comunicativas se resentían, crecían menos físicamente, tenían muchas dificultades para expresar y reconocer emociones básicas… los niños criados en familias, en cambio, habían conseguido despertar su actividad mental, sus cocientes intelectuales subieron 10 puntos de media, aunque pocos niños alcanzaron el nivel habitual en su grupo de edad, especialmente los que tenían más edad al ser acogidos.

¿Cuáles son las emociones que me han inspirado este reportaje?

En primer lugar, reconocimiento. Cuando habla del “silencio” del orfanato, pienso en la sala donde dormía – donde pasaba la vida – A., llena de cunas, llenas de niños… que no lloraban, no se quejaban, no reclamaban nada. Niños que ya no esperaban nada.

En segundo lugar, tristeza, dolor. Tristeza por todo lo que han tenido que vivir estos niños, dolor por el miedo, el desamparo, el sufrimiento, la esperanza, la resignación que les ha llevado a tirar la toalla. Por lo que merecían haber vivido y no han tenido. Por la vida desperdiciada.

En tercer lugar, indignación. Indignación porque alguien decida hacer un experimento de este calibre. En el año 2000, 4 décadas después de que Bowlby formulara su teoría del apego, cuando hacía más de 100 años que el psicoanalista Rene Spitz acuñara la definición de “hospitalismo”, la razón que explicaba que la tasa de mortalidad durante el posparto era mucho más elevada entre los neonatos que en las maternidades eran aislados de sus madres y tratados con desdén por las enfermeras sustitutas.

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Comentarios en: "Efectos de la institucionalización" (19)

  1. Me parece un experimento horrible, mengeliano

    • A mí también es este el nombre que me vino a la cabeza… sin duda.

      • Después de sus experimentos se dictó un código ético para la investigación científica.

        En abril de 1947, el Dr. Leo Alexander sometió a consideración del Consejo para los Crímenes de Guerra seis puntos que definían la investigación médica legítima. El veredicto del juicio adoptó estos puntos y añadió cuatro más. Estos diez puntos son los que constituyen el Código de Núremberg.

        Entre ellos, se incluye el consentimiento informado y la ausencia de coerción, la experimentación científica fundamentada y la beneficencia del experimento para los sujetos humanos involucrados.

        Los diez puntos son:

        1Es absolutamente esencial el consentimiento voluntario del sujeto humano. Esto significa que la persona implicada debe tener capacidad legal para dar consentimiento; su situación debe ser tal que pueda ser capaz de ejercer una elección libre, sin intervención de cualquier elemento de fuerza, fraude, engaño, coacción u otra forma de constreñimiento o coerción; debe tener suficiente conocimiento y comprensión de los elementos implicados que le capaciten para hacer una decisión razonable e ilustrada. Este último elemento requiere que antes de que el sujeto de experimentación acepte una decisión afirmativa, debe conocer la naturaleza, duración y fines del experimento, el método y los medios con los que será realizado; todos los inconvenientes y riesgos que pueden ser esperados razonablemente y los efectos sobre su salud y persona que pueden posiblemente originarse de su participación en el experimento. El deber y la responsabilidad para asegurarse de la calidad del consentimiento residen en cada individuo que inicie, dirija o esté implicado en el experimento. Es un deber y responsabilidad personales que no pueden ser delegados impunemente.
        2El experimento debe ser tal que dé resultados provechosos para el beneficio de la sociedad, no sea obtenible por otros métodos o medios y no debe ser de naturaleza aleatoria o innecesaria.
        3El experimento debe ser proyectado y basado sobre los resultados de experimentación animal y de un conocimiento de la historia natural de la enfermedad o de otro problema bajo estudio, de tal forma que los resultados previos justificarán la realización del experimento.
        4El experimento debe ser realizado de tal forma que se evite todo sufrimiento físico y mental innecesario y todo daño.
        5No debe realizarse ningún experimento cuando exista una razón a priori que lleve a creer el que pueda sobrevenir muerte o daño que lleve a una incapacitación, excepto, quizás, en aquellos experimentos en que los médicos experimentales sirven también como sujetos.
        6 El grado de riesgo que ha de ser tomado no debe exceder nunca el determinado por la importancia humanitaria del problema que ha de ser resuelto con el experimento.
        7Deben realizarse preparaciones propias y proveerse de facilidades adecuadas para proteger al sujeto de experimentación contra posibilidades, incluso remotas, de daño, incapacitación o muerte.
        8El experimento debe ser realizado únicamente por personas científicamente cualificadas. Debe exigirse a través de todas las etapas del experimento el mayor grado de experiencia (pericia) y cuidado en aquellos que realizan o están implicados en dicho experimento.
        9Durante el curso del experimento el sujeto humano debe estar en libertad de interrumpirlo si ha alcanzado un estado físico o mental en que la continuación del experimento le parezca imposible.
        10Durante el curso del experimento el científico responsable tiene que estar preparado para terminarlo en cualquier fase, si tiene una razón para creer con toda probabilidad, en el ejercicio de la buena fe, que se requiere de él una destreza mayor y un juicio cuidadoso de modo que una continuación del experimento traerá probablemente como resultado daño, discapacidad o muerte del sujeto de experimentación.

        En mi opinión , este estudio incumple la mayoría de los puntos.

        El punto 1, en especial ¡se experimentó con menores!.
        El punto 2. No era necesario. Se ilustra el sufrimiento con pruebas médicas. ¿no tener pruebas de imagen del resultado de martillear la tibia justifica hacerlo?
        Punto 5. Incapacitación sí genera. Y graves daños. Y sufrimiento.

        Punto 6. No hay ningún beneficio que no se hubiera logrado tomando en cuenta otros estudios que no experimentaron con seres humanos. Michael Meney en 1997 experimentó con ratas en los que se vio que la cantidad de contacto (lametones, limpieza y caricias) que recibían las crías de rata era determinante para ver sus niveles de estrés futuro y su comportamiento cuidando a sus crías. ¿no servía experimentar ésto con animales?

        Puntos 9 y 10. Se acabó en 2015. ¿no hubo ninguna opción de salida del centro o de mejora de sus condiciones para ninguno de los niños en ninguno de los 15 años?. estaban fuera de la posibilidad de ser adoptados? ¿quién es autoridad para negarles ese derecho?

  2. Cuanto más lo pienso más indignada estoy. Si querían aprovechar unos recursos económicos destinados a la investigación haber estudiado los niños ya mayores que estaban en el centro para compararlos con los 136 físicamente sanos al cabo de los 15 años de vivir en familias de acogida (si encontraron para 68 seguro que habrían podido encontrar para 136).

  3. Has puesto en palabras lo que llevo sintiendo desde ayer al leer el reportaje…. ¿De verdad hacia falta llegar a este extremo? Qué pena de niños y niñas…

  4. indignación y rabia, como se atreven a hacer un experimento así? conocían de sobras los resultados, no han descubierto nada nuevo

  5. ¿Y si hubieran encontrado recursos para 136 también habrían encontrado para los otros miles que se encontraban en los 6 orfanatos de Bucarest, considerando que el regimen de Ceaușescu había dejado un saldo de aproximadamente 190 mil niños institucionalizados?

    Para mí lo indignante es el sistema que llevó a que tantos niños fueran abandonados a crecer en instituciones, y no sólo en Rumania, donde múltiples investigaciones han podido evidenciar las inhumanas condiciones en las que vivían estos niños, mientras las autoridades rumanas consideraban que los niños tenían una buena vida, sino en todo el mundo donde se estima que alrededor de 8 millones de niños crecen en instituciones.

    El objeto del estudio era poder demostrar que una intervención temprana podía marcar la diferencia para estos niños (su nombre en inglés lo indica claramente The Bucharest Early Intervention Project). Y no Ester, hasta ese momento se suponía y se tenían indicios sobre los efectos de la institucionalización, pero no había estadísticas ni evidencias científicas que así lo demostraran. Este estudio fue la base que para que muchos otros países se empezaran a crear políticas públicas para la no institucionalización de los niños. Y sirvió para que en Rumania se promulgara una ley que prohibe la institucionalización de niños menores de 2 años. Yo vivo en México, actualmente en toda la región latinoamericana se está buscando promulgar leyes similares, también a partir de este estudio.

    En una entrada enero del 2011 José Luis Gonzalo del blog Buenos tratos explica más claramente la importancia de este estudio:

    http://www.buenostratos.com/2011/01/efectos-de-la-institucionalizacion-en.html

    “La investigación se ha realizado para el Gobierno Rumano y sus conclusiones tienen como primera consecuencia positiva y a celebrar, el hecho de que dicho Gobierno ha promulgado una ley que prohíbe la institucionalización de los niños menores de dos años. En la actualidad, sólo 30.000 niños continúan en Rumanía en instituciones. Ha hecho falta este estudio para llegar a la conclusión de que la institucionalización prolongada daña a los niños, pero en fin, este mundo a veces necesita evidencias para hechos que caen por su propio peso. Ya se conocía –nos dicen los autores del estudio- desde mediados del siglo XX, la conexión entre institucionalización de los niños y retrasos en la mayoría de ámbitos del desarrollo. Pero lo que no se sabía a ciencia cierta es el por qué. Esta investigación ha tratado de manera rigurosa, de dar respuesta a esto: el Proyecto de intervención Temprana de Bucarest, que comenzó en el año 2000. Más allá de esto, interesan y mucho, las conclusiones del estudio. Sobre todo para los padres adoptivos o de acogida y para los profesionales que trabajamos con niños que han sido institucionalizados en sus primeros años de vida. Las conclusiones del estudio, aunque realizadas con población de niños rumanos, pueden extrapolarse. Personalmente, me atrae y me interesa mucho el tema porque tengo varios niños rumanos, adoptados, en consulta, con historias largas de institucionalización en orfanatos en condiciones pésimas, que siguen tratamiento psicológico conmigo desde hace varios años. Estos niños presentaban retrasos en el desarrollo, trastornos del vínculo de apego y trastorno hiperactivo y de conducta. En definitiva, un gran daño sufrido. He podido observar la evolución positiva que han experimentado –todos pueden considerarse casos graves- y la recuperación de casi todos sus problemas. Con trabajo continuado y siguiendo las dos “p” (paciencia y perseverancia), llevando adelante programas de tratamiento multidisciplinar en todos los casos (psicoterapia, psicofarmacología, psicopedagogía, estimulación sensorial, psicoterapia para los padres en algunos casos), los niños han experimentado una mejoría global integral y un mayor ajuste a todos los niveles: personal, familiar y social. Lo curioso es que los resultados de esta investigación en cuanto a qué mejoras obtienen los niños cuando son acogidos son los mismos que yo y otros compañeros hemos observado en nuestros jóvenes pacientes. Los autores compararon régimen de acogida (con cuidadores de calidad; este matiz es muy importante) con régimen de institucionalización (también aclaran y explican el dilema ético de dejar a los niños en instituciones mientras se investiga; casi no existía régimen de acogida en Rumania cuando empezaron la investigación). Han medido en cada fase, su crecimiento físico, su función cognitiva y su desarrollo social y emocional. También evaluaron aspectos del desarrollo del lenguaje, síntomas psiquiátricos y funcionamiento cerebral (esto último es muy novedoso).”

    • Alejandra, es muy interesante tu aportación, pero a mí me sigue pareciendo una barbaridad. En primer lugar, porque sí se conocían los efectos de la institucionalización… no sólo se podían observar en los niños que estaban en los orfanatos objeto de estudio… el institucionalismo se definió a principios del siglo XX y la teoría del apego de Bowly se formuló en los años 50… este estudio tenía como objeto poner números a algo que ya se sabía… aunque esto significara sacrificar vidas humanas. Y me parece muy inhumano sacrificar unas vidas aún con la esperanza de “salvar” otras… llevándolo al extremo se podría argumentar a favor de los experimentos médicos de los nazis en los campos de concentración… que han llevado a avances de los que se ha beneficiado la humanidad. Ya sé que había miles de niños institucionalizados, pero ponerles nombres, cara,… escoger y seleccionar a unos y a otros… me parece inadmisible.

  6. Yo también lo leí…y me indignó.
    Experimentó y…asignando a cada niño un número, se hizo un sorteo.
    Si te tocaba el premio y tu número era el elegido en el bombo, te ibas con una familia de acogida…si tu número no era el premiado te quedabas en el orfanaato…..para siempre.
    Y así, 15 años después el “investigador” sacaba sus conclusiones.
    Demencial. De película de terror.

  7. Yo creo que la parte más salvaje es en la que describe que en el orfanato las enfermeras y las cuidadoras pasan de los niños (de relacionarse con elos) y están fuera “fumando y tomando café”. Está claro qe es mejor no vivir en un centro, pero si había un presupuesto, un problema identificado y posibilidades de trabajarlo, era más útil mejorar la relación y el cuidado con los niños por parte del personal del centro. Está más que estudiado que el tamaño de los centros, la presencia de figuras de cuidado estables (en residencias de menores se procura que el educador o la educadora “de turno de tarde” que les recoge cada día del cole y está con ellos hasta que se acuestan, sea una figura de apego) afecta positivamente al desarrollo de los menores. No es lo mismo que una familia de acogida, pero es mucho mejor que turnos de enfermería , cada vez diferentes, que visten a todos, bañan a todos, pero no hablan con ninguno.

    Y si hacían cambios en la estructura, personal y cuidados en los centros , los resultados del estudio no iban a dar tanta diferencia en los encefalogramas.

    Me alegro de que hayan mejorado las condiciones ahora, pero me parece salvaje que para plantearse esto hayan torturado a niños y niñas durante 15 años. ¿No sabían que mejorar las condiciones y proporcionar figuras de apego cercanas y estables ayudaba? Sólo había que ller estudios anteriores. Se pueden estudiar niños que han pasado por una situación yu por otra sin que tú te plantee la situación del niño para poder hacer pruebas méduicas. No somos ratones.No sólo se trata de leer encefalogramas, que por cierto, algún responsable creo que lo tiene plano.

  8. Me indigna el experimento porque me indignan los experimentos con seres vivos, cuanto mas con niños inocentes que tuvieron la mala suerte de nacer en un pais pobre. ¿Porque no lo hicieron en Inglaterra? Que facil es irse al Tercer Mundo a hacer burradas.Y que sangre fria seguir la vida de esos niños degraciados durante años. Jugaron a dioses con victimas muy vulnerables, en la carcel los tenian que haber metido a todos estos cientificos de mierda, con perdón de la palabra.

    • Me niego a pensar que sea lícito sacrificar a unos seres humanos, ni siquiera para conseguir un “bien mayor”. Si abrimos esta puerta, ¿hasta dónde podemos llegar?

  9. El experimento es deleznable, cruel. Me recuerda al que hicieron con un grupo de mujeres embarazadas en Africa,no recuerdo el pais. Un laboratorio farmacéutico ofrecía una especie de vitaminas para que el feto naciera en buenas condiciones a pesar de la desnutrición de la madre. Las embarazadas hacían cola, tras haber caminado muchos kms, a algunas les pinchaban las dichosas “vitaminas” y a otras un placebo, sin que ellas lo supieran, obviamente.
    Como dice Vic, siempre a los mismos,los pobres.

    • Desde luego, nos mesaríamos los cabellos si lo hicieran en el mundo “civilizado” (por llamarle de alguna manera… al final son los científicos “civilizados” los que hacen estos experimentos en tierra ajena).

  10. Ladycobijo dijo:

    Madre de Marte estoy desvinculada del mundo bloguero pero de vez en cuando te leo… Y al ver esta noticia he pensado en que podría interesarte http://politica.elpais.com/politica/2015/05/15/actualidad/1431711166_023647.html besos!

  11. Lucia Moreno dijo:

    Las instituciones matan. En España también las hay, por cierto. El PP quiere quitarles aún más recursos.

  12. Me he tropezado con este documental (en ruso, subtitulado en inglès) y he pensado que podría intersar a alguien:

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