familia monoparental y adopción

Adopción y divorcio

De todos los días que se han quedado clavados en mi memoria, quizás el más doloroso es el día que mi madre me dijo que mi padre y ella se separaban. Lo recuerdo minuto a minuto: qué estaba haciendo, qué nos dijo, y qué pensé.

Pensé que se había hundido el mundo. Que si mi familia, que me parecía tan sólida, se desmoronaba, ¿en qué podía confiar?

Sin duda, muchas cosas de mi vida posterior, de mi vida adulta, de mis relaciones… se entienden mejor si se tiene en cuenta este momento, estas emociones.

Ahora, el divorcio es algo mucho más habitual. Todos los niños tienen amigos cuyos padres están separados, y muchos viven en familias que lo están. La estadística le ha quitado el estigma, aunque no sé si la sensación de inestabilidad, de irrealidad, es la misma.

En mi entorno hay muchas familias adoptivas que, por circunstancias de la vida, también se han separado. Y siempre he tenido la sensación de que un cambio como este, el desmoronamiento de la familia en la que vives, tiene que ser aún más duro para un niño que ha sufrido pérdidas, que tolera mal los cambios, que necesita saber que controla lo que sucede en su entorno.

Hace algunos días cayó en mis manos este artículo, que habla precisamente de cómo se siente la madre de una niña adoptada después del divorcio.

Haber sido adoptada y convertirse después en una niña del divorcio ha añadido aún otra capa de complejidad a las luchas de mi hija. Algunos de mis amigos se sorprenden de que tenga que enfrentarse a cuestiones relacionadas con la adopción porque la nuestra es una adopción doméstica intraracial y la trajimos a casa cuando solo tenía 2 semanas. Pero por lo que vislumbro en mi hija, no solo se pregunta si pertenece a nuestra familia, también está la cuestión logística de cuál de sus padres le corresponde cada noche. ¿Qué casa es casa este fin de semana?

Y aunque comparte la experiencia de nuestro divorcio con su hermana mayor, para ella es distinto, porque su hermana es nuestra hija biológica. También tengo dos hijastras del primer matrimonio de mi marido, y mi ex se ha vuelto a casar y tiene un nuevo bebé, lo que convierte a nuestra hija pequeña en la mediana en su casa, y en la única persona sin ningún lazo de sangre en nuestra familia. La madrastra de mi hija es otra figura maternal, aunque no la madre, su madre de nacimiento, que está siempre presente en sus pensamientos. Aunque su madre de nacimiento no esté físicamente presente en nuestras vidas, es un miembro emocional de nuestra familia. Ella da cuerpo a la sensación de pérdida que siente mi hija.

Nuestro divorcio fue aún otra pérdida, una pérdida en la estructura familiar, que, aunque complicada por la adopción, era bastante sencilla para mi hija: una mamá, un papá y una hermana. Esto ha sido reemplazado por una nueva definición de familia donde ella aún no siente que encaja. Es mucho para una niña. Y en mis peores días, pienso: Yo se lo hice. Me preocupa haberle fallado a mi hija; que, al divorciarme, haya socavado todavía más su frágil sentido de pertenencia como adoptada. ¿Es su familia para siempre algo que ha disminuido porque se reparte en dos casas? Quiero creer que no. Y quiero que ella sienta que nuestro compromiso de darle una familia amorosa es inquebrantable, como evidencia el fuerte acuerdo post-divorcio que mi ex y yo compartimos.

Pero permanezco consciente de lo que Carolyn Grona del blog The Grown-Up Child escribió sobre el efecto de la ruptura de sus padres: “El divorcio de mis padres destrozó los sentidos básicos de estabilidad, familia y amor”, escribió. “Siempre echaba de menos a mi padre o a mi madre”, dijo, añadiendo, “empecé a preguntarme lo que podría negar su amor por mí, también”.

La estabilidad, la familia y el amor están también en el núcleo de las preocupaciones de muchos adoptados. Mi ex, su esposa, mi marido y yo estamos haciendo todo lo que podemos para ayudar a nuestra hija a gestionar sus emociones, miedos y frustraciones. Ella se pregunta, de manera explícita e implícita, si mi ex marido y yo la querremos y seremos su padres para siempre, incluso aunque hayamos escogido no seguir casados para siempre. Trabajamos para hacerle sentir que la respuesta es “sí”, para siempre.

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Comentarios en: "Adopción y divorcio" (15)

  1. ¡Fíjate que siendo tan duro a mí hasta me da envidia! Lo de “Mi ex, su esposa, mi marido y yo estamos haciendo todo lo que podemos para ayudar a nuestra hija a gestionar sus emociones, miedos y frustraciones.” se ha demostrado en mi caso ser una utopía… 😦

    • Yo creo que es duro incluso en el mejor de los casos. Si encima no hay entendimiento, los niños perciben mal rollo o falta de relación, se sienten chantajeados por unos y otros, o divididos en sus lealtades (como paso en mi caso)… es un drama tremendo.

      • :’-(
        Y el sentimiento de culpa paralizante que todo lo alaaaaarga todavía más. y genera más sentimiento de culpa por ello.
        Solo queda confiar en la capacidad de resiliencia de todos los implicados… y saber que no se está solo.

      • Me lo imagino, aunque yo lo he vivido como hija, no como madre… como madre he vivido justamente la experiencia contraria, también es un cambio importante y también desestabiliza, pero estoy convencida de que las ganancias son muchas más que las pérdidas.

      • Yo también estoy convencida de que para mis hijos es mejor el divorcio que la convivencia (y además ya no tiene remedio), si no no lo hubiera hecho… lo que pasa es que es elegir entre dos males, lo tuyo mola muuuucho más. 😉

      • Claro, es obvio que quien decide divorciarse es porque está convencido de que estará mejor (a no ser que la otra mitad de la pareja lo decida por tí, claro… y aún así, seguramente estarás mejor también).

  2. nora shi wen dijo:

    Se me han saltado las lágrimas…
    En el caso nuestro ha sido muy duro.
    Afortunadamente por parte de mi actual marido y su familia,la niña ha sido un miembro muy querido de la desde el primer momento..
    Pero esa culpabilidad que siente esa madre la he compartido y comparto,yo creo que sentimos más culpabilidad que una madre bio.
    Es un tema que da para mucho.
    Muy interesante,gracias.

    • Gracias a ti. Me alegro de que la separación haya resultado, en última instancia, una ganancia para tu hija (la de tu actual marido y su familia).

  3. Yo soy madre de dos preciosas nenas adoptadas con 10 y 19 meses. Cuando la pequeña llevaba 1 año en casa su padre y yo nos separamos. El peor momento de mi vida hasta hoy (y voy para 43) fue decírselo a la mayor, a punto de cumplir 6 años. Ha pasado casi un año. Siempre estoy pendiente de como puede afectarles y consulté y sigo consultando periódicamente con psicólogos para estar “preparada”. Me planteé no separarme por los mismos motivos que cuenta la autora (no aumentar su pérdida, la sensación de inestabilidad etc…). Al final tomamos la decisión y ahora mis hijas tienen una mamá feliz. Que las lleva de caminata, a la playa, al cine y hace el payaso para divertirlas. Les lee cuentos y cantamos juntas a grito pelado. Y miles de cosas más. Una madre feliz puede hacer felices a sus hijas. Una madre triste, sin ganas de hacer nada, no.
    Y su padre y yo tenemos buena relación y un convenio fijado pero que ajustamos según necesidades. Celebramos juntos la Navidad, los cumpleaños, vamos a sus actuaciones etc…
    Aun así preferiría no haber tenido que hacerlo.

    • Yo no creo que uno deba dejar de separarse, nunca. Creo que si decides hacerlo, es porque indudablemente estarás mejor separada que junta… y para los niños, tener unos padres que estén mejor, es mejor. Otra cosa es que, haciéndolo, debamos tener en cuenta cómo les afecta…

  4. Soy monoparental sin pareja y madre adoptiva de una niña. El otro día, sin venir a cuento, me pregunta: si te echas novio, y si te casas, y si después te divorcias… yo, tendría k vivir 15 días con cada uno?
    Me quede sorprendida pork anda k no tienen k pasar cosas para llegar a ese resultado jjj pero me hizo pensar k en su cabeza está la posibilidad. Quizá algún niño de su clase esté en ese punto y ella se pregunta si le puede pasar también…

  5. Mi hijo sé que sería de los que se le desmoronaría su estabilidad emocional si llegara el caso de un divorcio (no es el caso por ahora y espero que no lo sea en un futuro)
    Este 2016 por circunstancias laborales …. no podremos hacer vacaciones los 3 juntos…así que hemos optado por hacerlas por separado (o eso o nos quedamos sin ellas) y hemos decidido que mi hijo y yo iremos de viaje en febrero y mi marido las hará por su cuenta mas adelante con unos amigos (debe ir sin el niño por que es viaje en moto).
    El niño no está llevando nada bien esto de hacerlas por separado…no lo entiende y se le hace un mundo …. hasta el punto que me estoy replanteando el tema y dudo de si será mejor no hacer.
    A raíz de esto de las vacaciones por separado me esta preguntando por las relaciones de amigos separados…. (le hemos explicado clarito que no tiene nada que ver una cosa con la otra…)

    • Uy veo que es una entrada antigua. Alguien la compartió en fb y pensé que era de hoy.

    • No pasa nada… cualquier aportación es bienvenida. Mis hijos (sobretodo uno de ellos) también llevan muy mal cualquier separación familiar… Hay que encontrar el equilibrio entre respetar sus necesidades y que vayan aprendiendo que podemos irnos… y volver… y no pasa nada.

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