familia monoparental y adopción

He hablado en varias ocasiones con mujeres que han sido madres con gametos de donante. Esperma, en muchos casos, y óvulos, en otras. En mayor o menor medida, todas tienen curiosidad por quién y cómo son las personas que hicieron posible su maternidad… casi siempre las adornan con el adjetivo “generoso/a”, pero tienen pocos datos (a menudo tampoco desean tener más) y no suelen ahondar en sus motivaciones.

Me he topado con este relato de una mujer que fue donante. Los y las donantes casi nunca tienen voz en este proceso… pero, leyendo este texto, es inevitable darse cuenta que, al menos para algunos, el acto de donar va más allá de un simple acto médico.

Tenía 24 años cuando decidí donar mis óvulos. Pensaba que lo sabía todo, estaba segura de tener mi vida planificada. Con la donación vi una oportunidad de ayudar a parejas con problemas para concebir mientras aligeraba la deuda de mi préstamo estudiantil. Parecía una decisión tan fácil en ese momento.

(…)

Las donaciones de óvulos y esperma se hacen casi siempre de forma anónima. Los donantes nunca saben más que unos pocos detalles sobre las familias que reciben sus donaciones, y mientras estas familias pueden recibir información como nombres de pila y fotos, los detalles identificativos sobre los donantes suelen mantenerse también en secreto. La mayoría de agencias os dirán que es para proteger a todas las partes implicadas.

Hasta donde a mí me concernía entonces, esto era razonable entonces. La biología era una parte inconsecuente de la ecuación. Yo no tenía relación con mi propia madre y con algunas de las personas a quien me sentía más unida no compartía lazos biológicos. Nunca cruzó mi mente considerar qué significaba que otra persona criara a mis óvulos, permanecer completamente ajena a en quién se convertirían mis óvulos. Porque una vez evolucionaran y dejaran de ser óvulos, lo sabía – dejarían de ser míos. Pertenecerían a la mujer que los gestaba, a la familia que los amaba.

Doné a dos familias. La primera terminó concibiendo gemelos, un niño y una niña que probablemente han empezado primer curso este año. Me dijeron que la segunda familia no tuvo éxito en su primer intento, pero no supe nada más. Es posible que consiguieran concebir con mis óvulos congelados en un intento posterior.

Los donantes no siempre saben las respuestas a estas preguntas. No siempre reciben información respecto al resultado de sus donaciones.

Muchas cosas han cambiado para mí en los 7 años que han pasado desde que doné. Perdí mi capacidad de concebir y adopté a una niña que me aporta más alegría de la que nunca conocí antes de ella – un acto que por un lado ha confirmado mi creencia previa de que la biología no es necesaria para amar, pero que también contradice mi postura de que no tiene ninguna importancia.

Ya veis, observo a mi hija y sé que no podría quererla más. Todo lo que tiene que ver con ella es perfecto para mí. Es mi hija. Incluso el hecho de que otra madre la gestara, no puede sacudir mi creencia de que estamos hechas la una para la otra. Pero, cuando la veo con esta otra mujer, soy consciente de cuán sustancial es su conexión. No puedo seguir negando que la biología significa algo cuando las veo juntas.

Tenemos una adopción muy abierta, que incluye a la mujer que trajo a mi hija al mundo y a sus hermanos y familia biológica extensa. El parecido entre ella y las personas que comparten sus genes es misterioso. Incluso los manierismos son idénticos a veces. Y mientras esto me hace afrontar que no es solo mía, también me hace feliz saber que siempre va a tener acceso a la gente de la que viene. Agradezco tener acceso yo también, un hecho que ha sido útil en más de una ocasión cuando he tenido preguntas sobre asuntos como el historial médico.

Sin embargo, esta experiencia me hace pensar a menudo en mis donaciones. La verdad es que cuando escogí ser donante, no entendía del todo qué representa cortar estos lazos biológicos. No sabía qué estaba firmando cuando acepté el anonimato.

Y hoy, aunque me niego a arrepentirme de mi decisión de ser donante, no puedo evitar preguntarme por estos niños que están potencialmente paseando por ahí con mis ojos, mi nariz, mi risa, mi torpeza y mi placer por narrar historias.

No puedo evitar preguntarme cuanto hay en ellos de mí.

Pienso en ellos a menudo. Ciertamente, más de lo que habría imaginado. No en el sentido de reclamarlos o creer que son míos, porque no me veo de ninguna manera como una figura parental en su vida. Pero está curiosidad está ahí. Quizás magnificado porque nunca tendré hijos biológicos, me cuestiono si los niños que no he tenido se les habrían parecido.

¿Y si el anonimato solo crea una división que no debería existir?

Me pregunto a veces si sus padres también piensan en mí. Recibí noticias de ellos una vez, un correo electrónico enviado a través de la agencia agradeciéndome lo que les había dado. Me contaron algunas cosas de sus hijos e incluso me ofrecieron una foto, si me interesaba. Contesté a la agencia inmediatamente que sí, pero nunca volví a tener noticias. La agencia dejó de responder a mis preguntas y aún no sé qué sucedió. Quizás cambiaron de idea. O quizás la agencia intervino, como me han dicho que pasa en casos como el mío. Parece que a estas agencias realmente les gusta el anonimato. Les gusta que la línea esta clara, quizás porque piensan realmente que esto protege a todas las partes implicadas.

Me pregunto si aún estáis ahí. Si pensáis en mí y os preguntáis cómo me ha ido la vida. Me pregunto si miráis a vuestros hijos a veces y os imagináis cuáles de sus peculiaridades son vuestras y cuáles son mías. Y si pensáis incluso en cómo habría sido sin el anonimato.

¿Me mandaríais felicitaciones de Navidad con sus fotos? ¿Os sentiríais cómodos llamando por teléfono si surgiera una pregunta relacionada con el historial médico?

¿Querríais saber de mí? Sobre mi hija y nuestra vida y cómo nunca me he arrepentido de ser donante, a pesar de la subsiguiente pérdida de mi propia fertilidad. Sobre cómo algunos días casi quiero daros las gracias, porque he llegado a creer que fueron estas donaciones las que de alguna manera me llegaron hasta mi hija. Y no cambiaría tenerla en mi vida por nada.

Quizás estáis leyendo esto ahora. Quizás os preguntáis qué quiero de vosotros. Y quizás esto os da pánico, porque tenéis vuestra vida y vuestros hijos y todo ha marchado exactamente cómo soñasteis y esto no era parte del trato.

Lo pillo. Pillo que cuando firmé para convertirme en donante, prometí conformarme con estar lejos – fuera de la vista y fuera del pensamiento. Pero me temo que no sabía realmente qué significaba cuando accedí a donar mis óvulos. Y ahora, siento a menudo curiosidad por las personas en quién mis óvulos se han convertido.

Me pregunto si vosotros, o ellos, teneis una curiosidad parecida por mí.

No quiero quitaros nada. No quiero entrometerme en vuestras vidas o haceros sentir incómodos. Sólo quiero conoceros. Y quiero saber cualquier cosa que queráis compartir sobre los niños que estáis criando.

Considerad esto mi intento de romper el anonimato. Doné una vez en California en el verano de 2007, y otra en Boston en invierno de 2008. Si recibisteis mis óvulos, habéis visto fotos mías. Habéis leído un informe larguísimo antes de seleccionarme. Sabéis que os estoy hablando a vosotros.

Me gustaría conoceros.

¿Quién sabe? Quizás podríamos hasta ser amigos.

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Comentarios en: "A los padres que están criando mis óvulos" (43)

  1. Es un punto de vista muy interesante!!!
    Los padres que utilizan donación de óvulos, esperma o de embriones creo que la mayoría se paran poco a pensar en los donantes, pero es una opinión totalmente personal, supongo que por mis vivencias y tb. por ellas, creo que no me gusta el titulo

    • ¿Por qué no te gusta?

      • Pq. esos padres ahora mismo no están criando sus óvulos, están criando a sus propios hijos.
        No se como explicarme, cuando lo he leído, no me ha gustado…………….

      • Yo creo que es una manera de dejar claro que no los considera sus hijos (de ella). Aunque mucho podríamos hablar del lenguaje que usamos para despersonalizar tanto a los donantes de gametos como a las familias adoptivas…

  2. todo llegará, al igual que los adoptados tenemos derecho a conocer la identidad de nuestros padres biológicos, en la medida en que esos datos existan, y hoy en día eso es obligatorio si das a luz en España, pues la identidad de los donantes de gametos acabará siendo revelada a los hijos de esas donaciones cuando en el futuro clamen por sus derechos, como hicimos nosotros, porque al final resulta que su identidad genética también depende de esos genes ajenos y tienen el mismo derecho que yo a conocer su identidad genética, está cantado. En algunos países ya se les reconoce por ley, en otros como España sólo en caso de grave riesgo para la salud. Algo es algo, pero más allá de ese riesgo grave, es un derecho inalienable el de conocer la identidad genética de uno. Al tiempo. En cuanto a las madres biológicas, sean gestantes o sean sólo donates de óvulos, pues bueno yo creo que lo que cuenta esta señora es de lo más natural, cómo no se va a plantear qué fue de sus genes y en qué se convirtieron. Pero ellas no tienen acceso a los datos de sus hijos, lo cual está bien para preservar nuestro derecho como hijos a la estabilidad emocional y a no ser vapuleados por varias familias a la vez en función de sus deseos de cada momento. Pero cada vez creo más en las adopciones abiertas y en la información siempre que estemos tratando entre adultos.

  3. “Me gustaría conoceros”… Qué historia tan triste. La “veo” y me recuerda tanto a los cientos de adoptados apropiados que buscan pero jamás tendrán la suerte de saber nada…

  4. Pues a mí no me parece triste.
    Cuando donó por primera vez ya tenía 24 años. Lo hizo libremente, por dinero, como ella dice….
    Las cosas.,, y más algunas, hay que pensarlas mucho, mucho, mucho.
    Después no valen las lamentaciones.
    Ni gota de pena.

    • Pues yo creo que de muchas cosas no nos damos cuenta de qué consecuencias tienen hasta después. Y equivocarnos, y cambiar de opinión, y arrepentirnos… es de lo más humano.

    • Cuando alguien busca sin opción a encontrar empatizo y me pongo triste. Qué le vamos a hacer…

  5. En Estados Unidos no sé, aquí en España los receptores de óvulos o esperma en parejas heterosexuales ni se plantean contarlo, al menos lo que yo conozco

    • Yo me he dado cuenta de que las madres solteras tienen poco problema (o ninguno) en hablar del donante de esperma… pero no es tan fácil, para la mayoría, cuando hablamos de la donación de óvulos.

  6. Hola, esta entrada ha llegado en un momento crucial… Yo estoy teniendo un conflicto de emociones y sentimientos en estos momentos. Yo soy MSPE con esperma donante, tengo un hijo de 6 años. En su momento dejé 2 embriones congelados y fui pagando los primeros años la congelación, después x economía dejé de pagarlo. En un documento que había firmado en su momento me decían que a los 2 años sin pagar se quedaban con los embriones. Así que sin más dejé de tener poder de decisión sobre esos embriones que eran parte de mi… Pues hace poco más de un mes, se pusieron en contacto conmigo los de la clínica para pedirme que tomara una decisión que me resulta de lo más complicado emocionalmente, renunciar expresamente a ellos, donarlos a una pareja infértil o donarlos con fines científicos.
    Mi conciencia y mi corazón me dicen que los done a una pareja infértil ya que gracias a un donante yo fui madre, pues gracias a mis embriones otra pareja puede convertirse en familia. Pero esto es lo que me resulta contradictorio, puede haber por ahí niños que genéticamente sean hermanos de mi hijo. Y hablo más por mi hijo que no por mi. No los concibo como mis hijos, sino como hermanos de mi hijo, tendrían la misma donante femenina y el mismo donante masculino que mi hijo…
    En fin, que llevo la carta en el bolso desde hace una semana y aún no he tomado una decisión. Yo que creía que la tomé en el momento en que dejé de pagar…
    Todo esto para explicar que entiendo perfectamente la actitud de esta mujer.
    Madre gracias de nuevo por tus entradas, me hacen pensar mucho.

    • Yo creo que me resultaría difícil donar. Sentir que una parte de mí va por ahí, criada por vete a saber quién… preguntándose vete a saber quién…

      Por cierto, me resulta curioso que, siendo monoparental, hables de “donar a una pareja”. También puede ser a otra monoparental, no?

  7. No hablo de donar a una pareja por decisión mía. En el documento que llevo en el bolso lo pone así “Donar a pareja infértil”. Quiero creer que también lo donarían a una mujer sola sin pareja, igual que hicieron conmigo, si yo no tuve ningún problema siendo sola, una mujer que necesite adoptar embriones tendrá las mismas facilidades que yo.
    Me he limitado a transcribir el documento.
    Pero fíjate que a mi también me resulta curioso las palabras que has empleado para justificar la difícil decisión de donar siendo tu madre adoptante. “Vete a saber quien” No suena un poco despectivo??

    • PUes no pretendía ser despectivo, pero sí, se me hace difícil pensar en un hijo mío (si es que se puede llamar así a un hijo nacido de un óvulo mío) criado por una familia del opus, por ejemplo, o racista… o que le maltraten… Sin duda son cosas que tendría en la cabeza.

      • suponogo que estas son las mismas reflexiones que podría hacer la madre biológica de nuestros hijos adoptados ¿que tipo de familia le habrá tocado? A una madre musulmana seguro que su ideal de familia no es una cristiana y viceversa. Los americanos si que buscan esas afinidades en las adopciones abiertas, que ahora parece que se van a legislar en España, al menos te gustaría que tus hijos que das en adopción fuesen educados en unos valores parecidos a los tuyos. Interesante tema que da mucho que pensar y que se hará más patente a medida que los niños concebidos por algún tipo de donación sean adultos y los planteen.

      • Sin duda. En cierta ocasión estuve en un grupo en el que había madres biológicas que habían entregado a sus hijos en adopción, y es una de las cosas que pregunté. Cómo se tomarían que sus hijos hubieran ido a parar a una familia como la mía… Respondieron bien, pero entiendo que para todos hay líneas rojas que nos resultan difíciles de aceptar…

  8. Este fin de semana estuve en un congreso de adopción, en el que comentaban los especialistas que los nuevos retos serán contestar a las demandas de conocer sus origenes genéticos de los niños nacidos por donaciones, subrogación, etc… y me llamó la atención que una de las psicólogas comentaba que en Alemania ya habían cambiado por ley que significa la figura legal de incesto y el no poder casarse dos hermanos aunque solo sean de padre o de madre para adaptarlo a las nuevas casuÍsticas dadas por las donaciones de óvulos o esperma, y definían hermanos no por la genética sino por la convivencia, que es la que los hacía hermanos, que compartir el material genético a nivel social no te convertía en hermano y me recordó este artículo de una familia en Galicia.

    http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/05/07/vidayartes/1336421431_870188.html

    • Me recuerda tanto a cómo se hacían las adopciones en los setenta… Ale!, sobre la marcha. Aquí tiene su deseado hijo y hágalo como pueda. Siempre pensando que ser padre/madre es un derecho de la sociedad… Las chapuzas se pagarán caras. Al tiempo…

      • A mí también me lo recuerda. Como se hacen aún hoy, en muchos casos… Y sí, hay diferencias importantes (no hay abandono), pero también hay semejanzas. Y no son menores.

    • Es curioso, hace no mucho hablábamos de esta familia en una de las entradas del blog…

      Me gusta la definición de hermanos a partir de convivencia. Desde luego, ahora mismo es la que se aplica en mi casa…

    • El incesto no es solo cultural.Para mi esa ley es un ejemplo de lo mal que se hacen las cosas, para proteger el derecho de los padres – los donantes y los receptores- se pone en riesgo la salud de los hijos de los hijos, que fueron simples sujetos pasivos de las decisiones de otros.Que chapuzas, y las que vendrán…

  9. Cuando nos informamos sobre la donación de óvulos, la psicóloga que nos trató nos aconsejó que si finalmente nos decidíamos por esta vía para ser padres no dijésemos absolutamente a nadie que habíamos recurrido a la donación de óvulos. A nadie es a nadie, ni a nuestros familiares ni a nuestros posibles futuros hijos. La razón, nuestros hijos no podrían nunca buscar a su donante de óvulos porque la ley no lo permite y esto puede ser muy duro y descolocar totalmente a una persona. Nunca lo entendimos ni lo compartimos y como finalmente decidimos ser padres por adopción dejamos este tema olvidado.

    • Me da la sensación de que este es una de las muchas cosas que dentro de unos años nos harán echarnos las manos en la cabeza… como que hace algunas décadas se recomendara el mismo silencio respecto a la adopción…

    • Incomprensible. Está claro que emocionalmente puede ser difícil (o no) de contar, digerir…, pero es que hay cuestiones fisiológicas y/o genéticas que pueden ser muy importantes. No entiendo como se puede aconsejar esconder una cosa así. Además está el hecho que si los padres no se sienten seguros con su opción, los hijos lo notan y su comportamiento puede llegar a ser bastante manipulador…..

    • Los mismos consejos, las mismas heridas, las mismas chapuzas… Asco.

  10. A mi también me ha sorprendido escuchar de ti esas palabras sobre la donación y sobre los adoptantes. “Vete a saber por quien”… Más allá de nuestros intereses, y nuestra “aprobación ” a otras familias distintas a las nuestras, para mí prima el derecho de ese embrion a tener el regalo de la vida. Las otras opciones, destrucción o investigación, son su destrucción. Donarlos significa darles la oportunidad de vivir en el seno de una familia que les quiere. Porque no tengo dudas de que quien adopta un embrion tiene una historia detrás, de infertilidad, y una delante, el deseo de tener una familia. Y estoy segura de que los querrán, y buscarán su bien. Se que no seran maltratados. Lo sé, y para mí es suficiente. Igual esos padres tienen ideas distintas a las mías. No lo juzgaré. Pero no seré tan posesiva de no darle la oportunidad a “mis” embriones y negarles el regalo de la vida. Me parece muy posesivo y egoista. Me ha sorprendido, la verdad. No obstante, es muy personal, cada uno que decida en conciencia.
    Y digo esto porque esas mismas ideas me hicieron no ser donante cuando iba a la universidad. Pero si eso embriones ya existen, ya están, y yo no puedo tenerlos… Deben ser “libres” y tener el regalo de la vida. Se lo debo.

    • Estaría de acuerdo contigo si habláramos de derechos del niño (o la niña)… un embrión es un niño potencial, es verdad, pero no tiene los derechos de un niño nacido… Aquí podríamos discutir cuándo empieza uno a ser un ser humano, y es posible que no nos pusiéramos de acuerdo.

      En cuanto a que no serán maltratados, desde luego, yo no pondría la mano en el fuego por nadie. Tampoco por las familias que han optado a la reproducción asistida, o a la adopción… las hemerotecas están llenas de casos de maltrato infantil que tienen a estas familias como protagonistas. El deseo de tener un hijo, o las dificultades para llegar a él, no te convierten automáticamente en buenos padres.

      • Yo creo lo mismo, el deseo de tener un hijo no implica ser un buen padre o madre .
        En cuanto a modelos de familia que no nos gustan, si pensamos en las bios de culturas tan distintas a las nuestras , seguro que no aprobarían y es mas se escandalizarian con bastantes de los modelos de familias que hay en nuestra sociedad …No me refiero solo a parejas homosexuales o madres solas, me refiero también a las familias que crían o criamos a sus / nuestros niños sin formacion religiosa…

      • Sin duda… yo lo pienso muchas veces.

  11. No, no implica necesariamente serlo, pero afortunadamente el maltrato podemos decir que es muy minoritario. Lo normal es un ambiente sin agresiones. Yo confío en el ser humano, y creo o quiero pensar que quien reciba ese embrion lo querrá e intentará ser un buen padre/madre/ambos. Yo soy madre soltera, y quiero muchísimo a mi hijo. Lo hago lo mejor que puedo. El es feliz. Seguro que muchas parejas no querrían una mspe para sus hijos. ¿Es mejor no dar la oportunidad de desarrollar la vida en potencia que tienen los embriones ante el temor de que no caigan en”buenas manos”? Eso sería como no vivir por temor a sufrir. En mi caso, les daría la oportunidad de VIVIR, si no puede ser conmigo, con alguien que desease con toda su alma formar una familia. No obstante, para gustos los colores.

    • ¿De dónde sacas estos datos, los de que el maltrato es muy minoritario en las familias que tienen hijos por donación de gametos? Me encantaría conocer la fuente…

      • El dato no es de una fuente solvente ni reconocida. No me refiero al maltrato en donación de gametos, sino al maltrato en general, en cualquier tipo de familia, que considero que no es afortunadamente lo habitual sino algo minoritario, aunque debería ser cero.

      • Bueno, el maltrato es algo que sucede de puertas para adentro, así que, excepto cuando es muy flagrante y llega a los hospitales, es muy difícil de ver. Yo creo, por desgracia, qeu está bastante más extendido de lo que creemos y queremos…

      • Yo no sé si el maltrato es minoritario o no. Sí conozco casos de familias que aunque no consideran que maltraten a los más débiles por el hecho de cuidarlos y no pegarlos, yo creo que maltratan a los más débiles con otras armas más sutiles (y no voy a entrar en el tema de si son o no conscientes de que eso sea maltrato). Incluso hay cuentos que hablan del tema (por ejemplo el del cuenco de madera).

  12. Me gustó mucho el post, nunca he estado de acuerdo con la donación de óvulos, precisamente por que como hija adoptiva, considero que tanto los padres como los “óvulos” que en algún momento se convierten en hijos de alguien mas, siempre tendrán la necesidad de conocerse.
    Muchas personas han estado en desacuerdo con esta opinión, pero es agradable encontrar otras personas que sustentan mi creencia.

  13. Hace tiempo a raíz de una entrada tuya que me encantó sobre las cosas que si tienen en común adopción y ovodonación escribí un post en mi blog y cree una gran polémica sobre el asunto la verdad. Yo soy de las que tengo claro que adopción y ovodonación rozan grandes similitudes solo que en adopción damos la opción a esos hijos de conocer sus orígenes les damos ese derecho y en ovodonación no, porque se entiende que en España según la ley madre es la que pare y no hay más.
    Para muchas mujeres el tema del anonimato facilita que no tendrán que contar nada y que pueden llegar a “olvidar” el asunto óvulo, además tienen a ese bebé en sus brazos desde el minuto cero, tendemos como madres a obviar el asunto genético, más bien no obviar sino que le restamos importancia diciendo aquello de “la genética no es todo” cuando la genética si importa…. gran parte de lo que tus hijos son como personas lo han heredado de sus “padres” biológicos y no hablamos sólo de color de piel por ejemplo.
    Yo si creo que los niños tienen necesidad de saber, a la mayoría de las madres por ovo les asusta que esos niños algún día les reprochen que ellas no son sus madres… bueno… aquí habría que debatir que concepto tiene cada una de madre.
    Creo que contarles a los niños su origen es importante, aunque más allá de eso no podamos darle más información, posiblemente ni la pidan porque no hay esa posibilidad y porque en realidad no tendrán ese sentimiento de “abandono” que adopción o quizá si quieran saber no lo se…. pero simplemente por saber su historial sanitario por ejemplo o por tener respuestas si deberían saber.
    No tengo nada claro que esto algún día se legalice… aunque bueno mirando todo lo que han cambiado las cosas en adopción quizá si que se haga no lo se. Quiza es más complicado porque “solo” dona una célula y no podemos pedirle a alguien que dona un óvulo o sangre que un día se responsabilice de alguien que aparezca tras su puerta preguntando… aunque se me ocurre que si se podría poner la opción de querer o no ser contactado en un futuro en caso de que el niño quiera saber.
    En mi blog cada vez que saco el tema de revelar o no los orígenes hay tantas respuestas como personas y sinceramente todos tienen parte de razón.
    Como siempre me encanta leerte.

    • Creo que es uno de esos asuntos que nos sirven para hacer introspección y conocer nuestras dudas, nuestras inseguridades, nuestros miedos… o debería ser así, lo sería si no nos cerráramos en banda. A mí de las reacciones a este tipo de artículos siempre me llaman la atención las más cerriles, las de “yo no pienso ni siquiera pensar en el tema”… Siempre me pregunto qué hay detrás de esta cerrazón (y sí, también en adopción).

  14. labelladormida dijo:

    Me he encontrado este post por casualidad, buscando información sobre la ovodonación.
    Sé que es antiguo.

    Yo soy de esas mujeres que no puede tener hijos propios. Necesito recurrir a la ovodonación si quiero tener un hijo.

    Sinceramente no entraba en mis planes. Preservé mi fertilidad hace años con la esperanza de que eso me lo permitiera. La naturaleza es caprichosa, jodidamente caprichosa. Y a pesar que todas nacemos y creemos que dar a luz a un hijo debería ser la cosa más fácil del mundo, no parece ser algo tan sencillo.

    Desgraciadamente mi preservación no dio fruto y ahora ya, a mis 43, mis óvulos no tienen la calidad suficiente para llevar todo eso a término. Y tristemente parece ser que a los 30 cuando nos pusimos a ello, tampoco. Ahorraré detalles de por qué pasó tanto tiempo entre ponerme a ser madre y el punto en el que estoy.

    Lo que sí tengo claro es que no fui a una clínica de reproducción para ser madre a toda costa. Fui porque quería un hijo nuestro. De mi pareja y mío. Nada más. No tanto por linaje o parecidos como por el hecho de concebir algo que fuera exclusivamente nuestro.

    Confesaré que ahora mismo me produce un rechazo mayor del que haya sentido en la vida por cualquier otra cosa. Quizá la romántica idea de tener, como he dicho antes, algo nuestro, me hace tener la idea simplista de que se trata de su hijo con otra. Y la idea me repele. Ahora me debato si he de condenarle a no tener un hijo por no poder darle mi ‘parte’. Tengo que llorar aún mucho, supongo.

    Ahora bien, he leído comentarios que asemejan plantear la ovodonación como la adopción y me parece, cuando menos, atrevido.
    Y explico por qué:
    Cuando hablamos de ovodonación, lo de donación es por ponerle un nombre bonito supongo, hablamos de una venta de algo que es tuyo. Sí, no nos engañemos, cerca del 90% de las chicas que lo hacen es por ánimo lucrativo. Cosa, por otro lado, que me parece absolutamente lícito, poco creo que compensan para lo que pasas. He sufrido unas pocas estimulaciones ováricas algunas con complicaciones y sé de lo que se trata.

    Pero no nos engañemos, hablamos de una célula, una célula viva, sí, pero una. Que además de no ser por un espermatozoide que lo fecunde, se nos iría, como otras tantas, a lo largo de nuestra vida fértil, en una compresa.

    Sin fecundación no hay embrión a desarrollar y esa labor es íntegra del espermatozoide. Por un momento imagina que ese óvulo, justo el que yo voy a usar con el esperma de mi marido, va. Pero que el momento oportuno de su desarrollo en su madre natural hubiera dado con un semen de baja calidad que no tuviera capacidad de fecundarlo. Estas cosas pasan. Pues otro que se va por el váter. Y obviamente, que concretamente ese esperma y ese óvulo llegaran a juntarse, es un elemento de la ecuación que distaba mucho de poder producirse.

    Una vez fecundado, sí, es el óvulo el que tira del carro y tiene que tener fuerza para generar un embrión. Hay embriones que se desarrollan y otros que se paran. Esto también lo he vivido, por lo que la probabilidad nuevamente de que eso llegue a término lejos está de rondar el 100%. Entramos nuevamente en la probabilidad de que otra vez se nos vaya en ese mes.

    Pero digamos que tenemos ese embrión. A partir de ahí, de ese justo momento, es un útero ajeno y un organismo ajeno el que lo alimenta y lo permite crecer y desarrollarse. El que le permitirá ser un ser humano.

    Es entonces, cuando los sabidos en la materia, por evitarte la pena de tener que renunciar a tu carga genética, dicen, cuentan o te venden (ya no sé qué pensar) la famosa epigenética, en la que aseguran que existe una comunicación entre el embrión y el endometrio que lo va a recibir, de tal manera que el entorno en el que se desarrolla propicia que las características del chiquillo que se gesta no sean las mismas de desarrollarse en cualquier otro útero incluido el que le corresponde genéticamente. Es por esto, dicen, que no todos los hermanos son idénticos a pesar de partir origen de exactamente la misma carga genética. Por lo tanto, como útero gestante yo habré dado forma a los genes que lo componen.Por lo que, partiendo del mismo embrión, el hijo que la donante gestaría y el que yo gestaría, nunca van a ser el mismo. Porta su carga genética eso es cierto, pero yo lo habré dado forma aunque sea involuntariamente.

    Llegados a este punto, por qué o cómo compararlo con la adopción para decirle a esa persona, mañana otro día de dónde viene? No estamos hablando de una vida abandonada. No hablamos de una criatura, gestada y parida posteriormente abandonada. Estamos hablando de una célula que da lugar a vida, sí, pero única y exclusivamente si se alinean una serie de factores que no han dependido en ningún caso de la donante.
    El esperma ajeno es el que lo ha fecundado y el útero ajeno el que ha llevado permitido que se desarrolle y ambos han dado lugar a un ser humano. Pero es el ser humano que yo engendraré, no ella. Que ese embrión se hubiera generado ya es en sí, un pequeño milagro.

    Para las que de repente no podemos tener hijos propios las características físicas empiezan a ser importantes. Antes te daba igual, era tuyo, ahora ya no. Pero me atrevo a pensar que las características físicas dentro de los miembros de una misma familia no siempre son algo tan evidente. Mi marido es igual que su padre, pero yo ni me parezco a mi padre, ni me parezco a mi madre, ni me parezco a mi hermano.Y no por ello, por no parecerme, me siento menos hija de mis padres.

    Así que, si se da el caso me decido y la criatura no se parece a su padre no me obsesionaré por si alguna criatura alrededor tiene cierta similitud, al fin y al cabo todos nos hemos encontrado alguna vez a alguien que comparte ciertas características similares a las propias. Y no por eso me pongo a pensar en líos extra maritales de los miembros y ancestros de mi familia.

    Por todo esto, estimada donante, no, no te mandaría una postal por Navidad. Sin acritud, pero no tengo necesidad de conocerte. Y tampoco veo la necesidad de que nos conozcas. Eres simplemente un código de programación que da lugar a unas variantes que yo podré modular según dicen. ¿En qué nos beneficiará eso a cualquiera de las partes implicadas? ¿En qué te beneficia saber cómo es aquello que lleva tu carga genética? Me darás la oportunidad de darle un hijo a mi marido. Y si me decido, solo por eso te estaré siempre agradecida. Pero nada más. No serás el hada maravillosa. En este cuento, creo que hay otros personajes igual de relevantes, hay una serie de factores que en cualquier otro caso no se hubieran producido. Hijo mío, que estés aquí es mezcla de generosidad, casualidad y suerte. Considero además que a partes iguales.

    Por otro lado, ¿anunciar por bando y a bombo y platillo que gestaré por ovodonación?, ¿ o que fui madre por ovodonación? No veo por qué. Según me dijeron a mí cuando me lo plantearon, más del 50% de los tratamientos que se hacen hoy en día en las clínicas de fertilidad son por ovodonación. Las cifras se disparan si los casos vienen de mujeres de más de 40. Es un porcentaje bastante elevado para las pocas que nos han confesado tal práctica.

    Así que compararlo con la adopción, por todo lo anterior, me parece hilarante. Dejando los términos claros; No voy a rescatar a un niño o una niña para darle una vida mejor. No voy a rescatar a alguien que tiene un origen definido. Estamos hablando de dar vida a algo que es de una tercera persona, sí, pero solo en parte. Porque como receptora estaría dando vida a algo que muy probablemente, en el ciclo natural de la vida, se hubiera perdido.

    Quizá después de todo la que hace magia soy yo a partir de la generosidad ajena.

    • Por supuesto que hay diferencias entre la adopción de criaturas y la adopción (o donación, depende desde que ángulo lo miremos) de óvulos o embriones. Pero también hay semejanzas, y no son pocas. Las voces que nos llegan de los primeros concebidos con gametos de donante que han llegado a adultos nos ofrecen discursos muy similares a los de los adoptados adultos. Ya es cosa de cada cual escucharlos o no…

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