familia monoparental y adopción

Retirada – parte 2

¿Se acuerdan de Removed? En su momento, hace un año y medio, escribí que es la historia de muchos de nuestros hijos. Este pasado del que no consiguen desprenderse, que les sigue como una sombra, que estalla en cualquier momento. Estas reacciones imprevisibles y descontroladas, que no responden a nada que esté sucediendo en este momento sino a algo que sucedió, tiempo atrás, y que sigue sucediendo en sus cerebros. Algo que nosotros no sabemos y ellos no recuerdan. Esta capacidad para tensar las relaciones hasta el límite, para validar lo que les ha enseñado la vida: que no merecen ser queridos.

Y la incondicionalidad, como única respuesta posible.

Ahora ha llegado la segunda parte. Algo más larga, igual de impactante.

Conviene verla. Para que no nos pase lo que dice su protagonista: “Ves lo que hago pero se te olvida por qué”.

Y para que no se nos olvide que hay un futuro.

Para nuestros supervivientes.

P.D. Curiosamente, ha caído en mis manos una entrada antigua del Blog Buenos Tratos, que habla también de las cosas disruptivas que hacen a veces nuestros hijos y de cómo abordarlas. Conviene leerla. Y releerla.

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Comentarios en: "Retirada – parte 2" (14)

  1. ¿Y como se diferencia entre esa actitud y la de una simple rabieta infantil? Mi hijo (5 años, unos 4 de edad madurativa)) hace muchas de esas. La mayoria son por algo que le ha molestado. Por ejemplo ayer estaba viendo la tele en casa de mis padres cuando yo iba a recogerlo. Deje que acabara el capitulo, cogi el mando y le dije: ahora apago la tv que nos tenemos que ir a casa. Y empezo con una pataleta dramatica que le duro 5 minutos. Mi madre y yo ignorandole (de esas hace muchas)
    Sin embargo el dia anterior ibamos andando por la calle y de pronto, no se porque empieza a ponerse tonto. Yo ante esas actitudes tiendo a ignorarle hasta que se pone y habla “normal” (es megañoño). Total, que empieza a darme con la bolsa de pañales. Yo le digo: deja de darme golpes o te doy (un palmazo en el brazo). Total, me mira y me vuelve a dar. Le doy el palmazo y se pone a llorar (llora para todo asi que ya no me da ni pena el pobre). Y empieza: eres toooonta, idiota… (esta en la edad que cree que insultar es muy chachi). Le ignoro. Sigue con la cantinela y al rato se calma y me empieza a hablar. Le digo, como soy idiota o te entiendo cariño. Siguio la cosa un rato mas hasta que me dijo: lo siento mama. Y y es cuando le empiezo a explicar (suelo actuar con el ignore porque el dialogo solo le funciona cuando se calma) que no se puede andar insultando o pegando a la gente porque uno se sienta cansado o este cabreado porque le haces daño.
    El chiquillo es bueno y amoroso pero tiene esos prontos que le duran poco y no son demasiado agresivos pero que los tiene de forma frecuente. Yo siempre he creido que es porque es ñoño (como digo habla lloriqueando incluso para decirme que va al WC) pero no se si es por algun trauma pasado (no tiene pasado de malos tratos aunque si una corta institucionalizacion) y a veces no se si actuo bien o lo hago al contrario. Empece a intentar controlar las rabietas con dialogo y abrazos pero no funcionaban asi que lo hago con la tecnica supernanny del ignore y responde mejor pero no se si lo hago mal.

    • muixerangueta dijo:

      A mi una cosa que me funciona es comunicarles con antelación 5 o 10 minutos de que voy a apagar la tele. Aunque tienen 8 y 11 también protestan, yo los comprendo porque si estoy haciendo algo que me gusta quiero continuar. Nunca me ha hecho falta amenazar con pegar porque si les he dado algún manotazo alguna vez, me he sentido fatal y no ha servido para nada. A las buenas funcionamos mejor. Lo de advertir a mi me funciona

    • No sé cómo se diferencia. Por la intensidad. Por la duración. Por la forma de manejarlo. Por si dejan de hacerlo cuando son capaces de expresar (verbalmente y no a golpes) sus miedos más profundos…

      A mí lo de ignorar no me ha servido nunca de nada: solo para que subieran escalando hasta que no era ignorable…

    • No sé si lo diferencio muy bien. Tengo muchas dudas al respecto. A posteriori he visto que algunas reacciones que he ignorado (si que hemos reflexionado a posteriori…) se han autoeliminado solas. Otras se han magnificado. Parece como si ignorándolas (y a pesar de las reflexiones posteriores) se legitimaran. O quizás es que son las que estan provocadas por algun resorte de descontrol emocional. Total ahora intento cortarlas de raiz (no siempre puedo, y siempre intento comentarlo más tarde). Lo que me es útil es la observación que lleva a la prevención. Encantada estoy cuando puedo evitar que un episodio empiece. Y despues lo hablamos. Por el momento alguna vez nos funciona; como mínimo veo que mi hija se va dando cuenta del tema. A veces incluso busca el abrazo para ayudarse con el autocontrol. Veremos como seguimos…

      • Para mí también esta es la clave: detectarlo (casi) antes de que empiece, cortarlo de raíz. NO dejarlo crecer. Si crece ya no hay forma de reconducirlo hasta que explota (y muchas más veces de lo que querríamos, deja daños colaterales). Y sí, claro después. Y encontrar el nudo que desencadenó el comportamiento.

  2. nquinteiro@gmail.com dijo:

    La incondicionalidad como única respuesta posible.
    Además a mi me gustaría no perder los nervios en esos momentos en que mi hijo de 5 años insulta y grita sin motivo aparente, y de verdad que respiro profundamente antes de perder la paciencia y responder con otro grito más alto amenazador y un castigo. Pero es que a veces parecer que es lo único que lo tranquiliza.
    Por supuesto la incondicionalidad como única respuesta posible. Sin duda “Indómito y entrañable” lo mejor que he leído al respecto.
    Gracias por los enlaces al video y al blog “buenos tratos”, y seguiré respirando profundamente intentando minimizar mi respuesta, porque sea cual fuere la causa de su comportamiento a veces no comprensible tenemos que afrontarlo juntos. Pero también debe entender que no es un comportamiento adecuado.

  3. gracias por subir esta segunda parte, para mi, llena de esperanza. A pesar de revelar muchos de los fallos del sistema de protección de menores…

    Hay reacciones de mi hija que muchas veces me desconciertan y es mucho más fácil interpretar cuando pienso en la razón que hay detrás de esas reacciones. La adoptamos con sólo 12 días pero su inseguridad respecto a la permanencia de nuestro amor, su miedo a perdernos o perder a aquellos a quienes quiere está muy presente a veces (demasiado para quienes la queremos y sabemos que eso no va a ocurrir…) en su forma de interpretar la vida…Y eso como padre duele… porqué podemos intentar entenderlo pero me temo que difícilmente “curarlo” aunque sí construir la base para que, con el tiempo, esa prevalencia vaya pasando a segundo término

    Maria

  4. Hoy hace 20 años que murió mi madre….. Y ese destello de Luz marca toda la diferencia…. Hay futuro….. Ahora se que lo hay, gracias por compartirlo #Benaiah

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