familia monoparental y adopción

La adopción

Finalmente ayer vi la película “La adopción”, en un pase con coloquio posterior con la directora de la película, Daniela Fejerman.

Las críticas que había leído me hacían pensar que era una mala película sobre un tema interesante, pero lo cierto es que más allá de la temática, la película me gustó. Creo que narra bien una historia que tiene interés desde el principio hasta el final, la de una pareja que vive (y sufre) el tramo final de un proceso de adopción, el más complejo, el más duro emocionalmente, el más discutible éticamente.

(Algo que ya vimos en películas como “La pequeña Lola” o “La casa de los babys”, tan parecidas en tantos sentidos aunque en el primer caso hablaba de adoptantes franceses en Camboya y en el segundo, de adoptantes norteamericanos en algún lugar de América Latina)

No me sentí identificada en la historia porque el proceso es muy distinto al que yo viví: yo fui sola, en la película tiene mucho peso cómo las vivencias afectan a la relación de pareja; yo viajé a Etiopía cuando B. ya era mi hijo y a Marruecos sabiendo que A. iba a convertirse en mi hijo, y nunca viví la experiencia de elección de criatura que tan crudamente enseña la película; yo no viví (en esa fase de la adopción) las incertidumbres de los protagonistas, ni las dudas morales; y aunque en Etiopía llegué en temporada de lluvias y en Marruecos viví el coletazo final de una ola de frío que nos hacía tiritar hasta en la cama, hasta los paisajes nevados y los gorros de piel me eran ajenos.

Sin embargo, sí me hizo pensar en los procesos que otras familias me han contado a lo largo de los años, o he visto en personas cercanas. Las dudas sobre la salud de los niños, las llamadas a los médicos, los intercambios monetarios dudosos (o directamente contra la legalidad), la incertidumbre, el miedo a no poder culminar el proceso, la burocracia, la sensación de sentirse perdido y aislado en un país donde no entiendes las normas ni el idioma… el encuentro, el juicio, el regreso a casa… eché de menos algún juicio moral sobre los adoptantes de la película, que no me cayeron bien, y me recordaron a otros adoptantes reales que tampoco me cayeron bien: el desprecio hacia el país de su hijo (me llamó la atención a lo largo de toda la película, no dejé de preguntarme cómo vas a ayudar a tu hijo a tener una imagen positiva de su lugar de nacimiento… y la directora nos dijo al final que no había vuelto a Ucrania y que volvería solamente si su hijo quería conocer sus orígenes), la prepotencia y la falta de respeto con la que tratan (y retratan) a la gente que les ayuda en el proceso, la falta de empatía con la familia biológica que aparece (que conveniente que sea un abuelo… y no unos padres), la frialdad con la que descartan expedientes de niños “no sanos”, y lo fácil que parece resultarles seguir adelante a pesar de saber que están comprando un niño…

En definitiva, me pareció un magnífico retrato de lo que es, en tantísimos casos, la adopción internacional.

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Comentarios en: "La adopción" (19)

  1. Cuando escribiste el anterior post yo ya había visto la película. De hecho también en un pase en el que estuvo la directora para un coloquio final. Como con aquel post el debate se centró en si es lícito criticar la adopción o no, pues no entré a dar mi opinión de la película. Ahora debo decir que coincido totalmente con tus apreciciones. Me gustó la película porque muestra la dureza emocional del proceso para los adoptantes (verse ante la última oportunidad, ante la tercera entrevista), también retrata el mercantilismo que hay en los sistemas de protección del menor, las relaciones complicadas que se establecen con los intermediarios, con la necesidad de confiar en ellos y a la vez la sensación de que se están aprovechando de las familias. Me gustó mucho el final, cuando se explicita el pacto de silencio: “no cuentes lo que ha pasado, dí que ha sido complicado”. En fin, creo que no es fácil introducir tantos elementos, exponiendo a la vez las contradicciones de todos los personajes.
    Del lado de lo que no me gustó tanto, yo también creo que resulta excesivamente “eurocéntrica”. No es La adopción, es la visión de la adopción de unos adoptantes. Pero lo que menos me gusto fue la comodidad con que se resuelve el dilema moral (como bien dices, que conveniente que fuera un abuelo que no ha visto al niño en dos años). Para mi este era el punto central de la película y no me gustó que se resolviese en plan “madre coraje”, sin expresar dudas, “salvando” al niño del orfanato, de su país, de su familia biológica. Y eso se vió después en el coloquio, donde la gente cargó las tintas sobre la corrupción en los paises de origen, sobre lo “valientes” que son los adoptantes, lo mucho que hay que querer ser padre para pasar por algo así. Yo la verdad es que me vi totalmente fuera de onda.

    • ¿Cuántos adoptantes no sostienen la conveniencia de este pacto de silencio en aras de no fastidiar el proceso a “los futuros adoptantes”? ¿Cuántas veces hemos oído a los futuros adoptantes más preocupados por la viabilidad de su proceso de adopción que sobre la transparencia y la legalidad del mismo (“qué fácil es denunciar ahora, que vosotros ya tenéis a vuestro hijo en casa”)?

      A mí también me habría gustado que hubiera más fisuras en este sentido, que se hubieran planteado si realmente era lícito apartar al niño de su familia biológica (y más después de la escena del abuelo acunando al niño, de saber que se ocupaba del hermano mayor), incluso aunque la decisión hubiera sido la misma… como me habría gustado que hubiera más dudas a la hora de seguir adelante cuando les dicen que su dinero está comprando a los funcionarios para que “cuelen” un expediente de niño sano entre los expedientes de niños no sanos que les van enseñando…

      YO en el coloquio también tuve esta sensación de estar fuera de onda, de atacar solo la corrupción del que vende – y no del que compra.

    • Cuelgo un mensaje que han dejado en uno de los grupos de FB donde se ha compartido la entrada:

      Yo no he visto la película así que no puedo opinar sobre ella, puedo opinar sobre algunas de las cosas que se han dicho sobre ella en grupos y distintos blogs… pero una gran responsabilidad de las cosas que pasan o han pasado en la adopción internacional en algunos países es o ha sido responsabilidad de las familias y el enfoque que le han dado a la adopción, ya sea por querer el niño/a a la carta, por querer el proceso más rápido, por hacer cosas que en sus países de origen ni se plantearían… porque ya me diréis aquí, si vais a haceros el DNI y el funcionario os dice que si le das 60 euros te lo hace sin llevar la documentación la gente no lo haría, pero luego van a otro país y “es que las cosas aquí se hacen así”…

  2. Nosotros no hemos visto aún la película aún, así que no tenemos argumentos para juzgarla. Pero sí quiero comentarte a la luz de tu comentario sobre la misma y como madre adoptante en un país del Este que no llegas a entender lo que significa elegir a tuhijo, como nosotros tuvimos que hacer. Creeme, es de los dos o tres momentos más duros de nuestras vidas…..y sí, al igual que los adoptantes de la peli, nosotros queríamos un niño sano, y tú lo consideras como un punto negativo en contra de esos padres y, por extensión, hacia todos los que hemos preferido un niño sano a uno enfermo. Lo que nosotros pasamos esa hora y media en el desoacho de la directora del orfanato creeme si te digo que no se la deseo a nadie.

    • Cuando empecé mi primer proceso de adopción, descarté algunos países precisamente para no enfrentarme a algo así. Se me hacía imposible imaginarme a mí misma descartando expedientes, valorando enfermedades y discapacidades, eligiendo sin saber si acertaba… se me sigue haciendo difícil de imaginar, creo que es una de las situaciones más difíciles que se pueden vivir. Conozco a muchas personas que han pasado por ellas, y tengo que decir que soy capaz de ponerme en la piel de algunas de ellas: las que te cuentan cómo han sufrido, lo difícil que se les ha hecho, las dudas que han tenido… sin embargo, me resulta mucho más difícil empatizar con otras que te cuentan y argumentan con frialdad los descartes y las razones por las que hicieron algunos de ellos, las “pruebas” a las que sometieron a los niños que podrían convertirse en sus hijos… es en este segundo grupo en los que me ha hecho pensar lo que vi en la película.

      En mi caso, yo también quería adoptar a un niño sano, y recuerdo que en mi primer proceso argumentaba que igual que no pariría a un hijo que supiera que iba a tener una malformación, o que si quisiera adoptar a un niño con necesidades especiales habría ido a nacional… con el tiempo, he ido matizando esta visión, quizás porque he puesto el centro de la adopción en los derechos de los niños a tener una familia en vez de en mis deseos y necesidades. Mi segundo hijo, aunque llegó por la vía ordinaria, es un niño que tenía una condición de salud que en algunos sitios se considera necesidad especial, y por esta razón no fue adoptado antes… y, paradójicamente, mi primer hijo también se podría considerar un niño con necesidades especiales de las que la gente descarta cuando escoge. Es curioso las vueltas que da la vida, lo difícil que es hacer planes de futuro.

  3. Yo también adopté en un país del Este, en Rusia, y al inicio del proceso mi marido y yo descartamos Ucrania como país donde ir a buscar a nuestro hijo precisamente por eso, para no tener que pasar allí uno de los peores momentos de nuestra vida, para no tener que vivir esa hora y media en un despacho de un director de orfanato pasando las hojas de un album de fotos, descartando a los que “no nos gustasen”, esperando a ver aparecer la foto del que nos gustase.
    Entiendo que la gente que opta por Ucrania sabe y conoce el proceso desde antes de iniciarlo, se sabe de antemano que si vas a Ucrania vas a tener que pasar esa hora y media en el despacho viendo fotos y descartando….
    Es algo por lo que se opta, no?
    No entiendo criticar las reglas de un juego al que decides jugar, reglas que conoces de antemano.

    • Yo recuerdo que cuando hice el curso del CI hablamos de este tema, y nos recomendaron que si, por las razones que fueran, escogíamos un país donde había que “escoger” al niño, lleváramos la decisión tomada de antemano. Del tipo: “el más pequeño” o “el primer niño sano”… Supongo que sí, que lo sabes, aunque no sé si sabes lo duro que es hasta que te enfrentas a ello…

      También recuerdo que en su momento se decía de algunos países del Este que como no se podían dar en adopción internacional a niños sanos, los informes estaban “exagerados” y que había que leer entre líneas para encontrar al “niño sano” en el montón de expedientes… me parece durísimo también…

  4. Yo no he visto la película por lo que no puedo opinar sobre ella. Pero como madre de un niño adoptado en Ucrania me siento aludida en tantos comentarios leidos.
    Nosotros adoptamos hace 13 años Aún no había muchas adopciones en ese país. Sabíamos que teníamos que acudir al centro de adopciones a escoger el expediente de un niño. Nos citaron un día por la mañana, y entramos al final de la misma, otras familias pasaron antes que nosotros. Nos enseñaron tres expedientes, todos ellos referidos a niños con idénticas o muy parecidas historias clínicas y nos decidimos por uno de ellos. A este proceso le están llamando escoger un niño. Y yo siempre pregunto si es más reprobable la ley de un país por seguir este proceso que la de otro en el que le dan hecha la elección a los padres adoptantes. Porque no se nos olvide que siempre hay alguien que decide qué niño va a la familia adoptante (sea el padre adoptante o un trabajador del orfanato o de una institución local). Para mí no supuso nada desgarrador elegir entre tres expedientes. Sí que fue muy triste ver a tantos niños en los orfanatos y solamente poder tramitar el expediente de uno, fue desgarrador no poder ayudar a los que allí se quedaban.
    En mi caso el proceso fue limpio. Pagué al intérprete y al abogado que cuidaron de nosotros desde que llegamos a Kiev hasta que nos marchamos. Pagué billetes de avión y de tren. Pagué un apartamento en él que viví mientras estuve allí. Y compré voluntariamente comida y dí, voluntariamente, dinero al orfanato donde vivió mi hijo desde que nació, porque me pareció que, no pudiendo hacer más, podía aliviar la situación en que se encontraban. Pero también en España he pagado al notario que me legalizaba papeles, certificados médicos, certificados de propiedad, he tramitado varias veces papeles que me caducaban … y si tramitas la adopción a través de una ECAI también hay que pagar por los servicios prestados. Y no tolero que nadie sugiera o insinúe que he comprado un niño.
    Para mí es más criticable el funcionamiento de otros países en los que, por ejemplo, se rumorea convencen a las familias para que den niños para adopción, o modifican las fechas de nacimiento para que oficialmente sean menores y más fáciles de adoptar, hechos que no se dan en Ucrania.
    Ignoro las leyes, ignoro la forma de ser o de funcionar de las personas y de las instituciones de esos países por lo que pienso que un proceso de adopción en un país en el que no entiendes el idioma o las leyes, puede resultarnos incomprensible. Para que sea absolutamente transparente podemos adoptar en España.

    • Pues seguramente te gustará la película…. yo creo que si has adoptado en Ucrania y por libre, aunque tu proceso fuera muy distinto, seguro que hay muchas escenas que te despiertan emociones.

      La familia de la película tampoco pensaba que pagara nada más que los papeles, apostillas y fotocopias… hasta que, por un error humano, les dicen que el grueso de lo que se le paga a la tramitadora, es para conseguir que alguien del Ministerio les cuele un expediente de niño sano. La película también cuenta cómo les van pidiendo dinero por otras cosas… no cuento más por si la queréis ver. Yo no sé si es así en Ucrania, si fue así en ese caso particular, si pasa en muchos o en pocos países… solo puedo decir que en Marruecos, donde yo adopté por libre, no me pidieron ni un euro extra para nada (excepto una de las cuidadoras de la crèche que me pidió que hiciera – y revelara – unas fotos a su hija, y que le comprara una pomada antibiótica para una herida… fue la única “mordida” que me pidieron y tengo claro que era la persona en concreto, no la idiosincrasia del país). En Etiopía, donde adopté a través de ECAI, me dieron un presupuesto detallado de a dónde y qué se destinaba el dinero; pero reconozco que no tengo manera de saber si el gasto se repartió exactamente así o si había un porcentaje que se dedicó a comprar la voluntad de alguien. Tengo la tranquilidad, porque he contactado con la madre de mi hijo, de saber que él fue realmente entregado en adopción, que fue voluntad y decisión de su madre.

      Respecto a escoger un niño, ya dije lo que pensaba en esta entrada: https://madredemarte.wordpress.com/2014/09/01/escoger-un-hijo-2/

  5. Es posible que mi tono fuese un poco fuerte y te pido disculpas por ello. Pero me irrita enormemente que se juzgue tan negativamente al país de mi hijo. Creo que en cada país el funcionamiento es diferente y no debemos analizarl con los puntos de vista nuestros, sino con los suyos. No disculpo, pero tal vez la miseria, la falta de bienes, el ver que sus niños se van con personas que han pagado (al menos desde su perspectiva) un dineral por viajar, comer y permanecer en el país, ect. haga a las personas más vulnerables.
    Yo no sé si parte de lo que pagué al abogado fue a comprar algún funcionario que aligerase la tramitación del expediente porque simplemente no lo ví. De la misma manera creo que muchos de los padres que adoptan en otros países tampoco ven qué hay detrás de cada una de los procesos que han de suceder hasta que tienen a sus hijos en casa.
    No trato de polemizar, sólo pedir que no se juzgue a la ligera y se deje de pensar, o al menos se cuestione, que en el resto de los países todo está clarísimo.
    Mi cariño por Ucrania es grande. Estábamos planificando un viaje allí cuando empezó la guerra con Rusia. De momento está aparcado, pero no olvidado.

    • Espero que el juicio negativo hacia Ucrania no lo hayas leído en lo que yo he escrito…. para mí, el juicio negativo es el que hacen los protagonistas de la película (y por extensión, la película en sí).

      Y en este caso hemos hablado de Ucrania porque allí nos lleva la película (aunque no lo diga) pero estoy de acuerdo en que la Adopción Internacional es cuestionable en muchos lugares.

  6. A mí no me parece reprobable el hecho de tener que escoger el expediente concreto del que se convertirá en tu hijo. Es algo que puedes hacer o no hacer personalmente, puedes o no darte por enterad@, pero que ocurre SIEMPRE en TODAS las adopciones.

    Recriminar esto para mí, salvando todas las distancias, es como la hipocresía que siempre me alucina de aquellas personas que delante de un plato de carne me miran con cara de escándalo cuando les cuento que en mi casa cada año hacemos la matanza del cerdo para tener embutido todo el año.
    – ¡Qué horror! -dicen- ¡Cómo puedes hacer eso! ¡Yo sería incapaz de matar a un animal! ¡Una vez vi gritar a un cerdo en un documental y casi me pongo a llorar! ¡Qué inhumano!-y acto seguido se embuten otro bocado de chorizo…

    Que tú no lo hagas no quiere decir que no ocurra, sino que estás pagando a otra persona para que realice ese trabajo, porque puedes pagarlo y porque no quieres ver cómo se hace… y, en la mayoría de los casos no tienes ni la más remota idea de en qué condiciones se “perpetró el crimen” que te beneficia tanto como te escandaliza.

    Yo soy defensora acérrima de las adopciones por libre. Después de tantos años ligada al mundo adoptivo no creo que ninguna ECAI sea ética en el proceso, y creo que con una buena educación nadie mejor que los padres adoptivos velarán por la ética del proceso si lo hacen personalmente y saben que, en algún momento, tendrán que darles explicaciones a su hijo sobre el mismo.

    • Cuando yo empecé mi primera adopción, por ecai, escogí hacerlo por ecai porque estaba convencida de que había menos probabilidades de que hubiera irregularidades. Decidí hacerlo así por una cuestión de ética y de limpieza, porque podría haber adoptado por libre y habría sido más barato, y sobretodo, muchísimo más rápido. Muchas familias adoptaban en Etiopía por libre, a través de intermediarios… que hacían unos chanchullos que en aquel momento estaban empezando a salir a la luz. Convencer a familias (dinero en mano) para que entregaran a niños en adopción, niños del perfil que ellos buscaran, cambiar datos (edades, fechas de nacimiento, nombres, lugares)… Cobraban menos que las ecais, pero no dejaba de ser mucho dinero en términos etíopes. Así que me decidí por la que pensaba que era la opción lenta pero segura… convencida de que una ecai, a diferencia de los facilitadores privados, pasaba controles aquí y allí.

      Me equivoqué. Las ecais utilizaban los mismos métodos, y, de hecho, cuando los chanchullos de la adopción por libre se hicieron tan visibles que no se pudieron seguir ignorando y se cerró esta vía, muchos de los facilitadores privados pasaron a trabajar para las ecais.

      Mi segunda adopción fue por libre, en otro país (para el que no hay ecai… no habría repetido con ecai sabiendo lo que sabía, o mejor dicho, lo que no sabía: para mí, lo peor de las ecais es la opacidad, la información que no te llega). Antes de empezarla, hablé con una madre que había hecho dos adopciones en ese país y me dijo “lo mejor de Marruecos es que, SI QUIERES, la adopción puede ser muy limpia”.

      SI QUIERES.

      En las adopciones por libre, también se dan chanchullos. También hay cantidades de dinero “opaco” que se pueden dedicar a comprar voluntades (e incluso niños). También hay familias que buscan niños a la carta. También se cuentan mentiras que los padres escogen creer. También se mira hacia el otro lado. También hay una burocracia que es difícil de entender, a veces un idioma que es difícil de entender. Costumbres, políticas. ¿O no es eso lo que cuenta la película?

      Pasaba en Etiopía, podía pasar en Marruecos como bien me dijo esa madre… y claramente, como muestra la película, pasó en Ucrania, al menos en ese caso en concreto.

  7. Nuestra primera adopción, en Rusia, fue por libre.
    En ningún momento escogimos a nuestra hija ni hubo un casting previo.
    No se nos enseñó un album de fotos para elegir.
    Nuestro tramitador nos envíó un e-mail que decía “urgente, asignación de niña de 3 años”.
    Y ya. Con eso, viajamos a Rusia. sin foto ni nada.
    Sólo sabíamos su edad y su nombre.

    En la segunda adopción, nacional, fue parecido. Nos llamaron de la Consejería de Asuntos Sociales. “Tenemos una propuesta de asignación. Es un niño y tiene 3 años”.
    Y ya. En este caso no nos adelantaron ni su nombre.

  8. Me gustaría dejar mi opinión sobre las adopciones internacionales.
    No soy una madre adoptiva, pero he vivido ese proceso muy de cerca. Soy rusa y tengo unos muy buenos amigos que estaban en el proceso de adopción en Rusia a través de una ECAI en Barcelona. Bueno, escribo para dejar mi opinión, y según lo que hemos visto y vivido las ECAIs dejan mucho que desear.. es un negocio puro y duro, a la gente (por lo menos los que nos tocaron a nosotros) que trabaja en estas entidades no les emociona mucho el tema de los niños, es su trabajo y ya está: pierden los expedientes, las llevan cuando se acumulan varios, no prestan atención personalizada a cada caso.
    Después de vivirlo, pensé de intentar ayudar a la gente que quiere adoptar, para poder hacer por lo menos algo..
    Por eso quiero pedir permiso al autor de este blog para poder dejar mi correo, por si a le puedo ayudar en algo a algunos padres. Si se puede, lo dejaré en el mensaje siguiente.

    • Agradezco tu testimonio, pero este no es el lugar adecuado para hacer contactos profesionales… seguro que encuentras foros más adecuados.

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