familia monoparental y adopción

He hablado en otras ocasiones del documental “Adoptionens pris” (“El precio de la adopción”), que narraba la tremenda historia de Masho, una niña adoptada en Etiopía junto a su hermano pequeño a pesar de tener familia allí, una familia que ha sido informada por médicos de que tienen SIDA. Para asegurar el futuro de sus hijos más pequeños deciden ponerlos en adopción antes de que alguno de ellos muera. Los niños son adoptados por una pareja de Dinamarca. Debido a varios malentendidos, los padres etíopes piensan que seguirán en contacto con sus hijos, pero la familia adoptiva piensa que será una adopción cerrada y rompe los lazos con la familia biológica. De los dos niños adoptados, la niña mayor, Masho tiene problemas para adaptarse a la nueva familia y sufre terriblemente. Los nuevos padres se sienten sobrepasados por la situación y ya que carecen de experiencia buscan ayuda con profesionales de la adopción. Pero todo sale mal, y en lugar de ayudar a la niña, quien debería ser la mayor preocupación, finalmente la remueven de la familia y entra en el sistema de acogida de Dinamarca soportando un nuevo abandono en su vida y sufriendo probablemente daños irreversibles. En Etiopia, los padres biológicos en lugar de la muerte predecida, siguen vivos y bien, pero con sus corazones completamente destrozados.

En su día, a muchos nos conmocionó, nos asqueó, esta historia, que a mi parecer, es paradigmática de lo que es la adopción internacional en Etiopía: familias biológicas que quieren y cuidan pero que renuncian a sus hijos después de ser convencidas o engañadas, o con la esperanza de darles una vida con más oportunidades; diferencias en las legislaciones y la cultura que hacen que la familia biológica y la adoptiva tengan un concepto de la adopción diametralmente opuesta; las dificultades de adaptación a una realidad totalmente distinta de la esperada tanto por los adoptantes como por los adoptados. El fracaso de la adopción, y en este caso, la ruptura.

Pero esa historia tiene un capítulo más:

Un tribunal etíope ha anulado la adopción de Masho, así como la de Amy Steen, otra niña también adoptada en Dinamarca con una historia similar. Adoptada igualmente junto a una hermana menor, sus padres adoptivos la reabandonaron, pasó a una familia de acogida y su caso se hizo famoso (en Dinamarca) cuando se hizo público el vídeo en el que se veía cómo se la arrancaba a la fuerza de su hogar de acogida para llevarla a una institución. Y no solo en Dinamarca suceden estas cosas: también en Holanda hay una historia similar, la de Betty Demoze, que fue adoptada junto a una hermana pequeña y maltratada durante dos años, hasta que una de sus maestras la ayudó a salir de casa y se convirtió en su acogedora. También su adopción ha sido revocada por un tribunal etíope.

Estos tres son los primeros casos que conozco de adopciones internacionales revocadas por los tribunales, pero estoy convencida de que no serán los únicos. ¿Cuántas Mashos, Amys y Bettys hay en el mundo? ¿Cuántas niñas arrancadas de una familia competente para ser emplazadas en un entorno de maltrato e incomprensión? ¿Cuántas de ellas conseguirán salir, buscar ayuda, y reencontrarse con sus familias biológicas – sus familias? ¿Podrán reintegrarse a sus familias después de años de ausencia, de vivir en un país distinto, de crecer en una cultura distinta, de olvidar su primer idioma, su idioma materno? ¿Hay alguna manera de recuperar el tiempo perdido? ¿Quién, o qué, las compensará del precio que han pagado por su adopción?

P.D. ¿Y qué sucede con los hermanos pequeños que había en los tres casos, que también fueron adoptados y a los que la familia adoptiva no renunció como si fueran mercancía dañada? ¿Si una adopción es revocada por ilegal, no deberían serlo también las otras?

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Comentarios en: "El precio de la adopción (3)" (11)

  1. Ya había leido estas vivencias, terriblemente duras y me pregunto lo mismo, sus hermanos pequeños, entiendo que se quedan con la familia adoptiva, que probablemente sea la única que conocen, pero el daño que también se le hace a esos niños para mí es todavía más desgarrador, querer a tus padres adoptivos y cuando seas mayor entender lo que ha pasado, porqué tu hermana se fue de casa y mirar a los padres adoptivos a la cara.Una vida muy dura para todos ellos.

    • Sí, para todos, cada uno en su dimensión. Ser arrancado primero de unos padres y después de tu hermana tiene que ser muy, muy difícil de digerir.

  2. Yo tb. creo que están son las primeras revocaciones de las muchas que vendrán. Al tiempo………….

  3. Horrible! Pero aquí en mi país,Uruguay pasan esa cosas también.Niños devueltos y niños separados “ilegalmente” dentro de un sistema aparentemente limpio que hace pequenas trampas.Y que luego o casualidad , sus familias adoptantes no dejan tener contacto ni con hermanos biológicos, no por supuesto con la familia biológica.

  4. Si, yo sigo sin entender porque se han revocado solo las adopciones “que no han salido bien” y no las de los hermanxs pequeñxs, si hay motivos para revocar unas hay los mismos para revocar las otras…

  5. Ya desde mi primera adopción, hace 7 años, se hablaba de trámites poco claros en este país. No sé por qué la gente sigue adoptando allí sabiendo que ocurre esto. Es cierto que puede ocurrir y ocurre en otros países. Que nadie puede garantizar al 100% que la adopción es “legal” salvo que tengas a los padres bio delante y ellos mismos te garanticen que no quieren a los niños. Pero creo que es más sencillo optar por un país donde, en principio, no hay irregularidades o al menos no es conocido, que meterse en algo que ya de antemano sabes que es muy posible el engaño.
    Dicho esto, me parece terrible que se adopte un grupo de hermanos y llegados a su nuevo hogar se les separe porque uno de ellos “no se adapta”.

    • Yo creo también que en todas partes puede ocurrir y que no siempre es fácil, o posible, saberlo o evitarlo. Pero está claro que adoptar en un lugar donde se sabe que estas cosas ocurren, es jugar a la ruleta rusa.

  6. Y que conlleva esa revocación???, que las niñas dejan de ser hijas de los padres adoptivos????. Etiopía las reclama de vuelta al país?, o las deja bajo tutela de Dinamarca.
    Estos casos siempre son terroríficos. No entiendo como se puede separar así a unos hermanos, en un país cuyos principios morales deberían impedir estas cosas. Si la familia adoptiva no se hace con uno de los hermanos, que les retiren a los dos.

    • Si no he entendido mal, pierden la filiación adoptiva pero no la ciudadanía del país en el que residen, donde pueden seguir viviendo (en dos de los casos estaban en familias de acogida aparentemente adecuadas), estudiando, etc.

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